viernes, 31 de julio de 2015

La última defensa de Japón

Desde el mismo final de la Segunda Guerra Mundial se ha especulado sobre que habría ocurrido si el presidente norteamericano Harry Truman no hubiera ordenado lanzar las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki y se hubiera invadido Japón.

Inmediatamente después de la rendición de Japón y de que tropas estadounidenses ocuparan el país, los servicios de inteligencia estadounidenses comenzaron los interrogatorios de las autoridades japonesas. La sección G-2 del 6º ejército estadounidense, interrogó a los oficiales del ejército japonés responsables de la defensa de la isla de Kyushu. El 31 de diciembre de 1945 se presentó un informe que fue clasificado inmediatamente como Alto Secreto. Y asi estuvo hasta 2006, cuando se desclasificó. La información contenida en el informe muestra claramente a lo que se habrían enfrentado los norteamericanos de haber intentando invadir el Japón. Se trata del Plan Ketsu-Go.


Después de que los estadounidenses recuperaran las Filipinas, el Alto Mando Imperial japonés consideró  las distinta opciones que tomarían los Aliados, como desembarcos en la costa de China, la invasión de Formosa o Corea y desembarcos en las islas del Japón. Se estimó que los desembarcos iniciales se realizarían muy probablemente en el parte sur de la isla de Kyushu con la finalidad de establecer bases aéreas que apoyaran un asalto sobre Tokio a través de la llanura de Kanto. Esta opción se hizo más plausible cuando los Marines invadieron las islas Ryukyu en abril de 1945.

A comienzos de 1944 se desarrolló el plan Ketsu-Go, diseñado para derrotar a una flota de invasión aliada tan lejos de Japón como fuera posible, de modo que cualquier ejercito que alcanzara las costas japonesas iban a ser aniquilados en las playas. El plan también contaba con la preparación de miles de aviones Kamikaze para ser lanzado contra la flota invasora. En el caso de que el ataque masivo de Kamikazes no detuviera a las fuerzas de invasión la Armada utilizaría submarinos y pequeñas embarcaciones suicidas cargadas de explosivo con el fin de lanzarlas contra los navíos enemigos. Los ataques aéreos y navales se centrarian en los transportes de tropas a fin de causar el causar número de bajas en las tropas invasoras. Con ello pretendían además asegurar una paz negociada.


Se cree que en Japón me encontraban sus mejores tropas, pero hasta mediados de 1944, cuando las fuerzas estadounidenses capturaron Saipan, los líderes militares de Japón estaban convencidos de que sus fuerzas podrían derrotar al enemigo a miles de kilómetros de Japón. Sólo unos 70.000 soldados del Ejército Imperial permanecieron en las Islas cuando Japón lanzó su ofensiva en el sudeste asiático en diciembre de 1941 y solo se elevó a unos 165.000 hombres a mediados de 1944.
La preparaciones de defensa local no comenzaron hasta principios de 1945, cuando se hizo evidente que las Islas estaban amenazadas. A mediados de 1945, el Ejército Imperial japonés había reunido unas fuerzas de defensa de un millón y medio de efectivos, pero se componían de los últimos reclutas y reservistas, muchos de los cuales tenían menos de 16 o más de 60 y menos de la mitad parte tenía armas de fuego de los que una cuarta parte eran ametralladoras. La población civil tan solo disponía, en la mayoría de los casos, de simples lanzas de bambú. El transporte motorizado era prácticamente inexistente y de los miles de aviones que incluía el plan tan solo se pudieron organizar unos pocos centenares de viejos aparatos ya que escaseaban los pilotos, el combustible y las piezas de repuesto.


El grueso del ejército imperial se mantuvo en el extranjero. Cientos de miles de soldados japoneses se encontraban en las Filipinas, Nueva Guinea y en las islas del Pacífico, donde habían sido aislados. Debido a ello los últimos soldados japoneses se rindieron en la década de los 70, como el teniente Hiro Onoda en 1974 y el soldado Teruo Nakamura a finales del mismo año.

Los primeros informes de inteligencia estimaban que los japoneses podrían tener unos medios muy superiores a los que realmente tenían ya que no se tenía información fiable de los poquísimos prisioneros japoneses que hicieron los norteamericanos. Se estimó que disponían de 10.000 aviones, cuando tras los interrogatorios posteriores a la guerra se supo que no llegaba a los 1.400 aparatos, muchos de ellos en la península de Corea. Así que las estimaciones durante la invasión de un millón de bajas, de los que la mitad serian durante la invasión de la isla de Kyushu, son quizás demasiado elevadas.

