domingo, 29 de mayo de 2022

El combustible sintético en la Alemania nazi

En una guerra convencional, el país en conflicto que tiene una mayor capacidad industrial y sin casi dependencia de otros países, es quien prácticamente la tiene ganada. Alemania en la década de 1930 era una clara potencia industrial en Europa y se rearmó en un periodo muy corto de tiempo, pero la escasez de petróleo en su territorio era una de sus mayores debilidades, aunque contaba con el abastecimiento de crudo por parte de Rumanía, aliado en el EJE.

combustible sintético en la Alemania nazi
Durante la Segunda Guerra Mundial, la Alemania nazi necesitaba ingentes cantidades de combustible para mover su maquinaria de guerra. Su táctica de Blitzkrieg (guerra relámpago) basada en la gran movilidad de sus fuerzas acorazadas dependía más del combustible que del rancho para sus tropas. Una división panzer consumía en torno a 3.800 litros de gasolina y diésel por milla recorrida y eso que la Wehrmacht no estaba totalmente mecanizada. Rommel escribió en 1941: "Sabíamos que nuestros movimientos se decidirían más por el medidor de gasolina que por necesidades tácticas".

A modo de ejemplo: el Panzer III, en servicio durante toda la guerra y del que se fabricaron más de 5.700 unidades en varias versiones, pesaba 12,5 toneladas y podía desarrollar entre los 42 Km/h en carretera y los 20 Km/h campo a través. El tanque consumía 1,83 litros por cada kilómetro. Si tomamos como ejemplo el Panzer VI, conocido como Tiger, los gastos son estratosféricos. Su consumo normal estaba en 15 litros por kilómetro y una velocidad ligeramente superior al Panzer III. En comparación con un tanque moderno, el europeo Leopard 2 usa 7 litros de gasoil para recorrer un kilómetro, a una velocidad máxima de 72 Km/h. El M1 Abrams gasta 14,8 L/km y una velocidad máxima de 67 Km/h. Las diferencias de consumos entre ambos blindados demuestra que Europa es más dependiente del combustible de terceros que Estados Unidos.

El combustible es una necesidad estratégica de la guerra moderna.

combustible sintético en la Alemania nazi
Esa carencia, entre muchas otras, como los minerales (también fundamentales para la guerra), movió a Hitler a invadir la Unión Soviética y dirigir parte de su avance hacia los pozos petrolíferos del Cáucaso. Para ello se lanzó la Operación Azul (Fall Blau) en 1942. Al apoderarse ellos reduciría su dependía de las importaciones de crudo de terceros países.

Como un modo alternativo de reducir la dependencia de otros países, se desarrollaron diferentes técnicas para obtener combustible sintético. Con estos procesos se consiguió que aproximadamente el 90% del utilizado por la Wehrmacht durante toda la Segunda Guerra Mundial fuera sintético, principalmente producido a base de carbón hidrogenado. Para el proceso de fabricación se construyeron en Alemania, hasta el año1941, un importante número de plantas que transformaban el carbón bituminoso en más de 930.000 toneladas de combustible anuales, llegando a producir 25,5 millones de barriles en 1944. Dentro de las fuerzas armadas alemanas, la mayor consumidora de este tipo de combustible fue la Luftwaffe, que usaba gasolina de menor octanaje que la RAF, lo que limitaba el tiempo de vuelo sobre Gran Bretaña a unos 20 minutos, aunque esto no fuera la única causa. 

Para la obtención de estos combustibles sintéticos se utilizaron fundamentalmente dos tipos de procedimientos: el Bergius y el Fischer-Tropsch.
El método más utilizado, con el 70% de la producción total, fue el Bergius. Con este sistema se obtiene gasolina por hidrogenación del carbón sometido a gran presión y elevada temperatura.

combustible sintético en la Alemania nazi
En el proceso se utiliza carbón y alquitrán de hulla. Básicamente, se mezcla el carbón con un aceite pesado y se tritura hasta obtener una pasta fina. Esta pasta resultante se calienta con hidrógeno sometido a alta presión. Con el producto obtenido se realiza el mismo proceso de presión y temperatura por dos veces más y se obtiene finalmente la gasolina. Con una tonelada de carbón se consiguen 300 litros de gasolina.

