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domingo, 26 de julio de 2026

El rescate de los autobuses blancos

En las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial la Cruz Roja envió 75 autobuses blancos desde Suecia en una operación humanitaria organizada por el conde Folke Bernadotte, sobrino del rey de Suecia y alto funcionario de la institución que logró establecer acuerdos con Heinrich Himmler para rescatar cuantos presos en los campos fuera posible. La operación de rescate, que hoy casi ha caído en el olvido, partió de Malmö y pocas semanas después regresaron de una Alemania atenazada por los Aliados. En aquellos autobuses blancos llegaron a primero Odense, en Dinamarca (aún ocupada pero que colabora con el rescate), principalmente judíos escandinavos que se encontraban en pésimas condiciones. 

El rescate de los autobuses blancos
Suecia se fue un país neutral en el conflicto aunque mantuvo relaciones comerciales con Alemania suministrando materiales esenciales para la guerra, como hierro o rodamientos de bolas. Incluso permitió el paso de tropas de la Wehrmacht para pasar a la vecina Noruega. Esta situación fue aprovechada por la Cruz Roja.

El 19 de febrero de 1945 se reunieron Himmler y el conde Bernadotte en Hohenlychen, en el norte de Alemania, un lugar donde médicos nazis llevaron a cabo crueles experimentos con prisioneros de los campos de concentración. Bernadotte pretende liberar a cuantos presos escandinavos sea posible. Para intentar convencer al jefe de las SS lleva consigo un antiguo libro de runas del siglo XVII. Bernadotte sabe que Alemania va a perder la guerra, al igual que Himmler, que ve en la reunión la ocasión de ganar puntos ante la derrota frente a los aliados y cede a las peticiones del sueco.

El rescate de los autobuses blancos
Para la misión el ejercito sueco cede camiones y autobuses a la Cruz Roja y al frente de la misión se encuentra Axel Molin, un compañero de Benadotte en el ejército. Las SS estableció condiciones para el rescate: un número limitado de prisioneros, que en cada vehículo fuera uno de sus soldados, que Suecia se hiciera cardo de todos los gastos y que no se hiciera público el traslado. Los campos a los que pueden ir son Braunshweig, Dachau, Neuengamme, Ravensbrück y Theresienstadt.

Los Aliados no podían garantizar la seguridad del convoy de rescate si los vehículos no estaba pintados de blanco y con la cruz roja que los distinguiera. Al partir la mayoría estaban pintados pero los que quedaban tuvieron que ser pintados durante el viaje de Malmö a Copenhague. La mayoría de la pintura era con base de cal que no aguanta bien el agua por lo que tuvieron que ir repintándolos.

El rescate de los autobuses blancos
Los autobuses no tienen permiso para entrar en los campos y tan solo llevan la lista de los prisioneros que las SS permite liberar. Para abril de 1945 se le unen otros 100 autobuses daneses. El último de los campos es Neuengamme. Algunos autobuses no hacen esta parada y viajan directamente a Dinamarca. En  Neuengamme las SS le dice a Molin que para poder llevarse a los presos escandinavos de sus listas han de trasladar a otros prisioneros a otros campos. Aunque en un primer momento se niega a cumplir la petición, una orden del gobierno sueco le obliga a ponerse a las órdenes de los alemanes lo que fue muy doloroso para Molin y los conductores de los autobuses. Tras cumplir su horrorosa misión lograron partir hacia Dinamarca y de ahí a Suecia que estuvo dispuesta a acoger a todos los judíos que lograron huir de los nazis.

De las más de 15.500 personas rescatadas muchos se quedaron en Dinamarca o Suecia mientras otros viajaron a Estados Unidos o Israel otros no tuvieron tanta suerte y murieron al poco de llegar debido  a las malas condiciones que soportaron en los campos de concentración. En la actualidad tan solo quedan unos pocos de estos autobuses blancos con la cruz roja y la bandera sueca. Uno se encuentra en el museo del campo de concentración de Froslev, en Dinamarca.

Para saber más:
DW
Wikipedia
En son de luz
Curadas

domingo, 12 de julio de 2026

Historia de una imagen: El último judío de Vínnista

Una de las imágenes más impactantes es una con un triste titulo: "El último judío de Vínnitsa" (escrito en alemán en su parte de atrás). De esta instantánea existen varias copias y fue tomada por un solado alemán y era posiblemente una más de sus trofeos.

El último judío de Vínnista
La foto se hizo en Ucrania, casi con seguridad, en julio de 1941 y se puede ver como un miembro de las SS apunta con su pistola a un judío agachado en el borde de una fosa en la que hay numerosos cadáveres. Es el momento antes del momento de la ejecución. 

El 28 de julio de 1941, en la ciudadela de Berdychiv, las SS llevaron a cabo una serie de asesinatos a los judíos de la zona. Posiblemente la llevó a cabo el Einsatzgruppe C, una de varias unidades móviles de las SS desplegadas en la recién ocupada Unión Soviética, encargada de la limpieza de judíos y elementos de la resistencia. 

La población judía de Vínnitsa, en el centro del Óblast de Vínnitsa en 1939 era de algo más de 33.000 personas. A mediados de  julio de 1941, Vínnitsa fue tomada por la Wehrmacht y aunque parte de la población judía logró evacuar junto con el Ejército Rojo en retirada, cerca de 20.000 se quedó en la ciudad y fueron encerrados en un gueto. El 28 de julio de 1941, los primeros 146 judíos fueron fusilados en Vínnitsa. El 1 de agosto asesinaron a 25 intelectuales judíos, y el 13 otras 350 personas. El 5 y 13 de septiembre 1.000 y 2.200 judíos corrieron la misma suerte. Del 19 al 22 de septiembre, otros 28 mil judíos fueron fusilados, la mayoría del gueto de Vínnitsa. Los Einsatzgruppen llevaron a cabo las ejecuciones con la ayuda de colaboracionistas ucranianos. 

De los judíos que había en Berdychiv cuando llegaron los alemanes en 1941, tan sólo quedaban 15 a principios de 1944. Estas ejecuciones masivas continuaron hasta el último día de la ocupación alemana en el Este.

El último judío de Vínnista
Se desconoce la identidad del judío de la fotografía, pero recientemente el historiador alemán Jürgen Matthäus averiguó quien es el soldado de las SS que empuña la pistola Walther P38. Su nombre es Jakobus Onnen, profesor de francés, inglés y gimnasia nacido en 1906 en el pueblo alemán de Tichelwarf, próximo a la frontera con los Países Bajos. Se afilió al NSDAP antes de la llegada al poder de Hitler en 1933 y era de una familia culta de clase media. Se unió a las SS y cayó en combate en agosto de 1943. La averiguación comenzó tras publicar en 2023 un artículo en el que se revelaba el lugar verdadero de la masacre, Berdýchiv, la fecha y la unidad que cometió la masacre. Un lector le informó que, según correspondencia de la época que tenía la familia, era altamente probable que el soldado de las SS fuera el tío de su mujer.

