lunes, 16 de julio de 2018

Darwin, el Pearl Harbor australiano

Australia fue atacada por primera vez el 19 de febrero de 1942 cuando la fuerzas japonesas realizaron dos ataques aéreos en Darwin dirigidos por el artífice del ataque a la base naval norteamericana de Pearl Harbour diez semanas antes, el almirante Nagumo.

A primera hora de la mañana, un guardacostas australiano avistó 188 aviones japoneses y lo comunicó a Darwin. Lo mismo que un misionero de la isla de Bathurst. A pesar de los avisos la Real Fuerza Aérea Australiana (RAAF) creía que se referían una escuadrilla de 11 cazas P-40 y un B-24 Liberator norteamericanos que habían salido esa misma mañana. El misionero volvió a a visar por radio con este mensaje: “una gran formación de aviones, nos ha sobrevolado dirección noroeste”.


Al igual que paso con los controladores de radar de Pearl Harbor, los mandos de la RAAF seguían creyendo que los aviones eran los norteamericanos que partieron de Darwin. De este modo los japoneses se aproximaron a Darwin sin ningún problema.

Poco antes de las 10, al mando del comandante  Mitsuo Fuchida, comenzó la primera oleada formada por bombarderos en picado Aichi D3A "Val" y torpederos Nakajima B5N "Kate", escoltados por cazas Mitsubishi A6M "Zero", que durante 40 minutos, bombardearon la ciudad y su puerto, los aeródromos y el hospital de Berrimahcero. La segunda oleada comenzó una hora después, centrándose en atacar la base de la RAAF en Parap.


Un gran número de instalaciones militares y civiles fueron destruidas y según cifras oficiales, costaron la vida a 243 personas y entre 300 y 400 heridos. Fueron destruidos 10 P-40, un B-24, tres aparatos de transporte C-45 y tres PBY Catalina pertenecientes a la fuerza aérea estadounidense. Seis bombarderos ligeros Lockheed Hudson de la RAAF tambien fueron destrozados.

La marina perdió ocho navíos: el destructor USS Peary, el transporte USAT Meigs, el patrullero australiano HMAS Mavie, así como dos barcos de pasajeros y los mercantes Kelat, Mauna Loa, Neptuna, y Zealandia de Gran Bretaña. También las instalaciones principales de Darwin tanto civiles como militares fueron destruidas.


Entre la población empezó a correr el rumor de que los nipones invadirían Australia a través de Darwin y más de la mitad de los habitantes de la ciudad comenzaron a salir de la ciudad hacia el río Adelaida. En realidad los japoneses no pensaban invadir Australia, tan solo querían inutilizar el poder militar establecido en Darwin, con la intención de invadir Timor sin el riesgo de un contraataque aliado.

Estos no fueron los únicos ataques. 64 ataques más tuvo que sufrir Darwin hasta noviembre de 1943. Además Darwin no fue la única ciudad en sufrir ataque por parte de los japoneses, tambien lo sufrieron el puerto de Hedland, Brome, Derby, Katherine, Townsville y Wyndham.

Para saber más:
Australia's Pearl Harbour: Darwin, 1942, de Douglas Lockwood
The Daily Telegraph
Zweiterweltkrieg
Himajina
Wikipedia

miércoles, 11 de julio de 2018

Lecturas para el verano: Stalingrado, la Historia Gráfica y La Batalla de Kursk

Desde que hice una entrada sobre el estupendo cómic de Paco Roca, "Los surcos del Azar" en el que contaba la historia de La Nueve, la compañía formada por republicanos españoles que liberaron París, no había tenido en mis manos un cómic que mereciera la pena.
Ahora tengo en mi poder "Stalingrado, La Historia Gráfica" con ilustraciones de Antonio Gil y textos de Daniel Ortega.


Tomando como subtitulo "Cartas desde el Volga" los autores nos cuentan el estremecedor relato de una batalla que costó 2 millones de bajas y que fue el comienzo del fin del III Reich. El cómic es un panorama completo del drama de la lucha por la supervivencia de alemanes y soviéticos en un infierno de frío, hielo y nieve, de un modo crudo y realista que nos sumerge en la historia de sus protagonistas, que aunque ficticios pueden ser cualquier soldado de infantería, y las cartas que escriben a sus familias en la retaguardia.

Un auténtico tributo a todos aquellos que perecieron en el infierno que desde agosto de 1942 hasta febrero de 1943 se desarrolló el la ciudad de Stalin. De los 100000 soldados alemanes del VI ejército hechos prisioneros tan solo 5000 logran volver a casa más de 10 años después de la batalla.


El segundo libro para este verano es el primer libro traducido al español del profesor de historia Dennis E. Showalter y coeditor de la prestigiosa revista de historia War in History. tambien ha publicado un buen número de libros y artículos relacionados con la Segunda Guerra Mundial.


En "La Batalla de Kursk" (Armor and Blood. The Battle of Kursk) podemos encontrar el que quizás sea el estudio más solvente y reflexivo de cuantos se han publicado en español. El tratamiento de esta batalla crucial en la Segunda Guerra Mundial en el Este, esta asentado en gran cantidad de documentos de los archivos alemanes y otros tantos desclasificados de los archivos rusos, con lo que por fin nos sumergimos en la mayor batalla de tanques de la historia.

La Operación Ciudadela fue una apuesta tremendamente arriesgada para los alemanes tras la sangrante derrota de Stalingrado y el continuo retroceso de la Wehrmacht. A tan solo seiscientos kilómetros de Moscú se reunió una magnifica fuerza de combate formada por más de tres millones de soldados apoyados por más de 8000 tanques a la que se uniría el apoyo fundamental de las fuerzas aéreas. Un encuentro épico que cambiaría el curso de la guerra.

Las 400 páginas de "La Batalla de Kursk" sintetizan el ingente material que ha usado Showalter, revisándolo y actualizándolo; y aunque la obra está estructurada operativamente no tiene un enfoque operativo. Los acontecimientos de la batalla se utilizan para contextualizar asuntos más amplios de estrategias, operaciones o cuestiones políticas, pero con el fin de trasmitir la auténtica dimensión humana del campo de batalla.


Para Showalter, Kursk fue una batalla antes de que se convirtiera en algo más. Al comienzo del libro nos pone en antecedentes sobre el curso de la guerra y la evolución de los dos ejércitos que se enfrentaran en la Operación Ciudadela. Lo que hace que valga la pena averiguar quien, como, cuando, donde y sobre todo por qué de Kursk. Para clarificarlo todo intenta utilizar un lenguaje claro y ameno para que el más profano pueda disfrutar de su lectura. Tambien clarifica el huso horario, alemana cuando habla de los alemanes y rusa cuando son los soviéticos, que es de dos horas entre ambos. Tambien simplifica los grado de las SS para que sean más comprensibles para los menos expertos.

Una obra magnifica e imprescindible para cualquier aficionado a la historia y en especial a la de la Segunda Guerra Mundial.

Para saber más y leer las primera páginas:
Stalingrado, la Historia Gráfica
La Batalla de Kursk

martes, 3 de julio de 2018

Francesc Boix, el fotógrafo de Mauthausen

Francesc Boix Campo se empapó del arte de la fotografía en el estudio que tenía su padre en la trastienda de una sastrería en el Poble Sec de Barcelona. A los 14 años comenzó a trabajar en la casa de fotografía Romagosa, también de Barcelona y con tan solo 16 años ya publicaba sus trabajos en la revista de las Juventudes Socialistas Unificadas, en las que a militaba.


Con 17 años el adolescente Boix se incorporó al Ejército de la República Española luchando en la 30.ª División. Cuando la Guerra Civil ya estaba perdida para la República, en febrero de 1939, se exilió en Francia donde fue internado en los campos de Vernet d'Ariège y de Septfonds. Desde Septfonds partió como parte de la 28ª Compañía de Trabajadores extranjeros, integrada en el ejército francés. Cuando cayó Francia en mayo de 1940, como muchos españoles fue capturado por los invasores alemanes y lo deportaron, pasando antes por el campo de prisioneros Stalag XI-B, al campo de concentración de Mauthausen, llegando el 27 de enero de 1941. A partir de es momento sería el interno 5.185. Un número como los más de 7.000 españoles que pasaron por el campo. Por ese motivo fue llamado el campo de los españoles.


Gracias a su profesión de fotógrafo, y que hablaba un rudo alemán aprendido en el Stalag XI-B, Boix pudo ir a trabajar en el laboratorio fotográfico del servicio de identificación y documentación del campo que era usado principalmente para realizar las fotografías de los presos cuando eran internados.

Boix y los otros dos compatriotas que trabajaban con el tenían unas condiciones mejores que la mayoría de los presos y un contacto más cercano con los guardias de las SS. Cuando algún miembro de las SS y sus familias le pedían que les realizase algún retrato el aprovechaba para pedirles alguna mejora para sus compañeros del campo.


Hasta la liberación del campo el 5 de mayo de 1945, consiguió ocultar de los alemanes casi 2.000 negativos que reflejaban la cruel y triste vida en el campo y de las prácticas de abuso y exterminio de los presos por parte de los SS que controlaban Mauthausen. Los clichés salieron del campo gracias a un grupo de internos menores de edad, hijos de otros internos, que podían salir del campo para trabajar y la Señora Pointner, que conocía a los muchachos, los escondió en el jardín de su casa.
En las instantáneas tambien aparecían muchos de los jerarcas nazis que visitaron el campo así como miembros de la guardia de las SS.         
Tras la liberación de Mauthausen Boix permaneció casi dos meses más para seguir con su reportaje del campo durante las operaciones de repatriación y hacerse con las fotos que logró ocultar.
Posteriormente de marchó a vivir en París, trabajó como reportero gráfico en diferentes publicaciones francesas como L'Humanité, Ce Soir o Regards, próximos al Partido Comunista francés.


En enero de 1946 Boix fue un testigo (el único español) importante en dos procesos contra criminales de guerra nazis durante los juicios realizados en Nüremberg. En ellos testificó contra altos jerarcas nazis, como Ernst Kaltenbrunner o Albert Speer.​
Sus fotografías, que se mostraron en los juicios, fueron de gran relevancia. Boix también declaró, y mostró sus fotografías, en el proceso norteamericano celebrado en Dachau contra 61 acusados de crímenes en Mauthausen.

El 4 de julio de 1951, con tan solo 30 años falleció en París debido a una enfermedad renal relacionada con su periodo en Mauthausen. Mientras estuvo convaleciente empezó a escribir sus memorias, la que tituló “Spaniaker” como eran llamados los españoles en Mauthausen, que tras pasar por varias manos finalmente desapareció. Fue enterrado en el cementerio parisino de Thiais.


El 16 de junio de 2017 los restos mortales de Francesc Boix el "Fotógrafo de Mauthausen" fueron exhumados del cementerio de Thiais y fueron enterrados con honores en el cementerio parisino de Père Lachaise.


A finales de este año 2018 se estrenará una película sobre Boix, dirigida por Marc Targarona y protagonizado por Mario Casas.

Para saber más:
El fotógrafo del horror. La historia de Francisco Boix y las fotografías robadas a los SS de Mauthausen, de Benito Bermejo
El fotógrafo de Mauthausen, de Salva Rubio, Pedro J, Colombo y Aintzane Landa (cómic)
Centro Documental de la Memoria Histórica
Nizkor (declaración de Boix en los Juicios de Nüremberg)
El País
El Español
La Vanguardia
RTVE