jueves, 11 de julio de 2019

Los jardines del Diablo

Tras ser detenidos en El Alamein, la situación de los soldados alemanes e italianos se complicó. En el ejército británico, el general Auchinleck fue sustituido por un carismático general Bernard L. Montgomery. El nuevo comandante del 8º Ejército preparaba una ofensiva en El Alamein para dar el golpe de gracia al Afrika Korps de Rommel.

Con la Royal Navy dominando los mares y la Royal Air Force haciéndose con la supremacía aérea, los británicos causaban estragos en los convoyes de aprovisionamientos del Eje. Por su parte, Montgomery había acumulado numerosos refuerzos, armas, tanques y suministros para su gran ofensiva en El Alamein.

Viéndose en una situación de inferioridad numérica, el mariscal de campo Rommel pasó a asumir una estrategia defensiva. Así pues, para contener la avalancha del 8º Ejército, dispuso grandes campos minados conocidos como "jardines del diablo".

Para los zapadores alemanes el modo de hacer la guerra cambió considerablemente al llegar al norte de África. Precisamente el desierto presentaba un escenario ideal para la guerra de minas. Pese a que el protagonismo fue acaparado por las tripulaciones de blindados y por la infantería, la guerra en África no puede entenderse sin los zapadores del Afrika Korps, dirigidos por el coronel Hecker. Entre estas unidades cabe destacar a los batallones de zapadores 200, 220 y 900.

Además de los campos de minas convencionales, se sembraron nuevas extensiones de terreno minado, verdaderas trampas explosivas. El entramado defensivo del Eje era una auténtica tela de araña de minas y alambre de espino. Se colocaron alrededor de medio millón de minas para frenar a las fuerzas británicas y de la Commonwealth.

El mariscal Rommel se ocupó de proporcionar a sus tropas todo lo necesario para erigir impenetrables campos de minas. Así, el Afrika Korps recibió numerosos postes de hierro y alambradas para formar unas mortíferas trampas que adquirían forma de U.

Eran multitud de artefactos explosivos los que podían encontrarse en los jardines del diablo. Las minas en forma de plato se dispusieron en tres pisos, de tal manera que, si los británicos desconectaban la primera mina, estallaría la segunda, mientras que, si lograba desactivar la segunda, la tercera terminaría por explotar. En conclusión, una trampa de lo más maquiavélica.

Incluso las granadas de mano italianas fueron sembradas en los jardines del diablo, actuando a modo de minas antipersonas. Ahora bien, especialmente peligrosas resultaban las bombas de aviación. Estamos hablando de bombas de nada más y nada menos que de 100 kilos y de 500 kilos. Estos artefactos se disponían ocultos entre los restos de los vehículos y si se accionaban los alambres unidos a ellas, hacían explosión.

Incluso las tropas que servían en las divisiones acorazadas tenían mucho que temer, pues si pasaban por encima de un poste, podían accionar una carga explosiva capaz de hacer volar por los aires un carro de combate.
No cabe duda de que los zapadores alemanes trabajaron incansablemente, día y noche, para tener a punto los monstruosos campos de minas que debían detener al 8º Ejército británico. De hecho, el propio Rommel inspeccionó personalmente los trabajos de minado en compañía del coronel Hecker, quien le explicaba con todo detalle los esfuerzos de sus zapadores.

Sin duda, los zapadores del Afrika Korps se enfrentaron a unas labores muy peligrosas. Así, los zapadores de Hecker se acercaban al terreno en cuestión con cautela. Una vez llegados al área de operaciones, descendían de sus vehículos mientras una unidad de ametralladoras les proporcionaba escolta.

El trabajo se dividía de la siguiente manera. El primer grupo descargaba las temidas minas de los vehículos, el segundo se encargaba de sembrar las minas y, a continuación, el tercero se encargaba de taparlas. Por último, había que activar las minas. Ahora bien, la colocación de estas minas debía ser lo más precisa posible, de tal manera que se ajustase a la perfección a lo indicado en los mapas.

