domingo, 30 de diciembre de 2018

Cuando el Vesubio se alió con Mussolini

La última erupción del Vesubio, el mítico volcán italiano, tuvo lugar el 18 de Marzo de 1944, pocos meses después de la llegada de las tropas norteamericanas a la ciudad de Nápoles.

A consecuencia de la expulsión de lava y gran cantidad de ceniza y ante el temor a los flujos piroclásticos, el día 22 se evacuó el aeródromo de Pompeya en Terzigno, que se encontraba a escasos kilómetros de la base al Este del volcán.

En el volcán había un observatorio, el Osservatorio Vesuviano, para prevenir esta clase de desastres, pero tras la ocupación aliada parte del personal fue despedido por estar relacionado con el fascismo y el resto del personal, junto a su director Giuseppe Imbò, solo disponía de una sala del observatorio. El resto había sido ocupado por una estación meteorológica aliada. Por este motivo no se pudo actuar antes, a pesar de que desde el día 17 se registraron temblores en la zona.

Debido a la gran cantidad de cenizas en suspensión, la proximidad de la lava y por la posible inminencia de una catástrofe como la ocurrida en la romana Pompeya en agosto del año 79, los norteamericanos se vieron obligados a abandonar ochenta y ocho bombarderos medios North American B-25 Mitchell del 340 Grupo de Bombardeo de la fuerza aérea (USAF), con la esperanza de poder recuperarlos con posterioridad.

Cuando la violencia del volcán y el flujo de lava remitió el día 29, las tripulaciones de los B-25 regresaron y descubrieron un espectáculo desolador: la base estaba arrasada y los ochenta y ocho bombarderos destruidos por los materiales arrojados por la erupción. Parecía como si el volcán se hubiera aliado con Mussolini.

Tras el desastre se decidió desmantelar el aeródromo trasladar lo que se pudo recuperar a Paestum. Casi todos los aparatos quedaron irrecuperables.

En esta erupción tambien fueron destruidas las poblaciones de San Sebastiano al Vesuvio, Massa di Somma y parte de San Giorgio en Cremano y costó la vida a 26 personas, algunas de las cuales fueron a consecuencia del estallido de un depósito de agua. No hubo más bajas entre la población ya que días antes se sabía de la inminente erupción.

La ceniza llovió sobre Salerno, a 28 kilómetros de distancia.

Actualmente viven más de 3 millones de personas cerca del Vesubio lo que lo convierte en uno de los volcanes más peligrosos del mundo.

Algunas de las imágenes de esta última erupción se utilizaron en la película "La guerra de los Mundos" (The War of the Worlds) de 1953.


Para saber más:

viernes, 21 de diciembre de 2018

Kempeitai, la Gestapo nipona

Inicialmente creada como un cuerpo de policia militar de élite hacia el final del siglo XIX a imagen de la Gendarmería Nacional francesa, con el tiempo el Kempeitai se fue transformando en una temible y cruel fuerza de seguridad del estado japonés.

Sus atribuciones iban mucho más allá de las puramente de la policia militar. Algunas de sus funciones era, por ejemplo, encargarse del control del reclutamiento obligatorio.

La función más temible era el espionaje y el contraespionaje, entrando en constante conflicto con la llamada "Policía del Pensamiento", la Tokko, que se encargaba de la represión de las acciones de agitación dentro del imperio japonés. El Kempeitai tambien tenia su propia Tokko interna. Tras el pacto tripartito el Kempeitai estableció enlaces de colaboración con los servicios secretos alemanes e italianos.

Japón estaba tan militarizada cuando estalló la Segunda Guerra Mundial que en la mayoría de los casos el Kempeitai tenía prioridad sobre sobre el resto de los servicios de policía, hasta la Tokko, pues un gran número de delitos o faltas entraban en la jurisdicción militar. En Japón estaba controlada por el Ministerio del Interior y en los territorios ocupados por el Ministerio de la Guerra.

Donde ejerció más control y crueldad fue en los territorios ocupados, especialmente en Corea y China.

Controlada por el que en 1941 fuera nombrado Primer Ministro, el General Hideki Tojo, el Kempeitai era omnipotente y podía disponer de la vida y la muerte de cualquier persona fuera civil o militar.

El Kempeitai tenía tal poder que podía arrestar a los oficiales del más alto rango dentro del ejército. Bajo el poder de Tojo, el Kenpeitai redujo a Japón a un Estado policial.

