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domingo, 26 de julio de 2026

El rescate de los autobuses blancos

En las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial la Cruz Roja envió 75 autobuses blancos desde Suecia en una operación humanitaria organizada por el conde Folke Bernadotte, sobrino del rey de Suecia y alto funcionario de la institución que logró establecer acuerdos con Heinrich Himmler para rescatar cuantos presos en los campos fuera posible. La operación de rescate, que hoy casi ha caído en el olvido, partió de Malmö y pocas semanas después regresaron de una Alemania atenazada por los Aliados. En aquellos autobuses blancos llegaron a primero Odense, en Dinamarca (aún ocupada pero que colabora con el rescate), principalmente judíos escandinavos que se encontraban en pésimas condiciones. 

El rescate de los autobuses blancos
Suecia se fue un país neutral en el conflicto aunque mantuvo relaciones comerciales con Alemania suministrando materiales esenciales para la guerra, como hierro o rodamientos de bolas. Incluso permitió el paso de tropas de la Wehrmacht para pasar a la vecina Noruega. Esta situación fue aprovechada por la Cruz Roja.

El 19 de febrero de 1945 se reunieron Himmler y el conde Bernadotte en Hohenlychen, en el norte de Alemania, un lugar donde médicos nazis llevaron a cabo crueles experimentos con prisioneros de los campos de concentración. Bernadotte pretende liberar a cuantos presos escandinavos sea posible. Para intentar convencer al jefe de las SS lleva consigo un antiguo libro de runas del siglo XVII. Bernadotte sabe que Alemania va a perder la guerra, al igual que Himmler, que ve en la reunión la ocasión de ganar puntos ante la derrota frente a los aliados y cede a las peticiones del sueco.

El rescate de los autobuses blancos
Para la misión el ejercito sueco cede camiones y autobuses a la Cruz Roja y al frente de la misión se encuentra Axel Molin, un compañero de Benadotte en el ejército. Las SS estableció condiciones para el rescate: un número limitado de prisioneros, que en cada vehículo fuera uno de sus soldados, que Suecia se hiciera cardo de todos los gastos y que no se hiciera público el traslado. Los campos a los que pueden ir son Braunshweig, Dachau, Neuengamme, Ravensbrück y Theresienstadt.

Los Aliados no podían garantizar la seguridad del convoy de rescate si los vehículos no estaba pintados de blanco y con la cruz roja que los distinguiera. Al partir la mayoría estaban pintados pero los que quedaban tuvieron que ser pintados durante el viaje de Malmö a Copenhague. La mayoría de la pintura era con base de cal que no aguanta bien el agua por lo que tuvieron que ir repintándolos.

El rescate de los autobuses blancos
Los autobuses no tienen permiso para entrar en los campos y tan solo llevan la lista de los prisioneros que las SS permite liberar. Para abril de 1945 se le unen otros 100 autobuses daneses. El último de los campos es Neuengamme. Algunos autobuses no hacen esta parada y viajan directamente a Dinamarca. En  Neuengamme las SS le dice a Molin que para poder llevarse a los presos escandinavos de sus listas han de trasladar a otros prisioneros a otros campos. Aunque en un primer momento se niega a cumplir la petición, una orden del gobierno sueco le obliga a ponerse a las órdenes de los alemanes lo que fue muy doloroso para Molin y los conductores de los autobuses. Tras cumplir su horrorosa misión lograron partir hacia Dinamarca y de ahí a Suecia que estuvo dispuesta a acoger a todos los judíos que lograron huir de los nazis.

De las más de 15.500 personas rescatadas muchos se quedaron en Dinamarca o Suecia mientras otros viajaron a Estados Unidos o Israel otros no tuvieron tanta suerte y murieron al poco de llegar debido  a las malas condiciones que soportaron en los campos de concentración. En la actualidad tan solo quedan unos pocos de estos autobuses blancos con la cruz roja y la bandera sueca. Uno se encuentra en el museo del campo de concentración de Froslev, en Dinamarca.

Para saber más:
DW
Wikipedia
En son de luz
Curadas

domingo, 19 de julio de 2026

Cuando Hitler quiso la Copa del Mundo de Fútbol

Antes de que existiera el actual trofeo de la Copa del Mundo de fútbol estaba el Trofeo Jules Rimet, creado para el primer torneo celebrado en Uruguay en 1930, diseñado por el escultor francés Abel Lafleur en plata bañada en oro. Una joya que representaba a Nike, la diosa griega de la victoria codiciada por Adolf Hitler.

Cuando Hitler quiso la Copa del Mundo de Fútbol
Aunque en un principio se llamó oficialmente Copa Mundial de la FIFA, tras la Segunda Guerra Mundial pasó a denominarse como Trofeo Jules Rimet en honor al presidente de la FIFA, por sus esfuerzos por mantener vivo un torneo que promocionaría la paz, la amistad entre los pueblos y el respeto mutuo entre las naciones. El régimen nazi había organizado toda una red de saqueo cultural sistemático en los territorios ocupados: obras de arte, archivos históricos, joyas y toda clase de objetos de valor y el trofeo de la Copa del Mundo era uno de ellos.

Desde mediados de 1943, los aliados luchaban contra el gobierno fascista de Mussolini y las fuerzas alemanas ocupaban la mitad norte de Italia. Ante la debacle italiana, Hitler ordenó la búsqueda de toda clase de objetos que podrían sumarse a sus expolios. Por entonces Italia era la vigente campeona (1938) y el trofeo se encontraba en Roma, guardado por la federación italiana de fútbol. 

Cuando Hitler quiso la Copa del Mundo de Fútbol
Cuando se enteró el vicepresidente de la FIFA Ottorino Barassi, sin que nadie lo supiera, sacó la Copa de la cámara de seguridad donde estaba y la escondió en un lugar aparentemente podía ser hallado sin dificultad: dentro de una caja de zapatos y bajo su cama.

En su búsqueda, los nazis entraron en la casa de Barassi, pero no dieron con el trofeo oculto a sus pies y en el lugar más simple e inesperado. Allí estuvo hasta el fin de la guerra.

Aunque los nazis no lograron hacerse con él, en 1966 y 1970 el trofeo fue robado, pero esa es otra historia...

Para saber más:
Infobae
La Razón
La Vanguardia
Bien Católicos

domingo, 12 de julio de 2026

Historia de una imagen: El último judío de Vínnista

Una de las imágenes más impactantes es una con un triste titulo: "El último judío de Vínnitsa" (escrito en alemán en su parte de atrás). De esta instantánea existen varias copias y fue tomada por un solado alemán y era posiblemente una más de sus trofeos.

