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domingo, 3 de mayo de 2026

La batalla de Bamber Bridge

En plena Segunda Guerra Mundial, el pintoresco pueblo de Bamber Bridge, en el corazón de Lancashire, se convirtió en un lugar para la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos en Gran Bretaña. El pueblo albergó al 1511º Regimiento de Camiones de Intendencia de la 8ª Fuerza Aérea de los EE.UU. Hoy, parte de las instalaciones sirve de base para los Cadetes Aéreos de la RAF.

En junio de 1943, exacerbado por el alcohol, una latente hostilidad y los prejuicios raciales, estalló en el pueblo un incidente de agresión entre militares estadounidenses en lo que se conoce como la Batalla Bamber Bridge.

La tensión racial dentro de las fuerzas armadas estadounidenses fue muy marcada durante los años del conflicto mundial y existía la segregación dividiendo las unidades y los roles según el color de la piel. El incidente de Bamber Bridge tuvo lugar en 1943, cinco años antes de que el presidente Truman emitiese la Orden Ejecutiva 9981 que puso fin a la segregación dentro del ejército estadounidense. 

Casi dos millones de militares estadounidenses estuvieron destinados o pasaron por el Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial y no solo dedicaron su tiempo al entrenamiento y el combate, como lo demuestran las más de 60.000 mujeres británicas que se casaron con los yanquis. Muchos aviadores estadounidenses frecuentaban los pubs locales para gastar su tiempo y dinero entre sus peligrosas misiones sobre Alemania. 

Los soldados afroamericanos podían socializar abiertamente en los pubs británicos, donde no solo eran tolerados, sino también cálidamente recibidos, en claro contraste con la discriminación que sufrían en su país. La ausencia de segregación racial en la sociedad británica, propia de las leyes de Jim Crow, fue un cambio positivo para muchos de ellos. Sin embargo, esta armonía social no sentó bien a algunos de sus camaradas de armas blancos, que trajeron con ellos sus prejuicios raciales e intentaron imponérselos a los británicos.

El 1511º Regimiento de Camiones de Intendencia era una unidad principalmente afroamericana que estaba estacionada en Adam Hall, uno de los numerosos aeródromos que albergaron a militares durante la guerra. Como parte de la 8ª Fuerza Aérea, su trabajo consistía en el transporte de material militar a diversas bases aéreas del condado de Lancashire. Los hombres eran asiduos del Ye Olde Hob Inn, un pub local. Cuando los soldados estadounidenses blancos intentaron establecer limites raciales en Bamber Bridge, los lugareños se resistieron colgando carteles en el exterior de los tres pubs del pueblo con la leyenda "Black Troops Only".

La tensión se intensificó aún más con la llegada de la 234ª Compañía de la Policía Militar estadounidense, descontenta con la popularidad de los soldados afroamericanos entre las inglesas locales. Su resentimiento estalló la noche del 24 de junio de 1943, cuando intentaron disciplinar a los soldados negros del 1511º.

Un soldado afroamericano fue sorprendido intentando comprar cerveza después de la la campanada del último pedido. Dos policías militares acusándolo de estar sin pase y de llevar el uniforme incorrecto lo que terminó derivando en una discusión, con lugareños y militares británicas alineándose con los afroamericanos contra los policías militares. Uno de los soldados del 1511º, blandió una botella, a lo que uno de los policías militares respondió sacando su arma. Un sargento calmó la situación temporalmente, pero estos respondieron cuando lanzaron una botella contra el jeep de los policías militares cuando se marchaban. Estos, consiguieron refuerzos y tendieron una emboscada a los soldados negros que regresaban a Adam Hall.

La emboscada terminó en un feroz enfrentamiento. Los policías militares sacaron sus porras mientras los soldados del 1511º contraatacaban con botellas y adoquines. Un policía militar disparó su arma en medio de la refriega, hiriendo a un soldado. En medio del caos, corrió el rumor de que un soldado negro había recibido un disparo por la espalda y que la policía militar estaba realizando una cacería humana. En respuesta, unos 200 soldados negros se congregaron en Adam Hall, enfrentándose a sus superiores blancos y llamando a la revuelta. El único oficial negro del 1511º, logró la calma temporalmente. Sin embargo, la llegada de aproximadamente una docena de policías militares en jeeps y un vehículo blindado improvisado con una ametralladora llevó a que los soldados negros se apoderaran de la mayoría de las armas de fuego almacenadas en Adam Hall y establecieran posiciones defensivas.

Durante las siguientes horas, se desató un tiroteo en la zona de Bamber Bridge. Un soldado del 1511º, murió, y varios otros soldados y policías militares resultaron heridos. Tras los combates, se culpó rápidamente a los soldados negros, lo que dio lugar a dos juicios separados. El primero concluyó con la declaración de culpabilidad de cuatro hombres afroamericanos por varios delitos, lo que derivó en bajas deshonrosas y condenas a trabajos forzados. En el segundo juicio, 28 de los 35 acusados fueron condenados por cargos que abarcaban desde desobediencia y disturbios hasta motín y confiscación de armas.

La justicia surgió de un lugar inesperado. El general Eaker, comandante de la 8ª Fuerza Aérea, atribuyó gran parte de la culpa a los policías militares racistas y a los oficiales blancos del 1511º. Posteriormente se destituyó a los oficiales racistas de las unidades de transporte y se incorporó a oficiales negros a las unidades de policía militar, lo que marcó un punto de inflexión en la gestión de la tensión racial dentro del ejército.

La Batalla de Bamber Bridge sigue siendo un acontecimiento significativo para el pueblo y ha sido recordada con un monumento conmemorativo, colocado por los vecinos frente al Ye Olde Hob Inn en 2022. Ese mismo año apareció la película "Bamber Bridge".

Para saber más:
Blog Preston
Winnipeg Free Press
NPR
PEN Global
The Independent
Lancs Live

domingo, 22 de marzo de 2026

El bombardeo del Vaticano

Ciudad del Vaticano, situada en el corazón de Roma, era un país neutral, pero el 5 de noviembre de 1943 cinco bombas de aviación cayeron sobre su reducido territorio. Cuatro explotaron, causando serios daños en el depósito de agua próximo a la estación de tren, en las oficinas del Governatorato (gobierno) y el taller de restauración de mosaicos. Por efecto de las ondas expansivas, parte de las vidrieras de la Basílica de San Pedro quedaron hechas añicos.

El bombardeo del Vaticano
Tras el suceso, Secretaría de Estado del Vaticano pidió explicaciones tanto al estado italiano y a su aliado alemán como a las fuerzas aliadas, pero nadie se hizo responsable del ataque y tanto la prensa italiana como internacional se hicieron eco del bombardeo.

