Mostrando entradas con la etiqueta Aviación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aviación. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de junio de 2026

La mayor fuga de prisioneros de la Segunda Guerra Mundial

Muchos conocerán el campo de prisioneros Stalag Luft III, en Zagan (Polonia) y su celebre evasión representada en la película de 1963, La Gran Evasión. Y aunque en el filme se afirma que fue la mayor fuga de prisioneros de guerra durante la Segunda Guerra Mundial, siento decir que no es verdad. Hubo otra mayor y se produjo en un lugar tan lejano como Australia.

En el país de los canguros, a más de 300 km al oeste de Sídney, Nueva Gales del Sur, se encuentra la comarca de Cowra una zona del Outback prácticamente despoblada que parecía ideal para instalar en 1941/42 el Complejo de Prisioneros de Guerra n.º 12. En un recinto en forma de dodecágono irregular se recluyeron a unos 4.000 prisioneros italianos capturados durante la campaña del norte de África, alemanes de diversas tripulaciones de navíos mercantes apresados, además de coreanos, taiwaneses y unos 500 soldados japoneses, lo que pueden parecer mucho si se tiene en cuenta la aplicación del Bushido entre las tropas niponas.

Esta amalgama de nacionalidades, idiomas y costumbres no fue un obstáculo para el funcionamiento del campo. En general los prisioneros mantenían unas correctas relaciones con sus guardianes del 22.º Batallón de la Milicia Australiana. El problema fueron los prisioneros japoneses que estaban en una zona llamada Camp B. Debido a sus diferencias culturales y de costumbres se sentían incomprendidos, se mostraban agresivos y llevaban especialmente mal su estatus de prisioneros. La tensión entre prisioneros japoneses y sus guardas llegó a un nivel que se decidió reforzar la vigilancia con ametralladoras.

El 1 de agosto de 1944, un informante coreano comunicó a las autoridades del campo de que los japoneses estaban preparando una fuga por lo que se resolvió dividirlos: se trasladaría a la tropa a otro campo y dejar en Cowra a oficiales y suboficiales y unos días después se le informó de la decisión. En la noche del 4 al 5, el sonido de una corneta japonesa rompió el silencio nocturno. Los prisioneros salieron en tromba de sus barracones y formaron tres grupos que asaltaron las alambradas por el norte, sur y oeste del campo. Para ello, unos lanzaron mantas sobre las alambradas, y otros incendiaban los barracones para crear el caos y facilitar la fuga. 

Los guardias abrieron fuego contra los japoneses que intentaban huir pero los servidores de la ametralladora n.º 2 fueron superados y antes de ser muertos por los prisioneros inutilizaron la ametralladora para que no la usaran los fugados. A pesar de los esfuerzos, esa noche lograron escapar más de 350 japoneses pero en las dos semanas siguientes todos fueron capturados, abatidos o decidieron quitarse la vida. La fuga supuso 235 oficiales y soldados japoneses muertos y 108 heridos además de 5 soldados australianos. La ciudad de Cowra alberga el único cementerio de guerra japonés en toda Australia.

Para saber más:
La Brújula Verde
ABC
El Debate
Trip Advisor
Visit Cowra
Wikipedia

domingo, 3 de mayo de 2026

La batalla de Bamber Bridge

En plena Segunda Guerra Mundial, el pintoresco pueblo de Bamber Bridge, en el corazón de Lancashire, se convirtió en un lugar para la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos en Gran Bretaña. El pueblo albergó al 1511º Regimiento de Camiones de Intendencia de la 8ª Fuerza Aérea de los EE.UU. Hoy, parte de las instalaciones sirve de base para los Cadetes Aéreos de la RAF.

En junio de 1943, exacerbado por el alcohol, una latente hostilidad y los prejuicios raciales, estalló en el pueblo un incidente de agresión entre militares estadounidenses en lo que se conoce como la Batalla Bamber Bridge.

La tensión racial dentro de las fuerzas armadas estadounidenses fue muy marcada durante los años del conflicto mundial y existía la segregación dividiendo las unidades y los roles según el color de la piel. El incidente de Bamber Bridge tuvo lugar en 1943, cinco años antes de que el presidente Truman emitiese la Orden Ejecutiva 9981 que puso fin a la segregación dentro del ejército estadounidense. 

Casi dos millones de militares estadounidenses estuvieron destinados o pasaron por el Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial y no solo dedicaron su tiempo al entrenamiento y el combate, como lo demuestran las más de 60.000 mujeres británicas que se casaron con los yanquis. Muchos aviadores estadounidenses frecuentaban los pubs locales para gastar su tiempo y dinero entre sus peligrosas misiones sobre Alemania. 

Los soldados afroamericanos podían socializar abiertamente en los pubs británicos, donde no solo eran tolerados, sino también cálidamente recibidos, en claro contraste con la discriminación que sufrían en su país. La ausencia de segregación racial en la sociedad británica, propia de las leyes de Jim Crow, fue un cambio positivo para muchos de ellos. Sin embargo, esta armonía social no sentó bien a algunos de sus camaradas de armas blancos, que trajeron con ellos sus prejuicios raciales e intentaron imponérselos a los británicos.

El 1511º Regimiento de Camiones de Intendencia era una unidad principalmente afroamericana que estaba estacionada en Adam Hall, uno de los numerosos aeródromos que albergaron a militares durante la guerra. Como parte de la 8ª Fuerza Aérea, su trabajo consistía en el transporte de material militar a diversas bases aéreas del condado de Lancashire. Los hombres eran asiduos del Ye Olde Hob Inn, un pub local. Cuando los soldados estadounidenses blancos intentaron establecer limites raciales en Bamber Bridge, los lugareños se resistieron colgando carteles en el exterior de los tres pubs del pueblo con la leyenda "Black Troops Only".

La tensión se intensificó aún más con la llegada de la 234ª Compañía de la Policía Militar estadounidense, descontenta con la popularidad de los soldados afroamericanos entre las inglesas locales. Su resentimiento estalló la noche del 24 de junio de 1943, cuando intentaron disciplinar a los soldados negros del 1511º.

Un soldado afroamericano fue sorprendido intentando comprar cerveza después de la la campanada del último pedido. Dos policías militares acusándolo de estar sin pase y de llevar el uniforme incorrecto lo que terminó derivando en una discusión, con lugareños y militares británicas alineándose con los afroamericanos contra los policías militares. Uno de los soldados del 1511º, blandió una botella, a lo que uno de los policías militares respondió sacando su arma. Un sargento calmó la situación temporalmente, pero estos respondieron cuando lanzaron una botella contra el jeep de los policías militares cuando se marchaban. Estos, consiguieron refuerzos y tendieron una emboscada a los soldados negros que regresaban a Adam Hall.

