martes, 29 de octubre de 2013

Rendir una ciudad por una luna de miel

Durante la Segunda Guerra Mundial, en mayo de 1943, el almirante italiano Gino Pavesi ofreció un ejemplo patético de liderazgo cuando las tropas aliadas se preparaban para tomar la isla siciliana de Pantelaria.

A pesar de que estaba muy bien fortificada, a base de muros y túneles subterráneos, la defendían más de once mil hombres bien pertrechados y disponía de un centenar de baterías costeras, Pavesi rindió la plaza sin disparar casi sin disparos.

La razón que adujo el almirante fue que la isla no disponía de suficiente agua potable, pero los británicos encontraron cisternas llenas cuando entraron en ella. Según los mentrideros la verdadera causa fue que el almirante, de 70 años, acababa de casarse con una joven de 25 y no estaba dispuesto a estropear su luna de miel empeñándose en defender la isla.

El único contratiempo sucedido en la toma de Pantelaria fue el mordisco que un burro arreó en la mano a un soldado inglés.

Para saber más:
Muy Interesante

lunes, 28 de octubre de 2013

El infierno de la eutanasia infantil en el III Reich

Cuando a los niños de de los campos de concentración nazis les ponían un lápiz en las manos, rasgaban el papel con violentos trazos sangrantes en los que apenas alcanzaban a expresar el terror y la angustia a que estaban siendo sometidos. Y aquellos que tenían un lápiz en las manos eran lo que más "suerte" habían tenido.

Su vida solo servía "en beneficio de la ciencia" mientras eran víctimas de atroces experimentos médicos. De lo contrario, iba directamente a las cámaras de gas. Aunque muchos otros habían muerto a manos de los médicos antes de llegar a los campos en la gran operación eutanasia infantil del III Reich.

Desde los años 20, el concepto de "vida indigna" circulaba ya con cierta naturalidad entre los círculos médicos alemanes y el director de la Institución para Débiles Mentales, Ewald Meltzer, defendía que "a pesar del amor a la vida que parecen tener estos idiotas incurables es conveniente eliminar tales vidas inútiles".

Las enfermeras aprendía su oficio en un manual que diferenciaba los principios del cuidado de los niños sanos y de los niños enfermos o "no dignos de vivir", una separación que no dependía de la salud del niño, como aparenta la terminología utilizada, sino que era establecida por su "utilidad".

La comisión de la Cancillería de Berlín que supervisaba el programa de eutanasia preveía protestas ciudadanas en sus primeras fases y dio orden a los centros de remitir cualquier informe de resistencia directamente a la oficina del Führer, pero las protestas nunca llegaron a cobrar gran entidad, salvo las encabezadas por el Obispo de Münster, Clemens August Graf von Galen. El visto bueno a los asesinatos era firmado por un equipo de unos 100 funcionarios con sede en la Tiergantenstrasse nº4, de aquí recibe su nombre el plan, Aktion T-4.

Para saber más:
El Mundo

domingo, 27 de octubre de 2013

Juegos infantiles de guerra

Estas imágenes, tomadas en 1933, muestran a unos niños alemanes jugando a ser defensores de la sede del partido comunista alemán, mientras que otros son atacantes.

Los atacantes toman la sede y, finalmente, improvisan un campo de concentración para sus prisioneros comunistas. Estos niños aleccionados por las SA (camisas pardas) juegan a este juego como método de educación nazi.

Lo que estos pobre niños no saben es que en unos años deberán dejar su vida en los campos de batalla en un "juego" mortal. 






Para saber más:
Calvin