lunes, 15 de enero de 2018

Historia de una imagen [2]: La decapitación de un soldado australiano

Esta impactante fotografía vio la luz después de que varias instantáneas fueran descubiertas en el cuerpo de un oficial japonés muerto cerca de Hollandia (actual Jayapura en Papúa) por tropas estadounidenses en 1944. Esta imagen apareció en numerosos periódicos aliados y en la revista Life. En su momento se creyó que era el teniente de vuelo Bill Newton que había sido capturado en Salamaua, Papua Nueva Guinea y que fue decapitado el 29 de marzo de 1943. El soldado era Leonard George "Len" Siffleet.

La imagen tuvo una gran trascendencia en la sociedad, reforzando la percepción que se tenía de que los japoneses eran salvajes sin piedad. Esta foto está considerada como la única donde un japonés ejecuta a un soldado enemigo.


Siffleet nacido el 14 de enero de 1916 en Gunnedah, Nueva Gales del Sur, Australia trató de unirse a la policía, pero fue rechazado por tener problemas de visión. En 1940, fue llamado a filas donde serviría en una unidad de búsqueda en la Base de la Fuerza Aérea de Richmond. En septiembre de 1941, pasó a la Segunda Fuerza Imperial Australiana y se unió a la 1ª División de Comunicaciones en Ingleburn.

Tras realizar un curso de señales en el Melbourne Technical College se presentó voluntario para operaciones especiales en septiembre de 1942. Lo enviaron a la unidad especial Z donde ascendió a sargento y asignado como operador de radio en su unidad. Poco después de su ascenso, fue transferido a la unidad especial M y enviado con sus compañeros a Hollandia, Papúa Nueva Guinea.

A partir de septiembre de 1943 el equipo de Siffleet se encontraba detrás de las líneas japonesas. En algún momento, a principios de octubre, fueron descubiertos por nativos y se vieron rodeados. Siffleet disparó contra algunos de los atacantes antes de huir, pero fue rápidamente atrapado junto con sus compañeros. Los nativos los entregaron a los soldados japoneses y los llevaron a Malol, donde los hombres fueron brutalmente interrogados. Después de ser internado allí durante dos semanas, fueron trasladados a Aitape.

El 24 de octubre el Sargento. Siffleet, los soldados Pattiwahl y Reharin fueron llevados a la playa de Aitape. Atados y con los ojos vendados, le obligaron a golpes a que se arrodillaran. Ante una multitud de nativos y soldados japoneses fueron ejecutados por decapitación. La ejecución Siffleet y sus compañeros de armas fue ordenada por el comandante de las Fuerzas Navales japonesas en Aitape, el Vicealmirante Kamada. El encargado de realizar las ejecuciones fue el oficial de Servicios Civiles Navales Chikao Yasuno con su afilada espada tradicional Shin Guntō.

Finalizada la guerra, Yasuno Chikao, fue condenado a muerte por los hechos pero posteriormente se le redujo la pena a 10 años de prisión al haber actuado bajo las ordenes de un oficial superior.

Récord increíble. Competencia para matar a 100 personas —Mukai 106 – Noda 105— Ambos Tenientes van por los extras.

Estas técnicas de ajusticiamiento fueron muy utilizadas por la tropas japonesas, en especial en China y Corea incluso se establecieron competiciones, como la aparecida el 13 de diciembre de 1937 en los periódicos Osaka Mainichi Shimbun y Tokyo Nichi Nichi Shimbun entre los dos oficiales japoneses Toshiaki Mukai y Tsuyoshi Noda de la 16ª División. En la noticia se describe como compiten entre sí para ser el primero en matar por decapitación a 100 personas con su  Shin Guntō antes de la toma de Nanking. Desde Jurong y Tangshan (dos ciudades en la Provincia de Jiangshu, China) hasta la Montaña Zijin, Noda había matado a 105 personas y Mukai a 106. Al parecer, ambos oficiales superaron su meta durante la batalla, por lo que fue imposible determinar quién había ganado. Se decidió iniciar otra competición, con el objetivo de llegar a los 150 asesinatos. Tras la rendición del imperio del Japón, Toshiaki Mukai y Tsuyoshi Noda, fueron detenidos y fusilados en Nanking.

