domingo, 23 de enero de 2022

La Legión SS George Washington

¿Ciudadanos estadounidenses que sirvieron en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial? Realidad o ficción o quizás un poco de ambas.

Legión SS George WashingtonDurante la Segunda Guerra Mundial, los alemanes y especialmente las SS reclutaron ampliamente, sobre todo en los territorios ocupados y entre sus aliados y enemigos. Es conocido que las SS formó una unidad de renegados británicos llamada "Britisches Freikorps", compuesta en su mayor parte por prisioneros aliados que decidieron pasarse al enemigo; aunque tan solo fueron uno 60 efectivos. También están los españoles que lucharon en la Wehrmacht, en la 250 división de infantería, conocida en España como División Azul.

¿Qué pasó con los estadounidenses que fueron capturados por los alemanes? Había un importante número de soldados norteamericanos de ascendencia alemana que se vieron atraídos unirse a la Legión SS George Washington.

Hay que aclarar que nunca existió una unidad llamada así. Es una ficción que aparece en la novela de Jack Higgins, "The Valhalla Exchange". Los alemanes nunca se molestaron en crear una unidad para los estadounidenses que se unieron a sus filas.

Es cierto que hubo estadounidenses que llevaron un uniforme alemán. Desde antes de que comenzara la Segunda Guerra Mundial había un buen número de seguidores del Nacionalsocialismo en los Estados Unidos Una de sus reuniones más multitudinarias se celebró en el Madison Square Garden el 20 de febrero de 1939, congregando a unas 20.000 personas.

Cuando estalló la guerra, estadounidenses de padres alemanes que se encontraban en el III Reich se alistaron en el ejército, clasificados como alemanes étnicos. Ejemplos de ello fue el de Peter Delaney o Fred Koenig que sirvieron en las SS o Boy Rickmers, que lo hizo en la 320ª División de Infantería. La mayoría de ellos volvió a los EE.UU. y casi todos se unieron a las fuerzas armadas estadounidenses después de que Hitler declarara la guerra a los Estados Unidos en diciembre de 1941.

Legión SS George Washington
Uno de los casos más espectaculares de traición fue la de Martin James Monti, hijo de un emigrante italiano-suizo y una estadounidense de ascendencia alemana.

Ferviente anticomunista, Monti se alistó en el Cuerpo Aéreo del Ejército en 1942 y a comienzos de 1944 se calificó como piloto de P-39 Aircobra y P-38 Lighting con el grado de segundo teniente.

A los mandos del P-38 fue enviado a la India. Un día se ausentó sin permiso y se la ingenió para subir en un avión de transporte C-46 Commando que se dirigía a El Cairo. Desde allí se dirigió, a través de Tripoli, hacia las líneas Italianas. Para ello robó un P-38 de reconocimiento fotográfico (F-5E) y voló hacia el norte de Italia, ocupada por los alemanes. Aterrizó en Milán el 13 de octubre de 1944, donde inmediatamente fue hecho prisionero junto a su aparato. El avión sería evaluado y reutilizado por la Luftwaffe. En los interrogatorios convenció a sus captores de que realmente había desertado voluntariamente.

A fines de 1944, Monti realizó una prueba de micrófono en el estudio de grabación de la unidad de propaganda de las Waffen-SS, en Berlín y trabajó brevemente a primeros de 1945 en la radio estatal alemana junto a la germano americana Mildred Gillars, conocida entre los aliados como "Axis Sally". En los últimos meses de la guerra Monti sirvió en las SS como Untersturmführer y participó en la redacción de un pasquín para ser distribuido entre los prisioneros de guerra aliados invitándoles a unirse a los alemanes. En las SS coincidió con Peter Delaney, otro desertor norteamericano. En la misma unidad había, al menos, 3 británicos y un neozelandés. Al final de la guerra, se le ordenó ir a Italia, donde se entregó a las fuerzas estadounidenses el 10 de mayo de 1945, aún con su uniforme de las SS.
Legión SS George Washington

Fue juzgado por deserción y el robo de un avión y condenado a 15 años de cárcel, pasando por alto su pertenencia a las SS. La sentencia fue finalmente suspendida y pudo volver a las fuerzas aéreas, llegando a sargento.

Después de licenciarse en 1948 fue detenido por el FBI acusado de traición por sus actividades de propaganda en Alemania y en enero de 1949 fue condenado a 25 años de cárcel. Salió en libertad condicional en 1960. Murió a los 78 años.

