domingo, 25 de diciembre de 2022

La Navidad de 1939 en Londres y París, la calma antes de la tempestad

Autor invitado: Gustavo Adolfo Ordoño

Más de un millón de soldados alemanes cruzaban el 1 de septiembre de 1939 la frontera con Polonia. Cuarenta y ocho horas después, el 3 de septiembre, Francia y Gran Bretaña declaraban la guerra a Alemania. Es la fecha hito para dar por comenzada la Segunda Guerra Mundial en los libros de historia. Sin embargo, para millones de personas que vivieron esa fecha en Londres y París, todavía no era más que el otoño que precede al invierno navideño. 

La Navidad de 1939 en Londres y París, la calma antes de la tempestad
Las noticias bélicas de esos tres primeros meses del conflicto se limitaron a los logros de la Wehrmacht en su exitosa «invasión relámpago» de Polonia. También se atendió a las informaciones preocupantes del ataque soviético a Finlandia en noviembre. Pero el resto de los movimientos bélicos no inquietaban. El Ejército francés se atrincheró en la Línea Maginot y los germanos se posicionaron en su Línea Sigfrido. Era la "calma tensa" antes de la tormenta. 

Se procuró en las dos capitales de las potencias aliadas aparentar un ambiente de tranquilidad, con la preparación de unas Navidades en "normalidad". Era lógico que en París se viviera con mayor preocupación los movimientos alemanes. En la anterior guerra mundial, la capital francesa había estado seriamente amenazada. El Ejército alemán estuvo a las puertas de París en la llamada primera batalla del Marne, en septiembre de 1914. Pero una vez que pasó el miedo inicial a los bombardeos de la Luftwaffe, que no se dieron en esos primeros meses, el optimismo y las ganas de festejar predominaron en los parisinos de la Navidad de 1939. No fue un diciembre muy frío y las terrazas de los cafés de París tuvieron su animada y habitual clientela esas Navidades. Incluso la famosa noche parisina de espectáculos de cabaret aumentó su oferta en Navidad

La Navidad de 1939 en Londres y París, la calma antes de la tempestad
En realidad, eran los gobiernos francés y británico los que mostraban más señales de angustia ante la situación bélica que los propios ciudadanos. Desde el gobierno de París se hicieron constantes llamamientos a los ciudadanos para que se enviasen regalos de Navidad a los soldados movilizados. Aumentar el patriotismo, porque temía que los civiles se despreocuparan demasiado en esas fiestas del conflicto y se olvidasen de los militares. La verdad es que los parisinos, teniendo una premonición de la llegada de malos tiempos, disfrutaron esa Navidad de su ciudad como si fuera la última a celebrar... y, desde luego, acertaron al sufrir la invasión nazi de su país en junio de 1940. 

Curiosamente, Londres estaría más angustiada con los posibles ataques alemanes y le costó más despreocuparse para celebrar unas "Navidades normales" en 1939 que a la Ciudad de la Luz. En todo momento se estuvo alerta ante los temidos bombardeos de la Luftwaffe. Ni el pasar de las semanas sin movimientos aéreos preocupantes, sólo con noticias de esporádicas batallas navales, tranquilizó a los regidores de Londres. Se organizó, desde el mismo septiembre, una evacuación masiva de niñas y niños londinenses, mandados a la campiña inglesa para salvarlos de los bombardeos nazis. En diciembre de 1939 se alcanzó la cifra de 850.000 niños evacuados. Fueron enviados con familias de acogida a la Inglaterra rural, mientras sus padres se quedaban en la "defensa de Londres". 

La Navidad de 1939 en Londres y París, la calma antes de la tempestad
A pesar de medidas tan estrictas como esa, que separaba a las familias en plenas Navidades, el ambiente optimista y festivo de Navidad se forzó en la gran ciudad como una manera de insuflar ánimos. Resultaba complicado preparar las fiestas por detalles como el obligado apagón de luces, hasta de los faros de los coches, como norma contra los posibles bombardeos nocturnos. Ir de compras en las noches navideñas, con los escaparates apagados, sin farolas y los vehículos sin luces, aumentó los atropellos de viandantes. Al final se tuvo que dejar el uso de tenues linternas, porque las tiendas todavía estaban repletas de suministros y la Navidad es época de consumir. 

En efecto, los almacenes estuvieron más llenos que nunca esas Navidades. Parece que el anuncio del gobierno británico de empezar con el racionamiento a partir de 1940, animó a los londinenses a disfrutar todo lo posible de esas Fiestas Navideñas. Ese «disfrute al máximo» no solamente se daría en los hogares, se vio un incremento de fiestas y de reservas para celebraciones navideñas en los restaurantes y hoteles más lujosos de Londres. Unos hoteles como el Savoy o el  Ritz, que tuvieron aforos completos en las comidas y cenas de aquellas fiestas. Unos lugares, como muchas de las casas de los londinenses, que pronto serían objetivo de esos temidos y aún no llegados bombardeos de la Luftwaffe.

Gustavo Adolfo Ordoño es historiador y periodista. Es el autor del blog Pax Augusta: "La única web sobre civilización y barbarie". 

domingo, 18 de diciembre de 2022

Palomas y pantalla táctiles

Las palomas han sido desde antiguo un buen elementos de comunicación e incluso han sido usadas para fotografiar las líneas enemigas, pero durante la Segunda Guerra Mundial se intentó entrenarlas para lanzar bombas desde el aire. La Marina y la Oficina Nacional de Normas o NB estadounidenses entrenaron a estas aves para que picotearan unas pantallas en el morro de planeadores para lanzar bombas y evitar el mayor número posible de bajas entre las tripulaciones de los bombarderos. La tecnología de "pantalla táctil conductiva" que usaron las palomas ahora se encuentra en nuestros teléfonos inteligentes, tabletas y muchos otros dispositivos digitales.

Palomas y pantalla táctiles
En los años 40 no existían ni los satélite ni el GPS, las bombas de que se disponía eran "tontas". Esto significa que una vez lanzadas, no se podían dirigir y podían ser movidas por el viento. Para dar con éxito en el blanco, los pilotos tenían que volar a baja altitud. Esto era peligroso y aumentaba la probabilidad de ser derribados por los antiaéreos los enemigos. para mejorar la seguridad, la opción era volar alto y lanzar varias bombas con la esperanza de que algunas dieran en el blanco, pero eso era ineficaz, costoso y provocaba más daños colaterales. A pesar del desarrollo de la Mira Norden que aumentaba la precisión, la eficacia de los bombardeos a mucha altitud no era la deseada por el mando de bombardeo.

