domingo, 19 de julio de 2026

Cuando Hitler quiso la Copa del Mundo de Fútbol

Antes de que existiera el actual trofeo de la Copa del Mundo de fútbol estaba el Trofeo Jules Rimet, creado para el primer torneo celebrado en Uruguay en 1930, diseñado por el escultor francés Abel Lafleur en plata bañada en oro. Una joya que representaba a Nike, la diosa griega de la victoria codiciada por Adolf Hitler.

Cuando Hitler quiso la Copa del Mundo de Fútbol
Aunque en un principio se llamó oficialmente Copa Mundial de la FIFA, tras la Segunda Guerra Mundial pasó a denominarse como Trofeo Jules Rimet en honor al presidente de la FIFA, por sus esfuerzos por mantener vivo un torneo que promocionaría la paz, la amistad entre los pueblos y el respeto mutuo entre las naciones. El régimen nazi había organizado toda una red de saqueo cultural sistemático en los territorios ocupados: obras de arte, archivos históricos, joyas y toda clase de objetos de valor y el trofeo de la Copa del Mundo era uno de ellos.

Desde mediados de 1943, los aliados luchaban contra el gobierno fascista de Mussolini y las fuerzas alemanas ocupaban la mitad norte de Italia. Ante la debacle italiana, Hitler ordenó la búsqueda de toda clase de objetos que podrían sumarse a sus expolios. Por entonces Italia era la vigente campeona (1938) y el trofeo se encontraba en Roma, guardado por la federación italiana de fútbol. 

Cuando Hitler quiso la Copa del Mundo de Fútbol
Cuando se enteró el vicepresidente de la FIFA Ottorino Barassi, sin que nadie lo supiera, sacó la Copa de la cámara de seguridad donde estaba y la escondió en un lugar aparentemente podía ser hallado sin dificultad: dentro de una caja de zapatos y bajo su cama.

En su búsqueda, los nazis entraron en la casa de Barassi, pero no dieron con el trofeo oculto a sus pies y en el lugar más simple e inesperado. Allí estuvo hasta el fin de la guerra.

Aunque los nazis no lograron hacerse con él, en 1966 y 1970 el trofeo fue robado, pero esa es otra historia...

Para saber más:
Infobae
La Razón
La Vanguardia
Bien Católicos

domingo, 12 de julio de 2026

Historia de una imagen: El último judío de Vínnista

Una de las imágenes más impactantes es una con un triste titulo: "El último judío de Vínnitsa" (escrito en alemán en su parte de atrás). De esta instantánea existen varias copias y fue tomada por un solado alemán y era posiblemente una más de sus trofeos.

El último judío de Vínnista
La foto se hizo en Ucrania, casi con seguridad, en julio de 1941 y se puede ver como un miembro de las SS apunta con su pistola a un judío agachado en el borde de una fosa en la que hay numerosos cadáveres. Es el momento antes del momento de la ejecución. 

El 28 de julio de 1941, en la ciudadela de Berdychiv, las SS llevaron a cabo una serie de asesinatos a los judíos de la zona. Posiblemente la llevó a cabo el Einsatzgruppe C, una de varias unidades móviles de las SS desplegadas en la recién ocupada Unión Soviética, encargada de la limpieza de judíos y elementos de la resistencia. 

La población judía de Vínnitsa, en el centro del Óblast de Vínnitsa en 1939 era de algo más de 33.000 personas. A mediados de  julio de 1941, Vínnitsa fue tomada por la Wehrmacht y aunque parte de la población judía logró evacuar junto con el Ejército Rojo en retirada, cerca de 20.000 se quedó en la ciudad y fueron encerrados en un gueto. El 28 de julio de 1941, los primeros 146 judíos fueron fusilados en Vínnitsa. El 1 de agosto asesinaron a 25 intelectuales judíos, y el 13 otras 350 personas. El 5 y 13 de septiembre 1.000 y 2.200 judíos corrieron la misma suerte. Del 19 al 22 de septiembre, otros 28 mil judíos fueron fusilados, la mayoría del gueto de Vínnitsa. Los Einsatzgruppen llevaron a cabo las ejecuciones con la ayuda de colaboracionistas ucranianos. 

De los judíos que había en Berdychiv cuando llegaron los alemanes en 1941, tan sólo quedaban 15 a principios de 1944. Estas ejecuciones masivas continuaron hasta el último día de la ocupación alemana en el Este.

