domingo, 18 de abril de 2021

Campos de prisioneros de guerra en Estados Unidos

Había acabado la Segunda Guerra Mundial y en los Estados Unidos quedaban 511 campos (de un total de 666) que recluían a unos 425.000 prisioneros de guerra alemanes y de otros países del eje. En casi todos los Estados había al menos un campo de prisioneros, en mayor número en los del sur, excepto Nevada, Dakota del Norte y Vermont.

Campos de prisioneros de guerra en Estados UnidosA finales de 1942, el Departamento de Guerra había decidido llevar a los Estados Unidos a los prisioneros del Eje. En esta decisión influyeron muchos factores; el principal motivo fue el economizar soldados en la vigilancia de los prisioneros. Por entonces se estaban iniciando las grandes operaciones en el Pacífico y se preveía la necesidad de un gran contingente de soldados para combatir a los japoneses en las islas del Pacífico. Tambien se tuvo en cuenta las advertencias de los jefes norteamericanos en zonas de combate que no querían apartar a sus tropas y recursos del frente de combate y dedicarlos a la custodia de prisioneros.

Los barcos que transportaban a los prisioneros desde Europa y África, atracaron en varios puertos de la costa Este y para llegar a los campos donde serian internados la mayor parte de los prisioneros tuvieron que recorrer grandes distancias en ferrocarril. Este largo recorrido les mostró la abundancia en la que vivía su enemigo del otro lado del océano Atlántico. Viajaban en coches de pasajeros, muy diferentes a los vagones de carga que utilizaban para transportar a las tropas el ejercito alemán y se les servía comida y café durante el viaje.

Campos de prisioneros de guerra en Estados UnidosEn lugar de ver ciudades arrasadas por las bombas, algunos llegaron a ver los imponentes rascacielos de Nueva York para continuar con las fértiles tierras de cultivo, los enormes bosques, las redes de carreteras, en definitiva una exhibición de la riqueza de los Estados Unidos. Para algunos fanáticos nazis la experiencia resultaba tan increíble que dijeron a sus compañeros que no se dejaran engañar, que el viaje era un truco para impresionarlos.

El Departamento de Guerra construyo los campos del modo más económico posible: madera de pino, papel alquitranado y cemento. Para evitar la calefacción ubico la mayoría de los campos en los estados del sur, donde el clima era más benigno en invierno, aunque demasiado caluroso para la mayoría de los centroeuropeos. Los campos tenían barracones nuevos y limpios, hospitales con médicos, dentistas y comida abundante. Un prisionero alemán escribió a su casa desde campo Trinidad en el estado de Colorado:
Después de todo lo que pasamos, estar aquí es como una cura de reposo.
Campos de prisioneros de guerra en Estados UnidosLos prisioneros fueron alojados en barracones con capacidad para cincuenta hombres. Cada cinco barracones había un comedor con cocina, platos, cubiertos, y sobre todo muy buena comida. De hecho, la mayoría de la comida era preparada por los propios cocineros alemanes con ingredientes suministrados por el Ejército estadounidense. Un alemán escribió a casa diciendo:
Aquí comemos más en un solo día que allí durante toda la semana.
El trato dado a los prisioneros llevó a la prensa y al Congreso a criticar al Departamento de Guerra por ello, pero este justificó su política afirmando que la estrategia de tratar bien a los prisioneros tenía su fruto en los comentarios que estos hacían en las cartas que escribían a sus familias describiendo su buena situación y que estos comentarios se difundirían entre las tropas alemanas y llevarían a que muchos más soldados se rindieran a los aliados, lo que daría como resultado una reducción de las bajas norteamericanas. Esos argumentos convencieron al Congreso. Y cuando un reportero del servicio nacional de noticias publicó que después de un recorrido realizado por los campos en 1944, que los prisioneros recibían solamente lo que exigía la Convención de Ginebra, la opinión pública empezó a cambiar en su postura.

Campos de prisioneros de guerra en Estados UnidosEn junio de 1943, 2.000.000 de estadounidenses estaban luchando en el extranjero. Como resultado, se produjo una escasez de mano de obra en sectores esenciales de la economía americana, a pesar del trabajo de miles de mujeres, mientras la población de prisioneros aumentaba. Para paliar esa escasez, los prisioneros empezaron a trabajar en bases militares, granjas, la elaboración de alimentos, explotaciones forestales y minería. A la mayoría de los estadounidenses no les gustaban los prisioneros, pero por el esfuerzo de guerra cooperaban.

En los tiempos de ocio de los prisioneros, el fútbol era el pasatiempo más popular y se organizó una liga de fútbol y hasta consiguieron que se les permitiera competir con los equipos de otros campos cercanos.

Los campos estadounidenses para prisioneros de guerra alemanes eran mucho mejores que los campos de concentración destinados a sus propios compatriotas norteamericanos de origen japonés.

Campos de prisioneros de guerra en Estados UnidosEn algunos campos se les permitió salir bajo custodia, como en Inglaterra, para asistir a algunos espectáculos, y a pesar de ser soldados de un país enemigo, acudían a lugares a los que los afroamericanos no podían entrar. Este hecho, especialmente evidente en los estados racistas del sur puede llegar a resultar inverosímil en la actualidad, pero así sucedía, un soldado enemigo cuando salía del campo de prisioneros tenía más puertas abiertas por el solo hecho de ser blanco que los guardias afroamericanos que custodiaban el campo donde ese mismo alemán era prisionero.

En 1945, cuando se empezaron a liberar los campos de concentración y exterminio nazis, los prisioneros alemanes fueron obligados a ver un documental sobre las atrocidades cometidas en los campos. La mayoría dudaron que estas películas fueran auténticas y afirmaban que era sólo una maniobra propagandística para desacreditar al nacionalsocialismo, a Hitler y al Reich alemán.

Para saber más:
America’s Concentration Camps de Allan R. Bosworth
El Secreto de Zara

domingo, 11 de abril de 2021

83ª División Infantería "The Rat Tag Circus"

La 83ª División de Infantería, tambien llamada Thunderbolt, entró en combate por primera vez en Normandía a finales de junio de 1944, dentro de la Operación Cobra, para destruir los setos del Bocage normando. Formando parte 3º Ejército del general Patton, estuvieron involucrados en importantes combates por el norte de Francia y Europa, hasta que finalmente entraron en Alemania.

The Rat Tag Circus
Precisamente en Alemania es cuando la 83ª División de Infantería, comenzó a ser conocida como "The Rat Tag Circus" (algo así como el circo de la chusma)

Cuando las fuerzas estadounidenses cruzaron el Rin en marzo de 1945, la guerra se convirtió en una carrera para llegar antes a Berlín con las divisiones blindadas del 12º Grupo de Ejércitos a la cabeza. Pero la 83ª División de Infantería era una división que disponía de muy pocos transportes propios.

Según el Informe de Acciones del 329º regimiento de infantería, la variopinta división fue fruto de la necesidad, cuando los únicos 10 camiones del regimiento se fueron dedicados a otras tareas. Mientras los oficiales del batallón protestaban al general de la división Robert C. Macon, este ordenó "utilizar al máximo el transporte alemán capturado que estuviera disponible".

De este modo cualquier vehículo alemán que pudieran obtener recibía una capa de pintura verde oliva, se le añadían algunas estrellas blancas y era puesto puesto en servicio.