Aunque hacía tiempo habían destruido las cartas de Jakobus Onnen aún tenían en su poder varias fotografías suyas. Con ellas, voluntarios del grupo Bellingcatt realizaron un análisis de imágenes con IA confirmaron la identidad, aunque al tratarse de una foto histórica, es más difícil llegar a una coincidencia del 98 o 99,9%.

La fotografía cayó en manos de Al Moss, un judío prisionero de varios campos de concentración. En mayo de 1945 en Múnich, poco después de la liberación de la ciudad compró un álbum de un soldado alemán, donde se encontraba esta fotografía que publicó por primera vez en 1961 por United Press International durante el juicio de Adolf Eichmann.

Para saber más:
Yad Vashem
Reddit
ABC
Mens Health

domingo, 17 de mayo de 2026

De que se reían los acusados en los juicios de Núremberg

Del 20 noviembre de 1945 al 1 octubre de 1946, se celebraron los llamados Juicios de Núremberg. En ellos se juzgó a los principales jerarcas del III Reich bajo la acusación de crímenes de guerra, contra la paz, contra la humanidad y posteriormente se incluyó el delito de conspiración.​ Aunque estos son los juicios más conocidos se celebraron otra docena contra los industriales, jueces o los médicos. 

Quien haya visto algunas fotografías o filmaciones de aquellos juicios posiblemente haya observado algo poco habitual en el acusado de un juicio. Y menos de alguno tan importante como este. Algunos de los acusados se reían y hacían bromas entre ellos mientras escuchaban las acusaciones. Y hasta algunos como Hans Frank o Hermann Göring ocultaban su mirada tras unas gafas negras. Aquello causó tal impacto en aquel tiempo que los medios de comunicación allí presentes lo presentaron como  “la risa más perturbadora del siglo” o "una risa heladora" mostrando una clara falta de arrepentimiento y un fanatismo ideológico lleno de arrogancia.

Pero todo tiene su explicación y su contexto: aquellas risas y bromas no eran espontaneas, tenían una justificación psicológica y está documentada.  

Forman parte de una estrategia en la que los acusados querían deslegitimar al tribunal de un modo desafiante y quitar importancia a las acusaciones mostrando falta de arrepentimiento. También sirvieron para dar una imagen de serenidad, seguridad y dominio de la situación. Las bromas, por otro lado, hacían que se afianzara su pertenencia al mismo grupo o élite y de auto defensa grupal ante el ataque de la acusación. Según los documentos presentados por los psiquiatras del tribunal, los acusados eran inteligentes, pervertidos y bárbaros y reían para evitar choque emocional ante las pruebas y testimonios que se presentaban como un modo de negarlos. 

Göring era quien más destacaba y ante este comportamiento el Tribunal Militar Internacional ordenó callar a los acusados cuando las risas se daban ante pruebas especialmente duras como las relativas al Holocausto. Por supuesto todo quedó registrado en las actas oficiales de los juicios.

Esta actitud de los acusados no se dio durante todo el desarrollo de los juicios y según fue pasando el tiempo y las pruebas presentadas el tono jocoso fue desapareciendo. Cada vez estaban más abrumados y preocupados ante el destino que se les presentaba. Por otro lado, era un modo de intentar reducir su culpabilidad de los crímenes de los que se les acusaba. 

El comportamiento de German Göring, Franz von Papen, Joachim von Ribbentrop,  Alfred Rosenberg, Albert Speer, Julius Streicher o Rudolf Hess se siguen analizando. La mayoría de ellos eran buenos padres de familia y muchos habían tenían educación superior. Se intenta entender cómo y porque actúan así personas que han tenido un poder absoluto en el momento de enfrentarse ante la justicia por unos actos de los que se creían impunes.

Para saber más:
La Mente es Maravillosa
ABC
BBC
Cope
XL Semanal
El Mundo

domingo, 28 de diciembre de 2025

El misterioso suicidio de Göring

Acabado el proceso a los criminales nazis en Núremberg, los grandes jerarcas nazis han sido condenados a diversas penas, pero uno de ellos estaba especialmente tranquilo: Hermann Göring, como varios de sus camaradas, fue sentenciado a morir en la horca, aun así, caminó con serenidad hacia su celda. 

El misterio del suicidio de Göring
Presentó una apelación en la que pidió morir ante un pelotón de fusilamiento, como le corresponde a un soldado, en lugar de ser ahorcado como un criminal común, pero el tribunal negó la solicitud. Desde que se entregó a los aliados estuvo calmado y no perdió el buen humor. De vez en cuando, el guardia echaba un vistazo por la mirilla de la celda. Siempre lo veía tumbado en el camastro, leyendo. Daba la sensación de que la condena a muerte que ha oído en el tribunal no era para él, sin embargo, no todo fue calma en las horas siguientes. El médico encargado del cuidado de los prisioneros le ofreció un calmante para dormir, que Göring rechazó. Por la mañana apareció muerto. Se había envenenado con una cápsula de cianuro potásico que había ingerido.  

El misterio del suicidio de Göring
El misterio comenzó nada más intentar descubrir el modo en que había conseguido el mariscal nazi la cápsula de veneno. Su ropa, la celda, incluso cada rincón de su cuerpo, fueron registrados con gran minuciosidad al ingresar en prisión. Todo, absolutamente todo, fue examinado a conciencia y no encontraron nada sospechoso. Además se practicaba un registro a diario. Por eso surgieron dos preguntas fundamentales: ¿Cómo es posible que se hiciera con una cápsula de veneno?, ¿De dónde la sacó? Es un enigma que los servicios de inteligencia estadounidenses no fueron capaces de averiguar. Quien podía responder a esas preguntas ya estaba muerto. Había engañado al verdugo

Aparentemente parece inexplicable. Tras el suicidio de Heinrich Himmler con una cápsula que llevaba oculta en la dentadura, también se revisó la boca a Göring, milímetro a milímetro. Durante años no se supo nada sobre la "mágica aparición" de la  cápsula de cianuro, pero existieron sospechas de que no fue suficientemente bien registrado o que se la pasó alguno de sus carceleros. Al final, para no crear más problemas, la investigación fue archivada. Al fin y al cabo Göring iba a acabar muriendo de todos modos y no era cuestión de que se pusiera en entredicho la seguridad de la prisión. 

