miércoles, 29 de abril de 2015

Racionamiento para perros en la Alemania nazi

Tras la llegada al poder de Hitler a la Cancillería de Alemania, se iniciaron diversas iniciativas para la protección de los animales que culminó con la aprobación el 24 de noviembre de 1933 de la Ley del Reich de Protección de los Animales, o Reichstierschutzgesetz. El año siguiente se aprobaba la ley Das Reichsjagdgesetz, que regulaba y limitaba la caza. Los judíos tenían prohibido poseer perros, gatos o pájaros.

El gobierno alemán era sumamente burocrático y prácticamente todo era controlado mediante leyes, disposiciones y normas. Y en lo relativo a la alimentación se llegó a establecer las cuotas alimenticias para los perros para evitar que sus dueños tuviesen que renunciar a una parte de su propio racionamiento para alimentar a sus animales. Su control se establecía mediante bonos o cartillas de racionamiento que asignaban 6 kilogramos de comida para perros.

Los dueños de los perros debían presentarse ante la oficina de control animal para registrar a su animal y así recoger la tarjeta de racionamiento en la que constaba el nombre del dueño y su dirección. Mediante perforaciones se dividía en cupones mensuales que eran retirados en los centros de racionamiento para conseguir la comida para perros.

Este sistema de racionamiento pronto entró en la rueda de la especulación del mercado negro. Había ciudadanos que declaraban animales que no tenían y vendían los cupones o las raciones. Lo mismo hacían los que habían perdido a sus mascotas que incluso seguían obteniendo las raciones de sus para su propio consumo. En muchos otros casos simplemente los falsificaban, casi siempre con la colaboración de cargos importantes de la administración nazi que se enriquecieron con este mercado negro. Finalmente las tarjetas de racionamiento llegaron a carecer de valor debido a la dramática escasez de alimentos.

Para saber más:
Perros
Noticias Yahoo
La Segunda Guerra Mundial. Ed Codex.
PrensAnimalista
ListVerse

domingo, 26 de abril de 2015

Japón y Rusia aún no han firmado la Paz

Este año se cumple el 70.º aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial y todavía entre Rusia y Japón no se ha firmado un tratado de paz que ponga fin, definitivamente, a la Segunda Guerra Mundial. En 1956 ambos países firmaron una declaración conjunta que ponía fin definitivamente a las acciones bélicas.

Este conflicto diplomático es consecuencia de la última campaña militar de la Segunda Guerra Mundial que tuvo lugar entre el 9 de agosto y el 2 de septiembre de 1945, conocida como "Tormenta de Agosto". Debido a que en abril, antes de la derrota de Alemania nazi, la Unión Soviética anulo el pacto de neutralidad y cumpliendo el acuerdo de Yalta los soviéticos declararon la guerra a Japón e invadieron Manchuria y luego Sakhalin y las Islas Kuriles, aunque los japoneses ya habían decidido capitular tras las bombas de Hiroshima y Nagasaki lanzadas el 6 y el 9 de agosto. La declaración de guerra de Moscú a Tokio se produjo menos de 48 horas después del bombardeo de Hiroshima.

Moscú y Tokio no han firmado aún el tratado de paz debido al contencioso sobre las cuatro islas de Iturup, Kunashir, Shikotan y Habomai que forman parte de las Kuriles del Sur ya que una vez finalizada la guerra, las islas pasaron a la URSS en virtud del tratado de San Francisco donde los japoneses tuvieron que renunciar a varios territorios y que no fue firmado por la URSS. La anexión de las Kuriles del Sur no fue reconocida por Japón ya que siempre fueron tierras ancestrales japonesas y el termino Kuriles incluido en el tratado no se extiende a ellas. La Unión Soviética siempre se ha negado a devolver todos estos territorios y han sido utilizadas como parte de su defensa del Mar de Okhotsk. Tan solo están dispuestos a devolver las islas de Shikotan y Habomai tras firmar el tratado de paz, según la declaración de 1956.

Las Kuriles se encuentran al norte de la isla de Hokkaido y al sur de la Península rusa de Kamchatka. Japón son conocidas como los Territorios del Norte.

Para saber más:
Wikipedia
El Pais
Universidad de los Andes
Ria Novosti
ABC

miércoles, 22 de abril de 2015

Visas que valen miles de vidas

Chiune Sugihara entró en el cuerpo diplomático en 1919 y el Ministerio de Asuntos Exteriores japonés lo destinó a China, donde dejó su puesto por el maltrato a los chinos de Manchuria por parte de los japoneses. Allí se convirtió al cristianismo ortodoxo.

Tras trabajar en el departamento de información del ministerio de asuntos extranjeros y en la legación japonesa en Helsinki, Finlandia, llegó a Kaunas (entonces capital) en 1939 como cónsul de Japón, cuando Lituania aún era un país independiente.

Cuando a mediados de 1940 Lituania fue ocupada por la Unión Soviética, los judíos polacos y lituanos intentaron conseguir por todos los medios visados para poder viajar. Tras la ocupación el Ministro japonés de Exteriores ordenó que todos los diplomáticos abandonaran el país.
Mientras se desmantelaba el Consulado, se reunió con una delegación judía. Viendo la desesperación de los judíos ante la proximidad de los ejércitos alemanes, que ocuparon definitivamente Lituania en 1941, Sigihara pidió formalmente hasta en tres ocasiones instrucciones a su Ministerio de Asuntos Exteriores y en cada una de las tres le contestaron que a todo al que le concediera un visado a Japón debía tener un visado de un tercer país y una cantidad importante de dinero.

A pesar de la recta obediencia japonesa, Sugihara decidió arriesgar su carrera y su vida, así como la de su familia. Se dedicó a conceder visados que permitían la entrada a Japón, gracias a que Curaçao y la Guayana Holandesa no pusieron problemas de entrada a los refugiados. Antes de que el Consulado fuera clausurado definitivamente Sugihara había expedido 3.500 visados. Incluso estuvo expendiendo visados en la estación de ferrocarril cuando debía tomar el tren para abandonar el país. La cifra real de los judíos que obtuvieron visado (algunos eran de familia) se desconoce pero se estima que logró salvar la vida a 6.000 judíos de la persecución nazi.

En 1985 Chiune Sugihara fue nombrado Justo entre las Naciones. Al año siguiente murió sin que en su país se conociera su historia. Lituania le ha puesto su nombre a dos calles en Kaunas y Vilna, en su honor. En su ciudad natal tiene tambien un monumento.


Para saber más:
Visas por la vida de Yukiko Sugihara
Yad Vashem
Raoul wallenberg Fundation