Para saber más:
Wikipedia
Blogdisea
Business Insider
World War II Today
Rare Historical Photos

miércoles, 10 de enero de 2018

España y el ejército secreto de los nazis

En octubre de 2016, Agilolf Kesselring, un historiador alemán, descubrió algo inesperado mientras investigaba el pasado de la Wehrmacht en los archivos secretos de la BND (Servicio de Inteligencia de Alemania). El descubrimiento fue un pliego compuesto por 321 páginas titulado “Versicherung” (seguros), que contaba la creación, cuatro años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, de un grupo paramilitar compuesto de antiguos nazis que formaría un fuerza de defensa ante una eventual invasión comunista de Europa. Se suele creer erróneamente que tras el final de la Segunda Guerra Mundial y el desmantelamiento del III Reich, el nazismo desapareció con ello.


Al mando, se encontraba el ex coronel Albert Schnez, que también parece ser el ideólogo. Tras la guerra se dedicó a los negocios en el sur de Alemania, lo que proporcionó buenos contactos y financiación para el ejército clandestino. El gobierno federal alemán supo de estos contactos en 1951 pero no hizo nada al respecto. A finales de la década de 1950, Schnez formó parte del entorno del ministro de Defensa y posteriormente fue jefe del Estado Mayor. Schenz mantuvo muy buena relación con algunos dirigentes importantes, sobre todo en el Bundeswehr (Ejército federal), como Hans Speidel que sería el comandante supremo de la OTAN en Europa Central en 1957 y por Adolf Heusinger, primer inspector general del Bundeswehr.


Los documentos mencionan que hubo numerosos contactos entre Albert Schnez, con Otto Skorzeny. Ambos se reunieron en Suabia en 1951 (dónde Schenz tenía sus negocios) y llegaron a un pre-acuerdo de cooperación, aunque no deja claro que se materializara. Según se puede observar en los documentos, los responsables del proyecto reclutaron a unos 2.000 antiguos nazis con el objetivo final de conseguir más de 40.000 efectivos. Para la instalación de su sede clandestina se pensó inicialmente en en Suiza, pero parece que los contactos suizos en el gobierno helvético no estaban dispuestos a arriesgarse y poder perder su carácter neutral.
La opción mas factible fue España, en donde se establecieron los contactos necesarios para utilizar las infraestructuras de que disponían los norteamericanos en el país y utilizar la península ibérica como sede para el grupo y poder organizarse para sus posibles acciones anticomunistas.


Otto Skorzeny, el oficial nazi que rescató, en una audaz misión, a Benito Mussolini de su detención en el Gran Sasso, encontró refugio en España tras la la guerra y fue protegido por el gobierno español, al igual que otros reconocidos nazis como León Degrelle, para el que realizó diversas misiones. Uno de los objetivos de Skorzeny era aprovechar su situación en España para establecer una base para la "Legión Carlos V", un ejército clandestino formado por antiguos nazis con esa misma misión que el descubierto en el pliego hallado por Agilolf Kesselring.
Skorzeny falleció en Madrid en 1975 y Schenz en 2007.

Para saber más:
El País
Zeit
Der Spiegel
Historia de Iberia Vieja
Yahoo

viernes, 5 de enero de 2018

Los campos de la muerte de Eisenhower

Al igual que sus aliados, los estadounidenses se enfrentaron a un imponente número de prisioneros alemanes. El número de prisioneros tomados por el ejército de Estados Unidos en Europa (a excepción de Italia y el Norte de África) fue 5,25 millones de soldados. Pero los estadounidenses respondieron de manera muy diferente a sus aliados occidentales.