La emboscada terminó en un feroz enfrentamiento. Los policías militares sacaron sus porras mientras los soldados del 1511º contraatacaban con botellas y adoquines. Un policía militar disparó su arma en medio de la refriega, hiriendo a un soldado. En medio del caos, corrió el rumor de que un soldado negro había recibido un disparo por la espalda y que la policía militar estaba realizando una cacería humana. En respuesta, unos 200 soldados negros se congregaron en Adam Hall, enfrentándose a sus superiores blancos y llamando a la revuelta. El único oficial negro del 1511º, logró la calma temporalmente. Sin embargo, la llegada de aproximadamente una docena de policías militares en jeeps y un vehículo blindado improvisado con una ametralladora llevó a que los soldados negros se apoderaran de la mayoría de las armas de fuego almacenadas en Adam Hall y establecieran posiciones defensivas.

Durante las siguientes horas, se desató un tiroteo en la zona de Bamber Bridge. Un soldado del 1511º, murió, y varios otros soldados y policías militares resultaron heridos. Tras los combates, se culpó rápidamente a los soldados negros, lo que dio lugar a dos juicios separados. El primero concluyó con la declaración de culpabilidad de cuatro hombres afroamericanos por varios delitos, lo que derivó en bajas deshonrosas y condenas a trabajos forzados. En el segundo juicio, 28 de los 35 acusados fueron condenados por cargos que abarcaban desde desobediencia y disturbios hasta motín y confiscación de armas.

La justicia surgió de un lugar inesperado. El general Eaker, comandante de la 8ª Fuerza Aérea, atribuyó gran parte de la culpa a los policías militares racistas y a los oficiales blancos del 1511º. Posteriormente se destituyó a los oficiales racistas de las unidades de transporte y se incorporó a oficiales negros a las unidades de policía militar, lo que marcó un punto de inflexión en la gestión de la tensión racial dentro del ejército.

La Batalla de Bamber Bridge sigue siendo un acontecimiento significativo para el pueblo y ha sido recordada con un monumento conmemorativo, colocado por los vecinos frente al Ye Olde Hob Inn en 2022. Ese mismo año apareció la película "Bamber Bridge".

Para saber más:
Blog Preston
Winnipeg Free Press
NPR
PEN Global
The Independent
Lancs Live

domingo, 19 de abril de 2026

La increíble fuga de los cuatro del SAS

Seguro que has visto la serie de HBO sobre los "chalados" hombres del SAS, pero la realidad va mucho más allá. Han pasado más de ocho décadas y hace poco ha visto la luz una de sus más increíbles andanzas: la épica fuga de un comando del SAS británico de las garras de la Gestapo nazi, tras una misión de sabotaje en la Francia ocupada. 

La increíble fuga de los cuatro del SAS
El 15 de septiembre de 1944 comenzaba la operación Pistol, cuando la unidad del sargento Alcock, un antiguo carnicero de Yorkshire, fue lanzada en paracaídas cerca de Audviller, en la región de Alsacia-Lorena. La misión consistía en realizar acciones de sabotaje en las vías del tren y de comunicación vitales para el ejército alemán. Tras ello debían intentar reunirse con los estadounidenses que ya venían avanzando desde Normadía. La pequeña unidad de comandos de Alcock, la formaban los cabos Holden y Hannah además del soldado Lyczak.

Desde un principio no lo tuvieron fácil, no tenían transporte y el material del que disponían era escaso. Además su radio no funcionaba y una tormenta desvió al avión que los llevaba obligándoles a saltar sobre unas tierras de cultivo que carecían de protección en una zona llena de patrullas enemigas. Al menos los campesinos les ayudaron dándoles refugio mientras se organizaban para su misión.   

La increíble fuga de los cuatro del SAS
El comando del SAS consiguió colocar explosivos en una línea de ferrocarril en las proximidades de Insming haciendo descarrilar y destruyendo un tren de suministros alemán y la muerte de dos oficiales. La acción atrajo la atención de la Gestapo, que inmediatamente se puso a perseguir a los saboteadores, que en un principio creían miembros de la resistencia.

Mientras intentaban buscar un lugar donde permanecer escondidos, fueron delatados por dos trabajadores polacos. Dos camiones cargados de soldados rodearon la granja en la que se escondían. Alcock se preparó para la defensa en la parte de atrás de la casa, mientras dos muchachas polacas que les ayudaron salieron por delante para distraer a los alemanes. La estratagema funcionó y los alemanes centraron su atención en la puerta principal. Esto proporcionó al comando el tiempo suficiente para entrar en la cocina y disparar contra los alemanes causando al menos dos bajas germanas.

La increíble fuga de los cuatro del SAS
Aprovechándose del desconcierto inicial escaparon al bosque cercano y se prepararon para emboscar a sus perseguidores provocando otras tres bajas más. Desde el bosque escucharon los disparos de represalia que acabaron con la vida de las dos muchachas polacas que los habían ayudado. Hitler había dictado una orden que establecía la ejecución directa de cualquier comando enemigo capturado, como ya había ocurrido en la operación Loyton, en la que una treintena de comandos del SAS fueron ejecutados.

El comando continuó huyendo por los frondosos bosques de los Vosgos para eludir a las patrullas y consiguieron ropas de civil que les dieron algunos lugareños franceses. Fieles al espíritu luchador del SAS, durante dos semanas y con muy mal tiempo, siguieron con su labor de sabotaje, mientras eludían la persecución de la Gestapo.

La increíble fuga de los cuatro del SAS
Por fin, el 1 de octubre de 1944, Alcock, Holden, Hannah y Lyczaky llegaron al frente. Cruzaron un canal y sortearon varias trincheras alemanas hasta llegar a tierra de nadie desde donde vieron una colina ocupada por los estadounidenses. Iban de civil y podían ser confundidos con una unidad alemana que intentaba infiltrarse en las líneas enemigas. Alcock decidió tomar un puesto avanzado de ametralladoras estadounidense. Dos comando atrajeron la atención del artillero y el resto flanquearon la posición y redujeron al soldado, cuyo compañero dormía a su lado. Tras el desconcierto inicial aclararon que eran comandos británicos y pidió a los atónitos infantes estadounidenses que les llevaran a hablar con sus mandos.