El mismísimo Duce, Benito Mussolini, afirmó que fue un avión estadounidense, pero el alto mando aliado siempre negó el hecho, quedando sin esclarecer la autoría. Durante décadas se fueron desarrollando diversas teorías sobre la culpabilidad. Estas se resumen básicamente en tres posibles responsables: los fascistas de Mussolini, los nazis de Hitler y los aliados. Los tres en los que se pensó desde un principio. 

El bombardeo del Vaticano
Tras diversas investigaciones y una serie de fotografías encontradas en un mercadillo, el periodista italiano Augusto Ferrara dio definitivamente con el culpable en su libro de 2010 "1943: bombe sul Vaticano". Fueron los mismos italianos y las cinco bombas se lanzaron desde un Savoia-Marchetti SM.79 Sparviero (gavilán), el bombardero medio italiano más importante de la Segunda Guerra Mundial. El aparato despegó de Viterbo, con la misión de bombardear la emisora Radio Vaticana, porque se sospechaba que era utilizada para enviar mensajes ocultos a los partisanos dentro de su programación. Este sistema fue bastante utilizado por la BBC en sus emisiones para el extranjero. La orden provino de Roberto Farinacci, uno de los dirigentes fascistas más destacados y extremista antirreligioso. Responsable de la Albania ocupada por los italianos, en 1945 fue ejecutado por los partisanos.

El bombardeo del Vaticano
Una semana después del bombardeo, el Papa ordenó silencio total a todos los estamentos del Vaticano para "no alimentar el riesgo de una guerra civil" y evitar toda clase de especulaciones. Italia estaba en guerra y en una situación muy compleja. Equivocarse en los culpables podría haber sido catastrófico. Casi con total seguridad Pío XII sabía quién había sido el responsable.

Aunque este fue el único ataque que sufrió la Ciudad del Vaticano, Roma sufrió un primer bombardeo aliado unos meses antes, concretamente el 19 de julio de 1943, que causó unos 3.000 muertos y miles más de heridos. Durante aquel ataque, el Papa Pío XII, aun a riesgo de su propia vida mientras las bombas seguían cayendo y explotando, salió del Vaticano para consolar y ayudar a los romanos. El Papa lo volvió a hacer durante un segundo bombardeo contra la Ciudad Eterna el 13 de agosto. Ese mismo día iba a celebrarse una misa por los muertos en el ataque de hacía menos de un mes.

El bombardeo del Vaticano
La Ciudad del Vaticano estuvo a punto de ser ocupada cuando Italia pasó a estar bajo control alemán cuando Hitler ordenó invadirla, capturar y deportar al Papa Pío XII y hacerse con los archivos y obras de arte del Vaticano, en septiembre de 1943. El general alemán Karl Friedrich Otto Wolff, comandante de las SS en Italia desde el 9 de septiembre de 1943 fue posponiendo el asalto hasta que Hitler desistió. Roma se terminó por establecer como ciudad abierta, para evitar su destrucción, y el 5 de junio de 1944 fue liberada por los aliados. Wolff rindió las fuerzas alemanas en el Norte de Italia, sin permiso de Hitler, y participó en la Operación Sunrise (también conocida como operación Crossword), para llegar a un acuerdo de armisticio con los Estados Unidos para dar fin a la Segunda Guerra Mundial en Europa.

Para saber más:
1943. Bombe sul Vaticano, de A. Ferrara 

domingo, 30 de noviembre de 2025

El error de bombardear Montecassino

La abadía de Montecassino, situada a unos 130 kilómetros de Roma, pertenece a la orden Benedictina desde el año 529 y sufrió uno de los bombardeos más inútiles de la Segunda Guerra Mundial.

Al final del verano de 1943, los aliados desembarcaron en el sur de Italia y fueron avanzando hacia el Norte para liberar Roma. Para detener el avance, los alemanes se atrincheraron en la llamada Línea Gustav de la que Cassino, el pueblo situado al pie de la abadía, formaba parte.

La zona estaba defendida por la 15ª División Panzergranadier y por fuerzas paracaidistas de la Luftwaffe (Fallschirmjäger). 

La idea era que fuerzas del V Ejército estadounidense pasara por los pasos de montaña atravesando por el valle del Liri y tomar la carretera nº 6 hasta roma. Pero las cosas se complicaron por un error estratégico.

Tras el fracaso del desembarco en Anzio, era imperativo buscar el modo de romper la Línea Gustav. Dominando la carretera N.º 6 se encontraba la abadía benedictina de Montecassino. Durante tres meses los aliados atacaron sin éxito. En su intento por conquistarla lucharon la 34ª División estadounidense, seguida de la 2ª División neozelandesa y la 4ª india. 

Tras los intentos fallidos de tomar el monte y en contra de la opinión del general Clark, jefe del V ejército, el mariscal Alexander ordenó que la abadía fuera bombardeada desde el aire.

El bombardeo destruyó gran parte de la abadía y mató a varios civiles que se habían refugiado en ella. No hubo bajas entre los alemanes, porque estos no se encontraban en ella.

El oficial al mando de la 1ª División Fallschirmjäger alemana no permitió que sus fuerzas utilizaran la abadía como recinto defensivo, pues este era muy religioso y miembro lego de la Orden de San Benito. Pero una vez esta fue bombardeada sí autorizó su uso y estableció importantes defensas entre la abadía y el pueblo.

Un mes después, las divisiones neozelandesa e india volvieron a realizar un asalto sin éxito. Las ruinas eran una excelente defensa para los paracaidistas alemanes. Ante la imposibilidad de tomar Montecassino, el mariscal Alexander ordenó detener los ataques para realizar un nuevo plan, al que llamó Diadema.

El plan consistía en que el 2º Cuerpo polaco asaltaría la abadía y el VIII Ejército, al que se sumaron indios, canadienses y sudafricanas, se tomarían Cassino para entrar en el valle del Liri. Mientras, desde Anzio avanzarían los estadounidenses. Además, habría una ofensiva aérea en la zona.

Los polacos fueron rechazados mientras el pueblo fue capturado, pero al oeste tropas francesas lograron cruzar los montes Aurunci que creían intransitables con lo que dominaban el valle del Liri. De este modo quedó abierta la Línea Gustav, con lo que el general Kesselring ordenó la retirada.

Finalmente, la batalla de Montecassino solo sirvió para que se perdieran muchos hombres y un tiempo precioso para llegar a Roma y de ahí invadir el sur de Francia. Muchos se han preguntado si fue realmente necesaria la campaña de Italia.