Fuente:
FAS
PBS
Mount Holyoke College
Ibiblio
WW2 in the Pacific

lunes, 27 de julio de 2015

¿Por qué se detuvieron los alemanes en Dunkerque?

No es sencillo explicar porque las unidades Panzer se detuvieron a las puertas de Dunkerque, con lo que permitió que los británicos pudieran rescatar a más de 300.000 soldados belgas, franceses y británicos, en la Operación Dinamo.


Hitler se sentía receloso ante al avance tan rápido y fácil de sus unidades desde el comienzo del ataque a Francia. Coincidía con la prudencia de los generales Jold, Keitel o Von Rundstedt, que creían que era innecesario exponer a sus unidades Panzer en las zonas pantanosas de Flandes y reservarlas para otras operaciones más importantes.

Por otro lado Goering, jefe de la Luftwaffe, aseguró a Hitler que sus aviones acabarían con las unidades aliadas en retroceso y completaría el cerco. Esta podría hacer sido la razón que acabó decidiendo a Hitler a detener el avance por tierra.


La decisión de Hitler hizo creer que no se trataba de una cuestión de estrategia, que todo era una cuestión política. Se pensó que al dejar escapar a los británicos, Hitler confiaba en poder llegar a un pacto con Gran Bretaña. Churchill siempre negó que Hitler tratara de negociar con el, que tan solo fue un error estratégico.

Para saber más:
Las Arenas de Dunkerque, de Richard Collier
Las Segunda Guerra Mundial, de Winston Churchill

sábado, 25 de julio de 2015

Berlín de nuevo en ruinas

En mayo de 2015 Berlín ha conmemorado el 70 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Y entre las iniciativas que se han realizado en la ciudad destaca el proyecto "Mayo del 45. Primavera en Berlín". La idea era mostrar, del modo más realista posible como fue el estado de destrucción en que quedaron las calles y las plazas de la ciudad y horror y dolor que padecieron sus habitantes instalando fotografías de grandes dimensiones en algunos de los lugares más importantes como la Puerta de Brandemburgo.

Puerta de Brandemburgo
Cuando los berlineses supervivientes de aquella época vieron las imágenes quedaron impactados. Todos afirmaron que se sentían estremecidos de emoción al encontrarse frente a estas imágenes y que se volvieron a convertir en reales en sus recuerdos.

Alexanderplatz
La exposición consta de diversos paneles instalados en 6 calles y plazas muy frecuentadas durante la guerra, llegando a medir, algunos paneles, cinco metros de largo por tres de alto. Cada sitio está dedicado a un aspecto de la vida cotidiana: "Guerra y Paz" en la Puerta de Brandenburgo, "Ganadores y Perdedores" en el Lustgarten, "Cuidado y Alimentación" en Alexanderplatz, "Refugiados y Alojamiento" en Joachimsthalerplatz, "Arte y Cultura" en la Wittenbergplatz y "Infraestructura y Reconstrucción" en Potsdamer Platz. La exposición al aire libre se puede visitar hasta finales del mes de julio y se pueden realizar interesantes visitas guiadas.

Postdamer Platz
Fuente:
Berlin
Velofom Media
Alexander Rentsch
Kultur Projecte Berlin

martes, 21 de julio de 2015

Ruta por el París de ¨La Nueve"

Recientemente pasé unos días en París y además de las obligadas visitas a la Torre Eiffel o el Museo del Louvre, busque el recorrido que realizó la unidad formada por republicanos españoles que llegaron en primer lugar a la capital de Francia.

En los primero días de agosto de 1944 desembarcan en Normandía las tropas de la 2ª División Blindada francesa al mando del General Leclerc y los españoles lo hacen cantando "La Cucaracha". Tras diversos combates con tropas alemanas reciben la orden de dirigirse a París y el 24 de agosto, La novena compañía, La Nueve, con Amado Granell al mando, será la primera unidad de la Francia Libre que libere la capital francesa.


