domingo, 12 de julio de 2020

El Club de los Bastardos Afortunados

Aunque suene a película de Tarantino, este exclusivo y extraoficial club estaba formado por miembros de las tripulaciones de los bombarderos estadounidenses Boeing B-17 Flying Fortress y Consoloidadted B-24 Liberator de la Octava Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

Club de los Bastardos Afortunados
Durante la Segunda Guerra Mundial, debido a la defensa aérea de los cazas de la Luftwaffe y las baterías antiaéreas Flak, las probabilidades de sobrevivir de la tripulación de un bombardero no llegaban al 30%, el equivalente a unas 15 misiones. Asi que si algún miembro de las tripulaciones cumplía con todas sus misiones entraba en el Club de los Bastardos Afortunados (Lucky Bastard Club). Algunos grupos de bombardeo los llamaron Certificado de Valor o simplemente emitieron una carta de certificación de las misiones realizadas. Cumplir con el total de las misiones tambien era premiada con la Cruz de Vuelo Distinguido.

Club de los Bastardos AfortunadosMás de 6.500 B-17 y B-24 se perdieron en el teatro de operaciones europeo durante la Segunda Guerra Mundial. Y la bajas ascienden a 23.805 aviadores muertos en acción, 9.299 heridos y 26.064 capturados e internados en campos de prisioneros. Las bajas totales de las fuerzas aéreas estadounidenses en Europa, el Mediterráneo y el norte de África fueron más de 115.000.

Las tripulaciones luchaban en duras condiciones. Se enfrentaban al enemigo en un espacio reducido y frío alcanzando temperaturas de hasta 50º bajo cero, para lo que llevaban pesados e incómodos trajes de piel.

Las tripulaciones eran tan jóvenes que algunos ni se tenían que afeitar. Pilotaban cuatrimotores entes incluso de tener edad para poder conducir un automóvil o votar y la mayoría no había salido de los Estado Unidos o de su pueblo. Tal es el caso de Roy R. "Jack" Fisher, piloto del B-17 Mission Belle, que celebró su 22 cumpleaños, más de un mes después de completar su misión número 35.

Club de los Bastardos Afortunados
Inicialmente las tripulaciones debían cumplir 20 misiones de bombardeo antes de ser licenciados o enviados a servicios más seguros. Según los aliados iban controlando los cielos y se iba acercando el final de la guerra aumentó el límite a 25 ya que se necesitaba a las tripulaciones más expertas. Lo cierto es que el número fue aumentando, hasta las 35 en octubre de 1944 y hubo tripulaciones que llegaron superar ese número. Asi, cuando se alcazaba el máximo de misiones los aviadores que lo conseguían recibían un certificado que les hacía merecedores de pertenecer al club.

Los miembros del Club de los Bastardos Afortunados tenían ciertos privilegios, como mesa reservada en los comedores, y hasta menú especial, o copas gratis en determinadas ocasiones, además de las que se cobraban con los Short Snorter, billetes de dólar o silver note, firmados por todos los miembros de una tripulación o escuadrilla y considerado un amuleto de la suerte.

De características muy parecidas estaba el Fleet Air Wing Seven, creado por las tripulaciones de la U.S. Navy y se otorgaba a las tripulaciones que habían superado su ronda de misiones de patrullas antisubmarinas en Europa.

Otro curioso club era el Caterpillar. A este club pertenecían los tripulantes que tras saltar del avión salvaban su vida, gracias a los paracaídas fabricados por la factoría Irving,  El miembro de este club recibía un pequeño alfiler de una oruga y una tarjeta de pertenencia al Caterpillar emitidas por la empresa fabricante de los paracaídas.

Para saber más:
The Lucky Bastard Club: Letters to My Bride from the Left Seat, de Roy R. Fisher Jr.
The Lucky Bastard Club: A B-17 Pilot in Training and in Combat, 1943-45, de Eugene Fletcher
95th Bomb Group (H) History
Web Archive
History Net
US militaria forum
WW2 wings

domingo, 5 de julio de 2020

Finlandia, el país europeo que aún usa la esvástica

El año 2017 Finlandia celebró su centenario y aún hoy sigue habiendo polémica sobre que se siga utilizando en el país un símbolo asociado con Hitler y el III Reich y que es sinónimo de terror, racismo y genocidio.

Finlandia esvástica
La esvástica, o cruz gamada, tiene su origen hace más de 5.000 años, por lo que Hitler no es su creador y su significado real está en las antípodas de lo que hoy nos sugiere. Esvástica proviene del sánscrito "svastika", que significa “buena fortuna” y se ha usado en muchas culturas de la antigüedad como la griega, la romana o la hindú. Aún hoy es un símbolo de buena fortuna en muchas sociedades y podemos verlas en muchas casas de la India o Japón. En el siglo XIX renació su uso en Europa al vincularse con el paganismo nórdico vikingo. Luego diversos movimientos nacionalistas y raciales lo adoptaron como un símbolo de “identidad aria” y orgullo alemán.

Finlandia la adoptó en 1918, mucho antes de que ni siquiera Adolf Hitler hubiera pensado en dedicarse a la política y mucho menos creara el Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores (NSDAP). Quien aportó la esvástica a Finlandia fue el conde Eric Von Rosen que lo comenzó a usar en su avión como escudo familiar. Posteriormente se relacionó políticamente con los círculos nazis de su país y familiarmente con el jefe de la Luftwaffe, Hermann Göring, que se casó con la hermana de su mujer. Pero lo que quizás si cargue sobre el país es el apoyo que dio a la Alemania Nazi durante la Segunda Guerra Mundial, aunque fuera para protegerse de los soviéticos, con los que mantuvo una guerra desde el 30 de noviembre de 1939 hasta el 12 de marzo de 1940.

La esvástica finesa difiere de la nazi en que esta no se posiciona girada y apoyada sobre un vértice sino que lo hace sobre un lado y el color usado es el azul sobre un único fondo blanco, mientras en la bandera nazi se coloca en un ciruelo blanco sobre un fondo rojo.

Sobre la creación de la bandera nazi, Hitler escribió en Mein Kampf:
Yo mismo, entre tanto, después de innumerables intentos, establecí la forma final; una bandera con fondo rojo, un disco blanco y una esvástica negra en el centro. Después de prolongadas pruebas, también hallé la proporción definitiva entre el tamaño de la bandera y el tamaño del disco blanco, así como la forma y el grosor de la esvástica.
Finlandia esvástica
Mucho antes de los nazis lo usaron también la 45ª División de Infantería del ejército norteamericano. que tenía en su distintivo el rojo y el amarillo, colores tradicionales de España, por su origen en Nuevo México, y de la esvástica tomada de los nativos americanos. Tras la declaración de guerra de Alemania, la esvástica fue posteriormente sustituida por un pájaro. Algunos equipos de hockey y hasta Coca-Cola la utilizaron. Hasta una lavandería de Dublin, fundada en 1912 se llamaba swastica y la utilizaba como logotipo.

El debate en Finlandia, en el que su uso ahora es meramente testimonial aunque a muchos foráneos les sorprenda su uso, parte de su reciente centenario, aunque es un tema antiguo.