Y para que la defensa fuese efectiva, tras los jardines del diablo aguardaba la infantería atrincherada. Entre estos campos de muerte, quedaban pequeños espacios que fueron cubiertos por minas T y S. Tan solo pequeños senderos permitían a las compañías alemanas comunicarse entre sí.
David López Cabia

Para saber más:
Afrika Korps, de Paul Carell
El Alamein, de Jon Latimer

lunes, 24 de junio de 2019

El sucio e incompetente verdugo de Nüremberg

John C. Woods fue el verdugo que ejecutó a los criminales nazis sentenciados en los juicios de Nüremberg, en la noche del 15 al 16 de octubre de 1946. Pero no era especialmente conocido por su trabajo como verdugo, lo era por su escasa higiene personal y ser alcohólico. Tambien por ser especialmente cruel con los reos al modificar las sogas con las que fueron ahorcados para que estos sufrieran más antes de morir.

Las sentencias se cumplieron en un improvisado patíbulo instalado en el gimnasio del Palacio de Justicia de Nüremberg. Woods ajustició a los diez jerarcas nazis en apenas una hora y media.
En una entrevista a la revista Stars and Stripes, dijo:
Colgué a esos diez nazis en Nüremberg y me siento orgulloso de ello; hice un buen trabajo. Todo fue de primera […], no recuerdo un trabajo mejor.
Aunque eso no es lo que otros verdugos opinaban de su trabajo, creían que era un chapucero.

La carrera militar de Woods no era precisamente intachable. Se alistó en la armada norteamericana con 18 años y sirvió en el USS Saratoga. A los pocos meses se cansó de la vida en la marina y decidió desertar. Cuando poco después lo detuvieron tuvo que someterse a un examen psiquiátrico en el que fue diagnosticado de "Inferioridad psicopática constitucional sin psicosis" y se le dio baja en el servicio.

Tras pasar por los Civilian Conservation Corps de donde fue expulsado con deshonor por ausentarse seis días del servicio y a pesar de la baja en la marina, en 1943 se volvió a alistar, esta vez en el ejército. En 1944 fue destinado a un batallón de ingenieros de combate en Inglaterra. Se desconoce que participara en el Desembarco de Normandía. Durante su estancia en Francia fue cambiando varias veces de unidad hasta que acabó como verdugo del 3er Ejército de los Estados Unidos.


Para llegar a ser verdugo del 3er ejército mintió. Afirmó que había ejercido en Oklahoma y Texas, cuando en realidad no tenía experiencia ninguna como ejecutor. Fue ascendido a sargento mayor y finalmente se convirtió en el único verdugo estadounidense en Francia. Hasta entonces las ejecuciones la realizó un británico que venía de estirpe de verdugos.

Hasta Nüremberg ajustició a 34 soldados estadounidenses y colaboró en otras tres muertes. Tambien participó en al menos 11 ahorcamientos fallidos de soldados estadounidenses entre 1944 y 1946.

Según sus compañeros, Woods, no seguía las normas, no se limpiaba los zapatos ni se afeitaba. Siempre vestía de manera descuidada. Sus pantalones siempre estaban sucios y sin planchar, llevaba la misma chaqueta durante semanas, a veces parecía que incluso dormía con ella puesta, sus galones de sargento mayor estaban sujetos a la manga por una endeble puntada de hilo amarillo a cada extremo y siempre llevaba la gorra arrugada y descolocada. Era un alcohólico que tenía los dientes amarillos, un aliento asqueroso y un cuello siempre sucio. Pero esto no le importó al coronel Burton C. Andrus, que odiaba a los alemanes con toda su alma.

Cuando llegó el momento de preparar las horcas Woods tuvo muchos problemas al desconocer la estatura y el peso de los ajusticiados. Tuvo que ir improvisando sobre la marcha.
Durante las primeras ejecuciones todo fue normal. Cuando le tocó a Julius Streicher (editor del diario nazi Der Stürmer) todo se complicó. Tras ponerle la capucha, Woods tiró de la palanca. Se abrió la trampilla y Streicher cayó al vacío. Cuando la cuerda se tensó esta comenzó a balancearse y los gruñidos de agonía de Streicher no dejaban de sonar. Woods se metió bajo el cadalso y tiró de sus pies hacia abajo. el nazi finalmente murió tras una gran agonía.