Para saber más:
Días de Infamia: Grandes errores militares del siglo XX, de Michael Coffey
La Batalla de Montecassino - La última gran resistencia del ejército alemán en Italia, de David Odalric
Historia Sin Pretensiones
Eurasia 1945
La Segunda Guerra Mundial

domingo, 6 de octubre de 2024

La chicas del calutrón

En 1943 se construyeron unas instalaciones en la ciudad de Oak Ridge, en Tennessee, Estados Unidos, que había sido fundada tan solo un año antes. Pero muy pocos conocían el motivo. A esas instalaciones acudieron para emplearse multitud de personas de las ciudades y pueblos próximos, sin saber que trabajarían para un plan secreto del gobierno estadounidense con el que desarrollaban la bomba atómica. El Oak Ridge National Laboratory era un elemento clave del secretísimo Proyecto Manhattan.

La chicas del calutrón
Varios miles de mujeres jóvenes fueron empleadas en el departamento Y-12 del Oak Ridge National Laboratory entre 1943 y 1945. Sin ser muy conscientes de ello, realizaban una labor muy importante para el desarrollo de la bomba atómica que se lanzó en la ciudad nipona de Hiroshima el 6 de agosto de 1945. Su labor fue operar los paneles de control de los 1152 calutrones de los que disponía la fábrica Y-12. 

Necesarios para el combustible nuclear, los calutrones, el acrónimo de California University Cyclotron, mediante diversos procesos se obtenía uranio-235, el isótopo fisible del uranio. Partiendo de uranio-238, ya que este es mucho más abundante en la naturaleza que el uranio-235 que menos del uno por ciento. Estos procesos relativamente complejos que realizaban las máquinas no eran difíciles de manejar. No se requerían muchos conocimientos técnicos y las mujeres tan solo debían vigilar los indicadores y contadores y ajustar los mandos para su buen funcionamiento. Básicamente, debían ajustar el aparato y mantener su temperatura estable. 

La chicas del calutrón
Su trabajo era tedioso e incómodo, se pasaban su jornada sentadas en unas banquetas frente a los indicadores y palancas, apenas levantándose para ir al baño. Como todo el personal relacionado con el Proyecto Manhattan tenía totalmente prohibido hablar nada de lo que ocurría o lo que hacían allí, aunque la realidad es que nos sabían muy bien en que consistía su trabajo. No se lo cuestionaban. Era importante para el esfuerzo de guerra y eso era lo importante. Ellas debían trabajar mientras los hombres luchaban y morían en el frente. Aun así, se dieron casos de mujeres que dejaron de ir a trabajar de un día para otro por ser demasiado curiosas o por hablar más de la cuenta.

La chicas del calutrón
Algunos de los físicos de Y-12 opinaban que estas mujeres no estaban a la altura del trabajo. Sin embargo, los supervisores vieron que las mujeres jóvenes eran mejores monitoreando los calutrones que los hombres altamente cualificados que solían operar las máquinas. Si algo fallaba, los científicos varones intentaban descubrir la causa del problema, mientras que las mujeres ahorraban tiempo simplemente alertando a un supervisor. Además, los científicos eran culpables de jugar demasiado con los diales, mientras que las mujeres solo los ajustaban cuando era necesario.

La chicas del calutrón
En Y-12 se produjeron los 64 kilos de uranio que portaba Little Boy y con los que provocó un infierno que se llevó la vida de miles de personas en Hiroshima. Tres días después se lanzó Fat Man, que usó plutonio para arrasar Nagasaki y matar a unas 140.000 personas. Las chicas del calutrón tuvieron muchísima más suerte, no sufrieron consecuencias debidas a la radiación. Tras la primera bomba, se les contó qué habían participado en su fabricación. Estas mujeres tuvieron sentimientos encontrados. Aun así, hubo muchas que no supieron de su labor hasta décadas después. 

Para saber más:
Longing for the Bomb: Oak Ridge and Atomic Nostalgia, de Lindsey A. Freeman 

domingo, 21 de abril de 2024

Los tranvías de Hiroshima

El 6 de agosto de 1945, la ciudad de Hiroshima quedó totalmente devastada tras la explosión atómica de la bomba Little Boy lanzada desde el bombardero estadounidense Enola Gay, pero un elemento fundamental de la ciudad tardó solo tres días en estar de nuevo en marcha. El mismo día que caía la segunda bomba atómica sobre Nagasaki. Gran parte de la red de tranvías empezó a funcionar y se convirtió en el transporte principal para la evacuación y comenzar a restablecer los servicios de la ciudad.

Los tranvías de Hiroshima
Junto a la Cúpula Genbaku y a los árboles Hibakujumoku, los tranvías de Hiroshima, son un auténtico símbolo de la ciudad y el testimonio de la resistencia del pueblo japonés que inmediatamente después se pusieron manos a la obra en el auxilio a las víctimas del bombardeo y a la reconstrucción de la ciudad, igual que sucedió en Nagasaki pocos días después. El tranvía se convirtió en un "símbolo de renacimiento tras la tragedia" y ayudó a la moral de una población que había sufrido un auténtico infierno en la tierra.   

En noviembre de 1912, tres líneas de la red de transporte urbano por raíles comenzó a funcionar en la ciudad de Hiroshima en 1912 y durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército japonés exigió que las líneas tuvieran conexiones directas con las estaciones de tren y las instalaciones navales con el fin de facilitar el trasporte militar. Se construyeron otras dos líneas, que se convirtieron en las líneas 5 y 6 (actualmente son nueve líneas). 

Los tranvías de Hiroshima
Por el ataque se destruyeron o averiaron seriamente casi la totalidad de los 123 tranvías, quedando parcialmente operativos solo 15 de ellos. Aún hoy, algunos de aquellos viejos tranvías siguen funcionando. La Hiroshima Electric Railway, se encarga de cuidar con mimo sus "Clase 650", fabricados en 1942. De estos aún hoy sobreviven los modelos 651, 652, 653 y 654. Son los "hibaku-densa", los tranvías que sobrevivieron al bombardeo atómico.

Cualquier mañana, en días laborables, por las calles de Hiroshima, nos podemos encontrar con el 651 y el 652 compartiendo vías con los modelos más modernos, mientras que el 653, que fue restaurado en 2015 a su apariencia original en gris y azul, solo se usa en acontecimientos especiales. Estos tranvías todavía circulan como testimonio vivo del horror vivido, de que a pesar de lo sucedido, la vida continúa y como símbolo de paz. El 654 se puede ver en el Museo del Transporte de la ciudad.

Para saber más:
El País
BBC
Wikipedia
En el Subte
Exordio
Heraldo

domingo, 26 de noviembre de 2023

Amnistías en Europa tras la Segunda Guerra Mundial

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se han producido decenas de amnistías, incluso en varios países europeos que no lo incluyen en sus constituciones nacionales.