Cuando la NB, el actual Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), desarrolló un planeador que podía transportar una bomba de 450 kilogramos, necesitaba un nuevo tipo de sistema de guía que pudiera garantizar la seguridad y la precisión. En ese momento, Burrhus Frederic Skinner, un psicólogo conocido como padre del conductismo junto con Ivan Pavlov, propuso usar palomas. La idea surgió cuando vio una bandada de pájaros que se elevaban y giraban en formación. Pensó que tenían una excelente visión y una maniobrabilidad extraordinaria. ¿Podrían ser capaces de guiar una bomba?

Palomas y pantalla táctiles
El condicionamiento del comportamiento de los animales era la especialidad de Skinner, y entrenó a las palomas mediante recompensas. Primero diseñó un arnés que sujetaría el cuerpo y las alas del ave mientras permitía que su cabeza y cuello se movieran libremente para que comieran semillas de pantallas que mostraban imágenes de cine de zonas de bombardeo, poniendo sus semillas favoritas en los objetivos más difíciles de alcanzar. Aumentando gradualmente el tiempo entre el picoteo de la paloma y su recompensa de comida, Skinner entrenó a las aves para que picaran furiosamente la imagen mientras se movía. Durante el adiestramiento los pájaros pudieron picotear hasta 10.000 veces en 45 minutos, mucho más tiempo del necesario para que una bomba que cae alcance su objetivo. 

El sistema de guía consistía en una lente transparente en la parte delantera del planeador que proyectaría una imagen del suelo en una pantalla que disponía de una superficie conductora. La paloma tendría un electrodo adherido al final de su pico y picotearía la imagen, que enviaba señales eléctricas al mecanismo que controlaba el aparato. Picotearía en el centro de la pantalla para mantener la bomba en su curso actual o lo haría hacia la izquierda o hacia la derecha para dirigirla.

Palomas y pantalla táctiles
Si bien el sistema funcionó muy eficazmente en las pruebas, la Marina dudó en la eficacia de usar las palomas para dirigir bombas, por lo que ningún pájaro intentó una misión militar real. Para intentar convencer a la Marina de la viabilidad del proyecto decidieron diseñar una un sistema que usara "copilotos" para cada paloma. Tres palomas volarían el planeador y dos de ellas tendrían que "acordar" un objetivo picoteando al mismo lugar de la pantalla para dirigir la bomba. 

Aún así, los militares no estaban convencidos. Cancelaron el proyecto en octubre de 1944 y buscaron un sistema de guía de ecolocalización basado en radio inspirado en murciélagos desarrollado por Western Electric, apodada "The Bat", se probó hacia el final de la guerra, en el Pacífico. Sin embargo, este método tenía un obstáculo que podría haberse evitado si se hubiera utilizado la técnica de Skinner: los enemigos podrían bloquear fácilmente la señal de radio. Aunque no se llegó a utilizar durante la guerra las investigaciones de Skinner hacen que a día de hoy se encuentren en dispositivos que se utilizan a diario en todo el mundo

domingo, 11 de diciembre de 2022

El Regimiento Rani de Jhansi

Existe la creencia de que las mujeres no participaron en unidades de combate más allá de las francotiradoras soviéticas o las pilotos conocidas como "las brujas de la noche", pero hubo una unidad de infantería compuesta solo por mujeres.

El Regimiento Rani de Jhansi
El mundo llevaba varios años en guerra, cuando Subhas Chandra Bose tomó la decisión de alinearse con las potencias del Eje y estableció el Ejército Nacional Indio en 1942 con la intención de expulsar a los británicos de la India. 

Bose en un discurso en Padang el 9 de julio de 1943, dijo:
Quiero una unidad de valientes mujeres indias para formar un regimiento que desafía a la muerte y empuñe la espada que empuñó Rani de Jhansi en la Primera Guerra de Independencia de la India en 1857.
Entre los asistentes se encontraba Lakshmi Swaminathanal, que decidió visitar a diversas familias para persuadir a las mujeres para que se unieran al Ejército Nacional Indio. Aunque encontró reticencias entre muchas familias que opinaban que el papel tradicional de una mujer era estar en casa. Aún así logró reunir a 20 chicas entusiastas que estaban dispuestas a romper barreras. El 12 de julio de 1943, Bose anunció la formación de un regimiento de infantería exclusivamente femenino. Al mando de Lakshmi Swaminathan el regimiento se creó con voluntarias que se encontraban expatriadas en por el sudeste asiático. La unidad se llamó Rani de Jhansi, una reina india que jugó un importante papel durante la Primera Guerra de la Independencia India de 1857 y  símbolo de los nacionalistas indios en su resistencia al Raj británico. En 1944 el mando recayó en Janaki Devar.

El regimiento estaba formado principalmente por jóvenes voluntarias que procedentes de las plantaciones de caucho malayas. Aunque apenas unas pocas habían estado en la India, sentían un gran fervor nacionalista y querían expulsar de su país a los británicos. 

La mayor parte de las mujeres eran adolescentes tamiles de ascendencia india procedentes de las plantaciones de caucho malayas. Llegando a estar compuesto por unos mil efectivos, en sus inicios eran poco más de 170 mujeres que se entrenaban intensamente en Singapur y formaron el cuerpo principal de la suboficialidad. Más tarde, se establecieron en Rangún y Bangkok y, en noviembre de 1943, eran más de trescientas. Para marzo de 1944 eran más de quinientas. En el regimiento se formaron hasta doscientas en enfermería creando el Cuerpo de Enfermería Chand Bibi.

Durante la campaña de Imphal (marzo - julio de 1944 ), capital de Manipur, India, llevada a cabo por el Ejército Nacional Indio, un centenar de soldados del Rani de Jhansi se trasladó a la ciudad montañosa de Maymyo, para formar una unidad de vanguardia que entrara en las llanuras del Ganges de Bengala tras la caída de Imphal. Las enfermeras de la unidad se encargaron del hospital de Maymyo. Tras el fracaso del asedio de Imphal y la desastrosa retirada india y japonesa que supuso la muerte de muchos soldados por hambre, enfermedades y agotamiento, el regimiento Rani de Jhansi se encargó del socorro y el cuidado de las tropas del Ejército Nacional Indio que fueron llegando a las ciudades de Maymyo y Monywa. Durante esas operaciones no entraron en combate aunque si participaron en numerosas escaramuzas.