El recorrido, de casi tres kilómetros se puede seguir a través de una docena de placas que instaló el ayuntamiento tras reconocer en 2004 la participación de los republicanos españoles en la liberación de París.
La ruta comienza en la Porte d'Italie, a la que se puede acceder en metro por la línea 7. En este lugar un guía, de origen armenio, se ofreció a la columna para guiarles eludiendo las barricadas de la resistencia y los controles alemanes.
Tomamos la Avenue d'Italie giramos a la derecha por la Rue de la Vistule continuando por la Rue de Baudricourt (que gira ligeramente a la izquierda) donde encontramos la segunda placa situada en un colegio.

Puerta de Italia
Seguimos por la misma calle y al llegar al cruce con la Rue Nationale giramos a la izquierda, cruzamos una plaza y en la esquina encontramos otra placa que está algo oculta entre las plantas. El siguiente punto se encuentra continuando por la misma calle a la altura del número 123.
A unos 300 metros llegamos a la Place Pinel el punto en el que los españoles pasaron más cerca de los puntos alemanes de mayor vigilancia y en un jardín encontramos la placa conmemorativa.

Ahora comienza la parte de la ruta más interesante y atractiva debido, sobre todo, a la proximidad del río Sena.
Tras abandonar la Place Pinel por la Rue Esquirol llegamos al número 20 donde cuesta encontrar la placa por culpa de un árbol que la tapa casi por completo. Continuamos por la Rue Esquirol, cruzamos la Rue Jenner y ligeramente a la derecha tomamos El Boulevard de l'Hospital y en la fachada encontramos una nueva placa.


El Pont d'Austerlitz es nuestro siguiente destino.
La Nueve cruza a toda velocidad el puente en su etapa final hacia su destino, el Hôtel de Ville (ayuntamiento). La placa está en el mismo centro del puente, en la parte derecha. Tras cruzar el puente nos dirigimos hacia nuestra izquierda para tomar la Quai de la Rapée y luego la Quai de Henry IV donde encontramos la novena placa de nuestro recorrido, en el muro que da al río. Aquí tuvo lugar un homenaje a los hombres de La Nueve presidido por el alcalde de París y el presidente del Senado español.

Ya llevamos dos kilómetros y no acercamos al destino final de nuestra "ruta-homenaje" a los republicanos españoles a través de la Quai de las Celestins y Quai l'Hôtel de Ville. Justo a la derecha, antes de llegar a la plaza del Ayuntamiento se encuentra el muelle del mismo y la penúltima placa. El destino final se encuentra en el mismo ayuntamiento, pero un escenario montado en la plaza nos impidió verla.
La columna de Granell llegó a la plaza a las 9:22 de la noche. A la mañana siguiente, despejaron de enemigos la central telefónica de la Rue des Archives.

El teniente Amado Granell conduce el Tatra 57 K, seguido por el semioruga Guadalajara y otros vehículos con nombres que recuerdan la Guerra Civil española, son aclamados en los ampos Elíseos el 26 de agosto de 1944.
El día 26, La Nueve forma junto al Arco del Triunfo ante el General De Gaulle. Varios de sus vehículos escoltaron a De Gaulle por su paseo triunfal por los Champs Elysées adornados con banderas republicanas españolas y con nombres como Don quijote, Los pingüinos (el apodo que los franceses daban a los españoles) Guadalajara, Madrid o Brunete.

Para saber más:
Instituto Cervantes
Donde vas con esa moto
El Diario de Cataluña
ABC

sábado, 18 de julio de 2015

Phoebee la Seabee

Desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial era popular que las diferentes unidades militares adoptaran mascotas como su insignia representativa de unidad. Los Seabees (unidades de ingenieros de la armada estadounidense) no eran diferentes. La unidad fue creada a iniciativa del almirante Ben Moreell en 1942, operando principalmente en los escenarios de la Guerra en el Pacífico. Seabee procede de la pronunciación en inglés de las siglas C.B. (Construction Battalions). De ahí que su insignia muestre a una abeja (bee).


Aunque la insignia de los Seabees es del estilo de Disney, este no era un diseño original de Disney. En el transcurso de la Segunda Guerra Mundial numerosos batallones de Seabees solicitaron tener su propia insignia realizada por algún artista en Walt Disney Studios.
 