Las amnistías tras la Segunda Guerra Mundial
En la Constitución de Alemania no se incluye la amnistía. No obstante, durante el proceso de desnazificación llevado a cabo tras la Segunda Guerra Mundial, se aprobaron la ley de concesión de inmunidad procesal de 1949 y en 1954 la ley de dispensa de penas y multas y desestimación de procesos penales y procedimientos sancionadores, con las que un gran número de nazis que fueron condenados por sus crímenes durante el III Reich lograron el indulto. Así, sus sentencias, y delitos se eliminaron de sus antecedentes penales. De este modo se terminó con el proceso de desnazificación.

En tiempos más recientes, en septiembre de 2009, se decretó una ley para rehabilitar a quienes fueron condenados por traidores por los tribunales nazis.

Otro país que no lleva amnistía en su Constitución es Irlanda, pero en 2013 el Gobierno aprobó una ley de amnistía para unos 5.000 veteranos de la Segunda Guerra Mundial que desertaron del ejército irlandés para servir al lado de las fuerzas aliadas y que fueron sometidas a consejos de guerra. En 1939, el Gobierno irlandés, decidió mantenerse neutral, aunque en algunas ocasiones practicó lo que se conoce como "neutralidad benévola" con las fuerzas aliadas.

Hay otros países europeos que si tienen esta figura legal en sus Cartas Magnas. Por ejemplo Francia e Italia. En el país trasalpino el artículo 79 de su Constitución dice que la amnistía se concede mediante ley aprobada por mayoría de dos tercios de los miembros de cada Cámara, en cada uno de sus artículos y en la votación final. Así en 1946, Italia aprobó por decreto presidencial la ley Togliatti para amnistiar los delitos políticos, militares y comunes producidos durante la guerra. 

Las amnistías tras la Segunda Guerra Mundial
Respecto a la Constitución francesa, en su artículo 34 se expresa que la amnistía únicamente se puede concederse por medio de una ley y se dictaron tres leyes de amnistía tras la Segunda Guerra Mundial: la primera se promulgó en 1947 para perdonar delitos cometidos durante la ocupación alemana entre 1940 y 1944. Para 1951 apareció una ley que favoreció a los antiguos colaboracionistas menores de 21 años y que hubieran sido condenados a penas inferiores a 15 años de cárcel y a los reclutados forzosos del ejercito alemán de las regiones de Mosela y Alsacia, los Malgré-nous. Dos años después otra amnistiaba a todos los condenados, no incluidos en las dos anteriores, salvo que hubieran cometido  delitos tan graves como, violaciones, participar en las deportaciones, torturas o colaborar con el ejército, la policía o los servicios de espionaje del enemigo.

domingo, 4 de junio de 2023

Las 1000 grullas de Sadako Sasaki

El 6 de agosto de 1945, Sadako Sasaki era una niña de tan solo 2 años, que vivía en la ciudad japonesa de Hiroshima cuando se desató el infierno en la tierra.

Las 1000 grullas de Sadako Sasaki
A primera hora de la mañana de ese mismo día se detectó que unos aviones se acercaban a la ciudad a la vez que las gentes se afanaban en sus tareas cotidianas. A las ocho y cuarto uno de los aviones lanzó una bomba que produjo la destrucción de la ciudad. La inmensa explosión nuclear segó la vida de alrededor de 100.000 personas, y miles más perdieron la vida después, por las quemaduras, el shock o por envenenamiento debido a la radiación. En la distancia se podía ver una nube con forma de hongo de doce kilómetros de altura en donde antes estuvo Hiroshima. Este era el inicio de horror nuclear.

Las 1000 grullas de Sadako Sasaki
La pequeña Sadako, tras salir despedida por la ventana, sobrevivió a la explosión convirtiéndose en lo que se conoce en Japón como hibakushas, pero junto a su madre estuvieron expuestas a la lluvia radiactiva. Un lluvia viscosa de color negro que se les quedaba pegada. Con once años de edad los médicos le diagnosticaron que padecía Leucemia como consecuencia a la exposición a la radiación. Mientras estaba convaleciente en el hospital su compañera de habitación le relató la leyenda de las mil grullas de papel que cuenta que si se confeccionan con la técnica ancestral del Origami (papiroflexia) los dioses pueden conceder cualquier cosa que se desee. 

Sadako lo tuvo claro, tenía que curarse. No sabía cuanto tiempo le quedaba (los médicos estimaron un año como máximo) pero invirtió todo el tiempo que pudo en fabricar sus mil grullas de papel. Finalmente, la muerte la visitó el 25 de octubre de 1955, cuando tan solo había logrado crear 644. Sus compañeras del colegio hicieron las restantes y las enterraron con ella.

Según el testimonio del padre de Sadako, Shigeo Sasaki, en agosto de 1955 logró su objetivo pero continuó plegando papel hasta llegar a las 1400 grullas y las guardó en su casa. Las mil figuritas plegadas que se enterraron con la niña fueron las realizadas por sus compañeras

Las 1000 grullas de Sadako Sasaki
Para los japoneses las grullas son un símbolo de salud y paz. Cada "Día de la Paz", el 6 de agosto, llegan a Hiroshima miles de grullas de papel de todos los rincones del planeta para recordar la catástrofe humana que supusieron las bombas de Hiroshima y Nagasaki y transmitir un mensaje de paz y esperanza. En la base de la estatua de Sadako, en Hirosima, se puede leer "Este es nuestro grito, es nuestra plegaria: que haya paz en el mundo"

Para saber más:
Sadako y las mil grullas de papel, de Eleanor Coerr 

domingo, 27 de noviembre de 2022

La tragedia Wilhelm Gustloff

De entre las tragedias sucedidas en el mar la más destacada es, sin duda, la del transatlántico británico RMS Titanic que se hundió tras chocar contra un iceberg en el Mar del Norte en la noche del 14 de abril de 1912 y en la que murieron 1.514 personas. Pero la mayor catástrofe marítima fue la del Wilhelm Gustloff, que se hundió tras ser torpedeado por el submarino soviético S-13.

La tragedia Wilhelm Gustloff
El Wilhelm Gustloff era un navío mandado construir directamente por Hitler a los astilleros Blohm & Voss para ser utilizado por la Kraft durch Freude o Fuerza a través de la alegría (KdF), una organización dedicada a proporcionar vacaciones a los trabajadores alemanes. Sus camarotes, que eran de un lujo muy similar, podían alojar a más de 1.400 pasajeros.

En 1937 el magnífico transatlántico fue botado por el mismísimo Führer, con el nombre del fundador del partido nazi en Suiza. Pero según fue transcurriendo la Segunda Guerra Mundial su propósito fue cambiando: primero sus rutas y luego el tipo de transporte. Siendo hasta nodriza (vaca lechera) de submarinos.

