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domingo, 9 de agosto de 2026

Fortines del parque del Oeste, Madrid

La Guerra Civil española tuvo en Madrid uno de los frentes más importantes y en la capital y sus alrededores se dieron serios combates entre el 8 de noviembre de 1936 y el 28 de marzo 1939. 

Fortines del parque del Oeste, MadridEn Madrid fracasa el levantamiento militar y tras la caída del Cuartel de la Montaña, la capital queda bajo control del gobierno de la Segunda República. Tomar Madrid es un objetivo militar para las tropas sublevadas. Para ello se asedia la ciudad por el norte por el general Mola y desde el sudoeste por Franco.

Tras atravesar el río Manzanares en las proximidades del Puente de Los Franceses, las fuerzas rebeldes, establecen una cabeza de puente en la Ciudad Universitaria, usando como apoyo varios edificios, como el Hospital Clínico o la Facultad de Medicina (donde aún hoy se pueden ver las marcas de los combates en su fachada). La cabeza de puente era abastecida desde la Casa de Campo a través de una pasarela que se conoció como la "Pasarela de la Muerte" debido a los constantes bombardeos republicanos a la que fue sometida.

La parte más conflictiva de la línea del frente se encontraba en la zona de la Cárcel Modelo, donde en la actualidad se encuentra el Cuartel General del Ejército del Aire. Debido a ello en el Parque de Oeste se construyeron hasta veinte fortines de hormigón, de los que en la actualidad tan solo quedan tres que se encuentran bastante próximos entre si.

Estas tres fortificaciones son cilíndricas y realizadas en varias fases, debido a que debieron ser construidas bajo el fuego enemigo. 

Fortines del parque del Oeste, Madrid
Los fortines disponen de dos troneras cada una y un acceso en la parte opuesta, que ahora se encuentran tapiados. En uno de ellos aún se puede observar la inscripción "Zapadores nº 7", que puede ser la unidad encargada de construirlos, El fortín más impresionante de los tres es el que se encuentra más al sur, el más alto de todos los que se encuentran repartidos por la toda la Comunidad de Madrid.

Actualmente estos tres ejemplares están protegidos por el Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.






Articulo publicado originalmente en El Fisgón de Madrid en noviembre de 2021. 

Para Saber más:
Rutas con Historia
Fortines. Centinelas de hormigón en el frente de Madrid, de Javier Rodriguez Fernández

domingo, 24 de agosto de 2025

Las obras de arte que Franco regaló a Hitler

Durante la guerra civil española el bando sublevado, al mando del general Francisco Franco, recibió una importante ayuda militar de Adolf Hitler y Benito Mussolini que fue definitiva para su victoria en 1939.

Como agradecimiento al apoyo recibido, y como acercamiento a la posible incorporación de España al Eje, Franco quiso ofrecer a Hitler un regalo que tocara la vena artística del dictador alemán. Se sabe que quiso ser un gran artista y que le gustaba dibujar y pintar con acuarelas, aunque nunca tuvo suficiente talento para llegar a serlo, aunque se pudo ganar la vida cuando vivió en Viena. Aunque Hitler consideraba que su futuro estaba en la pintura o la arquitectura fue rechazado en dos ocasiones en la Academia de Artes de la capital austriaca. 

El arte que regaló Franco a Hitler
Poco antes de finalizar la guerra civil, el 4 de julio de 1939, Hitler recibió, a través del entonces embajador español en Berlín, Almirante Antonio Marques de Magaz, un lote con varias obras del pintor Ignacio Zuloaga, un pintor relacionado con el régimen franquista que participó en las exposiciones de Venecia y Londres en apoyo al bando sublevado y retrató a Franco y el general Millán-Astray, o el asedio del Alcázar de Toledo.

Las pinturas representaban un granjero español en una escena pastoral y a dos mujeres españolas con trajes típicos. En el acto de entrega en la Cancillería del Reich, Hitler dedicó unas palabras parafraseando a Dante, que Paul Schmidt se encargó de traducir y la escolta de las SS rindió honores al embajador español. En la entrega tambien se encontraba Otto Meissner que, como jefe de la Cancillería, se encargaría de gestionar el regalo diplomático del gobierno español, que además de las pinturas, incluían dos fíbulas de oro visigodas, una especie de imperdibles que se usaban para sujetar las ropas antes de la edad media. Heinrich Himmler en su visita e España, para buscar el Santo Grial y preparar el encuentro de Hitler y Franco en Hendaya, tambien fue obsequiado con una fíbula. Como muestra de agradecimiento Hitler le regaló a Franco, por su cumpleaños, un automóvil Mercedes Benz 540 G4 que aun se conserva en perfecto estado en la Sala Histórica de la Guardia Real en el Cuartel del Rey del Palacio del Pardo, en Madrid. y que está considerado el único modelo totalmente original.

De este acto se hicieron eco el diario estadounidense New York Times, el Völkischer Beobachter, vocero oficial del partido nazi y algunos medios de comunicación españoles afines al régimen de Franco.

El arte que regaló Franco a Hitler
A Franco le parecía poco regalo para su gran benefactor en la guerra, así que debía hacerle llegar algo más impresionante y para ello eligió una obra de Francisco de Goya, el genial artista aragonés, pintada más de un siglo antes: La marquesa de Santa Cruz, de 1805.

La pintura de Goya muestra a una mujer sujetando una lira, como símbolo de la música, que la que Hitler era un apasionado. En el instrumento se puede ver un lauburu: icono vasco que se parece a la esvástica. Según algunos testimonios, Franco cambió de opinión y el cuadro no llegó a Hitler. Tras diversas vicisitudes, el cuadro se encuentra actualmente en el Museo del Prado.

Además de los regalos que recibió el Führer, Franco quería regalar a Mussolini una estatua de César Augusto que se encontraba en el Museo Arqueológico de Mérida, pero el marqués de Lozoya lo impidió aconsejando que se hiciera una copia en bronce realizada con cañones tomados a los republicanos tras la batalla del Ebro.