En el puesto de mando, Alcock aportó toda la información de que disponían de las posiciones alemanas que habían atravesado, y de las acciones de sabotaje que habían perpetrado. El equipo había causado al menos once bajas enemigas, sin que ninguno de los comandos fuera muerto o herido y aunque no fueron acciones fundamental para el desarrollo de la guerra, la operación Pistol fue exitosa al lograr la destrucción de infraestructuras ferroviarias y por la obtención de información de cierto valor para los Aliados.

Esta aventura del SAS se conoce gracias a los manuscritos de Graham, el hijo del sargento Alcock que escribió los relatos de su padre y a que conservó su archivo de guerra. Este valioso material lo compartió con el historiador Damien Lewis, que contó la historia en la cuarta entrega de su libro "SAS Great Escapes“.

Para saber más:
SAS Great Escapes Four, de Damien Lewis 

domingo, 22 de marzo de 2026

El bombardeo del Vaticano

Ciudad del Vaticano, situada en el corazón de Roma, era un país neutral, pero el 5 de noviembre de 1943 cinco bombas de aviación cayeron sobre su reducido territorio. Cuatro explotaron, causando serios daños en el depósito de agua próximo a la estación de tren, en las oficinas del Governatorato (gobierno) y el taller de restauración de mosaicos. Por efecto de las ondas expansivas, parte de las vidrieras de la Basílica de San Pedro quedaron hechas añicos.

El bombardeo del Vaticano
Tras el suceso, Secretaría de Estado del Vaticano pidió explicaciones tanto al estado italiano y a su aliado alemán como a las fuerzas aliadas, pero nadie se hizo responsable del ataque y tanto la prensa italiana como internacional se hicieron eco del bombardeo.

El mismísimo Duce, Benito Mussolini, afirmó que fue un avión estadounidense, pero el alto mando aliado siempre negó el hecho, quedando sin esclarecer la autoría. Durante décadas se fueron desarrollando diversas teorías sobre la culpabilidad. Estas se resumen básicamente en tres posibles responsables: los fascistas de Mussolini, los nazis de Hitler y los aliados. Los tres en los que se pensó desde un principio. 

El bombardeo del Vaticano
Tras diversas investigaciones y una serie de fotografías encontradas en un mercadillo, el periodista italiano Augusto Ferrara dio definitivamente con el culpable en su libro de 2010 "1943: bombe sul Vaticano". Fueron los mismos italianos y las cinco bombas se lanzaron desde un Savoia-Marchetti SM.79 Sparviero (gavilán), el bombardero medio italiano más importante de la Segunda Guerra Mundial. El aparato despegó de Viterbo, con la misión de bombardear la emisora Radio Vaticana, porque se sospechaba que era utilizada para enviar mensajes ocultos a los partisanos dentro de su programación. Este sistema fue bastante utilizado por la BBC en sus emisiones para el extranjero. La orden provino de Roberto Farinacci, uno de los dirigentes fascistas más destacados y extremista antirreligioso. Responsable de la Albania ocupada por los italianos, en 1945 fue ejecutado por los partisanos.

El bombardeo del Vaticano
Una semana después del bombardeo, el Papa ordenó silencio total a todos los estamentos del Vaticano para "no alimentar el riesgo de una guerra civil" y evitar toda clase de especulaciones. Italia estaba en guerra y en una situación muy compleja. Equivocarse en los culpables podría haber sido catastrófico. Casi con total seguridad Pío XII sabía quién había sido el responsable.

Aunque este fue el único ataque que sufrió la Ciudad del Vaticano, Roma sufrió un primer bombardeo aliado unos meses antes, concretamente el 19 de julio de 1943, que causó unos 3.000 muertos y miles más de heridos. Durante aquel ataque, el Papa Pío XII, aun a riesgo de su propia vida mientras las bombas seguían cayendo y explotando, salió del Vaticano para consolar y ayudar a los romanos. El Papa lo volvió a hacer durante un segundo bombardeo contra la Ciudad Eterna el 13 de agosto. Ese mismo día iba a celebrarse una misa por los muertos en el ataque de hacía menos de un mes.

El bombardeo del Vaticano
La Ciudad del Vaticano estuvo a punto de ser ocupada cuando Italia pasó a estar bajo control alemán cuando Hitler ordenó invadirla, capturar y deportar al Papa Pío XII y hacerse con los archivos y obras de arte del Vaticano, en septiembre de 1943. El general alemán Karl Friedrich Otto Wolff, comandante de las SS en Italia desde el 9 de septiembre de 1943 fue posponiendo el asalto hasta que Hitler desistió. Roma se terminó por establecer como ciudad abierta, para evitar su destrucción, y el 5 de junio de 1944 fue liberada por los aliados. Wolff rindió las fuerzas alemanas en el Norte de Italia, sin permiso de Hitler, y participó en la Operación Sunrise (también conocida como operación Crossword), para llegar a un acuerdo de armisticio con los Estados Unidos para dar fin a la Segunda Guerra Mundial en Europa.

Para saber más:
1943. Bombe sul Vaticano, de A. Ferrara 

domingo, 8 de marzo de 2026

Lucha de espías en las Islas Canarias

El archipiélago canario tuvo un papel relevante en la Segunda Guerra Mundial, de hecho, por orden de Hitler se preparó un plan para apoderarse de las islas españolas y de las portuguesas Azores. Este plan no era demasiado factible, ya que poder mantener esos territorios era costoso y muy complejo. Hitler desistió y planteó controlar el mar mediante la "Operación Seeräuber" con el que atacaría a cualquier navío aliado que se aproximara a las islas. 

Lucha de espías en las Islas Canarias
Los Aliados no eran desconocedores de la posición estratégica de Canarias para los alemanes y los británicos tenían sus planes para invadir Canarias si España atacaba Gibraltar, pero, con el desarrollo de los acontecimientos, los aliados decidieron tratar a España como una nación neutral en 1942. Aunque no lo era del todo. Debido a la importancia que el Eje y los Aliados daban a Canarias, en las islas hubo una destacada lucha de espías. Principalmente entre estadounidenses y germanos. 

Para los estadounidenses, había dos lugares clave dentro de su control: el Puerto de La Luz en Las Palmas de Gran Canaria y la refinería de Tenerife. En esta última, Thomas Alfree Weir, del OSS ejercía como "observador de petróleo" gracias a un acuerdo con el gobierno español para que Estados Unidos siguiese suministrando petróleo a España, pero aprovechó este trabajo para el espionaje. Colaborando con él se encontraba Harry Clifton Jordan, un oficial que ejercía de observador para la US Navy en el Puerto de La Luz que se encargaba de vigilar todas las actividades navales alemanas en el archipiélago. Los estadounidenses también se dedicaron a llevar un control de los alemanes que vivían en las islas.