Según algunos testigos afirmaron a la revista The Star, Woods lo preparó para que sufriera, odiaba a los nazis, y Streicher subió al patíbulo gritando iiiHeil Hitler!!!. Afirman que le colocó mal la soga para que no le partiera el cuello. Repitió la operación con los restantes que tardaron varios minutos en morir. Hasta 24 minutos en el caso de Alfred Jodl.

Finalmente, cosas del destino, el verdugo sucio e incompetente de Nüremberg murió electrocutado en 1950 mientras trataba de reparar un equipo de iluminación.

Para saber más:
Nüremberg. Juicio al nazismo, de Fernando Paz
The Nuremberg Trial: A History of Nazi Germany as Revealed Through the Testimony at Nuremberg, de Joe Julius Heydecker y Johannes Leeb.
World War II Gravestone
Foro Paralelo
ABC
Wikipedia

domingo, 16 de junio de 2019

Aline Griffith, la condesa espía

Aline Griffith fue una espía aliada en el Madrid de la Segunda Guerra Mundial que llegó a la capital española en la Nochevieja de 1943 para espiar a los nazis que estaban establecidos en España.

La norteamericana Aline era una esbelta modelo de moda procedente de una familia adinerada con una excelente educación, que con con tan solo 22 años comenzó sus labores como espía, aprovechándose de su éxito en Estados Unidos y Europa, para la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), antecesora de la CIA. Su primer trabajo fue descifrar mensajes.

Aline Griffith, la condesa espíaDesde el lujoso hotel Ritz se relacionó con lo más granado de la alta sociedad española y con toreros o cantantes. Su situación le sirvió para hacerse con "amigos" de todas las clases. El Madrid en el que Aline se movía "era apasionante, los hombres eran galanes, existían infinidad de fiestas donde se lucían joyas auténticas y vestidos largos. Era un ciudad muy interesante, con mucha clase y elegancia". Esa élite no sufrían la escasez de la posguerra.

Madrid durante la Segunda Guerra Mundial era una ciudad llena de espías y clandestinidad en una España que estaba entre la "neutralidad" o "no beligerancia". Una ambigüedad que favorecía más los intereses Alemanes que los de los Aliados.

Aline Griffith, la condesa espía
Por un lado se encontraba el Salón de Té Embassy que ayudó a cientos de huidos del nazismo a salir de Europa con la colaboración de British Council dirigido por el hispanista Walter Starkie y asistido por el médico del instituto Eduardo Martínez Alonso.
En el lado contrario se encontraba el restaurante Horcher de Madrid, situado en el número 6 de la calle Alfonso XII, a unos pasos del parque del Retiro y muy cercano al lugar donde, por entonces, se encontraba el British Council.
Precisamente en el Restaurante Horcher coincidieron la espía norteamericana y el Reichsführer-SS, Heinrich Himmler, cuando visitó a la capital en su viaje en busca del Santo Grial que lo llevó hasta el monasterio de Montserrat, en Cataluña.

Entre los mejores contactos de Aline Griffith se encontraba el francés Bernard Hinder, propietario del mítico salón de baile Pasapoga, que por su situación y su habilidad lograba enterarse de importantes asuntos oscuros que se movían entre el alcohol, los bailes y los sillones de su local.

Su mejor arma de espía era su juventud, belleza y simpatía, aunque en su pequeño bolso de fiesta portaba un minúscula pistola que la protegió frente a un espía alemán que descubrió su tapadera y quiso matarla. Cuando se casó en 1947 con Luis Figueroa y Pérez de Guzmán el Bueno, conde de Quintanilla, el título de Condesa de Romanones fue la tapadera definitiva.