Para saber más:
Ignacio Zuloaga y su utilización por el Franquismo, de Javier Novo González
Arte, revancha y propaganda, de Arturo Colorado Castellary
Finanzas
El Español
Biografías y vidas
 

lunes, 9 de junio de 2025

Lectura recomendada: Los españoles del general Leclerc

Esta es, sin lugar a dudas, la obra más completa y rigurosa sobre la epopeya de los españoles que lucharon en la 9ª compañía de la 2ª División Blindada de la Francia libre del general Philippe Leclerc de Hauteclocque, La Nueve

Lectura recomendada: Los españoles del general Leclerc
Joaquin Mañes Postigo usando diarios militares, expedientes individuales y memorias de oficiales como Raymond Dronne, es tremendamente exhaustivo para conta la historia real de La Nueve y desmonta multitud de mitos que han rodeado a esta unidad formada casi por entero por españoles republicanos exiliados. Ese rigor no está reñido con una prosa ágil y casi novelesca que nos va presentando a multitud de estos soldados, con nombres y apellidos para que les pongamos cara. Algunos de los mitos rotos en "Los españoles del general Leclerc" son  que ni fue la única en liberar París, ni tampoco detuvo al general Von Choltitz. Como bien dice Mañes, sí fue una cuestión psicológica el hecho de ser la primera en llegar al ayuntamiento de París, con el objetivo de calmar a la resistencia y preparar la llegada del resto de la 2ª división blindada.

La historia de La Nueve y de los demás españoles de la 2ª división blindada se empezó a escribir con la tinta de la derrota y el exilio tras la caída de la 2ª República Española. Obligados a cruzar la frontera francesa en los Pirineos en 1939 en penosas condiciones e internados en campos de concentración en situaciones no mucho mejores o abandonado España en barco con destino al norte de África. El último barco con exiliados fue el carguero Stambrook y partió del puerto de Alicante el 28 de marzo de 1939. Tras pasar cada uno por muy diversas vicisitudes como las compañías y campos de trabajo forzado, pasaron a enrolarse en la Legión Extranjera o el Cuerpo Franco de África. 

Lectura recomendada: Los españoles del general Leclerc
Cuando se alistaron a las filas del Ejército de la Francia Libre lo hicieron, entre otras razones, por una certeza: acabar con el fascismo. Habían luchado en una guerra perdida pero que no mermó las ganas de seguir combatiendo por la libertad. Para muchos su objetivo era que, una vez acabada la guerra, regresar a España y acabar con la dictadura de Franco. 

Tras luchar en el norte de África, pasaron a Gran Bretaña en donde se prepararon para cruzar el Canal de la Mancha hacia Francia. Lo hicieron a primeros de agosto de 1944 cantando "la cucaracha" y tras pasar por varias poblaciones y sufrir bajas llegaron a París el 24 de agosto de 1944 subidos en vehículos blindados con nombres españoles. Aquí no acaba su lucha.  Siguieron luchando hasta llegar a Estrasburgo y a la guarida de Hitler en Berchtesgaden, el 5 de mayo de 1945. Solo 39 españoles de los 126 que desembarcaron en Normandía llegaron hasta allí. Otro de los mitos rotos de Mañes.

Lectura recomendada: Los españoles del general Leclerc
Prologado por Carmen Góngora, familiar de uno de los hombres de La Nueve y una auténtica enciclopedia sobre esta unidad, "Los españoles del general Leclerc" es, hasta ahora, la obra definitiva sobre los españoles republicanos que cabalgaban blindados con nombres como Madrid, Guernica, Guadalajara o Santander. La obra cuenta, además, con el apoyo de la AHCC La Nueve, que se encarga de rescatar del olvido la memoria de estos españoles.

Joaquín Mañes Postigo, abogado y un tenaz investigador, ha publicado un buen número de libros centrados en los españoles que participaron en diversos ejércitos extranjeros. Algunas de sus obras son: Españoles en el Ejército Británico en la II Guerra Mundial, Españoles en la Legión Extranjera Francesa, Añoranzas hispanas de la Legión Extranjera o Soldados sin bandera. “Los españoles del general Leclerc”, está editado por Pinolia y se puede comprar en tu librería de confianza, en plataformas y en la web de la editorial.

domingo, 30 de junio de 2024

La Muralla del Estrecho de Franco

En la zona del Campo de Gibraltar se encuentra una línea defensiva que se conoce, desde 2014, como la Muralla del Estrecho. Esta serie de construcciones militares del litoral gaditano, van desde San Roque hasta el cabo Roche, en Conil. 

La muralla del Estrecho de Franco

Formada por una serie fortificaciones como nidos de ametralladoras, casamatas contra-carro y fortines de fusileros, se construyeron antes del comienzo oficial de la Segunda Guerra Mundial, por orden del Generalísimo Francisco Franco ante la posibilidad de un ataque por parte de británicos o franceses. Para su construcción se utilizaron unos 15.000 presos republicanos, encuadrados en Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores, dentro del plan de redención de pena por el trabajo. Este plan, que comenzó antes de finalizar la guerra civil, consistía en reducir en un día de pena redimida por cada dos días de trabajo, aunque tras el conflicto civil se modificó a dos días de condena por cada día trabajado.​ A estos presos se sumaron unidades de zapadores del ejército y otros trabajadores civiles.

La muralla del Estrecho de Franco
En el Campo de Gibraltar se encuentran más de 500 fortines a lo largo de la costa, en la que la población de San Roque es en la que más elementos defensivos reúne, con un centenar de búnkeres, mientras otros apenas tiene uno o ninguno. Obsoletos, estuvieron poco tiempo en servicio y en ningún momento llegaron a entrar en combate. Se diseñaron principalmente para albergar cañones ligeros anticarro, como los Ansaldo y los PaK 35-36 alemanes, que se mostraron poco eficaces ante los blindados. Tras abandonarse su finalidad militar, algunos fueron usados como alojamiento por familias que no podían acceder a viviendas dignas y otros usos como almacenes.

La muralla del Estrecho de Franco
Algunas de las fortificaciones más características se pueden ver, por ejemplo, en antes citado de San Roque especialmente por Sierra Carbonera. En Tarifa, la mayor concentración se encuentra en la Isla de Las Palomas y en las proximidades del Castillo de Santa Catalina. En Algeciras, por la playa de Getares aparecen más de cinco búnkeres y en el Parque del Centenario hay unos cuantos nidos de ametralladoras. En Los Barrios hay un fortín en la playa de Palmones y en Guadacorte, por el Barranco de Cañada Honda podemos ver otro muy bien camuflado entre las rocas. Si visitamos La Línea, podemos encontrarnos más construcciones militares en el Parque Princesa Sofía, el Fuerte de Santa Bárbara o el Museo del Itsmo.

