miércoles, 16 de mayo de 2018

Los criminales del santuario de Yasukuni

Desde 1978 catorce criminales de guerra japoneses son venerados en un santuario sintoísta de la ciudad de Tokio, la capital del Japón. Es el santuario de Yasukuni, el santuario del Pueblo Pacífico que además incluye en su Libro de las Ánimas a 2.466.532 soldados japoneses, coreanos y taiwaneses. Desde 1869 el santuario venera a los espíritus de los soldados caídos en las guerras del Japón, desde la guerra Boshin hasta la Segunda Guerra Mundial. Desde 1945 el templo tiene carácter privado y es independiente del estado nipón. Siempre ha sido un importante tema de controversia debido a su relación con el nacionalismo japonés y las visitas de los jefes de estado nipones desde Nakasone en 1985 hasta la más reciente de Shinzō Abe en 2013.


Los catorce criminales que se honran en Yasukuni son:

Hideki Tojo (1884-1948). Fue nombrado en 1940 Ministro de Guerra, impulsando la invasión de China, y que la guerra con EE.UU. y Gran Bretaña era inevitable. En 1941 se convirtió en Primer Ministro y en diciembre de ese mismo año, se autorizó el ataque a Pearl Harbor.

Kenji Doihara (1883-1948). Militar de carrera, sirvió como espía en China desde 1913.

Seishiro Itagaki (1885-1948). Luchó en la Guerra Ruso-Japonesa en 1904-1905. Como teniente general se convirtió en jefe del Estado Mayor del ejército Kwantung en 1936. Fue nombrado ministro de la Guerra en 1938, jefe del Estado Mayor del Ejército Expedicionario de China en 1939. Fue condenado a muerte y ejecutado en la horca.

Iwane Matsui (1878-1948). Alcanzó el grado de general en el ejército japonés en 1933 y se retiró en 1935, volviendo de su retiro para tomar el mando de la Fuerza Expedicionaria en Shanghai en agosto de 1937.

Koki Hirota (1878-1948). Diplomático de carrera, fue embajador en los Países Bajos y en Rusia. Fue Ministro de Relaciones Exteriores entre 1933-1936. Se convirtió en primer ministro en 1936 y dimitió en febrero de 1937.

Heitaro Kimura (1888-1948). Como Viceministro de la Guerra ayudó a planear la guerra contra China.

Akira Muto (1892-1948). Llegó a ser el grado de oficial general al mando de la 2ª División de Guardias Imperiales en Singapur-Sumatra en 1942, y más tarde el jefe del Estado Mayor del Ejército en Filipinas en 1944.


Yosuke Matsuoka (1880-1946). Estudió en EE.UU. hasta 1900. A su regreso a Japón y trabajó con el servicio exterior hasta 1918. Fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores en 1940. En 1941fue fundamental en la firma de un pacto de paz de cinco años con la Unión Soviética.

Osami Nagano (1880-1947). En 1941, se convirtió en Jefe del Estado Mayor Naval y apoyó la decisión de declarar la guerra a EE.UU., Gran Bretaña y los Países Bajos. Llegó a almirante de la marina de guerra japonesa en 1943 y se convirtió en asesor militar del emperador Hirohito en 1944.

Toshio Shiratori (1887-1949). Se convirtió en asesor del ministro de Relaciones Exteriores en 1940 y ayudó a establecer una alianza entre Alemania, Italia y Japón. Fue elegido como miembro de la Cámara de Representantes en 1942. Fue condenado a cadena perpetua como criminal de guerra después de la Segunda Guerra Mundial.

Kiichiro Hiranuma (1867-1952). Trabajó en el Ministerio de Justicia dónde se convirtió en Ministro en 1923. Fue nombrado Primer Ministro en 1939 y Ministro del Interior en 1940. Fue uno de los líderes del gobierno que se opusieron a la rendición incondicional de Japón.

Kuniaki Koiso (1880-1950). Ocupó varios cargos en el gobierno japonés, como Viceministro de la Guerra, jefe del Estado Mayor del ejército Kwantung, comandante en jefe en Corea y Ministro de Asuntos Extranjeros. Reemplazó Tojo como Primer Ministro en julio de 1944, pero renunció pocos meses después.

Yoshijiro Umezu (1882-1949). Siendo Viceministro de la guerra, él estaba al mando directo de la invasión japonesa de China. Fue reacio a la firma de la rendición a bordo del acorazado "Missouri" en la bahía de Tokio.

