sábado, 31 de diciembre de 2016

Los anillos de Murmansk

Durante la Segunda Guerra Mundial Alemania construyó unos enormes anillos de hormigón en la costa del Mar de Barents, en Murmansk. Acabada la guerra, los soviéticos prohibieron el paso a la zona, lo que dio lugar a todo tipo de especulaciones sobre las Wunderwaffe, las armas maravillosas de los nazis que decantarían la contienda a su favor y en las que tanto creía Hitler, como el cañón sónico o el de vórtice que no llegaron a ser viables.


Unos han afirmado que servían como plataforma de lanzamiento para ovnis nazis de forma ovalada y que alcanzaban más de 2000km/h por medio de motores antigravitatorios y que posteriormente fueron capturados por la Unión Soviética o los norteamericanos. Otros que se trataban de lanzaderas de bolas de luz que los pilotos aliados llamaron Foo Fighters, unos objetos esféricos muy brillantes que se colocaban junto a los aviones aliados y les acompañaban en su ruta.

Una tercera teoría dice que formaban parte de una super-arma conocida como Die Glocke (la campana) que al parecer se construyó hacia el final de la guerra. Esta super-arma sería capaz de producir un campo gravitatorio de gran potencia, o bien sería una máquina del tiempo.


Sin embargo, estos anillos son algo mucho más simple, tan solo se tratan de los restos de emplazamientos de grandes piezas de artillería que se podían girar para ofrecer mayor cubertura de disparo. El motivo final para prohibir el acceso a la zona fue que el ejército soviético instaló en la zona una base naval.

Para saber más:
Libertad Digital
Gizmondo
ABC
El Economista

lunes, 26 de diciembre de 2016

Las Brujas de la Noche, el terror nocturno de la Wehrmacht

Durante la Segunda Guerra Mundial, tanto en los Aliados como en el Eje hubo mujeres que participaron en el esfuerzo de guerra, principalmente en la fábricas o los hospitales. Los soviéticos fueron los únicos que tuvieron mujeres en primera linea del frente. Y en las fuerzas aéreas destacaron como excelentes pilotos.
Marina Roskova convenció a Stalin, ante las reticencias de los mandos del ejército soviético, de que las mujeres serían tan buenas pilotos como los hombres, por lo que Stalin ordenó en 1941 que se crearan unidades aéreas formada exclusivamente por mujeres.


Marina Roskova estuvo al mando del 587º Regimiento de Aviación de Bombardeo, En enero de 1943 Rastova murió y fue sustituida por Valentin Markov. En septiembre pasó a ser el 125º Regimiento de Guardias de Aviación de Bombardeo. El regimiento realizó 1.134 misiones y cinco de sus pilotos recibieron la medalla de Héroe de la Unión Soviética, la mayor condecoración del ejército soviético.

Pero la unidad más distinguida y temida por los soldados alemanes fue el 588º Regimiento de Aviación de Bombardeo Nocturno, la única compuesta durante toda la guerra solo por mujeres y al mando de Evdokiia Bershanskaia. Desde junio de 1942, cuando entró en servicio, realizaron más de 24.000 misiones de combate. En febrero de 1943 cambió al 46º Regimiento de Guardias de Aviación de Bombardeo Nocturno.
Durante la guerra murieron 31 pilotos y 24 de ellas fueron condecoradas como Héroes de la Unión Soviética.


Con sus lentos, pero eficaces a baja altura, biplanos Polikarpov Po-2 mantenían en vilo al enemigo en cuanto caía la noche. Las pilotos apagaban el motor de sus anticuados aviones cuando se aproximaban a su objetivo para atacar a baja velocidad y casi en total silencio. El susurro que provocaba el planeo era como el deslizarse de las escobas de las brujas, por lo que los alemanes las bautizaron Nachthexen (brujas de la noche). Se especializaron en bombardeos de precisión sobre almacenes y centros de mando y en hostigar a las tropas enemigas durante la noche, atemorizándolas durante horas, realizando hasta 18 salidas con paradas para repostar y recargar de apenas tres minutos.

Hora tras hora los hostigaban, con su técnica silenciosa, sin dejarlos descansar. Las tenían tanto miedo que se inventaban toda clase de historias, como que tomaban un producto químico que las hacía ver en la oscuridad y el derribo de una de ellas se premiaba con la Cruz de Hierro.