Finlandia esvástica
Unos opinan que quizás debería desaparecer totalmente es Teivo Teivainen, profesor de Política Mundial de la Universidad de Helsinki , en el que cuestiona la “pertinencia de seguir usando un símbolo que en todas partes y, especialmente en Europa, es sinónimo de racismo, genocidio y totalitarismo”. Otros creen que deshacerse del símbolo es olvidar su auténtico significado y que en Finlandia, según el director del Museo de las Fuerzas Aéreas Finesas, “era y sigue siendo un símbolo de independencia y libertad significado nacional”, para cedérselo a los nazis. Aunque con la Guerra Fría se retiró de un buen número de aviones, banderas y distintivos.

Hasta 1945 los aviones de la fuerza aérea finlandesa llevaba la esvástica en su escarapela. Hasta tiempos recientes, posiblemente 2017, aunque no se ha detectado hasta mediados de 2020, la llevaba en su bandera, en el emblema y el logotipo del comando de su Fuerza Aérea, aunque en el logotipo de la academia de la Fuerza Aérea sigue apareciendo. Tambien se conserva la esvástica en la Insignia de la Libertad (Vapauden Risti), que aparece, por ejemplo, en la bandera del Presidente de la República Finesa.

Para saber más:
Diccionario critico de mitos y símbolos del nazismo, de Rosa Sala Rose
Deutsche Welle
Ushmm
Esvastica
El Comercio
El Confidencial
Big in Finland
Wehrmacht

lunes, 29 de junio de 2020

Operación Chariot, comandos en Saint-Nazaire

El 28 de marzo de 1942, los británicos lazaron una de las operaciones de comandos más atrevidas de la Segunda Guerra Mundial. La operación consistió en un ataque a los muelles del puerto de Saint-Nazaire, en la Francia ocupada. Fue una hazaña de audacia y astucia que ayudó a cambiar el modo de hacer la guerra.

Operación Chariot
Saint-Nazaire, situada en la costa francesa del Golfo de Vizcaya en el estuario del río Loira, disponía de un dique seco construido en 1932 que había sido el más grande del mundo. Estratégicamente, para los alemanes era de gran importancia, ya que era capaz de albergar grandes navíos de guerra como el Tirpitz.

Al bloquear los muelles de Saint-Nazaire, los británicos esperaban obligar a que los grande buques alemanes tuvieran que ir a hacer reparaciones a los puertos alemanes, con lo que tendría que realizar una ruta más larga. De este modo estarían mucho más tiempo expuestos a un ataque al verse forzados a tomar rutas fuertemente defendidos por la Royal Navy o la RAF.

La fuerza operativa para la Operación Chariot (Carruaje) estaba formada por 256 comandos y 346 marinos de la Royal Navy .

Operación Chariot
El plan consistía en que el HMS Campbeltown, un anticuado destructor de la Primera Guerra Mundial cedido por la US Navy, fuera despojado de parte de su equipo y defensas, reforzado es su proa y cargado con más de 4,5 toneladas de alto explosivo. Para camuflarlo se le cortaron dos chimeneas y se eliminaron otras dos, para que su silueta se pareciera más a un barco alemán.
La operación incluía además, una pequeña flotilla de lanchas a motor que darían apoyo de fuego y transportarían a los soldados al final de la incursión.

Las defensas alemana contaban con unos 5.000 hombres en la zona. 28 cañones de 75 mm a 280 mm protegían los acceso al puerto y 43 antiaéreos. En los muelles se encontraban varios navíos armados. Los alemanes creían que "un ataque a la base sería altamente improbable".

Operación Chariot
Media hora antes de la medianoche del 27 de marzo se realizó un ataque aéreo, pero el bombardeo no era usual, lo que llamó la atención de los alemanes sospechando un ataque de paracaidistas. Más de una hora después todo quedo a oscuras, pero tiempo suficiente para que los atacantes hubieran entrado en el estuario. A la 1:20 fueron detectados por los focos alemanes. Aunque se identificaron como amigos, los alemanes no creyeron el engaño y abrieron fuego.

Aun así el Campbeltown logró estrellarse contera las puertas del dique a 19 nudos (35 km/h). Los comandos saltaron a los muelles y a pesar de la defensa alemana lograron destruir diversas instalaciones del puerto. Mientras varias lanchas a motor fueron hundidas y algunas no lograron llegar al punto de recogida. Más de 100 comandos se habían quedado en tierra.

Operación Chariot
Los comandos se dirigieron hacia la Ciudad Nueva, pero eran superados en número. Tras agotar la munición y sufrir varias bajas, se rindieron. Cinco comandos lograron huir hacia el Sur, llegando finalmente a España y de ahí a Inglaterra.

¿Que pasó con los explosivos del Campbeltown? Los detonadores estaban programados para que estallaran a las 4:30, pero fallaron. Avanzada la mañana, mientras los alemanes lo estaban inspeccionando estalló la carga matando a unos 150 alemanes. Minutos después estallaron unos torpedos de espoleta retardada aumentando la destrucción de dique seco. Con ello las instalaciones quedaron fuera de juego durante el resto de la guerra.

En diciembre de ese mismo años se llevó a cabo una operación tan impresionante como esta en el puerto de Burdeos, la Operación Frankton.

Para saber más:
Operaciones secretas de la Segunda Guerra Mundial, de Jesús Hernández
David López Cabia
Revista de Historia
Imperial War Museum
US Naval Institute
Commando Veterans Archive

lunes, 22 de junio de 2020

La estación fantasma de Down Street

Localizada en Mayfair, en el oeste de Londres, Down Stret es una estación del metro en desuso. De la cerca de una veintena de estaciones que están fuera de servicio es la mas conocida del metro de Londres.

Down Street estuvo un periodo relativamente corto en servicio. Fue inaugurada el 15 de marzo de 1907 por la Great Northern, Piccadilly and Brompton Railway, tres meses después de que se abriera el resto de la linea de Picadilly. Nunca fue una estación rentable y solo en algunas ocasiones los trenes se detenían en ella ya que está situada en una zona residencial de viviendas de gente adinerada que no solía usar el metro. Su baja rentabilidad, junto a su proximidad a otras estaciones provocó su cierre el 21 de mayo de 1932.

Ya cerrada se convirtió en fundamental durante la Segunda Guerra Mundial, cuando fue transformada en secreto en un búnker por el Railway Executive Committee que controlaba los trenes en Gran Bretaña durante la guerra. La transformación se llevó a cabo reforzando los techos de los corredores y la zona de plataformas con acero y hormigón. Se instalaron puertas de acero y los conductos de ventilación se mejoraron con filtros para prevenir ataques con gas. El ascensor de estilo Eduardiano se quitó para aprovechar el hueco como sistema de ventilación adicional.

Durante los primeros compases de la guerra, Winston Churchill y su Gabinete de Guerra usó este refugio mientras las "Cabinet War Rooms" (Salas del Gabinete de Guerra) en Whitehall no estaban disponibles. Las plataforma estuvieron divididas en estancias mediante tabiques de ladrillo para su uso como oficinas, diversos espacios almacenes y dormitorios. Cuando estuvo establecido en Down Street, Churchill lo llamó "el Granero" debido a las corrientes de aire que silbaban cuando los trenes pasaban.

De su uso durante la Segunda Guerra Mundial aun quedan muchos rastros con varios aseos, zonas de trabajo, un fregadero de la cocina y unos azulejos pequeños y cuadrados de cerámica con la letra G que marcaba el lugar de una puerta a prueba de gas instalada como prevención ante un ataque de gas tóxico por parte de los Alemanes durante el Blitz.

