domingo, 22 de noviembre de 2020

La ocupación aliada de Islandia durante la Segunda Guerra Mundial

Después de que en 1940 Hitler invadiera Dinamarca y Noruega, los británicos comenzaron a preocuparse por que haría a continuación, ya que la máquina de guerra nazi demostró claramente su poder. Dinamarca fue conquistada en prácticamente un día y el intento británico para defender Noruega terminó en retirada.

Policía islandesa
El mando británico pensó que el siguiente paso sería Islandia, que tenía una estrecha relación con Dinamarca. Aun siendo independiente desde 1916, Islandia aceptaba al rey danés como su soberano.

Islandia era un país neutral y no tenía ejército. Tan solo cuerpo de policía. La capital, Reikiavik, estaba protegida por 60 policías armados con revólveres.

El 12 de abril de 1940 los británicos lanzaron la Operación San Valentín, para ocupar las Islas Feroe. A continuación intentaron convencer a los islandeses de que abandonaran la neutralidad y se unieran a los aliados.

Su posición, a medio camino entre América del Norte y Europa, por el Mar del Norte, debía permitir a los británicos mejorar sus defensas contra los ataques de los U-Boote alemanes. Islandia se mantuvo inflexible, alegando su derecho a ser neutral. Incluso creían que hasta Hitler respetaría su decisión. Ante la negativa islandesa los británicos decidieron invadir Islandia, por lo que lanzaron Operación Fork (Tenedor).

Tropas británicas
Durante los primeros compases de la operación se esperaba que los ciudadanos de origen alemán que vivían en Islandia pudieran ofrecer cierta resistencia u organizar una guerrilla, o incluso dar un golpe de Estado contra el gobierno islandés. También se barajaba un segundo escenario en el que hubiera una rápida reacción alemana desde la costa de Noruega.

A los 60 policías de Reikiavik, se sumaba la posibilidad de que acudieran barcos daneses a Islandia, en ayuda de la isla. También se encontraba un carguero alemán averiado, rescatado por un barco pesquero islandés. Los 62 hombres de su tripulación fueron vistos como una amenaza potencial. Según la inteligencia naval británica, había submarinos alemanes estacionados en los puertos de Islandia y el carguero era una tapadera que apoyaba a los submarinos.

La invasión prevista para el 6 de mayo de 1940 se retrasó para el día 8. Ese día 746 Royal Marines subieron a bordo de los cruceros HMS Berwick y el HMS Glasgow. Los royal marines eran tropas con escasa preparación y estaban mal armados, pero esperaban suplir los problemas con una rápida resolución de la invasión.

Los Royal Marines iban acompañados por miembros del Departamento de Inteligencia Naval y una misión diplomática que entrara en contacto con el gobierno islandés.

La gran mayoría de los marines se marearon, ya que no estaban acostumbrados a viajar en barco. Uno de ellos se suicidó por razones desconocidas. Este marine sería la única baja en la invasión.

El 10 de mayo de 1940, un avión de reconocimiento lanzado desde el HMS Berwick alertó a Reikiavik, al sobrevolar la ciudad. El cónsul alemán se dirigió a la costa y vio a los barcos británicos que se aproximaban a la isla. Se fue al consulado y comenzó a quemar todos los documentos confidenciales que estaban en su poder.

HMS Berwick
Los primeros infantes de marina se prepararon para desembarcar. Los hombres todavía estaban mareados, por lo que no estaban en buen estado para actuar de manera adecuada. Mientras una multitud ya se había reunido para esperar a los invasores.

Una vez que pusieron pie en tierra, Un miembro de la diplomacia británica le solicitó al oficial de policía islandesa que se encontraba frente a la multitud desconcertada que retrocedieran un poco, de modo que los soldados pueden bajarse el destructor, a lo que el oficial respondió: "Por supuesto" y se dispuso a hacer retroceder a la gente.

Reikiavik fue tomada sin disparar un solo tiro. Los marines se dirigieron rápidamente a la oficina de correos, la radio y el servicio meteorológico y a la casa del cónsul alemán, donde lograron salvar un número considerable de documentos. También colocaron algunos panfletos, en un pobre islandés, comunicando que tropas británicas estaban invadiendo el país y que solicitaba la cooperación de la población. Esa tarde, el gobierno islandés emitió una protesta, indicando que su neutralidad había sido "violada de manera flagrante", pero finalmente aceptaron los términos ingleses.