Aline Griffith, la condesa espía
Destapó la red de espionaje que Himmler tenía en España y organizó su propia red en Madrid, participó en operaciones previas al desembarco de Normandía y fue un elemento clave en la guerra de engaño y desinformación contra los alemanes. Después de finalizar la Segunda Guerra Mundial no dejó de espiar.

Griffith además de espía era escritora, aunque no se hizo muy conocida hasta 1987 cuando se publicó "La espía vestía de rojo" la autobiografía que contaba sus andanzas como espía en Madrid. Dos años después publicaría "La espía fue a bailar", que también muestra su vida como agente secreto en la década de los sesenta para la CIA, que abandonó a mediados de la década de 1980, para dedicarse a escribir.

Aline Griffith pasos sus últimos años de su vida entre Nueva York y Madrid, donde falleció el 11 de diciembre de 2017 a los 94 años de edad. Unos meses antes creó la Fundación Aline Condesa Viuda de Romanones para preservar su legado como espía. Su herencia estuvo llena de polémica durante bastante tiempo, por problemas con presuntos delitos de apropiación indebida, administración desleal, estafa, falsedad documental y blanqueo de capitales en los que se vieron inmersos sus herederos.

Para saber más:
La espía que vestía de rojo, de Aline Condesa de Romanones
Hoy
ABC
Wikipedia
Lecturalia

domingo, 9 de junio de 2019

Otra perspectiva del Día D

Nadie duda de la envergadura y de la importancia del desembarco de Normandía, llevado a cabo el 6 de junio de 1944, pero ¿realmente fue el principio del fin del III Reich?

Hollywood es, quizás, el mayor responsable de dar la impresión de que el Día D fue la operación más importante de la Segunda Guerra Mundial, con películas como "El día más largo" o "Salvar al soldado Ryan", pero la realidad quizás no sea así.

Otra perspectiva del Día D
El Ejército Rojo había estado luchando contra los alemanes en el Este durante casi tres años cuando llegó el Día D y había logrado hacer retroceder a las tropas alemanas desde Stalingrado, en 1943.

Durante las operaciones del desembarco participaron 156000 hombres (cinco divisiones de infantería y tres divisiones aerotransportadas) de los que 10500 murieron, resultaron heridos o desaparecieron. Durante el 6 de junio, 3500 planeadores, 5000 cazas y 3000 bombarderos (11500 aparatos) sobrevolaron las playas normandas, perdiendo 127 aviones.

La fuerza naval fue el mayor despliegue de la historia con 6.939 buques y la fuerza del desembarco propiamente dicha comprendió 4.126 barcos y barcazas en 47 convoyes.

Otra perspectiva del Día DFrente a las fuerzas aliadas se encontraban algo menos de 150000 soldados del 7º Ejército en Normandía, de los que unos 50000 se encontraban en los lugares del desembarco, de ellos perdieron unos 10000. Cerca de las playas, tan solo se encontraban la 21 división blindada, al sureste de Caen, y seis divisiones de infantería. Otras divisiones blindadas estaban situadas en Evreux y Alençon-Le Mans; y al norte del Sena, cerca de Mons, Péronne y Senlis.

La Luftwaffe era meramente testimonial, ya que una gran parte de los aparatos fueron enviados al frente del Este. Solo había una decena de bombarderos y cazas. La Kriegsmarine disponía de 30 lanchas, 4 destructores, 9 torpederos y 35 submarinos en las costas francesas.

Durante la posterior Batalla de Normandía (hasta el 30 de agosto), las bajas aliadas fueron de unos 225000 soldados, 4100 aviones y otros 4000 blindados​. Por parte alemana son entre 400000 y 450000 soldados, más de 2100 aviones y unos 2200 tanques y cañones de asalto​.

Otra perspectiva del Día DAunque los datos de la operación, son abrumadores, otras cifras lo superan. El desembarco de Normandía no tan fue decisivo para el desenlace final de la Segunda Guerra Mundial como pueda parecer. El fin de la guerra tuvo más que ver con las victorias del Ejército Rojo, principalmente en Stalingrado, Kursk y la Operación Bagration. Durante tres años, los aliados occidentales alargaron la apertura del segundo frente que Stalin pedía desde 1942. Tambien es cierto que los Estado Unidos, a través de la Ley de Préstamo y Arriendo aportó a la URSS más de 11 millones de dólares en material de guerra.