El último judío de Vínnista
Se desconoce la identidad del judío de la fotografía, pero recientemente el historiador alemán Jürgen Matthäus averiguó quien es el soldado de las SS que empuña la pistola Walther P38. Su nombre es Jakobus Onnen, profesor de francés, inglés y gimnasia nacido en 1906 en el pueblo alemán de Tichelwarf, próximo a la frontera con los Países Bajos. Se afilió al NSDAP antes de la llegada al poder de Hitler en 1933 y era de una familia culta de clase media. Se unió a las SS y cayó en combate en agosto de 1943. La averiguación comenzó tras publicar en 2023 un artículo en el que se revelaba el lugar verdadero de la masacre, Berdýchiv, la fecha y la unidad que cometió la masacre. Un lector le informó que, según correspondencia de la época que tenía la familia, era altamente probable que el soldado de las SS fuera el tío de su mujer.

Aunque hacía tiempo habían destruido las cartas de Jakobus Onnen aún tenían en su poder varias fotografías suyas. Con ellas, voluntarios del grupo Bellingcatt realizaron un análisis de imágenes con IA confirmaron la identidad, aunque al tratarse de una foto histórica, es más difícil llegar a una coincidencia del 98 o 99,9%.

La fotografía cayó en manos de Al Moss, un judío prisionero de varios campos de concentración. En mayo de 1945 en Múnich, poco después de la liberación de la ciudad compró un álbum de un soldado alemán, donde se encontraba esta fotografía que publicó por primera vez en 1961 por United Press International durante el juicio de Adolf Eichmann.

Para saber más:
Yad Vashem
Reddit
ABC
Mens Health

domingo, 28 de junio de 2026

La mayor fuga de prisioneros de la Segunda Guerra Mundial

Muchos conocerán el campo de prisioneros Stalag Luft III, en Zagan (Polonia) y su celebre evasión representada en la película de 1963, La Gran Evasión. Y aunque en el filme se afirma que fue la mayor fuga de prisioneros de guerra durante la Segunda Guerra Mundial, siento decir que no es verdad. Hubo otra mayor y se produjo en un lugar tan lejano como Australia.

En el país de los canguros, a más de 300 km al oeste de Sídney, Nueva Gales del Sur, se encuentra la comarca de Cowra una zona del Outback prácticamente despoblada que parecía ideal para instalar en 1941/42 el Complejo de Prisioneros de Guerra n.º 12. En un recinto en forma de dodecágono irregular se recluyeron a unos 4.000 prisioneros italianos capturados durante la campaña del norte de África, alemanes de diversas tripulaciones de navíos mercantes apresados, además de coreanos, taiwaneses y unos 500 soldados japoneses, lo que pueden parecer mucho si se tiene en cuenta la aplicación del Bushido entre las tropas niponas.

Esta amalgama de nacionalidades, idiomas y costumbres no fue un obstáculo para el funcionamiento del campo. En general los prisioneros mantenían unas correctas relaciones con sus guardianes del 22.º Batallón de la Milicia Australiana. El problema fueron los prisioneros japoneses que estaban en una zona llamada Camp B. Debido a sus diferencias culturales y de costumbres se sentían incomprendidos, se mostraban agresivos y llevaban especialmente mal su estatus de prisioneros. La tensión entre prisioneros japoneses y sus guardas llegó a un nivel que se decidió reforzar la vigilancia con ametralladoras.

El 1 de agosto de 1944, un informante coreano comunicó a las autoridades del campo de que los japoneses estaban preparando una fuga por lo que se resolvió dividirlos: se trasladaría a la tropa a otro campo y dejar en Cowra a oficiales y suboficiales y unos días después se le informó de la decisión. En la noche del 4 al 5, el sonido de una corneta japonesa rompió el silencio nocturno. Los prisioneros salieron en tromba de sus barracones y formaron tres grupos que asaltaron las alambradas por el norte, sur y oeste del campo. Para ello, unos lanzaron mantas sobre las alambradas, y otros incendiaban los barracones para crear el caos y facilitar la fuga. 

Los guardias abrieron fuego contra los japoneses que intentaban huir pero los servidores de la ametralladora n.º 2 fueron superados y antes de ser muertos por los prisioneros inutilizaron la ametralladora para que no la usaran los fugados. A pesar de los esfuerzos, esa noche lograron escapar más de 350 japoneses pero en las dos semanas siguientes todos fueron capturados, abatidos o decidieron quitarse la vida. La fuga supuso 235 oficiales y soldados japoneses muertos y 108 heridos además de 5 soldados australianos. La ciudad de Cowra alberga el único cementerio de guerra japonés en toda Australia.

Para saber más:
La Brújula Verde
ABC
El Debate
Trip Advisor
Visit Cowra
Wikipedia