domingo, 15 de septiembre de 2019

El espejo espacial nazi, la Estrella de la Muerte de Hitler

Los científicos de la Alemania Nazi desarrollaron diversas armas muy avanzadas para su tiempo como las bombas volantes V-1 y el cohete V-2, el cañón sónico o el Proyecto Urano para fabricar una bomba atómica, entre otras muchas, conocidas como Wunderwaffen.

Estrella de la Muerte de HitlerQuizás la más sorprendente sea una especie de "Estrella de la Muerte Nazi", un arma solar que sería capaz de convertir en cenizas cualquier ciudad del enemigo.

En junio de 1945, técnicos del ejército norteamericano se toparon con el hecho sorprendente de que los científicos alemanes habían planteado seriamente construir una Sonnengewehr, "arma solar", un gran espejo en el espacio que enfocaría los rayos del sol hacia un punto de la superficie terrestre.

Ya antes de la guerra se habían diseñado planes verosímiles sobre el papel para construir una estación espacial. Los entusiastas de los cohetes de Europa, incluyendo al doctor Hermann Oberth, quien pudo ser el impulsor de los diseños del cohete V-2, habían planeado usar la estación espacial, no como una arma, sino más bien como un punto de repostaje para los cohetes que hicieran viajes espaciales.

Estrella de la Muerte de Hitler
La estación giraría alrededor de la Tierra como un satélite artificial, como la Estación Espacial Internacional (ISS) o los satélites de comunicaciones y meteorológicos.

Como en la ISS, los hombres vivirían dentro de la estación respirando una atmósfera artificial.

Para la tecnología de los años 30 y 40 había un gran obstáculo: construir un cohete lo suficientemente potente que pudiera romper la fuerza de atracción de la Tierra y que fuera capaz de alcanzar un punto donde se pudiera construir la estación espacial. Si los alemanes hubieran tenido la tecnología, podrían haber sido capaces de establecer en órbita su "Estrella de la Muerte". Que el el arma hubiera conseguido su propósito era otra historia. Werner von Braun admitió la existencia del proyecto cuando fue interrogado dentro de la operación Paperclip.

Estrella de la Muerte de Hitler
Los nazis no fueron los primeros en tener la idea de usar el sol como un arma letal. El principio sobre el que se basaba el arma solar viene de la antigüedad. El astrónomo griego Arquímedes trazó planes para enormes espejos ardientes para quemar la flota romana durante el asedio de Siracusa en 214-212 antes de Cristo.

Desde que comenzó la carrera espacial se ha demostrado que los reflectores espaciales pueden funcionar, aunque es tremendamente complejo. En 1993, científicos rusos lanzaron uno para transmitir la energía solar a la tierra reflejando la luz solar. Su espejo espacial llamado Znamya, de unos 20 metros de diámetro, fue capaz de transmitir la luz de la luna llena de forma indirecta hasta la superficie de la tierra.

Para saber más:
Popular Mechanics
LIFE
Daily Mail
Cuatro

domingo, 8 de septiembre de 2019

Canfranc, la Casablanca española

En Canfranc, en el valle de la Jacetania, en el Pirineo de Huesca, hubo espías aliados y alemanes, miembros de la Gestapo y soplones para la Francia de Vichy y aprovechados de toda clase. Había bares, llenos de humo de cigarrillos y miradas furtivas, donde la gente se reunía en busca de información o pasaportes falsos para cruzar la frontera mientras huían de la opresión en la Europa ocupada.

Canfranc, la Casablanca españolaContado así, Canfranc era como la Casablanca de la película de Michael Curtiz, protagonizada por Humprey Bogart e Ingrid Bergman, pero enclavada entre montañas.

Durante la Segunda Guerra Mundial este pequeño pueblo oscense y su estación de ferrocarril fue un punto de cruce estratégico para los productos entre España y Alemania: alimentos, wolframio (tungsteno), acero, sin olvidar las 86 toneladas de oro alemán que pasaron por Canfranc entre 1942 y 1943. Este último hecho fue descubierto en el año 2000.

Al igual que en la película Casablanca, en Canfranc el "granuja" del Rick's Cafe (que aquí era La Fonda de Marraco) fue Albert Le Lay, el jefe de aduanas francés, que de manera encubierta coló en España a cientos de judíos que huían del régimen nazi del lado norte de la frontera. Entre los huidos se encontraban artistas como Max Ernst y Marc Chagall o la cantante y bailarina Josephine Baker, que estaba casada con un judío francés, que avisó a la prensa para que nadie se atreviera a detenerla frente a los periodistas. Genio y figura.

Canfranc, la Casablanca españolaTodo un personaje, Le Lay es un tipo fascinante debido a las múltiples redes que tejió y su capacidad para ponerse en contacto con cualquiera sin importarle su nacionalidad o sus intereses políticos o personales. Sus redes estaban formadas por izquierdistas, monárquicos y hasta falangistas; españoles y franceses.
Le Lay llegó a Canfranc en 1940, cuando aún no había nazis en la población. Cuando llegaron allí burló a la Gestapo una y otra vez. Aunque estuvo a punto de ser detenido en más de una ocasión siempre terminaba escapándose de sus garras. Continuó en la resistencia y cuando terminó la guerra se retiró a San Juan de Luz. Nunca hablo sobre sus hazañas y le pidió a su familia que permanecieran igualmente callados.


Por el nudo ferroviario de Canfranc pasó de todo, pero el material más destacable fue el Tungsteno, entonces conocido como Wolframio, un producto fundamental para endurecer el acero que necesitaban los alemanes para blindar sus magníficos panzers, a cambio España recibió 12 toneladas de oro. Del Wolframio se benefició mucha gente, desde especuladores a simples lugareños, tanto de los alemanes como de los aliados que compraban todo el que podían para que no lo hicieron sus enemigos.

Canfranc, la Casablanca españolaLa gran estación de Canfranc, mandada construir por el Rey Alfonso XIII en 1928, divide la población de apenas 500 habitantes en dos. Media estación, a partir del hall principal, sería territorio francés y la otra mitad el español. En 1970 pasó el último tren con destino a Francia.

Se están revisando diversos proyectos para que la estación vuelva a tener su antiguo esplendor y que quizá vuelva a ser utilizada para el transito internacional de trenes. Lo que ahora es un caparazón lleno de escombros se convertirá en hoteles, restaurantes, casas e incluso en un museo ferroviario. Mientras es visitada por más de 40.000 personas al año.

Recorrer la estación solo se puede hacer con visitas guiadas a través de la oficina de Turismo de Canfranc-Estación, que se encuentra en el Ayuntamiento (974373141) o a través de su web. Tambien se ofrece una interesante ruta a través de la linea de búnkers "P", próximos a la localidad, construidos entre 1944 y 1959, ante la posibilidad de una invasión de España desde Francia que nunca se llegó a producir.

Para conocer mucho mejor la historia de la estación internacional de Canfranc recomiendo ver los documentales "El Rey de Canfranc", "Juego de Espías" y "La Dama Olvidada"

Para saber más:
Canfranc
Descubre Huesca
Un Mundo Fascinante
El Economista
Diario de Navarra
Patrimonio Industrial Arquitectónico
Historia de Iberia Vieja

sábado, 31 de agosto de 2019

Un mensaje de Roosevelt a Hitler para evitar la Segunda Guerra Mundial

Adolf Hitler había anexionado Austria y había invadido Checoslovaquia para el III Reich y la Guerra Civil Española estaba a punto de acabar gracias al apoyo de Alemania al bando sublevado contra la República, bajo las ordenes de Francisco Franco. Europa se estaba convirtiendo en un polvorín a punto de estallar en una guerra total que habría de durar seis largos años.