Al volar tan bajo no usaban paracaídas y el mayor temor que tenían las pilotos era morir carbonizadas ya que sus aviones, de madera y tela, eran muy fácilmente inflamables.
A pesar de la gloria que dieron al ejército soviético y la victoria ante los nazis, las "brujas de la noche" y los demás unidades aéreas fueron desmanteladas al finalizar la guerra.

Para saber más:
ABC
Wikipedia
History
Mujeres Riot
Fogonazos
Mirales
Vive la Historia, nº20

martes, 20 de diciembre de 2016

La higiene racial nazi

La idea de Hitler fue despojar a la comunidad de sangre aria de toda clase de impurezas, tanto si se trataba de sangre de razas "inferiores" (gitanos o eslavos), de razas "peligrosas" (judíos) o de los discapacitados, aunque fueran también de su misma raza. Para los nazis los discapacitados consumían recursos sanitarios que eran necesarios para el resto de ciudadanos o para el ejército. Según Hitler estas personas no eran más que tumores o parásitos que amenazaban la salud de la raza aria y que había que purgarlos con cualquier medida quirúrgica como forma de terapia.

Esta idea, llamada Rassenhygiene (higiene racial) la tomó Hitler de Francis Galton, que a finales del siglo XIX quería mejorar la especie humana realizando cruces selectivos entre los que consideraba aptos e impidiendo que se reprodujeran los no aptos. Estas ideas tuvieron mucha repercusión en Estados Unidos, que fue el primer país donde se crearon leyes de esterilización para evitar la reproducción de los considerados socialmente indeseables.

Clase en una escuela primaria alemana sobre higiene racial en 1934
La Rassenhygiene se impartió en las escuelas y en las facultades de medicina como una asignatura más y la mayoría de los miembros de la Sociedad de Higiene Racial eran médicos. En la Sociedad de Higiene Racial estaban totalmente convencidos de que las enfermedades mentales eran hereditaria. Muchos médicos acogieron esas ideas, de hecho este colectivo fue de los que antes se afiliaron al partido nazi y en un número muy importante.

En enero de 1934 entró en vigor la Ley para la Prevención de la Descendencia Genéticamente Enferma tomando como modelo la ley de eugenesia estadounidense. Los médicos notificaban los casos que llegaban a sus consultas al Tribunal de Salud Hereditaria que ordenaba su esterilización. Una de las técnicas de esterilización y la más rápida era la exposición prolongada a los Rayos X. Otra tremendamente dolorosa consistía en inyectar varias sustancias químicas en el útero. En 1939 la esterilización descendió drásticamente hasta casi desaparecer. Las esterilizaciones llegaron hasta las 400.000. Posiblemente la razón de esta casi desaparición fuera que los nazis tenían otros planes para estos "socialmente indeseables". En 1935 se promulgaron las Leyes de Núremberg (Ley de ciudadanía del Reich y Ley para la protección de la sangre y el honor alemanes)


Un discapacitado cuesta al estado 5.50 RM. Los 5.50 RM dan para vivir un día a una familia
Lo más tremendo de esta "limpieza racial" era el asesinato de niños. Hitler decidió que eran "bocas inútiles" y calculó que asesinar a 200.000 discapacitados aportaría al Reich 10 millones de marcos al año. Se creó un registro de enfermedades severas de origen genético y se instó a los gobiernos de cada estado que notificaran los casos de niños, hasta 3 años, con Síndrome de Down, espina bífida o parálisis cerebral. Tras decidir que niño era eliminado se engañaba a los padres diciéndoles que debía ser ingresado en un centro donde recibiría el mejor tratamiento existente y que el tiempo era fundamental para su curación. Si los padres se negaban se les amenazaba con retirarles la custodia. una treintena de hospitales se dedicaban al "tratamiento" que consistía en administrar sobredosis de barbitúricos o inyectando morfina para provocarles la muerte. El hospital de Eglfing-Haar de Munich se limitaba a dejarlos morir de hambre. Después de la muerte se les enviaba una carta a los padres informándoles de que el niño había fallecido por alguna enfermedad infecciosa y que por el peligro de contagio su cuerpo debió ser incinerado. Se estima que 5000 niños fueron asesinados con estos métodos.