Para saber más:
The Valhalla Exchange, de Jack Higgins
Axis History
La Segunda Guerra
Military History Now
Eurasia 1945
Historynet

domingo, 16 de enero de 2022

Antonio Camazón y los españoles que ayudaron a descifrar Enigma

Siete españoles ayudaron a desentrañar los códigos de Enigma, la máquina de cifrado que los alemanes creían inviolable. Aquellos criptógrafos españoles estuvieron trabajando al más alto nivel durante la Segunda Guerra Mundial.

Antonio Camazón y los españoles que descifraban EnigmaLos siete españoles del "Equipo D", eran republicanos exiliados que trabajaron en el servicio secreto de la República o en la policía y que procedían de campos de refugiados del sur de Francia. El equipo lo formaban cinco ex oficiales y dos ex comisarios políticos, todo dirigido por el pucelano Faustino Antonio Camazón Valentín, un hombre culto que hablaba cuatro idiomas y conocía hasta doce.

El resto del equipo español lo formaban Carmelo Estrada Manchón, Jaime Barba Claramunt, José Díaz Rodríguez, Manuel Inglada Diaz, Andrés Martínez Benito y Medina Cantero, de nombre desconocido  

El Equipo D trabajaba para el servicio secreto francés, junto a otros grupos formados por polacos y franceses, en el Château de Vignolles, al noroeste de París, llamado en clave "Bruno".

Camazón estuvo en la Policía Criminal en Madrid, donde destacó por su pericia en huellas digitales. Como tambien destacaba en matemáticas y criptografía paso a trabajar en el Servicio Secreto español. Su primer trabajo fue en Marruecos para buscar a Abd el Krim el líder rifeño que encabezó la resistencia contra la administración colonial española y francesa durante la Guerra del Rif llevada a cabo entre 1920 y 1926. Durante esta campaña entabló contactos con el Deuxieme Bureau, el servicio de información del ejército francés y. durante la Guerra Civil española compartió información con ellos. Entre esa información destaca la relativa a las máquinas Enigma.

Antonio Camazón y los españoles que descifraban Enigma
Camazón junto a sus compañeros del Château de Vignolles 
Tras la Guerra Civil pasó a Francia en febrero de 1939, acabando en un campo de concentración al sureste de Francia. Tras mucho esfuerzo logró comunicarse con sus colegas del Deuxieme Bureau y consiguió ser liberado.
Con una nueva identidad consiguió rehacer el Deuxieme Bureau junto a antiguos miembros del servicio francés y otros españoles criptógrafos.

Tras la caída de Francia en poder de los alemanes, el grupo de criptógrafos tuvo que huir hacia Argel y al estar lejos para captar los mensajes alemanes vuelven a Francia, concretamente a Montpellier, donde reanudaron sus trabajos. En 1942, cuando los alemanes entran en zona libre de Vichy tuvieron que volver a escapar, los polacos a España donde fueron traicionados por sus guías españoles y arrestados por la Gestapo que los interrogó sin conseguir ninguna información importante. Los españoles volvieron a Argelia y poco después de la liberación de París volvieron el Château de Vignolles, donde trabajaron duro para romper los códigos nazis de las máquinas Enigma, junto a los británicos de Bletchley Park. Para romper los códigos alemanes más de 8.000 personas trabajaron en la sombra. 

Antonio Camazón y los españoles que descifraban Enigma
Entre los mensajes más importantes que lograron descifrar se encontraban planes para la Operación Félix, pero lo más doloroso fue el descubrimiento, a través de los mensajes interceptados, de los horrores del régimen nazi con la persecución y el asesinato de los judíos

Tras la muchos años viviendo en París, Camazón volvió a España a través de Canfranc y se estableció en Jaca, donde falleció. Descansa junto a más de 300 republicanos en el cementerio municipal de la población Aragonesa. 

Para saber más:
Heraldo de Aragón, (septiembre de 2008)
Historia de Iberia Vieja, (marzo 2016)

domingo, 9 de enero de 2022

El oscuro médico de Hitler

Hitler padecía diferentes dolencias, entre las que destacaba especialmente el Parkinson, que ya era apreciable desde 1937/38 y que se se hizo aún más evidente en los últimos tiempos del III Reich. Esto, y el tratamiento al que fue sometido, pudo se la causa de las malas decisiones militares que le costó la victoria en la Segunda Guerra Mundial. Para tratar sus dolencias estaba su médico personal. El oscuro Theodor Morell.

