sábado, 25 de febrero de 2017

La "Gran Evasión" de prisioneros alemanes en Estados Unidos

No es muy conocido que los Estados Unidos tuvieron durante la Segunda Guerra Mundial más de 370.000 alemanes en más de 500 campos de prisioneros. Ni tampoco que hubo varios intentos de fuga.

Un sábado, dos días antes de la Navidad de 1944 en el Campo de prisioneros de guerra "Papago Park" de Phoenix, Arizona, 25 prisioneros de guerra alemanes realizaron la mayor fuga de prisioneros de la Segunda Guerra Mundial con la finalidad de recorrer los más de 200 kilómetros que había hasta la frontera con México para salir de los Estados Unidos y regresar a Alemania.



La culpa de la fuga fue achacada a la administración del campo, que tardó 24 horas en percatarse de la fuga de los prisioneros, que inicialmente creyeron que eran 60. De hecho no se avisó al FBI hasta las 20 horas de la víspera de Navidad cuando uno de los prisioneros de guerra fugados ya estaba bajo custodia de la agencia gubernamental. El gran error fue que el comandante del campo, el coronel William A. Holden, pensó que era mejor mantener a los artistas del escape con más experiencia juntos en un complejo centralizado que se conoció como el 1A y desoyó las advertencias de que el complejo tenía un importante punto ciego entre dos torres de vigilancia.

Los prisioneros del complejo 1A realizaron colectivamente el plan de hacer un túnel para salir del campo, con solo algunos documentos falsos y ropa teñida con betún. Los pocos dólares que pudieron obtener lo consiguieron con la venta de diversos artículos de parafernalia nazi. Consiguieron confeccionar diversas brújulas y hacerse con mapas robados de los vehículos, escasamente vigilados, del campo. Tres prisioneros, conocidos por sus compañeros como los "banqueros locos" se fabricaron una rudimentaria barca que tuvieron que destruir. Había una zona de recreo en el recinto en el que soltaban la tierra del túnel que estaban cavando. Durante su libertad, los alemanes, se escondieron en cuevas, alcantarillas, establos, incluso en el sótano de una escuela de secundaria. Finalmente, todos menos uno fueron finalmente capturados con la ayuda de soldados, ciudadanos y exploradores indios Pápagos.


Según una anécdota el coronel Holden dijo a los alemanes que no tenían ninguna posibilidad de escavar túneles en el campo porque el suelo era duro como una roca. Los prisioneros sonrieron. Estaba justo encima de la entrada del túnel que usaron para fugarse.

El capitán de fragata Jürgen Wattenberg, el de mayor rango de los prisioneros, fue el único prisionero fugado que nunca fue atrapado. Y eso que estaba escondido muy cerca del campo, porque su intención no era volver a Alemania si no causar molestias a los norteamericanos. Después de quedarse sin comida y no tener otra opción, se entregó a un policía en el centro de Phoenix. Fue el 28 de enero de 1945. Había pasado más de un mes de su fuga.

Los ciudadanos y la prensa criticaron muy duramente el sistema de campos de Estados Unidos por lo poco eficaces que eran y por el trato benévolo hacia los prisioneros.

Para saber más:
The Swastika Tattoo, de Geraldine Birch.
War History Online

viernes, 17 de febrero de 2017

Incursión en Scapa Flow

Situada en una importante situación estratégica para controlar el Mar del Norte y el Atlántico, la base naval británica de Scapa Flow, en las islas Orcadas, ya tuvo una gran importancia durante la Primera Guerra Mundial. Scapa Flow es un trozo de mar de aguas poco profundas y de 12 kilómetros de ancho por 27 de largo en el que los submarinos alemanes no se habían atrevido a adentrarse.


En esas aguas se encontraban las naves capturadas a Alemania tras el armisticio de noviembre de 1918 cuando fueron hundidas por sus propios marineros para evitar entregarlas a los británicos. Por ese motivo Alemania quiere saldar una cuenta pendiente 21 años después. El ataque a Scapa Flow se decide en septiembre de 1939 tras comprobar, mediante reconocimientos aéreos que hay un punto vulnerable, conocido como Kirk Sound. La misión se la encomiendan al capitán de corbeta Günter Prien y a su submarino U-47.


