domingo, 1 de noviembre de 2026

Los caballos de Thorak

Los caballos de Thorak son dos equinos de bronce que miden unos tres metros de alto y pesan dos toneladas cada uno y son obra del escultor nazi Josef Thorak, del que reciben su nombre. Las esculturas se hicieron con la intención de instalarse en un lugar prominente de Germania, la mega ciudad de Hitler, que se convertiría en la capital del imperio que duraría mil años. Mientras, se instalaron en la escalinata de la cancillería de Berlín.

Los caballos de Thorak
Por décadas se desconoció su paradero y se sospechaba que fueron destruidos por las tropas soviéticas durante los ataques a Berlín en los últimos momentos de la guerra en Europa. En los días previos a la caída de la capital alemana, las imágenes de los noticiarios nazis enseñan la fachada de la Cancillería, sin las dos estatuas. Se descubrió más tarde que estas habían sido escondidas en un lugar secreto antes de la batalla de Berlín. Reaparecieron en unas instalaciones militares soviéticas próximas a Eberswalde, al noreste de Berlín, sin embargo, volvieron a desaparecer a finales de la década de 1980, con la caída del muro y la reunificación de las dos Alemanias. Tres décadas después apareció una fotografía a color que aportó una nueva pista sobre los caballos.

Los caballos de Thorak
Desde que se veía la guerra pérdida, apareció un mercado negro de arte de piezas del III Reich entre Alemania Oriental y Rusia. En muchos casos, el dinero obtenido con ese tráfico de arte servía para mantener a organizaciones como Stille Hilfe, que daban protección a nazis huidos.  

Al parecer, la policía alemana fue avisada de que se pretendía vender los dos equinos en el mercado negro por ocho millones de euros. El encargado de la investigación fue René Allonge, inspector de la Oficina Estatal de Policía Criminal de Berlín. Este se comunicó, a través un antiguo traficante de antigüedades que, supuestamente, se había hecho colaborador de Scotland Yard, llamado Michel Van Rijncon, con el detective holandés Arthur Brand. El detective más famoso de Europa en temas de arte ha recuperado obras de arte de artistas tan importantes como Dalí o Picasso, por un valor de más de doscientos millones de euros. 

Los caballos de Thorak
Inicialmente, pensaban que se trataba de falsificaciones y que alguien relacionado con los círculos neonazis intentaba venderlos para financiar sus actividades clandestinas. Tras recorrer media Europa, Arthur Brand descubrió que, efectivamente, se trataba de los caballos de Thorak. Quienes los vendían eran antiguos agentes de la Stasi, la policía secreta de la desaparecida Alemania del Este y del KGB. Para poder moverlos, los caballos fueron desmembrados y trasladados en un camión, tapados tan solo con una lona de plástico.

En 2015 se montó una operación en la que se encontraron los caballos en posesión de un coleccionista de arte del suroeste de Alemania. Cuando la policía accedió a un almacén, en Bad Dürkheim, en el oeste de Alemania, la sorpresa fue mayúscula. Se toparon con armamento y parafernalia nazi que se amontonaba por todas partes. Entre ellas que se encontraban la mayor parte de las estatuas que decoraban el interior de la Cancillería. También estaban los grandes caballos de bronce. Después de tantos años las investigaciones habían prescrito y no se supo el modo en que se hizo con ellos. Tras diversos juicios, devolvió los caballos en 2022. En la actualidad se encuentran expuestos en Spandau.

Para saber más:
Los caballos de Hitler, de Arthur Brand 
El Español, de Gonzalo Lorén Garay 
DW

domingo, 18 de octubre de 2026

El último torpedo de la Segunda Guerra Mundial

Durante la Segunda Guerra Mundial se demostró la importancia de los submarinos como arma de guerra. Eran escurridizos y se ocultaban en las profundidades del mar. Podían atacar en el momento y el lugar más inoportuno. Eso mismo pensarían los marinos del Kaibōkan CD-47 japonés cuando recibieron el impacto de un torpedo que pareció aparecer de la nada.

Los Kaibōkan eran barcos de defensa costera equivalentes a los destructores de escolta y fragatas aliados, una alternativa de guerra antisubmarina menos costosa que los destructores de flota. Estos eran realmente inferiores a los aliados pues la mayoría de ellos tan solo disponían de motor diésel y nunca llevaron tubos lanzatorpedos. Realmente se parecían más a los buques de escolta de la Kriegsmarine de la clase F.

El torpedo que hundió al CD-47 partió del submarino estadounidense USS Torsk, de la clase Tench, resultado de la evolución de los estupendos clase "Gato" y "Balao" que hundieron más de 4.800.000 toneladas de la flota mercante nipona. Desde su botadura en septiembre de 1944 realizó varias patrullas de rescate y combate que fueron infructuosas. Su éxito llegó frente a las costas de Japón.

El 14 de agosto, el Torsk divisó un carguero escoltado por un Kaibōkan y lanzó un nuevo torpedo experimental Mark 28, un torpedo acústico autoguiado, contra el escolta. El torpedo impactó en la popa del navío nipón provocando su rápido hundimiento. A continuación intentó torpedear al carguero pero los torpedos fallaron. Una hora y media después, un segundo Kaibōkan llegó para cazar a Torsk que disparó un torpedo Mark 28 y se sumergió rápidamente para para escaparse de un posible ataque de cargas de profundidad. Cuando llegó a los 120 m, lanzó un torpedo acústico pasivo Mark 27 y al rato se escucho a través del hidrófono una gran explosión seguida de otra un minuto después; los torpedos habían alcanzado el buque enemigo, el último buque de guerra japonés en hundirse en la Segunda Guerra Mundial. El imperio del Japón anunció que se rendiría al día siguiente. 

