domingo, 27 de septiembre de 2020

El éxodo europeo del fin de la Segunda Guerra Mundial

Del fin de la Segunda Guerra Mundial, lo que más recordamos es la alegría y la fiesta. Sin embargo, el fin del conflicto no puede resumirse en la inmensa euforia de la vitoria. Para millones de personas anónimas la paz trajo la decepción, la miseria y el exilio. Después de tanto horror la guerra no había terminado para ellos.

El éxodo europeo del fin de la Segunda Guerra MundialEn 1945, los mandatarios de la potencia vencedoras decidieron la suerte de Europa. En la conferencia de Yalta, y después en la de Postdam, se repartieron el continente y decidieron el destino de millones de personas, provocando el mayor éxodo de población de la historia. Más de 15 millones de hombres mujeres y niños, fueron expulsados de su lugar de origen; arrancados de su hogar y sus raíces para siempre.

Cuando en 1944 el avance soviético se acercaba al corazón del III Reich, para muchos ciudadanos de los territorios ocupados, no era realmente una liberación. Que un tirano les liberara de otro no era una liberación. Para ellos era una ocupación.

En Yalta, Stalin logró convencer a Roosevelt y Churchill de su deseo de ampliar la Unión Soviética hacia el Oeste. Finalmente Polonia y los Países Bálticos fueron las victimas del expansionismo del líder soviético, con el beneplácito de los lideres occidentales.

Cuando las tropas soviéticas entraban en las ciudades liberadas no dejaban nada para la población civil de origen alemán. No importaba el sufrimiento de los perdedores. Otro problema fue cuando iban liberando los campos de concentración y de trabajo. La alegría inicial de la liberación y el deseo de volver a casa y reunirse con sus familias era tan solo una ilusión. Alemania estaba totalmente en ruinas. Carreteras, puentes y líneas de ferrocarril estaban destruidos. Era el caos.

El éxodo europeo del fin de la Segunda Guerra Mundial
En los campamentos de desplazados los originarios de los territorios tomados por Stalin, tenían miedo de volver a su tierra natal a pesar de que se les decía que sus países habían sido liberados. Había terminado el yugo de los nazis y ahora era el de los soviéticos.

El golpe final se dio en la conferencia de Postdam, cerca de Berlín, cuando se decidieron definitivamente las zonas de ocupación de las diferentes potencias que previamente se decidieron en Yalta. En el Este la línea Curzon, 300 km hacia el oeste, delimitaba las nuevas fronteras de Polonia y la Unión Soviética y en el Oeste el limite polaco con Alemania se situaba en los ríos Óder y Neisse, mas allá de las fronteras previas a la guerra.
Estas demarcaciones provocaron que territorios alemanes se convirtieran automáticamente en polacos, como Breslau, que paso a llamarse Wroclaw. Otras zonas antes polacas y alemanas pasaran a la URSS como Könisberg que fue rebautizada como Kaliningrado.

En la conferencia decidieron crear estados que fueran étnicamente homogéneos. Decidieron como y dónde debía vivir la gente. La solución era expulsar a los que no fueran originarios de los diferentes territorios. En Polonia y Checoslovaquia, fueron especialmente salvajes, en especial con los de origen alemán que en ocasiones fueron masacrados como venganza. Más de 12 millones de alemanes habían sido expulsados de Checoslovaquia, Polonia y Hungría. Lentamente los aliados fueron organizando transportes para llevar a los millones de familias desplazadas hasta las nuevas fronteras alemanas. En eso transportes murieron un importante número de personas. En el invierno de 1945 millones de desplazados alemanes se apiñaban en cientos de improvisados campos de refugiados, en las ruinas de una Alemania devastada.

El éxodo europeo del fin de la Segunda Guerra Mundial
La política acordada en Postdam no solo afectaba a los alemanes, también se aplico a otras poblaciones como las ucranianas y polacas. A partir del 19 de agosto de 1945, en que se estableció definitivamente la frontera ruso-polaca cerca de un millón y medio de polacos tuvieron que abandonar su tierra, que ahora formaba parte de la repúblicas soviéticas de Lituania, Ucrania o Bielorrusia. Para expulsarlos se creó el eufemisticamente llamado Comité Nacional de Repatriados. Mientras Polonia hacia lo mismo con los 800.000 ucranianos que vivían en sus territorios.

Territorios que durante siglos habían pertenecido a una nación, por culpa de una cruel guerra y el ansia de poder, ahora eran de otro país. Dónde generaciones de polacos habían vivido ahora son de Ucrania. Dónde familias alemanas, que se remontan a la edad media, tenían sus vidas y sus ilusiones de futuro ahora vivirán ciudadanos polacos. Muchos de esos territorios antes eran un crisol de nacionalidades y razas, donde había matrimonios entre ucranianas y polacos o checos y alemanas. En nombre de la paz cerca de 20 millones de hombres mujeres y niños fueron expulsados de su tierra natal perdiéndolo todo.

Para saber más:
Continente salvaje: Europa después de la Segunda Guerra Mundial, de Keith Lowe
Nueva Tribuna
Magnet
Cádiz Noticias
Clases de Historia

domingo, 20 de septiembre de 2020

Los tatuajes de las SS

Todos los hombres que se unieron a la Schutzstaffel (SS) llevaban el Blutgruppentätowierung, el tatuaje de su grupo sanguíneo en el brazo izquierdo.

tatuajes de las SSEste tatuaje permitía a los médicos discernir rápidamente el grupo sanguíneo de un soldado de las SS herido que necesitara una transfusión, incluso sin disponer de las chapas de identificación, o Erkennungsmarke. El tatuaje era solo la letra del grupo sanguíneo (O, A, B y AB) ya que por entonces no se tomaba muy en cuenta el factor Rh, aunque se conocía desde 1937 y era anotado en su ficha personal y en su cartilla militar (Soldbuch). 

Al principio de la guerra, el tatuaje se realizaba en letras góticas (Frakturschrift), considerado el tipo de letra nacional alemana, pero posteriormente se cambió a la escritura latina antiqua (Antiquaschrift).
La Frakturschrift fue prohibida el 3 de enero de 1941 por Martín Borman debido a que se descubrió que era una variación de la tipografía Schwabach, de origen judío.

El tatuaje tenía aproximadamente 7 mm de longitud y se situaba en el interior del antebrazo izquierdo, a unos 20 cm desde el codo. Aunque el tatuaje era oficialmente obligatorio para todos los hombres de las SS, no todos lo tenían. Por ejemplo no lo llevaban los soldados regulares transferidos a unidades de las Waffen-SS ni los voluntarios extranjeros de las SS. En ocasiones soldados regulares de la Wehrmacht atendidos en hospitales gestionados por las SS fueron tatuados.

Después de la guerra, debido a que este tatuaje era una indicación inequívoca de pertenencia a las SS, muchos de sus miembros intentaron deshacerse de su tatuaje. Entre los métodos estaban auto lesionarse con un disparo en el brazo o provocándose quemaduras que lo borraran simulando que eran heridas de guerra. Retirarlos mediante una operación quirúrgica era el sistema menos habitual ya que era caro y tambien difícil conseguir un médico que lo efectuara.

Según el testimonio de un soldado de las SS:
En el campo de prisioneros de guerra de Tamsweg, conocí al Sturmbannführer Liecke de nuestra división. Nos llevó a un médico de la 14ª División SS, quien nos proporcionó tabletas de hidrógeno para eliminar nuestros tatuajes del grupo sanguíneo. Humedecimos estas tabletas y nos las aplicamos en los brazos. Fue extremadamente irritante para la piel, pero los tatuajes simplemente desaparecieron después de dos o tres días. Naturalmente, la piel necesitó de dos a tres semanas para sanar. Gracias a estas tabletas, logré pasar dos inspecciones realizadas por nuestros captores.
Cuando Adolf Eichmann fue arrestado en Argentina, los agentes del Mossad que lo detuvieron revisaron su tatuaje en la parte interior del brazo, ya que él había sido miembro de las SS, pero se lo habían retirado.

Debido a que los Aliados conocían el detalle del tatuaje, estos verificaron el tatuaje en los prisioneros de guerra. Los soldados que lo tuvieran o fueran sospechosos de haberlos retirado fueron internados en campos especiales de prisioneros de guerra que solo albergaban a los antiguos SS y en numerosos caso eran directamente asesinados, a pesar de que muchos cambiaban su uniforme de las SS por los de las unidades regulares de la Wehrmacht, hasta pasando de oficiales a simple soldados rasos. 
En algunos casos se hacían pasar por civiles y hasta se vestían de mujer. 
El más conocido que intentó escapar cambiando su uniforme por el de un soldado regular fue el mismísimo Reichsführer de las SS, Heinrich Himmler, que se había afeitado el bigote y vestía de sargento de la Geheime Feldpolizei, la policía militar de la Wehrmacht.