La muralla del Estrecho de Franco
Estas fortificaciones se unieron a las que quedaron de la guerra civil española, con lo que se multiplicaron estos elementos defensivos de hormigón en las costas españolas y por la frontera con Francia en los Pirineos, a la que se llamó Línea P, ordenada construir el 1 de febrero de 1939. Menos conocido es que se dieron instrucciones para establecer posiciones enmascaradas de defensa en las zonas fronterizas de Guipúzcoa, Navarra y oeste de Huesca.

Quiero dar las gracias al Instituto de Estudios Campogribraltareños por el libro Fortines del Sur. Zona Oriental y la gran labor que realizan por la divulgación de la historia del Campo de Gibraltar.

Para saber más:
Fortines del sur. Zona oriental, del Instituto de Estudios Campogribraltareños y coordinado por Ángel Sáez Rodríguez

domingo, 8 de octubre de 2023

El papel que jugó España en la Segunda Guerra Mundial

Seis meses después de acabar la Guerra Civil en España estalla la guerra en Europa: Hitler ha invadido Polonia. El dictador español,  Francisco Franco, había recibido ayuda de Alemania e Italia para acabar con la II República Española. España podía ser neutral como en la Gran Guerra o apoyar a sus benefactores.

El papel que jugó España en la Segunda Guerra Mundial
Al igual que en la Primera Guerra Mundial, Franco decidió que España se mantuviera neutral ya que el país se encontraba destruido y sin capacidad para entrar en la guerra. Esta postura duró hasta que el dictador italiano, Benito Mussolini, decidió entrar en la guerra en junio de 1940. España pasó de la neutralidad a la no beligerancia. La afinidad con el régimen nazi hizo que los miles de españoles republicanos exiliados y confinados en campos de concentración nazis fueran abandonados por Franco al perder la nacionalidad española y convertirse en apátridas: más de 5.500 murieron en esos campos. Durante toda la dictadura los campos de concentración y exterminio, por la censura, permanecieron ocultos para los españoles. 

A pesar del estatus de no beligerante, Franco realmente quería entrar en la guerra (aunque durante décadas el régimen sostuvo lo contrario) y esto llevó a la reunión con el líder nazi Adolf Hitler en la estación de ferrocarril de Hendaya el 23 de octubre de 1940, pero la entrevista no tuvo un buen final aunque se firmó un protocolo secreto en el que se indicaba que España acabaría entrando en la guerra, aunque dejaba en suspenso cuando se haría efectivo. 

El papel que jugó España en la Segunda Guerra Mundial
La guerra iba avanzando y el gobierno español iba cambiando de postura ante el conflicto, pero en una posición ambigua, siempre que fuera beneficiosa. Cuando parecía que el III Reich sería el vencedor de la guerra, Franco envió la División Azul para luchar en la Unión Soviética y dio cobijo a los submarinos alemanes en puertos españoles. Dejó prácticamente todo el control de la prensa a los alemanes con lo que se censuró cualquier noticia que informara de las derrotas alemanas y permitió que la Gestapo el Abwehr se movieran libremente por todo el territorio español. La capital se convirtió en un pequeño Berlín lleno de espías de ambos bandos.

Tras el comienzo de la Operación Barbarroja, cuando parecía clara la victoria germana, Franco se adhirió al Pacto Anti-Komintern. Pero cuando la guerra cambió para los alemanes en el Norte de África y Stalingrado, Franco decidió volver a cambiar su postura y política exterior cambiando, otra vez, a la neutralidad. Mientras que la primera neutralidad fue germanófila esta ultima se decantaba por los Aliados, que iban ganando. Mientras iba cambiando su posición seguía manteniendo negocios con ambos bandos comerciando con el Wolframio (Tungsteno) vital para endurecer el acero.

El papel que jugó España en la Segunda Guerra Mundial
Con la definitiva derrota de Alemania, en el verano de 1945, Franco volvió a cambiar su política y para tratar de crear blanquear su imagen ante la opinión pública internacional cambió el gobierno quitando a todos los ministros pertenecientes a Falange Española, de inspiración fascista, y puso en su lugar a miembros de la CEDA algo más apartados del fascismo pero más católico y conservador, aunque con destacados miembros germanófilos con lo que el régimen de Franco no se apartó del todo de sus amigos alemanes dando cobijo a varios criminales nazis como Otto Skorzeny o León Degrelle y colaborando en sus rutas de escape


Para saber más:
España y la Segunda Guerra Mundial Varios autores
National Geographic
Wikipedia
El Confidencial
UCM
Revista Ayer                                                                                                                  

domingo, 10 de septiembre de 2023

Los españoles de Bir Hakeim

Una historia poco conocida sobre la intervención de españoles en la Segunda Guerra Mundial es la del millar de españoles que lucharon en la batalla de Bir Hakeim, al mando del general francés Pierre Koenig.

Los españoles de Bir Hakeim
Koenig estaba al mando de unos 3.700 hombres que formaban la 1ª Brigada francesa libre. En mayo de 1942, estos hombres se propusieron frenar el avance del cuerpo expedicionario italiano y el Afrika Korps, en el desierto de Libia, en su avance hacia Egipto. Para ello se atrincheraron en el oasis de Bir Hakeim, donde antes había existido un fortín otomano, donde resistieron durante dos semanas

Entre los hombres de Koenig se encontraba la 13ª Media Brigada de la Legión Extranjera que estaba integrada por algo más de 900 republicanos españoles que huyeron de los campos de concentración franceses en los que fueron internados tras la guerra civil española. Entre ellos había veteranos que habían luchado en Siria, Eritrea y Noruega. Para el general francés Émile Béthouart eran unos “alborotadores, difíciles de mandar, pero de una valentía extraordinaria”. Al frente de esta tropa se encontraba el teniente coronel, de origen ruso, Dimitri Amilakvari. Como segundo estaba el alférez Syvatowski, también ruso y nieto de Dostoievski.

Los españoles de Bir Hakeim
Las tropas de Bir hakeim, que tomaron posiciones semienterradas en las arenas del desierto, disponían de 63 tanquetas Bren-Carrier, 24 cañones de diferentes calibres, que en su mayoría manejaban los españoles. A estas piezas de artillerías había que sumar más de 70 ametralladoras y fusiles ametralladores, 44 morteros y 26 cañones y ametralladoras  antiaéreas. Con estas armas debían detener a las divisiones Ariete, Brescia y Pavia del ejército italiano y a las alemanas 15ª, 21ª y 90ª ligera.

