lunes, 17 de noviembre de 2014

Los pigeoneers

El águila desde antiguo ha sido símbolo del poder militar, pero ningún águila ha recibido la Croix de Guerre por su valor, o salvado la vida de 1.000 soldados atrapados tras las líneas enemigas, o volado varios kilómetros para entregar información vital tras recibir un disparo mientras volaba. Las palomas han logrado todo esto y un buen número de otras hazañas increíbles.

En una época en la que no existía Internet, la mensajería instantánea y los teléfonos inteligentes, resulta increíble que la vida y la muerte, la victoria o la derrota, pudiera depender del éxito o fracaso de estos mensajeros alados. Pero es cierto. Desde la antigüedad, los humanos han apreciado a las palomas mensajeras por su increíble capacidad de encontrar su camino de regreso a sus nidos, incluso a cientos de kilómetros de distancia. Los faraones egipcios, Julio César o los cruzados utilizaron palomas mensajeras para enviar mensajes en la batalla.

El método consiste en que el mensaje se escribe en un pequeño trozo de papel que se enrolla y se coloca en una cápsula unida a una de las patas de la paloma. Tras su lanzamiento, la paloma vuelve directamente a su hogar. El problema es que funciona en un solo sentido, la paloma no podía volar de vuelta con una respuesta, aunque los pigeoneers hicieron experimentos con un sistema de mensajería de dos vías, pero si éxito. Las palomas bien entrenadas son muy eficaces, incluso en la actualidad los servicios de telefonía son incapaces de igualar ese récord de fiabilidad.

Entre 1917 y 1957 Fort Monmouth era el centro de cría y formación de palomas del Ejército estadounidense. Fue el Hogar de los pigeoneers (criadores de palomas) que formaban parte del U.S. Army Signal Corps.

El Ejército de Estados Unidos realizó los primeros intentos de usar las palomas en el siglo XIX, durante las guerras indias, pero el experimento fue un fracaso, debido a la gran cantidad de halcones que mataban a las aves. La Primera Guerra Mundial, convirtió a las palomas en un elemento de gran valor militar. Algunas incluso llevaron cámaras para fotografiar las posiciones enemigas.

Cher Ami
Durante la Segunda Guerra Mundial los pigeoneers lo formaban más de 3.000 hombres y mujeres y 54.000 palomas. La radio y los walkie-talkies ya eran una realidad pero las palomas fueron utilizadas como un medio de comunicación de emergencia. Los paracaidistas en Normandía llevaron palomas con ellos cuando saltaron tras las líneas alemanas, con el fin de mantener el silencio de radio. Al parecer, los nazis utilizaron halcones peregrinos especialmente entrenados para interceptar a las palomas aliadas y tiradores expertos para abatir a las aves.

Las palomas entregaron con éxito más del 95% de los mensajes y las más famosas son:
"Cher Ami" que, en 1918, voló atravesando el fuego enemigo para salvar a un batallón americano que estaba rodeado. A pesar de perder un ojo, tener un disparo en el pecho y con la mitad de una pata arrancada logró recorrer 40 km. Ganó la Croix de Guerre por su valor.

El palomo "Kaiser" fue capturado al ejército alemán por las tropas estadounidenses en la Primera Guerra Mundial, voló en numerosas misiones para los aliados y se convirtió en una atracción popular en Fort Monmouth. Después de su muerte a los 32 años (el doble de una paloma en cautividad) y convertirse en ave de cría de varias generaciones de palomas mensajeras, fue disecado y exhibido en el Smithsonian. Muchos de sus descendientes aún surcan los cielos.

El 18 de octubre de 1943, durante la campaña de Italia, "G.I. Joe" era enlace a la 56ª división británica de infantería, que tomaron antes de lo previsto el municipio de Calvi Vecchia pues iba a ser bombardeada por la fuerza aérea estadounidense.

Los británicos tenían su radio averiada y solo G.I. Joe podía impedir el bombardeo. En apenas 20 minutos llegó con el mensaje a su palomar que estaba a más de 30 kilómetros, cuando los bombarderos estaban a punto de despegar. Por su gesta fue el primer animal no británico que ganó la Medalla Dickin.
Regresó a Estados Unidos y vivió en un palomar militar de Fort Monmouth, Nueva Jersey. En 1957, cuando el servicio se desmanteló, fue trasladado a un zoo de Detroit donde murió con 18 años. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario