sábado, 25 de noviembre de 2017

La vergüenza del Laconia

El 12 de septiembre de 1942, el R.M.S. Laconia, un translaticio reconvertido como transporte de tropas con el nombre de otro hundido por el submarino de la Marina Imperial U-50 durante la Gran Guerra (25 Febrero de 1917), fue torpedeado en el Atlántico sur por el submarino alemán U-156, al mando del capitán de corbeta Werner Hartenstein.

El Laconia transportaba 2732 personas, entre los que se encontraban 1800 prisioneros italianos capturados en el Norte de África y familiares de de funcionarios coloniales británicos. Cuando Hartenstein oyó gritos de ayuda en italiano, y para evitar un mayor número de victimas en una aguas infestadas de tiburones decidió rescatar a los supervivientes.

El Laconia había enviado un S.O.S. y Hartenstein pidió en inglés a través de la radio que todos los barcos que se encontraran por la zona acudieran en auxilio del Laconia. Tambien se puso en contacto con el jefe de la Kriegsmarine, el almirante Dönitz, que ordenó al U-506 y al U-507 que acudieran al rescate. Las autoridades de la Francia colaboracionista de Vichy en Dakar enviaron el crucero Glorie y dos barcos más pequeños.


Mientras acudía la ayuda, Hartenstein rescató 260 supervivientes, de los que pasó la mitad al U-506. 157 más fueron subidos a bordo del U-507, y decenas más en botes salvavidas. Las cubiertas de los submarinos alemanes se encontraban atestadas, y los repletos botes salvavidas eran remolcados cuando apareció un bombardero Liberator norteamericano que hizo un circulo y desapareció de la vista. Algunos minutos después volvió a aparecer y lanzó varias bombas contra el submarino de Hartenstein, a pesar de las señales luminosas y de radio; y la bandera de la cruz roja que ondeaba en la torreta.

Capitán Werner Hartenstein
En el ataque el U-156 resultó dañado, y Hartenstein tuvo que ordenar que los supervivientes de que llevaba en su submarino fueran devueltos al océano. Aún así, Dönitz ordenó que los U-506 y U-507 siguieran con las operaciones de rescate. El día 18 los submarinos entraron en contacto con los barcos franceses con lo que se logró salvar a 1200 personas.

A consecuencia del fatal ataque del Liberator, Dönitz ordenó a todos los submarinos que para evitar situaciones similares, a partir de ese momento no se rescataran más supervivientes. Cuando, ya finalizada la guerra, en los juicios de Nüremberg, Dönitz fue acusado de asesinato por dar esa orden, aunque el tribunal lo condenó por otros motivos, fue absuelto porque los Aliados, precisamente, habían librado una guerra submarina sin restricciones y en poquísimas ocasiones habían rescatado a los supervivientes.

Esta entrada quiere ser un pequeño homenaje a los 44 submarinistas argentinos del ARA San Juan hundido en aguas del Atlántico Sur el 15 de noviembre de 2017 y que realizan su última y eterna misión en las profundidades del océano. D.E.P.

Para saber más:
Wikipedia
Foro Segunda Guerra
U-Historia
La Kriegsmarine
La Gazeta

domingo, 19 de noviembre de 2017

Españoles en el Ejército Rojo

Cuando Alemania lanzó la Operación Barbarroja en 1941, en la Unión soviética habia unos 4500 españoles. De ellos unos 3.000 eran niños de la guerra y 120 educadores que los acompañaban. Además de 900 personas vinculadas al PCE y al PSUC.

De todos ellos, 749 españoles participaron en la Segunda Guerra Mundial en el Ejército Rojo, 75 de ellos "niños de la guerra". De ellos dejaron su vida 200, como el teniente Rubén Ruiz Ibárruri, hijo de la líder comunista, La Pasionaria. Ibárruri murió en Stalingrado al mando de una compañía de ametralladoras. Por ello llegó a “Héroe de la Unión Soviética”. Los destacados militares que lucharon en la Guerra Civil Española, Juan Guilloto “Modesto”, Enrique Líster y Antonio Cordón llegaron a generales del Ejército Rojo.

La debacle que sufrió la República Española en la Guerra Civil (1936-1939) hizo que un número significativo de exiliados comunistas optaran por establecerse en la Unión Soviética. Cuando se rompió el Pacto de No Agresión Germano-Soviético y Alemania invadió el país en 1941, muchos se decidieron a defender al país que les acogió y a combatir al fascismo. Se calcula que cerca de 750 pertenecieron al Ejército Rojo, unos 200 cayeron en combate, 75 eran “niños de la guerra”.

El NKVD (Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos) organizó una unidad motorizada para poder encajar en el Ejército Rojo a los extranjeros. A esta unidad de la denominó Brigada Motorizada Independiente y dentro de ella se encontraba la 4ª Compañía del 1º Regimiento Motorizado de Fusileros, la única formada enteramente por españoles. Al mando de los 125 soldados, 6 de ellos mujeres, se hallaba el capitán Peregrín Perez Galarza.