Stalingrado (17 de julio de 1942 al 2 de febrero de 1943) supuso para Alemania y sus aliados 730000 muertos, heridos y desaparecidos y más de 90000 prisioneros. Tambien perdieron 900 aviones, 1000 carros de combate y 6000 piezas de artillería. A los soviéticos les costó 1130000 muertos, heridos y desaparecidos, 4300 carros de combate, 2700 aviones y 15700 piezas de artillería.​ En la batalla se llegaron a enfrentar más de 1 millón cien mil soviéticos contra otro millón de alemanes. Fue la primera derrota que sufría el Ejército alemán en la guerra.

Otra perspectiva del Día D
Kursk (5 de julio de 1943 al 23 de agosto de 1943) enfrentó a 778000 soldados alemanes contra 1426000 soldados soviéticos y más de 12000 cañones y blindados alemanes contra 30000 por parte soviética. Tuvo un coste de 685000 bajas, entre 4200 y 5500 tanques y cañones de asalto, 5200 piezas de artillería y más de 1600 aviones, por parte soviética. Los alemanes sufrieron 294000 bajas y perdieron 1500 tanques y cañones de asalto, 3000 piezas de artillería y 1200 aviones.

Durante la Operación Bagration (22 de junio al 19 de agosto de 1944) Alemania se enfrentó a la URSS con 1000000 soldados y ​más de 3000 piezas de artillería, tanques y cañones de asalto. El enemigo disponía de 2330000 soldados soviéticos y casi 80000 polacos, y contaron con 9600 piezas de artillería, tanques y cañones de asalto. Las bajas soviéticas y polacas son más de 183000 muertos y 583000 heridos frente a 230000 heridos y 60000 muertos por parte alemana.

A partir de estos datos, que cada uno saque sus propias conclusiones.

Para Saber más:
El Día D: La Batalla de Normandía, de Antony Beevor
La Batalla por Stalingrado, de William Craig
La Batalla de Kursk, de Dennis E. Showalter
Operación Bagration, 1944: La gran ofensiva de Stalin en el Este, de Antonio Muñoz Lorente
BBC
Sputnik
D-Day Overlord

domingo, 2 de junio de 2019

Las Bandas de Invasión

En cientos de fotografías o en películas y series como “Hermanos de Sangre” (Band of Brothers) aparecen aviones con unas franjas blancas y negras en las alas y el fuselaje. Esas franjas se conocen como Bandas de Invasión y fueron utilizadas durante y después del desembarco de Normandía.

Se habían planeado marcas similares para los aviones involucrados en la Operación Jubileo, llevada a cabo Dieppe en agosto de 1942, donde las llevarían los Spitfire pintados en el morro y en la aleta de cola. Finalmente se desestimaron.

Las bandas constaban de tres franjas blancas y dos negras, de entre 18 y 24 pulgadas cada una (45,72 y 60,96 cm), según el tamaño del avión, que rodeaban el fuselaje justo por delante del plano de cola del aparato así como en las superficies superior e inferior de las alas, sin tapar los indicativos nacionales. La finalidad de estas marcas era que fueran claramente reconocidos por las fuerzas amigas y reducir los casos de incidentes de fuego amigo.

El plan para dotar a los aparatos con estas franjas se aprobó el 17 de mayo de 1944 debido a los derribos de 23 C-47 Dakota durante la invasión de Sicilia, por fuego amigo. El 1 de junio se empezó a familiarizar a las tripulaciones con estas marcas, pero no se dio la orden de pintar las franjas a las unidades de transporte de tropas hasta el 3 de junio y las de combate y bombardeo hasta el día 4.