En ese contexto, de incertidumbre política y militar, el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt decidió remitir a Hitler un mensaje para calmar la situación e intentar evitar una guerra que se tornaba inevitable y que finalmente se cobró la vida de decenas de millones de seres humanos en todo el mundo. De este mensaje envió una copia al otro dictado europeo, el italiano Benito Mussolini.

La comunicación está fechada el 14 de abril de 1939:
Su Excelencia Adolf Hitler, Canciller del Reich Alemán,
Berlín, Alemania
  Estoy seguro que usted puede darse cuenta, que en todo el mundo cientos de millones de seres humanos viven hoy con el temor constante de una nueva guerra, o incluso de una serie de guerras.
  La existencia de este temor y la posibilidad de un conflicto son de interés sin ninguna duda para la población de los Estados Unidos en cuyo nombre hablo, aunque también debe ser para los pueblos de las otras naciones de todo el hemisferio occidental.  Todos ellos saben que cualquier guerra importante, aún si estuviera limitada a otros continentes, tendrían un gran peso en el transcurso de su vida y también en la vida de las generaciones venideras.
  Debido al hecho de que después de la aguda tensión en la que el mundo ha estado viviendo durante las últimas semanas, pareciera que hay por lo menos un relajamiento momentáneo, porque en la actualidad no hay movimientos de tropas, es por lo tanto, un momento oportuno para que le envíe este mensaje.
En una ocasión anterior me he dirigido a Usted en aras del apaciguamiento político, económico, y de los problemas sociales usando medios pacíficos y sin recurrir a las armas.
  Pero la marea de los acontecimientos parece haber vuelto a la amenaza de las armas.  Si continúan esas amenazas, parece inevitable que gran parte del mundo participe en la ruina común.  Todo el mundo, las naciones vencedoras, las naciones vencidas y las naciones neutrales, van a sufrir las consecuencias.  Me niego a creer que el mundo es, por necesidad, como un prisionero de su destino.  Por el contrario, es evidente que los dirigentes de las grandes naciones que tienen el poder para liberar a sus pueblos del desastre inminente.  Es igualmente claro que en sus propias mentes y en sus propios corazones, los propios pueblos desean que sus temores terminen.
  Es, sin embargo, infortunadamente necesario tomar conocimiento de los hechos recientes.
  Tres naciones de Europa y uno en África han visto su existencia independiente terminada.  Un vasto territorio de otra nación independiente del Lejano Oriente ha sido ocupada por un Estado vecino.  Los informes, que espero que no sean ciertos, insisten en que se están contemplando nuevos actos de agresión en contra de otras naciones independientes. Claramente, el mundo se está moviendo hacia el momento en que esta situación terminará en una catástrofe, a menos que se encuentre una forma más racional de conducir los acontecimientos.
  Usted ha afirmado reiteradamente, que usted y el pueblo alemán no tiene ningún deseo de ir a la guerra. Si esto es verdad no habrá necesidad de una guerra.
  Nada puede convencer a los pueblos de la tierra que cualquier poder gobernante tiene el derecho o la necesidad de infligir por su cuenta las consecuencias de la guerra a cualquier otro pueblo, salvo debido a causas de evidente defensa propia.
  Al hacer esta declaración, nosotros los estadounidenses no hablamos por egoísmo o por miedo o por debilidad.  Si hablamos ahora es con la voz de la fuerza y por la amistad hacia la humanidad.  Todavía está claro para mí, que los problemas internacionales se pueden resolver en la mesa del conferencias.
  Por lo tanto, no hay respuesta al pedido de debate pacífico por una parte para pedir que a menos que se reciban seguridades, de antemano, de que el veredicto les será favorable, no dejarán de lado las armas.  En las salas de conferencias, como en los tribunales, es necesario que ambas partes inicien la discusión de buena fe, asumiendo que la justicia sustancial beneficiará a ambas partes, y es habitual y necesario que dejen las armas fuera de la sala mientras conferencian.
  Estoy convencido de que la causa de la paz mundial avanzaría grandemente si las naciones del mundo obtuvieran una declaración franca en relación con el presente y el futuro de la política de los gobiernos.
  Debido a que los Estados Unidos, como una de las naciones del Hemisferio Occidental, no está involucrado en las controversias que han surgido hace poco en Europa, confío en que usted pueda estar dispuesto a hacerme, como jefe de una nación muy apartada de Europa, tal declaración de su política, con el fin de que yo, actuando sólo como un amigable intermediario, pueda comunicar esa declaración a otras naciones en estos momentos temerosas en cuanto al curso de la política que su Gobierno puede tomar.
  ¿Está dispuesto a ofrecer garantías de que sus fuerzas armadas no atacarán o invadirán el territorio o posesiones de las siguientes naciones independientes: Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Suecia, Noruega, Dinamarca, Países Bajos, Bélgica, Gran Bretaña e Irlanda, Francia, Portugal, España, Suiza, Liechtenstein, Luxemburgo, Polonia, Hungría, Rumania, Yugoslavia, Rusia, Bulgaria, Grecia, Turquía, Irak, las Arabias, Siria, Palestina, Egipto e Irán.
  Esta garantía debe aplicarse claramente no sólo para el día de hoy, sino también para un futuro lo suficientemente largo como para dar a cada uno la oportunidad de trabajar con métodos pacíficos para lograr una paz más permanente.  Por lo tanto, sugerimos interpretar la palabra "futuro" para aplicarla a un período mínimo de seguridad de los años de no-agresión de por lo menos diez años hasta cuando menos un cuarto de siglo, si nos atrevemos a mirar tan lejos.
Si esta garantía fuera dada por su Gobierno, la que deberá remitirla inmediatamente a los gobiernos de las naciones que he nombrado, yo podría simultáneamente preguntarles si, como estoy razonablemente seguro será, cada uno de los países enumerados, a su vez den similares garantías para transmitírselas a usted.
  Las garantías recíprocas, como las he señalado, traerán al mundo una medida de inmediato alivio.
  Propongo que si se dan, dos problemas esenciales deberían ser rápidamente discutidos en las inmediaciones de la paz resultante, y en esos debates el Gobierno de los Estados Unidos estaría encantado de participar.
  Las discusiones que tengo en mente se refieren a la manera más efectiva e inmediata a través del cual los pueblos del mundo pueden obtener alivio progresivo de la aplastante carga de armamento que está llevando cada día más de cerca al borde de la ruina económica.  Simultáneamente, el Gobierno de los Estados Unidos estaría dispuesto a participar en los debates mirando hacia la forma más práctica de la apertura de avenidas para el comercio internacional a fin de que todas las Naciones de la tierra puedan ser activadas para poder comprar y vender en igualdad de condiciones en el mercado mundial, así como poseer seguros para obtener los materiales y productos para llevar una vida económica pacífica.
  Al mismo tiempo, los otros Gobiernos además de los Estados Unidos y que están directamente interesados, podría emprender tales discusiones políticas según lo consideren necesario o conveniente.
  Reconocemos los problemas complejos del mundo que afectan a toda la humanidad, pero sabemos que el estudio y discusión de los mismos debe realizarse en un ambiente de paz.  Este ambiente de paz no puede existir si las negociaciones se ven eclipsadas por la amenaza de la fuerza o por el temor a la guerra.
  Creo que usted no malinterpretará el espíritu de franqueza con el que envío este mensaje.  Los Jefes de grandes gobiernos en esta hora crucial, son literalmente responsables del destino de la humanidad en los próximos años.  Ellos no pueden dejar de oír las oraciones de sus pueblos a estar protegidos contra el caos previsible de la guerra.  La historia los hará responsables por la vida y la felicidad de todos, incluso hasta de los más pequeños.
  Espero que su respuesta será posible para que la humanidad pierda el miedo y recupere la seguridad por muchos años por venir.
  Un mensaje similar está siendo dirigido al Jefe del Gobierno Italiano.
Franklin D. Roosevelt 
La respuesta de Hitler fue ante el Reichstag alemán el 28 de ese mismo mes, en estos términos:
Declaro solemnemente que las alegaciones de ataques de Alemania contra territorios americanos no son más que groseras mentiras, sin contar que tales alegaciones no pueden salir más que de la imaginación de un loco.
En sus declaraciones también afirmó que a través de su Ministro de Asuntos Exteriores, Joachim von Ribbentrop, planteo las siguientes cuestiones a mas de veinte países: ¿Tiene su gobierno la impresión que Alemania les amenaza?, ¿Han pedido a Roosevelt que les sirva de portavoz? Entre los países encuestados no se encontraban ni Francia, ni Gran Bretaña, ni tampoco Polonia, y que ninguno contestó afirmativamente a las cuestiones.