The Rat Tag Circus
En su camino confiscaron de todo tipo de vehículos: camiones, automóviles de personal, motocicletas, autobuses, blindados
y hasta un Messerschmitt BF 109 que fue pilotado por un miembro de la división. Cualquier vehículo servida para el transporte de tropas. Uno de los más peculiares era un camión de bomberos, que llevaba escrito: "Próxima parada Berlín". Los tanques transportaron a más de 30 soldados en la parte superior, mientras que los jeeps, con y sin remolques, transportaban entre 10 o 12. Los soldados iba tan apiñados en los vehículos que el asistente del comandante de la división dijo en tono de broma que "parecía que los hombres fueron rociados en los tanques".

Entre los blindados se encontraban varios semi-orugas SdKfz 251, un SdKfz 233, un cañón de asalto Stug III, un Panzer V Panther, un Panzer VI Tiger y un Panzer VI B, Köenigstiger.

The Rat Tag Circus
Pero esta variada colección de vehículos y hombres que componían el "Rag Tag Circus" no fue lo único sorprendente sobre el viaje de la 83ª División de Infantería por Alemania. Avanzaban a gran velocidad, de tal modo que el puesto de mando de la división debía trasladarse hasta 5 veces al día mientras a los alemanes les daban tregua.

Esto produjo algunos casos bastante peculiares.

Mientras el "Rag Tag Circus" avanzaba, un vehículo entró en su columna. Era otro automóvil alemán como tantos otros en el convoy y en condiciones normales no habría llamado la atención. Pero la conducción errática y la bocina sonado constantemente llamaron la atención de un oficial norteamericano que echó un vistazo más de cerca cuando el automóvil se acercó a su vehículo y observó que en el había alemanes, entre los que se encontraba un general de la Wehrmacht que ignoraba el hecho de que la columna por la que avanzaba era en realidad estadounidense, no alemana. Los estadounidenses bloquearon el camino de los alemanes, con lo que capturaron un general alemán.

The Rat Tag Circus
En otra ocasión, viajaban tan rápido que alcanzaron una columna de vehículos alemanes en retirada hacia el este. Esta vez, lograron capturar a un coronel.

En tan solo 14 días la 83ª División de Infantería recorrió 450 km a través de Alemania desde el Rin hasta el Elba, donde fue la primera unidad en cruzarlo el 13 de abril de 1945. En su periplo capturaron unos 12.000 prisioneros de guerra alemanes y 72 ciudades alemanas. También liberaron más de 75.000 prisioneros de guerra aliados internados en campos de prisioneros alemanes y el campo de concentración de Langenstein, un subcampo de Buchenwald y en el que encontraron más de mil reclusos en muy malas condiciones.

El Elba terminaría siendo lo más cerca que los estadounidenses estuvieron de Berlín antes de que terminara la guerra. La 83ª División regresó a los Estados Unidos en 1946 y fue disuelta. En Europa tuvieron casi 16000 bajas de los que 3637 murieron en combate.

Para saber más:

domingo, 4 de abril de 2021

Los panfletos de Hiroshima y Nagasaki ¿Aviso del infierno nuclear?

En el Museo de la Segunda Guerra Mundial de Nueva Orleans, se encuentra un interesante documento casi desconocido que parece mostrar que los norteamericanos avisaron a los japoneses antes del ataque nuclear a Hiroshima y Nagasaki.

La primera "advertencia" potencial es la Declaración de Potsdam, del 26 de julio de 1945 que dice en su último punto:
"Llamamos al gobierno de Japón para que proclame ahora la rendición incondicional de todas las fuerzas armadas japonesas y brinde garantías apropiadas y adecuadas de su buena fe en tal acción. La alternativa para Japón es la destrucción rápida y total."
Los panfletos de Hiroshima y Nagasaki
¿Se suponía que la "destrucción inmediata y absoluta" implicaba un bombardeo atómico? No está nada claro, pero un borrador anterior, escrito por el Secretario de Guerra Stimson mucho antes de que se conocieran los resultados de la prueba Trinity, no incluye "destrucción rápida y total". 

Antes de lanzar las bombas atómicas sobre Japón Estados Unidos lanzó millones de panfletos diferentes sobre 47 ciudades niponas, animando a la rendición y a que los civiles abandonaran las ciudades ante un ataque inminente. El que se encuentra en el museo dice:
"Lea esto con cuidado porque podría salvar su vida o la de un pariente o amigo. En los próximos días, algunas o todas las ciudades nombradas en la parte de atrás serán destruidas por bombas estadounidenses.
Estas ciudades poseen instalaciones militares y fábricas o talleres que producen productos militares.
Estamos decididos a destruir todas las herramientas que la camarilla militar está usando para prolongar esta guerra inútil.
Pero, desafortunadamente, las bombas no tienen ojos. Así que, de acuerdo con la políticas humanitarias de América, la fuerza aérea americana, que no desea herir a la gente inocente, ahora le avisa de que deje las ciudades nombradas y salve su vida.
América no está luchando contra el pueblo japonés, pero sí está luchando contra la camarilla militar que ha esclavizado a los japoneses. La paz que América traerá, liberará a la gente de la agresión de la camarilla militar y significará la aparición de un Japón nuevo y mejor.
Ustedes pueden restaurar la paz demandando lideres nuevos y buenos que finalicen la guerra.
No podemos prometer que sólo estas ciudades estarán entre las atacadas, pero algunas o todas ellas lo estarán, así que, hagan caso de esta advertencia y evacuen estas ciudades inmediatamente."
Los panfletos de Hiroshima y Nagasaki
Tras el lanzamiento de la bomba en Hiroshima, incluso más panfletos fueron lanzados, y decían así:
"América le pide que haga caso inmediato de lo que decimos en este panfleto. Tenemos el explosivo más destructivo que nunca haya sido diseñado por el hombre. Una sola de nuestras bombas atómicas recién desarrolladas tiene, de hecho, el equivalente en poder explosivo a lo que 2000 de nuestros gigantes B-29 pueden llevar en una única misión.
Este hecho terrible es para que ustedes lo reflexionen y solemnemente aseguramos que es tristemente riguroso.
Acabamos de empezar a usar esta arma contra su patria. Si todavía tiene alguna duda, pregunte lo que pasó en Hiroshima cuando solo una bomba atómica cayó en esa ciudad.
Antes de usar esta bomba para destruir todos los recursos de los militares con los que están prolongando esta guerra inútil, pedimos que ahora ustedes reclamen al Emperador que finalice esta guerra.
Nuestro presidente ha resumido para ustedes las trece consciencias de una rendición honorable.
Rogamos que acepten estas consecuencias y comiencen el trabajo de construir un Japón nuevo, mejor y amante de la paz.
Ahora deberían dar pasos para cesar la la resistencia militar. Si no, usaremos con determinación esta bomba y todas nuestras armas superiores para acabar esta guerra contundente y rápidamente."
Una emisora de radio controlada por los norteamericanos en Saipán también lanzaba estos mensajes a los ciudadanos japoneses las 24 horas del día en intervalos de 15 minutos.

Los panfletos de Hiroshima y Nagasaki
Los panfletos se imprimieron con varios anversos, en los que no variaba la imagen de los B-29 lanzando sus bombas (recorte de una fotografía del bombardeo de Yokohama) pero si cambiaban los nombres de las ciudades que aparecían en los círculos. En el lanzado el 27 de julio de 1945 están las ciudades de Tokio, Ujiyamada, Tsu, Koriyama, Hakodate, Nagaoka, Uwajima, Kurume, Ichinomiya, Ogaki, Nishinomiya y Aomori. Al día siguiente, Aomori, Ichinomiya, Tsu, Ujiyamada, Ōgaki y Uwajima fueron bombardeadas con bombas incendiarias y miles de personas murieron. Este folleto es el que se encuentra a la izquierda en B/N. En la imagen en azul aparecen las ciudades de Nagano, Takaoka, Kurume, Fukuyama, Toyama, Maizuru, Otsu, Nishinomiya, Maebashi, Koriyama, Hachioji y Mito.