Hasta 1939 realizó viajes de recreo hasta la isla de Madeira y posteriormente fue utilizado para recoger, en el puerto de Vigo, a la Legión Cóndor, que combatió en la Guerra Civil española a favor de las tropas alzadas al mando del general Francisco Franco.

Hasta 1940 fue un buque hospital que también transportaba a los militares alemanes a los diferentes frentes de batalla. Navegó al puerto polaco de Danzig un año después de la invasión de Polonia, más tarde participaría en la batalla y posterior invasión de Noruega. Entre 1940 y 1943, tras sufrir una  remodelación, se utilizó para transportar tropas, y alojar a miembros de la marina alemana. A fines de 1943 con la contraofensiva soviética en el frente oriental se ve obligado a transportar a los refugiados que huían, así pasó a ser un buque meramente de refugiados.

El Wilhelm Gustloff formaba parte de la Operación Aníbal, que consistía en rescatar y poner a salvo a cerca de 2 millones de alemanes que huían del Este ante el avance del ejército rojo, trasladándolos hasta los puertos de Kiel, Hel y Hamburgo.  En la operación tambien participaban los transatlánticos MV Goya y el SS General Steuben; y varios U-Boote, para proteger las aguas de navíos soviéticos.

El 30 de enero de 1945 a las 12:30 horas, con una temperatura de -18ºC, junto a otros barcos, partió del puerto de Danzig. A bordo viajaban oficialmente 8.956 pasajeros, aunque la cifra real llegaba a los 10.580, la mayoría civiles refugiados. A las 20:30 escuchaban el último discurso público de Adolf Hitler celebrando otro aniversario de la llegada al poder del partido nazi.

A las 21 horas se le indicó al buque que estaba en rumbo de colisión con un dragaminas. Al momento de encender las luces de navegación fue cuando, a sólo 25 millas de la costa, el submarino soviético S-13 al mando de Alexander Marinesko los avistó y ordenó lanzar cuatro torpedos contra el Wilhelm Gustloff. A las 21:16 horas el primer torpedo impactó en el buque, justo en la proa, poco después un segundo torpedo impactó en la piscina interior donde estaban alojadas un grupo de enfermeras de la marina. Apenas dos minutos después recibió un tercer impacto en la sala de máquinas, empezó a hundirse en el gélido mar Báltico, y de inmediato se ordenó evacuar a la mayor cantidad de personas en los botes salvavidas. El cuarto torpedo no llegó a salir del submarino soviético debido a una avería.

Como sucedió en el Titanic, se desató el pánico entre la tripulación y el pasaje. No había a bordo suficientes botes salvavidas para todos los ocupantes, únicamente disponían de balsas para unas 5.000 personas. Algunos, ante la desesperación saltaban a las frías aguas, donde la muerte por hipotermia llegaba casi al instante. Otros trataban de ir a los botes salvavidas colapsando las vías de evacuación, por lo que la tripulación tuvo que abrir fuego contra algunos hombres que pretendían ocupar el lugar de mujeres y niños. Tal fue la impotencia de algunos pasajeros que un oficial alemán prefirió disparar a su familia antes de que estos murieran ahogados o congelados.

Los barcos que acompañaban al Wilhelm Gustloff prestaron ayuda inmediata, ya que se encontraban a pocas millas, pudieron rescatar alrededor de 1.174 personas pero 9.405 perecieron ahogados o por las frías aguas del Báltico. Esto convirtió a esta tragedia marítima, a este crimen de guerra por parte de la Unión Soviética, en la mayor de la historia. El trasatlántico alemán tardó 45 minutos en hundirse, a unos 45 metros de profundidad.

SS General Steuben
En un principio los soviéticos afirmaron que unos aviones alemanes lo habían atacado y por eso se habría hundido. Cuando las pruebas en su contra se hacían demasiado evidentes intentaron destruir el barco hundido con explosivos, pero no se destruyó completamente y los restos quedaron divididos en tres partes. Posteriormente cambiaron la versión de lo hechos diciendo que por la oscuridad que existía en aquellos momentos el comandante del submarino S-13 no pudo ver qué el Wilhelm Gustloff era un barco hospital. Una versión difícil de creer, teniendo en cuenta que el S-13 diez días después cometió otro crimen de guerra al hundir el barco hospital alemán, SS General Steuben, provocando 4.500 muertos.

Además del Wilhelm Gustloff y el SS General Steuben, otros barcos hospital fueron torpedeados como el MS Goya, hundido el 16 de abril de 1945 por el submarino L-3. Según algunos cálculos se estima que murieron unos 30.000 alemanes, la mayoría civiles, en las evacuaciones marítimas que se realizaron durante la Operación Aníbal.

Para saber más:
La tragedia del Gustloff: relato de un superviviente, de Heinz Schön

domingo, 4 de septiembre de 2022

Las bajas más antiguas de la Segunda Guerra Mundial

En entradas anteriores hablábamos de las obras de arte robadas por los nazis de colecciones particulares y museo de toda Europa y recuperadas por los Monuments Men o de la Salón de Ámbar, pero poco se sabe de la suerte que tuvieron otros objetos tan valiosos. Y como recientemente se ha estrenado otra película de la saga “Parque Jurásico” vamos a hablar de lo que sucedió con los extintos dinosaurios durante la Segunda Guerra Mundial.

Las bajas más antiguas de la Segunda Guerra Mundial
Hace unos cien millones de años, en el período Cretácico, el mundo estaba gobernado por los grandes dinosaurios y entre ellos el carnívoro más grande conocido fue el Espinosaurio. El famoso Tiranosaurio Rex de unos 12,3 metros de longitud, 4 de altura y un peso de 6 a 18 toneladas se queda algo pequeño ante las dimensiones del Espinosaurio: entre 15 y 18 metros de longitud y un peso estimado de entre 9 y 20 toneladas. Estas dimensiones lo colocan como el rey indiscutible de los depredadores terrestres.

El Espinosaurio recibe su nombre por la especie de “vela” dorsal formada por una serie de largas espinas que tenía en sus vértebras, algunas de ellas de casi dos metros de altura. Su nombre se lo otorgó el paleontólogo alemán Ernst Stromer en 1915, partiendo de unas mandíbulas, vértebras y costillas descubiertas tres años antes en Egipto (de ahí su nombre científico Spinosaurus Aegyptiacus). Durante treinta años, estos fósiles estuvieron a salvos en el Museo Paleontológico de Múnich. Luego estalló la guerra y el museo dejó de ser un refugio seguro.