Hospital de Eglfing-Haar
Pero en 1941 los médicos nazis irían más allá y por orden de Hitler se puso en marcha la Operación Aktion-T4 que ampliaba las muertes a todos aquellos enfermos que se consideraran incurables.

Para saber más:
Alainet
BBC
Higiene Racial. Documentos TV.
US Holocaust Memorial Museum
Racial Hygiene: Medicine under the nazis, de Robert N. Proctor
University of Vermont

jueves, 15 de diciembre de 2016

Claus Bergen: El Pintor del Mar

Claus Bergen fue el pintor marino más aventurero del siglo XX y poseía la más completa colección de fotos de batallas navales de la Primera Guerra Mundial. Bergen era famoso por su interpretación pictórica de la Batalla de Jutlandia, por su gran exactitud, casi fotográfica.

Para lograr su tremenda exactitud en los detalles, Bergen entrevistó a docenas oficiales y testigos, antes de empezar a pintar. Les interrogaba sobre: ¿Como se encontraban los barcos en el momento del ataque?, ¿Como fueron las explosiones cuando los proyectiles impactaban?, ¿Amarillo? ¿O más bien marrón? Para empaparse aún más de de la batalla y la vida a bordo, el artista fue invitado en 50 buques de guerra y hasta se aventuró como periodista, durante la Primera Guerra Mundial, a pasar incrustado una semana durante una patrulla en un submarino. Ningún otro pintor de su tiempo ha pasado tantos momentos de peligro para realizar su trabajo.


Bergen, nacido en Stuttgart, hijo de un ilustrador popular, se formó en la Academia de Bellas Artes de Munich. Dibujó cosas tan dispares como pollos o una procesión del Corpus Christi en el Tirol. Ilustró con regularidad para las historias de viajes de Karl May. Bergen viajó en 1907 a Noruega y a la pequeña isla alemana de Helgoland y allí se enamoró del mar. Un año más tarde, hizo su primer viaje de estudios a Inglaterra donde pintó un pintoresco pueblo pesquero, con el que ganó una medalla de oro en la Exposición Internacional de Arte en Munich, su primer premio de arte. Cuando descubrió los buques de guerra, el mar ya no lo dejó marchar.

Su gran aventura tuvo lugar cuando estaba a bordo del submarino U-53, el 17 de junio de 1.917.
El U-53 tuvo que pasar por un campo de minas, se topó con con los caza-submarinos británicos y hundieron un gran barco de vapor mientras Bergen no paraba de dibujar sus bocetos. Finalmente su viaje se transformó en varios dibujos y pinturas de gran realismo que fueron publicados como postales en una exposición en Múnich.


En 1919, cuando la flota alemana fue destruida. En lugar de acorazados pintaba grandes barcos de vapor de pasajeros o el Dornier Do X, el entonces avión de pasajeros más grande del mundo, por el que el Museo Alemán de Munich pagó 35.000 marcos alemanes. Sin embargo, echaba de menos los grandes barcos de guerra.

Hitler llega al poder en 1933 y la Segunda Guerra Mundial estalla en 1939 y Bergen no realiza ningún tipo de pintura política. Aunque puede pensarse que las pinturas de guerra que realiza son pura propaganda, nada más lejos de la realidad. En una exposición de arte alemán le reprocharon que no pintara más grandes las banderas de popa de los destructores alemanes, el muy indignado, descolgó sus cuadros y los reemplazo por unos barcos vikingos.

Si es cierto que a Hitler le gustaba la pintura de Bergen y se benefició de ello. En 1940 Hitler compró por 12,000 Reichsmark "Gegen Engelland"; para la representación del submarino U-53 que regresa de una patrulla pagó en 1941 15.000 Marcos y lo colgó en su despacho de Munich. Otros jerarcas nazis como Robert Ley pagan aún más por su arte.


Con final de la guerra, Bergen perdió casi todo. Soldados norteamericanos entraron en su apartamento y lo vaciaron. Algunas obras desaparecieron por completo y solo diez obras fueron devueltas décadas después. Durante el proceso de desnazificación sus cuentas fueron bloqueadas y su casa requisada durante seis años. Así, quedó en el olvido, hasta que en abril de 1964 apareció en un diario un artículo sobre su vida. Por ello recibió muchas cartas que le pedían que pintara retratos a partir de fotos de soldados u oficiales que lucharon en la Segunda Guerra Mundial.
En 1963 regaló al presidente de EE.UU. J. F. Kennedy una ilustración casi fotorrealista del océano Atlántico. Era un símbolo. Un viejo pintor de guerra alemán dedica un antiguo enemigo una ilustración de ese mar que separaba a los dos países y que a través de las nubes oscuras del lienzo, dos amplios haces de luz que bañan el horizonte los une de nuevo. Un año más tarde Claus Bergen fallece a los 79 años.

