sábado, 31 de agosto de 2019

Un mensaje de Roosevelt a Hitler para evitar la Segunda Guerra Mundial

Adolf Hitler había anexionado Austria y había invadido Checoslovaquia para el III Reich y la Guerra Civil Española estaba a punto de acabar gracias al apoyo de Alemania al bando sublevado contra la República, bajo las ordenes de Francisco Franco. Europa se estaba convirtiendo en un polvorín a punto de estallar en una guerra total que habría de durar seis largos años.

En ese contexto, de incertidumbre política y militar, el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt decidió remitir a Hitler un mensaje para calmar la situación e intentar evitar una guerra que se tornaba inevitable y que finalmente se cobró la vida de decenas de millones de seres humanos en todo el mundo. De este mensaje envió una copia al otro dictado europeo, el italiano Benito Mussolini.

La comunicación está fechada el 14 de abril de 1939:
Su Excelencia Adolf Hitler, Canciller del Reich Alemán,
Berlín, Alemania
  Estoy seguro que usted puede darse cuenta, que en todo el mundo cientos de millones de seres humanos viven hoy con el temor constante de una nueva guerra, o incluso de una serie de guerras.
  La existencia de este temor y la posibilidad de un conflicto son de interés sin ninguna duda para la población de los Estados Unidos en cuyo nombre hablo, aunque también debe ser para los pueblos de las otras naciones de todo el hemisferio occidental.  Todos ellos saben que cualquier guerra importante, aún si estuviera limitada a otros continentes, tendrían un gran peso en el transcurso de su vida y también en la vida de las generaciones venideras.
  Debido al hecho de que después de la aguda tensión en la que el mundo ha estado viviendo durante las últimas semanas, pareciera que hay por lo menos un relajamiento momentáneo, porque en la actualidad no hay movimientos de tropas, es por lo tanto, un momento oportuno para que le envíe este mensaje.
En una ocasión anterior me he dirigido a Usted en aras del apaciguamiento político, económico, y de los problemas sociales usando medios pacíficos y sin recurrir a las armas.
  Pero la marea de los acontecimientos parece haber vuelto a la amenaza de las armas.  Si continúan esas amenazas, parece inevitable que gran parte del mundo participe en la ruina común.  Todo el mundo, las naciones vencedoras, las naciones vencidas y las naciones neutrales, van a sufrir las consecuencias.  Me niego a creer que el mundo es, por necesidad, como un prisionero de su destino.  Por el contrario, es evidente que los dirigentes de las grandes naciones que tienen el poder para liberar a sus pueblos del desastre inminente.  Es igualmente claro que en sus propias mentes y en sus propios corazones, los propios pueblos desean que sus temores terminen.
  Es, sin embargo, infortunadamente necesario tomar conocimiento de los hechos recientes.
  Tres naciones de Europa y uno en África han visto su existencia independiente terminada.  Un vasto territorio de otra nación independiente del Lejano Oriente ha sido ocupada por un Estado vecino.  Los informes, que espero que no sean ciertos, insisten en que se están contemplando nuevos actos de agresión en contra de otras naciones independientes. Claramente, el mundo se está moviendo hacia el momento en que esta situación terminará en una catástrofe, a menos que se encuentre una forma más racional de conducir los acontecimientos.
  Usted ha afirmado reiteradamente, que usted y el pueblo alemán no tiene ningún deseo de ir a la guerra. Si esto es verdad no habrá necesidad de una guerra.
  Nada puede convencer a los pueblos de la tierra que cualquier poder gobernante tiene el derecho o la necesidad de infligir por su cuenta las consecuencias de la guerra a cualquier otro pueblo, salvo debido a causas de evidente defensa propia.
  Al hacer esta declaración, nosotros los estadounidenses no hablamos por egoísmo o por miedo o por debilidad.  Si hablamos ahora es con la voz de la fuerza y por la amistad hacia la humanidad.  Todavía está claro para mí, que los problemas internacionales se pueden resolver en la mesa del conferencias.
  Por lo tanto, no hay respuesta al pedido de debate pacífico por una parte para pedir que a menos que se reciban seguridades, de antemano, de que el veredicto les será favorable, no dejarán de lado las armas.  En las salas de conferencias, como en los tribunales, es necesario que ambas partes inicien la discusión de buena fe, asumiendo que la justicia sustancial beneficiará a ambas partes, y es habitual y necesario que dejen las armas fuera de la sala mientras conferencian.
  Estoy convencido de que la causa de la paz mundial avanzaría grandemente si las naciones del mundo obtuvieran una declaración franca en relación con el presente y el futuro de la política de los gobiernos.