El misterio del suicidio de Göring
Fue, tras varios años, cuando pareció que se hizo la luz sobre el caso. Surgió la confesión del ex general de las SS, Erich von Bach-Zalewsky. Según contó, en la misma tarde en que se había dictado la sentencia de muerte se cruzó con Göring en el pasillo de la prisión. En ese momento le entregó una pastilla de jabón que escondía en su interior una cápsula de cianuro potásico. Era para el SS, pero como no fue condenado a muerte, optó por entregársela al antiguo mariscal del aire. 

Ese testimonio parece que dejó zanjado el asunto, pero aún hoy, se siguen manteniendo dos teorías sobre cómo Göring llego a hacerse con el veneno: en la primera se afirma que el teniente estadounidense Jack G. Wheelis, que servía como vigilante en los juicios de Núremberg, recuperó las cápsulas de su escondite entre las pertenencias confiscadas por el Ejército y se las entregó al prisionero a cambio de un reloj de oro y otros objetos de valor. La segunda teoría apareció en 2005, cuando Herbert Lee Stivers, que también fue guardia durante los juicios, dijo haberle dado a Göring una medicina oculta en el interior de una estilográfica que le había dado una mujer desconocida, pero que no tenía ni idea de qué había dentro. 

El misterio del suicidio de Göring
Cualquiera de las tres tres opciones es plausible y toda la investigación montada por los servicios de seguridad estadounidense no fue más que una cortina de humo, destinada a ocultar un fallo en la seguridad y en la profesionalidad o la ética de los guardias. 

En cualquiera de los casos la vigilancia no fue tan minuciosa como mantuvieron los estadounidenses. Además es imposible comprobar si es auténtica la historia de Erich von Bach-Zalewsky. El caso de los dos guardias no es mas que corrupción y difícilmente demostrable. La cuestión es que Göring se salió con la suya y consiguió lo que se proponía: no ser ajusticiado como un preso común. Asi se libró de una muerte en la horca, llevada a cabo por un verdugo torpe y chapucero, como el resto de los otros mandamases nazis.

Para saber más:
National Geographic
Wikipedia
Enciclopedia del Holocausto
El País
Warfare History Network
History Extra

domingo, 5 de octubre de 2025

Un monumento para manipular la historia

En la plaza Szabadság (Libertad) de Budapest se encuentra un monumento dedicado a las víctimas de la ocupación alemana durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, pero la historia que pretende contar no fue realmente así.

Un monumento para manipular la historia
El monumento, que hace referencia a la ocupación alemana de Hungría de marzo 1944, se levantó por orden del primer ministro Viktor Orbán en la noche del 20 al 21 de julio de 2014. El monumento representa al arcángel san Gabriel con los brazos levantados hacia un águila de actitud amenazante, que representa a la Alemania nazi. En una especie de anilla de su pata derecha se puede leer 1944. San Gabriel, busca representar la inocencia de Hungría en los avatares de la Segunda Guerra Mundial y en la base del monumento aparece la inscripción "En memoria de las víctimas".

La ocupación alemana de Hungría, la Operación Margarethe, fue la respuesta a los intentos del gobierno húngaro de negociar un armisticio con los aliados, aunque Hungría había sido aliada del III Reich. Los alemanes tomaron el control del país y aumentó la persecución de los judíos que ya sufrían las leyes antisemitas dictadas por el estado húngaro que, además, se mostró tremendamente dispuesto a cumplir con las peticiones germanas y organizó muy eficazmente las deportaciones. Entre los meses de mayo y julio de ese mismo año, más de 430.000 fueron deportados al campo de concentración y extermino de Auschwitz, donde prácticamente la mitad terminaron en las cámaras de gas.

Un monumento para manipular la historia
568.000 judíos húngaros habían perecido durante el Holocausto. Como una especie de memorial popular vivo o contra monumento, a estos y a todas las victimas del régimen establecido tras la invasión alemana se les recuerda con objetos personales, piedras o fotografías colocadas en el borde de la acera justo en frente.

El Monumento a las Víctimas de la Ocupación Alemana no corresponde del todo con la realidad que pretende representar. No todas las victimas fueron causa directa de la invasión por parte de los alemanes. El monumento ignora por completo la participación del estado húngaro en la aniquilación de sus propios ciudadanos. Basta con visitar el monumento Zapatos en la orilla del Danubio en el que se recuerda el asesinato a orillas del río, por parte de paramilitares del Partido de la Cruz Flechada, de 3.500 personas, 800 de ellas judías. Previamente, se les obligó a quitarse los zapatos pues estos eran valiosos y podían ser revendidos. 

Un monumento para manipular la historia
El Partido de la Cruz Flechada, era tremendamente nacionalista, fascista, pro alemán, anticomunista y antisemita. Dirigido por Ferenc Szálasi, que gobernó Hungría durante los meses finales de la Segunda Guerra Mundial, su gobierno fue brutal. En menos de tres meses, sus paramilitares asesinaron a unas 38.000 personas, 25.000 de los cuales eran judíos.

Desde enero de 2014, tanto organizaciones civiles como ciudadanos húngaros y europeos luchan por una memoria histórica responsable libre de manipulaciones políticas y por resignificar o eliminar este monumento de la plaza de la Libertad de Budapest, un ejemplo más de manipulación de la historia por quienes no quieren que esta se conozca tal cual fue. 

Para saber más:
Hablemos de Historia
Élö Emlkhelyé - Living Memorial
Nueva Tribuna
El Mundo
Budapest Info

domingo, 7 de septiembre de 2025

Piojos, nazis y judíos

Esta historia, que comienza tras la invasión alemana de Polonia en septiembre de 1939, la protagoniza un personaje que supo jugar muy bien sus cartas, y gracias a ello salvó miles de vidas.

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Rudolf Weigl, el creador de la primera vacuna contra el tifus, fue un parasitólogo polaco que se encontraba realizando experimentos para dar con la vacuna cuando Polonia fue invadida. Sus experimentos estaban dando buenos resultados y esa información llegó a Hitler. Los ocupantes le permitieron seguir con sus estudios siempre que fuera trabajando para Alemania. Weigl vio en ello una oportunidad de ayudar desde su posición privilegiada.

En Liviv montó una planta de producción en la que debía hacer pruebas sobre seres humanos con la finalidad de obtener lo mejores resultados para la vacuna, con el fin de contener el Tifus. El Tifus se propaga a través de los piojos y las pulgas y era un problema serio en los campos de concentración que empezaban a crecer en Polonia. De este modo Weigl tuvo la posibilidad de contar con un buen número de "cobayas" con las que experimentar.

