domingo, 12 de septiembre de 2021

Los gatos de Leningrado

Durante la Segunda Guerra Mundial o Gran Guerra Patria, como se conoce en Rusia, la ciudad de Leningrado, hoy San Petersburgo, estuvo asediada entre el 8 de septiembre de 1941 y el 27 enero de 1944, lo que suponen 2 años, 4 meses y 19 días. El más largo de toda la guerra.

Los gatos de LeningradoEn ese periodo la ciudad sufrió el hambre de tal modo que se dieron hasta casos de canibalismo. En ese periodo murieron en la ciudad cerca de 600.000 personas. El hambre se cobró, que en los momentos más duros del asedio, 10.000 vidas humanas al día.

Cuando comenzó el asedio la población no estaba dispuesta a comerse a los gatos, pero según pasaban los meses y el hambre se hacía más atroz, se comenzaren a cazar los gatos. Finalmente los felinos desaparecieron de la ciudad.

La adolescente de Leningrado, de 16 años, Lena Mujina escribió en su diario: "Tengo un hambre atroz, siento un vacío horrible en el estómago. Qué ganas tengo de comer pan, qué ganas. Escribo con el abrigo puesto, a la luz de un cabo de vela, mordisqueo las migas de pan para prolongar el placer. Nunca pensé que la carne de gato sería tan sabrosa, tan tierna. El gato dio para comer diez días".

Los gatos de Leningrado
Yeliséi y Vasilisa
En ausencia de los gatos la ciudad se llenó de ratas. Según se cuenta, las hordas de roedores bloqueaban el paso de los tranvías cuando estas cruzaban la calle y se comieron o echaron a perder el grano que se encontraba en el molino donde se molía la harina para toda la ciudad. Atacaban a las personas mientras dormían mordisqueándoles la cara y hasta arrancando parte de la carne. Tambien causaron importantes destrozos en obras de arte del museo del Hermitage. Sin olvidar los tremendos problemas de salubridad que provocan las ratas. Al igual que con los gatos, las ratas eran cazadas, pero era imposible acabar con ellas.

Poco después de que el Ejército Rojo lograra romper el sitio de la ciudad, para salvar a Leningrado de los voraces roedores, llegaron a la ciudad varios camiones con gatos procedentes de la región de Yaroslavl. Pero los felinos son atrapados instantáneamente por los hambrientos leningradenses. En enero de 1944, por un gato se llegaba a apagar 500 rublos, mientras que un kilogramo de pan costaba 50 rublos.

Cuando la situación en la ciudad se estabilizó se produjo un nuevo envío de gatos, esta vez de Siberia, específicamente para proteger las valiosas obras de arte del Hermitage y otros palacios y museos.

Los gatos de LeningradoEl invierno de 1944, se comenzó a recoger gatos en Tyumen y en solo dos semanas se recogieron más de 200 gatos, el primero fue el gato Amur. En Siberia se reunieron unos 5.000 felinos. De este modo los gatos siberianos rescataron el Hermitage y aun en la actualidad el museo tiene varios descendientes de estos gatos para combatir a las ratas y los ratones. Son los los Hermiki. Cada año se celebra una fiesta en la que nuestros amigos gatunos son los protagonistas.

En actual San Petersburgo, a los gatos se les tiene un gran cariño y podemos ir a la “República de los gatos”, una cafetería museo en la que viven 25 felinos y en la que incluso hay una moneda gatuna especial o visitar alguna de las estatuas que se les dedica, como la del gato Yeliséi o la gata Vasilisa. Tambien encontraremos multitud de recuerdos de la ciudad en la que los mininos son los protagonistas.

Por el mundo hay muchos monumentos y recuerdos a los gatos pero solo en la ciudad rusa de Tyumen se encuentra la Plaza de los Gatos Siberianos, en la que se encuentran 12 esculturas de gatos en hierro fundido recubiertos con una pintura dorada. Una plaza dedicada exclusivamente a los felinos cazadores de ratas de Leningrado.

Para saber más:
Russia Beyond
Enlace Judío
14 milímetros
Sputnik
Arcadia

domingo, 5 de septiembre de 2021

Bombardero Harris y los bombardeos estratégicos sobre Berlín

Es muy conocido el "Blitz", la campaña de bombardeos realizados por la Lufwaffe alemana sobre Gran Bretaña y en especial sobre Londres. Pero es menos conocido el bombardeo incesante que sufrió Berlín, la capital del Reich alemán. 

Bombardero Harris y los bombardeos estratégicos sobre Berlín
El bombardeo sobre enclaves estratégicos como fábricas de municiones, depósitos o líneas de aprovisionamiento es elemental para paralizar, o al menos reducir en todo lo posible, la capacidad bélica del enemigo. Esta estrategia no era suficiente para el Mariscal de Aire Sir Arthur Harris, jefe del mando de Bombarderos de la RAF entre 1942 y 1945. Harris era de la opinión de que se debía atacar también a las ciudades pues esto significaba que había menos riesgo para las tripulaciones pues las zonas de bombardeo eran más extensas que las de blancos específicos. Bombardear fábricas, nudos ferroviarios o aeródromos necesitaba de información fiable y ataques desde más cerca. Otro problema era el de las escoltas de cazas que con menos autonomía no podían proteger a los bombarderos durante los largos vuelos a Alemania.

Harris, conocido como “Bombardero Harris”, no era el único que estaba a favor de los que se llamaron bombardeos de área o en alfombra. El Primer Ministro Winston Churchill, en 1941, no estaba satisfecho con la relación entre efectividad y el número de bajas de la RAF en sus incursiones sobre Alemania. La idea era matar a los civiles para que estos no pudieran trabajar en las fábricas, que eran difíciles de alcanzar y que esto haría que los trabajadores se levantaran contra Hitler.

Bombardero Harris y los bombardeos estratégicos sobre Berlín
En sus planes, Harris no tuvo en cuenta los bombardeos de Londres, mucho más numerosos que los que realizaría sobre Berlín, aunque los de la ciudad germana serían más intensos. El "Blitz" no acabó con la resistencia de los londinenses y no había ningún motivo para que fuera diferente con los Berlineses.

Tras la aparición de los nuevos bombarderos pesados Hallifax y Lancaster que podían transportar más bombas y tenían mayor protección individual que sus antecesores Hampden, Whitley y Wellington, Harris atacó Lübeck, Colonia, Bremen, Hamburgo y Essen. La cuenca Industrial del Ruhr sufrió más de 18.000 incursiones de bombardeo. La más conocida es la realizada en la noche del 16 al 17 de mayo de 1943 por una escuadrilla de Lancasters. Son los conocidos como "Dambusters".

Tras la eficacia de esas campañas de bombardeo, Harris dirigió su mirada a Berlín, con lo que creía que acabaría la guerra. La idea era mantener un bombardeo continuo que no dejara descansar ni un minuto a los berlineses. Técnica que se utilizó para el resto de ciudades del Reich.

Los bombardeos comenzaron a finales de agosto de 1943 con tres incursiones formadas por un total de 1.650 bombarderos, de los que se perdieron 126. Demasiadas bajas. 

Harris esperó al invierno, donde las noches son más largas y a la instalación de nuevos elementos de ayuda electrónica. A la campaña también se uniría la VIII Fuerza Aérea estadounidense que se recuperaba tras varias incursiones sobre Alemania.

Bombardero Harris y los bombardeos estratégicos sobre Berlín
Sin esperar a que los norteamericanos estuvieran preparados, Harris ordenó un ataque sobre Berlín el 18 de noviembre. 444 aparatos atacaron Berlín, de los que fueron baja 9 bombarderos. Siete ataques más se programaron para antes de fin de año, pero las bajas fueron en aumento debido al mal tiempo y a la respuesta más efectiva de los cazas nocturnos de la Lufwaffe. En enero de 1944, con muy mal tiempo, se lanzaron cinco raids sobre Berlín. Las perdidas de bombarderos británicos fueron superiores al 6%.

En la segunda mitad de febrero, el tiempo mejoró y volvieron los ataques. El 15 fue el primer ataque, con 891 bombarderos. Perdieron 42. Las defensas de la capital alemana se habían reforzado y eran más eficaces.  

A finales de marzo un nuevo ataque supuso un índice de bajas para los británicos del 9,1 %. Berlín era un objetivo demasiado difícil para la RAF.