Se volvieron a lanzar panfletos el 30 de julio y nuevamente el 1 de agosto. Ese día, Mito, Hachioji y Nagaoka fueron bombardeadas, y Toyama, Maebashi y Saga en los días siguientes. Aunque estos panfletos fueron lanzados por todo Japón las ciudades de Hiroshima y Nagasaki no aparecían en ellos. Algunas de las ciudades no fueron objeto de un ataque aéreo hasta más de una semana después de haber sido lanzados los panfletos que las incluían.

Las octavillas son conocidas como los "panfletos LeMay", por Curtis E. LeMay, general de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos (USAF), que dirigió la campaña de bombardeos estratégicos durante la campaña del Pacífico

Los panfletos de Hiroshima y Nagasaki
El primero de los folletos lanzados no avisaba específicamente de un bombardeo de la magnitud del producido por una bomba atómica, se refería a bombardeos convencionales. Por lo tanto, los ciudadanos de Hiroshima desconocían lo que les esperaba el 6 de agosto de 1945. El segundo panfleto fue lanzado después de que Hiroshima fuera bombardeada y antes de Nagasaki. Según ordenes de las autoridades militares japonesas era un delito leer o recoger los folletos, por ese motivo algunos se disfrazaron de papel moneda.

El día después de la bomba de Hiroshima, el general Henry Arnold ordenó que se prepararan panfletos de propaganda sobre la bomba atómica. La idea era lanzar 6 millones mientras se seguía con las emisiones de radio. El panfleto sería muy similar a un diario japonés y mostraría el hongo atómico con una advertencia. Tras la entrada de la URSS en la guerra en el Pacifico se paró la impresión de los folletos para incluirlo. Finalmente, se terminó la impresión, pero no había coordinación con los planes de bombardeo reales. Así que Nagasaki recibió folletos de advertencia, el día después del bombardeo atómico.  

Los panfletos de Hiroshima y Nagasaki
Lo cierto es que los tres días entre ambas bombas no era suficiente para que los japoneses consideraran el alcance real de la bomba antes del bombardeo a Nagasaki. El objetivo era originalmente Kokura, pero debido a la mala visibilidad, el avión cambió a su objetivo secundario: Nagasaki. Por otro lado Hiroshima y Nagasaki tenían escaso valor militar. A pesar del lanzamiento de ambas bombas los norteamericanos siguieron con los bombardeos convencionales hasta el 15 de agosto, muchos de ellos con bombas incendiarias que aumentaron el terror entre la población civil.

El 15 de agosto el Emperador Hirohito se dirigió su pueblo para comunicar la rendición del Imperio del Japón. En el discurso hizo referencia a las bombas:
"Además, el enemigo ha lanzado una nueva y cruel bomba, que ha matado a muchos ciudadanos inocentes y cuya capacidad de perjuicio es realmente incalculable. Por eso, si continuamos esta situación, la guerra al final no sólo supondrá la aniquilación de la nación japonesa, sino también, la destrucción total de la propia civilización humana. Y si esto fuese así, cómo podría proteger a mis súbditos, mis hijos, y cómo podría solicitar el perdón ante los sagrados espíritus de mis antepasados imperiales."
Los panfletos tuvieron éxito en un aspecto: lograron asustar a los ciudadanos, no salvarlos de las bombas. No formaban parte de ninguna misión humanitaria. Eran parte de una campaña de Guerra Psicológica contra la población civil  Cuando la gente intentó evacuar, el movimiento de los no combatientes inmovilizó en parte a las fuerzas militares, lo que provocó un mayor colapso de la estructura social en las comunidades japonesas. Cuando finalmente llegaron los bombarderos B-29, ya fuera con bombas incendiarios, bombas nucleares o más panfletos, el ejército o los civiles no podían hacer mucho. 

En el caso de Hiroshima y Nagasaki, que nunca fueron nombrados en los folletos, no es de extrañar que nadie esperara el infierno que vendría desde el aire.

Para saber más:

domingo, 28 de marzo de 2021

El submarino que "hundió" un tren

El 2 de agosto de 1945 entra en el puerto de Midway un submarino estadounidense que muestra en su mástil una enseña de combate en la que aparece algo poco habitual en un sumergible. El submarino es el “USS Barb” (SS-220). El único en toda la Segunda Guerra Mundial que puede presumir de haber destruido… un tren.

El submarino que "hundió" un tren
Posiblemente el submarino más conocido de la Segunda Guerra Mundial sea el alemán U-47, Gracias a la exitosa acción que llevó a cabo en la base naval británica de Scapa Flow, pero el alemán no llegó a conseguir lo que logró el USS Barb tras 12 misiones de combate. El USS Barb es, sin ninguna duda, un submarino con una de las historias más extraordinarias de la Segunda Guerra Mundial

El submarino recibió su nombre de un pez, el Barbo, en castellano. Esto era común entre todos los submarinos estadounidenses de la clase Gato, que por cierto, es otro pez, no el felino. 

La clase Gato era una de las tres clases construidas por los estadounidenses durante la guerra. Estos tenían 95 metros de eslora y 8 metros y medio de manga. Con sus cuatro motores diésel y cuatro eléctricos, en superficie podía alcanzar una velocidad de 21 nudos (39 km/h) y sumergido los 9 nudos (16 km/h) navegando a una profundidad máxima de 90 metros, aunque se consiguió superar los 100 metros. 

El submarino que "hundió" un tren
El USS Barb fue botado en abril de 1942 y durante su primera patrulla llevó a cabo tareas de reconocimiento en los preparativos y durante la Operación Torch, el norte de África. Hasta julio de 1943, sus siguientes cuatro patrullas fueron en el bloqueo de los corredores navales del Eje, en aguas europeas. Tras la quinta patrulla se dirigió a los Estados Unidos y poco después fue asignado a Pearl Harbor, en donde toma el mando el capitán Eugene Bennet Fluckey, con quien ganaría fama y honores el USS Barb. 

Fluckey se formó en la Academia Naval de Annapolis graduándose como alférez. Su primer destino fue en el acorazado Nevada, pero en 1938 pidió ir a la Escuela de Submarinos, tras la que realizó su primera patrulla en el USS S-42. Hasta diciembre de 1942, Fluckey sirvió en el USS Bonita desde donde pasó a la Escuela de Oficiales de Submarinos y de ahí al USS Barb, en el que realizó una patrulla como comandante en formación. A partir de marzo de 1944, se convirtió en su capitán.

El submarino que "hundió" un tren
Antes de que Fluckey tomara el mando, el USS Barb ya había hundido 21 barcos japoneses y rescatado a 14 prisioneros británicos y australianos del hundimientos del barco japonés SS Rakuyō Maru. Con Fluckey lograría 38 hundimientos más. Según los registros japoneses el Barb logró hundir unas 120.000 toneladas, aunque según la US Navy solo llegaron a las 96,628. 

Sea como fuere, el USS Barb destaca por varias razones. Fue uno de los poquísimos submarinos en los que no murió ninguno de sus tripulantes, lo que es muy raro en un submarino de la Segunda Guerra Mundial. Pero en donde el USS Barb realmente destacó fue sus dos últimas patrullas de guerra. 