Tras la caída de Rangún y la retirada del gobierno provisional indio o Azad Hind y el líder nacionalista Subhas Chandra Bose de la ciudad a través de Birmania, los birmanos que formaban parte del Ejército Nacional Indio lo abandonaron, mientras que el resto del regimiento se retiró junto con las fuerzas japonesas sufriendo algunos ataques aéreos aliados como de la resistencia birmana. Poco tiempo después la unidad se disolvió y se desconoce el número total de bajas que sufrieron. No han recibido los merecidos homenajes como guerreras que lucharon por la independencia de la India y muchas de ellas pasaron el resto de sus vidas en la pobreza.

Para saber más:
Women Against the Raj: The Rani of Jhansi Regiment, de Joyce Lebra
Nationalism and Feminism in Late Colonial India: The Rani of Jhansi Regiment, de Carol Hills y Daniel C. Silverman
Historical Journey of the Indian National Army
Her zindagi
Medium

domingo, 4 de diciembre de 2022

El decreto Noche y Niebla

El 7 de diciembre de 1941, el mismo día en que el Imperio del Japón atacaba la base norteamericana de Pearl Harbor, en el Pacifico, el régimen nazi establece el decreto "Noche y Niebla" (Nacht und Nebel Erlass) que formaba parte de las llamadas "Directivas para la persecución de las infracciones cometidas contra el Reich o las fuerzas de ocupación en los territorios ocupados".

El decreto Noche y Niebla
Esta orden fue para los nazis el modo de disponer un nuevo procedimiento de deportaciones forzosas. En el proceso no se daba ninguna explicación cuando se imputaba la pena. Tampoco se dejaban ni testimonios ni pruebas. Es por eso por lo que se llamó "noche y niebla" eufemismo a los que los nazis eran muy proclives y está tomado de un canto que aparece en la obra "El oro del Rin" de Richard Wagner, el compositor de cabecera de Hitler.

Para Hitler y según el testimonio del mariscal Wilhelm Keitel en los juicios de Núremberg: "El efecto de disuasión de estas medidas radica en que permite la desaparición de los acusados sin dejar rastro y que ninguna información puede ser difundida acerca de su paradero o destino. Una intimidación efectiva y duradera solo se logra por penas de muerte o por medidas que mantengan a los familiares y a la población en la incertidumbre sobre la suerte del reo y por la misma razón, la entrega del cuerpo para su entierro en su lugar de origen no es aconsejable, porque el lugar del entierro podrá ser utilizado para manifestaciones. A través de la diseminación de tal terror toda disposición de resistencia entre el pueblo será eliminada".

El decreto Noche y Niebla
"Noche y niebla" fue aplicado por la a RSHA (Oficina Central de Seguridad del Reich) en todos los territorios ocupados. Inicialmente en Francia, continuando por Bélgica y Países Bajos. De este modo eliminaban físicamente a cualquier adversario político, miembro de la resistencia y a todas las "personas que ponen en peligro la seguridad de Alemania". A partir de ese mes de diciembre de 1941 las desapariciones forzosas se convertirían en actos de total impunidad y legalidad. En donde se empleó más contundente y masivamente fue en la Unión Soviética con los prisioneros de guerra

El decreto establecía que los opositores políticos fueran trasladados clandestinamente a Alemania y que en el supuesto que las autoridades "se interesaran por tales prisioneros, se deberá contestar que habían sido arrestados pero que los procedimientos no permitían más información". Con ello se lograba que fuera prácticamente imposible saber nada de los detenidos. En el caso de los miembros de la resistencia se les aplicaba el mismo método o bien eran eliminados directamente. Los prisioneros de guerra eran enviados a campos de concentración como el de Struthof-Natzweiler o Gross-Rosen. Allí eran marcados con las letras NN.

El decreto Noche y Niebla
En los juicios de Núremberg, el decreto "Nacht und Nebel" fue declarado como crimen de guerra y condenó al mariscal Wilhelm Keitel, quien lo firmó. Dentro del llamado "Juicio a los Jueces" (Caso nº3), numerosos miembros del sistema de justicia del Reich, que según los juristas aliados eran “el cuerpo de lo que pasaba por justicia en el Tercer Reich”, fueron juzgados por su relación con el decreto "Noche y Niebla". Entre los acusados destacaron el Ministro de Justicia nazi, Franz Schlegelberger, condenado a cadena perpetua pero indultado en enero de 1951 por incapacidad y Ernst Lautz, fiscal general ante el Tribunal del Pueblo condenado a diez años y liberado en 1951.

Para saber más:
El Tercer Reich, de Heinz Huber y Artur Müller
Los juristas del horror, de Ingo Müller 

domingo, 27 de noviembre de 2022

La tragedia Wilhelm Gustloff

De entre las tragedias sucedidas en el mar la más destacada es, sin duda, la del transatlántico británico RMS Titanic que se hundió tras chocar contra un iceberg en el Mar del Norte en la noche del 14 de abril de 1912 y en la que murieron 1.514 personas. Pero la mayor catástrofe marítima fue la del Wilhelm Gustloff, que se hundió tras ser torpedeado por el submarino soviético S-13.

La tragedia Wilhelm Gustloff
El Wilhelm Gustloff era un navío mandado construir directamente por Hitler a los astilleros Blohm & Voss para ser utilizado por la Kraft durch Freude o Fuerza a través de la alegría (KdF), una organización dedicada a proporcionar vacaciones a los trabajadores alemanes. Sus camarotes, que eran de un lujo muy similar, podían alojar a más de 1.400 pasajeros.

En 1937 el magnífico transatlántico fue botado por el mismísimo Führer, con el nombre del fundador del partido nazi en Suiza. Pero según fue transcurriendo la Segunda Guerra Mundial su propósito fue cambiando: primero sus rutas y luego el tipo de transporte. Siendo hasta nodriza (vaca lechera) de submarinos.

Hasta 1939 realizó viajes de recreo hasta la isla de Madeira y posteriormente fue utilizado para recoger, en el puerto de Vigo, a la Legión Cóndor, que combatió en la Guerra Civil española a favor de las tropas alzadas al mando del general Francisco Franco.