Físicamente, la estación de Down Street solo se puede visitar previa petición y con un guía. Otra forma de hacer una visita virtual a través la página web de la Estación de Down Street en el sitio de la Historia del Metro de Londres.
Las "Cabinet War Rooms" forman parte del Imperial War Museum y están abiertas al público. Es una interesante visita para turistas y aficionados a la historia de la Segunda Guerra Mundial.


Para saber más:
Gizmodo
ABC
Underground History
Exordio

lunes, 15 de junio de 2020

Unidad 731, la unidad secreta que experimentaba con humanos para crear armas biológicas

Cuando pensamos en la brutalidad llevada a cabo durante la Segunda Guerra Mundial, todos tenemos en mente lo ocurrido en el campo de exterminio de Auschwitz, con protagonistas tan sádicos como el “doctor” Josef Mengele y sus experimentos con humanos. Lo que quizás no sepamos, es que los japoneses tampoco se quedaron cortos en esto de hacer experimentos crueles con seres humanos. De eso, vamos a hablar hoy, de la Unidad 731.

Entre 1936 y 1945, los japoneses crearon una instalación, supuestamente departamento científico y de purificación de aguas, en la ciudad de Harbin, al norte de la China invadida por los nipones. En este lugar, practicarían todo tipo de aberraciones utilizando prisioneros de guerra chinos (en su mayoría), aunque también rusos, coreanos, mongoles… Bajo esta falsa forma de planta purificadora de agua se distribuían más de 150 edificios, ocupando unos 6 kilómetros cuadrados. Se estima que cerca de diez mil personas, fueron objeto de estos crueles experimentos.

Los experimentos humanos que llevaron a cabo consistían en infectar a los prisioneros con “simpáticos” virus letales como el cólera, la disentería, ántrax o tifus. Anotaban cómo los diferentes cuerpos reaccionaban a las enfermedades. Las operaciones quirúrgicas, extirpaciones de miembros o vivisecciones eran diarias. Lo más cruel es que no solían utilizar anestesia, ya que creían que podría alterar los resultados. El fin último, era crear nuevas armas biológicas y armas de destrucción masiva para utilizarlas en la contienda. El resultado de tales armas biológicas se cifra en decenas de miles de muertes, nada más que en China. Por ejemplo, criaron pulgas infectadas de tifus, ántrax o peste bubónica en ratas para ser utilizadas contra el Ejército Rojo. Lanzaron desde aviones pulgas infectadas con la peste bubónica, o entregaron comida infectada con bacterias de cólera en varias provincias chinas.

Los prisioneros eran denominados “marutas”, en castellano “troncos”, ya que no se les consideraban humanos al tratarse de enemigos, conspiradores o espías. Para los científicos que allí trabajaban eran individuos que ya estaban muertos, simplemente, ahora morían por segunda vez; ejecutaban su sentencia de muerte. Por ejemplo, comunicaban en clave:
"Hemos cortado un tronco, luego dos troncos". 
Pero no solo realizaron experimentos para desarrollar armas biológicas, sino que realizaron todo tipo absurdos y sádicos "ensayos en humanos":

  • Forzar a los prisioneros a inhalar gases tóxicos
  • Abandonar a los prisioneros en medio del frío invierno para analizar las diferentes fases de la congelación y determinar los efectos de la putrefacción y la gangrena sobre la carne humana
  • Amputar un miembro sano y dejar al prisionero desangrarse para precisar cuánta sangre podía perder un individuo antes de morir
  • Irradiación a altas dosis de rayos X
  • Inyección de aire en el flujo sanguíneo
  • Privación de alimentos, agua y sueño para precisar el tiempo que aguantaba hasta morir
  • Inyectar orina de caballo en el hígado (no sabemos con qué fin…)
  • Uso de blancos humanos atados a postes para probar nuevas armas como granadas, lanzallamas, bombas convencionales o químicas…
  • Vivisecciones sin anestesia a mujeres embarazadas para extraer los fetos o personas infectadas con diversas enfermedades para observar los efectos de la enfermedad en diferentes órganos…

Muchos de los cadáveres de niños y adultos fueron guardados en las instalaciones conservados en formol… Imagínense la estampa.

Shiro Ishii. El creador del Escuadrón 731
La persona al mando del Escuadrón 731 fue el militar Shiro Ishii, microbiólogo japonés y obsesionado con el uso del armamento bacteriológico. Para él, la prohibición del uso de estas armas decretada en 1925 en la Convención de Ginebra, no era más que una oportunidad para realizar armas más eficaces de este tipo.
Con este argumento, convenció al emperador Hirohito para recibir el visto bueno y la financiación que necesitaba para poner estas instalaciones en marcha: laboratorios, una línea de ferrocarril, una pista de aterrizaje, quirófanos, hornos crematorios, lugares de ocio para los soldados y hasta un templo sintoísta fue construido en el complejo.

Lo peor de lo que ocurrió es que, cuando finalizó la Guerra, Estados Unidos pasaría a tener el control de los archivos militares durante nueve años, pero los detalles del Escuadrón 731 no salieron a la luz, por lo que militares y científicos de la instalación quedaron impunes e incluso tuvieron prósperas carreras públicas.

Al parecer, EEUU otorgó inmunidad por crímenes de guerra a los médicos japoneses a cambio de la información recolectada en el programa, por eso, dichos crímenes se mantuvieron en secreto; tenían miedo de que dicha información cayera en manos de la URSS y se pudiera volver en su contra.

Solo la URSS procesó a unos pocos implicados los llamados juicios sobre crímenes de guerra de Jabáravosk. Además, con los años, Estados Unidos ha ido desclasificando más de 1000 documentos de la Unidad 731.
No sería hasta décadas después, en los 80 cuando brotaron los duros testimonios de supervivientes de este lugar. Los diferentes gobiernos implicados, comenzaron a recopilar información. E incluso, alguno de los médicos que trabajaba allí, confesaron las actuaciones que habían desarrollado, muchos justificándose en que solo cumplían órdenes.

En este contexto, en 1997 se presentó una demanda colectiva contra el Estado japonés por parte de 180 ciudadanos chinos (familiares y supervivientes), en la que pedían 84.000 dólares de compensación para cada uno. Sin embargo, la corte rechazó en 2002 el pago de reparaciones, aunque era la primera vez que un tribunal japonés admitía la existencia de un programa de guerra biológica durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque los demandantes apelaron al Supremo, en 2005 se rechazó, nuevamente, el pago de compensaciones económicas a las víctimas, aludiendo a que la ley internacional no permite que ciudadanos extranjeros exijan reparaciones al gobierno japonés por actos de guerra.

Lo que sí está claro, es que la Unidad 731 existió y supone un oscuro capítulo de la historia de Japón que sigue hoy abierto. El artífice de tales atrocidades, Shiro Ishii, murió, tranquilamente, a los 67 años de edad en 1957. Por lo que no podemos decir que se haya hecho justicia.
No obstante, desde Japón, se siguen desarrollando esfuerzos para esclarecer lo ocurrido en estas instalaciones y revelar una cruda verdad que permanece oculta.