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Para poder trabajar con seres humanos, creó lo que el llamó "Jaulas de Piojos". Esta jaulas eran del tamaño de una lata de sardinas y se colocaban varias sujetas por medio de correas al cuerpo del sujeto, principalmente en las piernas, para de este modo alimentar a los piojos o las pulgas transmisoras del Tifus.

El método para la obtención de la vacuna se hacía mediante la cría de piojos sanos a los que tras 10 o 12 días se le infestaba de Tifus. Tras alimentarles durante otros 5 días más se le extraía el intestino medio y este se molía en una pasta, que era la la vacuna.

Para evitar contagiarse, los alemanes no intervenían en los experimentos y Weigl consiguió que casi mil personas trabajaran en la planta de producción y el instituto de investigación. Entre los trabajadores había intelectuales polacos, judíos y miembros de la resistencia polaca, protegidos por un empleo ficticio en las instalaciones.

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Los portadores de las "Jaulas de Piojos" las llevaban durante, al menos, una hora diaria. Mientras estaban identificados con un un cartel que llevaba escrito "Geplagt" (apestado) para que nadie se les acercara y se contagiaran del Tifus. Aún así el propio Weigl enfermó de Tifus, pero logró curarse.
La realidad era bien distinta. Los supuestos apestados, no corrieron ningún peligro. Todo era un engaño. En muchas de las "Jaulas de Piojos" tan solo había aire y además los sujetos estaban vacunados. Además, el científico proporcionó, por medio de una red clandestina, vacunas contra la enfermedad a la población de los guetos de Varsovia y de Liviv. Gracias a esta estratagema alrededor de ocho mil personas lograron sobrevivir al Holocausto hasta que los soviéticos llegaron a Liviv en 1944.

Finalmente, la vacuna desarrollada por Weigl, fue mejorada por otras mas eficaces y menos peligrosas y costosas de producir a gran escala.

Weigl falleció en 1957 y en 2003 fue reconocido como Justo entre las Naciones.

Para saber más:
IWOW
Polish Righteous
ABC
MedlinePlus
IMUS
El Español

domingo, 1 de junio de 2025

La Francia de Vichy

De los regímenes colaboracionistas, el francés es el más complejo de todos. Después de la derrota de 1940, el general Pétain dirige el estado que, surgido de la zona del país no ocupada por los alemanes, tiene su capital en la ciudad de Vichy. Sus fuertes rasgos autoritarios y corporativos reúnen las tendencias fascistas, antisemitas, nacionalistas y de catolicismo extremista que se extendieron por el país en los años treinta.
La Francia de Vichy

En el variado panorama del colaboracionismo francés hay intelectuales nacionalistas que se mueven en torno a al semanario "Je Suis Partout" (Estoy por todas partes), como Robert Brasillach, los nacionalistas de extrema derecha de "Action Française" (Acción Francesa), los radicales empapados de la ideología fascista, como Jacques Doriot, políticos como el primer ministro Pierre Laval (defensor de la reconciliación entre Francia y Alemania y anti-británico) que se oponen a la actitud sumisa de Pétain. Este tratará de promover hacia el III Reich una cooperación económica, logrando evitar que Francia entre en guerra contra los Aliados. Pétain quiere que Francia se integre en el "Nuevo Orden" europeo como antigua gran potencia, pero con autonomía.

La Francia de Vichy
Cuando la dureza de la ocupación alemana se acentúa, crece la resistencia interna y los derroteros del conflicto empiezan a volverse contra la Alemania nazi, comienza a prevalecer la postura de Laval, que no duda en entregar a 700.000 judíos franceses para su deportación, lo que da lugar a la tristemente célebre redada del Velódromo de Invierno, organizada del 16 al 17 de julio de 1942, la redada más importante realizada en Francia contra los judíos. Se establece el servicio de trabajo obligatorio a petición de Fritz Sauckel, comisario del Reich encargado de la requisa de mano de obra francesa . Entre mediados de 1942 y mediados de 1944. 600.000 trabajadores franceses son enviados a Alemania para trabajar en la industria de guerra. Muchos otros son enviados a la construcción de las infraestructuras defensivas de la Muralla Atlántica, que pretende defender la costa francesa de un posible desembarco aliado. Estas y otras políticas, llevó a Pierre Laval al pelotón de fusilamiento, acusado de alta traición. Se caracterizó como firme defensor de la victoria de la Alemania nazi, incluso Hitler dijo de el que era el colaboracionista más eficaz de Francia

La Francia de VichyLa policía y los paramilitares de la Milicia Francesa, creada por el régimen de Vichy en 1943, estuvieron estrechamente vinculadas a la Gestapo y a las SS para combatir a la Resistencia Francesa, perseguir a los opositores a régimen y colaborar en la captura de los judíos franceses. Grupos colaboracionistas formaron regimientos militares que se unieron a la Wehrmacht en la Operación Barbarroja, llegando a formar la División Carlomagno, encuadrada en las Waffen SS, que lucho junto a los nazis hasta la Batalla de Berlín.

Las vicisitudes de régimen de Vichy, que se llamó oficialmente Estado Francés, son un claro ejemplo del oportunismo y la ambigüedad de gran parte de la población de los países que se encontraron bajo el dominio nazi. 

Laval, tras el desembarco aliado en Normandía huye a Alemania y al finalizar la guerra en Europa se fuga a España. Al llegar al aeropuerto barcelonés de El Prat, el gobierno español le obliga a continuar viaje debido a que "no se admite a ningún alto exiliado político, viniere de donde viniere". Laval se niega, es retenido en una cárcel de Barcelona y enviado a Austria. El 31 de julio de 1945, a su llegada, es arrestado y conducido al cuartel general del general de Gaulle. Igual que otros jerarcas colaboracionistas del Gobierno de Vichy es juzgado y el 15 de octubre de 1945 es fusilado.

domingo, 4 de mayo de 2025

La falsa enfermedad que salvó a decenas de judíos

Una rara enfermedad contagiosa empezó a circular en el centro de Roma en el mes de octubre de 1943. Recibió el nombre de síndrome K. Lo que no sabían los alemanes es que era una enfermedad totalmente falsa. En realidad sirvió para salvar vidas.