Hasta 1940 fue un buque hospital que también transportaba a los militares alemanes a los diferentes frentes de batalla. Navegó al puerto polaco de Danzig un año después de la invasión de Polonia, más tarde participaría en la batalla y posterior invasión de Noruega. Entre 1940 y 1943, tras sufrir una  remodelación, se utilizó para transportar tropas, y alojar a miembros de la marina alemana. A fines de 1943 con la contraofensiva soviética en el frente oriental se ve obligado a transportar a los refugiados que huían, así pasó a ser un buque meramente de refugiados.

El Wilhelm Gustloff formaba parte de la Operación Aníbal, que consistía en rescatar y poner a salvo a cerca de 2 millones de alemanes que huían del Este ante el avance del ejército rojo, trasladándolos hasta los puertos de Kiel, Hel y Hamburgo.  En la operación tambien participaban los transatlánticos MV Goya y el SS General Steuben; y varios U-Boote, para proteger las aguas de navíos soviéticos.

El 30 de enero de 1945 a las 12:30 horas, con una temperatura de -18ºC, junto a otros barcos, partió del puerto de Danzig. A bordo viajaban oficialmente 8.956 pasajeros, aunque la cifra real llegaba a los 10.580, la mayoría civiles refugiados. A las 20:30 escuchaban el último discurso público de Adolf Hitler celebrando otro aniversario de la llegada al poder del partido nazi.

A las 21 horas se le indicó al buque que estaba en rumbo de colisión con un dragaminas. Al momento de encender las luces de navegación fue cuando, a sólo 25 millas de la costa, el submarino soviético S-13 al mando de Alexander Marinesko los avistó y ordenó lanzar cuatro torpedos contra el Wilhelm Gustloff. A las 21:16 horas el primer torpedo impactó en el buque, justo en la proa, poco después un segundo torpedo impactó en la piscina interior donde estaban alojadas un grupo de enfermeras de la marina. Apenas dos minutos después recibió un tercer impacto en la sala de máquinas, empezó a hundirse en el gélido mar Báltico, y de inmediato se ordenó evacuar a la mayor cantidad de personas en los botes salvavidas. El cuarto torpedo no llegó a salir del submarino soviético debido a una avería.

Como sucedió en el Titanic, se desató el pánico entre la tripulación y el pasaje. No había a bordo suficientes botes salvavidas para todos los ocupantes, únicamente disponían de balsas para unas 5.000 personas. Algunos, ante la desesperación saltaban a las frías aguas, donde la muerte por hipotermia llegaba casi al instante. Otros trataban de ir a los botes salvavidas colapsando las vías de evacuación, por lo que la tripulación tuvo que abrir fuego contra algunos hombres que pretendían ocupar el lugar de mujeres y niños. Tal fue la impotencia de algunos pasajeros que un oficial alemán prefirió disparar a su familia antes de que estos murieran ahogados o congelados.

Los barcos que acompañaban al Wilhelm Gustloff prestaron ayuda inmediata, ya que se encontraban a pocas millas, pudieron rescatar alrededor de 1.174 personas pero 9.405 perecieron ahogados o por las frías aguas del Báltico. Esto convirtió a esta tragedia marítima, a este crimen de guerra por parte de la Unión Soviética, en la mayor de la historia. El trasatlántico alemán tardó 45 minutos en hundirse, a unos 45 metros de profundidad.

SS General Steuben
En un principio los soviéticos afirmaron que unos aviones alemanes lo habían atacado y por eso se habría hundido. Cuando las pruebas en su contra se hacían demasiado evidentes intentaron destruir el barco hundido con explosivos, pero no se destruyó completamente y los restos quedaron divididos en tres partes. Posteriormente cambiaron la versión de lo hechos diciendo que por la oscuridad que existía en aquellos momentos el comandante del submarino S-13 no pudo ver qué el Wilhelm Gustloff era un barco hospital. Una versión difícil de creer, teniendo en cuenta que el S-13 diez días después cometió otro crimen de guerra al hundir el barco hospital alemán, SS General Steuben, provocando 4.500 muertos.

Además del Wilhelm Gustloff y el SS General Steuben, otros barcos hospital fueron torpedeados como el MS Goya, hundido el 16 de abril de 1945 por el submarino L-3. Según algunos cálculos se estima que murieron unos 30.000 alemanes, la mayoría civiles, en las evacuaciones marítimas que se realizaron durante la Operación Aníbal.

Para saber más:
La tragedia del Gustloff: relato de un superviviente, de Heinz Schön

domingo, 20 de noviembre de 2022

¿Quién envenenó a los hijos de Goebbels?

Hasta el día de hoy, el asesinato por envenenamiento de los seis hijos del jefe de propaganda nazi Joseph Goebbels sigue estando envuelto en un halo de misterio, aunque todas las hipótesis marcan como principal sospechosa a su madre, Magda Goebbels.

En el búnker de Hitler pasaran los últimos días de sus vidas, pero los niños no lo saben. Helga, de 12 años, tiene los ojos y el cabello oscuro de su padre, Joseph Goebbels. Hildegard “Hilde” con 11, son las mayores. Luego están Helmut, Holdine "Holde", Hedwig "Hedda" y Heidrun "Heide".
El nombre de cada niño evoca el nombre del Führer, para quien Goebbels trabaja como jefe de propaganda. El único muchacho de la familia se llama Helmut, un niño de nueve años.

hijos de Goebbels
Harald Quandt (de uniforme) era hijo de un anterior matrimonio de Magda.
Berlín, finales de abril de 1945, la Cancillería del Reich. El búnker de Hitler, bajo tierra debajo de la Cancillería, es un lugar de hormigón gris, pasillos estrechos, puertas de hierro y luz fría. No es un lugar acogedor, especialmente para los niños que, solo unas pocas semanas antes, vivían una vida despreocupada e inocente, jugando con gatos y perros en una granja lejos de Berlín.

Los soldados rusos están a solo unos cientos de metros de distancia, y todos en el búnker piden a Joseph y a Magda que lleven a los niños a un lugar seguro. Incluso Hanna Reitsch, una célebre aviadora alemana, que voló a Berlín para sacar a Hitler de la ciudad sitiada les dice: "Dios mío, señora Goebbels, los niños no pueden quedarse aquí, aunque tenga que volar 20 veces para sacarlos de aquí". Pero los Goebbels siguen siendo inflexibles.

hijos de GoebbelsMagda rechazó varias ofertas para sacar a los niños de Berlín, como la de Albert Speer. Los niños parecían no darse cuenta del peligro inminente, pero la hija mayor, Helga, parecía sentir que los adultos le estaban mintiendo sobre el resultado de la guerra y les preguntó qué les sucedería.

