lunes, 6 de abril de 2020

El piloto japonés que quiso ocupar una isla de Hawái

Aunque forme parte de los Estados Unidos, la isla de Ni'ihau en Hawái, es la isla habitada más pequeña de las Hawái y ha sido prácticamente privada desde el siglo XIX.

El piloto japonés que quiso ocupar una isla de HawáiEn 1941 la isla no tenía ni electricidad ni teléfono y prácticamente todo el mundo vivía en las islas principales del archipiélago Hawaiano. Incluso su dueño, Aylmer F. Robinson vivía en la cercana isla de Kauai aunque la visitaba regularmente. En Ni'ihau vivían tres personas de origen japonés: Ishimatsu Shintani y el matrimonio Yoshio e Irene Harada.

Debido a su escaso tamaño Ni'ihau los japoneses creían que estaba deshabitada, así que su interés durante los preparativos del ataque a Pearl Harbor se limitaba a su uso como lugar de aterrizaje en caso de emergencia para luego ser rescatados.
Y es precisamente ahí donde entra en juego el aviador de primera clase Shigenori Nishikaichi.

El 7 de diciembre de 1941 Nishikaichi espera sentado en su flamante A6M2 Zero a que despegue la primera oleada de ataque de la cubierta de vuelo de su portaaviones, el Hiryü. Tras caer las primera bombas sobre la base naval norteamericana, le tocó su turno.
Cuando llegó a Pearl Harbor los norteamericanos se estaban defendiendo y su aparato fue alcanzado por el fuego antiaéreo. Su avión dañado no estaba en condiciones de volver al Hiryü así que tomó el punto de aterrizaje alternativo, la isla de Ni'ihau.
Nishikaichi intentó aterrizar en un campo que parecía despejado pero el aparato se engancho en una cerca de alambre y terminó estrellándose.

El piloto japonés que quiso ocupar una isla de Hawái
El campo donde aterrizó Nishikaichi pertenecía a Hawita Kaleohano, el único nativo que hablaba algo de ingles en toda la isla. Desconocía lo que estaba sucediendo en la isla de Oahu, pero si sabía que las relaciones entre Japón y EEUU no eran buenas. Por seguridad, cuando se acercó al lugar del aterrizaje, y mientras el piloto estaba aturdido, le quitó su pistola y algunos papeles que había en la cabina del aparato.
A continuación, como buen hawaiano, le dio la bienvenida a la isla y ofreció su hospitalidad. Pero como el ingles del piloto era muy básico llamaron a Ishimatsu que hablaba japonés. Feliz de ver a otro japones el piloto contó a Ishimatsu el ataque a Pearl Harbor. Ishimatsu palideció y se alejó del lugar sin traducir las palabras del piloto japonés. Se lo contó a los Harada que tradujeron al aviador, pero decidieron no contar lo relativo al ataque.

Los vecinos decidieron organizar un Luau de bienvenida. que tuvo lugar esa misma noche. Durante el Luau los isleños se enteraron del ataque por una radio de baterías. Asi que se decidió custodiar al piloto en la casa de los Harada y esperar a que el señor Robinson llegara al día siguiente y se hiciera cargo de entregarle a las autoridades, pero no pudo llegar porque estaba prohibido el trafico marítimo entre las islas consecuencia del ataque japonés.

El piloto japonés que quiso ocupar una isla de HawáiSegún pasaban los días la seguridad se relaja y los Harada atacan al guardia que vigilaba al piloto y lo amordazan. Así, los Harada y el piloto Nishikaichi se dirigen armados con la pistola y una escopeta a la propiedad de Hawita Kaleohano que al verlos aproximarse corrió a avisar al resto de los isleños. Nadie le creyó, los Harada eran buenos vecinos, hasta que llegó el guardia que había logrado escapar.

Esa misma noche Kaleohano y otras cinco personas abandonaron la isla.

A la mañana siguiente Nishikaichi amenazó con disparar a todos los del pueblo si no le devolvían sus documentos. Finalmente uno de los isleños se lanzó sobre el pero fue alcanzado en la ingle. A pesar de las heridas se abalanzó sobre el japonés, lo lanzó contra una valla de piedra y con un cuchillo de caza logró rajar la garganta del aviador. Por ello recibió la Medalla al Mérito y el Corazón Púrpura.
Yoshio Harada se suicidó con un tiro en la cabeza y su esposa Irene y Ishimatsu Shintani fueron detenidos y encarcelados hasta el final de la guerra por colaborar con el enemigo.