La falsa enfermedad que salvó a decenas de judíos
En la madrugada del sábado 16 de octubre de 1943, los alemanes comenzaron una redada en el gueto de Roma, muy próximo al río Tiber. La redada fue selectiva ya que el Ministerio del Interior del gobierno de Mussolini les proporcionó una lista con 1024 nombres, de los que 200 niños eran niños. Todos fueron deportadas al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, del que tan solo sobrevivieron 16.

Huyendo del acoso de los alemanes un importante número de familias romanas intentaron refugiarse el Hospital Fatebenefratelli, una institución católica situado en la Isla Tiberina. En ese hospital trabajaba el joven médico judío Vittorio Sacerdoti, con documentos falsos. Ayudado por el médico jefe del hospital, Giovanni Borromeo, y varios voluntarios, entre los que se encontraban algunos combatientes antifascistas, estableció una estratagema para poder ayudar a todos los judíos posibles.

La falsa enfermedad que salvó a decenas de judíos
Vittorio Sacerdoti y Giovanni Borromeo 

Para evitar que los alemanes pudieran entrar en el hospital para llevarse a los judíos, los médicos diagnosticaron a los refugiados con el peligroso síndrome K. La idea del nombre partió del doctor y activista antifascista Adriano Ossicini."Lo llamamos K por el comandante alemán Kesserling, pero los alemanes creyeron que se trataba de cáncer o tuberculosis (enfermedad de Koch) y huyeron como conejos", contó Sacerdotti en una entrevista para la BBC

También era la inicial de Herbert Kappler, el teniente coronel de las SS a cargo de la Gestapo en Roma que dirigió la redada y fue el responsable de la matanza de las Fosas Ardeatinas, por orden de Hitler. En los expedientes médicos se inscribía el síndrome K para distinguir a los refugiados judíos de los auténticos enfermos.

La falsa enfermedad que salvó a decenas de judíos
Hospital Fatebenefratelli
Cuando los alemanes llegaron al hospital se les dijo a los refugiados que debían toser, toser constantemente porque esto asustaba a los germanos. Finalmente desistieron.

Se desconoce el número de judíos que se salvaron gracias al coraje y la astucia de los médicos del Hospital Fatebenefratelli. Algunos testimonios aportan la cifra de al menos 45 personas, entre ellas una prima de Sacerdoti de tan solo 10 años, pero podrían haber sido más. En el hospital se acogió a refugiados hasta el día de la liberación de Roma.

La historia no salió a la luz hasta 60 años después y en 2016 el hospital romano fue reconocido como "Casa de la Vida" por la Fundación Internacional Raoul Wallenberg, ya que con anterioridad a este hecho el sanatorio se había convertido en un refugio para los judíos perseguidos y numerosos partisanos. Además, en Fatebenefratelli también hubo una estación de radio clandestina que ayudó a la resistencia.

Para saber más:
BBC
Gizmondo
Quartz
Mental Floss
La Voz del Muro
Wikipedia

domingo, 20 de abril de 2025

Las leyes raciales y el Holocausto en Italia

El 5 de septiembre de 1938 el rey Víctor Manuel III refrendó la primera disposición que pasaría a formar parte de las "Leyes raciales para la defensa de la Raza". A partir de ahí y durante 5 años se fueron aprobando 180 leyes, llamadas actualmente "leyes de la vergüenza", que privaban a los judíos italianos de los derechos más básicos que tendría cualquier ciudadano de su propio país.

Aprobadas las primeras leyes, Mussolini da un discurso:
Con respecto a la política interna, el problema de la actualidad es el racial. También en este campo adoptaremos las soluciones necesarias. Aquellos que nos hacen creer que hemos caído en imitaciones, o peor aún, obedecido sugerencias, son pobres deficientes, a quienes no sabemos si dirigir nuestro desprecio o nuestra compasión. El problema racial no surgió repentinamente, como piensan los que están acostumbrados a los despertares abruptos. Se relaciona con la conquista del Imperio, ya que la historia nos enseña que los imperios son conquistados por las armas, pero se mantienen con prestigio. Y para el prestigio se necesita una conciencia racial clara y severa, que establezca no solo diferencias sino también una superioridad muy clara. El problema judío es, por lo tanto, solo un aspecto de este fenómeno.
La revista fascista "La Difesa della Razza" publica un manifiesto que sostiene que "grandes" y "pequeñas" razas y que el concepto de raza es una cuestión  biológica y que por ese motivo existe una raza italiana pura, a la que los judíos no pertenecen. La primera vez que se publicó fue en el Giornale d'Italia.

Hasta la caída de Italia en manos aliadas en 1944, estas leyes, llevaron a miles de judíos a la deportación y a la muerte y establecían, entre otras, que los judíos: no podían casarse con italianos "arios" y por supuesto no podían ser tutores de menores. En algunos casos, tampoco ejercer la patria potestad sobre sus hijos. No podían estudiar, ni enseñar ni accede a bibliotecas. No podían formar parte de asociaciones culturales o deportivas ni participar en medios de comunicación, como las prensa o la radio. Tenían prohibido ejercer en puestos de trabajo como abogados, médicos, veterinarios, peritos, taxistas o vendedores ambulantes, entre otros. Su pertenencia a la administración pública estaba vetada y no podían formar parte del ejército. No tenían el derecho de propiedad de negocios, terrenos ni fábricas.

En el aspecto cultural ninguna obra escrita por judíos podía usarse en las escuelas ni se podían representar en los teatros. Las calles, escuelas o institutos no podían tener nombres de judíos. No podían poner en alquiler casas ni habitaciones.

En el libro "Un adoquín dorado" se puede leer los testimonios de Nando Tagliacozzo y Emmanuel do Porto que pudieron escapar de la deportación el 16 de octubre de 1943 cuando vivían en el gueto de Roma, en el que fueron arrestados y deportados más de 1270 personas, principalmente mujeres y niños.
Donde se representa de forma magistral esa persecución es en la película de 1997, "La Vida es Bella". En ella, el protagonista, un librero judío italiano, intenta proteger a su hijo de los horrores de un campo de concentración. La historia toma como referencias la experiencia real de Rubino Romeo Salmoni, un judío sobreviviente al Holocausto y su libro "Al final derroté a Hitler", y en las vivencias del padre director, que pasó dos años en un campo de prisioneros.

Para saber más:
Atlas Ilustrado del Fascismo. “Las Leyes Raciales”, de Francesca Tacchi
Diario Claridad
Univerity of South Florida
Ahora Roma
Pulso
Assemblea legislativa della Regione Emilia-Romagna
La Vanguardia

domingo, 23 de marzo de 2025

El pasado nazi de los Thyssen

Fritz Thyssen era el responsable de una importante parte de la industria siderúrgica de Alemania en los inicios del NSDAP. En "Yo pagué a Hitler" describe como llegó a subvencionar con un millón de marcos al que después sería el dictador de Alemania.