El operador de radiotelefonía del búnker Rochus Misch fue uno de los últimos en ver a los niños vivos. Estaban sentados alrededor de una mesa mientras su madre les cepillaba el pelo y los besaba, todos vistiendo camisones ya que estaba cerca de la hora de acostarse. Heide, de 4 años, se había subido a la mesa. Helga, a quien Misch llamó "la más brillante de los niños", estaba llorosa justo antes de irse a dormir en esa noche final y tenía una expresión sombría. Misch advirtió que Helga sentía poco cariño por su madre. Magda tuvo que empujar a Helga hacia las escaleras que daban al dormitorio. Heide, que tenía amigdalitis y llevaba una bufanda alrededor del cuello, se volvió para mirar a Misch, riendo y bromeando diciendole: "Misch, Misch, du bist ein Fisch" (Misch, Misch, eres un pez), justo antes de que su madre se los llevara arriba. Misch recordó más tarde que sospechaba lo que iba a ocurrir y que siempre lamentaría no haber intervenido.

Para Magda, que es una fanática nazi que seguiría a Hitler a donde fuera, es mejor para sus hijos morir que vivir en desgracia y humillación. Joseph teme que Stalin pueda llevar a los niños a Moscú, donde les haría un lavado de cerebro para convertirlos en comunistas.

Historias de brutalidad y violación de las tropas soviéticas que avanzaban circulaban por todo Berlín, y hubo mucha discusión en el Führerbunker sobre si el suicidio era el medio medio para escapar de la humillación o el castigo que le darían los soviéticos. El matrimonio Goebbels y sus hijos estaban dispuestos a no abandonar Berlín por "razones de humanidad y lealtad personal" hacia el Führer.

hijos de Goebbels
Rochus Misch
Al día siguiente, Magda y Joseph Goebbels piden a Helmut Kunz, un dentista de las SS, que inyectara morfina a sus seis hijos para que, cuando estuvieran inconscientes, se pudieran romper las ampollas de cianuro en la boca y que no sufrieran dolor. Según el último testimonio de Kunz, inyectó morfina a los niños, pero fue Magda y el SS-Obersturmbannführer Ludwig Stumpfegger, el médico de Hitler, quien les administró el cianuro.

Rochus Misch dijo que Werner Naumann le contó que había visto al Dr. Stumpfegger darles a los niños algo "endulzado" para beber. Otra versión cuenta que a los niños les dijeron que se irían a Berchtesgaden a la mañana siguiente, y que la morfina se la administró Magda para sedarlos. Erna Flegel afirma que Magda tranquilizó a los niños diciéndoles que necesitaban tomar la morfina porque permanecerían en el búnker durante mucho tiempo.

El periodista James P. O'Donnell, autor del libro "The Bunker" junto al también periodista alemán Uwe Bahnsen, concluyó que, aunque probablemente Stumpfegger estaba involucrado en drogar a los niños, Magda los mató. Supuso que los testigos culparon de las muertes a Stumpfegger porque era un blanco conveniente, ya que murió al día siguiente. Además, Magda parece que había contemplado y hablado de matar a sus hijos al menos un mes antes.

Después de la guerra, la cuñada del industrial de la automoción Günther Quandt, Eleanore, recordó que Magda dijo que no quería que sus hijos crecieran sabiendo que su padre había sido uno de los principales criminales del siglo XX y que la reencarnación podría darles a sus hijos una mejor vida en el futuro.

En una carta escrita a Harald Quandt, su hijo de un anterior matrimonio, finales de abril de 1945, Magda le cuenta:
No merece la pena vivir el mundo que viene detrás del Führer. Por eso también he tomado a los niños, porque sería dolorosa la vida que llevarían después de nosotros. Un Dios misericordioso me comprenderá cuando yo misma les dé la salvación. 
hijos de GoebbelsLos cuerpos de los niños, en camisón y pijama, con cintas atadas en el pelo de las niñas, fueron encontrados en las literas de dos niveles donde fueron asesinados, cuando las tropas soviéticas entraron al búnker un día después.
Una autopsia soviética realizada al cuerpo de Helga observó "varios moretones negros y azules", lo que podría indicar que se despertó y luchó con su asesino. Una fotografía tomada durante la autopsia mostraba fuertes moretones en la cara de la niña. Las lesiones aparentemente fueron causadas cuando se la forzó a morder la cápsula de cianuro.

Para saber más:
La Región
El Diario
El Mundo
Military History
The Telegraph
Ranker

domingo, 13 de noviembre de 2022

La aldea escondida de Hoge Veluwe

El Parque nacional De Hoge Veluwe, uno de los más extensos de los Países Bajos, es visitado por más de medio millón de turistas cada año y es el legado único de una de las parejas más llamativas de la historia holandesa: Anton y Helene Kröller-Müller, que instalaron un museo en su interior. 

La aldea escondida de Hoge Veluwe
Pero este excepcional paraje natural esconde un secreto que es prácticamente desconocido hasta para los holandeses. Unas pequeñas cabañas semienterradas que se convirtieron durante la ocupación alemana en el hogar de un centenar de personas. 

La pequeña aldea oculta la componen nueve cabañas que se construyeron en 1943 para cobijar entre 80 y 100 personas. La dura persecución de los judíos en Holanda provocó que de los 140.000 judíos que vivían en el país, antes de la guerra, solo sobrevivieran 38.200. Los refugiados eran en su mayoría judíos semitas pero también se encontraban algunos desertores y estuvieron escondidos aproximadamente un año y medio. Este refugio se encuentra escondido en el corazón de este bosque de casi 55 kilómetros cuadrados situado muy cerca de Arnhem, el puente más lejano de la Operación Market-Garden.

La aldea escondida de Hoge Veluwe
La vida en esta pequeña aldea era muy dura, con el constante miedo a ser descubiertos. El día se pasaba permaneciendo en silencio y escondidos en las cabañas. Cuando llegaba la noche podían salir a buscar comida o ir a otra de las cabañas. Al principio no disponían de agua para beber o el aseo. Más tarde, lograron instalar una bomba de agua a la que solo se podía acudir al caer la noche.

