sábado, 16 de septiembre de 2017

La Operación Antropoide

El terror sangriento, introducido en el protectorado de Bohemia y Moravia a comienzos del otoño de 1941 por el Reichprotektor (Protector del Reich) el SS-Obergurppenfhürer Reinhard Heydrich, conocido como "El Carnicero de Praga" o "La Bestia Rubia", fue respondido por la resistencia checoslovaca exiliada en Londres con la decisión de preparar su asesinato. A finales de ese mismo año 1941, fue lanzado en paracaídas en el Protectorado un grupo llamado ANTROPOIDE, con la tarea de liquidar Heydrich. El 27 de mayo de 1942, los paracaidistas checoslovacos, Jan Kubiš y Jozef Gabčík, llevaron a fin el acto más significativo de resistencia realizado durante la Segunda Guerra Mundial. Ellos libraron al mundo no sólo del asesino más odiado de la nación checa, también al hombre que realizó el proyecto más monstruoso en la historia humana, el hombre que fue el arquitecto del Holocausto. Este día es todavía uno de los momentos más memorables en la historia de la República Checa.

Los paracaidistas, con el apoyo de miembros de la resistencia interior, planearon varios modos de atentar contra Heydrich, estudiando todos sus movimientos. Finalmente, deciden hacerlo en el cruce de las calles de V Holešovičkách y Kirchmayerova donde se cruzan varias lineas de tranvías.


En la mañana del 27 de mayo de 1942, Heydrich viajaba en un Mercedes-Benz 320 negro descapotable desde su residencia en Panenské Břežany hacia su despacho oficial en el Castillo de Praga. A las 10:35 el coche reduce su velocidad en el cruce donde los dos paracaidistas habían estado esperando, a punto de abortar la misión debido al retraso de Heydrich. Jozef Gabčík, ocultaba bajo su abrigo un sub-fusil Sten. En este momento, cuando el automóvil debe tomar una curva muy cerrada, Heydrich se encuentra más expuesto. Sin embargo, en este momento crítico, el sub-fusil Sten de Gabčík, se encasquilla. Cuando Heydrich se pone en pie para disparar, Jan Kubiš saca de su cartera una de las bombas especiales que había fabricado. La explosión abrió un boquete en la carrocería del vehículo y algunos pedazos de la chapa y partículas diminutas de crin de caballo de la tapicería del asiento se clavan en el cuerpo de Heydrich. Tras realizar varios disparos cae al suelo desangrándose. Tras abatir al conductor, dejándolo malherido, los dos paracaidistas huyen del lugar, creyendo haber fracasado.


Heydrich, herido pero consciente, fue trasladado al hospital para ser atendido y exigió que solo lo atendieran médicos alemanes. El retraso en recibir asistencia médica le costó la vida. El 4 de junio de 1942, a las 7:30 de la mañana, murió debido a una infección generalizada (septicemia) debido a que el bazo estaba dañado.

Las SS se lanzaron en busca de los autores del atentado por toda la ciudad de Praga, sin resultados. Los autores y otros miembros de la resistencia que los ayudaron lograron esconderse en la cripta de la de San Cirilo y San Metodio. Finalmente, el día 16 de junio, fueron delatados por el miembro de la resistencia Karel Čurda, horrorizado por los asesinatos cometidos por las SS y creyendo que con eso todo terminaría. Čurda fue ejecutado el 29 de abril de 1947.


El 18, de madrugada, 800 efectivos del ejército alemán rodearon el edificio religioso y comenzaron el ataque. Tras varias horas de combates e intentar forzar la salida de los guerrilleros inundando la cripta, seis de ellos se suicidaron antes de caer en manos de los alemanes, después de que uno de ellos muriera desangrado.

Josef Valčík, Jozef Gabčík, Josef Bublík, Adolf Opálka, Jaroslav Švarc, Jan Kubiš y Jan Hrubý
El cadáver de Heydrich fue llevado a Berlín, donde le hicieron un funeral de estado al que fueron Hitler y los mayores jerarcas nazis.
Tras el funeral se ordenó tomar represalias en el pueblo de Lidice donde fueron ejecutados sus 340 habitantes y posteriormente se hizo desaparecer el pueblo. El pequeño pueblo de Ležáky tambien sufrió las represalias, matando a los hombres y deportando a mujeres y niños. Más de 4000 personas murieron debido a las represalias por el asesinato del más brutal de los nazis.

Para saber más:
Instituto de Historia Militar de Praga
Horydoly (en checo)
Pozary (en checo)
Military Portal (en checo)
Paul Letters
Idnes (en checo)
Radio Praga

jueves, 14 de septiembre de 2017

Lectura recomendada: Ases de la Luftwaffe

La Segunda Guerra Mundial tuvo muchos héroes, y como en la Gran Guerra el arma de aviación produjo un gran halo de romanticismo y estaba repleta de pilotos con gran carisma.
Alemania, tras perder en la Primera Guerra Mundial, tuvo prohibido poseer un ejército del aire. Hitler tras llegar al poder decidió incumplir la prohibición y tras formar pilotos en clubes aéreos y en la compañía comercial Lufthansa, formó el nuevo ejército del aire alemán, la Luftwaffe. Este nuevo ejército lo puso al mando de Herman Goering, un importantísimo miembro del Partido Nacionalsocialista y un piloto condecorado de la Gran Guerra, que la dotó de una armas de guerra excepcionales.
Entre los pilotos de la Luftwaffe destacaron un buen número de ellos por su pericia y número de derribos. Estos pilotos de combate fueron utilizados por la propaganda para aumentar el apoyo del pueblo a la guerra.