En la noche del 24 de abril de 1944, 234 Lancaster y 16 Mosquito de la RAF lanzaron sobre Múnich un devastador bombardeo que destruyó el museo y acabó con los restos fósiles del Espinosaurio que atesoraba en su interior. Los huesos de Espinosaurio no son muy abundantes, por lo que la pérdida de cualquiera de ellos es una tragedia para la paleontología y el estudio de nuestro pasado terrestre, pero la pérdida de este espécimen fue especialmente significativa porque era el holotipo (el usado para la primera identificación científica oficial de la especie). Lo único que queda de él son las notas, dibujos y fotos de Stromer.

Las bajas más antiguas de la Segunda Guerra Mundial
Ernst Stromer
Otro enorme dinosaurio carnívoro que también merodeaba por el Cretácico del Norte de África era el Carcharodontosaurus saharicus que compartía territorio con el Espinosaurio. Considerado el tercer carnívoro terrestre más grande con sus casi 13 metros de largo, entre tres y medio y cinco metros de altura y hasta 15 toneladas de peso. Además era más rápido que el Tiranosaurio Rex con más de 30km/h en carrera. Sus dientes, similares a los de los tiburones (su nombre deriva del latín "Reptil diente de tiburón") desgarraban a sus presas hasta que éstas morían desangradas, ayudándose de sus garras afiladas. El Carcharodontosaurio fue descubierto por primera vez en la década de 1920 y renombrado por Stromer en 1931. A igual que el Espinosaurio, terminó totalmente pulverizado por las bombas aliadas que caían sobre Múnich. Expediciones al Sahara desenterraron nuevos especímenes en la década de 1990, pero el original se convirtió en polvo durante la guerra.

El bombardeo de la RAF sobre la ciudad bávara también acabó con la extraordinaria colección de Stromer que incluía, entre otros, huesos fósiles del Bahariasaurio y el único espécimen conocido del inusual cocodrilo prehistórico Stomatosuchus. A Stromer la guerra le supuso un coste más allá de sus fósiles. Dos de sus hijos murieron y el tercero pasó años como prisionero de los soviéticos.

Para saber más:
Nuestro Clima
hmong
Wikipedia
National Gegraphic
Bayerische Staatssammlung für Paläontologie und Geologie
BBC

domingo, 21 de agosto de 2022

El campo de prisioneros más grande de Gran Bretaña

El campo de prisioneros de Moor Lodge se encontraba cerca de la población de Sheffield, en Yorkshire. Creado durante la Primera Guerra Mundial fue el "Campo de prisioneros de guerra número 17", aunque inicialmente fue un campo de entrenamiento del ejército británico.

El campo de prisioneros más grande de Gran Bretaña
Durante el periodo de la Gran Guerra, entre sus prisioneros "más ilustres" se encontraba el capitán de submarinos Karl Dönitz, capturado en 1918 y que llegó a ser almirante y comandante en jefe de la Kriegsmarine durante la Segunda Guerra Mundial. Dönitz pasó mes y medio en el campo número 17, del que consiguió salir tras fingir una enfermedad mental. Transferido al Hospital Wythenshawe en Manchester, finalmente fue deportado a Alemania.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña construyó en su territorio 1.500 campos de prisioneros. Tras el comienzo de la guerra, a Moor Lodge empezaron a llegar prisioneros italianos, obligados a trabajar en granjas cercanas bajo la supervisión de la población local, con la que mantuvieron muy buenas relaciones. De hecho, en Sheffield viven descendientes de esos presos italianos.

Tras la llegada de prisioneros alemanes, las condiciones del campo de concentración se deterioraron. Los presos pasaban el día bajo la lluvia, el frío y el barro. Llegó a estar tan masificado que en 1944 el Comité Internacional de la Cruz Roja en un informe lo describió como "insuficiente e inhabitable" y en el que una mitad de los cautivos vivían en "chozas" (en realidad eran barracones Nissen) y la otra mitad en "tiendas de campaña". Según algunos testimonios, en los barracones malvivieron hasta 70 prisioneros, cuando el número máximo no debería exceder de los 30.

Moor Lodge, era considerado un campo de tránsito en el que los prisioneros alemanes eran interrogados y clasificados según su lealtad a la causa nazi. Los más leales eran los "negros", los opuestos al régimen eran los "blancos", pero la mayoría eran catalogados como "grises". Los casi 11.000 prisioneros que pasaron en su punto más álgido (a partir del Día D), podían pasar semanas hasta que se determinaba su clasificación.

El 20 de diciembre de 1944 un grupo de prisioneros alemanes organizaron una fuga de Moor Lodge, pero fueron capturados en las cercanías de Rotherham al día siguiente.

Desde el final de la guerra, este campo permaneció oculto hasta que un grupo de estudiantes británicos de arqueología lo descubriera en el verano de 2019, en un bosque, a unas cinco millas al oeste de Sheffield.

Para saber más:
The Great German Escape, de Charles Whiting
The university of Sheffield
The Guardian
Atlas Obscura
Dark Yorkshire

domingo, 12 de junio de 2022

Las violaciones tras el Día D

El desembarco aliado en las costas de Normandía el 6 de junio de 1944 fue una operación sobre la que se ha escrito mucho (incluso en este blog), pero tanto Estados Unidos como Francia han olvidado unos hechos que han marcado de por vida a las víctimas francesas y sus familias. Se sabe de las violaciones cometidas por los soviéticos a las mujeres germanas cuando estos entraron en Alemania, pero pocos conocen que indeseables soldados estadounidenses abusaron y violaron a mujeres francesas tras el Día D.

Las violaciones tras el Día D
Para los soldados norteamericanos las francesas eran mujeres fáciles, entre otras cosas porque desde la revista "Stars and Stripes" Francia era presentada casi como un gran prostíbulo y que las francesas eran “bellas, acogedoras y demostrativas”. Una idea que ya venía de las historias de veteranos de la Primera Guerra Mundial, que contaban sus exageradas aventuras eróticas en el país galo.
Los soldados que atravesaban los pueblos y ciudades liberadas no estaban acostumbrados la efusividad con la que eran recibidos por las mujeres que veían en ellos a sus libertadores. Solo hay que fijarse en las imágenes de la época. El caos resultante, va desde sexo en público con prostitutas, hasta violación y la proliferación de enfermedades venéreas.

Las violaciones no eran perpetradas por los soldados de primera línea, eran cometidas, en casi todos los casos, por las unidades de apoyo y sucedieron en todas las ciudades donde los soldados estadounidenses se encontraban estacionados.

Hasta poco después de terminada la guerra, los tribunales militares norteamericanos en Francia llegaron a juzgar a casi 140 soldados por violación, de los que 68 fueron condenados a cadena perpetua y 29 a pena de muerte, según cifras oficiales. Según la historiadora Marie-Louise Roberts se denunciaron más de 3.600 violaciones. Muchas otras víctimas nunca presentaron una denuncia por lo que las cifras pueden ser mucho mayores.