El último judío de Vínnista
La foto se hizo en Ucrania, casi con seguridad, en julio de 1941 y se puede ver como un miembro de las SS apunta con su pistola a un judío agachado en el borde de una fosa en la que hay numerosos cadáveres. Es el momento antes del momento de la ejecución. 

El 28 de julio de 1941, en la ciudadela de Berdychiv, las SS llevaron a cabo una serie de asesinatos a los judíos de la zona. Posiblemente la llevó a cabo el Einsatzgruppe C, una de varias unidades móviles de las SS desplegadas en la recién ocupada Unión Soviética, encargada de la limpieza de judíos y elementos de la resistencia. 

La población judía de Vínnitsa, en el centro del Óblast de Vínnitsa en 1939 era de algo más de 33.000 personas. A mediados de  julio de 1941, Vínnitsa fue tomada por la Wehrmacht y aunque parte de la población judía logró evacuar junto con el Ejército Rojo en retirada, cerca de 20.000 se quedó en la ciudad y fueron encerrados en un gueto. El 28 de julio de 1941, los primeros 146 judíos fueron fusilados en Vínnitsa. El 1 de agosto asesinaron a 25 intelectuales judíos, y el 13 otras 350 personas. El 5 y 13 de septiembre 1.000 y 2.200 judíos corrieron la misma suerte. Del 19 al 22 de septiembre, otros 28 mil judíos fueron fusilados, la mayoría del gueto de Vínnitsa. Los Einsatzgruppen llevaron a cabo las ejecuciones con la ayuda de colaboracionistas ucranianos. 

De los judíos que había en Berdychiv cuando llegaron los alemanes en 1941, tan sólo quedaban 15 a principios de 1944. Estas ejecuciones masivas continuaron hasta el último día de la ocupación alemana en el Este.

El último judío de Vínnista
Se desconoce la identidad del judío de la fotografía, pero recientemente el historiador alemán Jürgen Matthäus averiguó quien es el soldado de las SS que empuña la pistola Walther P38. Su nombre es Jakobus Onnen, profesor de francés, inglés y gimnasia nacido en 1906 en el pueblo alemán de Tichelwarf, próximo a la frontera con los Países Bajos. Se afilió al NSDAP antes de la llegada al poder de Hitler en 1933 y era de una familia culta de clase media. Se unió a las SS y cayó en combate en agosto de 1943. La averiguación comenzó tras publicar en 2023 un artículo en el que se revelaba el lugar verdadero de la masacre, Berdýchiv, la fecha y la unidad que cometió la masacre. Un lector le informó que, según correspondencia de la época que tenía la familia, era altamente probable que el soldado de las SS fuera el tío de su mujer.

Aunque hacía tiempo habían destruido las cartas de Jakobus Onnen aún tenían en su poder varias fotografías suyas. Con ellas, voluntarios del grupo Bellingcatt realizaron un análisis de imágenes con IA confirmaron la identidad, aunque al tratarse de una foto histórica, es más difícil llegar a una coincidencia del 98 o 99,9%.

La fotografía cayó en manos de Al Moss, un judío prisionero de varios campos de concentración. En mayo de 1945 en Múnich, poco después de la liberación de la ciudad compró un álbum de un soldado alemán, donde se encontraba esta fotografía que publicó por primera vez en 1961 por United Press International durante el juicio de Adolf Eichmann.

Para saber más:
Yad Vashem
Reddit
ABC
Mens Health

domingo, 28 de junio de 2026

La mayor fuga de prisioneros de la Segunda Guerra Mundial

Muchos conocerán el campo de prisioneros Stalag Luft III, en Zagan (Polonia) y su celebre evasión representada en la película de 1963, La Gran Evasión. Y aunque en el filme se afirma que fue la mayor fuga de prisioneros de guerra durante la Segunda Guerra Mundial, siento decir que no es verdad. Hubo otra mayor y se produjo en un lugar tan lejano como Australia.

En el país de los canguros, a más de 300 km al oeste de Sídney, Nueva Gales del Sur, se encuentra la comarca de Cowra una zona del Outback prácticamente despoblada que parecía ideal para instalar en 1941/42 el Complejo de Prisioneros de Guerra n.º 12. En un recinto en forma de dodecágono irregular se recluyeron a unos 4.000 prisioneros italianos capturados durante la campaña del norte de África, alemanes de diversas tripulaciones de navíos mercantes apresados, además de coreanos, taiwaneses y unos 500 soldados japoneses, lo que pueden parecer mucho si se tiene en cuenta la aplicación del Bushido entre las tropas niponas.

Esta amalgama de nacionalidades, idiomas y costumbres no fue un obstáculo para el funcionamiento del campo. En general los prisioneros mantenían unas correctas relaciones con sus guardianes del 22.º Batallón de la Milicia Australiana. El problema fueron los prisioneros japoneses que estaban en una zona llamada Camp B. Debido a sus diferencias culturales y de costumbres se sentían incomprendidos, se mostraban agresivos y llevaban especialmente mal su estatus de prisioneros. La tensión entre prisioneros japoneses y sus guardas llegó a un nivel que se decidió reforzar la vigilancia con ametralladoras.

El 1 de agosto de 1944, un informante coreano comunicó a las autoridades del campo de que los japoneses estaban preparando una fuga por lo que se resolvió dividirlos: se trasladaría a la tropa a otro campo y dejar en Cowra a oficiales y suboficiales y unos días después se le informó de la decisión. En la noche del 4 al 5, el sonido de una corneta japonesa rompió el silencio nocturno. Los prisioneros salieron en tromba de sus barracones y formaron tres grupos que asaltaron las alambradas por el norte, sur y oeste del campo. Para ello, unos lanzaron mantas sobre las alambradas, y otros incendiaban los barracones para crear el caos y facilitar la fuga. 

Los guardias abrieron fuego contra los japoneses que intentaban huir pero los servidores de la ametralladora n.º 2 fueron superados y antes de ser muertos por los prisioneros inutilizaron la ametralladora para que no la usaran los fugados. A pesar de los esfuerzos, esa noche lograron escapar más de 350 japoneses pero en las dos semanas siguientes todos fueron capturados, abatidos o decidieron quitarse la vida. La fuga supuso 235 oficiales y soldados japoneses muertos y 108 heridos además de 5 soldados australianos. La ciudad de Cowra alberga el único cementerio de guerra japonés en toda Australia.