Su penúltima patrulla (11ª) entre diciembre de 1944 y febrero de 1945, la realizó en el estrecho de Formosa, la actual Taiwán y el Mar de China Oriental, frente a la costa este de China, entre Shanghái y Kam Kit. En el estrecho, hundieron cuatro barcos mercantes japoneses y numerosas embarcaciones enemigas de menor tonelaje. En la noche del 22 al 23 de enero, el Barb penetró en el puerto de Namkwan, en la costa china, frente a las islas Matsu, y causó importantes daños en un convoy de unos 30 barcos enemigos que se encontraban anclados para protegerse de los ataques nocturnos de los submarinos estadunidenses. 

Maniobrando en aguas peligrosamente poco profundas, de apenas unos 10 metros, desconocidas y minadas, Fluckey ordenó el lanzamiento en abanico de 6 torpedos por los tubos de proa y otros 2 por los de popa y luego se retiró navegando en superficie. 6 de los torpedos lanzados lograron alcanzar a algunos de los barcos japoneses.

El submarino que "hundió" un tren
Finalizada la patrulla, el USS Barb fue enviado a los Estados Unidos para una revisión y en reconocimiento a su éxito, Fluckey recibió la Medalla de Honor y el Barb obtuvo una Citación Presidencial. 

Cuando la guerra estaba llegando a su final y apenas había barcos japoneses que hundir, el agresivo Fluckey tenía alguna idea para poder seguir causando daños a los japoneses. Su idea era aprovechar la experiencia del lanzamiento de cohetes desde los barcos, adquirida durante operaciones de desembarco en las islas del Pacífico. Así que solicitó la instalación de una batería de cohetes de 130mm en el Barb. Era la primera vez que se hacía algo así.

Tras la revisión y las modificaciones, comenzó su 12ª y última patrulla el 8 de junio de 1945. En esta patrulla y por primera vez en la guerra submarina estadounidense, el Barb empleó con éxito sus cohetes contra las ciudades de Shari, Hokkaido; Shikuka, Kashiho; y Shiritoru, y con los cañones de cubierta, bombardeó la población de Kaihyo en la isla de Tyuleny, destruyendo más de la mitad de la ciudad y sus instalaciones fabriles. 

El submarino que "hundió" un tren
Pero fue en la noche del 22 al 23 de julio de 1945, cuando la tripulación del Barb llevaría a cabo el ataque que le dio la fama.

La misión consistía en desembarcar un grupo formado por varios miembros de la tripulación  que actuarían como eventuales “comandos”. Durante esa noche el Barb se aproximó a la costa y con cierta dificultad, los improvisados “comandos” desembarcaron en Karafuto, una de las islas del Japón, cargando con una carga explosiva de las que llevaban en el submarino por si debían destruirlo, para evitar que cayera en manos del enemigo. 

Estuvieron a punto de ser descubiertos, pero cuando pasó el peligro, se acercaron a las vías del ferrocarril, que pasaba junto a la costa, y colocaron los explosivos. Los explosivos iban provistos de un detonador improvisado para que cuando pasara el tren, este lo activara con su peso. 

El encargado de preparar y colocar la bomba fue el electricista de 3ª Clase Billy R. Hatfield, descendiente de una de las familias más famosas del oeste americano, que estuvo enfrentada con otra familia, los McCoy, en la frontera entre Kentucky y Virginia Occidental, en la segunda mitad del siglo XIX.

El submarino que "hundió" un tren
El comando lo formaban, además de Harfield, los marineros Paul G. Saunders, Francis Neal Sever, Lawrence W. Newland, Edward W. Klingesmith, James E. Richard y John Markuson. Al mando estaba el teniente William M. Walker. 
Según regresaban al submarino, un tren japonés cargado de pertrechos saltó por los aires.

El improvisado “comando” del Barb fue el único comando aliado que llegó a pisar las islas principales de Japón durante la guerra. 

Ya sin torpedos, regresaron a Midway y desde allí a casa sin sufrir ni una sola baja y siendo una de las tripulaciones más condecoradas de la US Navy.

Finalizada la guerra, el submarino no tuvo tanta suerte como su tripulación. Fue retirado y posteriormente entregado a la Marina Italiana (1953) en la que sirvió como el “Enrico Tazzoli”. En 1972 fue vendido como chatarra. 

Un triste final para el submarino USS Barb. Pero su extraordinaria historia y la de su tripulación son una muestra de valentía y… suerte. Una extraordinaria hazaña, en una guerra en la que ser tripulante de un submarino era uno de los puestos más peligrosos de la contienda.

Para saber más:
Thunder Below!, del Admiral Eugene B. Fluckey  

domingo, 21 de marzo de 2021

Short Snorter. Un dólar por un chupito

Los Short Snorters (chupitos o tragos) son una tradición iniciada en Alaska en la década de 1920 cuando, según la leyenda, Jack Ashcroft, un bebedor empedernido, llegó tarde al Gates Flying Circus, donde trabajaba.

Los Short Snorter. Un dólar por un chupitoPara compensar a su jefe, le entrego un billete de un dólar dónde escribió: “Short Snorter No 1, Pangborn (el nombre de su jefe), agosto de 1925”, a modo de un "vale por un chupito". Convirtiéndose en el primer Short Snorter.

Los Short Snorter se fueron propagando con el crecimiento de la aviación comercial y militar dónde tuvo su apogeo durante la Segunda Guerra Mundial.

Los Short Snorter. Un dólar por un chupitoEstos billetes, habitualmente de dólar o silver note, eran firmados por todos los miembros de una tripulación o escuadrilla a modo de certificado de permanencia al grupo y como amuleto de la suerte. Cuando el grupo se reunía a tomar una copa su alguno de ellos no portaba su Short Snorter debía invitar al resto.

Aunque esta curiosa tradición se inició en el mundo de la aviación se fue pasando al resto del ejército y el poseedor del mayor número de Short Snorter ostentaba mayor estatus entre sus compañeros de armas, mostrando que eran el más veterano. Generalmente se unían unos a otros formando una especie de rosario que podían tener varios metros de largo. Hasta la publicidad se hizo eco de la costumbre.

Los Short Snorter. Un dólar por un chupito
Marlene Dietrich y Irving Berlin.
Este ritual no solo lo realizaban los militares. Incluso el presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt y su esposa Eleanor lo hacían cuando viajaban o como forma de dar ánimo a las tropas con las que reunían al igual que hacían muchos de los artistas de la USO cuando visitaban  la los soldados.

El final de la guerra no detuvo esta costumbre y pasó a los astronautas (que solían pertenecer a la fuerza aérea) y se realizó hasta en los viajes espaciales como las misiones Géminis y Apolo. Los más famosos son los firmados por Neil Armstrong.

El coleccionismo de estos billetes está muy extendido en los Estados Unidos y pueden llegar valer varios cientos o miles de dólares en función de quienes los hayan firmado. Entre los más famosos están el del General George S, Patton firmado durante la conferencia de Casablanca, o los del presidente Roosevelt en sus rutas a las conferencias de Teherán y Yalta, realizado en un billete de rublo.

Para saber más:
Straightdope Forum
Getty Images
Pbs
Greensleeves
Short Snorter

domingo, 14 de marzo de 2021

Kamikazes. Poemas desde el infierno

Se calcula que unos 4000 pilotos kamikazes dieron su vida en acciones suicidas durante la Segunda Guerra Mundial y prácticamente todos esos jóvenes pilotos dejaron testamento antes de despegar en su último vuelo, en forma de cartas o poemas.

