sábado, 4 de agosto de 2018

La cinta Hachimaki

La imagen más icónica de un kamikaze es la de un piloto japonés colocándose en la frente una cinta con el Sol Naciente, símbolo del Imperio del Japón.


A esta cinta, que tiene su origen en los Samurais, que la usaban para para evitar que el cabello o el sudor les taparan los ojos durante el combate, se la conoce como Hachimaki (de hachi, que se traduce como frente y maki, que significa cinta) y formaba parte del ritual que los kamikazes realizaban antes de su última misión.
En el ritual los pilotos suicidas tomaban sake, el licor de arroz tradicional japonés, y se colocaban la Hachimaki con el símbolo del Sol Naciente en la frente para, según sus creencias, estar protegidos de los malos espíritus que les impedirían llevar a buen termino su misión al mismo tiempo que les infundía el valor necesario para cumplir su misión.
Quien alentó esta tradición entre los kamikazes fue el Almirante Soemu Toyoda, comandante en jefe de la Armada Imperial Japonesa, que escribió en las primeras quince Hachimaki: “El Trueno de Dios”.
Además de la cinta Hachimaki, los pilotos se colocaban el Sennin-bari, o cinturón de las mil puntadas, cada una cosida por una persona diferente, con el deseo de éxitos en la misión. Tambien solían llevar banderas japonesas con inscripciones de buena suerte de la familia y de los amigos, ambos entregados a los pilotos en el último encuentro familiar.


Contrariamente a esa imagen que tenemos de los kamikazes como unos elegidos, no sólo estos pilotos llevaban la Hachimaki en la cabeza y no solo ellos bebían sake antes de la misión.
Trabajadores, estudiantes o mujeres tambien los usaban, y siguen usando, como representación del esfuerzo y la constancia, en la convicción de que le daría fuerza para superar su trabajo, un examen o el parto. En estas cinta se suele ver algún símbolo o palabra relacionados con la voluntad o la constancia y la voluntad del portador de conseguir el éxito en su empeño.


En Japón, dice la tradición, que la Hachimaki favorece la concentración y es un amuleto de buena suerte. Tambien se utiliza en las fiestas tradicionales para los diferentes grupos participantes. Algo así como los pañuelos de las peñas en algunos pueblos de España,

Para saber más:
Getty Images
GEHM
War Relics

domingo, 29 de julio de 2018

Lee está hoja y pásala a tu compañero

La 250 División de la Wehrmacht, más conocida como la División Azul española por estar creada principalmente por la Falange Española, luchó en el frente del Este. La división se formó como apoyo de España a Hitler por su ayuda durante la Guerra Civil al bando de los sublevados. En los campos de batalla de Rusia dejaron su vida 4954 españoles.

Durante los combates en la zona de Leningrado los soviéticos lanzaron octavillas que instaban a los soldados de la División Azul a la rendición:
Lee esta hoja y pásala a tu compañero.
El Gobierno de la U.R.S.S.
observa estrictamente todas las leyes internacionales en relación con los prisioneros de guerra. De acuerdo con la decisión del Gobierno Soviético Nº 1.798 del 1 de julio de 1.941, y la orden del comisario de defensa de la URSS Stalin, nº 55 del 23 de febrero de 1.942, a todo el que se entrega prisionero, el Ejército Rojo le garantiza la vida y el regreso a la patria después de terminada la guerra.
Todos los prisioneros están alojados en campos especiales, visitados por representantes de la Cruz Roja Internacional. Los campos para los prisioneros de guerra españoles están situados en regiones de clima templado.
La jornada de trabajo para los prisioneros es de 8 horas. El trabajo es pagado.
A los prisioneros de guerra españoles en la URSS se les da 3 comidas calientes al día, 400 gramos de pan, para los que trabajan 800 gramos, 300 gramos de verduras y patatas, embutidos, carne, pescado, azúcar, té y tabaco.
Los prisioneros tienen derecho a mantener correspondencia con sus familiares a través de la Cruz Roja Internacional.
Esta hoja sirve de salvoconducto para ¿pasarse? al Ejército Rojo.
A pesar del ofrecimiento apenas 75 divisionarios desertaron para pasarse al ejército rojo.