El oscuro médico de Hitler
Theodor Morell, que tenía una clínica en Berlín, aprovechó el ascenso del partido Nacionalsocialista (NSDAP) para afiliarse y llegar hasta el mismísimo Führer, Adolf Hitler.

Hitler, además del Parkinson, padecía del estómago. La dolencia le producía calambres intestinales y continuas flatulencias (posiblemente causadas por su dieta vegetariana). Morell, con unas técnicas poco ortodoxas para la medicina de le época, le trató con un compuesto que contenía bacterias intestinales (Escherichia coli), conocido como Mutaflor y que aún se comercializa. El Führer se curó de estas dolencias y a partir de ese momento Morell se convirtió en su médico personal, lo que le dio mucho poder y granjeó numerosas enemistades entre la élite nazi, que le consideraba un charlatán. La amante, y el último día de Hitler, su esposa; Eva Braun se quejaba de lo desagradable que era y en especial de su poca higiene personal. Hitler también fue tratado por el doctor Karl Brandt (que dirigió la administración del programa de eutanasia nazi) hasta que apareció Morell.

Su situación de poder le lleva a apoderarse de diversas farmacéuticas de los países ocupados para vender en Alemania, desde vitaminas hasta antipiojos.

El oscuro médico de HitlerLas extravagantes prácticas médicas de Morell iban desde administrarle barbitúricos usados en veterinaria, como el Pentobarbital, para calmarle la ansiedad, hasta técnicas como el sangrado con sanguijuelas, muy común hasta bien entrado el siglo XIX. Morell ponía tantas inyecciones a Hitler, que el propio Göring lo llamaba "Canciller Aguja" o "Ministro Inyector". Y eso que el jefe de la Luftwaffe era un aficionado a las drogas.

Hacia el final de la guerra, y tras el fallido atentado de la Guarida del Lobo perpetrado por el coronel Claus von Stauffenberg, el deterioro de Hitler va en aumento y con él, el número de drogas y medicamentos. Durante el conflicto llegó a tomar 74 fármacos distintos, como Eukodal, un opiáceo similar a la heroína, o el Pervitín que tomaban sus tropas para rendir al máximo en la Blitzkrieg. También tomaba cocaína en gotas, para los ojos. El más extravagante era el extracto de semen de toro, con alto contenido en testosterona.

Hitler se convirtió totalmente en dependiente de Morell y creía ciegamente en él. Tanto es así que cuando miembros del circulo de Hitler quisieron acabar con Morell al descubrir que le estaba administrando estricnina, que se usa como pesticida para matar pequeños animales, Morell adujo que era parte de un preparado contra las flatulencias. Hitler no dudó en creer en su versión desautorizando a los acusadores. Al parecer, Morell jamás le dijo a Hitler qué era lo que realmente le estaba administrando, afirmando que solo eran vitaminas e ingredientes naturales.

El oscuro médico de Hitler
En sus diarios médicos Morell anotó, además de los comentados, los siguientes productos administrados a Hitler:
Bromato de Potasio, Nux Vomica, Atropina, Tartrato de Oxedrina, Manzanilla, Profenazona, Cafeína,
Belladona, Dihidroxicodeína, Sulfinamida, Proteínas y lípidos derivados de tejidos y grasas animales.

Cuando Berlín está cercado por la tropas del ejercito rojo, Morell huye del búnker, tras ser despedido por Hitler y el 22 de abril de 1945 sube a bordo de uno de los últimos aviones que salen de la capital del III Reich antes de su caída.

Capturado por los estadounidenses en julio de 1945 fue confinado en el antiguo campo de concentración de Buchenwald, reconvertido en un campo de prisioneros alemanes. Pese a pertenecer al circulo intimo de Hitler, nunca fue acusado de ningún crimen. Tras sufrir un ictus, murió el 26 de mayo de 1948 con 61 años.

Para saber más:
Hitler: Leyenda, mito, realidad, de Werner Maser
El gran delirio. Hitler, drogas y el III Reich, de Norman Ohler
The Secret Diaries of Hitler's Doctor, de David Irving
ABC
El Español
El Monárquico