domingo, 9 de agosto de 2020

¿Fue necesario lanzar las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki?

Después de 75 años de unos hechos que provocaron la muerte de 140.000 personas aún se plantean las siguientes preguntas: ¿Realmente fue necesario lanzar las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki? El lanzamiento de las bombas ¿realmente acortó la guerra y evitó millones de muertos?

Responder a estas preguntas siempre trae gran controversia. Pero también cabría preguntarnos si todos los responsables aliados estaban de acuerdo con el uso de estas terribles armas para llevar a Japón a firmar su rendición o si el Imperio del Sol Naciente ya estaba realmente rendido.

Enola Gay
La historia "oficial" dice que el presidente de los Estados Unidos Harry S. Truman buscaba un golpe definitivo para acabar con el Imperio del Japón, a pesar de las victorias en el Pacífico. Iwo Jima y Okinawa había costado 76.000 bajas y Washington vaticinaba que el coste de la invasión de Japón, la Operación Downfall, sería devastador.

En su autobiografía, Truman escribió que "en Postdam dimos a los japoneses la posibilidad de rendirse y la despreciaron", así antes de decidirse a lanzar la bomba sobre Hiroshima (lo decidió el 3 de agosto) se reunió con expertos de todas las áreas para "escuchar sus opiniones y consejos" y consultó sobre las bajas que se producirían en una invasión a Japón. Tambien habló con Churchill y este era partidario del uso de la bomba. Los científicos cerradores de la bomba le propusieron, sin éxito, que el lanzamiento se realizara en una zona despoblada, ante observadores japoneses. El 6 de agosto se lanzó una bomba sobre Hiroshima y el 9 una segunda bomba sobre Nagasaki.

Las cifras que se barajaban durante la Operación Downfall estaban en más de 1 millón de bajas, con unas 1000 bajas diarias, según el Almirante Chester Nimitz y el General Douglas MacArthur. Mucho peores eran las que barajaba el Departamento de Marina que las elevaba a los 4 millones. Entre los defensores japoneses las cifras llegarían a alcanzar los diez millones de bajas. Esto puede resultar excesivamente simplista.

Otro motivo que se considera sobre el uso de las bombas es que los soviéticos podían tardar unos tres meses en abrir un frente contra Japón y además eran militarmente los amos de Europa oriental y central, y las tropas estadounidenses, que efectuaban un efecto de contrapeso a las fuerzas del Ejército Rojo, se estaban preparando para controlar el Pacifico. Stalin se mostraba ambicioso en el reparto de Europa. Usar unas bombas que solo estaban en manos de los norteamericanos dejaría claro su poder ante la Unión Soviética.

Truman y Stalin
En el entorno del Presidente Truman había otros posicionamientos respecto al uso de las bombas. Por ejemplo, el General Eisenhower estaba en contra del uso de la bomba atómica por dos razones. Primero, porque consideraba que los japoneses estaban listos para rendirse y era innecesario golpearlos con una horrible bomba. Segundo, porque odiaba que los EEUU fueran los primeros en usar esa arma. Lo mismo opinaba el Secretario de Guerra Henry Stimson, que además, creía que Japón estaba buscando alguna forma de rendición que no dañara al Emperador Hirohito.

El Almirante William Leahy, asesor de Truman escribió en su libro de 1950, "I Was There", que "el uso de esta arma bárbara en Hiroshima y Nagasaki no fue de ayuda material alguna en nuestra guerra contra Japón. Los japoneses ya estaban derrotados y listos para rendirse debido al efectivo bloqueo marítimo y al exitoso bombardeo con armas convencionales."

Japoneses Rindiéndose
Esta posición está respaldada por el hecho de que su ejército de tierra fue derrotado en cada isla, la armada nipona estaba prácticamente aniquilada en su totalidad, sus mejores pilotos murieron en los ataques kamikaze y su Fuerza Aérea no pudo evitar los bombardeos diarios en las ciudades y centros industriales del Japón continental. A esto hay que sumarle el bloqueo marítimo que había cerrado el suministro de alimentos, petróleo y materias primas industriales de ultramar, vitales para la economía civil y militar de unas islas como el Japón. Según un estudio solicitado por Truman, al US Bombing Survey en 1946,: "[...] antes del 31 de diciembre de 1945 y con toda probabilidad antes del 1 de noviembre de 1945, Japón se habría rendido incluso si las bombas atómicas no se hubieran lanzado, aún si Rusia no hubiera entrado en la guerra [...]",

Rusia - Japón
Antes de la entrada de la Unión Soviética en la guerra contra Japón el 8 de agosto de 1945 con la invasión del estado títere del Imperio del Japón de Manchukuo, Japón esperaba que la URSS actuase como intermediario en las conversaciones con los EEUU para una posible rendición. Días después de la explosión de la bomba de Hiroshima se reunió el Consejo Supremo japonés para plantearse la rendición y aunque fue el día posterior a la bomba de Nagasaki (9 de agosto) no está claro si la reunión fue por la segunda bomba o porque los soviéticos eran una amenaza aún mayor que los norteamericanos. De hecho se plantearon la rendición sin condiciones.

Para saber más:
Strategic Culture
History Learning Site
Seattle Times
Christian Science Monitor
Foreign Policy
Roy Rosenzweig Center for History and New Media
Mr. Citizen, de Harry S. Truman

domingo, 2 de agosto de 2020

Los desertores que aterrorizaron París

Un desertor es un militar que ha abandonado su puesto sin permiso. A diferencia del término "Ausencia sin Permiso" usado para referirse a los soldados que dejan sus puestos temporalmente, los desertores son aquellos que no tienen la intención de volver y cumplir con su deber como soldado. Durante la Segunda Guerra Mundial, en el ejército estadounidense desertaron o se ausentaron sin permiso unos 50.000 hombres.

Uno de esos desertores fue el soldado norteamericano Steve Weiss. Con una idea idealizada de la guerra, Weiss se alistó en el ejército, cuando aún no había cumplida la edad mínima legal de 18 años Finalmente se desilusionó de la imagen noble de la guerra y se convirtió en un desertor, uniéndose a las pandillas de soldados estadounidenses en París que se dedicaban al delito en lugar de combatir en el frente. 
Otra historia es la del soldado Alfred Whitehead, que incluso siendo condecorado con las estrellas de plata y bronce por su valentía, también abandonó su unidad para unirse a una de esas bandas de delincuentes que actuaban en París.

En las semanas posteriores a la liberación, París fue golpeada por una ola de crímenes tan violentos que rivalizaban con la guerra misma. En esta situación de caos París era especialmente atractivo para estos desertores, con los famosos cafés y burdeles para entretenerlos. La ciudad también estaba sumida en el mercado negro, con soldados que vendían armas robadas. Un desertor siempre estará marcado con la etiqueta de cobarde, pero la vida del crimen que eligieron fue tan violenta y peligrosa como la guerra de la que huyeron.

Las pandillas de desertores eran extremadamente violentas, estaban fuertemente armadas con armas robadas al ejército y descargaban su voraz apetito sexual violando a jóvenes y niñas francesas. En 1944 y 1945, fue cuando la violencia de los desertores fue especialmente intensa, la Subdivisión de Investigación Criminal (CBI) del Ejército estadounidense, manejó 7,912 casos relacionados con crímenes relacionados con los desertores.

Más del 40% de los crímenes investigados fueron delitos violentos, como violación, asesinato o asalto. El 12% fueron delitos de robo, allanamiento de morada y disturbios. El resto eran delitos contra el ejército, como el comercio ilegal de bienes militares, como las armas o la corrupción, que incluye la venta de pases falsos y vehículos decomisados, por nombrar solo algunos casos. De todas las ciudades europeas, París fue la más golpeada con estos crímenes de violencia cometidos por soldados estadounidenses.

Por supuesto no todos los desertores tomaban parte en actividades criminales. Un ejemplo bastante significativo es el de Wayne Powers, un conductor realizaba una ruta de suministros desde Normandía a Bélgica. Un día, su camión fue asaltado y robado, probablemente por una banda de desertores. Al quedarse solo decidió regresar a un pueblo donde había conocido a una joven que le gustaba. En el pueblo la joven lo escondió en la casa y no salió durante 13 años.

Finalmente fue descubierto por un accidente automovilístico frente a la casa. Abrió las cortinas y la policía lo vio y entró a preguntar sobre el suceso y se dieron cuenta de que era estadounidense y probablemente un desertor. Lo llevaron arrestado a una base norteamericana en donde sería sometido a una corte marcial. La noticia llegó a los periódicos franceses y en dos días llegaron 60,000 cartas de franceses a la embajada estadounidense pidiendo su libertad, ya que desertó por amor. Aún así fue juzgado y sentenciado. Finalmente su sentencia fue conmutada, volvió con ella, se casaron y tuvieron dos hijos.

Otro caso curioso es el de Eddie Slovik, que nunca llegó a entrar en combate. A diferencia de la mayoría de los desertores, nunca intentó escapar; estaba mucho más contento con la vida en prisión que en el campo de batalla. Slovik fue el único hombre que fue ejecutado de 49 estadounidenses que fueron condenados a muerte por deserción durante la Segunda Guerra Mundial y que está entre los olvidados de la Parcela E del cementerio de Oise-Aisne, en Francia.

Para saber más:
The Deserters: A Hidden History of World War II, de Charles Glass
LIFE
North Carolina Public Radio

domingo, 26 de julio de 2020

Las leyes nazis de limpieza racial

Uno de los elementos más importantes de la ideología nacionalsocialista era el enfrentamiento entre los que formaban la Comunidad Popular alemana (Volksgemeinschaft) y los que quedaban fuera de ella. A ese respecto Hitler afirmó:
Nuestro socialismo es el socialismo de la raza. Y si esta misma se hallase en peligro de ser oprimida o hasta eliminada, la cuestión de la legalidad pasa a plano secundario.
Y para ello el régimen desplegó todo su arsenal propagandístico y político.

A algunos de los excluidos se les intentó "reinsertar" en la sociedad alemana. Al resto se les excluyó definitivamente. Los principales damnificados por esta política de exclusión fueron los judíos, pero tambien lo sufrieron otros grupos, como los discapacitados, que eran considerados mentalmente inferiores. 

Tras la llegada de Hitler a la Cancillería en 1933 se comenzó el 7 de abril con la primera ley anti judía sobre la restauración de los funcionarios públicos. En el párrafo ario de la ley, el número 3 se establecía que los funcionarios no arios se debían jubilar obligatoriamente. El 25 de ese mes apareció la "Ley contra la Masificación de las escuelas y universidades" en la que como máximo se podían matricular en los centros públicos el 1,5% del total sin que se superara el 5% de los alumnos del centro.

Meses mas tarde se promulgó la "Ley de funcionarios públicos" en la que los judíos fueron totalmente apartados de sectores importantes del estado, como la medicina o el derecho. El 14 de julio se decretó la "Ley de revocación de la nacionalidad alemana" que abolió las nacionalizaciones resueltas desde 1918 hasta 1933 y prohibía la entrada en Alemania de los judíos orientales.

El mismo 14 de julio se emitió una ley sobre la esterilización de los individuos que tuvieron defectos físicos y mentales, que pudieran "ensuciar" la pureza racial de los alemanes. Sobre ello escribió Hitler en Mein Kampf:
Es deber del Estado racista, reparar los daños ocasionados en este orden. Tiene que comenzar por hacer de la cuestión raza el punto central de la vida general. [...] Está obligado a cuidarse de que solo los individuos sanos tengan descendencia. [...] El Estado tiene que poner los más modernos recursos médicos al servicio de esta necesidad. Todo individuo notoriamente enfermo y atávicamente tarado, y como tal, susceptible de seguir trasmitiendo por herencia sus defectos, debe ser declarado inepto para la procreación y sometido al tratamiento práctico. [...] Aquel que física y mentalmente no es sano, no debe, no puede perpetuar sus males en el cuerpo de su hijo. 
En dicha ley los médicos podían ordenar la esterilización, al igual que los discapacitados y sus familiares. Tambien se crearon los "tribunales para la salud hereditaria" que establecerían las pautas en casos de oposición a realizarse la esterilización. En total fueron sometidas a la esterilización forzosa unas 400.000 personas.

En septiembre de 1935 aparecieron las racistas y antisemitas "Leyes de Nüremberg", en las que se establecieron cuidadosas definiciones acerca de la judeidad basada en la sangre.

Las más destacables son la "Ley sobre ciudadanía del Reich", en la que los judíos no ciudadanos del Reich fueron despojados de derechos políticos, como el derecho al voto y "Ley para la defensa de la sangre y el honor alemán".

La "Ley para la defensa de la sangre y el honor alemán" prohibía el matrimonio entre judíos y arios que se complementó con una ley de octubre sobre "protección de la salud hereditaria de la nación alemana", que ampliaba la prohibición de matrimonio a individuos que no fueran deseables para la raza aria. En esa ley se obligaba a un registro especial de razas extrañas o racialmente inferiores y a obtener una licencia de matrimonio que indicara la idoneidad racial de los contrayentes.

Según Hitler "Los seres humanos producto de la mezcla de razas son despreciables" por lo que en un decreto adicional se prohibió explicitamente el matrimonio entre arios y gitanos, negros y "sus bastardos". En diciembre de 1938 apareció un decreto de "lucha contra la plaga de los gitanos" que hizo que aumentaran las detenciones y deportaciones de los romaní.

En 1938 todos los judíos fueron obligados a entregar sus pasaportes y todos fueron fichados y vigilados. Ese mismo años se publicaron leyes que terminaron por limitar toda la economía de los judíos. A finales de año todo terminó en la "Noche de los Cristales Rotos", del 9 de noviembre. En los meses siguientes fueron apareciendo diversos decretos que provocaron la exclusión total de los judíos de la sociedad alemana.

Desde el verano de 1939 se procedió en secreto a la eutanasia de adultos y niños discapacitados o con enfermedades incurables o con taras hereditarias dentro del Programa Aktion T-4 que se llevó a cabo hasta 1941.

Para saber más:
Breve historia del Holocausto, de Ramón Espanyol
La normatividad Nazi a la luz de los principios elementales del derecho, del Dr. Eduardo Javier Jourdan Markiewicz
Universidad Paulo Freire
Research Gate
USHMM
Yad Vashem
Clarín
Wikipedia