El 26 de mayo Las divisiones del Eje atacaron con una punta de lanza de medio centenar de tanques mientras la aviación apoyaba el avance. Durante dos semanas resistieron hasta agotar la munición al grito: “¡Como en Madrid, camaradas!”. A pesar de la desesperada defensa, Bir Hakeim cayó finalmente el 11 de junio. Una tercera fueron bajas durante la batalla y del poco más de un millar de los que pudieron huir en la noche, antes de perder la posición, unos quinientos lograron llegar a duras penas al campamento de Ismailia. Entre ellos un destacado número de españoles. El resto murieron o cayeron prisioneros. Adolf Hitler dio la orden de ejecutar a los prisioneros franceses, pero Rommel se negó. De hecho, valoró muy positivamente la resistencia francesa. Al ver que los prisioneros morían de sed, ordenó que se les distribuyera la misma ración de agua que a sus soldados. El barco en el que fueron trasladados los prisioneros desde Bizerta a los campos de prisioneros en Italia, fue torpedeado y murieron todos. Casi 200 eran españoles.  

Los españoles de Bir Hakeim
La desesperada defensa en Bir Hakeim supuso un alivio para las tropas británicas, que pudieron reorganizarse y alcanzar la victoria en la batalla de El Alamein. Para Churchill “retrasar en quince días la ofensiva de Rommel, los franceses libres de Bir Hakeim han contribuido a salvaguardar la suerte de Egipto y del Canal de Suez”.

Los exiliados españoles destacaron por su coraje y muchos dejaron su vida en  Bir Hakeim. 

En el cementerio francés se pueden ver un buen número de sencillas cruces con nombres y apellidos españoles como Ruiz, García, Muñoz o Castaño.

A pesar de olvidar la participación española en esta batalla, en París se recuerda con un puente sobre el Sena y una estación de metro (muy próxima a la Torre Eiffel) en la que hay varios murales que cuentan esta gesta del ejército francés.

Para saber más:
Republicanos Españoles en la Segunda Guerra Mundial, de Eduardo Pons Prades
Web Archive
Foro Segunda Guerra Mundial
Farac
Davis López Cabia
Global Strategy

miércoles, 22 de marzo de 2023

Lectura recomendada: Canaris, el confidente de Franco

David Casado Rabanal es un investigador concienzudo y en este libro se nota, a pesar de la dificultad de acceder a documentos y diarios, pues la mayor parte de ellos fueron destruidos por los nazis. También ha conseguido tener a acceso a algunos documentos inéditos.

En "Canaris, el espía y confidente de Franco" aporta datos muy interesantes sobre el papel del jefe de espías alemán en España, algo que en los libros publicados por autores extranjeros no es más que un dato casi anecdótico y, según mi opinión, es un elemento lo suficientemente importante. Así, este libro es algo inédito en España y en nuestra lengua. También aporta testimonios y comentarios de coetáneos de Canaris, con lo que logra situarlo en el contexto que se merece ya que, al menos aquí en España, es un personaje casi desconocido, a excepción de ser el jefe del Abwehr y eso que su vida es rica en historias y anécdotas. No en vano estuvo muy próximo a Franco.

Cabe destacar que la relación del jefe de la inteligencia militar alemana con España, durante la Segunda Guerra Mundial, es tan importante que la KO-Spanien, la delegación del Abwehr en España, fue la más numerosa en una nación neutral. 

Durante la Segunda Guerra Mundial el papel de la organización de Canaris toma gran importancia en España. Un papel fundamental lo juega Galicia.  Desde allí se aportan partes del clima, movimientos navales aliados o sirve como punto de abastecimiento de la Kiegsmarine y sus U-Boote. Para ese abastecimiento el Abwehr y la Armada española coordinan el Ettapendienst, una amplia red de suministros encargada de aprovisionar a submarinos y buques de guerra con naves nodrizas y bases secretas. Todo coordinado por el agregado naval alemán en Madrid.

David no dibuja una historia edulcorada del personaje y se aparta de elementos que puedan quedar manipulados por la ideología del personaje o la de quienes con anterioridad han escrito sobre él. Nos cuenta su relación con España desde la Gran Guerra, como se relaciona con los principales personajes del régimen franquista y como va tejiendo su red de espionaje en nuestro país. Durante la Guerra Civil española, Canaris ya es el jefe Abwehr, y al igual que la Gestapo, trabajan codo con codo con la inteligencia militar del bando sublevado.

Respecto a su ideología, Canaris es una persona políticamente conservadora, pero según los nazis van consolidando su control sobre Alemania, se volvió más crítico con al régimen. A pesar de ser un oficial leal del ejército alemán, creía que Hitler y los nazis estaban llevando a su país por un camino peligroso y ya desde 1938 trabajó en secreto para derrocarlo. Esto le llevó a involucrarse en varios complots contra Hitler, incluido el famoso golpe de estado de julio de 1944.  Después de la malograda conspiración, fue arrestado, interrogado y ejecutado, de un modo tremendamente cruel, en el campo de concentración de Flusemburg en 1945.

A pesar de su papel en los esfuerzos para derrocar a Hitler, Canaris sigue siendo un personaje controvertido en la historia alemana y de la Segunda Guerra Mundial. Algunos lo ven como un héroe que trabajó para detener a los nazis, mientras que otros opinan que fue un traidor que jugó un papel en la creación y el mantenimiento del régimen nazi. Este libro aporta bastante luz sobre este fascinante personaje.

David Casado Rabanal es miembro de Divulgadores de la Historia y colaborador de la revista Muy Historia y ha escrito "Vísperas de sangre y otros relatos sombríos", "Resistencias numantinas" y un libro que es referencia en la historia de la Armada Española, "La Marina ilustrada". También ha participado en diversos libros colectivos como: "Stalingrado, la ciudad que derrotó al III Reich", "El ataque a Pearl Harbor" y "La Batalla de Inglaterra", entre otros.

El libro se puede adquirir en librerías y en Editorial Pinolia.

domingo, 15 de mayo de 2022

Ángel Sanz Briz, el ángel de Budapest

Gracias a Steven Spielberg el gran público conoce la historia del industrial alemán Oskar Schidler y los 1.200 judíos que salvó, gracias a la película "La Lista de Schindler", pero hay héroes mucho más importantes que el alemán y uno de ellos es el español Ángel Sanz Briz.