El segundo procedimiento, el método Fischer-Tropsch de Hidratación del carbón, da como resultado principalmente petróleo y diésel (gasóleo). Para la obtención de combustible se usa una mezcla de monóxido de carbono e hidrógeno con un catalizador que contiene diversos productos químicos, para posteriormente someterlo todo a alta temperatura y presión. Con las 9 plantas existentes, situadas en la cuenca minera del Ruhr, con el sistema Fischer-Tropsch se producían unos 14.000 barriles al día. 

La compañía IG Farben también desarrolló un sistema de licuefacción directa del carbón que producía una considerable cantidad de combustible.

En todas las instalaciones existían campos de trabajo anexos en los que se alojaban a trabajadores forzosos procedentes de totos los rincones de los territorios ocupados. 
Durante los dos últimos años de guerra, las plantas petroleoquímicas fueron muy dañadas por los bombardeos aliados ya que eran, lógicamente, objetivos estratégico fundamentales, junto a las fábricas de armamento. 

Al menos siete científicos alemanes que habían trabajado en el proceso de obtención de combustibles sintéticos fueron a EE.UU. mediante la Operación Paperclip, a los que se sumaron otros que trabajaron en armas químicas o en las bombas volantes V-1 y V-2. De los ceca de 700 investigadores germanos que llegaron a EE.UU. el más conocido de ellos fue Wernher Von Braun, el padre de la carrera espacial estadounidense.

Para saber más:
University of Chicago
Fischer-Tropsch
Engineering and Technology History
Educación en Ingeniería Química
Weapons and Warfare
Triplenlace

domingo, 22 de mayo de 2022

Sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas.

Nombrado al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Primer Lord del Almirantazgo, Winston Churchill tuvo un carácter resolutivo ante el ataque de la URSS a Finlandia y decide enviar una fuerza que controle los puertos suecos y noruegos, pero Hitler se adelanta e invade ambos países. Churchill decide contraatacar con una flotilla a los puertos noruegos, sin éxito. Este fracaso le cuesta caro al Primer Ministro Neville Chamberlaín, que dimite. El el rey Jorge VI nombra entonces Primer Ministro a Churchill y le encarga formar un Gobierno de concentración nacional ante la fracasada Política de Apaciguamiento. El 11 de mayo de 1940 el gobierno queda formado.

Sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas.
Dos días después, en la Cámara de los Comunes se dirige a todo los británicos en un "enérgico y sombrío discurso" en el que deja clara la importancia del papel que Reino Unido debía asumir en la guerra, en la que, como se mostraría ese mismo mes en la derrota de Francia y la retirada de Dunkerque, se encontraban prácticamente solos ante la máquina de guerra del III Reich.

En ese discurso, emitido por la cadena de radio pública BBC, Churchill se reafirma en el espíritu inquebrantable del Reino Unido y apela a la lucha de la nación en una guerra no exenta de sacrificio y sufrimiento. Este primer discurso como Primer Ministro puede ser considerado como el que inició un nuevo tiempo en la política internacional y el que comenzó a inclinar la balanza en favor de los aliados, gracias al liderazgo de Chuchill.