Las bandas se aplicaron a los cazas, aviones de reconocimiento, transporte de tropas y planeadores  y bombarderos ligeros de dos motores. En los bombarderos pesados de cuatro motores de la Octava Fuerza Aérea estadounidense y de la RAF no se pintaron ya que había pocas posibilidades de que fueran confundidos, pues la Luftwaffe carecía de aparatos de eses tamaño.

La orden incluía también a los aparatos encargados de la defensa de Gran Bretaña y a los de apoyo, como los de rescate en el mar.

Con el fin de evitar que el avión estuviera comprometido cuando se encontraba en las bases avanzadas en Francia, estas franjas se retiraron un mes después del Día D de las superficies superiores de los aviones y se eliminaron definitivamente a finales de 1944.

Este tipo de identificación también se usaron después de la Segunda Guerra Mundial durante la Guerra de Corea y la Crisis de Suez de 1956.

Para saber más:
Enciclopedia Ilustrada de la Aviación. Volumen 3
Classic Warbirds
History on the Net
Youtube
IPMS Mckinstry
Aircorps Aviation
Picfair

domingo, 26 de mayo de 2019

Esvásticas en el Amazonas

En el interior de la selva amazónica brasileña, se encuentra una tumba marcada por una gran cruz de madera y tres metros de altura con una esvástica grabada, en un cementerio cerca del remoto puesto fronterizo de Laranjal do Jari, un largo río amazónico brasileño, afluente del río Amazonas. En la cruz se puede ver grabada una inscripción en alemán:
Joseph Greiner murió aquí de fiebre el 2 de enero de 1936, durante un servicio alemán de investigación. Expedición alemana del Amazonas Jari 1935-37.
Esvásticas en el AmazonasEsta es una historia muy poco conocida de la exploración del Infierno Verde amazónico.

Entre 1935 y 1937, un equipo de exploradores del III Reich estuvo en la región, a las ordenes del zoólogo y documentalista, miembro de las SS, Otto Schulz-Kampfhenkel. El equipo viajó a Brasil a realizar investigaciones de antropología, arqueología, topografía y medio ambiente. Era el "Proyecto Guyana".

A su llegada cortaron su camino a través de la selva alrededor de la frontera de Brasil con la vecina Guayana Francesa. Tomaron para la investigación cráneos de animales, restos arqueológicos y estudiaron la topografía a lo largo del río Jari, un afluente de 800 kilómetros del gran río Amazonas.

Pero las cosas se complicaron para los exploradores desde el comienzo. La expedición disponía un hidroavión Heinkel He72BW Seekadett, pero capotó tras golpearse contra un tronco flotante sólo un par de semanas después de que la expedición comenzara, según informó un diario brasileño de la época.
Entonces se vieron en la necesidad de depender de los nativos para sobrevivir y encontrar su camino a través de la selva.

Esvásticas en el AmazonasEl paludismo y otras enfermedades los diezmaron. Schulz-Kampfhenkel enfermó de difteria y una fiebre desconocida acabó con la vida de Joseph Grenier. La expedición fue abandonada, y hoy sólo queda en la selva la cruz que recuerda en homenaje a Grenier y su expedición.

A su vuelta de Brasil, en Alemania, los exploradores fueron recibidos como héroes. Sobre la expedición se elaboró el informe "Rätsel der Urwaldhölle" (Misterios de la Selva), que fue editado en 1938 como un libro. Tambien se produjo una película documental con el mismo titulo que tuvo bastante éxito.

En 1940, Himmler le encomendó que preparara un nuevo proyecto en la selva amazónica.
Una expedición militar alemana debía llegar al norte de Brasil y desde allí, ayudados por los indígenas con los que estuvieron en la anterior expedición apoderarse de la Guyana francesa y las colonias holandesas y británicas (Surinam y Guyana). Schulz-Kampfhenkel consideraba que establecer posiciones alemanas en Sudamérica reduciría la influencia de los Aliados en el subcontinente. Además de que podría ser un asentamiento para un pueblo dominante ario. Finalmente, Himmler paralizó la operación muy probablemente porque la Guyana Francesa ya había caído en manos del régimen colaboracionista de Vichy.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Schulz-Kampfhenkel se dedicó a diversas investigaciones geográficas por África y Europa.