El 19 de febrero de 1942 el presidente Roosevelt emitió la Orden Ejecutiva 9066, que ordenaba el internamiento de todas las personas de ascendencia japonesa que residieran en suelo estadounidense.

Para saber más:
The Niihau Incident, de Allan Beekman
J Aircraft
San Diego University
History of Shorts
Hawaii
Huffington Post

sábado, 4 de abril de 2020

Lectura recomendada: Enfocando la Segunda Guerra Mundial

A 75 años del fin de la Segunda Guerra Mundial no quedan prácticamente ningún veterano de aquella sangrienta guerra, Rafael Gómez, el último de La Nueve nos dejó el pasado 31 de marzo, el papel de los recreadores es de gran importancia para revivir aquella historia de una forma lo más fiel posible.

En el libro fotográfico "Enfocando la Segunda Guerra Mundial" se quiere rendir tributo a quienes combatieron en la Segunda Guerra Mundial, por medio de la recreación histórica gracias a las fotografías del director de cine y fotógrafo Laureano Clavero y los textos del divulgador y novelista burgalés David López Cabia, con el prólogo del capitán de los Marines Dale A. Dye que ha participado como asesor y actor en numerosas cintas bélicas como la aclamada "Salvar al Soldado Ryan".

Este trabajo fotográfico, podríamos decir que, es parte de una especie de trilogía junto a los documentales "Road to Normandy" y Hürtgen, into de muddy battle" en donde se puede ver la intensidad del combate en lugares como la playa de Omaha y Pointe du Hoc, en Normandía, la ciudad de Carentan o el Bosque de Hürtgen.

Junto a las excelentes fotografías se puede leer la historia de los combates llevados a cabo en Europa por las tropas norteamericanas representadas por los Ranger, los paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada y los infantes de la 28ª División de Infantería. Los recreadores forma parte de los grupos First Allied Airborne Catalunya y Airborne Lleida..

Esperemos que "Enfocando la Segunda Guerra Mundial" sea el primero de una larga serie de libros que nos traigan de el gran trabajo de los recreadores, que se preparan investigando y estudiando hasta el último de los detalles de los uniformes y equipamiento hasta las tácticas y la historia de las unidades a las que representan. Gracias a ellos se pueden llevar a cabo proyectos de divulgación como este libro, al igual que las recreaciones que realizan por todo el mundo. Estos trabajos se unen al que realizamos los que nos dedicamos a la divulgación histórica, bien a través de nuestros blogs, mediante libros o revistas online como DHistórica, de la plataforma de Divulgadores de la Historia o podcast tan interesantes como los de Bellumartis o los de Istopia Historia.

Toma tu M1 Garand o tu Tommy Gun y sal de tu lancha de desembarco para disfrutar y conocer la Historia con "Enfocando la Segunda Guerra Mundial".

Autoeditado con la editorial Circulo Rojo puede conseguirse ejemplares firmados contactando con sus autores en laureanocla@yahoo.es y en dlopezc128@gmail.com.

Para saber más:
David López Cabia

lunes, 30 de marzo de 2020

El Zumo de Torpedo

Es de sobra conocido que en situaciones de gran estrés el uso de bebidas alcohólicas está ampliamente extendido. Y los soldados siempre han recurrido a él como escape ante las atrocidades de la guerra.

Durante la Segunda Guerra Mundial el ejército alemán recurrió al consumo de drogas, como el Previtin, para que los soldados aguantasen las durísimas jornadas de combate, así como a bebidas alcohólicas como el aguardiente teutón Schnapps, de más de 30º de alcohol. El problema surgía cuando estas bebidas escaseaban. Muchos se arriesgaban a tomar sustitutos mucho menos saludables. Uno de los sustitutos era el alcohol metílico, tremendamente tóxico y muy consumido por las tropas. Entre los efectos que produce están la ceguera y hasta la muerte.