En 1944, los Seabees de Camp Hueneme, California escribieron a Hank Porter, jefe del departamento de insignias militares en Walt Disney Studios. Según la revista Yank solicitaron un boceto de una pin-up Seabee, una abeja reina sensualmente femenina y un atomizador para hacerla más mortal que el macho, que sólo lleva una Tommy Gun. Porter, aunque estaba ocupado produciendo más de 1.000 diseños para el Ejército y la Armada, cumplió la petición de los Seabees y creó a la sensual y bellea, Phoebee la Seabee.

Boceto original de Phoebee la Seabee
Phoebee la Seabee sirvió para representar las muchas esposas y novias de Seabees en todo el mundo. Se crearon numerosos clubes de esposas como el Phoebee Hut. Finalmente Pheobee se convirtió en la insignia de las mujeres de los Seabee. En la actualidad los Seabees mantienen la mascota macho de la Segunda Guerra Mundial.

Revista Yank, 1944

Fuente:
US Seabee Museum
US Naval Construction Force
Seabee Museum and Memorial

domingo, 12 de julio de 2015

Cuando yankees y nazis lucharon juntos

Durante la batalla por el Castillo de Itter, en el Tirol austriaco, las tropas norteamericanas y las de la Wehrmacht lucharon juntos para liberar a los prisioneros recluidos en el.


Este castillo perteneció a Franz Grüner, a quien Hitler le pidió alquilarlo en 1940. Pero tres años después, por órdenes de Heinrich Himmler, las SS expropiaron el castillo y lo convirtieron en un campo de prisioneros, que dependió de la administración del campo de concentración de Dachau, tambien controlado por las SS.

Recluidos en el Castillo de Itter estaban prisioneros de gran valor para el régimen nazi. Muchos de ellos eran franceses, como los ex primeros ministros Édouard Daladier y Paul Reynaud, o Marie-Agnès Cailliau (la hermana mayor de Charles de Gaulle). También estaban Léon Jouhaux y François de La Rocque, líderes socialista y conservador respectivamente. Entre los prisioneros habían algunos miembros de la resistencia alemana como Zvonimir Čučković, quien logró huir del castillo para buscar ayuda a inicios de mayo de 1945.


Hitler ya se había suicidado en su búnker de Berlín y Alemania estaba derrotada, pero aún quedaban unidades dispersas entre las que se encontraban un buen número de fanáticos de las SS, entre los que controlaban el castillo y los bosques que lo rodeaban. La 12ª División Blindada estadounidense se prepararó para tomar el castillo y liberar a los prisioneros. Además de los norteamericanos se aproximaba otro grupo que tambien pretendía liberar a los prisioneros. Eran unos 20 soldados de la Wehrmacht al mando del mayor Josef Gangl. Gangl, que se había unido junto a sus hombres a la resistencia, decidió rendirse a los estadounidenses con la condición de participar en la liberación del castillo. Los alemanes quedaron bajo las ordenes del capitán John Lee Jr., del 23 Batallón de Tanques, que se convirtió en el único oficial norteamericano en mandar tropas alemanas.

El capitán Lee a la derecha.
El 4 de mayo de 1945, la unidad formada por antiguos enemigos, y ahora aliados, entraron en el castillo y rescataron a los prisioneros con muy poca resistencia, debido a que un buen número de SS se escondieron en los bosques.
Era la madrugada del 5 de mayo de 1945 un pelotón de las SS abrió fuego contra el castillo. Lee ordenó a los franceses que se escondieran, pero muchos de ellos prefirieron luchar junto a alemanes y estadounidenses, contra las fanáticas SS. Los combates se alargaron durante unas horas, hasta que otra unidad de infantería motorizada estadounidense acudió en su ayuda, lo que acabó con las SS que los asediaban, tomando un centenar de prisioneros de las SS.

El mayor Josef Gangl
Tras liberar el castillo las tropas alemanas que habían defendido el castillo y liberado a sus ocupantes fueron hechos prisioneros de guerra, aunque se tomó en consideración sus acciones en la liberación de castillo de Itter. Lee fue condecorado por la acción y Gangl está considerado un héroe de guerra en Alemania.

Fuente:
The Last Battle (La última batalla) , de Stephen Harding
The Daily Beast
History Net
BBC
Informador

martes, 7 de julio de 2015

La última batalla de la Segunda Guerra Mundial

Alemania se rindió oficialmente el 8 de mayo de 1945 pero una semana después se luchó la última batalla de la Segunda Guerra Mundial en Europa.