Lucha de espías en las Islas Canarias
Mientras tanto, por parte Alemana, se encontraba el espía del Abwehr del almirante Canaris, Edmund Nehrkorn, alias Niemann o Nemo. Nehrkorn se encargaba de más de 70 agentes alemanes y españoles que llegaban a Cabo Juby, Ifni o Fernando Poo, o al norte de África desde Canarias, y fue un auténtico quebradero de cabeza para el OSS. Además, los alemanes tenían a Jacob Ahlers, Walter Sauermann u Otto Bertram, agentes de inteligencia naval vinculada con la Etappenorganisation, que se encargaba del suministro a los U-Boote y la vigilancia marítima. La Abwher además instaló en las islas una red de estaciones de radio para controlar las comunicaciones de los aliados. Hay quien afirma que la Casa Winter en Fuerteventura fue una de ellas, pero hay ninguna prueba que lo corrobore.  

Los alemanes contaban con una amplia comunidad histórica, al igual que los británicos, aunque los alemanes contaban con ciudadanos que llegaron durante el conflicto. Mientras, la presencia de ciudadanos estadounidenses en el archipiélago era prácticamente inexistente. Este hecho, junto a las buenas relaciones de los alemanes con las autoridades españolas, complicó el papel de EE.UU. en Canarias, aunque el control del petróleo era un arma importante.

Lucha de espías en las Islas Canarias
Entre los miembros del espionaje estadounidense es reseñable el papel de Lillie Mae Hubbard, una de las primeras mujeres afroamericanas en EE.UU. en servir en el servicio diplomático. Aprovechando su puesto como secretaria del cónsul estadounidense en Las Palmas de Gran Canaria, Clifton Reginald Wharton, organizó una muy destacable red de información durante la guerra.

El archipiélago canario fue además un escenario clave para el suministro de submarinos y la vigilancia marítima, contando con el apoyo directo de oficiales del ejército español, autoridades portuarias y de la aviación, así como colaboradores civiles, lo que facilitó las operaciones clandestinas del III Reich en Canarias y el océano Atlántico. De hecho, Alemania con sus "manadas de lobos grises" estuvieron a punto de cortar las comunicaciones entre América y Europa en marzo de 1943.

Para saber más:
Universidad de Las Palmas
La Provincia
El Imparcial
Atlántico Hoy
ABC

domingo, 28 de diciembre de 2025

El misterioso suicidio de Göring

Acabado el proceso a los criminales nazis en Núremberg, los grandes jerarcas nazis han sido condenados a diversas penas, pero uno de ellos estaba especialmente tranquilo: Hermann Göring, como varios de sus camaradas, fue sentenciado a morir en la horca, aun así, caminó con serenidad hacia su celda. 

El misterio del suicidio de Göring
Presentó una apelación en la que pidió morir ante un pelotón de fusilamiento, como le corresponde a un soldado, en lugar de ser ahorcado como un criminal común, pero el tribunal negó la solicitud. Desde que se entregó a los aliados estuvo calmado y no perdió el buen humor. De vez en cuando, el guardia echaba un vistazo por la mirilla de la celda. Siempre lo veía tumbado en el camastro, leyendo. Daba la sensación de que la condena a muerte que ha oído en el tribunal no era para él, sin embargo, no todo fue calma en las horas siguientes. El médico encargado del cuidado de los prisioneros le ofreció un calmante para dormir, que Göring rechazó. Por la mañana apareció muerto. Se había envenenado con una cápsula de cianuro potásico que había ingerido.  

El misterio del suicidio de Göring
El misterio comenzó nada más intentar descubrir el modo en que había conseguido el mariscal nazi la cápsula de veneno. Su ropa, la celda, incluso cada rincón de su cuerpo, fueron registrados con gran minuciosidad al ingresar en prisión. Todo, absolutamente todo, fue examinado a conciencia y no encontraron nada sospechoso. Además se practicaba un registro a diario. Por eso surgieron dos preguntas fundamentales: ¿Cómo es posible que se hiciera con una cápsula de veneno?, ¿De dónde la sacó? Es un enigma que los servicios de inteligencia estadounidenses no fueron capaces de averiguar. Quien podía responder a esas preguntas ya estaba muerto. Había engañado al verdugo

Aparentemente parece inexplicable. Tras el suicidio de Heinrich Himmler con una cápsula que llevaba oculta en la dentadura, también se revisó la boca a Göring, milímetro a milímetro. Durante años no se supo nada sobre la "mágica aparición" de la  cápsula de cianuro, pero existieron sospechas de que no fue suficientemente bien registrado o que se la pasó alguno de sus carceleros. Al final, para no crear más problemas, la investigación fue archivada. Al fin y al cabo Göring iba a acabar muriendo de todos modos y no era cuestión de que se pusiera en entredicho la seguridad de la prisión. 

El misterio del suicidio de Göring
Fue, tras varios años, cuando pareció que se hizo la luz sobre el caso. Surgió la confesión del ex general de las SS, Erich von Bach-Zalewsky. Según contó, en la misma tarde en que se había dictado la sentencia de muerte se cruzó con Göring en el pasillo de la prisión. En ese momento le entregó una pastilla de jabón que escondía en su interior una cápsula de cianuro potásico. Era para el SS, pero como no fue condenado a muerte, optó por entregársela al antiguo mariscal del aire. 

Ese testimonio parece que dejó zanjado el asunto, pero aún hoy, se siguen manteniendo dos teorías sobre cómo Göring llego a hacerse con el veneno: en la primera se afirma que el teniente estadounidense Jack G. Wheelis, que servía como vigilante en los juicios de Núremberg, recuperó las cápsulas de su escondite entre las pertenencias confiscadas por el Ejército y se las entregó al prisionero a cambio de un reloj de oro y otros objetos de valor. La segunda teoría apareció en 2005, cuando Herbert Lee Stivers, que también fue guardia durante los juicios, dijo haberle dado a Göring una medicina oculta en el interior de una estilográfica que le había dado una mujer desconocida, pero que no tenía ni idea de qué había dentro. 

El misterio del suicidio de Göring
Cualquiera de las tres tres opciones es plausible y toda la investigación montada por los servicios de seguridad estadounidense no fue más que una cortina de humo, destinada a ocultar un fallo en la seguridad y en la profesionalidad o la ética de los guardias. 