Las violaciones tras el Día D
Las acusaciones de violación en el ejército estadounidense fueron superiores hacia el final de la guerra. En enero de 1945 fueron dieciocho, pasando a treinta y una, en el mes de febrero, llegando a marzo con 402 y 501 en abril. Ya finalizada la contienda las denuncias se fueron reduciendo en los meses siguientes. Del 15 al 50% de las mismas acabaron en juicio, y del 30 al 50% de los juicios terminó, en condena. Sin embargo, la proporción de soldados ejecutados con respecto a las denuncias presentadas fue mayor que la de cualquier otro país aliado.

Muy destacable es que entre los soldados juzgados la mayoría eran soldados afroamericanos, en un ejército en el que existía la segregación racial y en el que eran solo el 10% de los efectivos. De los veintinueve soldados que fueron ejecutados por violación, veinticinco eran negros. El verdugo encargado de la horca era el sucio e incompetente John C. Woods, que se encargó de ajusticiar a los condenados en los juicios de Nüremberg. La orden de colgar a los declarados culpable tras el juicio partió del comandante en jefe de las tropas aliadas, Dwight Eisenhower. Los ajusticiados descansan en una parcela que no se puede visitar, la Parcela E del cementerio Oise-Aisne.

La primera violación registrada por las autoridades militares se produjo apenas dos meses después del Día D. El Ejército estadounidense violó a unas 17.000 mujeres a lo largo de la guerra.

Para saber más:
Después del Reich: Crimen y castigo en la posguerra alemana, de Giles MacDonogh
What soldiers do: Sex and the American G.I. in World War Two France, 1944-1946, de Marie-Louise Roberts
La face caché de los GI’s: Les viols commis par des soldats americains en France, en Angletere et en Allemage, pendant la Second Guerre Mondial, de Robert Lilly
El Confidencial
Digital Sevilla
Exordio

domingo, 28 de noviembre de 2021

Japón tras la Segunda Guerra Mundial

El 6 de agosto de 1945 el mundo cambio para siempre. Hiroshima quedó arrasada hasta los cimientos por la primera bomba atómica. Tres días después los Estados unidos lanzaron una segunda bomba sobre Nagasaki. 

El coste humano fue apocalíptico. 250000 personas perdieron la vida a consecuencia de las bombas. El 15 de agosto Japón se rinde y el 2 de septiembre firma la rendición a bordo del acorazado Missouri, en la bahía de Tokio.

El 30 de agosto llegaron a tierra japonesa los primeros 15000 soldados estadounidenses de las fuerzas de ocupación. Les seguirían más durante los siguientes 7 años. La primera misión fue la liberación de los presos de los campos de prisioneros, donde habían sido tratados de manera infame y donde muchos habían perecido. Los japoneses consideraban que la rendición era un deshonor y además no habían firmado la convención de ginebra.

Japón había quedado prácticamente devastado por los bombardeos iniciados 6 meses antes de la rendición. La vida de la población civil eran muy dura. Sus casas de madera habían desaparecido. Tenían que vivir dentro de cuevas, haciendo un agujero en el suelo y cubriéndose con lonas o en pequeñas chabolas construidas con los pocos escombros que estaban a su alcance. Un importante número de personas habían caído en una profunda depresión por la destrucción y la derrota. Habían perdido la voluntad de vivir.

En los primeros meses de ocupación estadounidense 120.000 niños huérfanos vagaban por las calles. De ellos, unos 50.000 no encontraban a sus familias por culpa del caos de la guerra. Tenían que buscarse la vida ellos solos.

La escasez de alimentos era un asunto especialmente grave. Las mujeres hacían larguísimas colas con sus niños a la espalda para poder conseguir un poco de agua o comida. Con las raciones que daba el gobierno japonés era practicante imposible sobrevivir. Para intentar paliar el problema, el gobierno nipón les decía que intentaran aumentar la ingesta de alimentos con ratas o insectos. Si los ocupantes no adoptaban medidas para evitar la hambruna, la mortandad sería muy elevada.

Alimentarlos era algo más que una cuestión humanitaria. El riesgo de revueltas crecía con el hambre. Tras grandes esfuerzos, el general McArthur, logró que parte de los alimentos que estaban almacenados en previsión de una invasión a Japón se distribuyera entre la población nipona.

Otra cuestión a la que se enfrentaban los ocupantes eran las mentes de los japoneses. Las tropas japonesas habían luchado, matado y muerto por su emperador y según el siontoismo, el emperador es un dios. 

Hirohíto estaba a la cabeza de la lista de criminales de guerra japoneses y, como tal, debía ser juzgado. Pero McArthur tenía otros planes para el emperador. Hirohíto se mantendría en el trono a condición de que apoyara todas las decisiones  del ocupante norteamericano que sirvieran para transformar la sociedad japonesa. De este modo pudo llegar a las mentes y los corazones de los nipones. Si el emperador hubiera sido juzgado, muchos japoneses se habrían suicidado o se habría desatado la violencia en el país.

En octubre de 1945, se ordenó la liberación de miles de presos políticos y la temible Kempeitai fue disuelta, mientras se hacia una purga en el gobierno japonés, colocando en su lugar a japoneses que creían en dar un cambio radical a su país, para darle más estabilidad y prosperidad, con la ayuda de los norteamericanos.

El problema sanitario en Hiroshima y Nagasaki era muy preocupante. A las victimas de las explosiones había que sumar las que sufrieron tremendas quemaduras y las que comenzaban a padecer enfermedades a causa de la radiación. Entre las enfermedades estaba la aparición de unos queloides que producían dolor y picazón, problemas hepáticos o de tiroides y las llamadas Cataratas de Bomba atómica, que producían ceguera por culpa de la radiación. Pero el trabajo de tratar a las victimas recayó prácticamente en exclusividad en los médicos y sanitarios japoneses. Los médicos estadounidenses tan solo se preocupaban de los efectos que la radiación producía en las personas, incluso crearon una comisión para ello, pero no prestaron demasiada atención en cómo curarles.

En materia política, McArthur quería que las instituciones japonesas promulgaran una constitución. En febrero de 1946, después de ver que estas eran incapaces de cambiar, McArthur decidió imponer su propia constitución. Esta constitución daría un nuevo vuelco a las costumbres tradicionales japonesas, en especial a los derechos de las mujeres y la igualdad ante la ley. Uno de sus artículos más importantes incluía la prohibición de tener un ejercito que fuera capaz de llevar al Japón a la guerra. Este artículo se ha cumplido escrupulosamente hasta la actualidad. Convirtiéndolo con ello en uno de los países más pacifistas del mundo.