Bombardero Harris y los bombardeos estratégicos sobre Berlín
Teniendo en cuenta los resultados y en vista a preparar la Operación Overlord, Eisenhower asumió el mando conjunto de las flotas de bombardeo de la RAF y la USAF. Aun así Harris ordenó un ataque a finales de mes contra Nüremberg en el que perdió 106 bombarderos de los más de 780 que participaron en el raid. El mayor número de bajas de la RAF durante toda la guerra. La campaña de bombardeo aliado sobre Alemania supuso la pérdida de más de 50.000 aviadores mientras que unos 600.000 alemanes murieron por las bombas aliadas

Al igual que fue un tremendo error para los alemanes derivar los bombardeos de las bases aéreas de la RAF hacia las ciudades, teniendo en cuenta que todo empezó debido al error de una tripulación alemana; atacar Berlín fue un derroche de recursos que hubieran estado mejor aprovechados contra enclaves vitales para el esfuerzo bélico alemán. Aun cuando algunos de esos ataques a instalaciones vitales se demostraron efectivos.  

En Alemania aún quedan unas cien mil bombas aliadas sin explotar y aunque han pasado más de 70 años y aún siguen apareciendo. En Berlín se han encontrado cerca de 7.000 y hay, al menos, otras 3.000 sin localizar. 

Para saber más:
Ofensiva de bombardeo, del Mariscal Harris

domingo, 29 de agosto de 2021

La rocambolesca historia de los falsos diarios de Hitler y Mussolini

Siempre se ha intentando falsear y manipular la historia para servir a los intereses de los poderosos y tras una guerra, para que sean los vencedores los que la puedan reescribirla en su beneficio. Pero tambien se cambia para que otros puedan obtener provecho económico de forma ilegal.

Los falsos diarios de Hitler y MussoliniMuy sonado en los años 80, fue la aparición de unos diarios de Adolf Hitler, escritos en un periodo histórico fundamental de la biografía del líder nazi. Los quince años que van de 1930 a 1945. En abril de 1983 la revista alemana Stern compró 62 cuadernos, hipotéticamente escritos por Hitler, por más de 9 millones de marcos. Estos cuadernos habían llegado a la redacción de Stern a través del coleccionista y periodista experto en asuntos relacionados con los nazis, Gerd Heidemann que afirmaba haberlos obtenido a través de un tal doctor Fischer que se los pasó desde la República Democrática Alemana escondido dentro de pianos.

Varios expertos e historiadores, como Eberhard Jäcke, Gerhard Weinberg y Hugh Trevor-Roper y el perito suizo Max Frei-Sulzer y el norteamericano Ordway Hilton los dieron como auténticos y se comenzaron a publicar. Los peritos afirmaron con posterioridad que los dieron como auténticos usando fotocopias y cotejándolas con falsificaciones del propio falsificador. Stern contactó con Time, Newsweek, The Sunday Times, Paris Match o la revista española Tiempo (29 entregas) para publicar los diarios conjuntamente. Tiempo pagó 21 millones de pesetas para publicarla.

Los falsos diarios de Hitler y Mussolini
Algunos expertos sospechaban de su autenticidad ya que revisando los textos, aparecían inexactitudes históricas y le extrañaba como Hitler condenaba algunas actuaciones criminales de sus colaboradores, lo que mostraba una imagen indulgente del dictador. Se llegó a pensar que los diarios habían sido promovidos por seguidores de Hitler, para dignificar su figura ante el mundo. Por otro lado, y descubierto algo después, una parte importante del texto había sido plagiado de un libro sobre discursos de Hitler escrito por Max Domarus.

Finalmente se descubrió que no eran auténticos cuando el profesor Julius Grant, realizó un análisis químico de los documentos originales y demostró claramente que eran totalmente falsos. Ni el papel, ni la tinta, ni la cola con la que fueron encuadernados pudieron ser fabricados en el periodo en que supuestamente fueron escritos. Además varios grafólogos demostraron que no era la letra de Hitler. Además, el lides nazi aborrecía escribir a mano y solía dictar sus cartas o discursos. Precisamente Mein Kampf se lo dictó, cuando estaba en la cárcel de Landsberg, a su lugarteniente Rudolf Hess. 

