domingo, 25 de junio de 2017

Los errores alemanes en el Día D

Mientras que las operaciones del Día D de los Aliados no fue exactamente como estaba previsto, fue aún peor para la Alemania nazi.

El principal error fue la falta de independencia de Erwin Rommel. A pesar de que fue el principal responsable de la defensa de Normandía, Rommel, jefe del Grupo de Ejércitos B, no era el "comandante supremo" en el lado alemán, como Eisenhower lo era en el lado de los Aliados. Rommel estaba bajo el mando del Mariscal de Campo Gerd von Runstedt y, en última estancia de Adolf Hitler. Por otro lado la Kriegsmarine, la Luftwaffe, y las SS se hallaban más allá del control de Rommel.


Varios comandantes alemanes claves estaban ausentes de sus puestos durante las primeras horas críticas de 6 de junio de 1944. Creyendo que los Aliados no invadirían durante una violenta tormenta en el Canal de la Mancha. E l5 de junio, el almirante Theodor Krancke, comandante naval en el oeste, estaba de camino a Burdeos. El Mayor General Edgar Feuchtinger, comandante de la 21 ª División Panzer, se dirigía a París para ver a su amante; el comandante de la batería de Merville en el flanco oriental de la zona de invasión estaba en la cama con la suya. Rommel había dejado Normandía para un viaje de regreso a Alemania para el 50 cumpleaños de su esposa; El general Friedrich Dollmann, al mando del 7º Ejército en Normandía, había dejado su cuartel general para asistir a un ejercicio de juegos de guerra en Rennes, al igual que el general Heinz Hellmich, comandante de la 243ª División.

Otro gran error fue fomentado por los espías Aliados, en los que el principal agente era Joan Pujol; alias Garbo. Debido a falsas informaciones, los alemanes habían asumido que los desembarcos aliados vendrían en el Pas de Calais, ya que Calais estaba a sólo 20 millas del sureste de Inglaterra y se encontraba más próxima a la frontera alemana. También contribuyó al engaño la Operación Fortaleza.



Incluso después de que comenzara la invasión, los alemanes todavía creían que Normandía no era más que una distracción y que la verdadera invasión tendría lugar en Calais, debida a la Operación Fortaleza en la que Patton jugaba un importante papel. Patton había urdido un plan de engaño casi perfecto en el que se había creado una fuerza ficticia con tráfico falso radio y cientos de tanques, camiones, lanchas de desembarco, y aviones falsos en el sureste de Inglaterra, donde la gran fuerza sería descubierta por los aviones de reconocimiento alemanes. La presencia de Patton y la fuerza ficticia cerca de Dover convencieron aún más a los alemanes que la invasión tendría lugar en Calais.

Hitler, por otro lado, emitió una directiva a las fuerzas blindadas alemanas, que le ordenaba que se mantuvieron muy por detrás de las playas y sólo podían ser desplegadas por su orden personal. Para agravar la situación, Hitler, el 5 de junio, se había ido muy tarde a la cama y dio órdenes de que no fuera despertado. Su personal obedeció ciegamente ese orden y cuando Hitler finalmente se despertó, ya era demasiado tarde para detener la invasión.

Los alemanes no tenían capacidad para una predicción del tiempo fiable pues habían perdido sus barcos meteorológicos en el Atlántico Norte y la estación meteorológica en el norte de Labrador y la de Terranova, se quedó sin energía. Por ello los alemanes eran incapaces de ver la breve "ventana" que se produjo y que los aliados habían visto.



Respecto a la defensa de la costa también hay que tener en cuenta que muchas de las unidades costeras alemanas se compone de soldados reclutados en los países ocupados que no tenían ninguna intención de morir por Hitler y se rindieron con relativa facilidad. Por otro lado, depender tan fuertemente de defensas estáticas los alemanes había perdido la movilidad que necesitan para responder a la necesidad de cubrir huecos en las defensas.

A excepción de unas pocas y pequeñas unidades, la marina alemana estuvo ausente en el Canal de la Mancha, permitiendo que la gran fuerza naval aliada cruzara el Canal prácticamente sin obstáculos. La aviación alemana ya no tenía el control de los cielos. Varios escuadrones de cazas de la Luftwaffe en Francia se habían movido lejos del alcance de las playas de Normandía. Sin el control del aire, Alemania estaba condenada.

Para saber más:
General Patton
Le 70e
The Arts Desk
Stimulated Boredom

martes, 20 de junio de 2017

El faro del Duce

En una colina entre las villas, de la región italiana de Emilia-Romagna, de Mendola y Predappio, lugar de nacimiento de Benito Mussolini se eleva la "Rocca delle Caminate", una arcaica fortaleza del siglo XI, que estuvo totalmente abandonada hasta la década de 1920.
Regalada a Benito Mussolini, ordenó su total reforma hasta transformarla en un fortín elevado, de planta rectangular con altos muros con almenas del que destaca una alta torre y convertirlo en la residencia de verano del Duce, con 1000 metros cuadrados de edificación y una finca de 7 hectáreas.