Kamikazes. Poemas desde el infiernoEs cierto que muchos jóvenes pilotos, fanatizados por el adoctrinamiento ultrapatriótico y ultranacionalista se lanzaron en misiones suicidas con gran fanatismo. En esas cartas finales mostraban como su sacrificio no sería inútil y garantizaría la victoria del imperio del Japón.

Teniente Masuo:
Felicitadme. Me han ofrecido una espléndida oportunidad para morir. El destino de nuestra madre patria depende de la decisiva batalla en los mares del Sur, donde caeré como lo hacen las flores de los cerezos lozanos.
Alférez Nakata:
¿Qué le puedo decir a mi anciana madre
que me espera en el pueblo donde nací
sin saber que su hijo está a punto de perecer? 
Kamikazes. Poemas desde el infierno
Cabo Kagawa:
Mañana es el ataque. Conseguiré un hundimiento instantáneo y espléndido. No te avergonzarás de ser mi hermana mayor...
Hay una rama que no florece
Hay una rama que florece
y otra rama que cae.
Algunos no lo tenían tan claro, habia dudas. En sus testamentos finales se puede ver como a muchos kamikazes les importaba poco el Emperador o el mensaje patriótico que les habían intentado introducir en sus mentes. Aún así, se sacrificarían, como victimas de una resistencia inútil, por su honorable sentido del deber y por la opinión que tendrían de ellos sus seres queridos.

Alférez Ichizo:
Dedicar mi vida al emperador debería darme paz espiritual...
No puedo decir que el deseo de morir por el emperador sea genuino, salido de mi corazón. Se ha decidido, sin embargo, que muera por el emperador. 
Madre, soy un hombre...
Haré un trabajo espléndido hundiendo un portaaviones enemigo. Podrás presumir de mí. Moriré con dignidad de soldado. Sin embargo, madre, estoy triste. 
Teniente Uehara:
Mañana, alguien que cree en la democracia dejará este mundo.
Puede que parezca solitario, pero su corazón está lleno de satisfacción.
La Italia fascista y la Alemania Nazi han sido derrotadas. El autoritarismo es como construir una casa con piedras rotas.
Capitán Murakami:
Cuando miro al cielo, donde empieza a romper la primavera
me pregunto cómo se sentirá mi madre
con sus delicadas manos llenas de sabañones. 
Kamikazes. Poemas desde el infierno
Los kamikazes eran solteros pero existían raras excepciones como el teniente Yukio Seki. A Seki le comunicaron que lideraría el primer ataque kamikaze la misma mañana del 20 de octubre de 1944. Aceptó su destino, pero no pudo dejar de lamentarse por como se desperdiciaría la visa de un piloto experimentado. Además se había casado recientemente.
Antes de partir escribió un poema a sus pilotos:
Descended, mi pupilos,
mis pétalos de flor de cerezo,
como yo descenderé,
sirviendo a nuestro país.
Tras el ataque de Yukio Seki y su escuadrilla, muchos se presentaron voluntarios, pero entre los obligados a inmolarse en la última defensa del imperio, muchos no llegaron a completar su misión desapareciendo para no enfrentarse a la vergüenza de ser considerados cobardes.

Capitán Murakami:
Cuando miro al cielo, donde empieza a romper la primavera
me pregunto cómo se sentirá mi madre
con sus delicadas manos llenas de sabañones. 
Alférez Koboyashi:
Mi madre me sonrió con valentía cuando partimos,
escondiendo el insoportable dolor del adiós
a su hijo que partía en un viaje hacia la muerte. 
El sacrificio supremo de dar la vida por su país y su emperador no esté tan lleno de romanticismo. No marchaban a la muerte llenos de valor y alegría. Como parte de su entrenamiento eran golpeados con brutalidad.

Alférez Irokawa:
El entrenamiento tenía lugar a diario. Me pegaban en la cara tan fuerte y tan a menudo que ya no se me reconocía...
Sería duro calcular cuánto soldados, en realidad, se alejaron del emperador y de de la ideología imperial por este maltrato.
Los ataques kamikaze no fueron realmente una muestra de fanatismo ciego que despreciara la vida humana. Fueron una respuesta racional, según el punto de vista japonés, a las circunstancias excepcionales. Los ataques suicidas estaban dirigidos a causar el mayor daño con el menor coste de vidas humanas. 

domingo, 7 de marzo de 2021

Lesbianas en el III Reich

Desde el fin de la Gran Guerra y hasta los primeros años 30 del siglo XX en Alemania hubo una cierta relajación moral y legal que permitió a los homosexuales cierta libertad, sobre todo en clubes y cabarets de las grandes ciudades, como bien se refleja en el musical "Cabaret", la excelente película de Bob Fosse.

Cuando los nacionalsocialistas llegaron al poder acabarían con esa "libertad sexual" cerrando los cabarets y prohibiendo toda expresión de las lesbianas, como la revista "Die Freudin", considerada como obscena e inmoral. A partir de entonces el lesbianismo permanecería oculto, pero sin un excesivo control. Algo que si hicieron con los hombres que fueron perseguidos e internados en campos de concentración.

Las leyes creadas por los nazis que prohibían las relaciones entre varones llevaron a la detención de 100.000 hombres de los que unos 50.000 fueron procesados y casi 15.000 terminarían en cárceles o campos de concentración marcados con un triángulo rosa. Mas de la mitad de ello no saldrían vivos de los campos. Curiosamente entre las filas nazis había personajes abiertamente homosexuales como Ernst Röhm, el jefe de las SA, mandado asesinar por Himmler en la "Noche de los cuchillos Largos".

Felice Schragenheim y Elisabeth Wust
Para los nazis la mujer tan solo tenía el papel de esposa y madre. Las mujeres eran totalmente inferiores, incapaces de autonomía, siempre necesitadas de que un hombre les diera sentido y su lugar estaba claramente en el ámbito privado, no en cargos públicos. Sus tareas eran “Kinder, Küche und  Kirche” (Hijos, Cocina e Iglesia), por lo que el lesbianismo no era una amenaza seria ya que por su naturaleza eran dependientes del hombre. De este modo consideraban que la sexualidad femenina era pasiva. También ese supuesto lado frágil y emocional de las mujeres hacía que entre estas fueran comunes y aceptados los gestos de afecto de tal modo que sería complicado diferenciar los actos que eran delito y los que no.

A pesar de esa cierta permisividad, la vida de las lesbianas distaba mucho de ser tranquila. Hubo una persecución hacia las lesbianas que obligó a muchas de ellas a abandonar sus ciudades y hasta el país o a casarse, en muchos casos con amigos homosexuales, para así protegerse entre ambos. Alguno de estos matrimonios llegaron incluso a tener varios hijos y obteniendo la Ehrenkreuz der deutschen Mutter, la Cruz de Honor de la Madre Alemana. A pesar de ello, hay casos como el de Margot Liu, una lesbiana de Berlín casada con un chino que fue denunciada por su marido por su conducta sexual.   

Pocas lesbianas fueron a la cárcel, ya que por lo general, la policia no las solía clasificar en sus informes como homosexuales. Aún así en algunos casos fueron clasificadas como judías o gitanas, aunque algunas realmente no lo fueran. Otras eran fichadas por "subversión de la defensa nacional" o "sospechosa política", por lo que es difícil cuantificar cuántas lesbianas fueron enviadas a los campos de concentración y marcadas con el triangulo negro de los asociales.