Hoy, más de 75 años después, seguimos sin saber con exactitud cuantas víctimas sufrieron las consecuencias de tales aberraciones.

Rubén Montalbán López

Rubén Montalbán López es el director del proyecto Khronos Historia. Graduado en Geografía e Historia por la Universidad de Jaén y Máster en Historia y Ciencias de la Antigüedad por la UCM y UAM.

Para saber más:
BBC
Segunda Guerra Mundial
Wikipedia

lunes, 8 de junio de 2020

Cuando un crucigrama pudo acabar con el Día D

El 2 de mayo de 1944, en un crucigrama del diario británico Telegraph apareció la palabra "Utah" bajo la definición de "One of the U.S." (Uno de los Estados Unidos) y el día 22 apreció en las mismas condiciones, "Omaha". Esas simples palabras alertaron a los servicios de espionaje británicos. Parecía una casualidad, pero cinco días después, en otro crucigrama del mismo diario apareció otra palabra clave: "Overlord", el nombre que llevaba la operación aeronaval del Día D. Las palabras aparecidas días antes hacían referencia a dos de las playas donde desembarcarían las tropas norteamericanas.

Cuando un crucigrama pudo acabar con el Desembarco de Normandía
Los preparativos para realizar el desembarco en Francia se llevaban con el más hermético de los secretos y la aparición de esas palabras tenía que ser una brecha de seguridad que podía alertar a los alemanes, que se encontraban al otro lado del Canal de la Mancha.
Desde el Cuartel General Supremo de la Fuerza Expedicionaria Aliada (SHAEF) se ordenó vigilar estrechamente al autor de los crucigramas, llamado Leonard Dawe, un profesor que daba clase en el Strand School, en Effingham, Surrey, una zona en la que se encontraba una base militar aliada, donde se estaban preparando para el Día D.

En meses anteriores, las palabras de solución "Juno", "Gold" y "Sword", otros nombres de playas del desembarco, habían aparecido pero no habían despertado ningún interés al ser palabras comunes en los crucigramas.

Cuando un crucigrama pudo acabar con el Desembarco de NormandíaMientras se vigilaba e investigaba minuciosamente a Dawe, Volvieron a aparecer dos palabras en sendos crucigramas del Telegraph: "Mulberry". el nombre de los puertos artificiales que se utilizarían en las operaciones del desembarco y "Neptuno", el nombre de la operación Naval que apoyaría a las tropas de desembarco. Una o dos palabras podía ser casualidad, pero cuatro parecía imposible.

Al parecer, Dawe utilizaba a sus alumnos para recolectar palabras interesantes para incluirlas en sus crucigramas. Curiosamente uno de esos alumnos recolectores de palabras tenía acceso al despacho de un oficial del campamento militar cercano al instituto Strand. Aquel chaval se sentía deslumbrado por los militares y su lenguaje. Asi que las palabras que le resultaban más excitantes las apuntaba y después se las proponía al profesor Dawe, pero este dato no se supo hasta cuarenta años después a través de aquel ex alumno llamado Ronald French.

Tras el interrogatorio y las pesquisas realizadas por los servicios secretos, se determinó que era una casualidad que no tenía explicación y el profesor Leonard Dawe fue exculpado de lo que se llamó "la alarma del crucigrama".

Como ya es sabido, el desembarco de Normandía se llevó a cabo el 6 de junio de 1944, sin brechas en la seguridad y Dawe siguió haciendo crucigramas después de aquel histórico 6 de junio de 1944.

Para saber más:
Telegraph
Historias de la Historia
Libertad Digital
La trompeta de Jericó

lunes, 1 de junio de 2020

Las claves de la propaganda nazi

Tras ser nombrado Gauleiter de Berlín en 1926, Joseph Goebbels, que era un gran orador, comenzó a interesarse en la propaganda como método de promoción del partido nazi y su ideología. De este modo cuando llegaron al poder los nazis en 1933 se puso al frente del ministerio para la Ilustración Pública y Propaganda, llevando la comunicación y la manipulación de masas a un nivel nunca visto. Goebbels era omnipresente, se encontraba en todos los niveles de la propaganda. Todos los medios fuera de su control fueron prohibidos.

Desde el primer momento Goebbels  comenzó a supervisar y controlar todos los medios de comunicación, como la radio, el cine y la emergente televisión; las artes y la información en Alemania, para ser usados con fines propagandísticos. Para Goebbels, la radio era el mayor arma propagandística afirmando que: “con la radio hemos destruido el espíritu de la rebelión”, y ordenó la producción de receptores de radio a precios económicos y así llegar a todos los rincones del III Reich.

Adolf Hitler escribió en Mein Kampf:
"¿A quién debe dirigirse la propaganda? ¿A los intelectuales o a la masa menos instruida? ¡Ella debe dirigirse siempre y únicamente a la masa!(..). La tarea de la propaganda consiste(..), en atraer la atención de las masas sobre hechos y necesidades... Toda propaganda debe ser popular, y situar su nivel en el límite de las facultades de asimilación del más corto de alcances de entre aquellos a quienes se dirige(..). La facultad de asimilación de la masa es muy restringida, su entendimiento limitado; por el contrario, su falta de memoria es muy grande. Por lo tanto, toda propaganda eficaz debe limitarse a algunos puntos fuertes poco numerosos, e imponerlos a fuerza de fórmulas repetidas, por tanto tiempo como sea necesario, para que el último de los oyentes sea también capaz de captar la idea." 
Goebbels, fue posiblemente quien marcó de modo más significativo la vida en el III Reich, al presentar a Hitler como un mito infalible enviado por la Providencia De este modo aseguró así el apoyo casi ciego de la nación hasta el final. Para hacer más efectiva esa doctrina de la propaganda establecida en Mein Kampf, Goebbels marcó una serie de principios para la difusión de la propaganda que aún están muy vigentes en gran parte de la publicidad general y la propaganda política:

¡Él es el culpable de las guerras! (1942)
El principio de simplificación y del enemigo único establece una única idea y un único símbolo a la vez que se individualiza al adversario en un único enemigo.

Con el principio del método de contagio se debe reunir diversos adversarios en una solo grupo o individuo.

El principio de la transposición se encarga de imponer al adversario los propios errores y respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que cambien el foco de atención.

El principio de la exageración y desfiguración debe convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en una amenaza grave.

A través del principio de la vulgarización adaptamos y simplificamos la propaganda al nivel del menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Uno de los elementos utilizados es que la consigna debe sustituir a la realidad, de tal modo que si se repetía un eslogan lo suficiente y se pegaba por todas partes, con el tiempo todo el mundo se lo creería.

La famosa frase: "Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad" resume claramente el principio de orquestación, en el que la propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente desde diferentes perspectivas, pero siempre coincidiendo el mismo concepto.

El principio de renovación se basa en que constantemente hay que lanzar informaciones y argumentos nuevos a a tal velocidad que, cuando el adversario pueda responder, el público esté ya interesado en otra cosa, de tal modo que las respuestas del enemigo nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

Como un claro complemento del anterior se deben construir argumentos a partir de varias fuentes, lanzando globos sonda o informaciones fragmentarias. Este es el principio de verosimilitud.

Cuando no se tienen argumentos en algunas cuestiones se debe aplicar el principio de la silenciación, los mismo que si hay noticias que puedan favorecer al adversario estás se deben disimular, a la vez que se contraprograma con la ayuda de medios de comunicación afines.