  Debido a que los Estados Unidos, como una de las naciones del Hemisferio Occidental, no está involucrado en las controversias que han surgido hace poco en Europa, confío en que usted pueda estar dispuesto a hacerme, como jefe de una nación muy apartada de Europa, tal declaración de su política, con el fin de que yo, actuando sólo como un amigable intermediario, pueda comunicar esa declaración a otras naciones en estos momentos temerosas en cuanto al curso de la política que su Gobierno puede tomar.
  ¿Está dispuesto a ofrecer garantías de que sus fuerzas armadas no atacarán o invadirán el territorio o posesiones de las siguientes naciones independientes: Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Suecia, Noruega, Dinamarca, Países Bajos, Bélgica, Gran Bretaña e Irlanda, Francia, Portugal, España, Suiza, Liechtenstein, Luxemburgo, Polonia, Hungría, Rumania, Yugoslavia, Rusia, Bulgaria, Grecia, Turquía, Irak, las Arabias, Siria, Palestina, Egipto e Irán.
  Esta garantía debe aplicarse claramente no sólo para el día de hoy, sino también para un futuro lo suficientemente largo como para dar a cada uno la oportunidad de trabajar con métodos pacíficos para lograr una paz más permanente.  Por lo tanto, sugerimos interpretar la palabra "futuro" para aplicarla a un período mínimo de seguridad de los años de no-agresión de por lo menos diez años hasta cuando menos un cuarto de siglo, si nos atrevemos a mirar tan lejos.
Si esta garantía fuera dada por su Gobierno, la que deberá remitirla inmediatamente a los gobiernos de las naciones que he nombrado, yo podría simultáneamente preguntarles si, como estoy razonablemente seguro será, cada uno de los países enumerados, a su vez den similares garantías para transmitírselas a usted.
  Las garantías recíprocas, como las he señalado, traerán al mundo una medida de inmediato alivio.
  Propongo que si se dan, dos problemas esenciales deberían ser rápidamente discutidos en las inmediaciones de la paz resultante, y en esos debates el Gobierno de los Estados Unidos estaría encantado de participar.
  Las discusiones que tengo en mente se refieren a la manera más efectiva e inmediata a través del cual los pueblos del mundo pueden obtener alivio progresivo de la aplastante carga de armamento que está llevando cada día más de cerca al borde de la ruina económica.  Simultáneamente, el Gobierno de los Estados Unidos estaría dispuesto a participar en los debates mirando hacia la forma más práctica de la apertura de avenidas para el comercio internacional a fin de que todas las Naciones de la tierra puedan ser activadas para poder comprar y vender en igualdad de condiciones en el mercado mundial, así como poseer seguros para obtener los materiales y productos para llevar una vida económica pacífica.
  Al mismo tiempo, los otros Gobiernos además de los Estados Unidos y que están directamente interesados, podría emprender tales discusiones políticas según lo consideren necesario o conveniente.
  Reconocemos los problemas complejos del mundo que afectan a toda la humanidad, pero sabemos que el estudio y discusión de los mismos debe realizarse en un ambiente de paz.  Este ambiente de paz no puede existir si las negociaciones se ven eclipsadas por la amenaza de la fuerza o por el temor a la guerra.
  Creo que usted no malinterpretará el espíritu de franqueza con el que envío este mensaje.  Los Jefes de grandes gobiernos en esta hora crucial, son literalmente responsables del destino de la humanidad en los próximos años.  Ellos no pueden dejar de oír las oraciones de sus pueblos a estar protegidos contra el caos previsible de la guerra.  La historia los hará responsables por la vida y la felicidad de todos, incluso hasta de los más pequeños.
  Espero que su respuesta será posible para que la humanidad pierda el miedo y recupere la seguridad por muchos años por venir.
  Un mensaje similar está siendo dirigido al Jefe del Gobierno Italiano.
Franklin D. Roosevelt 
La respuesta de Hitler fue ante el Reichstag alemán el 28 de ese mismo mes, en estos términos:
Declaro solemnemente que las alegaciones de ataques de Alemania contra territorios americanos no son más que groseras mentiras, sin contar que tales alegaciones no pueden salir más que de la imaginación de un loco.
En sus declaraciones también afirmó que a través de su Ministro de Asuntos Exteriores, Joachim von Ribbentrop, planteo las siguientes cuestiones a mas de veinte países: ¿Tiene su gobierno la impresión que Alemania les amenaza?, ¿Han pedido a Roosevelt que les sirva de portavoz? Entre los países encuestados no se encontraban ni Francia, ni Gran Bretaña, ni tampoco Polonia, y que ninguno contestó afirmativamente a las cuestiones.