Quizás el detalle más estrambótico es que en las portadas de los cuadernos aparecen las iniciales FH, cuando en realidad debía ser AH, aunque en esa tipografía la letra A y la H tengan cierto parecido. Algo que Adolf Hitler, seguramente, no habría permitido. 

Los falsos diarios de Hitler y Mussolini
El culpable de la falsificación fue Konrad Kujau, un modesto pintor que fue juzgado y condenado a 4 años y medio que no cumplió, debido a una enfermedad grave que le duró hasta el 2000, cuando murió en Stuttgart con 62 años.

Konrad Kujau, de una familia alemana entusiasta seguidora del partido nazi, fue detenido en repetidas ocasiones por robo o agresión. Sus comienzos como falsificador fueron en 1963, falsificando vales de comida. Un tiempo después se descubrió que además había falsificado su identidad, haciéndose llamar, casualmente, Peter Fischer. Tras pasar una temporada en la cárcel, siguió falsificando pinturas supuestamente pintadas por Hitler que obtendría a través de un falso ex oficial de las SS, así como objetos que pertenecieron a Hitler o a otros jerarcas nazis, como un casco de la Primera Guerra Mundial con una nota de Hitler que afirmaba que lo había usado en la batalla de Ypres. Tras falsificar un buen número de ejemplares de Mein Kampf, en 1978 decidió falsificar los diarios de Hitler. Incluso estaba preparando un tercer volumen manuscrito del libro de Hitler.

El fraude le costó su reputación al historiador Hugh Trevor-Roper y su carrera al periodista Gerd Heidemann, que fue condenado a cuatro años de cárcel y acabó viviendo prácticamente en la indigencia. En 2013 los falsos diarios, que hasta entonces se encontraban en manos de Stern, fueron entregados al Archivo Federal de Alemania.

Los falsos diarios de Hitler y Mussolini
En España creó bastante controversia la veracidad de los diarios
y ante ello el director de la revista Tiempo afirmó que era lógico que existiera polémica, pero que según el historiador Hugh Trevor-Roper, "Resulta imposible poder falsificar todo este material" y que las sospechas de falsedad de "otros especialistas, no se sostienen en pie... Nosotros sí tenemos la certeza de que los cuadernos de Adolf Hitler están escritos de su puño y letra".

A la semana siguiente, la revista cambió radicalmente sus afirmaciones sobre el diario. La portada decía: "El diario falso de Hitler: Toda la Verdad" y en el cuadernillo especial, donde estaba previsto incluir parte del diario, dio otra vuelta de tuerca.: "El diario secreto de Hitler", con la palabra "secreto" tachada y cambiada por con "falso". En la editorial el director de la revista rectificó diciendo que era el "más monumental sarcasmo de la historia periodística de este siglo... Un gigantesco fraude". Finalmente la revista española recuperó lo pagado, a pesar de que existía una clausula en el contrato con Stern en la que la revista alemana no se responsabilizaba de nada si se descubría que los diarios eran falsos.

Los falsos diarios de Hitler y Mussolini
El supuesto diario de Hitler, no fue el primer escrito falso de un gran dictador que se puso en venta. En 1957, la italiana Amalia Panvini y su madre, de más de ochenta años, manifestaron que habían recuperado nada más ni nada menos que 30 volúmenes de los diarios del Duce, Benito Mussolini. Estos diarios fueron incluso autentificados por el hijo del dictador, Vittorio Mussolini, al que las dos mujeres lograron enredar con una burda falsificación que incluían datos de hechos que se basaban en registros históricos, pero intrascendentes. Muchos incluso no se podían contrastar.

La falsificación de estas dos mujeres no fue la única relacionada directamente con el Duce. En el más cercano 2007 aparecieron cinco cuadernos con supuestas notas del dictador italiano realizadas entre 1935 y 1939. A pesar de que algunos historiadores afirmaron que contenían algunos documentos reales, en realidad era un nuevo timo que, a comienzos de los ochenta ya se le ofreció al diario londinense Times, que lo rechazó tras pasar por un examen caligráfico que demostró que era falso.

Para saber más:
Los falsos diarios de Hitler, de Francisco Viñals Carrera 
Vender a Hitler, de Robert Harris
Hipertextual