Stolpersteine en recuerdo de Elli Smula en Berlín
Entre esas mujeres que acabaron en los campos de concentración está Felice Schragenheim, una judía que mantuvo una relación con Elisabeth Wust que estaba casada con un alto cargo nazi. Felice fue detenida por la Gestapo en 1944, y enviada al campo de Theresiendstadt, del que no volvió. Su relación fue llevada al cine en 1999 en la película "Aimée y Jaguar", escrita y dirigida por Max Färberböck.

Otros casos son los de Elli Smula, que denunciada por su propia empresa, que gestionaba los tranvías de Berlin, y deportada al campo de concentración para mujeres de Ravensbrück o Inge Scheuer, militar auxiliar desde 1943. Internada en el hospital psiquiátrico Brandenburg-Görden y posteriormente enviada tambien a Ravensbrück. En ese mismo campo se puso en 2015 una lápida en memoria de las lesbianas perseguidas y asesinadas allí, para para rescatar del olvido una historia que permaneció oculta durante décadas.

Para saber más:
Homosexuales en el III Reich de Abe S. Creutz
Amor y horror nazi. Historias reales en los campos de concentración de Mónica G. Álvarez
Journal of Cntemporary History
United States Holocaust Memorial Museum
Marcha
Merca2
Lootis

domingo, 28 de febrero de 2021

La misión secreta del avión 8 del Raid de Doolittle

El 18 de abril de 1942 se llevó a cabo una audaz misión de combate inigualable que hizo volar a los bombarderos Mitchell B-25 norteamericanos desde la cubierta de un portaaviones y atacar Tokio, la capital del enemigo. El líder de la incursión, única en la historia, fue el legendario aviador de la Primera Guerra Mundial, el teniente coronel James H. "Jimmy" Doolittle.

La misión secreta del avión 8 del Raid de Doolittle
Aunque el daño causado por el bombardeo de los bombarderos de Doolittle fue menor en comparación con el ataque que llevó a cabo Japón en Pearl Harbor, esta acción de represalia estadounidense rompió la aparente inviolabilidad del Japón, debido al daño causado en Pearl Harbor y la tremenda distancia entre ambos países, y recordó a los japoneses que ellos también eran vulnerables. Aunque llegó temprano en la guerra, el ataque significó el comienzo de la espiral descendente de la Tierra del Sol Naciente y su eventual derrota en la Segunda Guerra Mundial.

El Raid fue la primera acción conjunta entre las Fuerzas Aéreas del Ejército y la Marina de los Estados Unidos. Esta innovadora misión transportó 16 bombarderos Mitchell B-25B y sus tripulaciones de cinco hombres a bordo del portaaviones USS Hornet a 500 millas de la costa japonesa. La misión culminó con el bombardeo de Tokio y otros centros industriales.

Debido a que el éxito del raid dependía completamente del secreto y el elemento sorpresa, había un código de silencio tan generalizado que los rastros de papel a menudo eran inexistentes y la información era críptica. Dos días después del ataque, el Departamento de Guerra de EE.UU. Informó de la misión al país, pero no su punto de partida. El presidente Roosevelt mantuvo este aire misterioso diciendo que habían despegado de "Shangri-la", en referencia al libro más vendido de 1933 del autor inglés James Hilton, Lost Horizon. El raid comenzó y terminó en secreto y, más de 70 años más tarde, el secreto sigue en el aire. Algunos misterios de la incursión aún permanecen.

La misión secreta del avión 8 del Raid de Doolittle
El avión 8
El octavo avión que despegó de USS Hornet fue el único B-25 que se vio envuelto en controversia debido a su aterrizaje poco propicio en Rusia y sus consecuencias. Aunque los 16 aviones no tenían suficiente combustible debido al lanzamiento prematuro del portaaviones, al ser divisado el portaaviones por un barco de pesca japonés, 15 aparatos se dirigieron a China después de lanzar sus bombas. El número 8 se desvió y aterrizó en Vladivostok, Rusia. La idea de que el aterrizaje fue "ordenado" ha seguido al avión y la tripulación desde entonces.

El teniente Nolan A. Herndon, el bombardero-navegante en el avión 8 que, junto con el piloto capitán Edward J. "Ski" York, el copiloto teniente Robert G. Emmens y otros dos tripulantes, fueron internados 13 meses en Rusia después del aterrizaje, supuestamente no autorizado. El teniente Herndon percibió que la verdadera razón del desvío era poner a prueba la lealtad de Rusia en tiempos de guerra y descubrir si su avión tendría permiso para repostar y continuar a China, y también para recopilar información sobre el aeródromo de Rusia para su uso en posibles ataques futuros en Japón. Herndon creía que tanto Emmens como York estaban al tanto del propósito real del vuelo.

Si bien el documento con las instrucciones al avión número 8 sigue siendo prácticamente imposible de obtener, si realmente existe, hay un interesante rastro en otros documentos del raid sobre Tokio. La última línea del informe de viabilidad de la misión que presentó Doolittle en febrero de 1942 al general Arnold dice:
Si los rusos estuvieran dispuestos a aceptar la entrega de 18 aviones B-25-B, en préstamo, en Vladivostok, nuestros problemas deberían simplificarse enormemente... Vladivostok está a unas 600 millas de Japón, mientras que los campos de China duplicaban esa distancia, por lo tanto, la cooperación de Rusia facilitaría las cosas.
Que los Estados Unidos se fijaron en Rusia para el aterrizaje posterior al bombardeo de Japón, lo demuestra el informe de Doolittle y la Ley de Préstamo y Arriendo que proporcionó miles de millones de dólares de material de guerra a las naciones aliadas, incluida la Unión Soviética. Sin embargo, la Unión Soviética quería mantener a distancia a los Estados Unidos, por lo que la misión siguió adelante sin la cooperación de Rusia y las restantes 15 tripulaciones tuvieron que conformarse con China debido al bajo nivel de combustible, excepto la del número 8.

La misión secreta del avión 8 del Raid de Doolittle
De izquierda a derecha: Tte. Nolan A. Herndon, Cap.Edward J. York,
Sgt. Theodore H. Laban, Tte. Robert Emmens. Sgt. David W. Pohl.
El informe del capitán York, tras ser liberado, alimentaron las sospechas de Herndon. York informó que el bajo nivel de combustible fue su única razón para volar a la Unión Soviética, pero también proporcionó información importante sobre los aeródromos de Vladivostok.

También hay escépticos de la historia del número 8. 
Tom Casey, presidente de la asociación Doolittle Tokyo Raiders, calificó la historia de Herndon como una historia que los oficiales militares nunca confirmaron ni negaron. Carroll V. Glines, un historiador que ha escrito tres libros sobre el tema y coescribió la autobiografía de Doolittle, dijo que "Todo lo que sé es que Nolan estaba allí y yo no, pero nunca pude encontrar ninguna pista para confirmar que sucedió de esa modo".

En 1989, el copiloto del avión 8, el teniente Robert G. Emmens, habló sobre el controvertido vuelo y las condiciones cuestionables de la formación de su tripulación en una carta a un amigo. "La nuestra era una especie de tripulación bastarda de Eglin [Base de la Fuerza Aérea, Florida]. Nos formamos como tripulación después de que el resto de los aviones hubieran dejado Eglin para dirigirse a la costa oeste… Nunca habíamos volado juntos y nunca habíamos hecho un despegue antes del verdadero que hicimos con el Hornet".