Para saber más:
La Brújula Verde
ABC
El Debate
Trip Advisor
Visit Cowra
Wikipedia

domingo, 3 de mayo de 2026

La batalla de Bamber Bridge

En plena Segunda Guerra Mundial, el pintoresco pueblo de Bamber Bridge, en el corazón de Lancashire, se convirtió en un lugar para la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos en Gran Bretaña. El pueblo albergó al 1511º Regimiento de Camiones de Intendencia de la 8ª Fuerza Aérea de los EE.UU. Hoy, parte de las instalaciones sirve de base para los Cadetes Aéreos de la RAF.

En junio de 1943, exacerbado por el alcohol, una latente hostilidad y los prejuicios raciales, estalló en el pueblo un incidente de agresión entre militares estadounidenses en lo que se conoce como la Batalla Bamber Bridge.

La tensión racial dentro de las fuerzas armadas estadounidenses fue muy marcada durante los años del conflicto mundial y existía la segregación dividiendo las unidades y los roles según el color de la piel. El incidente de Bamber Bridge tuvo lugar en 1943, cinco años antes de que el presidente Truman emitiese la Orden Ejecutiva 9981 que puso fin a la segregación dentro del ejército estadounidense. 

Casi dos millones de militares estadounidenses estuvieron destinados o pasaron por el Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial y no solo dedicaron su tiempo al entrenamiento y el combate, como lo demuestran las más de 60.000 mujeres británicas que se casaron con los yanquis. Muchos aviadores estadounidenses frecuentaban los pubs locales para gastar su tiempo y dinero entre sus peligrosas misiones sobre Alemania. 

Los soldados afroamericanos podían socializar abiertamente en los pubs británicos, donde no solo eran tolerados, sino también cálidamente recibidos, en claro contraste con la discriminación que sufrían en su país. La ausencia de segregación racial en la sociedad británica, propia de las leyes de Jim Crow, fue un cambio positivo para muchos de ellos. Sin embargo, esta armonía social no sentó bien a algunos de sus camaradas de armas blancos, que trajeron con ellos sus prejuicios raciales e intentaron imponérselos a los británicos.

El 1511º Regimiento de Camiones de Intendencia era una unidad principalmente afroamericana que estaba estacionada en Adam Hall, uno de los numerosos aeródromos que albergaron a militares durante la guerra. Como parte de la 8ª Fuerza Aérea, su trabajo consistía en el transporte de material militar a diversas bases aéreas del condado de Lancashire. Los hombres eran asiduos del Ye Olde Hob Inn, un pub local. Cuando los soldados estadounidenses blancos intentaron establecer limites raciales en Bamber Bridge, los lugareños se resistieron colgando carteles en el exterior de los tres pubs del pueblo con la leyenda "Black Troops Only".

La tensión se intensificó aún más con la llegada de la 234ª Compañía de la Policía Militar estadounidense, descontenta con la popularidad de los soldados afroamericanos entre las inglesas locales. Su resentimiento estalló la noche del 24 de junio de 1943, cuando intentaron disciplinar a los soldados negros del 1511º.

Un soldado afroamericano fue sorprendido intentando comprar cerveza después de la la campanada del último pedido. Dos policías militares acusándolo de estar sin pase y de llevar el uniforme incorrecto lo que terminó derivando en una discusión, con lugareños y militares británicas alineándose con los afroamericanos contra los policías militares. Uno de los soldados del 1511º, blandió una botella, a lo que uno de los policías militares respondió sacando su arma. Un sargento calmó la situación temporalmente, pero estos respondieron cuando lanzaron una botella contra el jeep de los policías militares cuando se marchaban. Estos, consiguieron refuerzos y tendieron una emboscada a los soldados negros que regresaban a Adam Hall.

La emboscada terminó en un feroz enfrentamiento. Los policías militares sacaron sus porras mientras los soldados del 1511º contraatacaban con botellas y adoquines. Un policía militar disparó su arma en medio de la refriega, hiriendo a un soldado. En medio del caos, corrió el rumor de que un soldado negro había recibido un disparo por la espalda y que la policía militar estaba realizando una cacería humana. En respuesta, unos 200 soldados negros se congregaron en Adam Hall, enfrentándose a sus superiores blancos y llamando a la revuelta. El único oficial negro del 1511º, logró la calma temporalmente. Sin embargo, la llegada de aproximadamente una docena de policías militares en jeeps y un vehículo blindado improvisado con una ametralladora llevó a que los soldados negros se apoderaran de la mayoría de las armas de fuego almacenadas en Adam Hall y establecieran posiciones defensivas.

Durante las siguientes horas, se desató un tiroteo en la zona de Bamber Bridge. Un soldado del 1511º, murió, y varios otros soldados y policías militares resultaron heridos. Tras los combates, se culpó rápidamente a los soldados negros, lo que dio lugar a dos juicios separados. El primero concluyó con la declaración de culpabilidad de cuatro hombres afroamericanos por varios delitos, lo que derivó en bajas deshonrosas y condenas a trabajos forzados. En el segundo juicio, 28 de los 35 acusados fueron condenados por cargos que abarcaban desde desobediencia y disturbios hasta motín y confiscación de armas.

La justicia surgió de un lugar inesperado. El general Eaker, comandante de la 8ª Fuerza Aérea, atribuyó gran parte de la culpa a los policías militares racistas y a los oficiales blancos del 1511º. Posteriormente se destituyó a los oficiales racistas de las unidades de transporte y se incorporó a oficiales negros a las unidades de policía militar, lo que marcó un punto de inflexión en la gestión de la tensión racial dentro del ejército.

La Batalla de Bamber Bridge sigue siendo un acontecimiento significativo para el pueblo y ha sido recordada con un monumento conmemorativo, colocado por los vecinos frente al Ye Olde Hob Inn en 2022. Ese mismo año apareció la película "Bamber Bridge".

Para saber más:
Blog Preston
Winnipeg Free Press
NPR
PEN Global
The Independent
Lancs Live

domingo, 19 de abril de 2026

La increíble fuga de los cuatro del SAS

Seguro que has visto la serie de HBO sobre los "chalados" hombres del SAS, pero la realidad va mucho más allá. Han pasado más de ocho décadas y hace poco ha visto la luz una de sus más increíbles andanzas: la épica fuga de un comando del SAS británico de las garras de la Gestapo nazi, tras una misión de sabotaje en la Francia ocupada. 

La increíble fuga de los cuatro del SAS
El 15 de septiembre de 1944 comenzaba la operación Pistol, cuando la unidad del sargento Alcock, un antiguo carnicero de Yorkshire, fue lanzada en paracaídas cerca de Audviller, en la región de Alsacia-Lorena. La misión consistía en realizar acciones de sabotaje en las vías del tren y de comunicación vitales para el ejército alemán. Tras ello debían intentar reunirse con los estadounidenses que ya venían avanzando desde Normadía. La pequeña unidad de comandos de Alcock, la formaban los cabos Holden y Hannah además del soldado Lyczak.