Como ya es sabido, antes de que acabara el verano de 1939, se firmó el Tratado de no Agresión entre Alemania y la URSS, conocido como Pacto Ribbentrop-Mólotov, que contenía un Protocolo adicional secreto donde ambas potencias definían el reparto de la Europa del Este, en el que Polonia sería la principal damnificada. Nueve días después, el 1 de septiembre, Alemania invadió Polonia, dando comienzo oficialmente a la Segunda Guerra Mundial. La URSS lo haría el día 17.

Para saber más:
Exordio
Metapedia
La Tercera
Squire

martes, 20 de agosto de 2019

Monumentos a las victimas del Holocausto en Madrid

Anteriores al homenaje de las Stolpersteine que se colocaron en Madrid la primavera de 2019 gracias al trabajo de Isabel y Jesús, ya existían en la ciudad dos monumentos en recuerdo a las victimas de la deportación y asesinato por parte de los nazis, durante la Segunda Guerra Mundial.

El primer monumento se encuentra en uno de los parque más grandes de la capital, el Parque de las Naciones, o de Juan Carlos I, y fue inaugurado el 15 de abril de 2007 por el entonces alcalde Alberto Ruiz-Gallardón, el presidente de la Comunidad Judía de Madrid, Jacobo Israel Garzón y el embajador de Israel, Víctor Harel. El monumento fu donado por la comunidad judía a la ciudad de Madrid.

El conjunto se encuentra muy próximo al "Jardín de las Tres Culturas" (referencia a la convivencia en España de las civilizaciones hebrea, cristiana y musulmana que hubo durante siglos en la Península Ibérica), concretamente junto al Vergel de los Granados o Jardín Judío.

El memorial está creado por el artista, de origen sefardí, Samuel Nahón, y el arquitecto Alberto Stisin. El motivo central del conjunto, de 10 metros de altura y 4 toneladas, es una proyección vertical de la Estrella de David, colocada sobre una plataforma formada traviesas de ferrocarril, que quieren recordar a los “trenes de la muerte” que llevaban a los deportados hasta los campos de concentración y exterminio.

A un lado, se encuentra, la estremecedora figura de un padre con su hijo en brazos, realizada tambien con traviesas, y un conjunto de otras clavadas sobre el suelo y cantos rodados.

Una placa conmemorativa reza: "En memoria de los seis millones de judíos asesinados durante la shoá por la barbaria nazi, si como de las victimas españolas, gitanas y de otros colectivos, igualmente asesinados en los campos de exterminio".

Actualmente es la pieza nº 19 de la Senda de las Esculturas, un recorrido artístico-didáctico por una serie de creaciones de diferentes escultores que exhiben una gran variedad de propuestas estéticas y simbólicas.

El segundo memorial, mucho más sencillo, está en la Ciudad Universitaria, donde tuvieron lugar duros combates durante la Guerra Civil española.

En la plaza de Ciencias del campus de Moncloa, en los jardines entre las facultades de Física, Química y Matemáticas se encuentra "Columna: un lugar para recordar", un monumento en homenaje a las víctimas españolas que murieron en el campo de concentración nazi de Mauthausen-Gusen, en Austria, y en otros campos.

En la escultura se entrelazan cuatro cuatro barras que se colocan en paralelo, formando las aristas de un prisma y que se mezclan en la parte superior e inferior formando dos nudos que se colocan en paralelo, apoyada en una pena de hormigón. La composición creada por el escultor conquense Jesús Molina, fue donada por la Fundación Domingo Malagón.

La inauguración fue realizada el 16 de abril de 2009 por el secretario de la fundación, Javier Ruiz, representantes del gobierno, del Foro por la Memoria. La Universidad Complutense estuvo representada por el rector Carlos Berzosa.

En el acto de inauguración tambien estuvo presente Emiliano Pérez, superviviente de Mauthausen-Gusen y de Concha Carretero, compañera de las "Trece rosas", jóvenes fusiladas en 1939 contra las tapias del cementerio del Este de Madrid (Cementerio de la Almudena).

El campo de concentración de Mauthausen era conocido entre los deportados como "El campo de los españoles", ya que por el pasaron más de 7.500 españoles, muchos de ellos fueron quienes lo construyeron. Mauthausen fue uno de los últimos campos en ser liberados por los aliados, que fueron recibidos con una gran pancarta realizada por los españoles, en la que se podía leer: "Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas libertadoras".

Para saber más:
Ayuntamiento de Madrid
Europa Press
Entre paréntesis
Jesús Molina
El Confidencial

viernes, 9 de agosto de 2019

Un tesoro escondido en una lata de galletas

Es 1940 y Gran Bretaña se encuentra sola ante la máquina bélica alemana. El Rey Jorge VI teme por su país pero debe luchar contra Hitler. La Lufwaffe y la RAF se baten en los cielos en lo que se conoce como la Batalla de Inglaterra. Los ingleses temen que los alemanes invadan su isla.

Un tesoro escondido en una lata de galletasAnte el miedo a de la posible invasión y tras el fracaso en la defensa de Francia y la retirada de Dunkerque, la nación se prepara para la lucha. La monarquía británica decide que las Joyas de la Corona no deben caer, bajo ningún concepto en manos de los alemanes y se decide esconderlas.

Las Joyas de la Corona, la colección más valiosa de la actualidad, tradicionalmente se han guardado custodiadas por los Beefeaters en la Torre de Londres y donde en la actualidad se pueden visitar. Pero durante la Segunda Guerra Mundial no era suficiente. Una bóveda de seguridad o una caja fuerte no eran suficientes. El Rey Jorge VI, padre de la actual reina, Isabel II, recurrió a un sistema poco ortodoxo para esconder las joyas: una sencilla lata de galletas de Fortt's Original Bath Oliver Biscuits.

Un tesoro escondido en una lata de galletas Las piedras preciosas, entre ellas las que destaca el Rubí del Príncipe Negro, que va engarzado en el centro de la corona imperial británica y que se cree que fue usado por Enrique V en su casco en la Batalla de Azincourt en 1415, se pusieron dentro de en la lata y así se llevaron hasta el Castillo de Windsor. La corona imperial británica se confeccionó para la coronación de Jorge VI en 1937.

En el más absoluto secreto se excavó una cámara, protegida con una puerta de acero, junto a una de las salidas secretas del castillo de Windsor, donde se ocultó la caja. Para evitar que el lugar fuera descubierto por posibles espías nazis, la cámara secreta se construía de noche.