Como ya es sabido, antes de que acabara el verano de 1939, se firmó el Tratado de no Agresión entre Alemania y la URSS, conocido como Pacto Ribbentrop-Mólotov, que contenía un Protocolo adicional secreto donde ambas potencias definían el reparto de la Europa del Este, en el que Polonia sería la principal damnificada. Nueve días después, el 1 de septiembre, Alemania invadió Polonia, dando comienzo oficialmente a la Segunda Guerra Mundial. La URSS lo haría el día 17.

Para saber más:
Exordio
Metapedia
La Tercera
Squire

martes, 20 de agosto de 2019

Monumentos a las victimas del Holocausto en Madrid

Anteriores al homenaje de las Stolpersteine que se colocaron en Madrid la primavera de 2019 gracias al trabajo de Isabel y Jesús, ya existían en la ciudad dos monumentos en recuerdo a las victimas de la deportación y asesinato por parte de los nazis, durante la Segunda Guerra Mundial.

El primer monumento se encuentra en uno de los parque más grandes de la capital, el Parque de las Naciones, o de Juan Carlos I, y fue inaugurado el 15 de abril de 2007 por el entonces alcalde Alberto Ruiz-Gallardón, el presidente de la Comunidad Judía de Madrid, Jacobo Israel Garzón y el embajador de Israel, Víctor Harel. El monumento fu donado por la comunidad judía a la ciudad de Madrid.

El conjunto se encuentra muy próximo al "Jardín de las Tres Culturas" (referencia a la convivencia en España de las civilizaciones hebrea, cristiana y musulmana que hubo durante siglos en la Península Ibérica), concretamente junto al Vergel de los Granados o Jardín Judío.

El memorial está creado por el artista, de origen sefardí, Samuel Nahón, y el arquitecto Alberto Stisin. El motivo central del conjunto, de 10 metros de altura y 4 toneladas, es una proyección vertical de la Estrella de David, colocada sobre una plataforma formada traviesas de ferrocarril, que quieren recordar a los “trenes de la muerte” que llevaban a los deportados hasta los campos de concentración y exterminio.

A un lado, se encuentra, la estremecedora figura de un padre con su hijo en brazos, realizada tambien con traviesas, y un conjunto de otras clavadas sobre el suelo y cantos rodados.

Una placa conmemorativa reza: "En memoria de los seis millones de judíos asesinados durante la shoá por la barbaria nazi, si como de las victimas españolas, gitanas y de otros colectivos, igualmente asesinados en los campos de exterminio".

Actualmente es la pieza nº 19 de la Senda de las Esculturas, un recorrido artístico-didáctico por una serie de creaciones de diferentes escultores que exhiben una gran variedad de propuestas estéticas y simbólicas.

El segundo memorial, mucho más sencillo, está en la Ciudad Universitaria, donde tuvieron lugar duros combates durante la Guerra Civil española.

En la plaza de Ciencias del campus de Moncloa, en los jardines entre las facultades de Física, Química y Matemáticas se encuentra "Columna: un lugar para recordar", un monumento en homenaje a las víctimas españolas que murieron en el campo de concentración nazi de Mauthausen-Gusen, en Austria, y en otros campos.

En la escultura se entrelazan cuatro cuatro barras que se colocan en paralelo, formando las aristas de un prisma y que se mezclan en la parte superior e inferior formando dos nudos que se colocan en paralelo, apoyada en una pena de hormigón. La composición creada por el escultor conquense Jesús Molina, fue donada por la Fundación Domingo Malagón.

La inauguración fue realizada el 16 de abril de 2009 por el secretario de la fundación, Javier Ruiz, representantes del gobierno, del Foro por la Memoria. La Universidad Complutense estuvo representada por el rector Carlos Berzosa.