Desde un principio no lo tuvieron fácil, no tenían transporte y el material del que disponían era escaso. Además su radio no funcionaba y una tormenta desvió al avión que los llevaba obligándoles a saltar sobre unas tierras de cultivo que carecían de protección en una zona llena de patrullas enemigas. Al menos los campesinos les ayudaron dándoles refugio mientras se organizaban para su misión.   

La increíble fuga de los cuatro del SAS
El comando del SAS consiguió colocar explosivos en una línea de ferrocarril en las proximidades de Insming haciendo descarrilar y destruyendo un tren de suministros alemán y la muerte de dos oficiales. La acción atrajo la atención de la Gestapo, que inmediatamente se puso a perseguir a los saboteadores, que en un principio creían miembros de la resistencia.

Mientras intentaban buscar un lugar donde permanecer escondidos, fueron delatados por dos trabajadores polacos. Dos camiones cargados de soldados rodearon la granja en la que se escondían. Alcock se preparó para la defensa en la parte de atrás de la casa, mientras dos muchachas polacas que les ayudaron salieron por delante para distraer a los alemanes. La estratagema funcionó y los alemanes centraron su atención en la puerta principal. Esto proporcionó al comando el tiempo suficiente para entrar en la cocina y disparar contra los alemanes causando al menos dos bajas germanas.

La increíble fuga de los cuatro del SAS
Aprovechándose del desconcierto inicial escaparon al bosque cercano y se prepararon para emboscar a sus perseguidores provocando otras tres bajas más. Desde el bosque escucharon los disparos de represalia que acabaron con la vida de las dos muchachas polacas que los habían ayudado. Hitler había dictado una orden que establecía la ejecución directa de cualquier comando enemigo capturado, como ya había ocurrido en la operación Loyton, en la que una treintena de comandos del SAS fueron ejecutados.

El comando continuó huyendo por los frondosos bosques de los Vosgos para eludir a las patrullas y consiguieron ropas de civil que les dieron algunos lugareños franceses. Fieles al espíritu luchador del SAS, durante dos semanas y con muy mal tiempo, siguieron con su labor de sabotaje, mientras eludían la persecución de la Gestapo.

La increíble fuga de los cuatro del SAS
Por fin, el 1 de octubre de 1944, Alcock, Holden, Hannah y Lyczaky llegaron al frente. Cruzaron un canal y sortearon varias trincheras alemanas hasta llegar a tierra de nadie desde donde vieron una colina ocupada por los estadounidenses. Iban de civil y podían ser confundidos con una unidad alemana que intentaba infiltrarse en las líneas enemigas. Alcock decidió tomar un puesto avanzado de ametralladoras estadounidense. Dos comando atrajeron la atención del artillero y el resto flanquearon la posición y redujeron al soldado, cuyo compañero dormía a su lado. Tras el desconcierto inicial aclararon que eran comandos británicos y pidió a los atónitos infantes estadounidenses que les llevaran a hablar con sus mandos.

En el puesto de mando, Alcock aportó toda la información de que disponían de las posiciones alemanas que habían atravesado, y de las acciones de sabotaje que habían perpetrado. El equipo había causado al menos once bajas enemigas, sin que ninguno de los comandos fuera muerto o herido y aunque no fueron acciones fundamental para el desarrollo de la guerra, la operación Pistol fue exitosa al lograr la destrucción de infraestructuras ferroviarias y por la obtención de información de cierto valor para los Aliados.

Esta aventura del SAS se conoce gracias a los manuscritos de Graham, el hijo del sargento Alcock que escribió los relatos de su padre y a que conservó su archivo de guerra. Este valioso material lo compartió con el historiador Damien Lewis, que contó la historia en la cuarta entrega de su libro "SAS Great Escapes“.

Para saber más:
SAS Great Escapes Four, de Damien Lewis 

domingo, 22 de marzo de 2026

El bombardeo del Vaticano

Ciudad del Vaticano, situada en el corazón de Roma, era un país neutral, pero el 5 de noviembre de 1943 cinco bombas de aviación cayeron sobre su reducido territorio. Cuatro explotaron, causando serios daños en el depósito de agua próximo a la estación de tren, en las oficinas del Governatorato (gobierno) y el taller de restauración de mosaicos. Por efecto de las ondas expansivas, parte de las vidrieras de la Basílica de San Pedro quedaron hechas añicos.

El bombardeo del Vaticano
Tras el suceso, Secretaría de Estado del Vaticano pidió explicaciones tanto al estado italiano y a su aliado alemán como a las fuerzas aliadas, pero nadie se hizo responsable del ataque y tanto la prensa italiana como internacional se hicieron eco del bombardeo.

El mismísimo Duce, Benito Mussolini, afirmó que fue un avión estadounidense, pero el alto mando aliado siempre negó el hecho, quedando sin esclarecer la autoría. Durante décadas se fueron desarrollando diversas teorías sobre la culpabilidad. Estas se resumen básicamente en tres posibles responsables: los fascistas de Mussolini, los nazis de Hitler y los aliados. Los tres en los que se pensó desde un principio. 

El bombardeo del Vaticano
Tras diversas investigaciones y una serie de fotografías encontradas en un mercadillo, el periodista italiano Augusto Ferrara dio definitivamente con el culpable en su libro de 2010 "1943: bombe sul Vaticano". Fueron los mismos italianos y las cinco bombas se lanzaron desde un Savoia-Marchetti SM.79 Sparviero (gavilán), el bombardero medio italiano más importante de la Segunda Guerra Mundial. El aparato despegó de Viterbo, con la misión de bombardear la emisora Radio Vaticana, porque se sospechaba que era utilizada para enviar mensajes ocultos a los partisanos dentro de su programación. Este sistema fue bastante utilizado por la BBC en sus emisiones para el extranjero. La orden provino de Roberto Farinacci, uno de los dirigentes fascistas más destacados y extremista antirreligioso. Responsable de la Albania ocupada por los italianos, en 1945 fue ejecutado por los partisanos.

El bombardeo del Vaticano
Una semana después del bombardeo, el Papa ordenó silencio total a todos los estamentos del Vaticano para "no alimentar el riesgo de una guerra civil" y evitar toda clase de especulaciones. Italia estaba en guerra y en una situación muy compleja. Equivocarse en los culpables podría haber sido catastrófico. Casi con total seguridad Pío XII sabía quién había sido el responsable.

