lunes, 11 de mayo de 2020

Los españoles de Oradour-sur-Glane

Oradour-sur-Glane a veces es comparado con Belchite, el pueblo aragonés abandonado tras la Guerra Civil. Belchite es el recuerdo de una guerra civil, la peor de las guerras y las ruinas de Oradour-sur-Glane son el testimonio de la barbarie nazi llevada a cabo contra probación civil en un país ocupado.

En Oradour-sur-Glane, en la tarde del 10 de junio de 1944, 642 personas, entre ellas, más de 200 niños, fueron asesinadas por una unidad perteneciente a la División SS Das Reich, al mando del SS-Sturmbannführer Adolf Rudolf Reinhodl Diekmann, en su camino al frente, en Normandía. El pretexto era que en la población se escondía armamento de la resistencia.

De los niños, tan solo uno de ellos logró salvarse. Ese día tocaba vacunación y todos se encontraban en la escuela.

Tras separar a los hombre de las mujeres y los niños, los hombres son ametrallados y luego quemados. La mujeres y los niños son encerrados en la iglesia donde son asesinados disparando su ametralladoras a través de las puertas de madera, tirando granadas de mano al interior. Después incendian el edificio.

Cuando se pudo sofocar el incendio, el espectáculo era dantesco. Había cadáveres de bebés dentro del confesionario, escondidos por sus madres en un intento desesperado por protegerlos. Había cuerpos quemados y desmembrados por las explosiones de las granadas. Otros murieron asfixiados, aplastados o cocidos por las altísimas temperaturas que se alcanzaron en el interior de la iglesia. Apenas una cincuentena eran reconocibles.

Entre las victimas se encuentran varias familias españolas.

Los españoles que vivían en la población francesa tienen todos en común que habían abandonado España tras el triunfo de las tropas sublevadas contra la República. Habían pasado por los campos de concentración franceses en el que habían sido recluidos, tras pasar la frontera. La mayor parte de ellos habían sido trasladados hasta Oradour-sur-Glane para que los hombres trabajaran, inicialmente en la cantera y luego en diversas fábricas y explotaciones en los grupos de trabajo de extranjeros.

En 1944 las familias españolas ya estaban plenamente integradas con la población francesa, aunque para el cura de la localidad eran unos ateos "hijos de Satanás" que nunca acudían a la iglesia.

Sus nombres aparecen en el memorial erigido en el cementerio de la población de Oradour-sur-Glane, aunque con algunos errores.

Según los datos del Foro por la Memoria de Guadalajara, los españoles son: las hermanas Emilia y Angelina Masachs, de 11 y 8 años, de Sabadell, Carmen Silva, de 39 años, de Bilbao, que estaba casada con un francés y cuatro familias.

La familia Gil Espinosa. Formada por matrimonio Francisco Gil Egea y Francisca Espinosa y sus hijas Francisca y Pilar, de 14 años. Además de la familiar Carmen Espinosa Juanos que tenía 30 años. Todos de Alcañiz.

La familia Serrano Pardo eran José Serrano Robles y María Pardo Guirao, junto a sus hijas Armonía de 3 años y los gemel0s Paquito Jacques y Aster Jean de un año. Los tres nacieron en Francia. Los nombres de los gemelos están equivocados en la placa.

Placa colocada por el gobierno de la República en 1945
La familia Lorente Pardo. Llegaron de Barcelona y eran Antonia Pardo, de 29 años y su hijos Nuria de 9 años y Francisco de 11.

Tambien procedentes de Barcelona estaba la familia Téllez Domínguez. Los padres eran Domingo Téllez y María Domínguez y sus hijos Miguel, de 11 años, Armonía de 8 años y Liberto, de dos años, que nació en Oradour.

Las victimas españolas de Oradour-sur-Glane no han recibido ningún homenaje del estado español en democracia. Solo fueron homenajeados en 1945 por el gobierno de la República Española en el exilio.

Respecto a los autores de la matanza, únicamente dos de los acusados fueron condenados a muerte, además de todos los juzgados en rebeldía. El resto, salvo un caso de absolución, fue condenado a penas de prisión o de trabajos forzados. Las dos penas de muerte fueron conmutadas por cadena perpetua en 1954. Los dos condenados salieron en libertad en 1959.

Quiero dar la gracias a Pepe Sedano Moreno, escritor de "Sin Misericordia con José Serrano", que cuenta la historia de la tragedia de Oradour-sur-Glane, por aportarme importantes datos que estaban equivocados.

Para saber más:
UNED
Foro por la Memoria de Guadalajara
Federación estatal de Foros por la Memoria
El diario
El País
Proceso

2 comentarios:

  1. Gracias Juanjo, al exponer esta injusticia estás ayudando a que la Memoria siga vigente.
    Hemos de seguir reivindicando.
    Mientras haya vida y ganas, habrá memoria.
    Un abrazo.
    Salud.
    Salud

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    1. Gracias Sonsoles. La memoria es fundamental se debe conocer, no solo para que no se repita, sino porque sabemos que siempre se repite y es fundamental conocer la esencia de cualquier totalitarismo.

      Besos y abrazos. Cuídate mucho.

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