domingo, 26 de marzo de 2017

Los jardines de la Victoria

Según avanzaba la guerra más recursos de todo tipo eran desviados para apoyar el esfuerzo de guerra. Los gobiernos pidieron a sus ciudadanos que ayudaran, cada uno a su modo y con lo que pudiera. Los ciudadanos respondieron de muchos modos y uno de ellos era plantar los "Jardines de la Victoria".

Estos Jardines de la victoria, fueron, en realidad huertos donde se cultivaban vegetales, frutas y hierbas en las casas en Estados Unidos, Canadá, y el Reino Unido durante las dos guerras mundiales. Estos huertos ayudaban a reducir la presión que ejercía el esfuerzo de la guerra en el suministro de comida para la población, ya que la mayoría de los productos de primera necesidad como la leche, el pan, la mantequilla o los huevos, así como los productos enlatados estaban sujetos al racionamiento. En el Reino Unido el gobierno, asesorado por nutricionistas, emitió diversos folletos con recetas que aprovechaban al máximo el racionamiento.


Además de ayudar al esfuerzo de guerra, los huertos también servían para aumentar la moral en la población civil ya que con ellos podían sentirse útiles mediante su contribución y apoyo a otros vecinos que no disponían de recursos suficientes y que al reducir el uso del racionamiento podían enviar una ayuda extra a los soldados en el frente.

La mayoría de los "agricultores" de estos huertos no tenían experiencia en el cultivo de hortalizas, pero suplían su escasez de experiencia con mucho entusiasmo. Todos participaban en los huertos. Creaban sus huertos en los jardines, los patios, los tejados, los parque, las escuelas, en cualquier pedazo útil de tierra; En Gran Bretaña, donde son grandes aficionados a la jardinería, se llegaron a utilizar hasta en los cráteres de las bombas.


Revistas como Life publicaron historias sobre los jardines de la victoria, y las revistas femeninas daban instrucciones sobre cómo cultivar y conservar productos de la huerta. En Estados Unidos, durante 1943, mas de 300.000 familias compraron ollas a presión para producir conservas, cuatro veces más que en 1942 y se estima que se plantaron más de 20 millones de jardines de la victoria llegando a producir entre 9 y 10 millones de toneladas de hortalizas frescas.

Finalizada la guerra, algunos huertos comenzaron a desaparecer, pero las campañas gubernamentales continuaron para hacer más sostenible el racionamiento durante la posguerra. A medida que el racionamiento fue desapareciendo y la economía se reactivaba los Jardines de la Victoria fueron desapareciendo de las ciudades.


Estos conceptos de racionamiento y auto abastecimiento, que hoy nos parecen lejanos, mientras somos bombardeados por mensajes de la sociedad de consumo, se están reactivando a raíz de la crisis mundial, y en los jardines, tejados y terrazas de muchas ciudades están floreciendo huertos urbanos. Los nuevos "Jardines de la Victoria".

Para saber más:
Victory Gardens Handbook
Modern Farmer
Sprouts in the Sidewalk
Living History Farm
Archive.org
Victory Gardening

miércoles, 22 de marzo de 2017

El complot del Vaticano contra Hitler

El papel del Papa Pío XII y el Vaticano durante la Segunda Guerra Mundial ha sido siempre criticado, por ser demasiado "débil" con Hitler. Sobre todo por el hecho de que antes de ser nombrado Papa, Pío XII (Eugenio Pacelli) había criticado abiertamente y con dureza el estado nacionalsocialista de Alemania pero poco después de su nombramiento, todo quedó en nada.
Al parecer este cambio de actitud tan radical se debe a que el propio Pío XII elaboró un arriesgado plan para asesinar a Hitler.

Otro motivo para el silencio era evitar que los católicos que se encontraban en puestos de gran responsabilidad en el  III Reich y que eran confidentes del Vaticano, los habría convertido en personas demasiados sospechosas y no habrían tenido posibilidad de trabajar de modo encubierto o en la resistencia anti-nazi.


Por entonces el Vaticano no tenía un servicio de inteligencia como podría ser el Abwehr alemán o la OSS norteamericana, pero contaba con sacerdotes, monjas (sobre todo dominicos y jesuitas) y un nutrido número de católicos dispuestos a colaborar con el Vaticano y ayudar a los Aliados, además de colaborar en redes clandestinas que ayudaran a escapar a los perseguidos por el III Reich. Aún así debían de trabajar con gran cautela, ya que una parte de la iglesia alemana, apoyaba a Hitler. Quizás gracias a esos apoyos y a la tibieza de Roma, Hitler permitió que la Iglesia católica siguiera activa en Alemania, aunque no hizo lo mismo en algunos de los territorios que invadió. Como en Polonia, donde ordenó acciones violentas contra la iglesia polaca.