En cualquiera de los casos la vigilancia no fue tan minuciosa como mantuvieron los estadounidenses. Además es imposible comprobar si es auténtica la historia de Erich von Bach-Zalewsky. El caso de los dos guardias no es mas que corrupción y difícilmente demostrable. La cuestión es que Göring se salió con la suya y consiguió lo que se proponía: no ser ajusticiado como un preso común. Asi se libró de una muerte en la horca, llevada a cabo por un verdugo torpe y chapucero, como el resto de los otros mandamases nazis.

Para saber más:
National Geographic
Wikipedia
Enciclopedia del Holocausto
El País
Warfare History Network
History Extra

domingo, 30 de noviembre de 2025

El error de bombardear Montecassino

La abadía de Montecassino, situada a unos 130 kilómetros de Roma, pertenece a la orden Benedictina desde el año 529 y sufrió uno de los bombardeos más inútiles de la Segunda Guerra Mundial.

Al final del verano de 1943, los aliados desembarcaron en el sur de Italia y fueron avanzando hacia el Norte para liberar Roma. Para detener el avance, los alemanes se atrincheraron en la llamada Línea Gustav de la que Cassino, el pueblo situado al pie de la abadía, formaba parte.

La zona estaba defendida por la 15ª División Panzergranadier y por fuerzas paracaidistas de la Luftwaffe (Fallschirmjäger). 

La idea era que fuerzas del V Ejército estadounidense pasara por los pasos de montaña atravesando por el valle del Liri y tomar la carretera nº 6 hasta roma. Pero las cosas se complicaron por un error estratégico.

Tras el fracaso del desembarco en Anzio, era imperativo buscar el modo de romper la Línea Gustav. Dominando la carretera N.º 6 se encontraba la abadía benedictina de Montecassino. Durante tres meses los aliados atacaron sin éxito. En su intento por conquistarla lucharon la 34ª División estadounidense, seguida de la 2ª División neozelandesa y la 4ª india. 

Tras los intentos fallidos de tomar el monte y en contra de la opinión del general Clark, jefe del V ejército, el mariscal Alexander ordenó que la abadía fuera bombardeada desde el aire.

El bombardeo destruyó gran parte de la abadía y mató a varios civiles que se habían refugiado en ella. No hubo bajas entre los alemanes, porque estos no se encontraban en ella.

El oficial al mando de la 1ª División Fallschirmjäger alemana no permitió que sus fuerzas utilizaran la abadía como recinto defensivo, pues este era muy religioso y miembro lego de la Orden de San Benito. Pero una vez esta fue bombardeada sí autorizó su uso y estableció importantes defensas entre la abadía y el pueblo.

Un mes después, las divisiones neozelandesa e india volvieron a realizar un asalto sin éxito. Las ruinas eran una excelente defensa para los paracaidistas alemanes. Ante la imposibilidad de tomar Montecassino, el mariscal Alexander ordenó detener los ataques para realizar un nuevo plan, al que llamó Diadema.

El plan consistía en que el 2º Cuerpo polaco asaltaría la abadía y el VIII Ejército, al que se sumaron indios, canadienses y sudafricanas, se tomarían Cassino para entrar en el valle del Liri. Mientras, desde Anzio avanzarían los estadounidenses. Además, habría una ofensiva aérea en la zona.

Los polacos fueron rechazados mientras el pueblo fue capturado, pero al oeste tropas francesas lograron cruzar los montes Aurunci que creían intransitables con lo que dominaban el valle del Liri. De este modo quedó abierta la Línea Gustav, con lo que el general Kesselring ordenó la retirada.

Finalmente, la batalla de Montecassino solo sirvió para que se perdieran muchos hombres y un tiempo precioso para llegar a Roma y de ahí invadir el sur de Francia. Muchos se han preguntado si fue realmente necesaria la campaña de Italia.

Para saber más:
Días de Infamia: Grandes errores militares del siglo XX, de Michael Coffey
La Batalla de Montecassino - La última gran resistencia del ejército alemán en Italia, de David Odalric
Historia Sin Pretensiones
Eurasia 1945
La Segunda Guerra Mundial

domingo, 19 de octubre de 2025

Operacion Roble: liberar a Mussolini

En el verano de 1943 Europa las tornas están cambiando para el Eje. Italia se encuentra sumida en un absoluto desorden político. El gobierno provisional se ha rendido a los aliados mientras los alemanes tienen ocupado casi todo el país. Benito Mussolini se encuentra arrestado en el Gran Sasso en la abrupta región montañosa de los Abruzzos, de difícil acceso. Desde el mismo momento que su amigo y camarada es detenido Hitler quiere que sea rescatado. 
 
Operacion Roble para liberar a Mussolini
El 12 de septiembre se lleva a acabo el rescate del Duce, Benito Mussolini. Un comando de cazadores paracaidistas (fallschirmjäger) y de las SS al mando del SS-Hauptsturmführer Otto Skorzeny, bajo las órdenes del general de los paracaidistas Kurt Student, se lanzan al asalto donde está prisionero desde finales de julio, a 2.740 metros de altitud. Vigilado por fuerzas leales al rey Víctor Manuel III, Mussolini, arrestado el 25 de julio, de Roma pasó por Gaeta y de allí a la isla de Ponza, La Magdalena (Cerdeña) y por último al Gran Sasso. 

Tras realizar diversos reconocimientos aéreos los alemanes comprobaron que la zona era casi inexpugnable. Solo se podía llegar en funicular y en las proximidades había un importante número de tropas italianas. Esto hizo que una acción por tierra fuera inviable. La única opción posible era un rescate por aire y solo podría hacerse utilizando planeadores por culpa de la compleja orografía de los Abruzzos. El comandante Harald Mors planificó toda la operación y Student puso todos los medios para que Skorzeny la llevara a cabo.

Operacion Roble para liberar a Mussolini
Varios planeadores DFS 230 aterrizan en total silencio en las proximidades del Hotel Campo Imperatore, un alojamiento para deportes de invierno, la "prisión" del Duce. Los comandos alemanes toman totalmente por sorpresa a los guardias italianos. La unidad de Skorzeny manejaron de forma impecable el factor sorpresa. Los carceleros, al mando de un coronel no tuvieron tiempo de reaccionar. Toda la operación se desarrolló rápidamente y sin disparar un solo tiro. Mientras, otra unidad de paracaidistas tomó la base del funicular. Con el apoyo de un alto oficial de los "Carabinieri" evitaron cualquier intento de resistencia de las topas del valle. Una columna al mando del comandante Harald Mors y el teniente Otto von Berlepsch llegaron minutos después a través de un camino de acceso que, aparentemente, no había sido detectado en los reconocimientos aéreos. 