El motivo de esta ayuda era el miedo al comunismo que se encontraba, por entonces, en plena expansión y las consecuencias del Tratado de Versalles. Thyssen era de la opinión de que era un gran error político que Alemania se comprometió a cumplir y sabían que cumplirlo era imposible. Al igual que los nazis, consideraba que el tratado era una horrible ofensa para el honor nacional y "el veneno que había hecho enfermar a su país y más tarde a toda Europa".

La adhesión del magnate alemán al nacionalsocialismo comenzó cuando conoció a Hitler en casa de un nacionalsocialista de primera hora, el doctor Max E. von Scheubner y habló largo y tendido con Hitler sobre el daño que hacía el Tratado de Versalles a los empresarios alemanes y sobre el peligro del comunismo. Ambos compartían la misma opinión.

En 1931 se unió al partido nazi como un modo de seguir la lucha, que le parecía cada vez más inútil, de resistencia pasiva en los territorios ocupados de la cuenca del Ruhr y el Rin. Poco después, fue nombrado representante del NSDAP ante la Asociación de Industriales Alemanes, de los que obtuvo seis millones de marcos para el partido.

Aprovechando su posición, se dirigió por carta al Presidente Paul von Hindemburg para pedirle que nombrase canciller a Hitler. Su trabajo para la causa nacionalsocialista llevaron a Hitler a pedir a Hermann Göring, entonces primer ministro de Prusia, que nombrase a Thyssen consejero de Estado con carácter vitalicio.

A partir de la purga de "la noche de los cuchillos largos" las dudas empiezan a crecer en Fritz Thyssen. Aunque despidió a todos los judíos que trabajaban para él, protestó por las acciones de la Kristallnacht (Noche de los Cristales Rotos) contra los comercios judíos y se negó a votar las Leyes de Núremberg adoptadas en septiembre de 1935 durante el séptimo congreso anual del NSDAP. También se quejó de que los principales esfuerzos económicos se dirigieran a reforzar el ejército en lugar de revitalizar seriamente la economía alemana.

Lo que realmente cambió a Thyssen fue el pacto que Alemania firmó con la Unión Soviética de Stalin. Se sintió traicionado por Hitler, al que decidió apoyar fundamentalmente por su anticomunismo. Además, el pacto significaba la guerra, lo que chocaba con sus creencias y tradiciones católicas protestantes. Se quejó a Göring de que la guerra haría a Alemania dependiente de Rusia respecto a las materias primas, con lo que "Alemania renunciaría así a su posición de potencia mundial". Para Hitler eso fue la "gota que colmó el vaso" de su paciencia y ordenó que se le retiraran el pasaporte y que la Gestapo le confiscase todas sus posesiones.

Mientras estaba en Bélgica visitando a su madre, lo arrestaron y lo llevaron al campo de concentración de Sachsenhausen como "prisionero honorable" privilegiado (Ehrenhäftling). En la primavera de 1945, pasó por los campos de concentración de Buchenwald y Dachau hasta llegar al Tirol del Sur, donde fue liberado por las tropas estadounidenses pocos días antes del final de la guerra. En 1941, mientras se encontraba prisionero, se publicó "Yo Pagué a Hitler", una especie de autobiografía, pero escrita por Emery Reves, basándose parcialmente en las memorias que le dictó Thyssen, aunque con partes inventadas por Reves.

Finalizada la contienda, en su proceso de desnazificación alegó que no financió a los nazis desde 1938 y que no usó mano de obra esclava, ya que desde 1939 había sido declarado "Enemigo del Reich". Fue condenado a pagar una sanción económica de medio millón de marcos como compensación a los judíos que despidió para poder recuperar sus empresas que fusionaría con Krupp en 1999, creando Thyssenkrupp. Krupp fue la industria más importante de armamento durante el III Reich.

Siempre se arrepintió de entregarse a Hitler y sus secuaces: "Hitler me engañó a mí, lo mismo que engañó al pueblo alemán y a todos los hombres de buena voluntad".

"Yo pagué a Hitler" ha sido editado en español por Editorial Renacimiento.

Para saber más:
Yo pagué a Hitler, de Fritz Tyssen
Vanitatis
ABC
German History Docs
Vanity Fair

domingo, 26 de enero de 2025

La bailarina de Auschwitz

El 23 de octubre de 1943, un transporte de aproximadamente 1700 judíos polacos con pasaportes extranjeros partió del campo de concentración de Bergen-Belsen, en Alemania. Llegaron en trenes de pasajeros al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, aunque se les dijo que los llevarían a un campo de transferencia llamado Bergau, cerca de Dresde, desde donde continuarían a Suiza para ser intercambiados por prisioneros de guerra alemanes.

La bailarina de Auschwitz-BirkenauUna de las pasajeras fue Franceska Mann, una joven bailarina que actuaba en el club nocturno Melody Palace en Varsovia y que probablemente había obtenido su pasaporte extranjero en el Hotel Polski en el lado ario del Gueto de Varsovia. 

En julio de 1943, los alemanes arrestaron a los 600 habitantes judíos del hotel y algunos de ellos fueron enviados a Bergen-Belsen como judíos de intercambio. Otros fueron enviados a Vittel, en Francia, para esperar su traslado a América del Sur.

Según Jerzy Tabau, un prisionero que más tarde escapó de Birkenau y escribió un informe sobre el incidente, los recién llegados no fueron registrados en Birkenau. Les comunicaron que debían ser desinfectados antes de cruzar la frontera hacia Suiza. Fueron llevados a una sala para desvestirse junto a una de las cámaras de gas y se les ordenó desvestirse. 
La hermosa Franceska llamó la atención del Sargento Mayor Josef Schillinger de las SS, que la miró fijamente y le ordenó que se desnudara por completo. De repente, Franceska arrojó su zapato a la cara de Schillinger y, cuando abrió la funda de la pistola, Franceska tomó su pistola y le disparó dos veces, alcanzándole en el estómago. Luego realizó un tercer disparo que hirió a otro suboficial llamado Emmerich. Schillinger murió de camino al hospital.

Según el informe de Tabau, los disparos sirvieron como una señal para que las otras mujeres atacaran a los hombres de las SS; A un soldado le arrancaron la nariz, y a otro le cortaron el cuero cabelludo.
 
La bailarina de Auschwitz-BirkenauLos SS pidieron refuerzos y el comandante del campamento, Rudolf Höss, llegó con otros soldados con ametralladoras y granadas. 