El ángel de Budapest
Ángel Sanz Briz, salvó a 5.500 judíos en Budapest, mientras trabajaba en la Embajada de España en Hungría durante la Segunda Guerra Mundial, emitiendo pasaportes españoles a los judíos perseguidos y acogiéndoles en siete edificios de la capital húngara, que identificó como anexos a la embajada. Por ello fue nombrado "Justo entre las Naciones" en 1968.

Hungría era un aliado de Alemania, pero tras la rendición de Italia a los aliados en 1943 se decidió evitar el mismo problema y se invadió el país el 19 de marzo de 1944, en la Operación Margarethe. Tras la invasión, Adolf Eichmann, uno de los principales responsables del Holocausto, se trasladó a Budapest con un plan para eliminar rápidamente a los judíos de Hungría.

Según le iban llegando informaciones sobre las acciones llevadas a cabo por los nazis contra los judíos comenzó a informar al gobierno de Franco en España. Entre los documentos enviados se encontraba el "informe Vrba-Wetzler", realizado por dos fugitivos de Auschwitz. Al no recibir ningún tipo de instrucciones desde el Ministerio de Asuntos Exteriores decisión hacer algo por su cuenta.

El ángel de Budapest
Como agregado comercial, antes de quedar a cargo de la legación diplomática a mediados de 1944, se unió a un grupo de diplomáticos que decidieron rescatar a los judíos húngaros. En ese grupo se encontraba el sueco Raoul Wallenberg que según algunas fuentes, salvó unos 10.000 judíos mediante unos "pasaportes de protección".

Sanz Briz, consiguió que el gobierno húngaro autorizara la protección por parte de España de 200 judíos sefardíes, considerados españoles, en base a un Real Decreto de 1924, dictado durante la dictadura de Primo de Rivera. Para lograr salvar la mayor cantidad posible de judíos sin exceder al número de sefardíes esos 200 judíos los convirtió en 200 familias, y esas 200 familias fueron aumentando siempre que los grupos no superaran los 200, añadiendo letras a cada número.

Sanz Briz decidió abrir la Embajada de España en Hungría a los primeros 200 judíos húngaros de origen sefardí, donde les protegió de los nazis y le dio comida y ropa. Cuando el número de judíos, hizo que la embajada se quedara pequeña decidió alquilar hasta siete edificios del centro de la ciudad, como anexos de la legación española.

El ángel de Budapest
El 30 de noviembre de 1944, antes de la toma de Budapest por el Ejército Rojo, el Gobierno le ordena abandonar la embajada y italiano Giorgio (Jorge) Perlasca, un veterano de la Guerra Civil Española, que había estado ayudando a Sanz Briz, continuó con su trabajo usando documentos de identidad españoles falsos, en los que declara ser el cónsul español en funciones.

Según un informe remitido por Sanz Briz al gobierno español, el diplomático, con la ayuda de Perlasca otorgó 232 pasaportes provisionales a 352 personas, 1.898 cartas de protección y 15 pasaportes ordinarios emitidos a 45 judíos sefardíes. Con ello salvó a 5.500 personas.

Ángel Sanz Briz llegó al final de su carrera diplomática siendo embajador de España en la Santa Sede. Primero fue al Vaticano junto al embajador Fernando Castiella, cuando el papa era Pablo VI, y luego fue nombrado embajador con Juan Pablo II. Falleció en Roma el 11 de junio de 1980 a los 69 años.

Para saber más:
El ángel de Budapest, de Julio Martín Alarcón
Ministerio de Asuntos Exteriores
Heraldo
Auschwitz. No hace Mucho, No muy Lejos
El Reto Histórico
Yad Vashem

domingo, 20 de febrero de 2022

Españoles en el ejército británico

Tras la derrota de la Segunda República en la Guerra Civil, miles de españoles tuvieron que abandonar España a través de los Pirineos en penosas condiciones o a través del mar. El último barco con exiliados fue el carguero Stambrook y partió del puerto de Alicante el 28 de marzo de 1939.

Los exiliados recalaron en muchos lugares. Unos se unieron a ejército rojo, otros al francés o los grupos de trabajadores que construyeron el Muro Atlántico y muchos se unieron a la resistencia. Cerca del millar acabaron uniéndose al ejército británico.

Españoles en el ejército británico

Los españoles en el ejército británico sirvieron principalmente en el Cuerpo de Pioneros (Pioneer Corps), pero muchos pudieron unirse a diversas unidades de infantería, comandos y hasta el famoso SAS.

En el Number One Spanish Company  sirvieron españoles procedentes de diversos cuerpos y lugares, pero la mayoría con experiencia en la Guerra Civil Española. Unos llegaron desde unidades de la Legión Extranjera francesa que se encontraban en Francia. A ellos se unieron algunos componentes de la 185ª Compañía de trabajadores españoles (185 Spanish Labour Company), reclutados directamente del campamento de Gurs apara el British Expeditionary Force. La mayoría llegaron procedentes de 13 ª Semi Brigada de la Legión Extranjera francesa que lucharon en Narvik, cuando la fuerza expedicionaria tuvo que regresar a Gran Bretaña, a través de Francia, tras la caída de Noruega, también en 1940. 

Durante ese periodo de la guerra, el ejército británico prohibía el uso en combate de soldados extranjeros en sus unidades, así que estos españoles pasaron a formar parte de los Pioneer Corps, como la Number One Spanish Company, formada por unos 250 efectivos. Su desempeño estaría en labores de apoyo a otras unidades. Entre 1942 y 1943 trabajaron en Gran Bretaña junto a unidades neozelandesas como compañías forestales, junto a ellos también trabajaron en los bosques de las Ardenas.

Españoles en el ejercito británico
Juan Torrents Abadía alias John Colman
Foto propiedad de Cliff Colman
Aunque en el mismo Día D desembarcaron varias unidades de los Pioneer Corps, la Spanish Company Number One desembarcó en Arromanches, en Normandía el 14 de agosto de 1944. A su llegada tuvieron que realizar trabajos de almacenamiento y logística para el frente. En esos días las playas de Normandía eran un auténtico hervidero de vehículos, pertrechos y personal.

Continuaron con sus labores según avanzaba la guerra y al finalizar trabajaron en tareas de seguridad y en recuperación de material militar, hasta que en enero de 1946 fueron desmovilizados. A los extranjeros que sirvieron en el ejército británico se le dio la posibilidad de quedarse en Gran Bretaña por lo que prácticamente todos se quedaron.