Pocos minutos después llegó una Fieseler 156 "Storch", una versátil avioneta que es capaz de despegar o aterrizar en terrenos muy accidentados, pilotada por Hans Gerlach, el piloto personal de Student. La ligera avioneta a penas puede con el piloto y el dictador italiano pero Skorzeny insistió en subir. Finalmente la "Storch" despega con dificultad, con un asombrado Mussolini, y pone rumbo a una aeródromo próximo a Roma desde donde sería trasladado en un Heinkel 111 a Viena y posteriormente a Múnich, donde fue recibido por Hitler. Antes de partir del Gran Sasso hubo tiempo para que el Duce se hiciera algunas fotografías junto a sus rescatadores. 

Operacion Roble para liberar a Mussolini
El general Student, el comandante Harald Mors y el teniente von Berlepsch recibieron la felicitación personal de Hitler. Pero quien se llevó prácticamente todo el merito de la Operación Roble fue Otto Skorzeny, que fue ascendido y condecorado con la Cruz de Caballero.

Apenas diez días después Mussolini decide regresar y fundar el Partido Fascista Republicano y proclamar la República Social Italiana, con su capital en Saló, en el norte controlado por los nazis. Con ello Hitler pretende mantener cierta legitimidad administrativa en la Italia ocupada. Cuando está prácticamente toda Italia liberada, Mussolini y su amante Clara Pettacci serán apresados por los partisanos antifascistas cerca del lago Como mientras intentaban huir hacia Austria. Finalmente son ajusticiados el 28 de abril de 1945. Dos días después, Hitler se suicidó junto a su reciente esposa en su búnker de Berlín.  

Para saber más:
Bellumartis
Muy Historia nº 91: Objetivo: salvar al Duce

lunes, 13 de enero de 2025

Los espías alemanes de Pearl Harbor

El espía japonés Takeo Yoshikawa no fue el único que se dedicó a espiar a la flota norteamericana en Pearl Harbor mientras Japón se preparaba para atacarla. El alemán Berard Julius Otto Kuehn, su esposa Friedel y su hija Susie Ruth también obtuvieron información que pasaron a los japoneses.

Otto Kuehn, su esposa Friedel
Kuehn, miembro del partido nacionalsocialista desde 1930, se convirtió en espía a través del ministro de propaganda alemán Joseph Goebbels, que al parecer había mantenido una aventura extramatrimonial con Susie Ruth. Goebbels les pidió que ayudaran a su aliado asiático.

Tras pasar una temporada en Japón, la familia Kuehn se estableció en la capital de las Islas Hawái, Honolulu en la segunda mitad de la década de 1930. Durante su estancia en Hawái, Kuehn viajó varias veces a Japón, donde recibió importantes cantidades de dinero para financiar sus actividades de espionaje.

Sus actividades consistían, entre otras, en montar lujosas fiestas a las que asistían importantes militares norteamericanos, con quien su hija Susie Ruth flirteaba para obtener información sobre los movimientos de la flota estadounidense. Otro método que usaba Susie para conseguir información era a través de las esposas de los oficiales navales que pasaban por el salón de belleza que regentaba.

En una ocasión, Otto Kuehn vistió su hijo pequeño, de marinero, para realizar una inspección más de cerca de la flota en Pearl Harbor. De este modo hacía que todo pareciera una actividad inocente entre padre e hijo para visitar barcos de guerra. El hijo mayor, Hans Joachim, tenía solo 11 años cuando su padre lo entrenó para hacer preguntas precisas sobre los barcos y submarinos para anotar las zonas más expuestas de esos navíos.

El trabajo de Friedel era recopilar toda la información que obtenía la familia, aunque la información recibida por los japoneses no fue de gran valor.

El 25 de noviembre de 1936, Japón y Alemania habían suscrito el Pacto Antikomintern, reafirmado el 25 de noviembre de 1941, tras la Operación Barbarroja. Esta situación y el conocimiento de que eran pro-nazis hizo que la familia Kuehn llamara la atención del FBI y de los servicios de inteligencia militares.

Pocos días antes del ataque japonés a Pearl Harbor, Otto Kuehn contactó por última vez con el consulado japonés entregando una lista de navíos anclados en la base naval y en la que proponía avisar, durante el ataque, a los submarinos japoneses mediante señales luminosas desde una vivienda que poseía en la costa.

Después del ataque, los tres espías fueron detenidos y juzgados. Otto fue condenado a muerte por fusilamiento, que finalmente fue reducida a 50 años de cárcel al aportar información sobre otros espías japoneses y alemanes. Su mujer y su hija tuvieron penas más leves, pero todos fueron deportados a Alemania.

Para saber más:
FBI
Baomoi
Trivia Library
Criaimages
Star bulletin

domingo, 15 de diciembre de 2024

El espía japonés de Pearl Harbor

En los primeros días, tras el ataque a la basa naval de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, la mayoría de los estadounidenses creían que una importante red de espías japoneses podrían haber proporcionado la información que habría hecho posible que el ataque sorpresa hubiera sido tan preciso y devastador.

espía japonés de Pearl HarborLa realidad era mucho más simple. Los datos con los que contaban los japoneses procedía, en gran parte, de información que siempre había estado disponible para cualquier turista en Hawái, como mapas o guías y que cualquiera podía comprar en las tiendas de souvenirs. Incluso existía un libro que contaban la posibilidad de un ataque titulado "The Great Pacific War". 

El único espía conocido de origen japonés en Honolulú era Takeo Yoshikawa, un alférez de fragata de 25 años asignado al consulado en 1941. Su labor principal consistía en comportarse como un simple diplomático mientras vigilaba las actividades de la flota estadounidense en Pearl Harbor.
espía japonés de Pearl Harbor
Durante el día, Yoshikawa se comportaba como cualquier otro turista que visitaba la isla, con sus pantalones cortos y su camisa hawaiana. Unas veces recorría la isla en taxi, otras paseaba por el puerto en un barco turístico. Incluso un día se tumbó en la hierba del parque de Wheeler Field a observar maniobras aéreas del ejército. En una ocasión alquiló una avioneta y sobrevoló con toda tranquilidad toda la isla de Oahu, mientras sacaba fotos de las bases militares.

espía japonés de Pearl HarborPor las noches solía ir a un salón de té en una colina de Pearl Harbor, donde se dedicaba a flirtear con las camareras, bebiendo lo suficiente para parecer borracho a la vez que mantenía los oídos bien abiertos por si algún cliente hablaba más de la cuenta. El dueño del local, sin saber las intenciones de Yoshikawa, le dejaba dormir la supuesta borrachera en una habitación desde la que tenía una buena vista del puerto y las instalaciones navales.