Generalmente, la propaganda opera partiendo de una base previa, bien sea un complejo de odios o prejuicios tradicionales. Con el principio de transfusión se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas del público.

El principio de la unanimidad se encarga de convencer a mucha gente de que piensa "como todo el mundo", creando la falsa sensación de que "si todos piensan como yo, no puedo estar equivocado".

El Ministerio para la Ilustración Pública y Propaganda no llevó estos principios tan solo a los medios de comunicación y los discursos. Fueron implantados en la sociedad alemana desde las más tierna infancia a través de la educación de los niños y jóvenes (en donde se realizó una estudiada purga de docentes), así como en todas las asociaciones juveniles como las Juventudes Hitlerianas (Hitlerjugend).
Absolutamente todo estaba excelentemente orquestado, tanto es así que las ideas esparcidas por parte del nazismo se encuentran aún en la sociedad actual, donde han aumentado los extremismos y los populismos.

Lo que conocemos como "Fake News" funcionan en la actualidad igual que la propaganda nazi.  Ambos usan falsedades y teorías de la conspiración para tratar de manipular los miedos de las personas, provocar sentimientos negativos y sembrar división, prejuicios y odio hacia el contrario.

Para saber más:
Propaganda Nazi, de Norberto Corella
Goebbels, de Ralf Georg Reuth
Cuatro
Confilegal
Javi Pastor
National Geographic

lunes, 25 de mayo de 2020

Frederick Duquesne, un espía alemán con más cara que espalda

Muchas veces tenemos la percepción de que la vida de los espías debe ser como si fuera una película de James Bond o de Misión Imposible, llena de acción y de peligros. Sin embargo, y aunque en algunas situaciones excepcionales así pudiera ser, no son pocos los ejemplos documentados de que, para ser un espía, simplemente hay que estar receptivo a lo que dicen los demás... y echarle un poco de jeta, que lo demás viene solo. Tal es el caso de Frederick Duquesne, un espía alemán que en 1939 consiguió información sobre una nueva máscara de gas americana, con la peculiaridad de que no se escondió absolutamente de nadie.

Frederick Joubert Duquesne (1877-1956) era un sudafricano de origen boer (descendiente de los primeros colonizadores holandeses) que se había destacado a finales del siglo XIX por su lucha contra los británicos, en la guerra que estos dos colectivos mantuvieron por la supremacía de la que posteriormente sería la República de Sudáfrica. Duquesne, a raíz de este conflicto, perdió a su madre y a su hermana a manos del ejército británico, y ello le hizo coger una inquina tremenda a los ingleses, que llegó a convertir en su leit motif todo el resto de su vida. En la circunstancia de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, Duquesne no dudó en colaborar con Alemania tanto en la Primera como en la Segunda Guerra Mundial con tal de tocar lo que no suena a británicos y todos sus aliados... y en esas estábamos.

En 1939, Duquesne se encontraba viviendo en Nueva York, donde ejercía de espía a jornada completa, pasando cuanta más información mejor a Hitler. Aunque EE.UU. no había entrado todavía en guerra, simplemente sería cuestión de tiempo que lo hiciera, por lo que ir por delante del aliado más poderoso de Gran Bretaña, nunca estaba de más. Su tarea principal era la de estar ojo avizor y con las orejas limpias para poder estar al caso de cualquier atisbo de novedad interesante. Aunque parezca mentira, una de sus fuentes principales era, ni más ni menos, que la propia prensa norteamericana.

En una de las ocasiones, Duquesne vio una noticia en el New York Times en la que se hablaba de una nueva máscara antigás que se estaba fabricando. La noticia era muy interesante para el espionaje alemán en tanto que se hablaba, también, de nuevos gases venenosos que la industria armamentística norteamericana estaba desarrollando. Duquesne, no se lo pensó dos veces y empezó sus pesquisas para conseguir más información al respecto, desplazándose hasta Aberdeen (Maryland), donde se encontraba el campo de pruebas de la Chemical Warfare Service (Servicio de Guerra Química, actual Chemical Corps) del Ejército de los Estados Unidos.

Una vez en el sitio, Duquesne llegó a la conclusión de que, debido al alto secreto de las instalaciones, introducirse en ellas era prácticamente imposible sin despertar sospechas, por lo que decidió volver a casa y buscar una alternativa. La información era de vital importancia para los generales alemanes, habida cuenta una más que probable utilización de esa nueva arma en territorio europeo, pero...¿cómo obtenerla? La solución la tenía delante mismo de sus narices: pidiéndola. Y la pidió.

Ni corto ni perezoso, Duquesne escribió una carta mecanografiada dirigida al director del Chemical Warfare Service en Washington DC en la que, presentándose como un "responsable escritor y conferenciante", solicitaba información detallada de dicha máscara de gas. Con total desfachatez, el espía no dudó en utilizar su nombre y dirección verdaderas para que se le remitiera la información solicitada. El colmo del cachondeo llegó en forma de nota escrita a mano en el pie de la carta, en la que Duquesne decía "No se preocupe si esta información es confidencial, porque estará en manos de un buen y patriota ciudadano". Como diríamos actualmente, "el puto amo".

El espía no confiaba en absoluto en que la cosa funcionara, por lo que no tenía demasiadas esperanzas puestas en el éxito de su ocurrencia. No obstante, se quedó de pasta de boniato cuando recibió en su domicilio absolutamente toda la información de la máscara de gas que había solicitado. Sorprendentemente, el Chemical Warfare Service había atendido escrupulosamente la solicitud de Duquesne y había proporcionado directamente al espía una valiosísima información de capital importancia para la Alemania de Hitler. Obvia decir que en menos de una semana, dicha información estaba sobre la mesa del Führer.

A estas alturas, aún nadie se explica cómo pudieron saltarse todos los protocolos de seguridad de una información confidencial como la de la máscara de gas y los nuevos gases desarrollados. Se especula que al confirmar la existencia física de esa persona en esa dirección, los servicios de seguridad bajaron la guardia habida cuenta que era complicado que un espía se presentara tan sinceramente y con tanta cara. Asimismo, hemos de recordar que EE.UU. no estaba aún en guerra, por lo que las restricciones y el control de la información no eran demasiado excepcionales, facilitando enormemente el trabajo del espía.

Con la entrada en la guerra de Estados Unidos todo cambió y, en 1941, Duquesne y 32 colaboradores a su cargo fueron detenidos por el FBI y sentenciados a diferentes penas de prisión por su actividad de espionaje. Sin embargo, el asunto de la máscara de gas dejó bien claro que, tanto en asuntos de espionaje como en la vida cotidiana, todos somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras.

Ireneu Castillo

lunes, 18 de mayo de 2020

La pequeña flota de Dunkerque

En mayo de 1940, el ejército alemán estaba arrasando en Europa, obligando a las fuerzas aliadas de Gran Bretaña, Francia y otras naciones europeas a la retirada y la rendición.

La pequeña flota de DunkerqueDespués de las victorias alemanas, se hizo evidente que la única forma de defender las Islas Británicas de la invasión era evacuar las fuerzas aliadas restantes a través del Canal de la Mancha. Churchill tenía la esperanza de salvar de 30,000 a 50,000 soldados en una evacuación de Dunkerque antes de que las tropas de la Wehrmacht los arrasaran.