Shigenori Tōjō (1882-1950). En 1908 se unió al Servicio Exterior. Trabajó en las embajadas japonesas en China y Estados Unidos. En 1937,  fue nombrado embajador en Alemania, durante el III Reich. Mientras Hideki Tōjō fue primer ministro, fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores en 1941 y miembro del gabinete de gobierno japonés. Después de la Segunda Guerra Mundial, fue condenado a 20 años de prisión. Murió en 1950 mientras cumplía su condena.


Osami Nagano, murió antes de ser juzgado. Yosuke Matsuoka murió durante el juicio por Crímenes de Guerra y contra la Humanidad llevado a cabo por el Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente, que declaro culpables a Toshio Shiratori, Kiichiro Hiranuma, Kuniaki Koiso, Yoshijiro Umezu y Yoshijiro Umezu y condenados a cadena perpetua. Shigenori Tōjō fue condenado a 20 años de prisión.
Fueron condenados a muerte Hideki Tōjō, Kenji Doihara, Seishiro Itagaki, Iwane Matsui, Koki Hirota, Heitaro Kimura y Akira Muto que fueron ejecutados en la horca en diciembre de 1948.

Para saber más:
Wikipedia
Wikipedia
Japonismo
Historia Barriga
ABC
The Telelgraph

miércoles, 9 de mayo de 2018

Leningrado: El pan fue la medida de la vida y la muerte

Durante los casi 900 días del asedio alemán, en los que Hitler pretendía rendir la ciudad como en la Edad Media, por hambre, y a los sucesivos ataques a los recurso alimentarios de la ciudad, los habitantes de Leningrado (actual San Petersburgo) se vieron forzados a hacer pan con una serie de ingredientes que a día de hoy nos parecerían una aberración pero para no morir de hambre había que recurrir a cualquier cosa. En situaciones extremas se llegó incluso al canibalismo.


El pan es un alimento básico en la dieta del ser humano y en Leningrado fue la medida de la vida y la muerte. Como los alimentos eran muy escasos, desde el principio se estableció un régimen de racionamiento en el que a los habitantes de la ciudad tan solo le llegó a corresponder apenas 125 gramos al día. Este pan se conoció como el "pan del bloqueo"

Los ingredientes básicos para el pan del bloqueo eran tres cuartas partes de harina de Centeno y el 25% restante estaba formada por un 10% de celulosa alimentaria y un 5% de partículas de restos que quedaban en los sacos, de polvo acumulado en la ensacadora y de hojas de pino. Todo cocido en recipientes untados con aceite diésel, pues era el único del que disponían.

Según pasaban los meses de sitio la receta fue variando. Al comienzo, el pan se preparaba de una mezcla de harina de centeno, avena, cebada, soja y malta. Un mes después, a la receta se le añadió diferentes derivados del aceite de lino, salvado y harina rancia. Posteriormente, la masa llevaba celulosa, subproductos de algodón, polvo de la ensacadora, restos que se sacudían de los sacos de harina de maíz y de centeno, abedul y pino.


Para abastecer a la ciudad se creo un corredor de socorro a través del helado lago Ládoga. Este corredor se conoció como el "Camino de la Vida" ya que era la única vía de abastecimiento a la ciudad. Este camino era tremendamente peligroso pues eran constantemente atacados por la Luftwaffe y la artillería. Así cuando los camiones o los trineos que llevaban la harina a Leningrado se hundían en el lago, unas brigadas especiales sacaban los sacos del agua con ganchos y cuerdas. La harina podía llegar a estar más de dos semanas bajo el agua pero en el centro del saco solía quedar algo de harina seca, el resto se transformaba en una corteza dura que se trituraba para reutilizarla en la elaboración del pan reduciendo así la cantidad de añadidos poco apropiados.


A pesar de los esfuerzos por hacer llegar el socorro a la ciudad más de un millón de personas murieron por frío, inanición o por los bombardeos a los que fueron sometidos durante 2 años, 4 meses y 19 días.
El pan del bloqueo, y cualquier otro alimento, no tenía precio. Valía casi más que la propia vida. Tras vivir el hambre y la miseria de la guerra y las posguerra, los rusos valoran de tal modo el pan que no tiran ni una miga, sabiendo que este sencillo alimento salvó la vida de miles de personas.

