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viernes, 21 de diciembre de 2018

Kempeitai, la Gestapo nipona

Inicialmente creada como un cuerpo de policia militar de élite hacia el final del siglo XIX a imagen de la Gendarmería Nacional francesa, con el tiempo el Kempeitai se fue transformando en una temible y cruel fuerza de seguridad del estado japonés.

Kempeitai, la Gestapo niponaSus atribuciones iban mucho más allá de las puramente de la policia militar. Algunas de sus funciones era, por ejemplo, encargarse del control del reclutamiento obligatorio.

La función más temible era el espionaje y el contraespionaje, entrando en constante conflicto con la llamada "Policía del Pensamiento", la Tokko, que se encargaba de la represión de las acciones de agitación dentro del imperio japonés. El Kempeitai tambien tenia su propia Tokko interna. Tras el pacto tripartito el Kempeitai estableció enlaces de colaboración con los servicios secretos alemanes e italianos. La Kempeitai fue la responsable de la detención del espía soviético Richard Sorge en 1941.

Japón estaba tan militarizada cuando estalló la Segunda Guerra Mundial que en la mayoría de los casos el Kempeitai tenía prioridad sobre sobre el resto de los servicios de policía, hasta la Tokko, pues un gran número de delitos o faltas entraban en la jurisdicción militar. En Japón estaba controlada por el Ministerio del Interior y en los territorios ocupados por el Ministerio de la Guerra.

Kempeitai, la Gestapo niponaDonde ejerció más control y crueldad fue en los territorios ocupados, especialmente en Corea, Manchuria, Indochina y China.

Controlada por el que en 1941 fuera nombrado Primer Ministro, el General Hideki Tojo, el Kempeitai era omnipotente y podía disponer de la vida y la muerte de cualquier persona fuera civil o militar.

El Kempeitai tenía tal poder que podía arrestar a los oficiales del más alto rango dentro del ejército. Bajo el poder de Tojo, el Kenpeitai redujo a Japón a un Estado policial.

Los Kempei, que vestían uniforme militar convencional y solo se los distinguía por un brazalete y una insignia de una estrella en forma de flor rodeada de hojas, que se llevaba detrás de la solapa en su ropa de civil. Tenían un manual de actuación que permitía claramente el uso de la tortura "cuando todo lo demás no funcione" pero en realidad recurrían a los métodos de tortura de forma sistemática hasta que el sospechoso confesaba o moría.

Muchos de los infelices que cayeron a manos del implacable Kepeitai murieron bajo el filo de las katanas de los oficiales kempei, como crueles victimas del "bushido", el código de honor de los samuráis. Un código que tambien fue llevado al extremo por los Kamikazes.

Kempeitai, la Gestapo niponaOtra de las crueles actividades que realizaba era controlar los burdeles del ejército, en los que obligaban a prostituirse a las mujeres de los territorios ocupados, a las que llamaban eufemisticamente "Mujeres de Confort".

Su crueldad les llevo también a realizar atroces experimentos médicos con civiles y prisioneros de guerra. La cruel Unidad 731 formaba parte del Kempeitai.

Cuando fue desarticulado y desarmado finalizada la Segunda Guerra Mundial, se estima que el Kempeitai lo formaban más de 36.000 kempeis. Tambien utilizaron a un importante número de auxiliares de los territorios ocupados.

La mayoría de los kempei, desaparecieron pero muchos de sus oficiales fueron acusados de crímenes de guerra en los Procesos de Tokio. Muchos fueron condenados y ejecutados pero otros lograron escapar. Algunos de los que decidieron colaborar con los Aliados acabaron como agentes en la policía japonesa, mientras que otros se unieron a la Yakuza, la mafia japonesa.

Para saber más:
Kempeitai: Japan's Dreaded Military Police, de Raymond Lamont-Brown
Exordio
1 y 2 GM
Spanish People
Military History Now
The Pacific War Online Encyclopedia

2 comentarios:

  1. Después de algún tiempo sin poder leer, hoy me he puesto al corriente de grsan parte de tus artículos y, como siempre, me parecen muy instructivos, al margen de su buena redacción que hace que te traslades hacía el lugar que se desarrollaron las historias. Un saludo: J.L. Mantecón.

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    1. Gracias por tu comentario. Me hace muy feliz saber que logro mi objetivo de hacer ameno y constructivo el contenido de los artículos.
      Un saludo cordial.

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