Todos sus movimientos eran tan corrientes que no despertaron ninguna sospecha. Pero cuando Yoshikawa se levantaba por la mañana, lo primero que hacía era tomar notas y elaborar planos y diagramas totalmente de memoria, para luego entregárselos al cónsul general, que posteriormente los enviaba a Tokio a través de la valija diplomática. Cuando esta llegaba a Tokio, los oficiales de inteligencia revisaban todo el material que era de gran utilidad para realizar maquetas a escala de la base de la marina norteamericana.

Tokio preguntó al consulado japonés en Honolulu: ¿Qué día de la semana suele haber más barcos en Pearl Harbor? Yoshikawa respondió que los domingos. El 7 de diciembre de 1941 fue domingo.

Cuando los pilotos japoneses atacaron Pearl Harbor ese 7 de diciembre, tenían sobre su regazo fotos y mapas que detallaban sus objetivos, basados en gran parte en los datos aportados por el alférez Yoshikawa.

La ruta seguida por la fuerza aeronaval japonesa, compuesta principalmente por los portaaviones Akagi, Kaga, Sōryū, Hiryū, Shōkaku y Zuikaku, se realizó partiendo de los datos obtenidos durante los viajes del trasatlántico japonés Yaiyo Maru entre Tokio y Honolulú, a bordo del que viajaba el comandante Suguru Suzuki, experto en aviación naval para evaluar las defensas de Pearl Harbor.

Este no fue el único espía en Pearl Harbor. Pronto conoceremos otros espías del Eje en la base naval hawaiana.

domingo, 1 de diciembre de 2024

Los japoneses usaron prisioneros de guerra para practicas de tiro

El trato japonés a los prisioneros de guerra durante la Segunda Guerra Mundial fue brutal. Japón no firmó la Convención de Ginebra. Los hombres que se muestran en las imágenes, de esta entrada, son parte del regimiento sij del Ejército de la India británica. La gran mayoría de los soldados indios capturados cuando Singapur cayó en manos japonesas pertenecía a la comunidad sij. Las fotografías, tomadas en 1942, fueron encontradas entre los registros documentales japoneses cuando las tropas británicas retomaron Singapur.

Los japoneses usaron prisioneros de guerra para practicas de tiro
En la segunda imagen se nota una diana puesta sobre el corazón de cada prisionero. Cada posición está marcada con una tablilla que parece indicar a qué tirador le corresponde la "diana humana".

Esta es una práctica de tiro, no una ejecución militar directa por fusilamiento. Un pelotón de ejecución por lo general tiene varios tiradores por condenado para garantizar una muerte instantánea. En este caso, a los tiradores se les asigna uno por víctima. Por otra parte, en una ejecución militar, las víctimas no son rematadas con bayonetas al final. En el caso de que quedara alguien con vida, el oficial a cargo del pelotón de fusilamiento debe administrar un tiro de gracia con una pistola.

Los japoneses usaron prisioneros de guerra para practicas de tiro
El tratamiento más duro administrado por las tropas japonesas fue el dirigido a los chinos, que fueron asesinados en gran número por medio de una cruel variedad de medios brutales. Las ejecuciones se llevaron a cabo de muchas maneras, incluyendo disparos, enterrándolos vivos, a la bayoneta, por decapitación o a través de la experimentación médica.

En el caso de los prisioneros de guerra estadounidenses, australianos y británicos se les dejaba morir de inanición, brutales palizas y usados para el trabajo forzado. En el trabajo forzado destaca la construcción del ferrocarril entre Birmania y Tailandia. Era un proyecto particularmente horrendo en el que desnutridos prisioneros de guerra británicos y australianos se vieron obligados a realizar trabajos en las condiciones más extremas.
Algunos incluso fueron utilizados para experimentos médicos, incluyendo la vivisección en vivo y evaluaciones de las armas biológicas. Algunos prisioneros de guerra fueron asesinados al final de la guerra en un vano esfuerzo por evitar que los malos tratos se hicieran públicos.

Los japoneses usaron prisioneros de guerra para practicas de tiroLos nazis eran metódicos en su genocidio, pero los japoneses, que mataron el doble de chinos que los nazis judíos, lo hicieron a través de la barbarie pura y dura. Y mientras que los crímenes nazis fueron cometidos en su mayoría por la SS y generalmente ocultas a las tropas regulares, los crímenes de guerra japoneses fueron cometidos por soldados de infantería regulares.

Para saber más:
Segunda Guerra Mundial
Pacific War
List Verse
Reseaching Japanese War Crimes

domingo, 20 de octubre de 2024

Las niñas soldado de Hitler

Niñas que apenas pasaban de los diez años y que deberían disfrutar de juegos infantiles, fueron convertidas en soldados para luchar en los últimos instantes del III Reich ante el imparable avance de los aliados.

Las niñas soldado de Hitler
La inmensa mayoría de las jóvenes y adolescentes alemanas pertenecían a la Bund Deutscher Madel o Liga de Muchachas Alemanas (BDM) que, creado en la década de 1920, no tenía como finalidad la lucha armada. Fue creada como un modo de adoctrinamiento dentro del nacionalsocialismo para las nuevas generaciones de muchachas alemanas. En 1936 (tres años después de la llegada al poder de Hitler) era obligatoria la pertenencia a las muchachas arias. En la BDM las chicas recibían una educación que las preparaba como esposas, madres y amas de casa nacionalsocialistas: la cocina, la limpieza, la familia, el ejercicio físico y el cuidado de los bebes. La edad de las integrantes de la organización iba de los 14 a los 18 años. Antes de pertenecer al BDM, con 10 años, pertenecían a los Jungmadel (chicas jóvenes).

Inicialmente, las más jóvenes de la BDM y del Jungmadel ayudaron al esfuerzo de guerra recolectando dinero, así como ropa o viejos periódicos para Winterhilfswerk y organizaciones caritativas nazis. Las mayores eran voluntarias como ayudantes de enfermeras en los hospitales, o para ayudar en las estaciones de tren para asistir a los soldados heridos o los refugiados. Cuando aumentaron los bombardeos aéreos aliados, muchas chicas de la BDM se dedicaban a servicios militares y paramilitares, donde servían como Auxiliares de los cañones antiaéreos Flak, auxiliares de señales, operadores de reflectores y personal de oficina.

