sábado, 22 de septiembre de 2018

¿Los nazis eran de izquierdas?

La embajada de Alemania en Brasil colgó en Twitter un vídeo educativo con la intención de explicar a los brasileños cómo la sociedad alemana vive el nazismo y el Holocausto. Pero poco más de un minuto del vídeo "Cómo se enseña historia en Alemania", generó una gran polémica en las redes sociales.

Unos niegan el Holocausto (yo no voy a entrar en ese debate), otros dicen que el Nacionalsocialismo era una ideología de izquierdas y quienes afirman todo lo contrario. La embajada respondió a los negacionistas: "El Holocausto es un acontecimiento histórico, con pruebas y testigos que se pueden encontrar en muchos sitios de Europa". Y aunque las autoridades alemanas postula que es una ideología de extrema derecha, hay quienes apoyan la tesis contraria. Otros afirman que el socialismo y en nazismo son hermanos y que quien sea de izquierda es estar a favor de los miles de muertes causadas por el comunismo y el nazismo en el mundo.


En Twitter leí esta pregunta: ¿Cuántas personas estarán discutiendo si el nazismo es de izquierda o derecha en este preciso momento?. Asi que, humildemente, quiero aportar algo de luz al debate.

Lo primero  es tener en cuenta el contexto en el que nacieron, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán. Ambos surgen después de la Primera Guerra Mundial, y ambos están en contra del socialismo marxista, que había tomado el poder en Rusia tras la revolución de octubre de 1917, pero también contra el capitalismo liberal que existía en la época. Por ese motivo existe esa confusión ideológica.
No era que el nacionalsocialismo fuera de izquierdas, pero tenía un punto de vista crítico en relación al capitalismo que era común al del socialismo marxista.

Los nazis proponían un tipo de socialismo nacionalista para Alemania, pero sin la perspectiva que tenía el marxismo de unir revoluciones en por todo el mundo. El proyecto del movimiento nazi quería una revolución social para los ciudadanos alemanes, a diferencia de los partidos de derecha de la época que tenían una cultura política anclada en el siglo XIX, con un diálogo en el que el pueblo estaba excluido.

El nacionalsocialismo de los años 30 sería complicado clasificarlo desde el punto de vista de la política actual. Los nacionalsocialistas rechazaban lo que era la derecha tradicional de la época y también a la izquierda que se estaba estableciendo. Se presentaban como una tercera vía política.

El hecho de incluir "socialista" en el nombre es uno de los principales argumentos utilizados en los debates de Internet que hablan del nazismo como un movimiento de izquierdas, pero no tenía nada que ver con el socialismo tal y como lo entendemos hoy. En origen se llamaban Partido Obrero Alemán y según algunos historiadores añadieron lo de "socialista" para alejar a los trabajadores de los comunistas.
Lo que si es importante en su nombre es el término "nacional". Eso es fundamental en el nazismo: la defensa de lo que es nacional y propio de los alemanes. La idea de defender el pueblo alemán ganó con la pérdida de territorios, la gran recesión económica y fuerte inflación que llegó tras la Gran Guerra y el Tratado de Versalles, y se convirtió en el centro del discurso del movimiento nacionalsocialista.


Las manifestaciones nacionalsocialistas eran claramente antimarxistas, de hecho los Camisas Pardas de las SA (tropas de asalto), se enfrentaban principalmente a los miembros del partido comunista alemán.

Otra cuestión. El nacionalsocialismo negaba la lucha de clases, como mantenía el socialismo, y sí una lucha a favor de los límites lingüísticos y raciales. De hecho, cuando los nazis llegaron a poder, en las escuelas enseñaban a los jóvenes que los judíos eran los creadores del marxismo y que, además de antimarxistas, debían ser antisemitas.
Para los nazis, los judíos representaban tanto el socialismo, Marx venía de una familia judía convertida al protestantismo, al igual que muchos bolcheviques, como al capitalismo financiero debido a que los judíos tenían una larga tradición de préstamos de dinero y de negocios. Resulta curioso que. aunque el Estado prometía interferir más en la economía para beneficio de los ciudadanos, la empresas privadas fueron las mayores beneficiadas con el régimen nazi. El movimiento nazi decía defender a los trabajadores, pero los sindicatos laborales desaparecieron, así como el derecho a la huelga, algo poco socialista, tal y como lo vivimos hoy.


A pesar de ser básicamente diferentes, hay rasgos comunes entre el nazismo y el régimen soviético de Stalin, como la propaganda, el culto al líder y el hecho de que ambos eran regímenes totalitarios, que legislaban y controlaban tanto la vida pública como la privada de los ciudadanos, algo que realizaban la Gestapo y el NKVD en Alemania y la Unión Soviética. Eran regímenes totalitarios, pero el totalitarismo puede estar de cualquier lado del espectro político. Existe el totalitarismo de derechas, como el nazismo y el fascismo; y a la izquierda, como el de la Unión Soviética.

Para saber más:
Embajada de Alemania en Brasil en Twitter
Independent
El Desconcierto
Aimo
Wikiwand
BBC
Libert and knowledge
Diario de México

jueves, 20 de septiembre de 2018

La amante del Eisenhower

El máximo responsable de las fuerzas aliadas en Europa, el general Dwight Eisenhower, encontró en una mujer del cuerpo auxiliar femenino, Kathleen Helen Mary Summersby, el apoyo sentimental para hacer frente a la gran responsabilidad a la que se enfrentaba.