La edificación no solo era un lugar de solaz veraniego, en sus lúgubres mazmorras fueron recluidos numerosos partisanos, muchos de ellos torturados hasta la muerte, como el comandante de la Resistencia italiana Antonio Carini que murió arrastrado por un automóvil el 13 de marzo de 1943. El 28 de septiembre 1943 se celebró, presidido por Mussolini, el primer Consejo de Ministros de la que será la efímera República Social Italiana, conocida también como República de Saló, para nombrar a los responsables del nuevo gobierno fascista tras la rendición a los aliados del rey Victor Manuel III y la destitución de Mussolini. Todo en un intento desesperado de recuperar el control del norte de Italia con el apoyo de Hitler.

La torre de la Rocca delle Caminate servía como faro para anunciar la presencia del Duce, Benito Mussolini en la fortaleza. El faro de cuatro metros de alto y más de 3 de ancho fue construido por una firma francesa, que se dedicaba a relojes monumentales y que en el siglo XIX comenzó a fabricar faros. En Europa aún están en funcionamiento varios de ellos.
Inaugurado en octubre de 1927, era una potente luminaria de 8000 candelas, equivalentes a  unas 60 bombillas de 100w, con los colores de la bandera italiana, verde, blanco y rojo, que se podía ver desde más de sesenta kilómetros.

Cuando Mussolini fue finalmente capturado y ajusticiado por el pueblo y expuesto, junto a su amante Clara Petacci en una gasolinera de Milan, la fortaleza de la Rocca delle Caminate quedó abandonada durante décadas, pasando a ser propiedad de la Provincia de Forlì-Cesena que decidió rehabilitarla, invirtiendo más de 4 millones y medio de euros y reservando parte del edificio para el uso académico de la Universidad de Bolonia. El mobiliario fue vendido o expoliado a excepción del despacho de Mussolini que es utilizado aún por el alcalde de Predappio.


El faro, partiendo de los planos originales, fue recuperado por el Laboratorio de Restauración de Ravenna y aunque inicialmente no se restauró su funcionalidad, la reactivación del faro por parte del consistorio de Meldola, con el apoyo del resto de los municipios de la provincia, ha levantada la polémica ante la posibilidad de que el lugar se convierta en centro de peregrinaje de nostálgicos del antiguo régimen y los neo-fascistas italianos, herederos de los viejos "camisas negras" de Mussolini,

Para saber más:
Rocca delle Caminate
Wikipedia
La Razón
Romagna Noi
MМОЯ ИТАЛИЯ

miércoles, 14 de junio de 2017

Un negro en Mauthausen

Se sabe que a los campos de concentración y de extermino nazis fueron deportados millones de personas, la mayoría judíos, pero también gitanos, testigos de Jeová, homosexuales o negros. En el campo de Mauthausen, conocido como el "Campo de los Españoles", estaba Carlos José Grey Key.


Carlos José era un español hijo de ecuatoguineanos, por entonces Fernando Poo, nacido en Barcelona en 1913, que en la Guerra Civil Española luchó en el bando republicano y que tras la derrota de la República tuvo que huir a Francia, donde se unió a la Resistencia con la invasión del país por las tropas alemanas en 1940. Un años después fue capturado y enviado al campo de concentración austriaco de Mauthausen dónde fue internado como el deportado 5124.

Mauthausen era un campo en el que se aniquilaba a los confinados a través del trabajo esclavo en una cantera de granito a los que los nazis consideraban enemigos del Reich. Una de la formas más crueles de asesinato era empujar a los internos desde lo alto de la cantera, en los que los SS llamaban irónicamente la "pared del paracaidista". De los cerca de 8.000 españoles que fueron deportados a Mauthausen, menos de un tercio de ellos sobrevivió.


Según cuenta Joaquim Amat-Piniell, en su novela sobre su estancia en el campo, K. L. Reich, entre la multitud destacaba un punto negro. Era un muchacho barcelonés nacido en el África española. Aquel muchacho no era únicamente bello, sino hasta culto. Hablaba varios idiomas, entre ellos el alemán.
El comandante del campo, Franz Ziereis, lo obligó a trabajar como criado vestido con el uniforme real yugoslavo y el triangulo azul de los apátridas, como una manera de humillarlo por su color de piel, pero eso fue lo que quizá le salvo de morir en la cantera, como muchos otros.
Cuando el jefe de las SS, Heinrich Himmler, visitó el campo en 1941, el comandante del campo presentó Grey a de un modo inhumano y cruel. Como "un negro español que vivía en España y que su padre era caníbal y comía carne humana".


Una de las únicas tres fotos que hay de el en Mauthausen le hace parecer uno de los negativos que rescató el español Francesc Boix y que fueron de gran importancia en los juicios de Núremberg a los altos cargos nazis.

Carlos José Grey Key consiguió sobrevivir a las dura condiciones de Mauthausen. Poco se sabe de el, salvo que se casó y tuvo dos hijos. Falleció en Francia en 1982, dónde vivió tras ser liberado el campo.

Según un grupo de investigadores austriacos Greykey no fue un caso aislado y que hubo al menos otros 157 prisioneros de origen africano o afrocaribeño en Mauthausen.

Para saber más:
Afroféminas
Españoles en el holocausto: vida y muerte de los republicanos en Mauthausen, de David W. Pike
K. L. Reich, de Joaquim Amat-Piniell
El Diario
Wikipedia