Las tropas del ejército rojo recurrían especialmente a Vodka, una bebida destilada de granos y plantas ricas en almidón, con un contenido alcohólico de hasta 50º. Los soldados del Imperio del Sol Naciente consumían su vino de arroz, llamado Sake. Los pilotos Kamikaze tomaban este alcohol en la ceremonia antes de su último vuelo.

Zumo de TorpedoDesde 1914 en la US Navy estaba prohibido el consumo de bebidas alcohólicas, pero los marinos siempre han sido famosos por su consumo exagerado de bebidas como el ron y en el caso de los submarinos aliados esto se llevó más allá cuando llegó la escasez de alcohol. Esta falta de "espirituosos” hizo que las tripulaciones  experimentaran con mejunjes similares a los alemanes.

En uno de esos submarinos que luchaban en el Pacífico alguien se fijó en los torpedos y decidió que habría que ordeñarlos.

Precisamente en ese frente era difícil hacerse con bebidas alcohólicas y en especial en el interior de un submarino. Así surgió la idea de aprovecharse del combustible de los torpedos. Los torpedos estaban propulsados por motores de vapor que funcionaban a base de alcohol metílico. Y decidió que para hacerse un cubata bien podía exprimir alguno de aquellos torpedos que tenían a bordo.

Zumo de TorpedoComo un reguero de pólvora, se corrió la voz y se acabó convirtiendo en moda. Los submarinistas robaban pequeñas cantidades de combustible de aquellos torpedos hasta obtener el volumen suficiente como para tomarse una copa. El alcohol “ordeñado” se combinaba con zumo de piña, naranja o con lo que le diese algo de sabor a aquellos cócteles. Popularmente aquel cóctel acabó llamándose Torpedo Juice (zumo de torpedo) y se propagó el reto de probarlo como muestra de hombría aunque le costase la salud al valiente que lo probaba.

El metanol era realmente peligroso para la salud y para evitar daños, corría el rumor de que se podía eliminar filtrándolo todo usando una rodaja muy gruesa de pan. Pero no era más que un mito, que no se podía demostrar.

Cuando los casos de marinos que empezaban a perder la visión, o padecer otros trastornos achacables al consumo de alcohol, los servicios médicos de la Armada comenzaron a sospechar y terminaron descubriendo el origen en el zumo de torpedo. Para evitar que las tripulaciones siguieran tomando esos brebajes tóxicos se decidió sustituir el metanol del combustible de los torpedos por aceite de Croton, que se obtiene de una planta con flores del mismo nombre. Es un aceite venenoso, urticante, purgativo y puede ser letal en cantidades significativas. Así que combinarlo con el alcohol no era lo más recomendable. Algunos de los efectos secundarios son calambres repentinos agudos, sangrado interno o la evacuación instantánea del contenido de los intestinos.

La Armada no contaba con el ingenio de las tripulaciones que fabricaron sus propios alambiques para separar el alcohol del aceite de Croton que se bautizaron como alambiques «Gilly», como los brebajes que destilaban. Tambien se escondían alambiques caseros en las salas de máquinas de los navíos de superficie donde se destilaban, entre otros, licores de patata o de arroz y zumo de uva, conocida como Tuba.

Zumo de Torpedo
Finalmente en el año 1943 se estrenó un nuevo tipo de torpedo impulsado por un motor eléctrico denominado Mark 18, que aunque, en un principio, era menos eficaz al menos la tripulación ya no podía ordeñarlos para crear sus cócteles.

La receta original del zumo de torpedo combina dos partes de combustible para torpedo con tres partes de zumo de piña. La versión actual del zumo de torpedo la podemos tomar con tranquilidad, siempre y cuando no nos excedamos en su consumo y para prepararlo llenando un recipiente de mezcla con hielo y añadimos: 1 parte de Coñac, 1/2  de licor King's Ginger, 3/4 de zumo de limón y 3/4 de jarabe de Orgeat. Finalmente lo removemos y colamos en una copa de cóctel, complementado con trocitos de piña natural.
En Absolut Drinks podéis ver las recetas de otros cócteles llamados Torpedo.
¡Salud!

Vídeo en el canal de YouTube de mi amigo TRUFAULT



Para saber más:
Historias asombrosas de la Segunda Guerra Mundial, , de Jesús Hernández
Olds Salt Merchants
Eagle Speak
Aceites Vegetales 10
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