Durante la noche del 13 al 14 de octubre el submarino U-47 logra penetrar en la base británica en una noche sin luna acompañados de la aurora boreal, tras pasar las naves hundidas cerca del paso de Kirk Sound. Finalmente entra en el puerto a las 00:27h para encontrarse frente a una fuerza formada por dos acorazados y varios destructores, pues las fuerza principal se ha trasladado a otra posición. Aún así queda un premio gordo. El acorazado HMS Royal Oak de casi 30.000 toneladas de desplazamiento y 187 metros de eslora.

Veinte minutos después Prien ordena lanzar la primera andanada de 4 torpedos, pero uno no se dispara y los demás fallan su objetivo. Tambien lanzan el torpedo principal que tan solo sacude al Royal Oak. Prien ordena cambiar de posición y cargar una nueva andanada de torpedos que es lanzada a las 01:27h que alcanza de lleno a su objetivo que se inclina de costado y se hunde en menos de un cuarto de hora con sus 833 tripulantes. El U-47 se lanza a toda velocidad hacia la salida del puerto bordeando la costa para evitar ser descubierto y salir por donde había entrado.


El U-47 arriba a la base de Wilhenlshaven el 17 de octubre donde son recibidos con gran entusiasmo y tanto Prien como su tripulación son alzados a la categoría de héroes del  III Reich. El éxito de la misión es aprovechada por la Kriegsmarine para demostrar la eficacia del arma submarina del almirante Karl Dönitz.
El héroe de Scapa Flow muere el 8 de marzo de 1941, junto a su tripulación, cuando su U-47 es hundido por el destructor de la armada británica HMS Wolverine.

Sunday Graphic del 15 de octubre de 1939
Para saber más:
Scapa Flow
Scapa Flow Wrecks
Uboat
Scapa Flow Dive Guide de Lawson Wood
Magazine Digital

lunes, 13 de febrero de 2017

Lectura recomendada: El Ejército de Hitler, de Omer Bartov

Editado en inglés por primera vez en 1992 aparece, publicado por La Esfera de los Libros, en castellano, "El Ejército de Hitler" de Omer Bartov, uno de los libros más esperados en nuestro idioma por los amantes y aficionados a la Segunda Guerra Mundial.

Omer Bartov, un reputado historiador experto en la Segunda Guerra Mundial, y sobre todo en el Frente del Este, rompe en este libro con el concepto, largamente difundido, de que las SS (Schutzstaffel) y la Wehrmacht eran totalmente diferentes en ideología y brutalidad.
Según vamos avanzando en su lectura, Bartov no defrauda. Basándose en documentos, cartas y testimonios de soldados y oficiales (y en sus enemigos) desarrolla con claridad en cuatro capítulos la evolución de un ejército que comienza menos ideologizado que las SS, y que formado por personas normales, se va radicalizando según avanza la guerra y Alemania va retrocediendo en el Frente del Este.


¿Fue la Wehrmacht un ejército que cumplía órdenes de modo profesional o estaba fuertemente politizado?, ¿fue una amenaza para Hitler o fue su instrumento? Estas y otras preguntas planteadas en el libro se pueden resumir en una sola: ¿Fue la Wehrmacht el ejército de Hitler?
Como un médico forense, Bartov, disecciona al ejército alemán basándose en la experiencia de la guerra, la organización de la sociedad y el ejército bajo el Tercer Reich, la motivación y la percepción de la realidad que tuvieron los soldados alemanes de la guerra contra la Unión Soviética. La Wehrmacht era parte integral del régimen y a su vez era una institución formada cada vez por más ex-civiles, por lo tanto resultaba un reflejo de la sociedad civil. La Wehrmacht era el ejército del pueblo, el pueblo de Hitler.

Un libro de referencia, que sin pretender ser la historia de la Wehrmacht, nos aporta una excelente crónica sobre el "Ejército de Hitler" y una nueva y diferente perspectiva de la Segunda Guerra Mundial. El libro incluye fotografías del archivo de Félix Gil.

En este enlace se pueden leer las primeras páginas del libro: El Ejército de Hitler y a través de la web de la editorial se puede adquirir en formato E-Book.

Para saber más:
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