 Bombardeo de Westerplatte el 1 de septiembre 1939 por el acorazado Schleswig-Holstein
El Admiral Graf Spee visto desde el Admirad Scheer en 1938
El Bismarck alcanzado por los cañones británicos el 27 de mayo de 1941
Para saber más:
Claus Bergen - Marinemaler beider Weltkriege de Jörg-Michael Hormann y Eberhard Kliem
Invaluable
BBC
Wehrkunst

viernes, 9 de diciembre de 2016

Ayúdame a salvar a uno más. La historia de Desmond Doss

Uno de los más grandes héroes de la Segunda Guerra Mundial en el campo de batalla, jamás disparó una sola bala, ni mató a nadie. Este fue Desmond Doss.


Desmond Doss tenía unas creencias muy fuertes, al ser criado por sus padres como Adventista del Séptimo Día. Para el, la observancia de los mandamientos de Dios eran fundamentales pero durante la Segunda Guerra Mundial uno de ellos fue el que le dio problemas. Doss quería servir a su país en el ejército, pero no quería empuñar un arma ni matar a nadie, por lo que tras alistarse en 1942 como A-O (Objetor de Conciencia), sufrió toda clase de humillaciones y palizas.
Después de ser considerado un cobarde y tras mucha oposición y lucha, Doss encontró finalmente un modo de combatir que no implicara usar un arma. Lo hizo como un médico del 2 ª Pelotón, compañía B, 1er Batallón, 307ª de Infantería, 77 ª División de Infantería, sin ni siquiera portar un arma para su defensa.

Doss fue destinado con su unidad al Pacífico en 1944 y en Guam y Filipinas recibió la Estrella de Bronce por ayudar a soldados heridos bajo fuego y en 1945 participó en la toma de la isla de Okinawa. Fue en la batalla de Okinawa donde el valor de Doss se enfrentó a la prueba más dura. Su compañía tuvo que escalar el acantilado de Maeda, conocido por los norteamericanos como Hacksaw Ridge, un acantilado de 120 metros para ser recibidos por un intenso fuego enemigo. Mientras sus compañeros caían segados por los disparos enemigos y sin pararse a pensar en su propia seguridad, rodeado de explosiones y fuego de ametralladora, atendió a todos los que pudo. Durante varias horas, Doss se fue llevando uno a uno a todos los soldados heridos a la base del acantilado a través de una endeble escalera de madera y una cuerda. Según el testimonio de Doss, apenas salvó a unas docenas pero, de este modo, el solo logró rescatar a 75 hombres, según las cifras oficiales ya que se desconoce el número exacto de vidas que salvó.
Mientras los iba rescatando pedía a Dios:
Ayúdame a salvar a uno más.

Durante los siguientes días, continuó con sus misiones de rescate sufriendo un par de heridas leves, hasta que durante un ataque nocturno el 21 de mayo, cerca de Shuri, cayó herido en las piernas por la explosión de una granada. Se pasó horas cuidando sus heridas y mientras era llevado a un lugar seguro, vio a un hombre herido en estado más grave y se arrastró fuera de la camilla, pidiendo que le atendieran antes que a el. Aún bajo el fuego enemigo, fue nuevamente alcanzado y sufrió una fractura en un brazo. En esa ocasión fue la primera vez que cogió un fusil. Lo uso para usarlo como una férula y luego se arrastró más de 200 metros hasta un puesto médico.

Por las acciones llevadas a cabo en Okinawa recibió de manos del presidente de los Estados Unidos Harry S. Truman, la mayor distinción para un soldado norteamericano, la Medalla de Honor, convirtiéndose en el primer y único objetor de conciencia en recibirla en la Segunda Guerra Mundial. Cuando se la impuso le dijo:
Estoy muy orgulloso de usted, realmente se lo merece. Considero esto un honor más grande que ser presidente.