Los soldados británicos permanecieron en Islandia por temor a un contraataque alemán, pero Hitler había descartado la idea de ocupar Islandia ya que su importancia estratégica no era significativa para Alemania.

Tropas norteamericanas
Poco después llegaron a la isla soldados canadienses y en 1941, norteamericanos, de los que llegaron a ser unos 30.000, el equivalente al 50% de la población masculina islandesa.

La ocupación llevó al país numerosas ventajas económicas y de infraestructuras, como aeropuertos, hospitales y carreteras. A pesar de ello la población local protestó contra las relaciones entre los soldados aliados y las mujeres islandesas. De esas relaciones nacieron más de 250 niños.
La ocupación fue totalmente pacífica por lo que con frecuencia se refiere al período como la "Lovely War".

Los británicos se retiraron por completo al finalizar la Segunda Guerra Mundial, pero la presencia militar estadounidense se mantuvo hasta el 30 de septiembre de 2006.

Para saber más:
Misiones Imposibles: Anécdotas y secretos de acciones extraordinarias de audacia y coraje, de José Luis Caballero
Wikipedia
Eurasia1945
David López Cabia
En honor de la verdad
GEHM

domingo, 15 de noviembre de 2020

Granadas en la pista de tenis

En lo que hoy es un lugar tranquilo en el estado indio de Nagaland, en 1944, se convirtió en un auténtico infierno. En lo que son los apenas 200 metros cuadrados de la pista de tenis del bungalow del adjunto británico en la India, se libró una de la luchas más duras del ejército británico en Asia. Según el Imperial War Museum, es la más importante jamás librada por las fuerzas británicas en el siglo XX.

Esos 200 metros cuadrados fueron los más disputados de la Segunda Guerra Mundial en el teatro de operaciones asiático, convirtiéndose casi en un partido de tenis con granadas, donde los soldados luchaban cara cara antes de caer ante las balas y las granadas y convertirse en una lápida más, una columna de humo más.

Ahora esa pista de tenis, no sirve para practicar deporte, es el lugar de descanso de 1420 soldados. Los soldados hindúes y sijs, según su costumbre, fueron incinerados, si no serían el triple de lápidas.

Este lugar podría parecer insignificante si no fuera porque en él se produjo la Batalla de Kohima, la que Lord Mountbatten comparó con la mítica lucha del rey Leónidas y sus espartanos en el paso de las Termópilas, en el que los japoneses llegaron a superar a las fuerzas británicas en una proporción de 10 a 1.

Tras vencer con relativa facilidad a los británicos, los japoneses ya controlaban Hong Kong, Singapur, Malasia o Birmania (Myanmar), avanzaban como libertadores del yugo imperialista europeo en Asia. El avance en la India parecía pan comido para los nipones, tras bombardear Calcuta y Madrás y se adentraran en Manipur y las colinas nagas, el límite natural del Sudeste Asiático.

Tras algunas semanas de asedio, en una situación de tablas, quien lograra mantener los suministros y los apoyos de tropas de refresco sería el vencedor.  La derrota británica hubiera supuesto abrir el camino de la India a los japoneses.

Los sitiadores lograron mantenerse alguna semana más en las colinas que rodeaban Kohima. El 18 de abril, fueron expulsados de los alrededores de la pista al no poder recibir a tiempo los refuerzos de una unidad de blindados. 

La invasión que parecía imparable para lo nipones quedo detenida y se perdió la posibilidad de controlar la India. Con Kohima también se perdió Imphal, la principal base militar británica en la zona.

Muchos historiadores llaman a esta batalla el “Stalingrado de Asia”, ya que al igual que Stalingrado significó la primera gran derrota de los alemanes y el punto de inflexión de la guerra en el Este de Europa, Kohima fue la primera derrota nipona en Asia continental mientras retrocedía ante los estadounidenses en el Pacifico.

En la actualidad de la pista de tenis tan solo quedan unas líneas de cemento que la dibujan sobre un cuidado césped.