El castillo también sirvió de refugio a los miembros de la Casa Real durante la Segunda Guerra Mundial, para alejarse de los bombardeos del Blitz. Entre ellos la entonces princesa Isabel que sirvió como conductora y mecánica de ambulancias en el Women’s Auxiliary Territorial Service, con 18 años. Siendo la única mujer miembro de la familia real que ingresó a las fuerzas armadas y la única cabeza de estado que sirvió en la Segunda Guerra Mundial.

Un tesoro escondido en una lata de galletas
Siempre se sospechó que las joyas se habían guardado en una cámara de seguridad de Canadá, a donde la familia real tenía planeado exiliarse en el caso de que Gran Bretaña fuera invadida. Otra teoría afirmaba que estaban escondidas en una cueva en Gales. Hasta que esta operación la descubrió el bibliotecario Oliver Urquhart Irvine, asistente del encargado de los Archivos de la Reina que halló unas cartas enviadas por el bibliotecario real, Sir Owen Morshead, a la madre del Rey Jorge VI, María de Teck, donde se describía cómo las joyas de la corona se mantenían a salvo en caso de una invasión.

La Reina Isabel II desconocía los detalles hasta que el periodista especializado en la Corona, Alastair Bruce se lo contara para la realización del documental de la BBC, "The Coronation", realizado por el 65 aniversario de su coronación.

Para saber más:
El Ibérico
BBC
Movistar (documental)
Mashable
La Vanguardia

viernes, 26 de julio de 2019

Los dibujos animados van a la guerra

Durante la Segunda Guerra Mundial, los patos Donald y Duffy, el ratón Mickey o el conejo Buggs Bunny no sólo servían de entretenimiento y diversión. Los estudios de cine utilizaron sus personajes animados para difundir propaganda bélica y "educar" a los estadounidenses acerca de sus enemigos, donde Hitler, Mussolini o el emperador Hirohito eran tremendamente ridiculizados, al igual que los demás jerarcas de los países del Eje.

Los dibujos animados van a la guerraLos animadores incluso crearon las insignias de multitud de unidades militares, como Phoebee the Seabee, la mascota de los Seabees, las unidades de ingenieros de la armada estadounidense.

Las películas de dibujos animados (cartoons) en aquellos años iban dirigidas a algo más que a los niños, teniendo en cuenta que dos de cada tres estadounidenses iban al cine todas las semanas, en donde sobre todo triunfaban las películas de Disney.

El departamento de guerra estadounidense tambien utilizó a los cartoons, creando cortos animados para las tropas como las aventuras del torpe Soldado Snafu. Una creación de Dr. Seuss (Ted Geisel), Frank Capra y Mel Blanc realizada por Warner Brothers. "Going Home" y "Booby Traps" son unos de los títulos más populares. Dr. Seuss tambien realizó multitud de caricaturas patrióticas. Una tira cómica muy popular entre la tropa era "Sad Sack" creada por el sargento George Baker y dibujante de Disney, para Yank.

Los estudios de Disney utilizaron al simpático perro Goofy para hacer propaganda. Junto a Mickey y Minnie, en una película animada, explicaron que hasta el aceite de cocina usado, podría ser vital para la victoria. En "Education For Death"  presentan la visión norteamericana del régimen nazi y cómo éste fanatiza a los jóvenes alemanes. Hasta el clásico "Los tras cerditos" se adaptó haciendo que el lobo llevara el brazalete con la esvástica.

Por supuesto, el pato Donald hizo lo propio luchando el solo contra los japoneses en el corto "Commando Duck" de 1944. En el corto "Nützi Land", Donald grita: "¡Heil Hitler!", mientras levanta su brazo derecho haciendo el saludo nazi. En el otro brazo, lleva una esvástica en el brazalete al igual que todos los demás en la película, donde los "Nutzis" han podado los árboles en formas de cruz gamada. Es una tierra donde no hay apenas nada que comer, pero incluso el gallo saluda al día con un fuerte "Heil Hitler!". Donald tambien participa en la parodia "Fuehrer's Face" (1943), un sueño en el que vive bajo el yugo nazi.

El Ejército quiso transformar, una parte de los estudios de Disney en fortificaciones defensivas que se utilizarían para ayudar a proteger una fábrica de aviones cercana contra los ataques aéreos.

En la Warner Brothers en sus desternillantes Looney Tunes, el Pato Lucas (Daffy Duck) intervino en multitud de ocasiones, hasta se infiltró tras las líneas enemigas, llegando hasta el mismísimo Hitler, en "Daffy, The Comando".

Es gobierno norteamericano, a través del Departamento del Tesoro, incluso los utilizó, como haría con muchas estrellas de cine y soldados condecorados, para las campañas de compra de bonos de guerra.
Las contribuciones de los ciudadanos se necesitaban con urgencia para la guerra porque según los personajes: "los impuestos mantienen la democracia en la marcha" y "cada dólar que gasta en algo que no necesitamos es un dólar que se gasta para ayudar a los del Eje".

En las campañas de alistamiento tambien estuvieron presentes, como "Donald Gets Drafted" en el corto de 1942. En ese papel también participó el irreverente y descarado Buggs Bunny, de la Warner Brothers, al igual que el resto de sus carismáticos personajes. Muchos de estos cortos se pueden ver en Youtube. Algunos fueron editados en video y DVD.

Los dibujos animados van a la guerraLos estudios de cine gastaron millones de metros de película para las campañas de propaganda. En Disney llegaron a gastar más de 62.000 metros entre 1942 y 1943, cinco veces más de lo que nunca hizo en tiempos de paz.
Las cifras de los Looney Tunes de la Warner llegaron a cifras muy similares.

Incluso en los cómics, la familia Donald abogó por los bonos de guerra, al igual que Mickey en el libro de historietas de "Mickey Mouse in the home front". Todos los personajes de Disney ya se habían movilizado, e incluso el dulce cervatillo Bambi luchó contra los poderes del Eje en "The Victory March" de 1942, un libro que se regalaba a niños y jóvenes para animarlos a comprar cupones de ahorro y estampillas postales con un valor de 10 centavos. muy similares a los bonos de guerra de los adultos.
Durante la Segunda Guerra Mundial se compraron en los Estado Unidos más de 185 mil millones de dólares en Bonos de Guerra.

Paramount Pictures creo dibujos animados de otros personajes emblemáticos como Superman, del que se realizaron 17 cortometrajes como "Japoteurs" y el extraño "Jungle Drums". Popeye tambien tuvo sus cortos como "Spinach Fer Britain", donde dirige un convoy que lleva suministros a Gran Bretaña a través del Atlántico.

Metro-Goldwyn-Mayer participó con cortos animados como "Blitz Wolf" en el que el país de los cerdos teme ser invadidos por los lobos que tienen como símbolo una esvástica formada por salchichas.

Para saber más:
Inside the Magic
Hipertextual
Toons at war
Wikipedia
LIFE
List Verse

sábado, 20 de julio de 2019

Lectura recomendada: Sangre y Fuego en Tobruk

David López Cabia, como yo, es un apasionado entusiasta de la Historia de la Segunda Guerra Mundial. Esa pasión compartida le ha llevado a publicar, de momento, cuatro novelas ambientadas en ese periodo histórico. Tambien es un gran aficionado a la recreación histórica.

En “Sangre y Fuego en Tobruk” el teniente, Marr II, el sargento Hicks y los soldados Baldrick y Carroll son unos comandos británicos que participan en la operación Flipper (noviembre de 1941), al mando del teniente coronel Geoffrey Keyes para capturar o eliminar a Erwin Rommel, que había cambiado radicalmente el curso de la guerra en África. Finalmente la operación fracasó al encontrarse Rommel muy lejos del lugar donde se llevó a cabo. Después participan en el ataque del SAS al aeródromo de Sidi Haneish (julio de 1942) en el que se destruyeron o averiaron 37 aviones de la Luftwaffe.

