domingo, 15 de septiembre de 2019

El espejo espacial nazi, la Estrella de la Muerte de Hitler

Los científicos de la Alemania Nazi de Hitler desarrolló diversas armas muy avanzadas para su tiempo como las bombas volantes V-1 y el cohete V-2, el cañón sónico o el Proyecto Urano para fabricar una bomba atómica, entre otras muchas, conocidas como Wunderwaffen.

Estrella de la Muerte de HitlerQuizás la más sorprendente sea una especie de "Estrella de la Muerte Nazi", un arma solar que sería capaz de convertir en cenizas cualquier ciudad del enemigo.

En junio de 1945, técnicos del ejército norteamericano se toparon con el hecho sorprendente de que los científicos alemanes habían planteado seriamente construir una Sonnengewehr, "arma solar", un gran espejo en el espacio que enfocaría los rayos del sol hacia un punto de la superficie terrestre.

Ya antes de la guerra se habían diseñado planes verosímiles sobre el papel para construir una estación espacial. Los entusiastas de los cohetes de Europa, incluyendo al doctor Hermann Oberth, quien pudo ser el impulsor de los diseños del cohete V-2, habían planeado usar la estación espacial, no como una arma, sino más bien como un punto de repostaje para los cohetes que hicieran viajes espaciales.

Estrella de la Muerte de Hitler
La estación giraría alrededor de la Tierra como un satélite artificial, como la Estación Espacial Internacional (ISS) o los satélites de comunicaciones y meteorológicos.

Como en la ISS, los hombres vivirían dentro de la estación respirando una atmósfera artificial.

Para la tecnología de los años 30 y 40 había un gran obstáculo: construir un cohete lo suficientemente potente que pudiera romper la fuerza de atracción de la Tierra y que fuera capaz de alcanzar un punto donde se pudiera construir la estación espacial. Si los alemanes hubieran tenido la tecnología, podrían haber sido capaces de establecer en órbita su "Estrella de la Muerte". Que el el arma hubiera conseguido su propósito era otra historia. Werner von Braun admitió la existencia del proyecto cuando fue interrogado dentro de la operación Paperclip.

Estrella de la Muerte de Hitler
Los nazis no fueron los primeros en tener la idea de usar el sol como un arma letal. El principio sobre el que se basaba el arma solar viene de la antigüedad. El astrónomo griego Arquímedes trazó planes para enormes espejos ardientes para quemar la flota romana durante el asedio de Siracusa en 214-212 antes de Cristo.

Desde que comenzó la carrera espacial se ha demostrado que los reflectores espaciales pueden funcionar, aunque es tremendamente complejo. En 1993, científicos rusos lanzaron uno para transmitir la energía solar a la tierra reflejando la luz solar. Su espejo espacial llamado Znamya, de unos 20 metros de diámetro, fue capaz de transmitir la luz de la luna llena de forma indirecta hasta la superficie de la tierra.

Para saber más:
Popular Mechanics
LIFE
Daily Mail
Cuatro

domingo, 8 de septiembre de 2019

Canfranc, la Casablanca española

En Canfranc, en el valle de la Jacetania, en el Pirineo de Huesca, hubo espías aliados y alemanes, miembros de la Gestapo y soplones para la Francia de Vichy y aprovechados de toda clase. Había bares, llenos de humo de cigarrillos y miradas furtivas, donde la gente se reunía en busca de información o pasaportes falsos para cruzar la frontera mientras huían de la opresión en la Europa ocupada.

Canfranc, la Casablanca españolaContado así, Canfranc era como la Casablanca de la película de Michael Curtiz, protagonizada por Humprey Bogart e Ingrid Bergman, pero enclavada entre montañas.

Durante la Segunda Guerra Mundial este pequeño pueblo oscense y su estación de ferrocarril fue un punto de cruce estratégico para los productos entre España y Alemania: alimentos, wolframio (tungsteno), acero, sin olvidar las 86 toneladas de oro alemán que pasaron por Canfranc entre 1942 y 1943. Este último hecho fue descubierto en el año 2000.

Al igual que en la película Casablanca, en Canfranc el "granuja" del Rick's Cafe (que aquí era La Fonda de Marraco) fue Albert Le Lay, el jefe de aduanas francés, que de manera encubierta coló en España a cientos de judíos que huían del régimen nazi del lado norte de la frontera. Entre los huidos se encontraban artistas como Max Ernst y Marc Chagall o la cantante y bailarina Josephine Baker, que estaba casada con un judío francés, que avisó a la prensa para que nadie se atreviera a detenerla frente a los periodistas. Genio y figura.

Canfranc, la Casablanca españolaTodo un personaje, Le Lay es un tipo fascinante debido a las múltiples redes que tejió y su capacidad para ponerse en contacto con cualquiera sin importarle su nacionalidad o sus intereses políticos o personales. Sus redes estaban formadas por izquierdistas, monárquicos y hasta falangistas; españoles y franceses.
Le Lay llegó a Canfranc en 1940, cuando aún no había nazis en la población. Cuando llegaron allí burló a la Gestapo una y otra vez. Aunque estuvo a punto de ser detenido en más de una ocasión siempre terminaba escapándose de sus garras. Continuó en la resistencia y cuando terminó la guerra se retiró a San Juan de Luz. Nunca hablo sobre sus hazañas y le pidió a su familia que permanecieran igualmente callados.


Por el nudo ferroviario de Canfranc pasó de todo, pero el material más destacable fue el Tungsteno, entonces conocido como Wolframio, un producto fundamental para endurecer el acero que necesitaban los alemanes para blindar sus magníficos panzers, a cambio España recibió 12 toneladas de oro. Del Wolframio se benefició mucha gente, desde especuladores a simples lugareños, tanto de los alemanes como de los aliados que compraban todo el que podían para que no lo hicieron sus enemigos.

Canfranc, la Casablanca españolaLa gran estación de Canfranc, mandada construir por el Rey Alfonso XIII en 1928, divide la población de apenas 500 habitantes en dos. Media estación, a partir del hall principal, sería territorio francés y la otra mitad el español. En 1970 pasó el último tren con destino a Francia.

Se están revisando diversos proyectos para que la estación vuelva a tener su antiguo esplendor y que quizá vuelva a ser utilizada para el transito internacional de trenes. Lo que ahora es un caparazón lleno de escombros se convertirá en hoteles, restaurantes, casas e incluso en un museo ferroviario. Mientras es visitada por más de 40.000 personas al año.

Recorrer la estación solo se puede hacer con visitas guiadas a través de la oficina de Turismo de Canfranc-Estación, que se encuentra en el Ayuntamiento (974373141) o a través de su web. Tambien se ofrece una interesante ruta a través de la linea de búnkers "P", próximos a la localidad, construidos entre 1944 y 1959, ante la posibilidad de una invasión de España desde Francia que nunca se llegó a producir.

Para conocer mucho mejor la historia de la estación internacional de Canfranc recomiendo ver los documentales "El Rey de Canfranc", "Juego de Espías" y "La Dama Olvidada"

Para saber más:
Canfranc
Descubre Huesca
Un Mundo Fascinante
El Economista
Diario de Navarra
Patrimonio Industrial Arquitectónico
Historia de Iberia Vieja