Pero estos soldados no fueron los únicos en el ejército británico. Otros sirvieron en diversas unidades de combate. Un número significativo de los que sirvieron en la Number One Spanish Company se pasaron a los Comandos y unos 140 de ellos al SOE, el Servicio de Operaciones Especiales

Españoles en el ejercito británico
Más de una docena de españoles republicanos sirvieron en comandos del SAS. Todos tenían experiencia de combate en la Guerra Civil española y algunos procedían de grupos reclutados por el ejército francés en campos de refugiados situados en el sur de Francia durante 1939. Otros procedían de la Legión Extranjera Francesa estacionado en Siria o el Líbano. 63 de estos españoles se unieron al ejército británico primero en el Queen's Royal Regiment y luego en el 50th Middle East Commando  en 1940, en Egipto. Todos pasaron al batallón D de Layforce en Creta. Tras la toma de Creta por parte de los alemanes en 1941, algunos lograron escapar. Los españoles capturados que sirvieron en los comando se hicieron pasar por gibraltareños, gracias al médico del 50 grupo de comandos. En abril de 1943 cerca de la mitad de los que sirvieron en Creta pasaron al 361 de los Pioneer Corps en Argelia. Dos fueron al 1º Regimiento de Servicios Especiales y de allí pasaron al 2º SAS, en 1943, como otros que terminaron en los 3º y 4º formados principalmente por franceses. Algunos de esos españoles que sirvieron en el SAS fueron Juan Torrents Abadía (John Colman), Francisco Gerónimo (Frank Williams), Ángel Camarena (Alan Cooper) y Rafael Ramos. 

Algunas fuentes afirman que algunos españoles participaron individualmente en el Long Range Desert Group (LRDG) pero debido a que algunos de ellos solían adoptar un nombre falso, al haber desertado de unidades francesas. No hay pruebas sobre ello pero es posible que futuras investigaciones lo confirme o desmienta.

Españoles en el ejercito británico
Tras la caída de la isla de Creta en manos alemanas, algunas fuerzas británicas lograron escapar a Egipto. Allí unos 5 españoles se volvieron a unir al Queen’s Royal Regiment, perteneciente a la 7º División Acorazada Británica, las famosas "Ratas del Desierto" que lucharon con Montgomery. Entre ellos está un tal Mena, que formó parte del canje de prisioneros del puerto de Barcelona en octubre de 1943. Junto a Mena, otro apellidado Esteve, llegaron a participar en el Día D.

Como aviador, hubo un español excepcional, José María Carreras Dexeus. Este pionero de la aviación española prestó servicio como piloto del Air Trasport Auxiliay, servicio perteneciente a la RAF, siendo el piloto que llevó al primer ministro Winston Churchill a la reunión de Yalta con Roosevelt y Stalin, en febrero de 1945.

Los cerca de 140 de españoles que pasaron al SOE realizaron diversas operaciones de sabotaje, información o apoyo a los grupos de la Resistencia en Europa, algunos de ellos (ex miembros de la Legión Extranjera Francesa) participando en la Operación Postmaster, en Guinea Ecuatorial. Cuatro de los participantes regresaron a Gran Bretaña para entrenar con el resto de sus compañeros del SOE.

Quiero dar mi más sincero agradecimiento a Séan Scullion por su inestimable, y desinteresada, ayuda aportándome muchos datos importantes para contar la historia de estos españoles que sirvieron en el ejército británico. 

Para saber más:
Number 1 Spanish Company, de Antonio Grande Catalán (memorias)

domingo, 16 de enero de 2022

Antonio Camazón y los españoles que ayudaron a descifrar Enigma

Siete españoles ayudaron a desentrañar los códigos de Enigma, la máquina de cifrado que los alemanes creían inviolable. Aquellos criptógrafos españoles estuvieron trabajando al más alto nivel durante la Segunda Guerra Mundial.

Antonio Camazón y los españoles que descifraban EnigmaLos siete españoles del "Equipo D", eran republicanos exiliados que trabajaron en el servicio secreto de la República o en la policía y que procedían de campos de refugiados del sur de Francia. El equipo lo formaban cinco ex oficiales y dos ex comisarios políticos, todo dirigido por el pucelano Faustino Antonio Camazón Valentín, un hombre culto que hablaba cuatro idiomas y conocía hasta doce.

El resto del equipo español lo formaban Carmelo Estrada Manchón, Jaime Barba Claramunt, José Díaz Rodríguez, Manuel Inglada Diaz, Andrés Martínez Benito y Medina Cantero, de nombre desconocido  

El Equipo D trabajaba para el servicio secreto francés, junto a otros grupos formados por polacos y franceses, en el Château de Vignolles, al noroeste de París, llamado en clave "Bruno".

Camazón estuvo en la Policía Criminal en Madrid, donde destacó por su pericia en huellas digitales. Como tambien destacaba en matemáticas y criptografía paso a trabajar en el Servicio Secreto español. Su primer trabajo fue en Marruecos para buscar a Abd el Krim el líder rifeño que encabezó la resistencia contra la administración colonial española y francesa durante la Guerra del Rif llevada a cabo entre 1920 y 1926. Durante esta campaña entabló contactos con el Deuxieme Bureau, el servicio de información del ejército francés y. durante la Guerra Civil española compartió información con ellos. Entre esa información destaca la relativa a las máquinas Enigma.

Antonio Camazón y los españoles que descifraban Enigma
Camazón junto a sus compañeros del Château de Vignolles 
Tras la Guerra Civil pasó a Francia en febrero de 1939, acabando en un campo de concentración al sureste de Francia. Tras mucho esfuerzo logró comunicarse con sus colegas del Deuxieme Bureau y consiguió ser liberado.
Con una nueva identidad consiguió rehacer el Deuxieme Bureau junto a antiguos miembros del servicio francés y otros españoles criptógrafos.

Tras la caída de Francia en poder de los alemanes, el grupo de criptógrafos tuvo que huir hacia Argel y al estar lejos para captar los mensajes alemanes vuelven a Francia, concretamente a Montpellier, donde reanudaron sus trabajos. En 1942, cuando los alemanes entran en zona libre de Vichy tuvieron que volver a escapar, los polacos a España donde fueron traicionados por sus guías españoles y arrestados por la Gestapo que los interrogó sin conseguir ninguna información importante. Los españoles volvieron a Argelia y poco después de la liberación de París volvieron el Château de Vignolles, donde trabajaron duro para romper los códigos nazis de las máquinas Enigma, junto a los británicos de Bletchley Park. Para romper los códigos alemanes más de 8.000 personas trabajaron en la sombra. 