La última intervención es la operación Agreement (septiembre 1942), una desastrosa incursión anfibia contra el puerto de Tobruk que tenía como objetivo la destrucción de las instalaciones portuarias de la ciudad, los depósitos de combustible, unos talleres de reparaciones de blindados y rescatar a los prisioneros de guerra en manos de los alemanes. En la operación participaron los soldados del Grupo del Desierto de Largo Alcance (LRDG). El Servicio Aéreo Especial (SAS) y los Comandos.

David, aunque ya había escrito algún relato corto, como “El día de los días”, sobre el Día D, y tiene alguno en el tintero, hace cuatro años publicó su primera novela “La Última Isla”, donde cuenta las historias de un marine estadounidense y de un soldado japonés durante la batalla de Okinawa. Una historia tan real que el hijo de un veterano japonés le felicitó por lo que se parecía a la historia vivida por su padre en aquella batalla.

En 2016 apareció “En el Infierno Blanco” donde presenta la dura vida de un soldado de infantería durante el asedio a Bastogne en la batalla de las Ardenas.
La tercera novela es “Indeseables”. En ella un grupo de comandos “algo peculiar”, que nos recuerdan a los inolvidables personajes de Sven Hassel, se han de enfrentar tras la retirada de Dunkerque, al desastre del desembarco en Dieppe y al asalto al puerto de Saint-Nazaire.

Los que nos dedicamos a la divulgación histórica apreciamos que escritores como David tengan tan buena acogida entre el público y que vaya tocando temas menos conocidos por el público general. Creo que es una buena manera de llevar la historia a la gente.

David no plantea historias alternativas o inventadas, sus personajes viven hechos históricos. Aunque sus personajes sean ficticios bien podrían ser perfectamente actores reales en las batallas de la Segunda Guerra Mundial. Como los comandos Marr, Hicks, Baldrick y Carroll; y la agente del SOE Ida, de “Sangre y Fuego en Trobruk”.

“Sangre y Fuego en Tobruk”, como sus anteriores novelas son una estupenda lectura, especialmente en este caluroso verano que nos ayudará a sumergirnos aún más en las aventuras de los comando en el desierto del Norte de África.

La novela se puede adquirir directamente a través de David López Cabia en su correo electrónico  que además lo podrá dedicar, o en la librería Tercios Viejos, de Madrid, entre otras.

Para saber más:
Diario de Burgos
Circulo Rojo
Todo Literatura

jueves, 11 de julio de 2019

Los jardines del Diablo

Tras ser detenidos en El Alamein, la situación de los soldados alemanes e italianos se complicó. En el ejército británico, el general Auchinleck fue sustituido por un carismático general Bernard L. Montgomery. El nuevo comandante del 8º Ejército preparaba una ofensiva en El Alamein para dar el golpe de gracia al Afrika Korps de Rommel.

Con la Royal Navy dominando los mares y la Royal Air Force haciéndose con la supremacía aérea, los británicos causaban estragos en los convoyes de aprovisionamientos del Eje. Por su parte, Montgomery había acumulado numerosos refuerzos, armas, tanques y suministros para su gran ofensiva en El Alamein.

Viéndose en una situación de inferioridad numérica, el mariscal de campo Rommel pasó a asumir una estrategia defensiva. Así pues, para contener la avalancha del 8º Ejército, dispuso grandes campos minados conocidos como "jardines del diablo".

Para los zapadores alemanes el modo de hacer la guerra cambió considerablemente al llegar al norte de África. Precisamente el desierto presentaba un escenario ideal para la guerra de minas. Pese a que el protagonismo fue acaparado por las tripulaciones de blindados y por la infantería, la guerra en África no puede entenderse sin los zapadores del Afrika Korps, dirigidos por el coronel Hecker. Entre estas unidades cabe destacar a los batallones de zapadores 200, 220 y 900.

Además de los campos de minas convencionales, se sembraron nuevas extensiones de terreno minado, verdaderas trampas explosivas. El entramado defensivo del Eje era una auténtica tela de araña de minas y alambre de espino. Se colocaron alrededor de medio millón de minas para frenar a las fuerzas británicas y de la Commonwealth.

El mariscal Rommel se ocupó de proporcionar a sus tropas todo lo necesario para erigir impenetrables campos de minas. Así, el Afrika Korps recibió numerosos postes de hierro y alambradas para formar unas mortíferas trampas que adquirían forma de U.

Eran multitud de artefactos explosivos los que podían encontrarse en los jardines del diablo. Las minas en forma de plato se dispusieron en tres pisos, de tal manera que, si los británicos desconectaban la primera mina, estallaría la segunda, mientras que, si lograba desactivar la segunda, la tercera terminaría por explotar. En conclusión, una trampa de lo más maquiavélica.

Incluso las granadas de mano italianas fueron sembradas en los jardines del diablo, actuando a modo de minas antipersonas. Ahora bien, especialmente peligrosas resultaban las bombas de aviación. Estamos hablando de bombas de nada más y nada menos que de 100 kilos y de 500 kilos. Estos artefactos se disponían ocultos entre los restos de los vehículos y si se accionaban los alambres unidos a ellas, hacían explosión.

Incluso las tropas que servían en las divisiones acorazadas tenían mucho que temer, pues si pasaban por encima de un poste, podían accionar una carga explosiva capaz de hacer volar por los aires un carro de combate.
No cabe duda de que los zapadores alemanes trabajaron incansablemente, día y noche, para tener a punto los monstruosos campos de minas que debían detener al 8º Ejército británico. De hecho, el propio Rommel inspeccionó personalmente los trabajos de minado en compañía del coronel Hecker, quien le explicaba con todo detalle los esfuerzos de sus zapadores.

Sin duda, los zapadores del Afrika Korps se enfrentaron a unas labores muy peligrosas. Así, los zapadores de Hecker se acercaban al terreno en cuestión con cautela. Una vez llegados al área de operaciones, descendían de sus vehículos mientras una unidad de ametralladoras les proporcionaba escolta.

El trabajo se dividía de la siguiente manera. El primer grupo descargaba las temidas minas de los vehículos, el segundo se encargaba de sembrar las minas y, a continuación, el tercero se encargaba de taparlas. Por último, había que activar las minas. Ahora bien, la colocación de estas minas debía ser lo más precisa posible, de tal manera que se ajustase a la perfección a lo indicado en los mapas.

Y para que la defensa fuese efectiva, tras los jardines del diablo aguardaba la infantería atrincherada. Entre estos campos de muerte, quedaban pequeños espacios que fueron cubiertos por minas T y S. Tan solo pequeños senderos permitían a las compañías alemanas comunicarse entre sí.
David López Cabia

David López Cabia es escritor y ha publicado recientemente la novela bélica "Sangre y Fuego en Tobruk".

Para saber más:
Afrika Korps, de Paul Carell
El Alamein, de Jon Latimer
David López Cabia Blog

lunes, 24 de junio de 2019

El sucio e incompetente verdugo de Nüremberg

John C. Woods fue el verdugo que ejecutó a los criminales nazis sentenciados en los juicios de Nüremberg, en la noche del 15 al 16 de octubre de 1946. Pero no era especialmente conocido por su trabajo como verdugo, lo era por su escasa higiene personal y ser alcohólico. Tambien por ser especialmente cruel con los reos al modificar las sogas con las que fueron ahorcados para que estos sufrieran más antes de morir.