El interior de las cabañas apenas tenía comodidades. Tan solo había unos estrechos bancos corridos en las paredes que servían para sentarse o tumbarse lejos de la humedad de la tierra. Pocas cosas más otorgaban algo de comodidad. Apenas se podía hacer fuego en el interior, y solo de noche, para que el humo no los delatara y con extremo cuidado de que no saliera luz al exterior.

La aldea escondida de Hoge Veluwe
Estas construcciones clandestinas fueron la iniciativa de un jurista de Ámsterdam que colaboraba con la resistencia y que construyó varios asentamientos similares diseminados por todos los Países Bajos.

El anonimato no duró mucho tiempo. En octubre de 1944, después de más de un año ocultos de los nazis, fueron descubiertos por unos cazadores que los denunciaron a las autoridades alemanas de ocupación. A pesar de ello casi todos los refugiados escondidos lograron escapar a tiempo. Solo ocho de ellos corrieron peor suerte.

Para saber más:

Het Nationale Park De Hoge Veluwe
Telemadrid
Disfruta Amsterdam
Kröller Müller

domingo, 6 de noviembre de 2022

Trece minutos para matar a Hitler

El 8 de noviembre de 1939, oculta dentro de una columna en el centro de la cervecería Bürgerbräukeller, en la que los jerarcas del partido nazi conmemoraban su fallido golpe de Estado de 1923, una bomba esperaba a Adolf Hitler.

En la cervecería Bürgerbräukeller, en Múnich, con una capacidad para más de 1800 personas, se realizaban mítines políticos y era un lugar de reunión de miembros del Partido Nacionalsocialista alemán (NSDAP), que incluían al mismísimo Führer, Adolf Hitler, y sus discursos incendiarios.

Durante 30 noches, el carpintero de ideología comunista Georg Elser se se quedó escondido en el interior del local. Cada noche trabajó concienzudamente para crear un hueco oculto en una de las columnas de la cervecería para camuflar una bomba con un mecanismo de relojería. Tras finalizar su trabajo, puso en marcha el mecanismo de relojería y se dirigió a Suiza.

Por cosas del destino o de la providencia, de la que Hitler haría gala en más ocasiones, el discurso de Hitler fue más breve de lo habitual y abandonó el local mucho antes que de costumbre. Pasadas las las 21 horas el Führer ya había abandonado el local. Trece minutos después, la bomba explotó y ocho personas fallecieron casi al instante y provocó varios heridos más.

Si el reloj de su artefacto casero hubiera estado programado para solo 13 minutos antes la historia del mundo hubiera sido muy diferente. Pero Elser quiso que la explosión llegara en el culmen del discurso del Führer. Una manera épica de acabar con el hombre que llevaría a Europa a la mayor guerra del siglo XX.

Elser fue detenido en la frontera y puesto en manos de la Gestapo. Tras ser torturado e interrogado, fue trasladado a los campos de concentración de Sachsenhausen y Dachau catalogado especialmente como "Prisionero especial del Führer" para ser juzgado en un juicio al final de la guerra junto a otros prisioneros que tenían su misma categoría. En los interrogatorios se le intentó relacionar con los servicios secretos británicos o con el opositor nazi Otto Strasser, pero todo lo llevó a cabo el solo. fracasaron.
Debido a que la guerra llegaba a su fin y Alemania estaba derrotada, el 9 de abril de 1945, fue asesinado en Dachau de un frio tiro en la nuca.

En las actas del interrogatorio de Georg Elser, encontradas en 1964, afirmó a sus interrogadores:
Quería evitar la guerra.
Nunca dudé de lo que hacía.
Tras este atentado, Hitler fue objeto de al menos 41 tentativas de asesinato. La más famosa fue la llevada a cabo por el Coronel Claus von Stauffenberg, el 20 de julio de 1944 en la Guarida del Lobo.​

En la Wilhelmstraße 49 de Berlín, antiguamente centro de poder nazi, se encuentra una silueta de su rostro en acero y 17 metros de altura erigido en su memoria en 2011. Muy cerca se encontraba el Führerbunker. Donde Hitler acabó con su vida en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial.
En el lugar en el que se encontraba la cervecería Bürgerbräukeller hay una placa que recuerda a Georg Elser.

Para saber más:
ABC
El Diario
Wikipedia
Curiosity Beer
El Gran Capitán

domingo, 30 de octubre de 2022

El submarino que luchó bajo tres banderas

El submarino italiano Luigi Torelli, de la clase Marconi, entró en servicio en 1940 y su primera travesía de guerra le llevó a atravesar el estrecho de Gibraltar para dirigirse a la base de submarinos de Burdeos. Desde allí realizó patrullas alrededor de las islas Azores durante las cueles hundió seis barcos aliados.

El submarino que luchó bajo tres banderas

En la noche del 3 de junio de 1942, a 70 millas del cabo de Peñas, fue atacado por un avión aliado. Los daños sufridos durante el ataque obligaron al comandante Augusto Migliorini a dirigirse a la costa española y terminó embarrando cerca del cabo de Peñas debido a la niebla y las malas condiciones del sumergible. Finalmente rescatado el gobierno español (por entonces neutral) tan solo le autorizó una estancia de 24 horas al tratarse de un navío perteneciente a una nación beligerante.

Como resulta complicado evaluar los daños y repararlo los italianos solicitan más tiempo pero el ministerio de marina español les advierte que si el submarino no sale de aguas españolas antes de las 24:00 h del 6 de junio quedará internado en España hasta el fin de la guerra. Apurando el plazo, el Luigi Torelli sale a la mar.

El submarino que luchó bajo tres banderas
Al día siguiente, el 7 de junio en las proximidades de San Pedro del Mar (Santander), a las 07:00 h de la mañana, el submarino es atacado por dos aviones ingleses con ametralladoras y bombas de gran potencia. Aunque no es alcanzado, nueve de sus marineros caen al mar y logran alcanzar la costa a nado donde son atendidos por los pescadores de San Pedro y la Cruz Roja

Con su submarino aún en malas condiciones y sin posibilidad de sumergirse, el comandante italiano decide volver a vararlo. La tripulación no imprescindible pudo desembarcar y alojarse en varias fondas del Sardinero. Los marineros solo estaban a bordo mientras se realizaban los trabajos de reparación. El día 8 se decide trasladar el submarino al muelle Gamazo para reparar las hélices, que se encontraban en muy malas condiciones. Tras ser revisado por un ingeniero naval español se solicita que permanezca diez días, como mínimo, para las reparaciones.