Antonio Camazón y los españoles que descifraban Enigma
Entre los mensajes más importantes que lograron descifrar se encontraban planes para la Operación Félix, pero lo más doloroso fue el descubrimiento, a través de los mensajes interceptados, de los horrores del régimen nazi con la persecución y el asesinato de los judíos

Tras la muchos años viviendo en París, Camazón volvió a España a través de Canfranc y se estableció en Jaca, donde falleció. Descansa junto a más de 300 republicanos en el cementerio municipal de la población Aragonesa. 

Para saber más:
Heraldo de Aragón, (septiembre de 2008)
Historia de Iberia Vieja, (marzo 2016)

domingo, 7 de noviembre de 2021

La batalla del Wolframio

La España de Franco fue uno de los más importantes escenarios de la guerra económica entre nazis y aliados durante la Segunda Guerra Mundial, y el episodio quizá más importante de esa lucha sea la "Batalla del Wolframio".

La batalla del Wolframio
El wolframio, wólfram o tungsteno, con importantes yacimientos desde Córdoba a A Coruña, ocupando todo el Oeste de España y el Centro y Norte de Portugal, es un metal relativamente escaso. Su mejor cualidad es que presenta un punto de fusión tremendamente alto con unos 3.422º centígrados, lo que le da una gran resistencia a las altas temperaturas. Solo el diamante le supera en dureza. Este mineral permite la fabricación de aceros de gran dureza y por eso es utilizado en la industria armamentística para el endurecimiento de las puntas de las granadas antitanque, motores de aviación, cohetes, etc. Lo que no está claramente demostrado es el uso del wolframio en el blindaje de los panzers alemanes. Existen informes aliados en los que no aparece como uno de los materiales de su composición. 

De no tener prácticamente ningún valor antes de de la guerra, el wolframio se convirtió con el conflicto en un metal de altísimo valor estratégico, sobre todo para Alemania. Ya lo dijo Hans Heinrich Dieckhoff, embajador alemán en  España entre 1943 y 1945: "Para nosotros el wolframio es como la sangre para el hombre". Para España significaba poder saldar la deuda adquirida con Alemania durante la Guerra Civil.

La batalla del Wolframio
Debido a su importancia estratégica el wolframio español llegó a costar 285.000 pesetas, de los años 40, por tonelada. Estos precios se consiguieron debido a la elevada demanda de Alemania y de los aliados que lo hacían para dificultar su adquisición por parte de los nazis. Los aliados realmente no lo necesitaban ya que tenían el molibdeno otro metal de similares características y en grandes cantidades. Aun así, Estados Unidos aún mantiene una importante reserva de wolframio.

Roosevelt, en 1941, meses antes del ataque japonés a Pearl Harbor, empezó a cambiar su estrategia hacia España. En noviembre de 1943, tras la Conferencia de Teherán, que estableció la primera fecha del desembarco de Normandía, Washington, contrario al régimen de Franco, tomó la decisión de cortar el envío de petróleo a España hasta que el régimen franquista no suspendiese sus ventas de wolframio a Alemania. Al menos durante los seis meses siguientes, que era el plazo necesario para que la falta del wolframio en la industria de guerra alemana provocase la pérdida de su capacidad militar ante el previsto desembarco aliado.

Francisco Gómez-Jordana, ministro de Asuntos Exteriores español, logró con el apoyo del embajador norteamericano Carlton J. H. Hayes, partidario de más flexibilidad con el Gobierno español, que se abriesen negociaciones para hallar una solución a esa dura medida norteamericana, mientras se suspendiese la venta de wolframio a los nazis. Esas negociaciones llevadas a cabo entre enero y abril de 1944, se convirtieron en la parte más importante de la "Batalla del Wolframio".

La batalla del Wolframio
Antiguas instalaciones mineras de Varilongo, en Santa Comba
El asunto era de tal importancia que en las negociaciones intervinieron directamente Roosevelt, Churchill y Franco, y no sólo estuvieron a punto de causar una división entre norteamericanos e ingleses por la postura americana debido a sus intereses en España, sino también las diferencias entre Gómez-Jordana y Demetrio Carceller, ministro de Comercio e Industria y el sector falangista, más afín a los nazis y contrario a esa negociación.

Franco, como durante todo el conflicto,  tuvo ante la negociación un doble juego. No desautorizó la actitud de los que se oponían a la negociación, aun queriendo llegar a un acuerdo con los aliados. EEUU cedió en las conversaciones para no romper su alianza con los ingleses y el 4 de mayo de 1944 se firmó el acuerdo que permitía la venta limitada del wolframio español a los nazis. En la "Batalla del Wolframio" el verdadero derrotado fue el presidente Roosevelt.

El Wolframio llegó a tener tanta importancia que a un agricultor gallego le ofrecieron comprarle su casa por 20000 reales. Pero lo que realmente querían de la casa eran tan solo sus paredes, no el terreno. Así que el labriego accedió y con ese dinero se construyó otra casa mucho mejor. Al fin y al cabo las piedras las había por todas partes y gracias a ello muchos gallegos pudieron ganar dinero y salir de la miseria.

Un importante número de minas de wolframio tenían destacamentos penales en los que los presos redimían sus penas con trabajo, como el Destacamento Penal Mina "El Eje", en Ourense, que proporcionó wolframio a Alemania desde finales de 1942 hasta julio de 1944, que fue cerrado ante la presión Aliada. En el destacamento trabajaron 461 presos políticos y de guerra junto a cientos de personas de los pueblos de la comarca.

Para saber más:
La Batalla del Wolframio: Estados Unidos y España de Pearl Harbor a la Guerra Fría (1941-1947), de Joan María Thomás
Los años del Miedo, de Juan Eslava Galán
Watertown Arsenal Laboratory


domingo, 18 de julio de 2021

¿Por qué Alemania no tuvo bombarderos pesados de largo alcance?

Al comienzo de la guerra y tras la invasión de Polonia y la caída de Francia y los Países Bajos daba la impresión de que la Luftwaffe alemana era un arma formidable, pero a pesar de los éxitos, cometió importantes errores.

