domingo, 23 de julio de 2017

Dunkerque, ¿Victoria o derrota?

Durante la invasión de Francia, los aliados habían imaginado que el ataque principal alemán se realizaría como durante la Primera Guerra Mundial, por Lieja y Namur. Era el mejor terreno para los blindados. Pero los alemanes decidieron atacar por el bosque de la Ardenas con un impresionante ejercito de un millón y medio de hombres y más de 1500 tanques.

El ataque alemán asestó un tremendo golpe a la parte más débil del frente defendida por solo 16 divisiones, cuatro de ellas de caballería, pasando la frontera francesa el 12 de mayo de 1940. En un rápido avance, al día siguiente cruzaron el río Mosa. El 15 sobrepasaron el resto de las defensas francesas que esperaban un gran ataque por la Línea Maginot. A esta velocidad los alemanes podría llegar a París en solo dos días.


Pero los alemanes tenían otros planes. Decidieron cambiar de dirección y dirigirse hacia el Canal de la Mancha recorriendo más de 80 kilómetros en un día. Las divisiones Panzer se dirigieron hacia Calais en un movimiento que partió en dos a las fuerzas aliadas. Calais y Bolonia cayeron en manos alemanas y solo Dunkerque disponía de un puerto que sirviera para la evacuación de las tropas británicas que acudieron en apoyo de Francia. Las Fuerzas Expedicionarias Británicas (BEF). Cuando las tropas de la Wehrmacht llegaron a los suburbios de la ciudad, todo dio un giro inesperado, tanto para los alemanes, que veían a los británicos aniquilados, como para los ingleses que tenían un respiro. Hitler dio la orden de detenerse. Los ataques se reanudaron el 25 de mayo.


Mientras la BEF se replegaba en Dunkerque, la Luftwaffe comenzó el bombardeo del puerto para dejarlo inutilizado. El 19 la Royal Navy se dispuso a comenzar el rescate de las tropas rodeadas y se solicitó a todos los dueños de barcos de recreo a motor que se pusieran as las ordenes del Almirantazgo. Había comenzado la Operación Dynamo, una operación desesperada para evacuar a las tropas que estaban arrinconadas en las playas antes de que los alemanes tomaran Dunkerque. Un papel importante en la Operación Dynamo fue el realizado por la RAF, que evitó que la aviación alemana destruyera por completo a la BEF.

A pesar de las bombas alemanas, el rompeolas seguía siendo útil, lo que permitió a los barcos más grandes rescatar a un buen número de soldados, mientras que el resto fue recogido a través de la playa por barcos más pequeños pilotados por los marinos civiles. Durante la operación se reunió una flota de 848 barcos de lo más variopinta. Barcos británicos, franceses y belgas, de todos los tamaños, desde destructores a yates y botes a motor.


Durante los ocho agónicos días que duró la evacuación se logró rescatar a 340.000 soldados, de los que dos tercios eran británicos. Prácticamente todo su arsenal y equipo quedó abandonado. 9 destructores fueron hundidos y otros 19 dañados.

La Operación Dynamo no se limitó solo a Dunkerque, entre Cherburgo, Brest, Saint Nazaire y Saint Maló se consiguieron rescatar a otros 220.000 soldados. Finalmente se logró rescatar a 560.000, pero solo en tres semanas el ejército alemán hizo prisioneros a más de un millón de efectivos.


Dunkerque fue una dura retirada pero los británicos lo celebraron como si fuera una victoria. Con el tiempo se vio que el rescate fue decisivo, pues se lograron salvar los soldados británicos más experimentados, que volverían cuatro años más tarde para liberar Francia.

Para saber más:
Las arenas de Dunkerque, de Richard Collier
Foro Segunda Guerra Mundial
La Segunda Guerra Mundial, ed SARPE
iHistoriArte

miércoles, 19 de julio de 2017

El diario del gueto

En julio de 1945, Avraham Benkel, que vivió en el gueto de Łódź (Lodz), en Polonia, regresó a buscar su casa en ruinas. Lodz había sido el último de los 200 guetos en la Polonia ocupada por los alemanes que cuando la guerra se acercaba a su fin, las decenas de miles de sus habitantes habían sido deportados a campos de exterminio. Cuando el Ejército Rojo tomó la ciudad en enero de 1945, sólo encontraron a 877 supervivientes que en su mayoría habían permanecido escondidos.


En el edificio abandonado que estaba junto a su casa, Benkel encontró un libro, "Los verdaderos ricos" de François Coppée, en cuyos márgenes un niño anónimo había mantenido un diario de su calvario:
1 de junio de 1944:
Se acaba de terminar mi pan, que tenía que tener para ocho días; hoy es el tercero. Mi fuerza de voluntad está tan debilitado y mi siempre creciente apetito es tan fuerte que no puedo evitarlo. ¿No hay pan, pan suficiente para mí y mis compañeros de sufrimiento en este mundo?
10 de julio de 1944:
Estoy agotado, no tengo más paciencia, mis nervios están deshilachados. Lo que sí tengo es un asco indescriptible hacia el mundo y la humanidad, hacia las masas y las personas, hacia las doctrinas y dogmas. No creo, no creo en ningún cambio en el mundo, no! Cualquier persona que puede hundirse tan bajo como el hombre moderno tiene puede ser nada más que un experimento fallido de la naturaleza, que sin duda se arrepiente!
20 de julio de 1944:
Me siento con tal necesidad de abrir mi diario y escribir con el fin de aliviar mi corazón amargo. Durante el tiempo en que no teníamos literalmente nada para comer, estábamos dispuestos a creer que la aniquilación física de los hombres, mujeres y niños de nuestra nación había apaciguado a la bestia rubia. Pero ahora parece como si ellos hubieran tenido suficiente, y que quieren satisfacer su sed con la sangre de los inocentes.
Se desconoce la identidad, la edad, los antecedentes, la educación, o el destino del muchacho. Con toda probabilidad fue deportado a Auschwitz como los demás judíos de Lodz.

En su entrada fina, sin fecha, escribió:
Dios, ¿por qué permites que digan que tu eres neutral?
¿Por qué no castigas, con toda tu ira, a los que nos están destruyendo?
¿Somos nosotros los pecadores y ellos los justos?
¿Es eso verdad?
¡Seguramente es usted lo suficientemente inteligente como para entender que no es así, que no somos los pecadores y ellos no son los mesías! 
Para saber más:
Salvaged Pages: Young Writers’ Diaries of the Holocaust, de Alexandra Zapruder
Cuerdas del Corazón

viernes, 14 de julio de 2017

La capilla de los italianos

La capilla de los italianos es el único vestigio del Campo 60, donde, en 1942, fueron confinados 550 prisioneros italianos pertenecientes a la División Mantua y al Cuerpo de Blindados capturados en Tobruk y Bengasi, en el Norte de África y enviado a las islas Ocadas (Escocia) para trabajar en la construcción de las Barreras de Churchill, una defensa diseñada tras el ataque del 14 de octubre de 1939 a Scapa Flow donde fue hundido el acorazado británico HMS Royal Oak por el submarino alemán U-47 comandado por Günther Prien. De la tripulación de 1400 marinos del Royal Oak solo se salvaron 833.


En el Campo 60 situado en la isla de Lamb Holm, los prisioneros italianos se alojaban en barracones Nissen, unas construcciones prefabricadas de chapa ondulada, y solicitaron que les permitieran construir una capilla. Gracias al Mayor Buckland, Comandante del campo consiguieron dos de esos barracones. Bajo la dirección del padre Gioachino Giacobazzi, que llego al Campo 60 en septiembre de 1943, y del soldado Domenico Chiocchetti, un artista al que se le atribuye la autoría de una estatua de San Jorge y el dragón situada a escasa distancia de la capilla, unieron los dos barracones y utilizando los escasos materiales de que disponían, como parte del hormigón que usaban para fabricar las Barreras de Churchill, chatarra, restos de barcos encallados y todo lo que caía en sus manos consiguieron erigir esta bellisima capilla.

En el campo 60, además de construir su capilla, los prisioneros realizaban muchas actividades, plantaron flores y colocaron bancos junto a los barracones o representaban obras de teatro. También editaron Il Corriere della Domenica, un periódico del campo.


Debido a la rendición de Italia y el final de la Segunda Guerra Mundial, los soldados fueron repatriados sin finalizar en su totalidad la capilla, aunque si se oficiaron varias misas. Domenico Chiocchetti decidió no volver a Italia y quedarse algunos años para rematar su obra. En la década de los 60 se realizaron algunas reformas y en los 90 se terminó su restauración. En 1992, algunos de aquellos prisioneros que construyeron la capilla volvieron para recibir un homenaje. En 1999 falleció Domenico Chiocchetti. Ese mismo día de organizó una misa en su nombre en su capilla.

Cerca de la capilla se hallan los resto de navíos alemanes hundidos por su tripulaciones al finalizar la Primera Guerra Mundial.


Para saber más:
Foro Segunda Guerra Mundial
Viajes y lugares
La brújula verde
Wikipedia
Dovegreyreader