Antes de dirigirse a los Inválidos el Führer cambio su uniforme vistiendo uniforme color blanco. Esto no era algo al azar. Hitler vestía diferentes uniformes según la ocasión: el pardo como jefe del partido, el verde grisáceo como jefe militar y el blanco en ocasiones de especial relevancia. Para Hitler, visitar la tumba de su admirado Napoleón, lo era. Cuando Hitler, junto a su séquito, se encontraba ante el impresionante mausoleo de Napoleón Bonaparte en el centro del Templo de los Inválidos, se quitó la gorra y se quedó en silencio. Una escena casi calcada a la del mismo Napoleón frente a la tumba de Federico "El Grande" en Potsdam un 26 de octubre de 1806. Tras un largo rato, prometió al otro gran conquistador de Europa que inhumaría los restos de su hijo en París, de igual modo en que fue enterrado su padre cien años antes, el 15 de diciembre de 1840.
Durante años el gobierno francés había intentado traer los restos de Napoleón II, conocido por el pueblo como "El Aguilucho", desde su tumba en Viena, donde murió de tuberculosis a los 21 años.
El 15 de diciembre de 1940, el féretro con los restos del "Aguilucho" llegó a la estación parisina de Austerlitz. Tras ser descargado del tren, el ataúd fue colocado sobre un armón de artillería y comenzó el traslado a la Capilla de Los Inválidos rodeando de antorchas para descansar definitivamente junto a su padre, aunque su corazón aún reposa en la iglesia de los Agustinos de Viena. A la ceremonia, celebrada con honores de Jefe de Estado, no acudió Hitler, aunque si acudió el almirante Darlán en representación del mariscal Pétain.
El gesto fue tan solo un acto de propaganda para ganarse las simpatías de los franceses pero pasó casi inadvertido hasta para los parisinos.
Para saber más:
USHMM
La Razón. 4 octubre 2015
Exordio
Durante años el gobierno francés había intentado traer los restos de Napoleón II, conocido por el pueblo como "El Aguilucho", desde su tumba en Viena, donde murió de tuberculosis a los 21 años.
El 15 de diciembre de 1940, el féretro con los restos del "Aguilucho" llegó a la estación parisina de Austerlitz. Tras ser descargado del tren, el ataúd fue colocado sobre un armón de artillería y comenzó el traslado a la Capilla de Los Inválidos rodeando de antorchas para descansar definitivamente junto a su padre, aunque su corazón aún reposa en la iglesia de los Agustinos de Viena. A la ceremonia, celebrada con honores de Jefe de Estado, no acudió Hitler, aunque si acudió el almirante Darlán en representación del mariscal Pétain.
El gesto fue tan solo un acto de propaganda para ganarse las simpatías de los franceses pero pasó casi inadvertido hasta para los parisinos.
Para saber más:
USHMM
La Razón. 4 octubre 2015
Exordio


Prometió y lo hizo. Le quieren encontrar la quinta pata al gato con que lo hizo para despertar simpatías en los parisinos.
ResponderEliminarRealmente se le dio poca publicidad
EliminarEs verdad que hitler hizo poner un espejo para no tener que inclinarse ante la tumba de napoleon?
ResponderEliminarEn realidad esa historia es un bulo, ya que para ver el féretro no es necesario inclinarse. Como puedes ver en la primera foto.
EliminarQue significado filosofico o moraleja tiene esta historia en la piel de unas personas o en la vida real hoy en dia.
ResponderEliminarPosiblemente casi ninguna, pero según la época los gestos de los gobernantes tenían mucha más importancia que ahora. Además para Hitler, que incumplió numerosos tratados, cumplir una promesa ya es un logro.
EliminarEl único que incumplió fue el leonino tratado de Versalles
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