lunes, 7 de agosto de 2017

El Imperial War Museum

El Imperial War Museum (IWM) es el museo más completo de la historia militar del Reino Unido y uno de los mejores a nivel mundial. Su colección es impresionante.
El museo fue inaugurado por el rey Jorge V en 1920 y tras años de desamparo, en 1936, el Duque de York  reabrió el museo en el antiguo hospital psiquiátrico de Bethlem, su sede actual. Entre 1940 y 1946 el museo permaneció cerrado al público y las colecciones más vulnerables fueron evacuados fuera de Londres a causa de los bombardeos alemanes (el Blitz). La mayoría de las exposiciones sobrevivieron a la guerra. Lo más destacable fue la destrucción de un hidroavión Short, que había volado en la batalla de Jutlandia por una bomba alemana en enero 1941.


Nada más llegar a los jardines del IWM nos dan la bienvenida dos impresionantes cañones navales de 15 pulgadas del HMS Resolution y el HMS Ramillies, que lucharon en las dos guerra mundiales.
Pasamos a través de las columnas de su fachada principal al hall de entrada y en primer lugar nos encontramos con el atrio, que nos muestra una gran colección de blindados (en la que destaca un Mark V de la Gran Guerra), cañones, vehículos y la enorme V2.  Sobrevolando nuestras cabezas encontramos, entre otros aparatos, el héroe de la Batalla de Inglaterra; el Spitfire y una auténtica bomba volante V1.
El edificio se divide en 6 plantas dedicadas principalmente a las dos guerras mundiales y entre sus exhibiciones más significativas podemos encontrar la dedicada a la guerra secreta y sus artilugios de espía. También está la más dura de la visita, la dedicada al Holocausto. Otra parte interesante nos muestra el interior de una casa londinense durante el Blitz y la vida diaria de los niños británicos durante la Segunda Guerra Mundial.


La colección relativa a la Primera Guerra Mundial, es de las más completas del mundo y en ella destaca especialmente "The Trench Experience" donde una línea de trincheras en el Somme es recreada con una iluminación especial, olores y efectos de sonido para poder vivir la vida de un soldado del frente en el otoño de 1916.

El apartado dedicado a la Segunda Guerra Mundial nos muestra, en primer lugar, la vida en el periodo de entreguerras y en la Alemania Nazi para pasar a recorrer los diferentes frentes de guerra, como la guerra relámpago, el desierto, las frías tierras de Rusia o las islas del Pacífico; mostrados con una excelente colección de uniformes, armas y pertrechos de todo tipo. El Blitz, tiene gran importancia histórica para los británicos y para los londinenses en particular, y por ese motivo destaca "The Blitz Experience", una cuidada reconstrucción de un refugio antiaéreo y una calle bombardeada en 1940, donde diferentes efectos, sonidos y olores evocan a los visitantes la sensación de estar atrapados en el bombardeo de Londres durante la Segunda Guerra Mundial.

El Imperial War Museum, no es solo este museo, también están el aeródromo de Duxford, las Churchill War Rooms, el HMS Belfast, todos en Londres y el IWM North en Manchester

Paras saber más:
WW2 GP Magazine, número 11

viernes, 28 de julio de 2017

Hay que mirar a ambos lados antes de cruzar

Muy seguramente el nombre de Edward Cantasano no les suena. Pues bien, este buen hombre un día de diciembre de 1931 conducía su taxi por la 5ª Avenida de Nueva York cuando un hombre se dispuso a cruzar la calle justo delante de su coche, y lo atropelló.

A consecuencia del atropello el hombre sufrió un fuerte golpe en la cabeza y se fracturó dos costillas. Cuando fue ingresado en el hospital, declaró ante la policía que el accidente había sido culpa suya por no mirar correctamente antes de cruzar.
El taxista se interesó por el estado del atropellado y consiguió hablar con él. Este, de origen británico, le explicó que todo había sucedido única y exclusivamente por su culpa, acostumbrado a Gran Bretaña, al bajar de la acera miró en la dirección equivocada y no se percató de que se acercaba un automóvil.


El británico accidentado no era otro que Winston Churchill, el hombre que dirigió los designios de Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial, que tuvo que posponer su gira de conferencias por los Estados Unidos. Aún así decidió convertir su experiencia en un artículo de periódico.

En este telegrama le pide a su amigo, el profesor de física Frederick Lindemann, de la Universidad de Oxford los cálculos de la fuerza exacta del impacto, para incluirlos en su articulo.
Esto ocurrió mucho antes de que el inglés estuviera al frente de Gran Bretaña contra los nazis. ¿Qué habría pasado si aquel día hubiera muerto atropellado? ¿Cómo habría cambiado la historia de Europa? Puede que nada o puede que mucho.

