El archipiélago canario tuvo un papel relevante en la Segunda Guerra Mundial, de hecho, por orden de Hitler se preparó un plan para apoderarse de las islas españolas y de las portuguesas Azores. Este plan no era demasiado factible, ya que poder mantener esos territorios era costoso y muy complejo. Hitler desistió y planteó controlar el mar mediante la "Operación Seeräuber" con el que atacaría a cualquier navío aliado que se aproximara a las islas.
Los Aliados no eran desconocedores de la posición estratégica de Canarias para los alemanes y los británicos tenían sus planes para invadir Canarias si España atacaba Gibraltar, pero, con el desarrollo de los acontecimientos, los aliados decidieron tratar a España como una nación neutral en 1942. Aunque no lo era del todo. Debido a la importancia que el Eje y los Aliados daban a Canarias, en las islas hubo una destacada lucha de espías. Principalmente entre estadounidenses y germanos.Para los estadounidenses, había dos lugares clave dentro de su control: el Puerto de La Luz en Las Palmas de Gran Canaria y la refinería de Tenerife. En esta última, Thomas Alfree Weir, del OSS ejercía como "observador de petróleo" gracias a un acuerdo con el gobierno español para que Estados Unidos siguiese suministrando petróleo a España, pero aprovechó este trabajo para el espionaje. Colaborando con él se encontraba Harry Clifton Jordan, un oficial que ejercía de observador para la US Navy en el Puerto de La Luz que se encargaba de vigilar todas las actividades navales alemanas en el archipiélago. Los estadounidenses también se dedicaron a llevar un control de los alemanes que vivían en las islas.
Mientras tanto, por parte Alemana, se encontraba el espía del Abwehr del almirante Canaris, Edmund Nehrkorn, alias Niemann o Nemo. Nehrkorn se encargaba de más de 70 agentes alemanes y españoles que llegaban a Cabo Juby, Ifni o Fernando Poo, o al norte de África desde Canarias, y fue un auténtico quebradero de cabeza para el OSS. Además, los alemanes tenían a Jacob Ahlers, Walter Sauermann u Otto Bertram, agentes de inteligencia naval vinculada con la Etappenorganisation, que se encargaba del suministro a los U-Boote y la vigilancia marítima. La Abwher además instaló en las islas una red de estaciones de radio para controlar las comunicaciones de los aliados. Hay quien afirma que la Casa Winter en Fuerteventura fue una de ellas, pero hay ninguna prueba que lo corrobore.Los alemanes contaban con una amplia comunidad histórica, al igual que los británicos, aunque los alemanes contaban con ciudadanos que llegaron durante el conflicto. Mientras, la presencia de ciudadanos estadounidenses en el archipiélago era prácticamente inexistente. Este hecho, junto a las buenas relaciones de los alemanes con las autoridades españolas, complicó el papel de EE.UU. en Canarias, aunque el control del petróleo era un arma importante.
Entre los miembros del espionaje estadounidense es reseñable el papel de Lillie Mae Hubbard, una de las primeras mujeres afroamericanas en EE.UU. en servir en el servicio diplomático. Aprovechando su puesto como secretaria del cónsul estadounidense en Las Palmas de Gran Canaria, Clifton Reginald Wharton, organizó una muy destacable red de información durante la guerra.El archipiélago canario fue además un escenario clave para el suministro de submarinos y la vigilancia marítima, contando con el apoyo directo de oficiales del ejército español, autoridades portuarias y de la aviación, así como colaboradores civiles, lo que facilitó las operaciones clandestinas del III Reich en Canarias y el océano Atlántico. De hecho, Alemania con sus "manadas de lobos grises" estuvieron a punto de cortar las comunicaciones entre América y Europa en marzo de 1943.
Para saber más:
Universidad de Las Palmas
La Provincia
El Imparcial
Atlántico Hoy
ABC