El pasado viernes por la tarde recibí de Su Majestad la misión de formar un nuevo Gobierno. Era la voluntad evidente del Parlamento y la nación que ello pudiera concebirse sobre la base más amplia posible y que incluyera a todos los partidos.
Ya he completado la parte más importante de esa tarea. Se ha formado un gabinete de guerra de cinco miembros que representa, con el laborismo, la oposición y los liberales, la unidad de la nación.
Resultaba necesario que ello se hiciera en un día en razón de la extrema urgencia y el rigor de los acontecimientos. Otros puestos clave se ocuparon ayer. Voy a someter una nueva lista al Rey esta noche. Espero completar el nombramiento de los principales ministros a lo largo del día de mañana.
El nombramiento de otros ministros suele durar un poco más. Confío en que cuando el Parlamento se reúna de nuevo esta parte de mi tarea se haya completado y que el gobierno quede completo en todos los aspectos.
He considerado que era de interés público que el presidente de la Cámara sea convocado hoy. Al final de la sesión de hoy, se propondrá suspender las sesiones de la Cámara hasta el 21 de mayo con posibilidad de volver a reunirse en caso de necesidad. Los temas que tratar en dicha ocasión se notificarán cuanto antes a los miembros del Parlamento.
Invito ahora a la Cámara a manifestar por medio de una resolución su aprobación de los pasos emprendidos y declarar su confianza en el nuevo gobierno. La resolución: ‘Esta Cámara saluda la formación de un gobierno que representa la determinación unida e inflexible de la nación de continuar la guerra contra Alemania hasta alcanzar una conclusión victoriosa’.
La formación de un gobierno de esta escala y complejidad es una empresa seria en sí misma. Sin embargo, estamos en la fase preliminar de una de las mayores batallas de la historia. Nos encontramos en acción en muchos otros lugares –en Noruega y en Holanda– y tenemos que estar preparados en el Mediterráneo. La batalla aérea continúa y en el ámbito nacional deben hacerse todavía muchos preparativos.
En esta crisis creo que se me perdonará que no me dirija hoy extensamente a esta Cámara, y espero que cualquiera de mis amigos y colegas o antiguos colegas afectados por la reconstrucción política sean indulgentes con la falta de ceremonia con que ha sido necesario actuar.
Digo a la Cámara como he dicho a los ministros que se han unido a este gobierno: no puedo ofrecer otra cosa más que sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas. Tenemos ante nosotros una prueba de la especie más dolorosa. Tenemos ante nosotros muchos, muchos meses de lucha y sufrimiento.
Me preguntan: ¿Cuál es nuestra política? Respondo que es librar la guerra por tierra, mar y aire. La guerra con toda nuestra voluntad y toda la fuerza que Dios nos ha dado, y librar la guerra contra una monstruosa tiranía sin igual en el oscuro y lamentable catálogo del crimen humano. Ésta es nuestra política.
Me preguntan: ¿Cuál es nuestro objetivo? Puedo contestar con una palabra. Es la victoria. La victoria a toda costa, la victoria a pesar de todos los terrores, la victoria, por largo y duro que pueda ser el camino, porque sin victoria no hay supervivencia.
Téngase por seguro. No hay supervivencia para el imperio británico, no hay supervivencia para todo aquello que ha representado el imperio británico, no hay supervivencia para el estímulo, el impulso de las épocas, que la humanidad debe avanzar hacia su objetivo. Emprendo mi tarea con optimismo y esperanza. Estoy seguro de que nuestra causa no sufrirá el fracaso entre los hombres.
Me considero con derecho en esta coyuntura, en este momento, a reclamar la ayuda de todos y decir: "Vamos, avancemos juntos con nuestra fuerza".
Las míticas palabras sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas suelen ser generalmente citadas tan solo como "sangre, sudor y lágrimas" ya que el mismo Churchill lo repitió en diferentes ocasiones y con diferentes variaciones durante la guerra.

Sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas.
Lo cierto es que, la expresión no es del todo original de Churchill. Citas muy parecidas aparecen en un poema de Lord Byron llamado The Age of Bronze o en un discurso que dió Theodore Roosevelt en el Colegio de Guerra Naval cuando era subsecretario de marina.
El primer personaje histórico que realmente pronunció esas palabras fue Giuseppe Garibaldi en el parlamento de la República Romana durante la unificación italiana de 1849 y en los mismos términos que Churchill.

