domingo, 25 de septiembre de 2016

La radio de trinchera

Durante la Segunda Guerra Mundial muchos soldados fabricaron "radios de trinchera" para escuchar noticias, música, a Rosa de Tokyo, a Axis Sally, o a Lord Haw Haw mientras tenían que esperar entre combates en sus trincheras o campamentos improvisados. También fueron muy importantes para los prisioneros de guerra que las usaban a escondidas de los vigilantes del campo de prisioneros.

Aunque la propaganda enemiga podía resultar ridícula para los soldados, esas estaciones de radio les atraía por su música popular emitida por poderosos transmisores de radio. Por otro lado la BBC o la radio de las fuerzas amadas les traían noticias de casa, la música o los resultados deportivos, que eran muy importantes para ellos ya que les mantenían más cerca de casa.


El ingenio de los soldados llevó a la fabricación de sencillas radios que no requerían de baterías, pues usaban la señal de la emisora ​​de radio recogida por la antena receptora.
La radio podía construirse a partir de chatarra, con la excepción de los auriculares; generalmente tomados de un tanque enemigo o los restos de un avión derribado, que también podría ser una fuente para el alambre necesario para la bobina de entronización y de la antena. Hay variaciones en el diseño y los materiales. Hay que recordar que estos fueron improvisados ​​en condiciones, a menudo adversas; no hubo un diseño "estándar".

Radio utilizada por el teniente norteamericano M. L. Rupert durante la campaña de Italia
La bobina (cilindro de cartón o bambú) estaba unida a una antena de hilo largo y a tierra. Para el sintonizador se utilizaba una mina de lápiz de grafito unido a la punta de un clip o un imperdible, presionando contra una hoja afeitar de acero "azul" que si estaba oxidada ayudaba. La punta de grafito debía tocar la hoja de afeitar formado un punto de contacto de diodo semiconductor que rectifica la señal de radio de la bobina. La señal de audio de la frecuencia de radio se escucha con los auriculares. Aunque su fabricación es sencilla difícil de ajustar, y requiere de varios intentos para encontrar una hoja de afeitar adecuada para el sintonizador.
Para sintonizar la radio el operador debía desplazar la punta del lápiz sobre la superficie de la hoja de afeitar hasta que se encontraba un punto sensible y se oía la emisión, pero para esto se requiere mucha paciencia.


Aquí se puede encontrar un manual sencillo de como fabricarla, en Español.

Para saber más:
Popular Science
Jim Lawless' Other Blog
N6CC
For Dummies
Slide Serve

domingo, 18 de septiembre de 2016

La Luna helada de Hitler

Hoy nos parece una tontería, pero Adolf Hitler estaba convencido de que la luna estaba hecha de hielo. La idea partió de un ingeniero austriaco llamado Hanns Hörbiger, que en 1913 desarrolló la Welteislehre, una teoría seudocientífica que había desarrollado partiendo de una visión que tuvo. Hörbiger afirmaba que el Sistema Solar nació a partir de la colisión de una estrella muerta y helada con nuestro Sol y que la Vía Láctea era una estela formada por rocas heladas. Las manchas que se observan en el Sol que cambian de forma y de lugar cada 11 años son producidas por la caída de bloques de hielo que se desprenden de Júpiter que órbita alrededor del Sol y que dura 11 años.


Tan disparatada teoría también afirmaba que la Tierra había tenido cuatro lunas que habían ido cayendo a la Tierra quedando tan solo la última que está con nosotros desde hace 12000 años. De este modo explicaba la desaparición de la Antártida, el Diluvio Universal y la desaparición de grandes civilizaciones de la antigüedad. El hielo se encuentra por todo el universo.


Estas teorías las publicó con el titulo "Cosmología Glaciar" (Glazial Kosmologie), que nadie tomó en serio en su momento, pero los nacionalsocialistas alemanes comenzaron a apoyarlo durante la década de 1920, y con el tiempo se convirtió en política oficial nazi, una alternativa a la falsa ciencia "judía". Hitler llegó a comentar en una cena que se sentía muy atraído por las teorías de Hörbiger, y que Luna y otros astros brillan porque estaban hechos de hielo. Los nazis llegaron a llamar a Hörbiger el Copérnico del Siglo XX.

En un estudio realizado en 1953 más de un millón de personas en Alemania, Inglaterra o los Estados Unidos todavía creían en las teorías de Hanns Hörbiger.

Para saber más:
El plan maestro. Arqueología fantástica al servicio del régimen nazi, de Heather Pringle
El retorno de los brujos, de L. Pauwels y J. Bergier


miércoles, 14 de septiembre de 2016

Tarento, el Pearl Harbor italiano

El puerto de Tarento se encuentra dentro del tacón de Italia y amenazaba las vías de suministro británicas a Grecia y Alejandría y la flota italiana allí estacionada debía ser neutralizada. Para ello se realizaría el primer ataque con aviones torpederos lanzados desde portaaviones.

La noche del 11 de noviembre de 1940 una flota formada por el portaaviones HMS Illustrius y su escolta de dos cruceros pesados y dos ligeros y cuatro destructores se situó a unos 270 km de Tarento, frente a las costas de la isla griega de Cefalonia. Desde allí se envión un hidroavión para comprobar si la flota italiana efectivamente se encontraba en puerto. El vuelo del avión británico alertó a los defensores italianos, pero como no disponían de radar, solo podían esperar a los acontecimientos.


Antes de las nueve de la noche una primera oleada de biplanos Fairey Swordfish despegaron del HMS Illustrius cargados, unos con bombas y otros con torpedos. Una hora después partió una segunda oleada similar.
La primera oleada llegó dos minutos antes de las 23 horas y se dividió en dos grupos de ataque. Uno atacó a los navíos más importantes que se encontraban en el Mare Grande (puerto exterior) y el otro atacó el Mare Piccolo (puerto interior). La segunda oleada llegó casi una hora después para rematar la misión de la primera.


Durante las dos oleadas, el nuevo navío de guerra Littorio fue alcanzado por tres torpedos y resultó hundido. Los buques Conte di Cavour y Duilio se hundieron por sendos torpedos. También dos destructores y un crucero situados en el puerto interior fueron alcanzados y destruidos por la bombas. Entre la fuerza atacante sufrieron dos derribos y dos pilotos fueron hechos prisioneros. Otros dos murieron. El ataque demostró que era el momento para los portaaviones en la batalla naval moderna.

El ataque tuvo un gran éxito en un momento tan importante para la defensa de Grecia, pero sin pretenderlo facilitó a los japoneses valiosa información para el ataque a la base norteamericana de Pearl Harbor, pues creían que era prácticamente imposible un ataque aéreo con torpedos en aguas con tan poca profundidad. Para ello una delegación japonesa se trasladó rápidamente a Tarento.

Para saber más:
Regia Marina
Libero
La Segunda Guerra
Exordio
Diario de Guerra