En un error, que bien pudo costarle la guerra, Hitler ordenó a las divisiones Panzer de primera línea que detuvieran su avance a las afueras de Dunkerque.
Hay diferentes explicaciones de por qué Hitler permitió que se llevara a cabo la evacuación de Dunkerque en lugar de lidiar con lo que podría haber sido una derrota aplastante para las fuerzas británicas atrapadas en la estrecha línea de costa entre los blindados alemanes y el Canal de las Mancha. Una teoría es que Hitler permitió que los británicos evacuaran Dunkerque como un gesto humanitario para atraer a Gran Bretaña a las conversaciones de paz. Otra es que deseaba dar el golpe final con la fuerza aérea de Hitler, la Luftwaffe .

La pequeña flota de DunkerqueSea cual sea la razón, Dunkerque se convirtió en el principal punto de evacuación a Gran Bretaña para las fuerzas aliadas. Sin embargo, era un lugar poco conveniente debido a sus aguas poco profundas y la falta de un puerto en condiciones que sirvieran para navíos grandes. Esto evitó que los buques de guerra británicos pudieran acercarse lo suficientemente a la costa para realizar un rescate a gran escala.

La situación llevó a que la Royal Navy emitiera una convocatoria para que todos los buques de poco calado se unieran a la Armada británica en una evacuación masiva de Dunkerque.  Enviados de la Royal Navy recorrieron el sureste de Gran Bretaña en busca de cualquier pequeña embarcación que fuera voluntaria o requiera ser puesta en servicio. En total, más de 700 barcos, de toda clase, como pesqueros o yates de recreo y de lugares tan remotos como la isla de Man y Glasgow, se reunieron en Ramsgate, para ayudar en la evacuación, que duraría 10 días. A este esfuerzo se sumaron tambien barcos de otras nacionalidades, como Franceses, Belgas y Holandeses.

La pequeña flota de DunkerqueDurante esos diez días, la armada de pequeños barcos realizó innumerables viajes entre las playas de Dunkerque, los buques de guerra británicos y el estuario del Tamesis y las playas Dover. El humo de Dunkerque y el clima inclemente ayudaron a envolver las playas y los barcos, pero cuando el clima se despejó, la Luftwaffe pudo bombardear varias veces al día sin dificultad los barcos y las playas donde 5,000 hombres perdieron la vida.

La evacuación de Dunkerque es muy interesante por el hecho de convertir una humillante derrota británica y aliada en una historia de heroísmo que impulsó a los espíritus de las fuerzas aliadas, en lo que la prensa llamó “El espíritu de Dunkerque”.

La evacuación se convirtió en un esfuerzo heroico que superó las cifras más optimistas, llegando a rescatar a 340,000 soldados aliados entre el 28 de mayo y el 6 de junio de 1940. El Dean de la catedral de San Pablo fue el que también lo llamó el "Milagro de Dunkerque".

La pequeña flota de Dunkerque
A los soldados rescatados aun les quedaban  quedaban 5 años más de Guerra y muchos de ellos sufrieron serios efectos psicológicos. Un significativo número de soldados no consiguieron aguantar la presión de los constantes bombardeos y la incertidumbre ante la escasa posibilidad de poder ser rescatados y se suicidaron en la playa.

En 1960, se estableció una medalla en nombre del pueblo de Dunkerque. La medalla que en un principio era para los defensores franceses de Dunkerque, en 1970 se extendió a las fuerzas británicas, incluyendo a los civiles voluntarios de los pequeños barcos de Dunkerque.

Esta historia de solidaridad y heroísmo aparece excelentemente reflejada en la película de Christopher Nolan, “Dunkirk”.

Historia y Vida nº 592
Association of Dunkirk Little Ships
Passage Maker
National Geographic
BBC
Telegraph
Estrella Digital
La Nueva España

lunes, 11 de mayo de 2020

Los españoles de Oradour-sur-Glane

Oradour-sur-Glane a veces es comparado con Belchite, el pueblo aragonés abandonado tras la Guerra Civil. Belchite es el recuerdo de una guerra civil, la peor de las guerras y las ruinas de Oradour-sur-Glane son el testimonio de la barbarie nazi llevada a cabo contra probación civil en un país ocupado.

En Oradour-sur-Glane, en la tarde del 10 de junio de 1944, 642 personas, entre ellas, más de 200 niños, fueron asesinadas por una unidad perteneciente a la División SS Das Reich, al mando del SS-Sturmbannführer Adolf Rudolf Reinhodl Diekmann, en su camino al frente, en Normandía. El pretexto era que en la población se escondía armamento de la resistencia.

De los niños, tan solo uno de ellos logró salvarse. Ese día tocaba vacunación y todos se encontraban en la escuela.

Tras separar a los hombre de las mujeres y los niños, los hombres son ametrallados y luego quemados. La mujeres y los niños son encerrados en la iglesia donde son asesinados disparando su ametralladoras a través de las puertas de madera, tirando granadas de mano al interior. Después incendian el edificio.

Cuando se pudo sofocar el incendio, el espectáculo era dantesco. Había cadáveres de bebés dentro del confesionario, escondidos por sus madres en un intento desesperado por protegerlos. Había cuerpos quemados y desmembrados por las explosiones de las granadas. Otros murieron asfixiados, aplastados o cocidos por las altísimas temperaturas que se alcanzaron en el interior de la iglesia. Apenas una cincuentena eran reconocibles.

Entre las victimas se encuentran varias familias españolas.

Los españoles que vivían en la población francesa tienen todos en común que habían abandonado España tras el triunfo de las tropas sublevadas contra la República. Habían pasado por los campos de concentración franceses en el que habían sido recluidos, tras pasar la frontera. La mayor parte de ellos habían sido trasladados hasta Oradour-sur-Glane para que los hombres trabajaran, inicialmente en la cantera y luego en diversas fábricas y explotaciones en los grupos de trabajo de extranjeros.

En 1944 las familias españolas ya estaban plenamente integradas con la población francesa, aunque para el cura de la localidad eran unos ateos "hijos de Satanás" que nunca acudían a la iglesia.

Sus nombres aparecen en el memorial erigido en el cementerio de la población de Oradour-sur-Glane, aunque con algunos errores.

Según los datos del Foro por la Memoria de Guadalajara, los españoles son: las hermanas Emilia y Angelina Masachs, de 11 y 8 años, de Sabadell, Carmen Silva, de 39 años, de Bilbao, que estaba casada con un francés y cuatro familias.

La familia Gil Espinosa. Formada por matrimonio Francisco Gil Egea y Francisca Espinosa y sus hijas Francisca y Pilar, de 14 años. Además de la familiar Carmen Espinosa Juanos que tenía 30 años. Todos de Alcañiz.

La familia Serrano Pardo eran José Serrano Robles y María Pardo Guirao, junto a sus hijas Armonía de 3 años y los gemel0s Paquito Jacques y Aster Jean de un año. Los tres nacieron en Francia. Los nombres de los gemelos están equivocados en la placa.

Placa colocada por el gobierno de la República en 1945
La familia Lorente Pardo. Llegaron de Barcelona y eran Antonia Pardo, de 29 años y su hijos Nuria de 9 años y Francisco de 11.