El informe de Jerzy Tabau, denominado "Informe del comandante polaco", se incorporó al Tribunal Militar Internacional de Nüremberg como el documento número L-022. Este informe tambien fue citado por Martin Gilbert en su libro "From the ends of the Earth: The Jews in the 20Th Century".

Según otro informe, llamado "Resistencia judía en la Europa ocupada por los nazis", también citado por Martin Gilbert, las mujeres fueron eliminadas una por una, llevadas afuera y asesinadas a tiros. Sin embargo, Eberhard Kolb escribió en su libro sobre la historia de Bergen-Belsen que todos fueron asesinados en la cámara de gas.

En 1944, dos transportes más con judíos polacos en Bergen-Belsen fueron enviados a Auschwitz-Birkenau, dejando solo a unos 350 prisioneros que tenían papeles para Palestina, Estados Unidos o documentos legítimos para países sudamericanos, según Eberhard Kolb.

Para saber más:
From the ends of the Earth: The Jews in the 20Th Century, de Martin Gilbert
Bergen-Belsen: Vom Aufenthaltslager zum Konzentrationslager, 1943-1945, de Eberhard Kolb
The Vixen Who Shot A Nazi, de Cynthia Southern (gratis para Kindle en Amazon)
ati
Broadly
Kveller
The Forgotten Feminists Museum

domingo, 28 de julio de 2024

¿Por qué los alemanes no invadieron suiza?

A finales de 1940, la Wehrmacht alemana ya había invadido sus países vecinos. ¿Todos? ¡No! Solo la pequeña y valiente Suiza permanecía libre. Vaya, parece que esté comenzando un comic de Astérix.

¿Por qué los alemanes no invadieron suiza?
Vayamos a lo serio. ¿Por qué Adolf Hitler perdonó a los suizos? Hasta el día de hoy, todavía abunda el mito sobre que esta pequeña nación alpina y su ejército suizo habría repelido al invasor nazi si los hubieran atacado. No es que no existiera un plan. Al contrario, ya se había elaborado la “Operación Tannenbaum” u “Operación Árbol de Navidad”, en la que participarían entre 300.000 y 500.000 soldados alemanes e italianos. Además, Heinrich Himmler tenía a varios candidatos para el puesto de Reichskommissar o Comisionado del Reich para el territorio suizo ocupado.

La mayor parte de los líderes nazis opinaban que Suiza era un país predominantemente germánico y que seguiría el ejemplo de Austria cuando llegara el momento con lo que se uniría al Reich de un modo pacífico. Lo cierto es que eso son pasaba por la cabeza de los suizos, aunque había bastantes simpatizantes nazis. Cuando Hitler llegó al poder en 1933, la organización suiza de extrema derecha Frontenfrühling o Frente de Primavera cobró vida. El miedo a los comunistas y el odio a los judíos era creciente en Suiza. Sin embargo, el Frontenfrühling solo obtuvo menos del diez por ciento de los votos en las elecciones y muy pocos promovieron un Anschluss con el Reich alemán.

¿Por qué los alemanes no invadieron suiza?

Hitler, por su parte, el 23 de febrero de 1937 prometió en Berlín, que Alemania no atacaría a la Confederación Suiza. Aunque, a tenor de los hechos, esa declaración significaba muy poco.

El 30 de agosto de 1939, la Asamblea Federal de Suiza eligió a un General, un rango militar que solo se otorga en tiempo de guerra o emergencia nacional. El elegido fue Henri Guisan. Bajo su mando, los suizos también comenzaron sus preparativos ante una posible invasión alemana. El gasto militar se incrementó en un plan plurianual que costó cientos de millones de francos suizos. Tras la invasión alemana de Polonia y la declaración de guerra de Gran Bretaña, Guisan ordenó una movilización general. Cuando Francia cayó un año después y Suiza quedó virtualmente rodeada, se elevó la edad de servicio militar obligatorio a los 60 años.

En el caso de un ataque alemán, el ejército suizo, que alcanzaba los 800.000 hombres después del servicio militar obligatorio, y todas aquellas personas que pudieran se retirarían a la llamada Reduite National, la defensa natural de los Alpes. Guisan opinaba que los alemanes podrían tener las llanuras suizas y las ciudades, pero que jamás lograrían conquistar la "Fortaleza de los Alpes".

¿Por qué los alemanes no invadieron suiza?
Hitler nunca dio el visto bueno para que la “Operación Tannenbaum” se llevara a cabo. Pero debido a sus comentarios no es entendible. En junio de 1941, durante una reunión con Benito Mussolini, y su ministro de Relaciones Exteriores, Galeazzo Ciano, Hitler expresó su opinión sobre Suiza:

Suiza posee el pueblo y el sistema político más repugnante y miserable. Los suizos son los enemigos mortales de la nueva Alemania.

En agosto de 1942, Hitler describió Suiza como “un grano en la cara de Europa” y como un país que ya no tenía derecho a existir. Además, denunció a los suizos como “una rama mal nacida de nuestro pueblo”. Por ello se ve que no los tenía en mucha estima.

Entonces, ¿Cuáles fueron los motivos para no invadir el país de los Alpes?

Alemania estaba demasiado ocupada con la Batalla de Inglaterra y, más tarde, con la invasión de la Unión Soviética para preocuparse por Suiza. Además, los suizos eran demasiado útiles como país independiente.

Hitler no era tan tonto como para atacar a su propio banquero. La llamada neutralidad suiza fue un clarísimo ejemplo de hipocresía. El dinero manda. Al parecer fueron los funcionarios suizos quienes tuvieron la idea de poner una “J” de color rojo en los pasaportes de los judíos alemanes con la finalidad de facilitar la identificación de los judíos en la frontera germano-suiza.

¿Por qué los alemanes no invadieron suiza?
Además, los suizos rechazaron en sus fronteras a unos 25.000 refugiados que huían de la persecución nazi. Una cifra muy alejada de un país históricamente tolerante. No hay que olvidar que fue el destino preferido de los hugonotes que huían de Luis XIV unos 300 años antes.

Aun así, y a pesar de las garantías del general Guisan, el gobierno suizo temía a Alemania y lo que los nazis pudieran hacer con su país. Por lo tanto, estaban dispuestos a hacer lo que fuera necesario para mantener Suiza neutral. 