Las sentencias se cumplieron en un improvisado patíbulo instalado en el gimnasio del Palacio de Justicia de Nüremberg. Woods ajustició a los diez jerarcas nazis en apenas una hora y media.
En una entrevista a la revista Stars and Stripes, dijo:
Colgué a esos diez nazis en Nüremberg y me siento orgulloso de ello; hice un buen trabajo. Todo fue de primera […], no recuerdo un trabajo mejor.
Aunque eso no es lo que otros verdugos opinaban de su trabajo, creían que era un chapucero.

La carrera militar de Woods no era precisamente intachable. Se alistó en la armada norteamericana con 18 años y sirvió en el USS Saratoga. A los pocos meses se cansó de la vida en la marina y decidió desertar. Cuando poco después lo detuvieron tuvo que someterse a un examen psiquiátrico en el que fue diagnosticado de "Inferioridad psicopática constitucional sin psicosis" y se le dio baja en el servicio.

Tras pasar por los Civilian Conservation Corps de donde fue expulsado con deshonor por ausentarse seis días del servicio y a pesar de la baja en la marina, en 1943 se volvió a alistar, esta vez en el ejército. En 1944 fue destinado a un batallón de ingenieros de combate en Inglaterra. Se desconoce que participara en el Desembarco de Normandía. Durante su estancia en Francia fue cambiando varias veces de unidad hasta que acabó como verdugo del 3er Ejército de los Estados Unidos.


Para llegar a ser verdugo del 3er ejército mintió. Afirmó que había ejercido en Oklahoma y Texas, cuando en realidad no tenía experiencia ninguna como ejecutor. Fue ascendido a sargento mayor y finalmente se convirtió en el único verdugo estadounidense en Francia. Hasta entonces las ejecuciones la realizó un británico que venía de estirpe de verdugos.

Hasta Nüremberg ajustició a 34 soldados estadounidenses y colaboró en otras tres muertes. Tambien participó en al menos 11 ahorcamientos fallidos de soldados estadounidenses entre 1944 y 1946.

Según sus compañeros, Woods, no seguía las normas, no se limpiaba los zapatos ni se afeitaba. Siempre vestía de manera descuidada. Sus pantalones siempre estaban sucios y sin planchar, llevaba la misma chaqueta durante semanas, a veces parecía que incluso dormía con ella puesta, sus galones de sargento mayor estaban sujetos a la manga por una endeble puntada de hilo amarillo a cada extremo y siempre llevaba la gorra arrugada y descolocada. Era un alcohólico que tenía los dientes amarillos, un aliento asqueroso y un cuello siempre sucio. Pero esto no le importó al coronel Burton C. Andrus, que odiaba a los alemanes con toda su alma.

Cuando llegó el momento de preparar las horcas Woods tuvo muchos problemas al desconocer la estatura y el peso de los ajusticiados. Tuvo que ir improvisando sobre la marcha.
Durante las primeras ejecuciones todo fue normal. Cuando le tocó a Julius Streicher (editor del diario nazi Der Stürmer) todo se complicó. Tras ponerle la capucha, Woods tiró de la palanca. Se abrió la trampilla y Streicher cayó al vacío. Cuando la cuerda se tensó esta comenzó a balancearse y los gruñidos de agonía de Streicher no dejaban de sonar. Woods se metió bajo el cadalso y tiró de sus pies hacia abajo. el nazi finalmente murió tras una gran agonía.

Según algunos testigos afirmaron a la revista The Star, Woods lo preparó para que sufriera, odiaba a los nazis, y Streicher subió al patíbulo gritando iiiHeil Hitler!!!. Afirman que le colocó mal la soga para que no le partiera el cuello. Repitió la operación con los restantes que tardaron varios minutos en morir. Hasta 24 minutos en el caso de Alfred Jodl.

Finalmente, cosas del destino, el verdugo sucio e incompetente de Nüremberg murió electrocutado en 1950 mientras trataba de reparar un equipo de iluminación.

Para saber más:
Nüremberg. Juicio al nazismo, de Fernando Paz
The Nuremberg Trial: A History of Nazi Germany as Revealed Through the Testimony at Nuremberg, de Joe Julius Heydecker y Johannes Leeb.
World War II Gravestone
Foro Paralelo
ABC
Wikipedia

domingo, 16 de junio de 2019

Aline Griffith, la condesa espía

Aline Griffith fue una espía aliada en el Madrid de la Segunda Guerra Mundial que llegó a la capital española en la Nochevieja de 1943 para espiar a los nazis que estaban establecidos en España.

La norteamericana Aline era una esbelta modelo de moda procedente de una familia adinerada con una excelente educación, que con con tan solo 22 años comenzó sus labores como espía, aprovechándose de su éxito en Estados Unidos y Europa, para la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), antecesora de la CIA. Su primer trabajo fue descifrar mensajes.

Aline Griffith, la condesa espíaDesde el lujoso hotel Ritz se relacionó con lo más granado de la alta sociedad española y con toreros o cantantes. Su situación le sirvió para hacerse con "amigos" de todas las clases. El Madrid en el que Aline se movía "era apasionante, los hombres eran galanes, existían infinidad de fiestas donde se lucían joyas auténticas y vestidos largos. Era un ciudad muy interesante, con mucha clase y elegancia". Esa élite no sufrían la escasez de la posguerra.

Madrid durante la Segunda Guerra Mundial era una ciudad llena de espías y clandestinidad en una España que estaba entre la "neutralidad" o "no beligerancia". Una ambigüedad que favorecía más los intereses Alemanes que los de los Aliados.

Aline Griffith, la condesa espía
Por un lado se encontraba el Salón de Té Embassy que ayudó a cientos de huidos del nazismo a salir de Europa con la colaboración de British Council dirigido por el hispanista Walter Starkie y asistido por el médico del instituto Eduardo Martínez Alonso.
En el lado contrario se encontraba el restaurante Horcher de Madrid, situado en el número 6 de la calle Alfonso XII, a unos pasos del parque del Retiro y muy cercano al lugar donde, por entonces, se encontraba el British Council.
Precisamente en el Restaurante Horcher coincidieron la espía norteamericana y el Reichsführer-SS, Heinrich Himmler, cuando visitó a la capital en su viaje en busca del Santo Grial que lo llevó hasta el monasterio de Montserrat, en Cataluña.

Entre los mejores contactos de Aline Griffith se encontraba el francés Bernard Hinder, propietario del mítico salón de baile Pasapoga, que por su situación y su habilidad lograba enterarse de importantes asuntos oscuros que se movían entre el alcohol, los bailes y los sillones de su local.

Su mejor arma de espía era su juventud, belleza y simpatía, aunque en su pequeño bolso de fiesta portaba un minúscula pistola que la protegió frente a un espía alemán que descubrió su tapadera y quiso matarla. Cuando se casó en 1947 con Luis Figueroa y Pérez de Guzmán el Bueno, conde de Quintanilla, el título de Condesa de Romanones fue la tapadera definitiva.

Aline Griffith, la condesa espía
Destapó la red de espionaje que Himmler tenía en España y organizó su propia red en Madrid, participó en operaciones previas al desembarco de Normandía y fue un elemento clave en la guerra de engaño y desinformación contra los alemanes. Después de finalizar la Segunda Guerra Mundial no dejó de espiar.

Griffith además de espía era escritora, aunque no se hizo muy conocida hasta 1987 cuando se publicó "La espía vestía de rojo" la autobiografía que contaba sus andanzas como espía en Madrid. Dos años después publicaría "La espía fue a bailar", que también muestra su vida como agente secreto en la década de los sesenta para la CIA, que abandonó a mediados de la década de 1980, para dedicarse a escribir.