En el acto de inauguración tambien estuvo presente Emiliano Pérez, superviviente de Mauthausen-Gusen y de Concha Carretero, compañera de las "Trece rosas", jóvenes fusiladas en 1939 contra las tapias del cementerio del Este de Madrid (Cementerio de la Almudena).

El campo de concentración de Mauthausen era conocido entre los deportados como "El campo de los españoles", ya que por el pasaron más de 7.500 españoles, muchos de ellos fueron quienes lo construyeron. Mauthausen fue uno de los últimos campos en ser liberados por los aliados, que fueron recibidos con una gran pancarta realizada por los españoles, en la que se podía leer: "Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas libertadoras".

Para saber más:
Ayuntamiento de Madrid
Europa Press
Entre paréntesis
Jesús Molina
El Confidencial

viernes, 9 de agosto de 2019

Un tesoro escondido en una lata de galletas

Es 1940 y Gran Bretaña se encuentra sola ante la máquina bélica alemana. El Rey Jorge VI teme por su país pero debe luchar contra Hitler. La Lufwaffe y la RAF se baten en los cielos en lo que se conoce como la Batalla de Inglaterra. Los ingleses temen que los alemanes invadan su isla.

Un tesoro escondido en una lata de galletasAnte el miedo a de la posible invasión y tras el fracaso en la defensa de Francia y la retirada de Dunkerque, la nación se prepara para la lucha. La monarquía británica decide que las Joyas de la Corona no deben caer, bajo ningún concepto en manos de los alemanes y se decide esconderlas.

Las Joyas de la Corona, la colección más valiosa de la actualidad, tradicionalmente se han guardado custodiadas por los Beefeaters en la Torre de Londres y donde en la actualidad se pueden visitar. Pero durante la Segunda Guerra Mundial no era suficiente. Una bóveda de seguridad o una caja fuerte no eran suficientes. El Rey Jorge VI, padre de la actual reina, Isabel II, recurrió a un sistema poco ortodoxo para esconder las joyas: una sencilla lata de galletas de Fortt's Original Bath Oliver Biscuits.

Un tesoro escondido en una lata de galletas Las piedras preciosas, entre ellas las que destaca el Rubí del Príncipe Negro, que va engarzado en el centro de la corona imperial británica y que se cree que fue usado por Enrique V en su casco en la Batalla de Azincourt en 1415, se pusieron dentro de en la lata y así se llevaron hasta el Castillo de Windsor. La corona imperial británica se confeccionó para la coronación de Jorge VI en 1937.

En el más absoluto secreto se excavó una cámara, protegida con una puerta de acero, junto a una de las salidas secretas del castillo de Windsor, donde se ocultó la caja. Para evitar que el lugar fuera descubierto por posibles espías nazis, la cámara secreta se construía de noche.

El castillo también sirvió de refugio a los miembros de la Casa Real durante la Segunda Guerra Mundial, para alejarse de los bombardeos del Blitz. Entre ellos la entonces princesa Isabel que sirvió como conductora y mecánica de ambulancias en el Women’s Auxiliary Territorial Service, con 18 años. Siendo la única mujer miembro de la familia real que ingresó a las fuerzas armadas y la única cabeza de estado que sirvió en la Segunda Guerra Mundial.

Un tesoro escondido en una lata de galletas
Siempre se sospechó que las joyas se habían guardado en una cámara de seguridad de Canadá, a donde la familia real tenía planeado exiliarse en el caso de que Gran Bretaña fuera invadida. Otra teoría afirmaba que estaban escondidas en una cueva en Gales. Hasta que esta operación la descubrió el bibliotecario Oliver Urquhart Irvine, asistente del encargado de los Archivos de la Reina que halló unas cartas enviadas por el bibliotecario real, Sir Owen Morshead, a la madre del Rey Jorge VI, María de Teck, donde se describía cómo las joyas de la corona se mantenían a salvo en caso de una invasión.

La Reina Isabel II desconocía los detalles hasta que el periodista especializado en la Corona, Alastair Bruce se lo contara para la realización del documental de la BBC, "The Coronation", realizado por el 65 aniversario de su coronación.

Para saber más:
El Ibérico
BBC
Movistar (documental)
Mashable
La Vanguardia