La afirmación de Emmens de que la tripulación del avión 8 se formó a última hora deja la puerta abierta para especular sobre por qué este avión fue puesto en acción. Hubo 24 tripulaciones, de las que solo 16 volarían en la misión, que pasaron tres semanas de entrenamiento en Eglin perfeccionando las habilidades críticas de despegue del portaaviones, excepto la tripulación del número 8. Todos los aviones tuvieron sus carburadores ajustados cuidadosamente en Eglin para volar la misión de 2,000 millas sin reabastecimiento de combustible, excepto el número 8. Entonces, cabe preguntarse: ¿por qué un equipo no entrenado y un avión no ajustado entraron en servicio cuando ya había suficientes aviones modificados y equipos entrenados?

Para saber más:

domingo, 21 de febrero de 2021

El lápiz de labios también gana la guerra

Mantener alta la moral de las tropas que luchan en el frente, así como la de la población civil en el frente interno es de gran importancia, algo que demostró con creces la población británica durante la batalla de Inglaterra. Esto fue posible, entre otras cosas muy importantes, gracias al pintalabios y al maquillaje.

El lápiz de labios también gana la guerra
El Primer Ministro británico Winston Churchill, fue uno de los que vio la importancia del maquillaje en las mujeres británicas como motivador de la moral, haciendo suyo un eslogan aparecido en la revista Vogue, en 1941: "beauty is your duty" (la belleza es tu deber).

Tambien pidió a las británicas que se maquillaran para levantar el ánimo de los soldados que luchaban por volver a casa con aquellas esposas y novias que los esperaban más guapas que nunca.

Vogue publicó en 1942:
Ser lo más atractiva posible es casi un deber cívico; Hay tantas cosas tristes y feas en el mundo que las mujeres deberían decirse a sí mismas con humildad, no con vanidad: "Trataré de ser lo más bonita posible para que cuando la gente me mire, se sientan renovadas. haré un esfuerzo para ser agradable a la vista"
Esto puede parecer banal y superficial, pero en su contexto histórico es mucho más importante de lo que parece, teniendo en cuenta el sexismo que existía en la sociedad de esa época. Tanto es así que las autoridades británicas publicaron un documento en el que se afirmaba que, para una mujer su maquillaje era tan importante como el tabaco para el hombre. Pero tambien maquillarse era una forma de dar normalidad a la vida en tiempos de guerra. En tiempos extraordinarios, la gente siente el deseo de arreglarse y lucir lo mejor posible.

El lápiz de labios también gana la guerraDurante la Segunda Guerra Mundial, en Gran Bretaña se paralizó prácticamente toda industria no esencial para el esfuerzo de guerra, excepto el carmín para los labios, considerado tan de primera necesidad, como el pan, las patatas o la carne y el pescado. Las ventas de cosméticos subieron.

Ante la escasez de medias de seda, por ser esencial para los paracaídas, las mujeres se pintaban la línea de las medias directamente su piel para simular que llevaban medias. Utilizaban los tampones de tinta roja para fabricarse el colorete, se teñían los labios con remolacha o el betún de zapatos era usado como máscara de pestañas, pero el pintalabios se consideró esencial. De este modo un elemento básico de la belleza femenina se convirtió en un elemento que levantaba la moral de la población y en un símbolo de la sociedad moderna.

El lápiz de labios también gana la guerra
En Estados Unidos, la firma cosmética Elizabeth Arden creó un kit de lápiz de labios y esmalte de uñas para que fuera utilizado de forma oficial como parte de la uniformidad de las mujeres que servían en los Marines, de un color llamado Rojo Moctezuma que hacía juego con sus uniformes verdes y Helena Rubinstein tambien se sumó a la cosmética patriótica con pintalabios con nombres como Red Combat o Commando. A ellas se sumaron otras marcas como Ivory soap y Yardley.

Finalizada la guerra la Reina Isabel II, que sirvió en el Servicio Territorial Auxiliar (ATS), encargó que se le fabricara su propio tono de pintalabios en un color rojo con matices azulados, con motivo de su coronación en 1952.

La importancia del pintalabios en la Segunda Guerra Mundial queda clarísimamente reflejado en una entrada del diario del oficial británico Mervin Willet Gonin. Tras liberar con sus tropas el campo de concentración de Bergen-Belsen, descubre que la Cruz Roja llegó al campo con cajas de pintalabios:
No sé quién las pidió, pero me encantaría saberlo. Fue obra de un genio, inteligencia en estado puro. Creo que nada hizo más por estas internas que esas barras de labios. Las mujeres se tumbaban en la cama sin sábanas ni camisones, pero con los labios rojos. Las veías deambular sin nada más que una manta por encima de los hombros, pero con los labios pintados de rojo. Por fin alguien había hecho algo para convertirlas de nuevo en individuos. Eran alguien, ya no solamente un nombre tatuado en el brazo, les había devuelto su humanidad. 
Al contrario que Churchill, Adolf Hitler detestaba que las mujeres se maquillaran. Los pintalabios representaban el espíritu de la independencia, lo contrario de lo que debía tener una mujer en el Reich alemán. Para los nazis las mujeres debían ir "con la cara lavada" y ser sanas y fuertes para poder engendrar hijos para Alemania. El maquillaje se relacionaba con mujeres de escasa moral. Por ese motivo a las muchachas de la Liga de Muchachas Alemanas (BDM) se les indicaba que no usaran ningún tipo maquillaje en sus encuentros con el Führer. De hecho a Hitler no le gustaba nada que su amante Eva Braun usara maquillaje, motivo por el que solía burlarse de ella en privado.
 
Para saber más:
Red Lipstick: An Ode to a Beauty Icon, de Rachel Felder

domingo, 14 de febrero de 2021

La aventura del submarino italiano Michele Bianchi

El 3 de noviembre de 1940, tras un combate frente al puerto neutral de Tánger contra el destructor inglés HMS Greyhound y con algunos daños, entra en el puerto el submarino italiano Michele Bianchi, pero el viaje hasta allí no había sido fácil.

Michele Bianchi
Michele Bianchi
El Michele Bianchi, un submarino transoceánico de la clase "Marconi", había salido de La Spezia, el 28 de octubre con destino a la base atlántica de Le Verdon (Burdeos). Pero para ello debía cruzar el estrecho de Gibraltar, permanentemente vigilado por los británicos. No era una empresa fácil, pero ya lo habían logrado otros submarinos antes.
El mayor peligro no venía realmente de los ingleses, sino del mar constantemente agitado por el encuentro de las corrientes atlántica y mediterránea, que provocaba remolinos y vacíos de agua tan profundos como abismos.

Al principio todo iba dentro de lo normal. Durante el día sumergidos y durante la noche en superficie para recargar las baterías. Tras una semana el Michele Bianchi avista las costas de Gibraltar y el comandante, capitán de corbeta Adalberto Giovannini, ordena la inmersión. Si todo va bien es misma tarde emergerán en el Atlántico. Pero no sería tan sencillo.

La luna nueva de noviembre había aumentado las mareas. El "baile" comenzó a las poca millas, la profundidad descendía, se estaban acercando demasiado a la costa africana, Los saltos eran continuos, algunos de decenas de metros. A las 8:20 el Michele Bianchi es tragado por un vacío de agua. El descenso al abismo se detuvo a los 120 metros, al límite de resistencia del sumergible, más profundidad podría ser la muerte.