Aunque este fue el único ataque que sufrió la Ciudad del Vaticano, Roma sufrió un primer bombardeo aliado unos meses antes, concretamente el 19 de julio de 1943, que causó unos 3.000 muertos y miles más de heridos. Durante aquel ataque, el Papa Pío XII, aun a riesgo de su propia vida mientras las bombas seguían cayendo y explotando, salió del Vaticano para consolar y ayudar a los romanos. El Papa lo volvió a hacer durante un segundo bombardeo contra la Ciudad Eterna el 13 de agosto. Ese mismo día iba a celebrarse una misa por los muertos en el ataque de hacía menos de un mes.

El bombardeo del Vaticano
La Ciudad del Vaticano estuvo a punto de ser ocupada cuando Italia pasó a estar bajo control alemán cuando Hitler ordenó invadirla, capturar y deportar al Papa Pío XII y hacerse con los archivos y obras de arte del Vaticano, en septiembre de 1943. El general alemán Karl Friedrich Otto Wolff, comandante de las SS en Italia desde el 9 de septiembre de 1943 fue posponiendo el asalto hasta que Hitler desistió. Roma se terminó por establecer como ciudad abierta, para evitar su destrucción, y el 5 de junio de 1944 fue liberada por los aliados. Wolff rindió las fuerzas alemanas en el Norte de Italia, sin permiso de Hitler, y participó en la Operación Sunrise (también conocida como operación Crossword), para llegar a un acuerdo de armisticio con los Estados Unidos para dar fin a la Segunda Guerra Mundial en Europa.

Para saber más:
1943. Bombe sul Vaticano, de A. Ferrara 

domingo, 8 de marzo de 2026

Lucha de espías en las Islas Canarias

El archipiélago canario tuvo un papel relevante en la Segunda Guerra Mundial, de hecho, por orden de Hitler se preparó un plan para apoderarse de las islas españolas y de las portuguesas Azores. Este plan no era demasiado factible, ya que poder mantener esos territorios era costoso y muy complejo. Hitler desistió y planteó controlar el mar mediante la "Operación Seeräuber" con el que atacaría a cualquier navío aliado que se aproximara a las islas. 

Lucha de espías en las Islas Canarias
Los Aliados no eran desconocedores de la posición estratégica de Canarias para los alemanes y los británicos tenían sus planes para invadir Canarias si España atacaba Gibraltar, pero, con el desarrollo de los acontecimientos, los aliados decidieron tratar a España como una nación neutral en 1942. Aunque no lo era del todo. Debido a la importancia que el Eje y los Aliados daban a Canarias, en las islas hubo una destacada lucha de espías. Principalmente entre estadounidenses y germanos. 

Para los estadounidenses, había dos lugares clave dentro de su control: el Puerto de La Luz en Las Palmas de Gran Canaria y la refinería de Tenerife. En esta última, Thomas Alfree Weir, del OSS ejercía como "observador de petróleo" gracias a un acuerdo con el gobierno español para que Estados Unidos siguiese suministrando petróleo a España, pero aprovechó este trabajo para el espionaje. Colaborando con él se encontraba Harry Clifton Jordan, un oficial que ejercía de observador para la US Navy en el Puerto de La Luz que se encargaba de vigilar todas las actividades navales alemanas en el archipiélago. Los estadounidenses también se dedicaron a llevar un control de los alemanes que vivían en las islas.

Lucha de espías en las Islas Canarias
Mientras tanto, por parte Alemana, se encontraba el espía del Abwehr del almirante Canaris, Edmund Nehrkorn, alias Niemann o Nemo. Nehrkorn se encargaba de más de 70 agentes alemanes y españoles que llegaban a Cabo Juby, Ifni o Fernando Poo, o al norte de África desde Canarias, y fue un auténtico quebradero de cabeza para el OSS. Además, los alemanes tenían a Jacob Ahlers, Walter Sauermann u Otto Bertram, agentes de inteligencia naval vinculada con la Etappenorganisation, que se encargaba del suministro a los U-Boote y la vigilancia marítima. La Abwher además instaló en las islas una red de estaciones de radio para controlar las comunicaciones de los aliados. Hay quien afirma que la Casa Winter en Fuerteventura fue una de ellas, pero hay ninguna prueba que lo corrobore.  

Los alemanes contaban con una amplia comunidad histórica, al igual que los británicos, aunque los alemanes contaban con ciudadanos que llegaron durante el conflicto. Mientras, la presencia de ciudadanos estadounidenses en el archipiélago era prácticamente inexistente. Este hecho, junto a las buenas relaciones de los alemanes con las autoridades españolas, complicó el papel de EE.UU. en Canarias, aunque el control del petróleo era un arma importante.

Lucha de espías en las Islas Canarias
Entre los miembros del espionaje estadounidense es reseñable el papel de Lillie Mae Hubbard, una de las primeras mujeres afroamericanas en EE.UU. en servir en el servicio diplomático. Aprovechando su puesto como secretaria del cónsul estadounidense en Las Palmas de Gran Canaria, Clifton Reginald Wharton, organizó una muy destacable red de información durante la guerra.

El archipiélago canario fue además un escenario clave para el suministro de submarinos y la vigilancia marítima, contando con el apoyo directo de oficiales del ejército español, autoridades portuarias y de la aviación, así como colaboradores civiles, lo que facilitó las operaciones clandestinas del III Reich en Canarias y el océano Atlántico. De hecho, Alemania con sus "manadas de lobos grises" estuvieron a punto de cortar las comunicaciones entre América y Europa en marzo de 1943.

Para saber más:
Universidad de Las Palmas
La Provincia
El Imparcial
Atlántico Hoy
ABC

domingo, 25 de enero de 2026

Nada de ropa interior blanca

La entrada en la guerra pilló a los Aliados con unos ejércitos que funcionaban casi como en la Primera Guerra Mundial. Se mantenían tácticas de posiciones estáticas del estilo a la Línea Maginot y armamento, en muchos aspectos, desfasado. En el caso de la uniformidad hubo algunos cambios.

Nada de ropa interior blanca
En la Gran Guerra los franceses llegaron a usar uniformes con pantalones rojos y casacas de color azul, pero finalmente adoptaron colores más neutros y estos prácticamente se mantuvieron hasta la siguiente guerra. En un conflicto, más moderno, como el que se estaba desarrollando, el camuflaje en los uniformes tenía cierta importancia. Apenas se trabajó en ello salvo en unidades especiales de combate como paracaidistas o comandos o en el caso de los Marines yanquis que combatían en el Pacífico. 

La uniformidad mantenía el gris en el caso de los alemanes, el verde oliva para el Ejército estadounidense o el caqui de los británicos. Esas coloraciones eran tan solo para el uniforme, la ropa interior era de color blanco. De este modo, si los soldados de infantería ingleses tendían sus calzoncillos o camisetas en zona de combate, esto hacía perfectamente visible su posición para el enemigo. 