Su primera misión fue la defensa de un punto de gran importancia: la Plaza Roja y el Kremlin en Moscú, siendo desplegada en octubre de 1941 en la retaguardia del 16ª ejercito ruso. Pero no llegaron a entrar en combate ya que las tropas alemanes no llegaron a tomar la capital soviética. Durante el resto de la guerra no intervinieron en acciones relevantes, salvo cuando recibieron en 1942 la orden de volar los pozos petrolíferos de Azerbaiyán ante la posibilidad de que cayeran en manos alemanas. A partir de ese momento realizaron misiones de vigilancia e información, hasta marzo de 1945 en que fueron licenciados. Otros españoles lucharon en diferentes unidades.

Dónde los españoles si tuvieron una importante aportación en la guerra, luchando en las batallas más importantes, como Stalingrado o Kursk, fue en el arma aérea. Muchos pilotos se estaban formando en la escuela de vuelo de Kirovabad cuando finalizó la guerra en España y no pudieron volver a casa. Estos y otros pilotos republicanos expertos se unieron a diversos regimientos de caza y asalto,
África de las Heras junto a un grupo de soldados españoles en la URSS
El más destacado de todos ellos fue Juan Lario Sánchez que obtuvo 27 derribos. Mandó una escuadrilla durante la batalla por Berlín. Otros nueve pilotos consiguieron derribar más de cinco aparatos enemigos, convirtiéndose en ases.

Algunos españoles tambien lucharon en unidades guerrilleras formadas por españoles y soviéticos, formando parte de la 5ª Brigada Independiente de Zapadores. Algunos formaron parte del famoso 522º Batallón Independiente de Zapadores que actuó contra los alemanes en el invierno de 1941 - 1942 en el Mar de Azov. Estas unidades guerrilleras lucharon principalmente en Bielorusia, Rusia Central, Leningrado y Crimea.
La guerrillera más destacada fue África de la Heras, la española con más condecoraciones de la Unión Soviética, llegando a coronel del KGB, sucesor del NKVD.

En abril de 1943, seis españoles de la Brigada fueron elegidos para formar el grupo “Guadalajara” con la misión de matar al comisario general alemán para los Países Bálticos, fingiendo ser miembros de la División Azul. También tenían la misión secundaria de capturar al jefe de los divisionarios, el general Emilio Esteban-Infantes. En febrero de 1944 fue lanzada en paracaídas tras las líneas.
La operación no se pudo llevar a término porque la División Azul había sido repatriada y las tropas alemanas se habían retirado de sus posiciones.

En mayo de 1945 algunos españoles como Juan Lario, Fermín Roca o Manuel Alberdi participaron en la ocupación de la capital alemana. Finalizada la Segunda Guerra Mundial algunos volvieron clandestinamente a España para reorganizar el Partido Comunista Español (PCE).

Como respeto y gratitud a los republicanos españoles. España es el único país que tiene el honor de contar con un monumento propio en el Parque de la Victoria de Moscú.

Para Saber más:
Españoles en la URSS, de Juan Negro

viernes, 17 de noviembre de 2017

Vudú para acabar con Hitler

Adolf Hitler sufrió varios intentos de asesinato, pero ninguno tan estrafalario como el ocurrido el 22 de enero de 1941 cuando un grupo de personas se reunieron en una cabaña aislada en los bosques del estado de Maryland (EEUU) con la ayuda de la magia del vudú. En esa fecha los Estados Unidos aún no habían entrado en guerra contra el Eje.
La ceremonia consistía fundamentalmente en clavarle estacas en el corazón a un maniquí que representaba al dictador alemán, estacas en la garganta, y clavos en los ojos para causarle insomnio.


En el ritual incluían huesos de pollo como un “símbolo de hambre”. Un exorcista se hizo cargo de conducir la ceremonia que comenzó cuando le dijo al maniquí:
Tú eres Hitler, Hitler eres tú. Que los males que te hagamos, también vaya a el. Hitler, eres el enemigo del hombre y del mundo, por lo que te maldicen. Te maldcimos por las lágrimas y la sangre que has hecho correr. Te maldecimos con todas las maldiciones de todos los que te han maldecido. 
Todos gritan:
¡Nosotros te maldecimos!

Conjuraron a la deidad pagana Istán para transferir las heridas en el cuerpo del muñeco al Hitler original. Todo repetido con una miniatura del dictador y para terminar, decapitaron la figura de Hitler, enterraron el maniquí y los participantes continuaron maldiciendo y bailando con frenesí al ritmo de los tambores.
Un reportero gráfico de la revista LIFE fue testigo de la ceremonia.


Para saber más: