miércoles, 2 de octubre de 2013

El último gran bombardeo de Gibraltaer

En la noche del 24 de septiembre de 1940, 83 bombarderos franceses llegaban a Gibraltar para descargar toda su carga sobre la colonia británica. Aquel ataque era la venganza del mariscal Pétain, tras el ataque ordenado por Churchill sobre el puerto argelino de Mers el-Kebir, en junio de ese mismo año, donde murieron 1.300 marineros franceses. Y fue el último gran bombardeo que ha sufrido el Peñón hasta hoy.


Desde Algeciras, en España, la población presenciaba con horror el espectáculo de  de fuego y luz formado por las bombas y las baterías antiaéreas situadas en el Peñón. Los bombarderos franceses, Loiré Olivier Leo 45, alcanzaron Gibraltar a las 12.45 horas, desde distintas bases de Marruecos, a una velocidad de 420 km/h. Ya sobre el Peñón soltaron las bombas, algunas de más de 1.500kg. La alarma duró cuatro horas y cinco minutos, y el bombardeo se convirtió en el más largo que Gibraltar ha padecido. En aquella primera jornada, cayeron cien bombas que dejaron Gibraltar con bastantes daños, y el día siguiente, 25 de septiembre, los franceses continuaron sus bombardeos hasta la tarde.


Los bombarderos descargaron las primeras bombas sobre la plaza, cayendo cuatro sobre el mar y ocho en la fortaleza. Los antiaéreos llegaron a formar una espesa cortina de fuego, que no logró impedir que una segunda oleada de 16 bombarderos dejara caer su carga. Uno de los aparatos fue alcanzado y se alejó perdiendo velocidad y altura. Otro cayó en el mar envuelto en llamas y sus ocupantes se lanzaron en paracaídas. Mientras tanto, nuevos ataque se sucedían sin interrupción, bombardeando decididamente la plaza y lanzándose algunos aparatos en picado para aumentar las posibilidades de alcanzar sus objetivos.

Los ataque tan solo ocasionaron cuatro muertos y decenas de heridos, aunque provocaron importantes daños en el muelle meridional, que fue destrozado, y diferentes edificios, barcos, depósitos de gasolina e instalaciones eléctricas. Incluso dos de aquellas bombas cayeron sobre la ciudad de La Línea, en territorio Español.

La Francia de Vichy no bombardeó nunca más el Peñón. Si hubieran continuado los bombardeos la colonia británica podía haber quedado totalmente neutralizada y haber cambiado la situación estratégica para las potencias del Eje ya que a colonia inglesa, que se había convertido en uno de los enclaves más importantes de la Segunda Guerra Mundial  en el Mediterráneo.

Fuente:
ABC
Hemeroteca 1
Hemeroteca 2
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