Philip Kaplan analiza a un puñado de pilotos de caza para los que el deseo de volar y combatir lo era todo, para los que hombre y avión se fundían en una única y soberbia máquina de guerra. Estos legendarios ases de la aviación tenían en común, además del amor por volar y la lucha aérea, una capacidad innata para el vuelo, una pericia y agudeza visual muy poco corrientes. Tambien supieron aprovechar las capacidades de sus aparatos en las nuevas técnicas de combate. Entre los aparatos que usaron estaban los Messerschmitt Bf-109, los Focke-Wulf Fw-190 y en las postrimerías de la guerra el primer caza a reacción, el Me-262, que tambien son analizados por Kaplan.

Este excelente libro reúne gran material de pilotos como Adolf Galland, Eric Hartmann, Werner Mölders o Johannes Steinhoff, así como de otros pilotos, a través de sus memorias (algunas inéditas), entrevistas a veteranos pilotos de guerra y diversa documentación.

Philip Kaplan tambien ha escrito un buen número de libros sobre la vida de los soldados de la Segunda Guerra Mundial, sobre todo los relacionados con la aviación y sus tripulaciones de los que ha escrito cinco.

Para saber más:
La Esfera de los Libros

martes, 12 de septiembre de 2017

El peor viaje del mundo, los convoyes del Ártico

Después de entrar en guerra con Alemania, la Unión Soviética necesitaba suministros de los Aliados para intentar detener el avance alemán. Desde agosto de 1941 y hasta el final de la guerra en Europa en mayo de 1945, 78 convoyes, con cerca de 1400 mercantes, partieron desde Gran Bretaña y Estados Unidos hacia los puertos de Murmansk y Arcángel (Arkhangelsk), con pertrechos vitales según el Plan de Préstamo y Arriendo. Durante los convoyes se perdieron 85 mercantes y 16 navíos de escolta de la Royal Navy.


Realizar estos convoyes por el Ártico suponían soportar condiciones muy duras. En invierno el clima era atroz, con violentos temporales con tempestades de nieve y la noche eterna; en verano, debido a que había luz permanente, los convoyes eran acosados por aviones, barcos y submarinos alemanes que partían desde bases en la Noruega ocupada y en varias ocasiones se tuvieron que suspender los viajes. Al principio algunos mandos navales dudaban de que los convoyes pudieran llegar a su destino. Pero el primero de los convoyes denominados PQ, para el viaje de ida y QP para el de vuelta seguido del número de orden, que partió de Islandia en 1941, llegó intacto al puerto de Árcangel diez días después.

En 1941 hubo 5 convoyes, y solo se perdió un mercante por un ataque de submarinos. Fue en 1942 cuando las perdidas comenzaron a aumentar, al igual que las necesidades soviéticas de suministros, y en mayo de ese año, Churchill declaró que, aunque tan solo llegara la mitad de los convoyes, valdría la pena el sacrificio; y los llamó "El peor viaje del mundo". Entre julio y septiembre de 1942 y marzo y noviembre de 1943 no se realizaron viajes, debido al desastre del convoy PQ17 que perdió 23 de los 33 barcos que lo formaban llevándose al fondo del mar 410 tanques, 210 aviones, 350 vehículos y más de 100.000 toneladas de pertrechos.

Tripulantes del HMS Vansittart despejan la cubierta de unas 200 toneladas de hielo y nieve en febrero de 1942
En diciembre de 1942, cada bando perdió un destructor en la batalla del mar de Barents, pero lograron llegar a su destino los 14 mercantes que formaban el convoy. El 26 de diciembre de 1943, en la batalla del Cabo Norte, la Kriegsmarine perdió el crucero de batalla Scharnhorst y la vida de 1932 marinos en una emboscada. Por ese motivo, el almirante alemán Karl Dönitz se convenció de que los navíos de superficie ya no eran efectivos sin el radar.

A pesar de los casi 3000 marinos británicos muertos en estos convoyes, estos jugaron un papel de vital importancia en la supervivencia de la ciudad de Leningrado (San Petersburgo) que sufrió un terrible asedio de casi 900 días, desde el 8 de septiembre de 1941 hasta el 27 de enero de 1944. Ya retirado el sitio a la ciudad, los convoyes continuaron debido a su valor estratégico y simbólico.

Extracto de la novela Mar Cruel de Nicholas Monsarrat, superviviente de los convoyes:
El frío está en todas partes, dentro de los barcos como fuera; no se llega nunca a entrar en calor. Hemos tenido que retirar con palas toneladas de nieve y descongelar los mecanismos de los cañones una docena de veces con chorros de vapor...
Uno de los marineros se quitó los guantes para abrir una caja de munición. La piel de toda la palma de una mano quedó pegada al metal como un medio guante sanguinolento.
Para saber más:
Mar Cruel, de Nicholas Monsarrat
Foro Segunda Guerra Mundial
Independent
Dovegreyreader Scribbles
Historias de la Historia