Nada de ropa interior blanca
Debido a que eso suponía un riesgo para las tropas, y supuso algún que otro contratiempo, se decidió que la ropa interior también tomara tonos verdosos que la hiciera menos visibles. Ese intento de camuflaje fue aún más allá y hasta se tomó la decisión de fabricar papel higiénico del mismo tono verdoso. 

La medida de asumir colores menos visibles para la lencería masculina se fue adaptando con carácter general en todos los Ejércitos en conflicto, pero los Marines estadounidenses continuaron con el color blanco, aunque con el paso del tiempo optaron por utilizar el verde.

Para saber más:
Episodios ocultos de la Segunda Guerra Mundial, de Juanjo Ortiz 

domingo, 28 de diciembre de 2025

El misterioso suicidio de Göring

Acabado el proceso a los criminales nazis en Núremberg, los grandes jerarcas nazis han sido condenados a diversas penas, pero uno de ellos estaba especialmente tranquilo: Hermann Göring, como varios de sus camaradas, fue sentenciado a morir en la horca, aun así, caminó con serenidad hacia su celda. 

El misterio del suicidio de Göring
Presentó una apelación en la que pidió morir ante un pelotón de fusilamiento, como le corresponde a un soldado, en lugar de ser ahorcado como un criminal común, pero el tribunal negó la solicitud. Desde que se entregó a los aliados estuvo calmado y no perdió el buen humor. De vez en cuando, el guardia echaba un vistazo por la mirilla de la celda. Siempre lo veía tumbado en el camastro, leyendo. Daba la sensación de que la condena a muerte que ha oído en el tribunal no era para él, sin embargo, no todo fue calma en las horas siguientes. El médico encargado del cuidado de los prisioneros le ofreció un calmante para dormir, que Göring rechazó. Por la mañana apareció muerto. Se había envenenado con una cápsula de cianuro potásico que había ingerido.  

El misterio del suicidio de Göring
El misterio comenzó nada más intentar descubrir el modo en que había conseguido el mariscal nazi la cápsula de veneno. Su ropa, la celda, incluso cada rincón de su cuerpo, fueron registrados con gran minuciosidad al ingresar en prisión. Todo, absolutamente todo, fue examinado a conciencia y no encontraron nada sospechoso. Además se practicaba un registro a diario. Por eso surgieron dos preguntas fundamentales: ¿Cómo es posible que se hiciera con una cápsula de veneno?, ¿De dónde la sacó? Es un enigma que los servicios de inteligencia estadounidenses no fueron capaces de averiguar. Quien podía responder a esas preguntas ya estaba muerto. Había engañado al verdugo

Aparentemente parece inexplicable. Tras el suicidio de Heinrich Himmler con una cápsula que llevaba oculta en la dentadura, también se revisó la boca a Göring, milímetro a milímetro. Durante años no se supo nada sobre la "mágica aparición" de la  cápsula de cianuro, pero existieron sospechas de que no fue suficientemente bien registrado o que se la pasó alguno de sus carceleros. Al final, para no crear más problemas, la investigación fue archivada. Al fin y al cabo Göring iba a acabar muriendo de todos modos y no era cuestión de que se pusiera en entredicho la seguridad de la prisión. 

El misterio del suicidio de Göring
Fue, tras varios años, cuando pareció que se hizo la luz sobre el caso. Surgió la confesión del ex general de las SS, Erich von Bach-Zalewsky. Según contó, en la misma tarde en que se había dictado la sentencia de muerte se cruzó con Göring en el pasillo de la prisión. En ese momento le entregó una pastilla de jabón que escondía en su interior una cápsula de cianuro potásico. Era para el SS, pero como no fue condenado a muerte, optó por entregársela al antiguo mariscal del aire. 

Ese testimonio parece que dejó zanjado el asunto, pero aún hoy, se siguen manteniendo dos teorías sobre cómo Göring llego a hacerse con el veneno: en la primera se afirma que el teniente estadounidense Jack G. Wheelis, que servía como vigilante en los juicios de Núremberg, recuperó las cápsulas de su escondite entre las pertenencias confiscadas por el Ejército y se las entregó al prisionero a cambio de un reloj de oro y otros objetos de valor. La segunda teoría apareció en 2005, cuando Herbert Lee Stivers, que también fue guardia durante los juicios, dijo haberle dado a Göring una medicina oculta en el interior de una estilográfica que le había dado una mujer desconocida, pero que no tenía ni idea de qué había dentro. 

El misterio del suicidio de Göring
Cualquiera de las tres tres opciones es plausible y toda la investigación montada por los servicios de seguridad estadounidense no fue más que una cortina de humo, destinada a ocultar un fallo en la seguridad y en la profesionalidad o la ética de los guardias. 

En cualquiera de los casos la vigilancia no fue tan minuciosa como mantuvieron los estadounidenses. Además es imposible comprobar si es auténtica la historia de Erich von Bach-Zalewsky. El caso de los dos guardias no es mas que corrupción y difícilmente demostrable. La cuestión es que Göring se salió con la suya y consiguió lo que se proponía: no ser ajusticiado como un preso común. Asi se libró de una muerte en la horca, llevada a cabo por un verdugo torpe y chapucero, como el resto de los otros mandamases nazis.

Para saber más:
National Geographic
Wikipedia
Enciclopedia del Holocausto
El País
Warfare History Network
History Extra

domingo, 2 de noviembre de 2025

La arena de Dunkerque

En un error, que bien pudo costarle la guerra, Hitler ordenó a las divisiones blindadas de primera línea detener su avance antes de llegar a Dunkerque. Existen explicaciones de por qué Hitler posibilitó que se llevara a cabo la evacuación de las tropas en Dunkerque, en lugar de lidiar con lo que podría haber sido una derrota aplastante para las fuerzas británicas, atrapadas en la estrecha línea de costa entre los blindados alemanes y el Canal de las Mancha. 

La arena de Dunkerque
Por un lado, es posible que Hitler permitiera que los británicos evacuaran a su fuerza expedicionaria como un gesto humanitario para atraer a Gran Bretaña a las conversaciones de paz ya que pensaba que los británicos eran un aliado natural. También estaba el cansancio acumulado por las tropas que no habían parado de luchar. Otra opción es, el deseo de dar el golpe final con la Luftwaffe.