Tambien procedentes de Barcelona estaba la familia Téllez Domínguez. Los padres eran Domingo Téllez y María Domínguez y sus hijos Miguel, de 11 años, Armonía de 8 años y Liberto, de dos años, que nació en Oradour.

Las victimas españolas de Oradour-sur-Glane no han recibido ningún homenaje del estado español en democracia. Solo fueron homenajeados en 1945 por el gobierno de la República Española en el exilio.

Respecto a los autores de la matanza, únicamente dos de los acusados fueron condenados a muerte, además de todos los juzgados en rebeldía. El resto, salvo un caso de absolución, fue condenado a penas de prisión o de trabajos forzados. Las dos penas de muerte fueron conmutadas por cadena perpetua en 1954. Los dos condenados salieron en libertad en 1959.

Quiero dar la gracias a Pepe Sedano Moreno, escritor de "Sin Misericordia con José Serrano", que cuenta la historia de la tragedia de Oradour-sur-Glane, por aportarme importantes datos que estaban equivocados.

Para saber más:
UNED
Foro por la Memoria de Guadalajara
Federación estatal de Foros por la Memoria
El diario
El País
Proceso

lunes, 4 de mayo de 2020

Los grillos del Día D

Tras la operación aerotransportada de Sicilia en 1943 el comandante Taylor, que posteriormente estaría al mando de la 101ª División Aerotransportada estadounidense, consideró que era prioritaria la comunicación entre las unidades lanzadas en paracaídas en territorio enemigo, debido a que durante las operaciones los paracaidistas aislados habían tenido dificultades para encontrar a sus compañeros.

Los grillos del Día DLos estadounidenses se fijaron en un juguete muy popular entre los niños en esa época, que se llamaban "grillos", que consistía en una hoja de acero que emite un "clic" cuando se pulsa y un "clac" al soltarlo. El ejército solicitó a las empresas J Hudson y Co Ltd de Birmingham Inglaterra del grupo ACME (si, existe y no solo en los dibujos del coyote y el correcaminos) la fabricación de varios miles de estos juguetes de latón, algunos de latón cromado. Recibieron el nombre de "Clicker Nº 470".

Estos "grillos" se le proporcionaron exclusivamente a los paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada unos días antes del 6 de junio de 1944. El código para su uso consistía en un "clic-clac" para pedir la identificación y la respuesta debía ser dos "clic-clac". Su uso se restringía a la noche previa al desembarco en las playas, que se debía realizar a las 6:30 horas, ya que durante el día no tendría ninguna utilidad. Además se desarrolló un código oral válido solo hasta las 24 horas después del Día-D que consistía en utilizar la palabra "Flash", una palabra que se debía contestar con "Thunder". El segundo día, el código se convirtió en: "Hustle" - "Along". También se usaron otros medios como el humo, carteles, luces o banderas.

Los grillos del Día DLos paracaidistas eran libres de colgar sus grillo donde quisieran. Algunos lo llevaban en los bolsillos de sus guerreras o los pantalones, otros lo colgaban alrededor del cuello o en el casco. Hoy en día, los "grillos" originales son muy apreciados por los coleccionistas y muy raros, ya que la mayoría de los paracaidistas se deshicieron de ellos. Se venden reproducciones en las tiendas de recuerdos, incluso fabricadas por los mismos que hicieron las originales del Día-D, y no es raro oír su "clic-clac, clic-clac" por Normandía.

En la película "El día mas largo" (The Longest Day) se puede observar muy bien como se usaban estos "grillos" y donde un soldado norteamericano confunde su sonido con el del cerrojo de un Mauser Kar 98k alemán

El General Maxwell D. Taylor, comandante de la 101 División Aerotransportada, cuenta en sus memorias:
Llevaba mi pistola en una mano, mi grillo en la otra (...) Me arrastré a lo largo del seto en busca de un paso. Cuando lo encontré, escuché un gran revuelo al otro lado. Preparé mi arma. Entonces escuché el clic-clac. Ese era el sonido más agradable que oí en toda la guerra.
Para saber más:
The Uncertain Trumpet, del General Maxwell D. Taylor
101 Airborne
Warfare History Network
WW2 Nation

lunes, 27 de abril de 2020

Camp Sigfried, el campamento de verano nazi de Long Island

Camp Sigfried, fue un campamento de verano nazi en Long Island, Nueva York, fundado en 1935, gestionado por el German American Bund, una organización nazi estadounidense también conocida como "Amigos de la Nueva Alemania" y propiedad de la Liga de asentamientos germano-estadounidense, una organización que aún hoy funciona como una comunidad privada.

El campamento se dedicó a promover una visión favorable de la Alemania nazi y la divulgación de su propaganda, pero nunca fue apoyada financiera o verbalmente por el Partido Nacionalsocialista ni el estado alemán. Al frente de Camp Sigfried se encontraba el norteamericano de origen alemán, Fritz Julius Kuhn.

Por extraño que pueda parecer, el campamento sobrevivió durante varios años y se cerró solo después de que Alemania declarara la guerra a los EE.UU. en 1941, tras el ataque japonés a la base naval de Pearl Harbor.

Antes de la declaración de guerra oficial (la única que hizo Hitler), el campo se mantuvo activo bajo los derechos de la primera enmienda de la Constitución estadounidense. Solo después de la entrada en la Segunda Guerra Mundial de los Estados Unidos se hizo ilegal que los estadounidenses continuaran prometiendo lealtad a la Alemania nazi, como lo hicieron los seguidores de Camp Sigfried. Los líderes del campamento llegaron a afirmar que George Washington fue el "primer fascista" y que no creía en la democracia. De hecho, los grupos nazis estadounidenses lo usaban en su iconografía como pudo verse en el gran evento que se realizó el mes de febrero de 1939 en el Madison Square Garden de Nueva York, que reunió a unos 20.000 participantes.

En el campamento de verano de Sigfried se inculcó la ideología nazi a todos los jóvenes que pasaron por él y, sin embargo, profesó su lealtad a los Estados Unidos exhibiendo la bandera de los Estados Unidos en la entrada del campamento junto a una con la esvástica nazi.
Los asistentes al campamento vestían uniformes nazis, el césped estaba decorado con esvásticas e incluso construyeron tanques falsos. Los integrantes de Camp Sigfried atacaron a la administración del entonces presidente Roosevelt y atacaron a grupos judíos.

En 1939, una investigación fiscal determinó que Kuhn había malversado 14,000 dólares del German American Bund y, aunque la organización no presentó cargos contra él, el fiscal de distrito de la ciudad de Nueva York lo procesó y Kuhn fue condenado a prisión por evasión fiscal y malversación de fondos. Por ello perdió su ciudadanía mientras estuvo en prisión. Cuando salió en libertad volvió a ser arrestado como enemigo extranjero. Finalizada la guerra en Europa fue deportado a Alemania.


Camp Sigfried no fue el único campo de verano que creó el German American Bund a lo largo de los Estados Unidos en los años 30. Tambien creó Camp Nordland y Camp Bergwald en Nueva Jersey, el Deutschhorst Country Club en Pennsylvania, Camp Highland en el estado de Nueva York y Camp Hindenberg Wisconsin.

Las fotos que ilustran el articulo forman parte de los fondos del Departamento de Registros de la Ciudad de Nueva York y recientemente fueron digitalizadas y publicadas en línea.