Para saber más:
Sangre, sudor y lágrimas: Churchill y el discurso que ganó una guerra, de John Lukacs
Chuchill, de Andrew Roberts
Hechos insólitos de la Segunda Guerra Mundial, de Jesús Hernández
Internationa Churchill Society
La Vanguardia
ABC
Arcadia
La Stampa

domingo, 15 de mayo de 2022

Ángel Sanz Briz, el ángel de Budapest

Gracias a Steven Spielberg el gran público conoce la historia del industrial alemán Oskar Schidler y los 1.200 judíos que salvó, gracias a la película "La Lista de Schindler", pero hay héroes mucho más importantes que el alemán y uno de ellos es el español Ángel Sanz Briz.

El ángel de Budapest
Ángel Sanz Briz, salvó a 5.500 judíos en Budapest, mientras trabajaba en la Embajada de España en Hungría durante la Segunda Guerra Mundial, emitiendo pasaportes españoles a los judíos perseguidos y acogiéndoles en siete edificios de la capital húngara, que identificó como anexos a la embajada. Por ello fue nombrado "Justo entre las Naciones" en 1968.

Hungría era un aliado de Alemania, pero tras la rendición de Italia a los aliados en 1943 se decidió evitar el mismo problema y se invadió el país el 19 de marzo de 1944, en la Operación Margarethe. Tras la invasión, Adolf Eichmann, uno de los principales responsables del Holocausto, se trasladó a Budapest con un plan para eliminar rápidamente a los judíos de Hungría.

Según le iban llegando informaciones sobre las acciones llevadas a cabo por los nazis contra los judíos comenzó a informar al gobierno de Franco en España. Entre los documentos enviados se encontraba el "informe Vrba-Wetzler", realizado por dos fugitivos de Auschwitz. Al no recibir ningún tipo de instrucciones desde el Ministerio de Asuntos Exteriores decisión hacer algo por su cuenta.

El ángel de Budapest
Como agregado comercial, antes de quedar a cargo de la legación diplomática a mediados de 1944, se unió a un grupo de diplomáticos que decidieron rescatar a los judíos húngaros. En ese grupo se encontraba el sueco Raoul Wallenberg que según algunas fuentes, salvó unos 10.000 judíos mediante unos "pasaportes de protección".

Sanz Briz, consiguió que el gobierno húngaro autorizara la protección por parte de España de 200 judíos sefardíes, considerados españoles, en base a un Real Decreto de 1924, dictado durante la dictadura de Primo de Rivera. Para lograr salvar la mayor cantidad posible de judíos sin exceder al número de sefardíes esos 200 judíos los convirtió en 200 familias, y esas 200 familias fueron aumentando siempre que los grupos no superaran los 200, añadiendo letras a cada número.

Sanz Briz decidió abrir la Embajada de España en Hungría a los primeros 200 judíos húngaros de origen sefardí, donde les protegió de los nazis y le dio comida y ropa. Cuando el número de judíos, hizo que la embajada se quedara pequeña decidió alquilar hasta siete edificios del centro de la ciudad, como anexos de la legación española.

El ángel de Budapest
El 30 de noviembre de 1944, antes de la toma de Budapest por el Ejército Rojo, el Gobierno le ordena abandonar la embajada y italiano Giorgio (Jorge) Perlasca, un veterano de la Guerra Civil Española, que había estado ayudando a Sanz Briz, continuó con su trabajo usando documentos de identidad españoles falsos, en los que declara ser el cónsul español en funciones.

Según un informe remitido por Sanz Briz al gobierno español, el diplomático, con la ayuda de Perlasca otorgó 232 pasaportes provisionales a 352 personas, 1.898 cartas de protección y 15 pasaportes ordinarios emitidos a 45 judíos sefardíes. Con ello salvó a 5.500 personas.

Ángel Sanz Briz llegó al final de su carrera diplomática siendo embajador de España en la Santa Sede. Primero fue al Vaticano junto al embajador Fernando Castiella, cuando el papa era Pablo VI, y luego fue nombrado embajador con Juan Pablo II. Falleció en Roma el 11 de junio de 1980 a los 69 años.

Para saber más:
El ángel de Budapest, de Julio Martín Alarcón
Ministerio de Asuntos Exteriores
Heraldo
Auschwitz. No hace Mucho, No muy Lejos
El Reto Histórico
Yad Vashem