sábado, 5 de octubre de 2013

Los refugios antiaéreos de Almería

Después de la primera bomba que cayó en Almería el 3 de septiembre de 1936, La ciudad comenzó a diseñar un proyecto de galerías subterráneas a través de la constitución de una Comisión Mixta de Refugios, dirigida por el arquitecto municipal Guillermo Langle Rubio. Los propios ciudadanos colaboraron en su construcción: poceros, obreros o carpinteros.


La estructura de sus pasillos medía 1,20 metros de ancho con una bancada corrida a lo largo de todo su recorrido. Los bancos se situaban a ambos lados en los pocos sitios donde la anchura de dos metros lo permitía. En el suelo, solo tierra.

Disponían de tubos de ventilación junto a las bocas de acceso, instalaron una iluminación con bombillas alimentadas por hilos de cobre. Además, los 60 centímetros de espesor de las paredes de hormigón lo convertían en un auténtico búnker. En uno de los pasillos se construyó un quirófano con azulejos en las paredes y mármol en el suelo.


En Almería cayeron 754 bombas hasta el 27 de febrero de 1939 en 52 bombardeos que dejaron 137 muertos y 227 heridos.

Desde 2006 es posible visitar los refugios. La galería principal fue rehabilitada y se recrearon el refugio, un almacén y un quirófano, que cuenta incluso con material médico de la época.

Más información sobre horarios y precios en la web del Ayuntamiento de Almería.

Para saber más:
ABC

jueves, 3 de octubre de 2013

Un dummy del Día D hallado en una caseta de jardín

Una mujer cuando iba y limpiar las pertenencias de sus abuelos en una caseta de jardín, cuando se topó con un curioso hallazgo, un muñeco paracaídas utilizado en el Día D como estrategia para confundir al enemigo.


El muñeco paracaidista, apodado Ruperto, que la mujer encontró fue uno de los aproximadamente 500 que lanzaron los aliados sobre Francia en el Día D para obligar a los alemanes a dirigirse al lugar donde caían los maniquíes, con lo que, desviarían su atención de los desembarcos reales. No importaba que fueran casi la mitad de la altura de una persona, ya que parecería real al ser lanzados de noche. Algunos llevaban pequeños petardos que se activaban al caer para simular disparos y crear más confusión, al mismo tiempo que miles de paracaidistas aliados también saltaban en la madrugada del 06 de junio 1944.

El muñeco fue subastado, por unas 900 libras, junto a un lote de mapas y órdenes utilizadas por la RAF para la observación de los resultados de los bombardeos navales de la Royal Navy contra las defensas alemanas.

Fuente:
Mirror

miércoles, 2 de octubre de 2013

El último gran bombardeo de Gibraltar

En la noche del 24 de septiembre de 1940, 83 bombarderos franceses llegaban a Gibraltar para descargar toda su carga sobre la colonia británica. Aquel ataque era la venganza del mariscal Pétain, tras el ataque ordenado por Churchill sobre el puerto argelino de Mers el-Kebir, en junio de ese mismo año, donde murieron 1.300 marineros franceses. Y fue el último gran bombardeo que ha sufrido el Peñón hasta hoy.

Desde Algeciras, en España, la población presenciaba con horror el espectáculo de fuego y luz formado por las bombas y las baterías antiaéreas situadas en el Peñón. Los bombarderos franceses, Loiré Olivier Leo 45, alcanzaron Gibraltar a las 12.45 horas, desde distintas bases de Marruecos, a una velocidad de 420 km/h. Ya sobre el Peñón soltaron las bombas, algunas de más de 1.500kg. La alarma duró cuatro horas y cinco minutos, y el bombardeo se convirtió en el más largo que Gibraltar ha padecido. En aquella primera jornada, cayeron cien bombas que dejaron Gibraltar con bastantes daños, y el día siguiente, 25 de septiembre, los franceses continuaron sus bombardeos hasta la tarde.

Los bombarderos descargaron las primeras bombas sobre la plaza, cayendo cuatro sobre el mar y ocho en la fortaleza. Los antiaéreos llegaron a formar una espesa cortina de fuego, que no logró impedir que una segunda oleada de 16 bombarderos dejara caer su carga. Uno de los aparatos fue alcanzado y se alejó perdiendo velocidad y altura. Otro cayó en el mar envuelto en llamas y sus ocupantes se lanzaron en paracaídas. Mientras tanto, nuevos ataque se sucedían sin interrupción, bombardeando decididamente la plaza y lanzándose algunos aparatos en picado para aumentar las posibilidades de alcanzar sus objetivos.

Los ataque tan solo ocasionaron cuatro muertos y decenas de heridos, aunque provocaron importantes daños en el muelle meridional, que fue destrozado, y diferentes edificios, barcos, depósitos de gasolina e instalaciones eléctricas. Incluso dos de aquellas bombas cayeron sobre la ciudad de La Línea, en territorio Español.

La Francia de Vichy no bombardeó nunca más el Peñón. Si hubieran continuado los bombardeos la colonia británica podía haber quedado totalmente neutralizada y haber cambiado la situación estratégica para las potencias del Eje ya que a colonia inglesa, que se había convertido en uno de los enclaves más importantes de la Segunda Guerra Mundial en el Mediterráneo.

Para saber más:
ABC
Hemeroteca 1
Hemeroteca 2