Kathleen Summersby, era una bella e inteligente irlandesa que se alistó en 1939 en el Cuerpo Mecanizado de Transportes. Cuando los EE.UU. entraron en la guerra, Kathleen fue asignada como conductora de los mandos militares norteamericanos de mayor rango. Cuando Eisenhower llegó a Gran Bretaña se le asigno a la sargento conductora (que final de la guerra llegó a teniente) y un Cadillac.


En un viaje a Argel, saltó la chispa entre general y sargento, y no se separarían durante el resto de la guerra. Kathleen se convertiría, además de en su chófer, en confidente, secretaria personal y amante. Tan solo se separarían cuando Eisenhower debía regresar a los Estados Unidos, en dónde se reencontraba con su esposa Mamie.

Durante los abrumadores preparativos de la Operación Overlord, Kathleen estuvo siempre junto al general, que agradecía poder hablar con ella de cualquier cosa que no fueran temas militares. Cuando intentaron mantener relaciones sexuales por primera vez en Londres, el general no estuvo a la altura y en un segundo intento, cuando las operaciones del Día-D ya eran un éxito, tampoco cumplió.
Mientras, Eisenhower escribía a su mujer cartas en las que se quejaba de su soledad y que dedicaba todo su tiempo a las cuestiones militares que le mantenían alejado de cualquier tentación.


Finalizada la guerra, Eisenhower regresó a su patria llevándose consigo a Kathleen que obtiene la nacionalidad estadounidense. Aunque Eisenhower se planteó seriamente divorciarse de Mamie para casarse con ella, entendió que si quería tener una carrera política, debía terminar con la relación.
Nunca más se volvieron a ver y Eisenhower se convirtió en presidente, gobernando dos legislaturas. Aunque pudo acabar con la carrera política del general jamás hizo nada que pudiera perjudicarlo, lo que deja claro el amor y el afecto por el eran reales. Kathleen se casó en 1952 con un corredor de bolsa, pero el matrimonio no duró mucho y acabaron divorciándose.

La relación se mantuvo oculta hasta un año después de la muerte de Kathleen Summersby, en enero de 1975, cuando se publicaron sus memorias,"Past Forgetting: My Love Affair with Dwight Eisenhower".

Para saber más:
Exordio
Past Forgetting: My Love Affair with Dwight Eisenhower  de Kay Summersby y Barbara Wyden.
Los Angeles Times
Armchair Deneral
Curiohistoria
La Segunda Guerra

martes, 11 de septiembre de 2018

Los Ritchie Boys

Antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial miles de alemanes y austriacos huyeron de la Alemania nacionalsocialista, tras la entrada en vigor de las Leyes de Nüremberg de 1935 que retiraba los derechos de ciudadanos a los judíos y la Noche de los Cristales Rotos (Kristallnacht) de 1938.

En los EEUU, más de 15.000 jóvenes alemanes refugiados, unos dos mil de ellos judíos, decidieron alistarse como voluntarios en el ejercito estadounidense para luchar contra Hitler.
Gracias a su perfecto conocimiento del alemán, a dos mil de ellos se les entrenó secretamente en Camp Ritchie, situado en las montañas en el estado de Maryland (de ahí su nombre).
Nadie conocía mejor la cultura y psicología de los nazis como estos emigrados alemanes.


Se les entrenó en los todos los métodos de inteligencia y contrainteligencia, así como en investigación e interrogatorios y en guerra psicológica. Sus operaciones comenzaron en 1942, encuadrados en unidades de combate, particularmente en la 82ª División Aerotransportada y el 3er Ejército de Patton, para obtener la información de primera mano interrogando a los soldados y oficiales recién capturados. Más de la mitad de los informes de inteligencia que tuvieron los aliados fueron fruto del trabajo de los Ritchie Boys.

Estos soldados peleaban en dos guerras: primero con los norteamericanos y luego su propia guerra, más personal, especialmente los judíos.


Finalizada la guerra, muchos de los Ritchie Boys permanecieron en Europa para colaborar con las autoridades aliadas en los servicios de traducción y tareas de desnazificación. En los juicios de Nüremberg jugaron un papel de gran importancia. Habiendo sido miembros de la inteligencia militar se les prohibió terminantemente hablar de su papel durante la guerra. Por su importante aporte al esfuerzo de guerra no se les rindieron homenajes ni fueron recibidos como héroes. Incluso llegaron a sufrir rechazo por ser alemanes.

Algunos de los destacados de este impresionante grupo fueron Werner Angress, quien, sin el entrenamiento adecuado, saltó en paracaídas en Normandía con la 82ª Aerotransportada el Día D; y Victor Brombert, que aportó importante información para el contraataque en la Batalla de las Ardenas. Otros fueron de los primeros en llegar a los campos de concentración alemanes.

Werner Angress
A día de hoy la importancia en el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial de los Ritchie Boys es muy poco conocida. Tomaron parte en las principales batallas que se desarrollaron en el frente del Oeste, recogiendo valiosa información sobre el enemigo.

Para saber más:
Sons and Soldiers, de Bruce Henderson
Bruce Henderson
La Vanguardia
Kirkus