Para saber más:
Sputnik
Sputnik (vídeo)
El Correo
Guía de San Petersburgo
RT (vídeo)
BBC

miércoles, 2 de mayo de 2018

Truk, el Pearl Harbor japonés

La Laguna de Truk, situada en las islas Carolinas (actual Micronesia), era la principal base japonesa en el Pacífico Sur. Tenía cinco pistas de aterrizaje y una base de hidroaviones que formaban parte de unas instalaciones militares que estaban preparadas para operar con portaaviones, acorazados y buques de guerra más pequeños, así como todo tipo de cargueros. Disponían de baterías costeras de defensa, búnkers para submarinos, y toda clase de instalaciones secretas. En Truk también estaba ubicado un centro de detención temporal para prisioneros de guerra aliados.


Las islas fueron descubiertas por Fernando de Magallanes y pertenecieron a la corona española hasta que fueron ocupadas por Alemania en 1885, que finalmente las compró a España en 1895 por 25 millones de pesetas. A comienzos de la Primera Guerra Mundial, Japón se las arrebató y se llegó con los Estados Unidos a un acuerdo de "no militarización" del archipiélago. En 1935, se comenzó a convertir en una base militar debido a su posición estratégica. De este modo, el atolón de Truk se convirtió en la que sería las más importante base aeronaval de Japón en el Pacífico, como lo era Pearl Harbor para los estadounidenses. La base era de vital importancia logística para la Flota Combinada y para el desarrollo de los planes de expansión del Japón.

El 16 de febrero de 1944, la Task Force 58, al mando del vicealmirante Mitscher, formada por los portaaviones Enterprise, Yorktown, Essex, Intrepid y Bunker Hill, apoyados por cuatro portaaviones ligeros, y otra serie de buques de escolta, y con una fuerza aérea de más de 580 aviones navales, como los F6F Hellcat o los TBF Avenger, atacó el atolón aprovechando un frente nuboso para aprovechar el factor sorpresa. Sin embargo, los japoneses estaban alertados por los vuelos de reconocimiento realizados a principios de mes. En consecuencia, el almirante japonés Koga había ordenado a muchos de sus efectivos navales fuesen trasladados a zonas más seguras.


Durante los siguientes dos días y sus noches, se realizaron diversas oleadas de ataques por aire y con buques de superficie y submarinos posicionados para evitar que los navíos japoneses abandonaran el fondeadero. Los cazas Hellcat establecieron rápidamente la superioridad aérea en los cielos de Truk, derribando 56 aviones japoneses y la destrucción de otros 72 en tierra, en el primer ataque, a cambio de sólo cuatro pérdidas. Los torpederos Avenger y los bombarderos en picado Dauntless se unieron al ataque por superficie contra la flota japonesa. El ataque, llamado Operación Hailstone (granizo) costó a los japoneses 3 cruceros ligeros, 6 destructores, varios buques de guerra y auxiliares de menor tamaño y la asombrosa cifra de 32 buques mercantes y de transporte hundidos, sumando 191.000 toneladas. A esta perdida hay que sumar que muchos de los barcos mercantes ya habían sido cargados con tanques, camiones, cañones y hasta locomotoras; además de municiones vitales para las unidades japonesas dispersas por el Pacífico.

Los japoneses realizaron diversos ataques de bombardeo que provocaron ligeros daños al acorazado Iowa y un torpedo impactó el portaaviones Intrepid que lo obligó a retirarse a Pearl Harbor para reparaciones. Las pérdidas estadounidenses fueron insignificantes en comparación, dos navíos dañados, 25 aviones, algunos por el fuego antiaéreo amigo.

El gran tonelaje de flota japonesa destruida en sólo dos días es incomparable, al igual que la destrucción causada en la fuerza aérea japonesa. 70 aviones se perdieron en combate aire-aire y 200 destruidos en tierra. Esto llevó compararlo con el ataque japonés a Pearl Harbor en diciembre de 1941.


Con tantos navíos hundidos en las aguas relativamente poco profundas de la laguna, Truk está considerado como el mayor cementerio naval del mundo y el lugar de descanso eterno de más de 3000 soldados y marinos japoneses. Durante 25 años los restos permanecieron intactos debido al peligro que supone la gran cantidad de explosivos que se encuentren entre los restos. Uno de los primeros en realizar inmersiones en los pecios fue Jacques Cousteau, que dio como resultado un interesante documental.


Para saber más:
Rare Newspapers
Pixeltwit
El Lago del Pacífico, de Oskar Hermann
Público
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