Para saber más
Cornell Law School
Cabinet of Chic Curiosities
The Daily Beast
The Atlantic

lunes, 20 de abril de 2020

Las “Sweetheart Grips”

A los soldados a lo largo de la historia les ha gustado personalizar su equipos, con acabados tan artísticos como el Nose Art de las aeronaves o tan simples como grabar sus iniciales en la culata de sus fusiles.
Desde la Primera Guerra Mundial, estamos acostumbrados a ver ese arte del campo de batalla, conocido como “Arte de Trinchera”.

El Arte de Trinchera no se limita a las dos guerras mundiales, la historia de este arte viene desde las Guerra Napoleónicas hasta nuestros días.

Aunque la practica floreció en la Primera Guerra Mundial, el término “Arte de Trinchera” también se utiliza para describir los recuerdos fabricados por el personal de servicio durante la Segunda Guerra Mundial. Algunos artículos fabricados por soldados, prisioneros de guerra o civiles durante conflictos anteriores también se han descrito de forma retrospectiva como arte de trinchera.

Desde que se inventaron las cámaras fotográficas, los hombres y mujeres del ejército han guardado fotografías de sus seres queridos. Fotos que terminan guardadas bajo los cascos, en los paquetes de cigarrillos, biblias… Si no había un ser querido, se tenían a las chichas Pin-Up.

Durante la Segunda Guerra Mundial, se encontró un uso bastante peculiar para un material desarrollado en 1928 y presentado por primera vez al mercado en 1933 por la empresa Röhm and Haas, bajo la denominación comercial "Plexigás". Este gran invento se utilizó a gran escala durante la guerra, especialmente en las ventanillas de los aviones debido a su maleabilidad y ligereza, usándose en torretas, carlingas y en cualquier lugar en que se necesitara un cristal.

Los soldados comenzaron a utilizar el plexiglás de los aviones derribados para tallar las empuñaduras (grips) de sus pistolas Colt M1911, quitándose las de madera estándar y sustituyéndolas por las de plástico hecho a mano para personalizar las armas, aunque tambien se utilizó en otras armas, como las tomadas a soldados enemigos caídos.
Bajo el plexiglás transparente solían colocar una foto de la novia, por lo que llegaron a ser conocidas como “Sweetheart Grips” o “Honey Grips”.

A veces la foto de la novia se colocaba en la parte contraria a la mano dominante dejando la otra sin adornos. Esto era para que pudieran ver a través de la empuñadura cuantos cartuchos le quedaban en el cargador.

Las “Sweetheart Grips” son una pieza interesante de la historia de la Segunda Guerra Mundial y sorprendentemente pocas personas saben de su existencia. Si se mira de cerca en algunas fotografías se pueden apreciar. Incluso en la película "Fury", llamada en España "Corazones de Acero" se puede ver en el revolver Smith & Wesson M1917 que porta "Wardaddy", interpretado por Brad Pitt.

Tambien en los libros de Ernie Pyle habla de fotos de novias y esposas incrustadas en las culatas de los M1 Garand.

Para saber más:
1911 Forum
TFB
Fury Wikia
Crazy Facts
Xavier Thoughts Blog
Reddit

lunes, 13 de abril de 2020

El Vaticano y la Ruta de las Ratas

Destacados criminales de guerra nazis se escondieron o huyeron de Europa cuando llegaba el final de la guerra y la derrota del Eje comenzaba a ser realidad, con el auxilio, en muchos casos, del Vaticano, de la España de Franco, el gobierno de Perón o los Estados Unidos.

Vaticano ayudó a huir a criminales nazis
Según un memorándum de 1947 de la embajada de Estados Unidos en Roma, la vía de escape preferida por el 90% de los nazis fue el Pasillo Vaticano, una organización controlada desde la Santa Sede por el que, a través de rutas de contrabando y pasando por los Alpes italianos hacia Merano o Bolzano, hasta el Tirol del Sur, luego a Roma y, de allí, llegaban a Génova, para, desde esta ciudad portuaria, huir hasta Sudamérica u Oriente medio pasando por distintas organizaciones religiosas de Roma o Milán o Roma, en lo que se conocía como "Ruta de las Ratas". Otros nombre que recibía era el de "Ruta de los Monasterios" ya que solían alojarse en monasterios que se encontraban en la ruta.
Además de la red organizada por el Vaticano estaban, la Ruta de la Araña (Die Spinne), que pasaba por España, y la Ruta Libertad, que llegaba hasta Estados Unidos pasando por Canadá. La mayor parte de los criminales nazis huyen en barco directamente a Sudamérica, sobre todo a Argentina, lo que el caza-nazis Simon Wiesenthal llamó el "Cabo de Última Esperanza".

Vaticano ayudó a huir a criminales nazisMás de 15.000 criminales de guerra lograron escapar. Unos 4.000 pudieron ser juzgados y casi 250 fueron ejecutados, entre ellos los principales cabecillas nazis.

El por qué el Vaticano ayudó a escapar a estos fugitivos es meramente por cuestiones ideológicas y practicas. El Papa Pio XII tenía más miedo a Stalin y su comunismo que al nazismo de Hitler. No quería que el comunismo se instaurara una vez finalizada la guerra en Europa, principalmente en Italia.

La red de evasión, controlada por monseñor Giovanni Battista Enrico Antonio Maria Montini, que fue nombrado papa el 21 de junio de 1963, como Pablo VI, facilitó, a través del Comité Internacional de la Cruz Roja documentos falsificados a personajes de la talla de Josef Mengele, Helmut Gregor o Adolf Eichmann (de nombre falso Ricardo Klement) que fue detenido por fuerzas del Mossad israelí, juzgado y ejecutado en la horca en 1962. En la red había un buen número de cardenales ultra-conservadores como Eugène Tisserant o el número dos del Vaticano, monseñor Montini.

Documento de identidad expedido por el CICR a Adolf Eichmann
Otro miembro importante de la iglesia que ayudó a los nazis croatas a escapar de Europa fue monseñor Krunoslav Draganovic. Teniendo como base de operaciones el Monasterio de San Girolamo, en Roma, muchos criminales de guerra nazis recibieron refugio allí y se les dieron documentos falsos.

A pesar del importante número de fugados hubo muchos que ni siquiera fueron juzgados en Alemania o las penas fueron muy leves en comparación con los crímenes de los que se les acusaba. Por ejemplo Franz Stangl, comandante de los campos de exterminio de Sobibor y Treblinka, que fue condenado a tan solo 7 años de prisión por el asesinato de casi 900.000 personas. Stangl logró escapar agracias a la ayuda del Obispo Alois Hudal, rector del Colegio de Santa María dell'Anima en Roma, ferviente antisemita y admirador de Hitler y con la ayuda de la Conferencia Católica Estadounidense de Arzobispos. Vivió en Brasil donde fue encontrado por Simon Wiesenthal. Otros tuvieron incluso más suerte. Después de la guerra muchos formaron parte del gobierno de Konrad Adenauer y colaboraron activamente en las operaciones de denazificación de Alemania y Austria.

Para saber más:
La Huida de la ratas, de Eric Frattini
Los obispos alemanes en la guerra mundial, Conferencia Episcopal Alemana
Documental: Die Rattenlinie
Libertad Digital
El País
Aish Latino