El submarino que luchó bajo tres banderas
Como el submarino debe pasar mucho tiempo en puerto español finalmente queda internado en territorio español y el día 14 de julio se decide trasladarlo a la dársena de Maliaño, en la Bahía de Santander, hasta que acabe el conflicto. En las maniobras de traslado, el Luigi Torelli se evadió de la Armada española fingiendo hacer unas pruebas de motores. 

Tras llegar a la base de Burdeos el submarino fugado tuvo que permanecer seis meses en reparación tras lo cual volvió navegar para dirigirse hacia las costas de Brasil en la que sería su última patrulla de combate. El 21 de febrero de 1943 volvió a ser atacado por aviones aliados y obligado a regresar. Reconvertido como un transporte y asignado al mando alemán, aunque con tripulación Italiana, el 14 de junio pone rumbo a Japón con un cargamento de mercurio y armas, así como con un experto en comunicaciones. Cuando llegan a Singapur el día 31 de agosto la tripulación se entera de que Italia ha capitulado ante los aliados y pasa a formar parte de la Kriegmarine alemana como el UIT-25. Pasando por la 12ª y 33ª flotillas. La tripulación italiana es internada en campos de prisioneros salvo unos cuantos que deciden unirse a los alemanes.

El submarino que luchó bajo tres banderas
Cuando en mayo de 1945 Alemania se rinde el submarino queda en poder de los japoneses que lo renombran como I-504. Con los japoneses se anota su última victoria con el derribo un bombardero B-25 y continuó luchando hasta la capitulación del Imperio del Japón. Capturado por los estadounidenses en Kobe, fue enviado al fondo del mar en el estrecho de Kii en abril de 1946. La azarosa historia del Luigi Torelli, le llevó a servir con bandera italiana, alemana y japonesa.


domingo, 23 de octubre de 2022

La caza del Zorro del Desierto

En el otoño de 1941, el general alemán Erwin Rommel había alcanzado, en el norte de África, un renombre que rayaba en la leyenda.

Caza del ZorroEntre sus enemigos británicos existía una gran admiración por Rommel y sus hazañas en el desierto. En apenas dos meses había cambiado radicalmente el curso de la guerra en África, obligando a sus enemigos, al mando del general Archibald Wavel, a replegarse y luchar a la defensiva. Por ese motivo Wavel fue sustituido por Claude Auchinleck.

Mientras el general Alan Cunninham quería organizar un osado plan: Asesinar a Rommel, previamente a una ofensiva británica preparada para el 18 de noviembre. De este modo pretendía crear la mayor confusión posible entre las tropas del Afrika Korps. Para ello varios oficiales presentaron un audaz y temerario plan.

Se conocía que el cuartel general de Rommel se encontraba a más de 300 kilómetros tras las líneas alemanes, en Sidi Rafa, a 18 kilómetros de la costa. Así que por el mar o el camino que iba paralelo a la costa se podría atacar las instalaciones y acabar con Rommel. La idea fue aprobada y dio comienzo a la "Operación Filipper" para cazar al Zorro del Desierto. Que se realizaría previamente a la ofensiva del 18 de noviembre. Al frente de la operación se puso a un gran aficionado a la caza del zorro. El Mayor Geofrey Keyes.

Caza del Zorro
En la operación participarían tres destacamentos. El primero, a las ordenes de Keyes, iría a la casa de
Rommel, alejado unos 500 metros del cuartel general. El segundo, al mando del teniente Souhterland, realizaría el asalto al cuarte general italiano y el tercero se encargaría de sabotear las comunicaciones. Los submarinos Tobray y Talisman se encargarían de transportar de las tropas.

El viernes 14, en la noche, zarpan los submarinos mientras los hombres de Keyes destapan unas botellas de champán. Entrada la noche el tiempo empeora y los británicos deben desembarcar. Lo que sería un desembarco rápido el mal tiempo lo convierte en seis largas horas que hacen que solo logran desembarcar poco más de la mitad. El sábado 15 ya están en tierra y ocultos.
Al anochecer del 16, se encontraban a 8 kilómetros de Sidi Rafa, deciden pernoctar en una caverna desde la que pueden divisar las casa de Rommel, una vivienda de dos plantas. El 17, a media noche, comenzaría la "Caza del Zorro".

Llegó la media noche y los comandos se dirigieron a sus respectivas misiones.: Tres soldados inutilizarían la central eléctrica y 5 les esperarían vigilantes. El resto controlaría las cabañas cercanas.
Se arrastraron a una de las puertas de la casa de Rommel y entraron. En el hall se encontraron con que una de las puertas se abría y aparecía un soldado alemán al que eliminaron rápidamente que provocó un gran estrépito al romper un jarrón de cristal en su caída. Keyes decidió actuar con rapidez y entró en la habitación donde estaban sentados un grupo de soldados. Lanzó una granada al interior pero una ráfaga de ametralladora lo alcanzó (no se sabe si fue una ráfaga alemana o de uno de sus propios hombres). Su sacrificio había sido inútil, Rommel estaba muy lejos de allí. El resto de los comandos logró huir pero pronto fueron capturados. Solo dos lograron volver a sus líneas tras una larga travesía por el desierto.

Cuando Rommel se enteró, ordeno que Keyes fuera enterrado con honores, dejando sobre su tumba una corona con una nota que decía: "En nombre de Erwin Rommel". El general alemán dijo sobre la incursión:
"Fue una operación brillante y de gran audacia"
Por la acción de los comandos Keyes recibió la Cruz Victoria.

Para saber más:
La Segunda Guerra Mundial, de ed. CODEX
El País
Wikipedia
Diario de Guerra
David López Cabia
Factoría Histórica

domingo, 16 de octubre de 2022

Las marcas de la victoria

Contabilizar las victorias ante el enemigo ha sido una práctica común desde la prehistoria, ya sea en una pintura en una cueva, una "muesca" en la culata de un arma de fuego o un símbolo pintado en un avión.