Para saber más:
Hermandad Nacional de la División Azul
Memoriablau

lunes, 23 de julio de 2018

El trágico final de Mussolini

Los aliados seguían avanzando y presionando desde el sur de la península italiana y había llegado a la Línea Gótica, lo que presagiaba el derrumbe de la resistencia del ejército alemán. Mussolini lo sabía y su República Social Italiana, en Saló, acabaría trágicamente. El Duce creía que la única alternativa posible era mantener un pequeño reducto fascista en Valtellina, próxima a la frontera de la neutral Suiza.

El 16 de abril de 1945 tuvo lugar la última reunión del Consejo de Ministros en Saló. El Duce barajaba la posibilidad de convertir Milán en otro Stalingrado. Para conseguirlo necesitaba contar con la colaboración de otros grupos fascistas, así como la posibilidad de llegar a un acuerdo con británicos y estadounidenses para sumar fuerzas ante lo que el creía inminente: la lucha contra el comunismo soviético que amenazaba a Europa.
Los alemanes desconfiaban cada vez más de los italianos, debido a la multitud de deserciones hacia los aliados así como la capitulación italiana de septiembre de 1943. Por ese motivo tenían la intención de abandonar el país. Lo único que los retenía era el deseo de Hitler de mantener a su amigo Mussolini en Italia.


Después de intentar infructuosamente contactar con los norteamericanos y los británicos, en la tarde del 25 de abril Mussolini, su amante, Clara Petacci y varios jefes fascistas, abandonaron Milán en varios vehículos hacia el lago de Como. El grupo, escoltados por alemanes bordeó el lago,  en dirección a Valtellina y la frontera suiza, mientras esquivaban grupos de partisanos.

El 27 por la tarde, la columna tuvo que detenerse ante una barricada próxima a Dongo. Los alemanes negociaron con los partisanos poder continuar hacia el norte. El oficial alemán al mando le ofreció a Mussolini la posibilidad de huir con ellos disfrazándose de soldado alemán usando un capote para pasar desapercibido. El Duce acepto el ofrecimiento. Mientras, varios mandos fascistas intentaron escapar pero fueron detenidos a abatidos a tiros. Por ello, los partisanos empezaron a sospechar y decidieron inspeccionar los camiones. En seguida descubrieron a Mussolini y lo detuvieron, mientras los alemanes seguían su camino.


El 28, los partisanos llevaron al Duce y a su amante en coche hacia el sur. Se detuvieron en la pequeña localidad de Giulino de Mazzegra. Ordenaron que Mussolini y Clara bajaran de automóvil y los llevaron hasta un muro, donde les comunicaron que en cumplimiento de una sentencia de muerte dictada por el autodenominado Comité de Liberación Nacional de la Italia Alta serían, a continuación, fusilados. Tras ser ajusticiados, cargaron los cuerpos sin vida del dictador y su amante  y los levaron para exponerlos en la piaza Loreto de Milán. Antes fueron arrojados al asfalto, donde el gentío se cebó con los cadáveres, hasta que finalmente fueron colgados por los pies.

El 29 de abril Adolf Hitler se recibió noticias detalladas sobre lo ocurrido con Mussolini y su amante y lo organizó todo para que no le sucediera lo mismo. Decidió que se suicidaría antes de caer en manos de los soviéticos y ordenó que su cadáver y el de Eva Braun, que al día siguiente se convertiría en su esposa, fuesen incinerados.


El cuerpo de Mussolini y su amante fueron metidos en unas sencillas cajas de madera y enterrados en una tumba con un simple número y un año después su tumba profanada por simpatizantes fascistas. Estuvo en paradero desconocido durante 12 años.

Para saber más:
ABC
Youtube
Wikipedia
Libertad Digital
Foro Segunda Guerra Mundial
La Gazeta