Para saber más:
Kohima 1944: The battle that saved India, de Robert Lyman
Kohima, de Arthur Horace Swinson 

lunes, 9 de noviembre de 2020

La tripulación que bombardeó Londres por error

El arma aérea destacó durante la Gran Guerra y en la siguiente se convirtió en un elemento fundamental de la guerra moderna, en especial de un nuevo modo de hacer la guerra, la Blitzkieg o guerra relámpago.

La tripulación que bombardeó Londres por error
Desde el principio de la guerra, ambos bandos tenían ciertas reticencias al uso de los gases o al bombardeo de las ciudades debido a la experiencia previa con lo sucedido en España durante su guerra civil. Bombardeos que sufrieron Madrid, Almería, Alicante, Cabra o la más conocida Guernica del 26 de abril de 1937 realizada por la Legión Cóndor al mando del general Wolfram Von Richthofen. Este ordenaría el bombardeo que devastó la ciudad polaca de Wielun el 1 de septiembre de 1939.

Ante la posibilidad de bombardeos en las zonas urbanas, incluso antes de estallar la guerra muchos estados decidieron preparar refugios antiaéreos, para proteger a la población o enviar a los niños lejos de las ciudades.

La Luftwaffe desde el comienzo de la campaña de Polonia se dedicó tan solo al apoyo a las tropas del Heer, pero eso cambió cuando el ejército polaco decidió proteger a toda costa Varsovia. Para los invasores se convirtió en un objetivo militar legítimo. Varsovia sufrió bombardeos durante 10 días y murieron cientos de personas. Esto se repitió en menor medida en Rotterdam al bombardear el puerto. Aunque los holandeses ya se habían rendido, las tripulaciones de los bombarderos no recibieron la orden de abortar el ataque y el centro de la ciudad quedó prácticamente arrasado.

La tripulación que bombardeó Londres por error
La caída de Francia en mayo de 1940 dejó sola a Gran Bretaña frente a Alemania. Churchill estaba decidido a enfrentarse a Hitler y este tomó la determinación de doblegar a su enemigo con la Operación León Marino. La táctica consistía en eliminar de los cielos a la RAF atacando únicamente sus instalaciones y aeródromos a partir de agosto de 1940 y luego invadir las islas.

La noche del 24 al 25 de agosto comenzaron los ataques nocturnos, pero las tripulaciones tenían problemas de orientación al no poder hacer vuelo visual sobre los objetivos. Los objetivos eran depósitos de combustible en los Midlands y en su ruta pasaban cerca de Londres.

Una escuadrilla de bombarderos Heinkel He-111 perdió su rumbo debido a unos cálculos erróneos y creyendo que estaban sobre el objetivo una de las tripulaciones soltó sus bombas sobre Londres lo que provocó diversos destrozos y la vida de nueve londinenses. Esto iba en contra de las órdenes de Hitler. Por este hecho, las tripulaciones fueron castigadas enviándolas a la infantería.

La tripulación que bombardeó Londres por error
Como represalia Churchill ordenó inmediatamente un bombardeo sobre fábricas de armamento en las afueras de Berlín. Aunque este ataque falló se repitió la noche del 27 al 28 de agosto causando una decena de bajas civiles. La noche del 3 al 4 de septiembre se repitieron los bombardeos con más víctimas. Al día siguiente Hitler dijo que incrementarían los ataques lanzando "150, 250, 300, o 400 mil kilogramos en una sola noche" sobre las ciudades británicas. El día 7 la Luftwaffe envió más de doscientos bombarderos sobre Londres. En los dos meses siguientes Londres sufrió bombardeos diarios.

Este cambio de estrategia fue un tremendo fracaso para la Luftwaffe. La RAF no había sido aniquilada y había ido recuperando el control de los cielos de Gran Bretaña. Aquella tripulación desconocida que bombardeó Londres por error, desencadenó una guerra de bombardeo y aniquilación que costó la vida de miles de civiles inocentes.

Para saber más:
Días de Infamia: Grandes errores militares del siglo XX, de Michael Coffey
La Tercera
La Vanguardia
BBC
Voz Pópuli