Aline Griffith pasos sus últimos años de su vida entre Nueva York y Madrid, donde falleció el 11 de diciembre de 2017 a los 94 años de edad. Unos meses antes creó la Fundación Aline Condesa Viuda de Romanones para preservar su legado como espía. Su herencia estuvo llena de polémica durante bastante tiempo, por problemas con presuntos delitos de apropiación indebida, administración desleal, estafa, falsedad documental y blanqueo de capitales en los que se vieron inmersos sus herederos.

Para saber más:
La espía que vestía de rojo, de Aline Condesa de Romanones
Hoy
ABC
Wikipedia
Lecturalia

domingo, 9 de junio de 2019

Otra perspectiva del Día D

Nadie duda de la envergadura y de la importancia del desembarco de Normandía, llevado a cabo el 6 de junio de 1944, pero ¿realmente fue el principio del fin del III Reich?

Hollywood es, quizás, el mayor responsable de dar la impresión de que el Día D fue la operación más importante de la Segunda Guerra Mundial, con películas como "El día más largo" o "Salvar al soldado Ryan", pero la realidad quizás no sea así.

Otra perspectiva del Día D
El Ejército Rojo había estado luchando contra los alemanes en el Este durante casi tres años cuando llegó el Día D y había logrado hacer retroceder a las tropas alemanas desde Stalingrado, en 1943.

Durante las operaciones del desembarco participaron 156000 hombres (cinco divisiones de infantería y tres divisiones aerotransportadas) de los que 10500 murieron, resultaron heridos o desaparecieron. Durante el 6 de junio, 3500 planeadores, 5000 cazas y 3000 bombarderos (11500 aparatos) sobrevolaron las playas normandas, perdiendo 127 aviones.

La fuerza naval fue el mayor despliegue de la historia con 6.939 buques y la fuerza del desembarco propiamente dicha comprendió 4.126 barcos y barcazas en 47 convoyes.

Otra perspectiva del Día DFrente a las fuerzas aliadas se encontraban algo menos de 150000 soldados del 7º Ejército en Normandía, de los que unos 50000 se encontraban en los lugares del desembarco, de ellos perdieron unos 10000. Cerca de las playas, tan solo se encontraban la 21 división blindada, al sureste de Caen, y seis divisiones de infantería. Otras divisiones blindadas estaban situadas en Evreux y Alençon-Le Mans; y al norte del Sena, cerca de Mons, Péronne y Senlis.

La Luftwaffe era meramente testimonial, ya que una gran parte de los aparatos fueron enviados al frente del Este. Solo había una decena de bombarderos y cazas. La Kriegsmarine disponía de 30 lanchas, 4 destructores, 9 torpederos y 35 submarinos en las costas francesas.

Durante la posterior Batalla de Normandía (hasta el 30 de agosto), las bajas aliadas fueron de unos 225000 soldados, 4100 aviones y otros 4000 blindados​. Por parte alemana son entre 400000 y 450000 soldados, más de 2100 aviones y unos 2200 tanques y cañones de asalto​.

Otra perspectiva del Día DAunque los datos de la operación, son abrumadores, otras cifras lo superan. El desembarco de Normandía no tan fue decisivo para el desenlace final de la Segunda Guerra Mundial como pueda parecer. El fin de la guerra tuvo más que ver con las victorias del Ejército Rojo, principalmente en Stalingrado, Kursk y la Operación Bagration. Durante tres años, los aliados occidentales alargaron la apertura del segundo frente que Stalin pedía desde 1942. Tambien es cierto que los Estado Unidos, a través de la Ley de Préstamo y Arriendo aportó a la URSS más de 11 millones de dólares en material de guerra.

Stalingrado (17 de julio de 1942 al 2 de febrero de 1943) supuso para Alemania y sus aliados 730000 muertos, heridos y desaparecidos y más de 90000 prisioneros. Tambien perdieron 900 aviones, 1000 carros de combate y 6000 piezas de artillería. A los soviéticos les costó 1130000 muertos, heridos y desaparecidos, 4300 carros de combate, 2700 aviones y 15700 piezas de artillería.​ En la batalla se llegaron a enfrentar más de 1 millón cien mil soviéticos contra otro millón de alemanes. Fue la primera derrota que sufría el Ejército alemán en la guerra.

Otra perspectiva del Día D
Kursk (5 de julio de 1943 al 23 de agosto de 1943) enfrentó a 778000 soldados alemanes contra 1426000 soldados soviéticos y más de 12000 cañones y blindados alemanes contra 30000 por parte soviética. Tuvo un coste de 685000 bajas, entre 4200 y 5500 tanques y cañones de asalto, 5200 piezas de artillería y más de 1600 aviones, por parte soviética. Los alemanes sufrieron 294000 bajas y perdieron 1500 tanques y cañones de asalto, 3000 piezas de artillería y 1200 aviones.

Durante la Operación Bagration (22 de junio al 19 de agosto de 1944) Alemania se enfrentó a la URSS con 1000000 soldados y ​más de 3000 piezas de artillería, tanques y cañones de asalto. El enemigo disponía de 2330000 soldados soviéticos y casi 80000 polacos, y contaron con 9600 piezas de artillería, tanques y cañones de asalto. Las bajas soviéticas y polacas son más de 183000 muertos y 583000 heridos frente a 230000 heridos y 60000 muertos por parte alemana.

A partir de estos datos, que cada uno saque sus propias conclusiones.

Para Saber más:
El Día D: La Batalla de Normandía, de Antony Beevor
La Batalla por Stalingrado, de William Craig
La Batalla de Kursk, de Dennis E. Showalter
Operación Bagration, 1944: La gran ofensiva de Stalin en el Este, de Antonio Muñoz Lorente
BBC
Sputnik
D-Day Overlord

domingo, 2 de junio de 2019

Las Bandas de Invasión

En cientos de fotografías o en películas y series como “Hermanos de Sangre” (Band of Brothers) aparecen aviones con unas franjas blancas y negras en las alas y el fuselaje. Esas franjas se conocen como Bandas de Invasión y fueron utilizadas durante y después del desembarco de Normandía.

Se habían planeado marcas similares para los aviones involucrados en la Operación Jubileo, llevada a cabo Dieppe en agosto de 1942, donde las llevarían los Spitfire pintados en el morro y en la aleta de cola. Finalmente se desestimaron.

Las bandas constaban de tres franjas blancas y dos negras, de entre 18 y 24 pulgadas cada una (45,72 y 60,96 cm), según el tamaño del avión, que rodeaban el fuselaje justo por delante del plano de cola del aparato así como en las superficies superior e inferior de las alas, sin tapar los indicativos nacionales. La finalidad de estas marcas era que fueran claramente reconocidos por las fuerzas amigas y reducir los casos de incidentes de fuego amigo.

El plan para dotar a los aparatos con estas franjas se aprobó el 17 de mayo de 1944 debido a los derribos de 23 C-47 Dakota durante la invasión de Sicilia, por fuego amigo. El 1 de junio se empezó a familiarizar a las tripulaciones con estas marcas, pero no se dio la orden de pintar las franjas a las unidades de transporte de tropas hasta el 3 de junio y las de combate y bombardeo hasta el día 4.

Las bandas se aplicaron a los cazas, aviones de reconocimiento, transporte de tropas y planeadores  y bombarderos ligeros de dos motores. En los bombarderos pesados de cuatro motores de la Octava Fuerza Aérea estadounidense y de la RAF no se pintaron ya que había pocas posibilidades de que fueran confundidos, pues la Luftwaffe carecía de aparatos de eses tamaño.

La orden incluía también a los aparatos encargados de la defensa de Gran Bretaña y a los de apoyo, como los de rescate en el mar.

Con el fin de evitar que el avión estuviera comprometido cuando se encontraba en las bases avanzadas en Francia, estas franjas se retiraron un mes después del Día D de las superficies superiores de los aviones y se eliminaron definitivamente a finales de 1944.

