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domingo, 4 de octubre de 2026

Gestión empresarial y nazismo

Que nadie piense que que estoy tildando de nazis a los empresarios, pero acabo de leer un libro que me ha sorprendido. Es Libres para obedecer del historiador Johann Chapoutot y donde aparece la historia de Reinhard Höhn, un jurista y Obergruppenführer de las SS que, acabada la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en uno de los personajes más influyentes en la gestión empresarial de la nueva República Federal de Alemania. 

Gestión empresarial y nazismo
A mediados de los 50, Höhn creó una academia de negocios en Bad Harzburg en la que se formaron muchísimos de los directivos de las grandes empresas alemanes como BMW, Audi, Aldi o Bayer. formó a cientos de miles de directivos de grandes empresas como Aldi, BMW o Bayer, exportando un modelo de liderazgo que prometía autonomía y democracia en la empresa. Su método fue el llamado "Modelo de Harzburg" que tomaba como base la doctrina militar prusiana que rompía con la obediencia ciega. La Auftragstaktik, que es como se llama, dejaba al oficial en el terreno total libertad para elegir los medios con los que conseguir los objetivos fijados por el Alto Mando. Una táctica que empleó la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial. 

Höhn adaptó este concepto militar a la empresa en la que el alto directivo delega el trabajo y la responsabilidad a un mando intermedio que se encargará de llegar a los objeticos marcados. Este tendrá cierta autonomía para llevarlo a cabo. Según Höhn: "los colaboradores no son dirigidos por órdenes precisas [...]. Al contrario, disponen de un campo de acción bien definido donde son libres de actuar y de decidir de manera autónoma". Esta delegación y autonomía tiene truco. La jerarquía permanece escondida, aunque da la sensación de desaparecer y no se comparte el poder de decisión dentro de la empresa. El alto directivo controla los resultados. Si estos no se logran no son responsables, la culpa recae sobre los mandos inferiores y de ahí a la base, los empleados. Supuestamente estos eran "libres de cumplir las órdenes" pero en realidad estaban "condenados a triunfar”.  El empleado establece su objetivo dentro de un marco que escapa a su control. Todos los parámetros son realmente marcados por la empresa, su dirección y sus supervisores. El trabajador no tiene más libertad que la que la autoridad superior decide otorgarle, la cual ha internalizado inconscientemente y, que por lo tanto, acepta acatar.

Gestión empresarial y nazismo

Los fundamentos de la ideología nacionalsocialista la hacen compatible con el capitalismo, aunque esta se mostrara contraria por considerarla judaizada. Estos fundamentos incluyen, entre otros, el rechazo a la lucha de clases en favor de una engañosa unidad de intereses entre empleadores y trabajadores. No hay que olvidar que fueron los empresarios alemanes, en especial los bávaros, quienes financiaron al partido nazi tras el encarcelamiento de Hitler para combatir al Partido Comunista y los movimientos de izquierda. 

Esta idea de gestión se complementaba con otra proveniente del ideario nacionalsocialista y el III Reich: la empresa se presenta como como una Gemeinschaft o comunidad. Asi todos y cada uno de los empleados forman parte de esa comunidad o familia. De este modo el régimen nazi creó una sociedad en la que el individuo no es nada, tan solo una pieza del engranaje de la sociedad en la que el estado es todo. Es la idea del Volksgemeinschaft o comunidad popular. La concepción en la que se vende que todos formamos parte de una familia no es más que una herramienta de control y manipulación social. En realidad ni el Estado es nuestro ni la empresa tampoco. No en vano, Höhn fue uno de los artífices del movimiento völkisch.

Gestión empresarial y nazismo
Todo ese entramado no hace más que camuflar quien ostenta realmente el poder e intenta eliminar el conflicto y la crítica, todo en nombre de una supuesta armonía. La reivindicación se plantea como una  traición. No se ve como una crítica constructiva, sino como un ataque a la "familia". Estar de acuerdo con el proyecto común no es una elección libre de la que estamos convencidos, sino un deber ético y moral. Si no lo apoyas ciegamente, eres una "mala persona" que solo mira por sus intereses o que carece de valores sociales. Es cuando la unión del grupo se mantiene mediante la presión social y el castigo al que piensa diferente. Seguro que que más de uno ha sufrido estas situaciones en sus empresas. Tampoco hay que olvidar que el concepto "familia", sobre todo en pequeñas empresas, también ha sido casi real y en el que los empleados han sido realmente miembros de ella. 

Según cuenta Chapoutot en su libro, el modelo de Höhn marcó el mecanismo empresarial alemán y por extensión al resto de Europa, especialmente hasta la década de los 80. Para mostrarlo usa el caso de un antiguo directivo de Aldi, que utilizó sus principios sin fisuras en la que la empresa “vivía del control total y del miedo” sin permitir el individualismo ni la disidencia, idea que pervivió durante todo el régimen nazi y que presento también en mi libro "Propaganda Nazi".

Para saber más:
Libres para obedecer, de Johann Chapoutot 
Propaganda Nazi, de Juanjo Ortiz 
Wikipedia