¿Por qué Alemania no tuvo bombarderos pesados de largo alcance?
Desde 1933, el general Walther Weber, Jefe del Estado Mayor de la Luftwaffe tenía muy claro que el bombardeo estratégico tendría una importancia clave en la guerra moderna. Tres años después falleció en un accidente aéreo y fue sustituido por Albert Kesselring, que terminó cancelando los proyectos de bombarderos estratégicos. En el seno de la fuerza aérea alemana no se supo establecer correctamente las prioridades con respecto al uso de los nuevos aparatos y según avanzaba la guerra no tenía suficientes recursos para la construcción y entrenamientos de suficientes aviones y pilotos. Muchos recursos se desviaron hacia desarrollos de armas que se demostraron claramente ineficaces para cambiar el curso de la guerra. Por otro lado, el alto mando tenia serios desacuerdos y Hermann Göring, entrometido, negligente y adulador de Hitler, cometió errores importantes y prometió cosas que no podía cumplir.

La Luftwaffe ya había adquirido notable experiencia con sus excelentes aparatos durante la Guerra Civil española, al ayudar a los alzados contra la República, y se midieron con los aviones soviéticos. Pero a pesar de ello tenía problemas organizativos.

¿Por qué Alemania no tuvo bombarderos pesados de largo alcance?
El planteamiento fundamental desde la creación de la Luftwaffe fue
principalmente neutralizar a la fuerza aérea enemiga controlando el espacio aéreo y apoyar a las fuerzas terrestres, por lo que la Blitzkrieg fue tan eficaz al comienzo de la guerra. Para ello se desarrolló el Junkers Ju-87 “Stuka” muy eficaz en el ataque en picado pero lento en vuelo normal, lo que le hacía vulnerable a los cazas o a los antiaéreos. Por ese motivo se retiró en 1944 cuando se intentó sustituir por otros aparatos como el versátil Junkers Ju-88.

Por ese planteamiento algo más “terrestre” de la fuerza aérea, no se tuvo realmente en cuenta el bombardeo pesado a larga distancia. Esto le costó caro cuando atacó Gran Bretaña. El bombardeo en picado era ineficaz y los bombarderos convencionales tenían limitado radio de acción.

Göring le prometió a Hitler que doblegaría a la RAF para que la Operación León Marino (la invasión de Gran Bretaña) fuera un éxito. Pero subestimó a la fuerza aérea británica y tomó decisiones fatales.

La ventaja de la RAF radicaba principalmente en que combatía en su propio espacio aéreo, lo que le hacía ahorrar combustible, mientras que la Luftwaffe debía volar entre 80 y 160 kilómetros antes de poder entrar en combate o lanzar sus bombas. Los británicos disponían, además, de sistemas de detección temprana como el radar mucho más eficaces que los alemanes.

¿Por qué Alemania no tuvo bombarderos pesados de largo alcance?
Otra cuestión era la producción de aparatos. En el verano de1940 los alemanes fabricaron alrededor de 140 aviones al mes mientras que las fábricas británicas produjeron 500.

El mayor error cometido por Göring, por orden expresa de Hitler, durante la Batalla de Inglaterra fue el cambio de estrategia. Pasó de bombardear los aeródromos y las instalaciones de la RAF, que llegó a estar prácticamente aniquilada, al bombardeo de las ciudades. Este cambio dio la oportunidad a los británicos de recuperar su fuerza aérea, que acabó doblegando a la Luftwaffe.

En la Unión Soviética fue en donde la debilidad de la Luftwaffe se hizo más patente. Lo más destacado era la incapacidad de poder fabricar aviones al ritmo que se necesitaban. Como con Polonia o Francia el comienzo de la Luftwaffe en la Operación Barbarroja fue tremendamente eficaz. El primer día destruyó más de 1200 aparatos soviéticos, pero según avanzaban las tropas del Heer a través de los vastos territorios rusos fue cada vez más difícil para la Luftwaffe atender las peticiones de apoyo de las fuerzas terrestres, lo que se agravó con la llegada del duro invierno. Había cada vez más peticiones de aparatos y las fábricas no cubrían la las necesidades. Hitler no ordenó poner a la industria en producción de guerra total hasta el año 1943, lo que afectó a la Luftwaffe con el añadido de invertir grandes cantidades de marcos en el desarrollo y fabricación de las V-1 y V-2.

¿Por qué Alemania no tuvo bombarderos pesados de largo alcance?
La mayor parte de las fábricas soviéticas se encontraban al otro lado de los Urales, en una de las mayores hazañas logísticas de la guerra, lo que hacía imposible que los bombarderos medios y ligeros tuvieran la posibilidad de bombardearlas. El desarrollo del bombardero pesado Uralbomber (Bombardero de los Urales), de cuatro motores, se detuvo por culpa del Secretario del Aire Erhard Milch, para que se fabricaran bombarderos bimotores, más rápidos de fabricar. 
Heinkel proyectó su He-177 Greif (Grifo), el único bombardero operacional de largo alcance utilizado por la Luftwaffe durante la guerra, pero que llegó demasiado tarde para poder atacar las fábricas soviéticas y su uso fue más como bombardero en picado armado con cañones antitanque de 50 y 70mm. Al final, se utilizaron como plataformas de lanzamiento del misil guiado Hs 293 o la bomba planeadora guiada FX 1400 Fritz contra objetivos navales o terrestres. El He-177 No se usó como un auténtico bombardero.

¿Por qué Alemania no tuvo bombarderos pesados de largo alcance?
Con la entrada de los EEUU en la guerra, en Alemania se inició el proyecto “Amerika Bomber”. Para el plan se presentaron, entre otras opciones, el Junkers Ju-390, el Messerschmitt Me-264 y el Focke-Wulf Ta-400, de los que finalmente se eligió el modelo de Messerschmitt. Aunque tras presentar tres prototipos se canceló el proyecto.

Británicos y estadounidenses demostraron con claridad la eficacia de los bombarderos pesados de largo alcance que permanecían tranquilamente estacionados en Gran Bretaña sin el peligro de los inexistentes bombarderos pesados alemanes. Los aliados confiaban en la  obtención de resultados a medio-largo plazo, mientras que los alemanes carecían de esa paciencia y querían resultados más inmediatos.

Para saber más:
Días de Infamia: Grandes errores militares del siglo XX, de Michael Coffey
Gran Capitán
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