Independientemente del motivo, Dunkerque se convirtió en el principal punto de evacuación a las Islas Británicas. Sin embargo, era un lugar poco conveniente debido a sus aguas insuficientemente profundas y la falta de un puerto operativo que sirviera para navíos grandes. Esta situación impidió que los buques de guerra británicos se acercaran lo suficiente a la costa para realizar un rescate a gran escala. Bajo un intenso fuego de la artillería y bombardeos de la Luftwaffe, entre los que se encontraban los bombarderos en picado Ju-87 Stuka, miles de soldados británicos, franceses y belgas hacían colas en la playa. Mientras, varias divisiones francesas ofrecían resistencia en los ochenta kilómetros del frente.

Dunkerque
El curso de una batalla puede ir de la derrota a la victoria por cosas aparentemente intrascendentes. En Dunkerque la arena de sus playas fue más importante de lo que a simple vista pueda parecer. El mariscal del aire Hermann Goering había prometido a Hitler aniquilar totalmente a las fuerzas enemigas que se habían concentrado en las playas. Sobre el papel, resultaba una operación muy sencilla. Sería como disparar en una caseta de feria. El mayor número de soldados se concentraban en un espacio relativamente estrecho de arena y un intenso bombardeo sería una auténtica carnicería. Pero en la práctica no fue así. Goering y sus mandos no habían tenido en cuenta las profundas arenas de las playas de Dunkerque y que las bombas que caían sobre ella terminaban hundidas antes de explotar. De este modo la onda expansiva y la metralla quedaban en parte amortiguadas por la arena, que se convirtió en una aliada de los ingleses. 

Dunkerque
Los ataques aéreos y artilleros alemanes llenaban la playa de feroces explosiones y los soldados comprobaban con sorpresa que en muchos casos no había que contabilizar ningún muerto ni herido. Si la playa hubiera sido más escarpada o con menos arena la promesa de Goering podía haberse cumplido con creces. Las bajas habrían sido cuantiosas y las operaciones de embarque, que ya fueron dificultosas, se habrían complicado aún más por la gran cantidad de heridos que tendrían que salvar. La ineficacia de los bombardeos llevó a que los temerosos soldados, que aguardaban el embarque, fueran perdiendo el miedo a las bombas (que no a los ametrallamientos) de los aviones de la Luftwaffe. Se protegían detrás de una duna o cualquier obstáculo y esperaban a que acabara el martilleo de las explosiones. 

Dunkerque
La aparición, en el cielo, de algunos cazas británicos también les sirvió para subir la moral. Como es evidente, es muy difícil saber hasta qué punto las arenas de las playas influyeron en el “Milagro de Dunkerque”, pero lo que si es cierto es que un montón de ingleses, franceses y belgas salvaron la vida gracias a ella. El esfuerzo heroico de la operación Dynamo llegó a superar las cifras más optimistas, consiguiendo rescatar a 340 .000 soldados aliados entre el 28 de mayo y el 6 de junio de 1940, muchos más de los 30.000 a 50.000 que Churchill esperaba salvar. 

A los soldados rescatados aún les quedaban cinco años más de guerra y muchos de ellos sufrieron serios efectos psicológicos, incluso algunos no consiguieron aguantar la presión de los constantes bombardeos y la incertidumbre ante la escasa posibilidad de poder volver a casa y se quitaron la vida en la playa.

Para saber más:
Episodios ocultos de la Segunda Guerra Mundial, de Juanjo Ortiz 
Las arenas de Dunkerque, de Richard Collier

domingo, 19 de octubre de 2025

Operacion Roble: liberar a Mussolini

En el verano de 1943 Europa las tornas están cambiando para el Eje. Italia se encuentra sumida en un absoluto desorden político. El gobierno provisional se ha rendido a los aliados mientras los alemanes tienen ocupado casi todo el país. Benito Mussolini se encuentra arrestado en el Gran Sasso en la abrupta región montañosa de los Abruzzos, de difícil acceso. Desde el mismo momento que su amigo y camarada es detenido Hitler quiere que sea rescatado. 
 
Operacion Roble para liberar a Mussolini
El 12 de septiembre se lleva a acabo el rescate del Duce, Benito Mussolini. Un comando de cazadores paracaidistas (fallschirmjäger) y de las SS al mando del SS-Hauptsturmführer Otto Skorzeny, bajo las órdenes del general de los paracaidistas Kurt Student, se lanzan al asalto donde está prisionero desde finales de julio, a 2.740 metros de altitud. Vigilado por fuerzas leales al rey Víctor Manuel III, Mussolini, arrestado el 25 de julio, de Roma pasó por Gaeta y de allí a la isla de Ponza, La Magdalena (Cerdeña) y por último al Gran Sasso. 

Tras realizar diversos reconocimientos aéreos los alemanes comprobaron que la zona era casi inexpugnable. Solo se podía llegar en funicular y en las proximidades había un importante número de tropas italianas. Esto hizo que una acción por tierra fuera inviable. La única opción posible era un rescate por aire y solo podría hacerse utilizando planeadores por culpa de la compleja orografía de los Abruzzos. El comandante Harald Mors planificó toda la operación y Student puso todos los medios para que Skorzeny la llevara a cabo.

Operacion Roble para liberar a Mussolini
Varios planeadores DFS 230 aterrizan en total silencio en las proximidades del Hotel Campo Imperatore, un alojamiento para deportes de invierno, la "prisión" del Duce. Los comandos alemanes toman totalmente por sorpresa a los guardias italianos. La unidad de Skorzeny manejaron de forma impecable el factor sorpresa. Los carceleros, al mando de un coronel no tuvieron tiempo de reaccionar. Toda la operación se desarrolló rápidamente y sin disparar un solo tiro. Mientras, otra unidad de paracaidistas tomó la base del funicular. Con el apoyo de un alto oficial de los "Carabinieri" evitaron cualquier intento de resistencia de las topas del valle. Una columna al mando del comandante Harald Mors y el teniente Otto von Berlepsch llegaron minutos después a través de un camino de acceso que, aparentemente, no había sido detectado en los reconocimientos aéreos. 

Pocos minutos después llegó una Fieseler 156 "Storch", una versátil avioneta que es capaz de despegar o aterrizar en terrenos muy accidentados, pilotada por Hans Gerlach, el piloto personal de Student. La ligera avioneta a penas puede con el piloto y el dictador italiano pero Skorzeny insistió en subir. Finalmente la "Storch" despega con dificultad, con un asombrado Mussolini, y pone rumbo a una aeródromo próximo a Roma desde donde sería trasladado en un Heinkel 111 a Viena y posteriormente a Múnich, donde fue recibido por Hitler. Antes de partir del Gran Sasso hubo tiempo para que el Duce se hiciera algunas fotografías junto a sus rescatadores. 

Operacion Roble para liberar a Mussolini
El general Student, el comandante Harald Mors y el teniente von Berlepsch recibieron la felicitación personal de Hitler. Pero quien se llevó prácticamente todo el merito de la Operación Roble fue Otto Skorzeny, que fue ascendido y condecorado con la Cruz de Caballero.