Antes de ser licenciado del ejército en 1946, Desmond desarrolló tuberculosis, pasándose la mayor parte de los próximos seis años en el hospital. Las noches de insomnio, temblores fríos y húmedos en una trinchera fangosa en las islas del Pacífico, habían dejado su huella. Finalmente la enfermedad obligó a que le extirparan, junto a cinco costillas el pulmón izquierdo. El resto de su vida, sobrevivió con un solo pulmón, hasta que también falló. Desmond Doss murió el 23 de marzo de 2006, a los 87 años.

En su entierro, en el cementerio nacional de Chattanooga, Tennessee, fue despedido con una salva de honor de 21 disparos, realizados con las mismas armas que el se negó a utilizar.

En febrero de 1959, Doss apareció en el programa de televisión de la NBC de Ralph Edwards Esta es su Vida (This is Your Life). Su vida ha sido contada en el documental El Objetor de Conciencia (The Conscientious Objector) y en el libro El Héroe más Improbable (The Unlikeliest Hero). En el cine la historia de Doss la cuenta el director Mel Gibson en Hasta el último Hombre (Hacksaw Ridge) donde Doss es interpretado magistralmente por Andrew Garfield.

Para saber más:
Desmond Doss
The Chive
Washington Post
NBC
History vs Hollywood
ABC
Virginia Memory

viernes, 2 de diciembre de 2016

Porque Japón atacó Pearl Harbor

Japón siempre ha tenido problemas de espacio y de recursos, fundamentales por el aumento de la población. En los años 30 las tierra de cultivo, por ejemplo, apenas eran el 3% de la que tenían los Estados Unidos con una población de más de 70 millones de personas; más de la mitad que EE.UU.

Los japoneses siempre se han caracterizado por fabricar buenos productos a bajo coste, pero debido a las limitaciones a la importación de las naciones occidentales, Gran Bretaña y Estados Unidos a la cabeza, Japón tenia dificultades para conseguir los alimentos y las materias primas necesarias. Por otro lado, los Estados Unidos prohibieron la entrada a los inmigrantes japoneses, lo que aumentaron los problemas económicos en Japón y acrecentaba el resentimiento hacia los norteamericanos. En Japón sentían que eran victimas de un cerco, político, militar y económico culpa del egoísmo de los extranjeros, que provocó un mayor aislacionismo de Japón. Otro país que se sentía igual era Alemania, así que ambos países firmaron el Pacto Anticomitern, a finales de 1936. Ya en 1935, los japoneses pidieron que se les permitiera tener una Armada similar a la de Gran Bretaña, pero los británicos y los norteamericanos se negaron ya que ambos tenían importantes intereses en Asia y el Pacífico.


El plan de expansión japonés, que buscaba su espacio vital, empezó con la invasión de Manchuria en 1931 y se prolongó hacia el resto de China, Corea o Birmania, lo que llevó a las potencias occidentales a establecer sanciones económicas contra Japón. Sus intereses tambien iban dirigidos a controlar el Océano Pacífico apoderándose de Indonesia, Filipinas, Nueva Guinea y todas las islas que salpican el Pacífico y aprovechando todos sus recursos, de los que Japón carecía. Pero para poder conseguir ese control necesitaban una Armada poderosa. Cuando Estados Unidos se enteró de que los japoneses estaban aumentando su flota decidieron crear un embargo basado principalmente en el combustible

Cuando Gran Bretaña entró en guerra con Alemania en 1939, Estados Unidos era la única potencia de peso que podía frenar la expansión de Japón en el Pacífico, así que empezaron conversaciones diplomáticas para levantar el embargo, pero los militaristas nipones que controlaban el gobierno y al Emperador Hirohito querían la guerra, para ellos era sobre todo una cuestión de honor ya que abandonar los territorios ya conquistados no era una opción y no podían dejar que su país se hundiera más por la escasez de materia primas y alimentos.


El ataque a la base naval de Pearl Harbor, se llevó a cabo antes de la declaración formal de guerra. El embajador japonés debía entregarla media hora antes del ataque, pero por problemas con el cifrado del mensaje no se entregó hasta casi una hora y media después.

Para saber más:
La Segunda Guerra Mundial, de Jesús Hernández
Crónica militar y política de la Segunda Guerra Mundial, Sarpe
Historia y Vida, nº585
ABC
ArteHistoria