Los Kempei, que vestían uniforme militar convencional y solo se los distinguía por un brazalete y una insignia de una estrella en forma de flor rodeada de hojas, que se llevaba detrás de la solapa en su ropa de civil. Tenían un manual de actuación que permitía claramente el uso de la tortura "cuando todo lo demás no funcione" pero en realidad recurrían a los métodos de tortura de forma sistemática hasta que el sospechoso confesaba o moría.

Muchos de los infelices que cayeron a manos del implacable Kepeitai murieron bajo el filo de las katanas de los oficiales kempei, como crueles victimas del "bushido", el código de honor de los samuráis. Un código que tambien fue llevado al extremo por los Kamikazes.

Otra de las crueles actividades que realizaba era controlar los burdeles del ejército, en los que obligaban a prostituirse a las mujeres de los territorios ocupados, a las que llamaban eufemisticamente "Mujeres de Confort".

Su crueldad les llevo también a realizar atroces experimentos médicos con civiles y prisioneros de guerra. La cruel Unidad 731 formaba parte del Kempeitai.

Cuando fue desarticulado y desarmado finalizada la Segunda Guerra Mundial, se estima que el Kempeitai lo formaban más de 36.000 kempeis. Tambien utilizaron a un importante número de auxiliares de los territorios ocupados.

Para saber más:
Kempeitai: Japan's Dreaded Military Police, de Raymond Lamont-Brown
Exordio
1 y 2 GM
Spanish People
Military History Now
The Pacific War Online Encyclopedia

domingo, 9 de diciembre de 2018

Lectura recomendada: Los Horcher

Durante décadas, han aparecido multitud de historias alrededor de la familia Horcher. Historias que no solo hablan de su excelente gastronomía y su exquisito servicio, si no tambien de historias de espías y conspiraciones en el Madrid de posguerra, convertido en una pequeña Berlín. En este 2018 se han cumplido 75 años del mítico restaurante Horcher.

Los Horcher
En la novela histórica "Los Horcher", Elisabeth, la bisnieta del fundador, desvela la fascinante historia y los entresijos de una de las sagas hosteleras más emblemáticas de Madrid y lo hace a través de sus recuerdos fotografías del archivo familiar, con la colaboración de la escritora madrileña Mª Ángeles López de Celis.

La novela, publicada en octubre por La Esfera de Los Libros, cuenta en sus 300 páginas la historia de la Europa del siglo XX a través del diario de una judía alemana llamada Esther Zickerman. Elisabeth, fascinada por conocer la historia de su familia comienza a leerlo y descubre como sus páginas desgranan la historia entrelazada de los Goldman y los Horcher, desde la Primera Guerra Mundial, pasando por el régimen nazi y la persecución a los judíos, hasta la Segunda Guerra Mundial y el asentamiento de la familia en la capital de España.

Gustav Horcher siempre soñó abrir un restaurante en Berlín y su sueño se cumple en 1904. Desde el restaurante de la Martín Lutherstrasse, próxima a la Postdamer Paltz hasta hoy han pasado cuatro generaciones y 114 años de negocio familiar. En 1943, con la Segunda Guerra Mundial en pleno auge, Otto Horcher se traslada en un tren alquilado por el mismo, en el que viajaron desde Berlín, pasando por París, con su familia, todo los enseres y los empleados del restaurante, entre los que había varios judíos; hasta llegar a Madrid, donde hay escasez, cartillas de racionamiento y estraperlo, para reabrir un negocio de alta cocina que se convirtió en un lugar de encuentro de toda clase de personajes, artistas, miembros de casas reales, empresarios, políticos y espías.

Otto Horcher en los años 40
Muchos de los protagonistas de la historia del siglo XX han pasado por los salones de los restaurantes Horcher que partiendo de Berlín, se han ido abriendo en Viena, Londres, Oslo, Riga, Tallin, Lisboa y el de Madrid.

Entre sus comensales se encontraban Salvador Dalí y su esposa Gala, Charlie Chaplin, así como Sofia Loren, John Wayne, Burt Lancaster o el escritor Ernest Hemingway. La realeza de toda Esuropa ha pasado por sus salones exquisitamente decorados. Para los Horcher cualquier cliente siempre ha sido bienvenido y aunque en los años de la Segunda Guerra Mundial comían en su restaurante, tanto alemanes como ingleses. Los abuelos de Elisabeth no eran simpatizantes nazis, ni en Madrid ni en Berlín.

Una novela histórica, de amena lectura, que nos atrapa en la historia de una familia y la historia del Siglo XX, con algunas pinceladas de ficción. Como guinda del pastel, el libro incluye un buen número de las recetas de sus platos más característicos. Muy recomendable.

Para saber más:
La Esfera de los Libros
Vanitatis
Horcher
El Mundo
El Confidencial