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domingo, 11 de enero de 2026

El milagro alemán de la posguerra

Hitler llevó a Alemania a una guerra devastadora que dejo al país arrasado. Los bombardeos de los estadounidenses durante el día y británicos durante la noche asolaron ciudades y fábricas. Había hambre y el dinero carecía prácticamente de valor. El imperio que el Führer prometió había desaparecido por completo. Alemania estaba peor que tras la Primera Guerra Mundial.

El milagro alemán de la posguerra
El III Reich quedó desmembrado y repartido entre las potencias vencedoras pero la resiliencia de los germanos hizo que su país se recuperara en lo que se conoció como "el milagro alemán".  Al frente se encontraba Konrad Adenauer. Para 1948 dos economías dibujaban Alemania. Por un lado la capitalista de EE.UU., Reino Unido y Francia y por el otro la comunista de la Unión Soviética. La parte occidental debía afianzarse frente al bloque oriental. Asi nació el Plan Marshall que intentaría afianzar la economía y la democracia en Europa.

El Plan Marshall supuso un aporte de 1.400 millones de dólares, que equivaldría a unos 5.000 millones de euros, pero aún no era suficiente ya que era menos del 5% de los ingresos alemanes. El milagro lo lograron las medidas impuestas por los mismos alemanes.

El primer paso lo dio el economista Ludwig Erhard el domingo 20 de junio de 1948 al aplicar en las zonas controladas por los aliados una nueva moneda que sustituiría al Reichmark. La nueva divisa fue el Deutsche Mark que aunque era mucho más caro que la moneda heredada del III Reich tambien era mucho más robusta. Varios días después, se dio el segundo paso cuando se eliminó el control de precios durante el régimen de Hitler, lo que llevó a que los precios alcanzaran su auténtico valor. Esa misma semana en los estantes de las tiendas aparecieron la mayoría de los productos que habían escaseado hasta entonces. Así se terminó con el racionamiento y las largas colas para conseguir alimentos o ropa. Prácticamente se acabó con el mercado negro. El tercero fue reestructurar el sistema fiscal revisando el impuesto sobre la renta empresarial para hacerlo mas equitativo y rebajar el de las personas físicas. Los alemanes vieron reducidos sus impuestos de la renta en cerca de un 70%.

Esta nueva moneda más fuerte frenó, casi totalmente, la inflación y los sueldos volvieron a tener un valor real, al igual que los prestamos y sus intereses. La oferta y la demanda comenzó a corregirse y permitió una competencia más sana, dando nuevas alas a la productividad y el comercio. La industria creció muy rápidamente no solo por las nuevas reformas, también por el acuerdo entre patronal y  el tejido laboral que se encontraban en un paro inferior al 1%. El incremento del poder adquisitivo de los trabajadores impulsó el consumo interno, pero el crecimiento más sorprendente se produjo en el mercado exterior. Una parte menos conocida del "milagro alemán" es la agricultura. El crecimiento de la industria modernizó el campo. Aumentó el parque de maquinaria agrícola y se duplicó el rendimiento de las cosechas gracias a los nuevos fertilizantes producidos por la innovadora y floreciente industria química. 

Aunque la tensión creciente de la guerra fría terminó por dividir el país en dos estados, también benefició el comercio exterior de la República Federal de Alemania. La guerra de Corea que estalló apenas cinco años del fin del conflicto mundial fue un revulsivo importante para la economía germano occidental llegando a duplicar por ello sus exportaciones. Por otro lado, la política de acercamiento de Adenauer, que promovió el germen de lo que sería la futura Unión Europea y su incorporación a la OTAN, consiguió ampliar mercados y multiplicar por tres los ingresos exteriores de Alemania.

El resultado fina de todas estas innovaciones y reformas supuso que el PIB se multiplicara por tres en poco más de quince años y que el Deutsche Mark aumentara una media del 8% anual. En unos decenios Alemania occidental se había convertido en la primera potencia industrial de Europa y la segunda economía mundial. 

Para saber más:
Tiempo de lobos, de Harald Jähner 
Otoño Alemán, de Stig Dagerman 
Política Exterior

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