Este tipo de identificación también se usaron después de la Segunda Guerra Mundial durante la Guerra de Corea y la Crisis de Suez de 1956.

Para saber más:
Enciclopedia Ilustrada de la Aviación. Volumen 3
Classic Warbirds
History on the Net
Youtube
IPMS Mckinstry
Aircorps Aviation
Picfair

domingo, 26 de mayo de 2019

Esvásticas en el Amazonas

En el interior de la selva amazónica brasileña, se encuentra una tumba marcada por una gran cruz de madera y tres metros de altura con una esvástica grabada, en un cementerio cerca del remoto puesto fronterizo de Laranjal do Jari, un largo río amazónico brasileño, afluente del río Amazonas. En la cruz se puede ver grabada una inscripción en alemán:
Joseph Greiner murió aquí de fiebre el 2 de enero de 1936, durante un servicio alemán de investigación. Expedición alemana del Amazonas Jari 1935-37.
Esvásticas en el AmazonasEsta es una historia muy poco conocida de la exploración del Infierno Verde amazónico.

Entre 1935 y 1937, un equipo de exploradores del III Reich estuvo en la región, a las ordenes del zoólogo y documentalista, miembro de las SS, Otto Schulz-Kampfhenkel. El equipo viajó a Brasil a realizar investigaciones de antropología, arqueología, topografía y medio ambiente. Era el "Proyecto Guyana".

A su llegada cortaron su camino a través de la selva alrededor de la frontera de Brasil con la vecina Guayana Francesa. Tomaron para la investigación cráneos de animales, restos arqueológicos y estudiaron la topografía a lo largo del río Jari, un afluente de 800 kilómetros del gran río Amazonas.

Pero las cosas se complicaron para los exploradores desde el comienzo. La expedición disponía un hidroavión Heinkel He72BW Seekadett, pero capotó tras golpearse contra un tronco flotante sólo un par de semanas después de que la expedición comenzara, según informó un diario brasileño de la época.
Entonces se vieron en la necesidad de depender de los nativos para sobrevivir y encontrar su camino a través de la selva.

Esvásticas en el AmazonasEl paludismo y otras enfermedades los diezmaron. Schulz-Kampfhenkel enfermó de difteria y una fiebre desconocida acabó con la vida de Joseph Grenier. La expedición fue abandonada, y hoy sólo queda en la selva la cruz que recuerda en homenaje a Grenier y su expedición.

A su vuelta de Brasil, en Alemania, los exploradores fueron recibidos como héroes. Sobre la expedición se elaboró el informe "Rätsel der Urwaldhölle" (Misterios de la Selva), que fue editado en 1938 como un libro. Tambien se produjo una película documental con el mismo titulo que tuvo bastante éxito.

En 1940, Himmler le encomendó que preparara un nuevo proyecto en la selva amazónica.
Una expedición militar alemana debía llegar al norte de Brasil y desde allí, ayudados por los indígenas con los que estuvieron en la anterior expedición apoderarse de la Guyana francesa y las colonias holandesas y británicas (Surinam y Guyana). Schulz-Kampfhenkel consideraba que establecer posiciones alemanas en Sudamérica reduciría la influencia de los Aliados en el subcontinente. Además de que podría ser un asentamiento para un pueblo dominante ario. Finalmente, Himmler paralizó la operación muy probablemente porque la Guyana Francesa ya había caído en manos del régimen colaboracionista de Vichy.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Schulz-Kampfhenkel se dedicó a diversas investigaciones geográficas por África y Europa.

Para saber más:
Das Guayana-Projekt: Ein deutsches Abenteuer am Amazonas, de Jens Glüsing
New York Times
Deutsche Welle
Spiegel
Monografias

viernes, 17 de mayo de 2019

El silencio aliado sobre la masacre de Katyn

En el mes de abril de 1940 casi 4500 soldados polacos fueron fusilados y enterrados en una fosa común en las proximidades de la ciudad de Smolensk, en el bosque de Katyn.

Masacre de Katyn
Esta fue una de las múltiples masacres que fueron realizadas por orden del sanguinario Lavrenty Beria a través del NKVD, que el controlaba, y autorizadas personalmente por Stalin.

Igual que su antagonista Hitler, Stalin quería eliminar cualquiera que tuviera la posibilidad de animar a la población a organizarse para resistir a las fuerzas de ocupación. Hay que tener en cuenta que en esos momentos Polonia estaba dividida en dos entre Alemania y la Unión Soviética. El NKVD ejecutó además de los 4000 de Katyn a otros 11000 soldados y otros 6000 civiles en lo que se consideró, por ser el caso de Katyn el primero en descubrirse, como las masacres de Katyn.

En 1943, tres años después de cometerse los crímenes del bosque de Katyn, en el mismo mes de abril, y tras romper Hitler el pacto con Stalin dos años antes e invadiera la Unión Soviética, los alemanes abrieron las fosas y exhumaron los cadáveres. Durante la exhumación hallaron pruebas que implicaban directamente a los soviéticos. La propaganda nazi se aprovecho de ello e infló la cifra hasta los 10000. Los rusos desmintieron los hechos y culparon del crimen a los alemanes.

Masacre de Katyn
Documento con la autorización de Stalin (1ª firma, en azul).
Los servicios de inteligencia británicos opinaban igual que el gobierno polaco exiliado en Londres. Ambos sospechaban que los soviéticos querían eludir su responsabilidad en la masacre culpando a los alemanes de falsear las pruebas.

El representante británico ante el gobierno polaco en el exilio, Owen O´Malley redactó un informe secreto que tenía como conclusión que los responsables claros eran los soviéticos, pero a la vez opinaba que los gobiernos británico y estadounidense debían echar tierra sobre el asunto ante la urgente necesidad de establecer "relaciones cordiales" con la Unión Soviética.

El informe lo reenvió el primer ministro Winston Churchill al presidente Franklin D. Roosevelt pidiéndole que se la devolviera para evitar que se filtrara a los medios extraoficiales. En el informe Churchill anotó: "Una historia lúgubre pero bien escrita, tal vez demasiado". La responsabilidad de los alemanes resultaba admisible, teniendo en cuenta de que eran el enemigo común.
Por supuesto Roosevelt tampoco quería enemistarse con su aliado del Este y nunca mencionó el informe de O´Malley.

Aún hoy hay historiadores que mantienen la versión soviética de los hechos a pesar de que en 1990, por orden de Mijaíl Gorvachov se empezaron a desclasificar documentos que desvelaban que las masacres fueron autorizadas desde los más altos estamentos de Moscú. Entre los documentos se hallaba una orden firmada por Stalin y otros líderes soviéticos que llevó a la muerte de más de 20000 prisioneros de guerra polacos. Los miembros del Politburó que aprobaron la matanza de Katyn, fueron, además de Lavrenti Beria, el principal ejecutor de las ordenes: Lázar Kaganovich, Mijail Kalinin, Viacheslav Molotov y Kliment Voroshilov.

A pesar de que en 1990 reconoció la matanza, desde 2005 el gobierno ruso mantiene que no fue un acto de genocidio sino un acto de guerra ya prescrito. En 2004 Vladimir Putin detuvo toda la investigación impulsada por Gorvachov en virtud de una disposición secreta de la Fiscalía Militar que la establecía como alto secreto. Hasta hoy se siguen sin aclarar debidamente los hechos y los culpables.

Para saber más:
Manipulando la Historia, de Eric Frattini
Katyn: Stalin's Massacre and the Seeds of Polish Resurrection, de Paul Allen
Libertad Digital
Cold War Museum
Archivos Federales Rusos
El País
La Vanguardia