Entre los días 14 y 15 de mayo tuvo lugar la Batalla de Poljana, en la actual Eslovenia. En la batalla se enfrentaron los partisanos yugoslavos a más de 30.000 colaboradores de los nazis y tropas de la Wehrmacht que intentaban escapar a una zona controlada por los británicos de Austria y que se habían separado de las unidades del general austriaco Alexander Lohr que ya se había entregado a los partisanos, el 9 de mayo, después de estar superados en número, cuando se acercaron a los puestos fronterizos controlados por el Ejército Partisano Yugoslavo. Los colaboradores de los nazis eran una mezcla de croatas, eslovenos y Chetniks de Serbia/Montenegro que previamente se habían enfrentado a la Guardia croata y huían del avance paisano.


En la tarde del 14 de mayo 1945 comenzó la lucha y continuó durante el resto del día. Hubo tiroteos y bombardeos durante toda la noche hasta entrada la mañana del 15 de mayo cuando la batalla se paró momentáneamente tras la llegada de una unidad blindada británica formada por 20 tanques, y comenzaron a negociar la rendición. Principalmente los Chetniks, no estaban dispuestos a rendirse sin condiciones. Querían permiso para cruzar, pero el ejército británico fue tajante. No lo podían permitir y una rendición incondicional era la única solución posible para los colaboradores. Finalmente alrededor de las 16:00 horas comenzaron a ondear las banderas blancas en las columnas de soldados y el Ejército Partisano tomó el control de toda la situación.


Durante las 24 horas de intensos combates más de 310 colaboradores de los nazis murieron y 250 resultaron gravemente heridos. En el lado partisano las bajas eran menos de un centenar de muertos y heridos. Con esto, por fin, terminó la Segunda Guerra Mundial en Europa.

Fuente:
Sputnik
Wikipedia/Bundesarchiv
WW2 Database
Significados

viernes, 3 de julio de 2015

Stalin frente a los otros líderes de la Segunda Guerra Mundial

Antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial Stalin tenía muy pocos aliados, años antes intentó aliarse con el Reino Unido y Francia y finalmente se vio obligado a aliarse con la Alemania nazi, firmando el Pacto de No Agresión, de agosto de 1939 y como ya se sabe al mes siguiente estalló la Segunda Guerra Mundial.

El mencionado pacto parecía algo antinatural. Hitler y Stalin estaban en las antípodas políticas aunque ambos se respetaban, Hitler dijo en una ocasión que: "Stalin es una de la figuras más extraordinarias de la historia mundial". Sin embargo a los dos el pacto les convenía, aunque este duró muy poco, pues Hitler invadió la URSS y estalló la guerra entre ambas potencias.


La relación entre Churchill y Stalin no era especialmente cordial. Churchill tenía un odio visceral al comunismo y Stalin sospechaba de las potencias de occidentes, de las que decía que le habían abandonado cuando Alemania invadió la Unión Soviética, pero al final la alianza entre ambos se hizo necesaria. Stalin estableció una red de espionaje en el Reíno Unido y para Churchill, Stalin siempre fue un negociador duro y difícil de convencer.

Roosevelt y Churchill  mantenían una relación muy estrecha y, a pesar de que el premier británico le dijo que no se fiara de Stalin, Roosevelt a menudo se ponía del lado del líder soviético, pues creía que con eso evitaría la expansión del comunismo una vez hubiera finalizado la guerra, la historia posteriormente demostró que estaba equivocado. Roosevelt no solía enfrentarse a Stalin, casi siempre cedía en sus peticiones y le puso el apelativo cariñoso de "Tío Joe".


Mussolini sentía cierta admiración hacia Stalin, principalmente por el tremendo respeto que le había inspirado Lenin, hay que tener en cuenta que el dictador italiano comenzó en el socialismo. Para Stalin, Mussolini no era más que una marioneta en manos de Hitler, que lo manejaba a su antojo y que era lastre para Alemania, lo que resultaba útil para los soviéticos.

Fuente:
A puerta cerrada: Historia oculta de la Segunda Guerra Mundial, de Laurence Rees
La Segunda Guerra Mundial, de Winston Churchill
Stalin: El tirano rojo, de Alvaro Lozano