La Convención de Ginebra debía garantizar a los prisioneros de guerra que fueran alimentados y protegidos al mismo nivel que las tropas de la potencia captora, que pueden enviar y recibir correo y que serían visitadas por los delegados de la Cruz Roja Internacional (CICR) que informarán en secreto en su tratamiento a una Potencia protectora. (En el caso de Alemania, ya que el gobierno se desintegró en las etapas finales de la guerra, Suiza había sido designada como protectora). Los prisioneros alemanes capturados por los estadounidenses a finales de la Segunda Guerra Mundial fueron privados de estos y otros derechos por una serie de directrices establecidas por los mandos norteamericanos del Cuartel General Supremo de las Fuerzas Expedicionarias Aliadas (SHAEF). El general Dwight Eisenhower era el comandante supremo del SHAEF y por tanto la responsabilidad final para el tratamiento de los prisioneros de guerra alemanes en manos estadounidenses era suya.

El 10 de marzo de 1945, un documento enviado al Estado Mayor Conjunto firmado por Eisenhower recomienda la creación de una nueva clase de prisioneros, las Fuerzas Enemigas Desarmadas (DEF) que al entregarse sin sus armas, a diferencia de los prisioneros de guerra definidos en la Convención de Ginebra, no serían alimentados por el ejército tras la rendición de Alemania. Esto sería una violación directa del tratado, aduciendo en que mantener a las "Fuerzas Armadas Alemanas como prisioneros de guerra haría necesario una previsión de raciones a una escala igual a la de nuestras tropas de base, lo que iría mucho más allá la capacidad de los Aliados incluso si todas las fuentes alemanas fueran aprovechadas."

El 26 de abril, el Estado Mayor Conjunto aprobó el estado de DEF para los prisioneros de guerra en manos sólo de EE.UU. Los británicos se negaron a aprobar el plan estadounidense para sus propios prisioneros. El Estado Mayor Combinado ordena que el estado de las DEF se mantenga en secreto.


El problema no estaba realmente en los suministros. Había más que suficiente material en Europa como para construir las instalaciones básicas de los campos de prisioneros. El general Everett Hughes, había visitado a los enormes depósitos de suministros de Nápoles y Marsella e informó que el stock era mayor del que necesitaban y se extendía más allá de lo que alcanzaba la vista. Los alimentos tampoco debieron haber sido un problema, ya que en los EE.UU. los excedentes de trigo y maíz fueron mayores de lo que habían sido nunca, y había una cosecha récord de patatas. Además, la Cruz Roja Internacional tenía más de 100.000 toneladas de alimentos almacenados en Suiza y cuando se intentó enviar dos trenes cargados con ellos al sector estadounidense de Alemania, oficiales norteamericanos devolvieron, alegando que sus almacenes ya estaban repletos de alimentos.

Estos problemas se extendieron por un buen número de campos de prisioneros de la zona del Rin, como el de Gotha, que tan solo disponía de cercas de alambre de púas alrededor de un campo que se acabó convirtiendo en un barrizal, donde los prisioneros tan solo recibían media ración y no tenían un lugar donde guarecerse, o el campo de Heidesheim era aún más húmedo y donde los prisioneros no recibieron nada de comida durante días y luego a penas el 10% de una ración. Pocos días después de la rendición alemana estalló una epidemia de tifus. Otro campo fue el de Bingen-Rüdesheim en la región del Rin, donde se hacinaban entre 200.000 y 400.000 prisioneros sin refugio, comida, agua, medicamentos, o el espacio suficiente. Las condiciones de estos campos y la de otros en similares condiciones, provocaron que la mortalidad llegara a alcanzar un 30% cuando una tasa de mortalidad normal para 1945 fuera de entre el uno y el dos por ciento.
Los muertos eran despojados de sus ropas y de su media placa de identificación para luego ser cubiertos de cal viva. Y durante el periodo en que existieron los campos de prisioneros llegaron a morir casi un millón de soldados alemanes, el doble de los soldados norteamericanos caídos en combate.


En septiembre de 1989, la revista de interés general canadiense "Saturday Night" publicó un artículo sobre los campos de la muerte de Eisenhower, en base a la investigación del historiador James Bacque, que se puede leer escaneado en la web Huge Questions, con estremecedores testimonios de prisioneros alemanes que sobrevivieron a estos campos.

Para saber más:
The Telegraph
Huge Questions
Institute for Historical Review  
Rense  
Whale 
Geschichte in Chronologie