A pesar del éxito del Torsk, tuvo que permanecer sumergido más de siete horas por la presencia de patrulleras y aviones por la zona. Tras recibir la noticia de la rendición de Japón el 15 de agosto, continuó patrullando el Mar de Japón. Dado de baja en 1968 es, desde 1972, un buque museo en Baltimore.

Para saber más:
National Park Service
The Tides of History
Defensa
USS Torsk
U Historia

domingo, 4 de octubre de 2026

Gestión empresarial y nazismo

Que nadie piense que que estoy tildando de nazis a los empresarios, pero acabo de leer un libro que me ha sorprendido. Es Libres para obedecer del historiador Johann Chapoutot y donde aparece la historia de Reinhard Höhn, un jurista y Obergruppenführer de las SS que, acabada la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en uno de los personajes más influyentes en la gestión empresarial de la nueva República Federal de Alemania. 

Gestión empresarial y nazismo
A mediados de los 50, Höhn creó una academia de negocios en Bad Harzburg en la que se formaron muchísimos de los directivos de las grandes empresas alemanes como BMW, Audi, Aldi o Bayer. formó a cientos de miles de directivos de grandes empresas como Aldi, BMW o Bayer, exportando un modelo de liderazgo que prometía autonomía y democracia en la empresa. Su método fue el llamado "Modelo de Harzburg" que tomaba como base la doctrina militar prusiana que rompía con la obediencia ciega. La Auftragstaktik, que es como se llama, dejaba al oficial en el terreno total libertad para elegir los medios con los que conseguir los objetivos fijados por el Alto Mando. Una táctica que empleó la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial. 

Höhn adaptó este concepto militar a la empresa en la que el alto directivo delega el trabajo y la responsabilidad a un mando intermedio que se encargará de llegar a los objeticos marcados. Este tendrá cierta autonomía para llevarlo a cabo. Según Höhn: "los colaboradores no son dirigidos por órdenes precisas [...]. Al contrario, disponen de un campo de acción bien definido donde son libres de actuar y de decidir de manera autónoma". Esta delegación y autonomía tiene truco. La jerarquía permanece escondida, aunque da la sensación de desaparecer y no se comparte el poder de decisión dentro de la empresa. El alto directivo controla los resultados. Si estos no se logran no son responsables, la culpa recae sobre los mandos inferiores y de ahí a la base, los empleados. Supuestamente estos eran "libres de cumplir las órdenes" pero en realidad estaban "condenados a triunfar”.  El empleado establece su objetivo dentro de un marco que escapa a su control. Todos los parámetros son realmente marcados por la empresa, su dirección y sus supervisores. El trabajador no tiene más libertad que la que la autoridad superior decide otorgarle, la cual ha internalizado inconscientemente y, que por lo tanto, acepta acatar.

Gestión empresarial y nazismo

Los fundamentos de la ideología nacionalsocialista la hacen compatible con el capitalismo, aunque esta se mostrara contraria por considerarla judaizada. Estos fundamentos incluyen, entre otros, el rechazo a la lucha de clases en favor de una engañosa unidad de intereses entre empleadores y trabajadores. No hay que olvidar que fueron los empresarios alemanes, en especial los bávaros, quienes financiaron al partido nazi tras el encarcelamiento de Hitler para combatir al Partido Comunista y los movimientos de izquierda. 

Esta idea de gestión se complementaba con otra proveniente del ideario nacionalsocialista y el III Reich: la empresa se presenta como como una Gemeinschaft o comunidad. Asi todos y cada uno de los empleados forman parte de esa comunidad o familia. De este modo el régimen nazi creó una sociedad en la que el individuo no es nada, tan solo una pieza del engranaje de la sociedad en la que el estado es todo. Es la idea del Volksgemeinschaft o comunidad popular. La concepción en la que se vende que todos formamos parte de una familia no es más que una herramienta de control y manipulación social. En realidad ni el Estado es nuestro ni la empresa tampoco. No en vano, Höhn fue uno de los artífices del movimiento völkisch.

Gestión empresarial y nazismo
Todo ese entramado no hace más que camuflar quien ostenta realmente el poder e intenta eliminar el conflicto y la crítica, todo en nombre de una supuesta armonía. La reivindicación se plantea como una  traición. No se ve como una crítica constructiva, sino como un ataque a la "familia". Estar de acuerdo con el proyecto común no es una elección libre de la que estamos convencidos, sino un deber ético y moral. Si no lo apoyas ciegamente, eres una "mala persona" que solo mira por sus intereses o que carece de valores sociales. Es cuando la unión del grupo se mantiene mediante la presión social y el castigo al que piensa diferente. Seguro que que más de uno ha sufrido estas situaciones en sus empresas. Tampoco hay que olvidar que el concepto "familia", sobre todo en pequeñas empresas, también ha sido casi real y en el que los empleados han sido realmente miembros de ella. 

Según cuenta Chapoutot en su libro, el modelo de Höhn marcó el mecanismo empresarial alemán y por extensión al resto de Europa, especialmente hasta la década de los 80. Para mostrarlo usa el caso de un antiguo directivo de Aldi, que utilizó sus principios sin fisuras en la que la empresa “vivía del control total y del miedo” sin permitir el individualismo ni la disidencia, idea que pervivió durante todo el régimen nazi y que presento también en mi libro "Propaganda Nazi".

Para saber más:
Libres para obedecer, de Johann Chapoutot 
Propaganda Nazi, de Juanjo Ortiz 
Wikipedia