Cuando la guerra estaba en pleno auge y la represión contra la iglesia se hizo mucho más dura y crecían las sospechas sobre los católicos alemanes. el jefe del Abwehr, el almirante Wilhelm Canaris, organizó un complot con Roma para acabar con Hitler y confiaba en que Pío XII sería la persona más indicada para llevarlo a cabo y que ayudaría en la era post Hitler a llegar a acuerdos con los Aliados que no fueran tan duros como el tratado de Versalles, que había condenado a Alemania a la miseria y provocado el ascenso de los nazis y la Segunda Guerra Mundial.


Para actuar como enlace entre el Abwehr y Roma se recurrió al abogado Josef Müeller, ferviente católico y un feroz opositor al III Reich, aunque casi hasta el final de la guerra lo supo mantener oculto. Hasta Himmler, que inicialmente sospechaba de el, intentó reclutarlo como agente doble para la Gestapo aunque Müeller declinó el ofrecimiento, convenciendo a Himmler de que era un agente del Abwehr y que no quería traicionar a Canaris.

Durante toda la guerra Müeller utilizó hábilmente su bufete de abogados como una oficina de información para el Vaticano. La posición social, ganada como gran abogado, y héroe de guerra, le ayudó a establecer una red de espías que incluía personas de todos los ámbitos de la sociedad alemana, incluso tenía a algunos miembros de las SS en nómina.

Müeller hizo llegar al papa un informe con las atrocidades de los nazis en Polonia, que a su vez Pío XII envió a los británicos para convencerlos de había un complot de la resistencia alemana para acabar con Hitler y que aceptaran una paz justa tras acabar con Hitler y que la operación se mantuviera totalmente en secreto. El por entonces Primer Ministro Neville Chamberlain, lo apoyó pero su sucesor, Winston Churchill,  nunca confío del todo en lo rebeldes nazis y en que llegaran a llevarlo a cabo.


Hitler logró zafarse de la muerte en numerosas ocasiones. Incluso en el último intento llevado a cabo por el coronel Claus von Stauffenberg salió prácticamente ileso de un atentado en su propio búnker en el que murieron varios de sus ayudantes más cercanos. Tras la conocida Operación Valquiria Canaris fue ejecutado en la horca en el campo de concentración de Flossenbürg y su cuerpo incinerado. Müeller fue detenido y llevado a Dachau, donde sobrevivió. Además se descubrió la implicación de Roma en la operación porque había diversos documentos que poseían los conspiradores con membretes del Vaticano.

Hitler respetó la posición neutral del Vaticano, pero como represalia por el arresto de Mussolini, en julio de 1943. Hitler estudió la posibilidad de invadirlo, y arrestar a Pío XII o incluso asesinarle para que no cayera en manos de los Aliados que estaban avanzando desde el sur de Italia.

Para saber más:
Church of Spies. The pope's secret war against Hitler, de Mark Riebling
El Papa de Hitler: La verdadera historia de Pio XII, de John Cornwell
Archivos vaticanos
The Washington Times
UNIR

sábado, 18 de marzo de 2017

Guías de bolsillo para el soldado norteamericano

Creadas por la Morale Service Division (División de Servicios para la Moral) del Ejército, cuando los Estados Unidos ya habían entrado en la Segunda Guerra Mundial, estas guías de bolsillo se habría entregado a los soldados dependiendo del teatro de operaciones donde iban a ser enviados. En las guías se le informa al soldado sobre que se encontraría al llegar allí, como datos sobre la historia, las costumbres y tradiciones del país, al igual que la situación política. Tambien se exponían diversas reglas de comportamiento sobre que hacer y no hacer, para evitar lo más posible los choques culturales, que en Gran Bretaña fueron significativos a pesar de tener el mismo idioma (las costumbres británicas eran más refinadas que las de los estadounidenses). así como distintas frases útiles en las diferentes lenguas locales.



No hay que olvidar que un gran número de los soldados estadounidenses nunca habían salido de su pueblo o estado, por no hablar del continente americano. Precisamente por este motivo se realizó un guía para los soldados que eran enviados a las islas Hawaii, que era territorio norteamericano, como paso previo a los asaltos a las islas del Pacífico en camino al Japón.





Antes del ataque japones a Pearl Harbor, en china ya se encontraban los Tigres Voladores (Flying Tigers), el First American Volunteer Group, un grupo de combate aéreo, que operaron como apoyo a Fuerza Aérea de la República de China, en la segunda guerra sino-japonesa. Este grupo fue aprobado, apertrechado y mantenido en secreto bajo la autorización del presidente de los Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt y del generalísimo Chiang Kai-shek, bajo la Ley de Préstamo y Arriendo. Los Tigres Voladores lucharon junto a los chinos hasta el verano de 1942.





Se pueden ver muchas más y descargar en pdf, en:
Universidad Metodista del Sur (SMU)