Entre las rocas de las aguas poco profundas de los mares y océanos tropicales vive un curioso animal de cuerpo alargado que apenas mide unos 5 centímetros. A simple vista, lo que más destaca de esta criatura, es que posee tan solo una pinza muy grande, desproporcionada, del tamaño de la mitad del resto de su cuerpo.
El quelípodo, que es como se llama su pinza, está muy desarrollada y es capaz de producir una burbuja que libera un potente sonido como un estallido y sonoluminiscencia con lo que consigue matar o aturdir a sus presas, como peces o moluscos. Por esta característica se le conoce como camarón pistola. La potencia de la explosión de la burbuja que genera su sobredimensionada pinza puede producir temperaturas de varios miles de grados y velocidades superiores a los 100 km/h.Cuando el camarón pistola identifica una presa, abre la gran tenaza, y la cierra en microsegundos, con una fuerza monumental y a una velocidad vertiginosa. Esto genera una burbuja de cavitación que, al explotar, puede alcanzar, en un instante, temperaturas equivalentes a la del Sol y una explosión sónica de hasta 220 decibelios, el equivalente al producido en las explosiones nucleares de Hiroshima y Nagasaki. Se calcula que un adulto puede soportar un nivel sonoro de hasta 140 decibelios sin sufrir daños auditivos. La cavitación producida en las hélices de los barcos, especialmente cuando giran a gran velocidad, poco a poco desgastan el metal.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el Pacífico fue escenario principal de la guerra entre los Estados unidos y el imperio del Japón. La marina estadounidense descubrió que cuando las colonias de camarones pistola chasqueaban las pinzas llegaban a interferir en los hidrófonos que se usaban para detectar los submarinos. Estos aparatos son capaces de transformar un sonido producido en un medio acuático en electricidad, con lo que se puede detectar e identificar objetos bajo la superficie. Comenzaron a usarse en los submarinos durante la Primera Guerra Mundial y de ellos se llegó a los más modernos sonar.Esto llevó a que se emplearan para camuflar los movimientos de los submarinos aliados y acercarse para atacar por sorpresa a los objetivos enemigos. Acabada la guerra se siguió investigando este fenómeno para mejorar las tecnologías acústicas y de propulsión submarina para evitar la cavitación, fácilmente detectable.
Para saber más:
RTVE
Nubika
La Brújula Verde
Libertad Digital
Fishpedia
Gizmondo


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