El 10 de abril de 1946 se celebraron las primeras elecciones libres en la historia japonesa, donde las mujeres pudieron ejercer el derecho al voto y en las que se aprobó masivamente la nueva constitución, que aunque fue redactada por los americanos se ajustaba al pueblo japonés. 

A partir de entonces Japón se enfrentó a nuevos retos, como la repatriación de varios millones de japoneses entre los que se encontraban los soldados que se convirtieron en parias, ya que se les consideraban culpables de la derrota y la vergüenza de la nación y no recibieron ninguna pensión del estado hasta casi dos décadas después. Como para la mentalidad nipona la rendición era un deshonor, muchos terminaron suicidándose.

La capacidad de trabajo y honor del pueblo japonés lo llevó a levantarse de la destrucción y la derrota llevándole a ser uno de los países más poderosos del mundo, sin abandonar sus tradiciones. Y de ser un enemigo de Estados Unidos a ser uno de sus mayores aliados en Oriente y el Pacífico.  

Video en Academia Play, el mayor canal de divulgación en castellano:


domingo, 5 de septiembre de 2021

Bombardero Harris y los bombardeos estratégicos sobre Berlín

Es muy conocido el "Blitz", la campaña de bombardeos realizados por la Lufwaffe alemana sobre Gran Bretaña y en especial sobre Londres. Pero es menos conocido el bombardeo incesante que sufrió Berlín, la capital del Reich alemán. 

Bombardero Harris y los bombardeos estratégicos sobre Berlín
El bombardeo sobre enclaves estratégicos como fábricas de municiones, depósitos o líneas de aprovisionamiento es elemental para paralizar, o al menos reducir en todo lo posible, la capacidad bélica del enemigo. Esta estrategia no era suficiente para el Mariscal de Aire Sir Arthur Harris, jefe del mando de Bombarderos de la RAF entre 1942 y 1945. Harris era de la opinión de que se debía atacar también a las ciudades pues esto significaba que había menos riesgo para las tripulaciones pues las zonas de bombardeo eran más extensas que las de blancos específicos. Bombardear fábricas, nudos ferroviarios o aeródromos necesitaba de información fiable y ataques desde más cerca. Otro problema era el de las escoltas de cazas que con menos autonomía no podían proteger a los bombarderos durante los largos vuelos a Alemania.

Harris, conocido como “Bombardero Harris”, no era el único que estaba a favor de los que se llamaron bombardeos de área o en alfombra. El Primer Ministro Winston Churchill, en 1941, no estaba satisfecho con la relación entre efectividad y el número de bajas de la RAF en sus incursiones sobre Alemania. La idea era matar a los civiles para que estos no pudieran trabajar en las fábricas, que eran difíciles de alcanzar y que esto haría que los trabajadores se levantaran contra Hitler.

Bombardero Harris y los bombardeos estratégicos sobre Berlín
En sus planes, Harris no tuvo en cuenta los bombardeos de Londres, mucho más numerosos que los que realizaría sobre Berlín, aunque los de la ciudad germana serían más intensos. El "Blitz" no acabó con la resistencia de los londinenses y no había ningún motivo para que fuera diferente con los Berlineses.

Tras la aparición de los nuevos bombarderos pesados Hallifax y Lancaster que podían transportar más bombas y tenían mayor protección individual que sus antecesores Hampden, Whitley y Wellington, Harris atacó Lübeck, Colonia, Bremen, Hamburgo y Essen. La cuenca Industrial del Ruhr sufrió más de 18.000 incursiones de bombardeo. La más conocida es la realizada en la noche del 16 al 17 de mayo de 1943 por una escuadrilla de Lancasters. Son los conocidos como "Dambusters".

Tras la eficacia de esas campañas de bombardeo, Harris dirigió su mirada a Berlín, con lo que creía que acabaría la guerra. La idea era mantener un bombardeo continuo que no dejara descansar ni un minuto a los berlineses. Técnica que se utilizó para el resto de ciudades del Reich.

Los bombardeos comenzaron a finales de agosto de 1943 con tres incursiones formadas por un total de 1.650 bombarderos, de los que se perdieron 126. Demasiadas bajas. 

Harris esperó al invierno, donde las noches son más largas y a la instalación de nuevos elementos de ayuda electrónica. A la campaña también se uniría la VIII Fuerza Aérea estadounidense que se recuperaba tras varias incursiones sobre Alemania.

Bombardero Harris y los bombardeos estratégicos sobre Berlín
Sin esperar a que los norteamericanos estuvieran preparados, Harris ordenó un ataque sobre Berlín el 18 de noviembre. 444 aparatos atacaron Berlín, de los que fueron baja 9 bombarderos. Siete ataques más se programaron para antes de fin de año, pero las bajas fueron en aumento debido al mal tiempo y a la respuesta más efectiva de los cazas nocturnos de la Lufwaffe. En enero de 1944, con muy mal tiempo, se lanzaron cinco raids sobre Berlín. Las pérdidas de bombarderos británicos fueron superiores al 6%.

En la segunda mitad de febrero, el tiempo mejoró y volvieron los ataques. El 15 fue el primer ataque, con 891 bombarderos. Perdieron 42. Las defensas de la capital alemana se habían reforzado y eran más eficaces.  

A finales de marzo un nuevo ataque supuso un índice de bajas para los británicos del 9,1 %. Berlín era un objetivo demasiado difícil para la RAF.

Bombardero Harris y los bombardeos estratégicos sobre Berlín
Teniendo en cuenta los resultados y en vista a preparar la Operación Overlord, Eisenhower asumió el mando conjunto de las flotas de bombardeo de la RAF y la USAF. Aun así Harris ordenó un ataque a finales de mes contra Nüremberg en el que perdió 106 bombarderos de los más de 780 que participaron en el raid. El mayor número de bajas de la RAF durante toda la guerra. La campaña de bombardeo aliado sobre Alemania supuso la pérdida de más de 50.000 aviadores mientras que unos 600.000 alemanes murieron por las bombas aliadas

Al igual que fue un tremendo error para los alemanes derivar los bombardeos de las bases aéreas de la RAF hacia las ciudades, teniendo en cuenta que todo empezó debido al error de una tripulación alemana; atacar Berlín fue un derroche de recursos que hubieran estado mejor aprovechados contra enclaves vitales para el esfuerzo bélico alemán. Aun cuando algunos de esos ataques a instalaciones vitales se demostraron efectivos.  

En Alemania aún quedan unas cien mil bombas aliadas sin explotar y aunque han pasado más de 70 años y aún siguen apareciendo. En Berlín se han encontrado cerca de 7.000 y hay, al menos, otras 3.000 sin localizar. 

Para saber más:
Ofensiva de bombardeo, del Mariscal Harris