Las empresas suizas produjeron armamento y material para la economía de guerra alemana. El país suministró diez veces más armamento a Alemania e Italia en comparación con los Aliados. Y, sobre todo, Suiza compró botín de guerra alemán en forma de valores confiscados y el oro perteneciente a los bancos centrales de los países ocupados y robados a los judíos. Los suizos ayudaron a transformar casi las cuatro quintas partes de todo el oro alemán en francos suizos altamente convertibles. Como resultado, Alemania pudo comprar materias primas estratégicas de España y Portugal. En 1941, Alemania recibió mil millones de francos suizos como crédito por la campaña rusa.

Hitler dejó a Suiza en paz porque el país le era más útil como una isla neutral en medio de un continente subyugado. No invadir el país mantuvo intactas sus conexiones financieras con el mundo entero.

¿Por qué los alemanes no invadieron suiza?
Además de todo lo expuesto, hubo otras razones por las que los alemanes nunca se molestaron en invadir el país helvético. Por un lado, hubiera sido demasiado costoso en términos humanos y materiales conquistar un estado tan montañoso. Hasta cierto punto, el general Guisan tenía razón. El ejército suizo habría podido resistir al gigante nazi durante muchos años antes de ser totalmente invadido. Los Alpes eran simplemente un obstáculo demasiado grande. Además, otras naciones pequeñas como los Países Bajos y Bélgica eran mucho más importantes estratégicamente en términos económicos y militares. Ambos países tenían acceso al Mar del Norte y sus economías estaban más o menos alineadas con el Reich. Si la invasión de Francia hubiera tomado más tiempo, quizás pudo haber sido diferente, pero Francia cayó en seis semanas. Poco después, los alemanes pusieron su mirada en el Reino Unido y más tarde en la Unión Soviética. Para entonces, los nazis habían disfrutado de la neutralidad suiza durante demasiado tiempo. Era simplemente más lucrativo tener una Suiza independiente a efectos financieros. Así que, por una vez, Hitler cumplió su promesa diplomática.

¿Por qué los alemanes no invadieron suiza?
A día de hoy, a los niños suizos se les enseña el mito de que fue gracias al miedo de Hitler a una guerra prolongada, en la que los suizos lucharían desde un bastión alpino que mantendría a salvo Suiza. La verdad es muy diferente. Si Napoleón logró conquistar a los confederados suizos, entonces Hitler, con su poder abrumador, habría podido hacer lo mismo. Lo que también es cierto es que, al final de la Segunda Guerra Mundial, más de 110.000 exiliados lograron cruzar la frontera Germano-Suiza, de los que unos 60.000 lograron huir a otros países.

Para saber más:
ABC
Wikipedia
La Brújula Verde
Swiss Community
My Switzerland
Bellumartis

domingo, 14 de julio de 2024

El archivo nazi de las brujas

La investigación esotérica y ocultista llevada a cabo por los nazis fue impulsada principalmente por Heinrich Himmler, el Reichsführer de las SS y la Ahnenerbe era la encargada de realizar cualquier estudio que demostrase el origen ancestral de la raza aria alemana. Las investigaciones sobre el ocultismo llevaron a la creación, en 1935, de un proyecto y un archivo llamado Hexenkartothek u Orden especial H. Este archivo de las brujas recopilaba todos los registros e informes relacionados con la caza de brujas realizada a partir de la Edad Media.

El archivo nazi de las brujas
Se sabe que Himmler era un gran creyente de las ciencias ocultas y posiblemente todo venga de una historia familiar. Un antepasado suyo fue acusado de culto al diablo y quemado en la hoguera a mediados del siglo XVII. Con esta historia familiar a sus espaldas quiso demostrar que las iglesias católica y luterana, con la quema de brujas, había pretendido eliminar el pasado milenario y las tradiciones germanas. A mediados del siglo XIX se inventó el mito de que habían muerto en la hoguera nueve millones de brujas y los nazis lo aprovecharon. En realidad, las víctimas en Alemania fueron unas 25.000, cuando el total no supera las 60.000 en todo el continente europeo.

El archivo nazi de las brujas
El archivo de las brujas también tuvo su origen, se inspiró en las investigaciones que llevó a cabo el principal ideólogo de las teorías raciales del nacionalsocialismo, Alfred Rosenberg. Este afirmaba que la caza y quema de brujas era una confabulación judía diseñada para exterminar la femineidad alemana. De hecho, rechazaba frontalmente el cristianismo por sus raíces hebreas, lo que no impidió que promoviera el llamado "cristianismo positivo", que establecería una transición del cristianismo a una nueva religión nacionalsocialista que iría transformando tradiciones sociales como la Navidad o la Pascua cristiana. Rosenberg creó el "Instituto para el Estudio de la Cuestión Judía" que investigaba la influencia judía en la cultura alemana para combatirla. A este organismo fueron a parar multitud de documentos sustraídos durante la "noche de los cristales rotos".

El archivo nazi de las brujas
Otro oscuro personaje que sirvió de impulso para el archivo fue Otto Höfler, miembro de la Ahnenerbe y desde 1936 perteneció al Consejo Asesor del Instituto Reich para la Historia de la Nueva Alemania (Reichsinstitut für Geschichte des neuen Deutschlands). De 1938 a 1945 tuvo la cátedra de estudios alemanes, folclore alemán y estudios nórdicos en la Universidad de Múnich. Anteriormente, realizó estudios pseudocientíficos que buscaban huellas en los vestigios lingüísticos y folclóricos que afianzaran espíritu alemán. Conceptos que regían gran parte del ideario nacionalsocialista. Höfler, además, sostenía que quienes practicaban la brujería ancestral germana eran auténticos guerreros que defendían sus tradiciones heredadas y que eran un modelo de la más rancia tradición alemana.  

La investigación del Hexenkartothek, dirigido por el SS-Untersturmführer Rudolf Levin, revisó hasta 1943, más de 250 registros documentales y bibliotecas en la búsqueda de cualquier información relativa a los juicios por brujería en Europa desde la Edad Media en adelante para reafirmar la tesis de la eliminación sistemática de la cultura y tradición germana por parte de la iglesia. 

Las investigaciones no podrían llevar a ninguna parte, pues los juicios y las ejecuciones de brujas en Alemania fueron llevadas a cabo, casi en su totalidad, por tribunales seculares. La brujería no era algo exclusivo de las mujeres: una de cada cuatro víctimas de la caza de brujas fueron hombres y la persecución no tuvo lugar solo en la Edad Media. Entre los siglos XVI y XVIII se produjo la caza más brutal. Cuando fue quemado el antepasado de Himmler.

Para saber más:
La caza de brujas de Himmler, de Joel Harrington. Historia Hoy, n.º 69
English Witches and SS Academics: Evaluating Sources for the English Witch Trials in Himmler’s Hexenkartothek
El País
Muy Historia
AC Prensa