Para saber más:
Historias de la Historia
Axis History
La guerra al detalle

domingo, 13 de septiembre de 2020

La invasión soviética de Polonia

De acuerdo con la cláusula secreta firmada por los ministros de exteriores alemán y soviético, Joachim von Ribbentrop y Viacheslav Molotov en el Pacto Germano Soviético de No Agresión, dos semanas después de que los hiciera la Wehrmacht alemana, concretamente el 17 de septiembre, los soviéticos invadían Polonia por el Este desde Ucrania y Bielorusia.

invasión soviética de Polonia
Mientras que la escusa alemana fue el supuesto ataque polaco a una emisora de radio alemana en Gleiwitz, la escusa esgrimida por el Ejército Rojo fue “proteger a la fraternal población de Ucrania y Bielorrusia”, ya que estos eran casi la mitad de la población de los territorios del Este.

Cuando las fuerzas soviéticas atacan pillan a los polacos totalmente por sorpresa. El ejército polaco está pelando desesperadamente para intentar detener a las tropas alemanas en el Saliente Rumano e intentar resistir hasta que Francia e Inglaterra acudan en su ayuda. En la medianoche de ese 17 de septiembre el gobierno huye a Rumanía.

En algunas ocasiones tropas alemanas lucharon junto a las soviéticas, como en la captura de la Fortaleza de Brest, en la que los alemanes fueron apoyados por una brigada de tanques soviéticos.

invasión soviética de Polonia
Con casi todas las unidades polacas luchando contra los alemanes, tan solo queda el Cuerpo de Protección de la Frontera (Korpus Ochrony Pogranicza o KOP) con unos 20.000 efectivos, algunas unidades de la Defensa Territorial y unas pocas tropas regulares en retirada.

El Estado Mayor polaco en un primer momento ordena hacer frente a las fuerzas soviéticas, pero posteriormente cambia de opinión para que las unidades que continúan peleando contra los alemanes logren escapar hacia Rumanía y Hungría, para que desde esos países puedan ir a Francia o Inglaterra.

Por culpa de ordenes y contraordenes, y debido a la tremenda confusión reinante, diversas unidades resisten el avance soviético, aunque no son tan duros como los que ha estado dando el ejército polaco con la Wehrmacht, salvo en los arrabales de Vilna o Grodno.  Los ciudadanos polacos de origen ucraniano, bielorruso y judío consideraban a las tropas soviéticas como libertadoras. De hecho grupos de nacionalistas ucranianos y comunistas organizaron diversas revueltas locales, como en Skidel.

invasión soviética de Polonia
El 28 de septiembre los soviéticos ya habían alcanzado la línea fronteriza, establecida en el Pacto de no Agresión, en los ríos Narew, Bug Occidental, Vístula y San. Ese mismo día el Ejército Rojo ejecutó a todos los oficiales polacos hechos prisioneros tras la batalla de Szack. Unos días antes ejecutaron a unos 300 prisioneros tras la batalla de Grozno.

Polonia está sola y abandonada. Francia e Inglaterra la dejan a su suerte. Aunque ambas potencia declaran la guerra a Alemania, no lo hacen a la Unión Soviética. El 6 de octubre Polonia ha caído en manos alemanas y soviéticas. Aunque derrotados militarmente, los polacos se niegan a firmar ningún tratado de paz.
La última unidad del Ejército Polaco en rendirse fue el Grupo Independiente Operacional "Polesie".

invasión soviética de Polonia
Unos 230.000 soldados polacos, según algunas fuentes la cifra asciende 452.500, fueron hechos prisioneros. En los primeros años de ocupación soviéticas un número de ciudadanos polacos, que oscila entre los 350.000 y el millón y medio, fueron deportados a la Unión Soviética. Muchos de ellos murieron sin poder volver a Polonia.

En la primavera de 1940 se llevó a cabo la matanza del bosque de Katyn, por orden de Lavrenti Beria, jefe del NKVD. En los bosques fueron ejecutados casi 22.000 oficiales del ejército, policías, intelectuales y civiles polacos.

Para saber más:
Crónica Militar y Política de la SGM, de editorial SARPE
La invasión de Polonia: El inicio de la II Guerra Mundial, de Juan Vázquez García
Contando Estrellas
ABC
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Crítica Marxista-Leninista
MediaVida
Ejército polaco Segunda Guerra Mundial