Apenas diez días después Mussolini decide regresar y fundar el Partido Fascista Republicano y proclamar la República Social Italiana, con su capital en Saló, en el norte controlado por los nazis. Con ello Hitler pretende mantener cierta legitimidad administrativa en la Italia ocupada. Cuando está prácticamente toda Italia liberada, Mussolini y su amante Clara Pettacci serán apresados por los partisanos antifascistas cerca del lago Como mientras intentaban huir hacia Austria. Finalmente son ajusticiados el 28 de abril de 1945. Dos días después, Hitler se suicidó junto a su reciente esposa en su búnker de Berlín.  

Para saber más:
Bellumartis
Muy Historia nº 91: Objetivo: salvar al Duce

domingo, 21 de septiembre de 2025

Historia de una imagen: Dos mujeres recogen los restos de un caballo muerto para comer

El asedio duró de 2 años, 4 meses y 19 días (8 de septiembre de 1941 a 27 de enero de 1944) y fue uno de los más largos y destructivos de la historia, causando una devastación considerable en la ciudad de Leningrado (ahora San Petersburgo). Se calcula que el número total de víctimas mortales durante el asedio podía alcanzar el 1.500.000, tanto civiles como militares. Solo 700.000 personas de las que quedaron dentro del cerco sobrevivieron.

Entre ellos se encontraban soldados, obreros, niños supervivientes y mujeres. De los 700.000 supervivientes, unos 300.000 eran soldados que vinieron de otras partes del país para ayudar en la ciudad sitiada. Más de un millón de niños y personas dependientes aún permanecían en la ciudad cuando se cerró el bloqueo. Muy pronto, la ración de pan tuvo que reducirse a la mitad. A mediados de noviembre de 1941, los trabajadores manuales recibían 250 gramos al día, y el resto solo la mitad. Pero el pan había sido adulterado con virutas de abedul y pino. Así que la gente debía subsistir con apenas 300 o 400 calorías cuando debían ser al menos unas 1.500 para un adulto. Durante el primer año del asedio, la ciudad sobrevivió a cinco reducciones de alimentos: dos en septiembre de 1941, una en octubre y dos en noviembre.

La última restricción supuso una reducción del consumo diario de alimentos a 250 gramos para los trabajadores manuales y a 125 gramos para el resto de los civiles. Esto llevo a actos de canibalismo tras acabar con aves, ratas y mascotas, y en noviembre de 1941 se pusieron a la venta en el mercado hamburguesas de carne humana picada. Muchos cuerpos que se llevaban a los cementerios de la ciudad llegaban sin partes del cuerpo. El racionamiento de alimentos, que se extendía hasta el límite de la hambruna, se vio aliviado por los nuevos huertos que cubrían la mayor parte del terreno abierto de la ciudad para 1942. Se intentó hacer llegar víveres a través del llamado Camino de la Vida que fue construido a través de las frágiles capas de hielo del lago Ládoga.

A pesar de los esfuerzos, cuando la ciudad fue por fin liberada en enero de 1944, más del 90% de los supervivientes habían perdido una cantidad muy importante de peso llegando a perder hasta la mitad de su masa corporal. 

Tras soportas unas condiciones tan horribles de hambre y miseria que se prologó hasta la posguerra, los rusos valoran de tal modo, algo tan simple como el pan, que no tiran a la basura ni una miga, sabiendo que este sencillo alimento salvó la vida de miles de personas.

Para saber más:

domingo, 14 de septiembre de 2025

Lectura recomendada: Patton

Hablar del general "sangre y agallas", un mando militar poco convencional, es hacerlo de un tipo que tenía cierta "sensibilidad" para escribir poesía como era un auténtico arrogante malnacido. Es ciertamente un hombre muy poliédrico y Fernando del Castillo Durán lo presenta en su libro en sus múltiples caras.

En este completísimo libro conocemos en profundidad la vida de George S. Patton en el ejército y su paso por la prestigiosa academia de West Point, incluyendo su intervención en las dos guerras mundiales, su relación con sus tropas y sus tácticas militares rápidas, arriesgadas que provocaban temor en sus enemigos. Tanto es así, que durante los preparativos de la Operación Overlord, una de las tácticas de engaño empleadas fue hacer creer a los alemanes que Patton estaba al mando de las tropas que desembarcarían en el Pas de Calais. Para ello se creó un ejército totalmente falso de cartón piedra y vehículos hinchables.

Del Castillo cuenta pormenorizadamente su aprendizaje en West Point y su primera experiencia de combate en la guerra durante la campaña de la frontera contra México de 1916. En ella mató al rebelde mexicano Julio Cárdenas, el jefe de la guardia personal de Pancho Villa, lo que le supuso cierta fama. Ascendido a capitán continuó la lucha en la Gran Guerra en los recién aparecidos tanques llegando a alcanzar el grado de teniente coronel participando en la batalla de Saint-Mihiel en septiembre de 1918. Fue de los primeros en abogar por los carros blindados, mandando importantes unidades de ellos durante la Segunda Guerra Mundial en el norte de África, en la invasión de Sicilia y en el escenario europeo.

A pesar de que Patton era un guerrero brillante y feroz, lo que dio su famoso apodo era un solitario líder militar con multitud de insubordinaciones y transgresiones que le supusieron arrestos y enemistades posiblemente debido a su inestabilidad emocional.

Incluso para los que disfrutan de un buen "salseo" también nos cuenta la singular relación que mantuvo con Jane Gordon, hija de una hermana de su esposa Beatrice que terminó sus días con la más que controvertida muerte en un accidente de automóvil de Patton. Jane apreció muerta tras haber inhalando gas en su apartamento de Manhattan. Tampoco se olvida de otras partes menos conocidas de su vida como su participación en los Juegos Olímpicos de 1912. 

Profusamente documentado, incluyendo sus diarios, “Patton, soldado en dos guerras mundial”, de Fernando del Castillo da un toque tremendamente cercano y rara vez visto, de un controvertido personaje fundamental en la historia de la Segunda Guerra Mundial.

“Patton, soldado en dos guerras mundiales”, está editado por Sekotia y se puede comprar en tu librería de confianza, en plataformas y en la web de la editorial.

Fernando del Castillo Durán es catedrático y doctor en Hispánicas, tiene publicadas las novelas “El librero de Cordes”, “Memoria de la niebla”, “El sable torcido del general” y “El organista de Montmartre”, además de múltiples artículos. Su anterior libro es “La desaparición de Hitler. Mitos, falacias y fraudes”.