Las marcas de la victoria
Durante la Segunda Guerra Mundial, junto al Nose Art, el uso de marcas en el costado de los aviones era algo muy extendido, al igual que en navíos o vehículos terrestres. Esta costumbre se heredó principalmente de los escuadrones aéreos de la Gran Guerra que registraban las muertes en combate o los derribos en un tablero ubicado en la base de operaciones y que mostraba la insignia (escarapela) del enemigo derribado. Estos símbolos fueron evolucionando con el tiempo, variaron en estilo y fueron realizados en gran parte por los pilotos y el personal de tierra para aumentar la moral y llevar la cuenta de las acciones y victorias durante la guerra

Las marcas de la victoria
Estos símbolos se encontraron en casi todos los tipos de aviones durante todo el conflicto y se han mantenido hasta la actualidad. Desde bombarderos y cazas hasta transportes, todas estas aeronaves exhibieron estas marcas, así como las de misión. Aunque no todas las misiones o victorias se contabilizaron a través de estas marcas, estos símbolos cuentan una parte importante de la historia del avión y sus tripulaciones

Los aparatos aliados solían llevar estas marcas pintadas en el costado, próximos a la cabina del piloto, mientras que los pilotos de caza alemanes los situaban en la cola del avión. Es destacable que en su marcas distinguían con una flecha hacia arriba si el derribo se había producido en el aire y hacía abajo si la destrucción fue en tierra.

Las marcas de la victoria
No hay duda de que para un As de caza estas marcas eran de gran importancia, ya que señalaban sus logros en combate. Una victoria en el combate había que contarla y contabilizarla. Para ello, lo corriente era exhibir la insignia o marca nacional del enemigo para marcar el derribo. Se usaban las esvásticas, banderas imperiales japonesas, estrellas rusas, fasces romanas, banderas estadounidenses o cualquier símbolo que pudiera representar las victorias, como los anillos blancos que marcaban en sus cañones los servidores de los cañones o blindados alemanes. Resulta curiosa la historia del piloto estadounidense Louis E. Curdes que tiene en su haber el derribo de un avión de transporte C-47 de los suyos y que ya contamos en otro artículo.

Cuando durante las misiones se destruían elementos del enemigo como tanques, puentes, navíos o un tren, todos ellos eran representados con su correspondiente silueta. 

Las marcas de la victoria
Las marcas de misión de bombardeo se indicaban dibujando en el fuselaje una bomba para cada misión que variaba en forma tamaño y diseño. Una estrella indicaba que el aparato había sido líder en la misión. En el caso de las misiones de protección a los bombarderos a la bomba se le solía colocar un paraguas que también podía aparecer solo. Para marcar las escoltas se usaba un sombrero de copa con un bastón. Si un caza llevaba pintada una escoba significaba que había participado en una misión de barrido de cazas para limpiar el cielo de aparatos enemigos. En los aviones de transporte fueron importantes las misiones de lanzamiento de carga y de paracaidistas. Estas misiones se indicaron con un paracaídas y un contenedor de carga debajo. Para los lanzamientos de paracaidistas se simbolizaban con la silueta de un C-47 sobre el paracaídas.

domingo, 9 de octubre de 2022

Campos de prisioneros japoneses en el Pacífico

Según el ejército imperial japonés iba invadiendo territorios por todo el sudeste asiático, inmediatamente se creaban campos para encerrar a los prisioneros de guerra. Casi cualquier instalación podía servir para crear una prisión.

Campos de prisioneros japoneses en el PacíficoLos trabajos forzados eran parte de la vida de los prisioneros, que construían carreteras, líneas de ferrocarril, bases aéreas y cualquier tarea pesada como cargar y descargar los barcos que transportaban material bélico. Tanto en Japón como en Formosa (Taiwan) se utilizaron miles de prisioneros en la minas de cobre y zinc.

Debido a la escasez de hombres en las fábricas japonesas, se transportaban a muchos prisioneros de los campos del sudeste asiático hacia el norte en unos navíos conocidos como los "Barcos del Infierno", debido a que viajaban hacinados en unas condiciones deplorables por lo que muchos morían en el viaje.

En los campos, posiblemente el peor era el de Naoetsu, muchos eran sometidos a experimentos médicos como los que realizaban la Unidad 731. También eran sometidos a terribles maltratos físicos como sufrir palizas con bastones de bambú, permanecer horas en cuclillas con los brazos estirados o metidos en cajas metálicas bajo el sol. La unidad más temida era la Kempeitai que recurría a métodos de tortura especialmente crueles como someter a los interrogados a descargas eléctricas, clavar astillas de bambú bajo las uñas, provocar quemaduras o el ahogamiento. El resultado final solía ser un disparo en la nuca. Para muchos era el modo de acabar con el dolor y el sufrimiento.

Campos de prisioneros japoneses en el Pacífico
Las condiciones sanitarias se reducían a retretes que eran un agujero infecto en el suelo y tan cerca de los barracones que el olor atraía a centenares de ratas. Los prisioneros despertaban cuando los roedores les mordían. Los mosquitos también se cebaban con los soldados que les transmitían la malaria. A pesar de las condiciones los japoneses no hacían nada por evitarlo.

La Convención de Ginebra los enfermos debían recibir cuidados médicos, pero los japoneses no la cumplían. Todos debían trabajar. Tojo había dado instrucciones de que: "a los prisioneros no se les permitirá permanecer ocioso sin hacer nada más que comer gratis, ni siquiera un solo día". "En Japón tenemos nuestra propia idea con respecto a los prisioneros de guerra (...) El tratamiento será distinto que en Europa o América". De este modo las enfermerías carecían de lo más básico para tratar las enfermedades y heridas. Todo era para el ejército japonés. En algunos campos la enfermería no existía o no estuvo nunca operativa.

Campos de prisioneros japoneses en el Pacífico
La mortalidad en los campos, además de las enfermedades, el trabajo forzoso o los malos tratos se debía a la malnutrición. En la mayor parte de los campos la comida consistía en tres exiguas tazas diarias de arroz, lo que hacía que los prisioneros parecieran esqueletos andantes. Esa comida era menos de la quinta parte de una ración diaria de un soldado común que tomaba además todo tipo de alimentos. Debido a la falta de alimentos los prisioneros sufrían carencias de proteínas y vitaminas que les provocaban úlceras y otras dolencias. Para intentar mitigarlas intentaban cazar cualquier animal, como ratas, serpientes, insectos o caracoles.

Durante la guerra, Japón hizo prisioneros a unos 140.000 soldados aliados, de ellos el 27% de ellos murieron en los campos de prisioneros. Siete veces más que en los stalags alemanes. Las cifras reales de los campos soviéticos aún se desconocen.

Para saber más:
El Holocausto asiático: Los crímenes japoneses en la Segunda Guerra Mundial, de Laurence Rees
Infobae
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ABC
El Español