Las niñas soldado de HitlerEl adoctrinamiento de los jóvenes alemanes los había llevado a sentir una ciega devoción a su líder Adolf Hitler. Tras el desembarco aliado del 6 de junio de 1944, que se sumaba a la presión de los soviéticos en el Este, hasta los nazis más fanáticos veían que era irremediable la caída del III Reich. Aun así, el régimen nazi comenzó a exhortar a las jóvenes alemanas para que se ofrecieran voluntarias para defender la patria alemana.

Barbie Densk, que en 1944 tenía quince años:
Justo antes del ataque estadounidense, nuestro líder de grupo nos dijo: Chicas alemanas, ustedes son como los lobos grises y delgados de nuestra nación. Como lobos en el gran desierto, la hembra humana es también un depredador natural, proveedor y protector. Como lobos, recorrerán las sombras y no dejarán a ningún enemigo a salvo. Nuestro enemigo se ahogará en su propia sangre, y la nuestra si es necesario.
Habían consagrado su infancia y adolescencia a servir incondicionalmente al nacionalsocialismo y a su Führer. Ahora darían su vida por Hitler. El adoctrinamiento a que eran sometidas las niñas y adolescentes realmente no conocía límites.

Según una orden de Hitler, las niñas a partir de los 10 años debían ser entrenadas en técnicas de combate. Se las enseñó a manejar los Pazerfaust (antitanque), a realizar sabotajes y colocar trampas y minas, al igual que a actuar como francotiradoras.

Barbie Dansk:
A través de mis binoculares podía ver a los soldados enemigos. Cogí mi rifle. Las otras chicas me siguieron y comenzamos a disparar.
Las niñas soldado de HitlerPara los soldados norteamericanos que se enfrentaron a ellas, fue toda una conmoción. No tenían más remedio que devolver el fuego. Según contó un veterano soldado estadounidense:
Recuerdo un día que estábamos avanzando por una calle lateral, y sonó un disparo de un sótano. Uno de nuestros chicos fue asesinado. Tomamos el único curso de acción que pudimos y disparamos una bazuca por la entrada. Uno de nuestros hombres se arrastró dentro. Salió en estado de shock y dijo, ‘‘Jesucristo, hay una niña muerta’’.

Algunas chicas del BDM fueron reclutadas en los grupos de Werwolf, que tenían la intención de librar una guerra de guerrillas en las áreas ocupadas por los aliados. Una exlíder de la BDM, Ilse Hirsch, formó parte del equipo que asesinó a Franz Oppenhoff, el alcalde de Aquisgrán nombrado por los aliados.

Se desconoce el número exacto de muchachas que combatieron. Hay que tener en cuenta que cuando se unieron a la Cruz Roja, la Luftwaffe o el Werwolf, ya no eran miembros de la Bund Deutscher Madel, sino miembros de esas organizaciones.

Para saber más:
Hitler’s Girls: Doves Amongst Eagles, de Tim Heath
Bund Deutscher Madel
La Razón
Perú

domingo, 25 de agosto de 2024

34 días a la deriva

Este periplo de más de un mes comenzó un 14 de enero de 1942, cuando los tripulantes de un avión torpedero Douglas TBD Devastator, perteneciente al portaviones Enterprise, se encontraron perdidos y solos en mitad del océano tras realizar una misión. Los tres desafortunados aviadores eran el Mayor Harold Dixon, piloto, el operador de radio Gene D. Aldrich y el bombardero Anthony J. Pastula. 

34 días a la deriva
Un error fatal de la brújula del aeroplano les había dejado sin la posibilidad de conocer por qué zona del océano Pacífico estaban volando. Bajo ellos se encontraba un océano que parecía no tener fin. Intentaron por todos los medios avistar en la inmensidad del agua algo que les ayudara a volver. Lo inevitable tenía que pasar: el combustible se acabó y Dixon se vio obligado a realizar un amerizaje. Por suerte nadie resultó herido y comenzaron a prepararse para lo que podría venir. Pero como las desgracias nunca vienen solas, empezaron las complicaciones. Cuando se disponían a inflar el bote salvavidas, la bombona con el CO₂ no funcionó y se vieron obligados a hincharlo a pulmón. Mientras se afanaban en esa dura tarea, el avión se hundió. Los tres aviadores se encontraban en un bote a medio hinchar de 1,2 por 2,4 metros, sin comida, ni agua y con unas pocas herramientas. Por la imaginación de ninguno se paseó la eventualidad de pasar los próximos 34 días en esa diminuta barca hinchable, a merced del capricho de las olas y con un sol de justicia.

Para lograr sobrevivir cazaron algún ave que se llegó a posar en el bote, un pobre pez que se les acercó y varios cocos que flotaban a la deriva. La escasez de agua potable  la solucionaron al poder recoger el vital líquido que les otorgó la lluvia. 

34 días a la deriva
Al llegar la octava jornada, se despertaron rodeados de un grupo de tiburones. Guiado por el instinto de supervivencia, Aldrich acuchilló a uno de ellos. Esto le sirvió para seguir alimentándose. Incluso pudieron comerse algunos pequeños peces que encontraron en su estómago. A partir del día 28, su suerte para hallar alimento cambió y estuvieron sin nada hasta el 19 de febrero.

Por fin, tras de un largo viaje de 1.200 millas, Harold, Gene y Anthony arribaron a la costa la isla de Pukapuka, antes llamada Isla Peligro, al norte de las Islas Cook, gracias a los vientos de un ciclón que los había zarandeado durante un par de jornadas. Acurrucados en una choza, fueron encontrados por un lugareño que les dio cocos para beber antes de partir en busca de ayuda. Finalmente, fueron recogidos por un hidroavión del dragaminas Swan.

Por su esfuerzo por mantener con vida a sus compañeros, el mayor Dixon recibió la Cruz de la Marina, por “un heroísmo extremo, una determinación excepcional, ingenio, destreza en la marinería, excelente juicio y la más alta calidad dentro del liderazgo”. Sus compañeros Pastula y Aldrich recibieron sendas condecoraciones presidenciales “por su extraordinario coraje, fortaleza, fortaleza de carácter y resistencia excepcional”.

La historia de estos tres aviadores aparece en la novela The Raft (La balsa) de Robert Trumbull, publicada en 1942, y convertida en una película titulada Against the Sun (Perdidos en el Pacífico) de 2014. Curiosamente, la balsa salvavidas se puede ver en el Museo Nacional de Aviación Naval de Florida.