Michele Bianchi
Capitán de corbeta Adalberto Giovannini
Para frenar el descenso, soltaron lastre y subieron a una velocidad de vértigo, con el temor de emerger repentinamente ante los cañones británicos del peñón. Se detuvieron a 50 metros de la superficie para ser, de nuevo, engullidos por otro vacío.

Las manecillas de los manómetros de profundidad no dejaban de descender: 100 metros, 120, 130, 140 hasta llegar a los 142 metros. A pesar de los crujidos del casco, este parece aguantar. De nuevo otra subida a gran velocidad y otra caída hacia el fondo. Los hombre maldicen, rezan y gritan mientras las manecillas marcan: 120, 130, 140, 150, parando en 154. El casco resiste de milagro. Todos rezan. El Michele Bianchi se vuelve a lanzar hacia la superficie. A las 15:50 emerge y el capitán sale a la torreta. A poca distancia se encuentran las baterías británicas, pero milagrosamente todo está en calma. Tan solo hay un par de pesqueros y el submarino puede cruzar el estrecho.

Durante una hora todo transcurre con relativa tranquilidad hasta que aparecen algunos navíos enemigos. El más cercano es el Greyhound que avanza hacia ellos. El comandante Giovannini sabe que no puede enfrentarse al enemigo y decide sumergirse para llegar al puerto de Tánger. Mientras el Greyhound le dispara con sus cañones de 120 mm y le lanza cargas de profundidad.

Michele Bianchi
HMS Greyhound
Tras pasar un mes en Tánger realizando reparaciones, en total silencio y en secreto, el Michele Bianchi zarpa en una noche de luna llena y mar en calma con la ropa de la tripulación aún colgada en el exterior. A las 2:44 giran en la punta del puerto a toda máquina. Aunque los británicos siembran el mar de cargas de profundidad logran escapar. Habían salido de Tánger un viernes 13. Finalmente llegaron a Le Verdon sin novedad.

Su suerte terminó el 5 de julio de 1941 cuando fue hundido por otros submarino, el británico HMS Tigri,s a 150 millas náuticas del estuario de Gironde, cuando el Michele Bianchi se dirigía hacia el Atlántico.

Para saber más:
La Segunda Guerra Mundial, ed SARPE (p. 312)
ABC (Hemeroteca)
Mundo SGM
Wikipedia
El Gran Capitán
Exordio

domingo, 7 de febrero de 2021

Historia de una imagen: Ustachas cubiertos con la sangre de sus victimas

Cuando vi esta foto por primera vez, me parecieron dos buenos amigos pasándolo bien. Me recordaba a los tiempos que pasé en el ejército. Una buena foto, llena de vida y alegría.

Historia de una imagen: Ustachas cubiertos con la sangre de sus victimas
Sin embargo, todo es muy diferente. Sus caras y sus manos están literalmente cubiertas de sangre humana.

Ambos son miembros de una formación Ustacha (Ustaša), que en 1941 cometió crímenes indescriptibles sobre aquellos que creían indignos de vivir. Resulta irreal que alguien que mató a un hombre, una mujer o un niño, hace apenas unos minutos, pueda reírse y parecer feliz y ajeno a la atrocidad que acaban de cometer.

Esta instantánea fue tomada en el campo de concentración de Jasenovac, uno de los lugares más espantosos de la historia. El principal objetivo era torturar a sus víctimas y humillarlas del modo más horrible posible antes de asesinarlas. Al mismo tiempo, los guardias croatas del campo disfrutaban de administrar tortura.

En esta fotografía aparece el ustasha Miško Ratković, nativo de la ciudad de Trilj en Dalmacia, y su colega croata, cuyo nombre no he podido averiguar. La foto fue tomada a finales del verano de 1941, probablemente en algún lugar dentro del complejo de la fábrica de muerte de Jasenovac.

Los asesinos croatas aparecen en la foto burlándose y riéndose después de un día de cruel masacre, cubiertos de la sangre de niños, mujeres y ancianos serbios inocentes.

Esta escena es tan surrealista e increíble que, incluso hoy, un importante número de serbios no saben nada sobre esta foto y del tipo de personas involucradas en la muerte de sus compatriotas, su ideología y símbolos que usaron para obtener la muerte.

Historia de una imagen: Ustachas cubiertos con la sangre de sus victimasLos ustachas eran una milicia radical, racista y ultranacionalista croata fundada en 1929 por Ante Pavelić, que perpetraba atentados y sabotajes para desestabilizar a Yugoslavia mediante una violencia terrorista con crueldad extrema. Cuando la Alemania nazi invadió Yugoslavia, Hitler optó por dividirlo en dos partes: Serbia y el Estado Independiente de Croacia, donde los ustachas manejaban un gobierno títere. Teniendo el poder gracias al Eje y el apoyo de la Iglesia croata, los ustachas implantaron un régimen totalitario y genocida. 

Entre 1941 y 1945, los ustachas construyeron al menos 25 campos de concentración y exterminio, y algunos de ellos como el de Jasterbarsko fueron utilizados exclusivamente para el trabajo de niños, y su posterior asesinato. El más cruel de todos los campos fue el de Jasenovac, al mando de Miroslav Filipovic, un  fraile franciscano y capellán militar conocido como "Padre Satán". En este campo, en el que murieron más de 700.000 personas, no se limitaban al asesinato sistemático sino que utilizaban los métodos más crueles que se puedan imaginar: empalados, a hachazos, degollados con una sierra, a mazazos...

Historia de una imagen: Ustachas cubiertos con la sangre de sus victimas
Fueron especialmente crueles con las mujeres
. Tras violarlas, les cortaban los pechos y los brazos, mientras que a las embarazadas les abrían el vientre para sacar el bebé no nacido y matarlo. Ni siquiera respetaban a las ancianas, a las que sacaban los ojos y enterraban vivas.

Un fraile franciscano y teniente ustacha, llamado Petar Brzica, ostenta el terrible y sanguinario récord mundial de degollamiento en el campo de concentración de Jasenovac. Degolló a 1.360 serbios con la única ayuda de un "srbosjek", que se viene a traducir como "corta serbios", un chuchillo especial que se ajustaba a la mano mediante un correaje. 

Los ustachas eran tan crueles que hasta los mismos nazis estaban espantados por sus actos. Como dijo en una ocasión el oficial alemán Herman Neubacher: "es el crimen más feroz de la historia, que solo se puede comparar con el infierno de Dante".

Historia de una imagen: Ustachas cubiertos con la sangre de sus victimas
Otra muestra de la crueldad de los ustachas la relata el periodista italiano Curzio Malaparte en un reportaje, donde aseguró que durante una entrevista con Ante Pavelic en el despacho de Hitler, vio un cesto de mimbre que "parecía estar lleno de mejillones u ostras sin concha", pero que el mismo fascista le explicó sonriendo que se trataba de "un regalo de mis leales ustachas. 20 kilos de ojos humanos". Hay algunas fuentes que afirman que esto es tan solo un mito, pero sea verdad o no, esta historia contada por Malaparte, los actos de crueldad cometidos por los ustachas son tristemente reales.

Entre los ustachas gustaba coleccionar partes de cadáveres, como collares hechos con la lengua, los ojos y las orejas de sus víctimas. Incluso en algunas ciudades croatas se vendían ojos de serbios.

La imagen original forma parte del archivo del Museo de Yugoslavia, en Belgrado.

Para saber más:
Ustashas: El Ejercito Nazi De Perón y El Vaticano, de Ignacio Montes de Oca
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