Esta conjetura sobre la muerte de Churchill este fatídico día de 1931, fue tomada como punto de partida el videojuego en primera persona de 2008 Turning Point Fall Of Liberty, en el que, curiosamente, tomamos el papel de un taxista neoyorquino.
El juego aprovecha este escenario alternativo para recrear un contexto histórico diferente en el que Europa se rinde ante Hitler en 1940 y los Estados Unidos no entran en guerra hasta la invasión alemana de la costa este en 1953.

Para saber más:
Wikipedia
International Churchill Society
Biografías y vidas
Anatomía de la Historia

domingo, 23 de julio de 2017

Dunkerque, ¿Victoria o derrota?

Durante la invasión de Francia, los aliados habían imaginado que el ataque principal alemán se realizaría como durante la Primera Guerra Mundial, por Lieja y Namur. Era el mejor terreno para los blindados. Pero los alemanes decidieron atacar por el bosque de la Ardenas con un impresionante ejercito de un millón y medio de hombres y más de 1500 tanques.

El ataque alemán asestó un tremendo golpe a la parte más débil del frente defendida por solo 16 divisiones, cuatro de ellas de caballería, pasando la frontera francesa el 12 de mayo de 1940. En un rápido avance, al día siguiente cruzaron el río Mosa. El 15 sobrepasaron el resto de las defensas francesas que esperaban un gran ataque por la Línea Maginot. A esta velocidad los alemanes podría llegar a París en solo dos días.


Pero los alemanes tenían otros planes. Decidieron cambiar de dirección y dirigirse hacia el Canal de la Mancha recorriendo más de 80 kilómetros en un día. Las divisiones Panzer se dirigieron hacia Calais en un movimiento que partió en dos a las fuerzas aliadas. Calais y Bolonia cayeron en manos alemanas y solo Dunkerque disponía de un puerto que sirviera para la evacuación de las tropas británicas que acudieron en apoyo de Francia. Las Fuerzas Expedicionarias Británicas (BEF). Cuando las tropas de la Wehrmacht llegaron a los suburbios de la ciudad, todo dio un giro inesperado, tanto para los alemanes, que veían a los británicos aniquilados, como para los ingleses que tenían un respiro. Hitler dio la orden de detenerse. Los ataques se reanudaron el 25 de mayo.


Mientras la BEF se replegaba en Dunkerque, la Luftwaffe comenzó el bombardeo del puerto para dejarlo inutilizado. El 19 la Royal Navy se dispuso a comenzar el rescate de las tropas rodeadas y se solicitó a todos los dueños de barcos de recreo a motor que se pusieran as las ordenes del Almirantazgo. Había comenzado la Operación Dynamo, una operación desesperada para evacuar a las tropas que estaban arrinconadas en las playas antes de que los alemanes tomaran Dunkerque. Un papel importante en la Operación Dynamo fue el realizado por la RAF, que evitó que la aviación alemana destruyera por completo a la BEF.

A pesar de las bombas alemanas, el rompeolas seguía siendo útil, lo que permitió a los barcos más grandes rescatar a un buen número de soldados, mientras que el resto fue recogido a través de la playa por barcos más pequeños pilotados por los marinos civiles. Durante la operación se reunió una flota de 848 barcos de lo más variopinta. Barcos británicos, franceses y belgas, de todos los tamaños, desde destructores a yates y botes a motor.


Durante los ocho agónicos días que duró la evacuación se logró rescatar a 340.000 soldados, de los que dos tercios eran británicos. Prácticamente todo su arsenal y equipo quedó abandonado. 9 destructores fueron hundidos y otros 19 dañados.

La Operación Dynamo no se limitó solo a Dunkerque, entre Cherburgo, Brest, Saint Nazaire y Saint Maló se consiguieron rescatar a otros 220.000 soldados. Finalmente se logró rescatar a 560.000, pero solo en tres semanas el ejército alemán hizo prisioneros a más de un millón de efectivos.


Dunkerque fue una dura retirada pero los británicos lo celebraron como si fuera una victoria. Con el tiempo se vio que el rescate fue decisivo, pues se lograron salvar los soldados británicos más experimentados, que volverían cuatro años más tarde para liberar Francia.

Para saber más:
Las arenas de Dunkerque, de Richard Collier
Foro Segunda Guerra Mundial
La Segunda Guerra Mundial, ed SARPE
iHistoriArte