Para saber más:
Das Guayana-Projekt: Ein deutsches Abenteuer am Amazonas, de Jens Glüsing
New York Times
Deutsche Welle
Spiegel
Monografias

viernes, 17 de mayo de 2019

El silencio aliado sobre la masacre de Katyn

En el mes de abril de 1940 casi 4500 soldados polacos fueron fusilados y enterrados en una fosa común en las proximidades de la ciudad de Smolensk, en el bosque de Katyn.

Masacre de Katyn
Esta fue una de las múltiples masacres que fueron realizadas por orden del sanguinario Lavrenty Beria a través del NKVD, que el controlaba, y autorizadas personalmente por Stalin.

Igual que su antagonista Hitler, Stalin quería eliminar cualquiera que tuviera la posibilidad de animar a la población a organizarse para resistir a las fuerzas de ocupación. Hay que tener en cuenta que en esos momentos Polonia estaba dividida en dos entre Alemania y la Unión Soviética. El NKVD ejecutó además de los 4000 de Katyn a otros 11000 soldados y otros 6000 civiles en lo que se consideró, por ser el caso de Katyn el primero en descubrirse, como las masacres de Katyn.

En 1943, tres años después de cometerse los crímenes del bosque de Katyn, en el mismo mes de abril, y tras romper Hitler el pacto con Stalin dos años antes e invadiera la Unión Soviética, los alemanes abrieron las fosas y exhumaron los cadáveres. Durante la exhumación hallaron pruebas que implicaban directamente a los soviéticos. La propaganda nazi se aprovecho de ello e infló la cifra hasta los 10000. Los rusos desmintieron los hechos y culparon del crimen a los alemanes.

Masacre de Katyn
Documento con la autorización de Stalin (1ª firma, en azul).
Los servicios de inteligencia británicos opinaban igual que el gobierno polaco exiliado en Londres. Ambos sospechaban que los soviéticos querían eludir su responsabilidad en la masacre culpando a los alemanes de falsear las pruebas.

El representante británico ante el gobierno polaco en el exilio, Owen O´Malley redactó un informe secreto que tenía como conclusión que los responsables claros eran los soviéticos, pero a la vez opinaba que los gobiernos británico y estadounidense debían echar tierra sobre el asunto ante la urgente necesidad de establecer "relaciones cordiales" con la Unión Soviética.

El informe lo reenvió el primer ministro Winston Churchill al presidente Franklin D. Roosevelt pidiéndole que se la devolviera para evitar que se filtrara a los medios extraoficiales. En el informe Churchill anotó: "Una historia lúgubre pero bien escrita, tal vez demasiado". La responsabilidad de los alemanes resultaba admisible, teniendo en cuenta de que eran el enemigo común.
Por supuesto Roosevelt tampoco quería enemistarse con su aliado del Este y nunca mencionó el informe de O´Malley.

Aún hoy hay historiadores que mantienen la versión soviética de los hechos a pesar de que en 1990, por orden de Mijaíl Gorvachov se empezaron a desclasificar documentos que desvelaban que las masacres fueron autorizadas desde los más altos estamentos de Moscú. Entre los documentos se hallaba una orden firmada por Stalin y otros líderes soviéticos que llevó a la muerte de más de 20000 prisioneros de guerra polacos. Los miembros del Politburó que aprobaron la matanza de Katyn, fueron, además de Lavrenti Beria, el principal ejecutor de las ordenes: Lázar Kaganovich, Mijail Kalinin, Viacheslav Molotov y Kliment Voroshilov.

A pesar de que en 1990 reconoció la matanza, desde 2005 el gobierno ruso mantiene que no fue un acto de genocidio sino un acto de guerra ya prescrito. En 2004 Vladimir Putin detuvo toda la investigación impulsada por Gorvachov en virtud de una disposición secreta de la Fiscalía Militar que la establecía como alto secreto. Hasta hoy se siguen sin aclarar debidamente los hechos y los culpables.

Para saber más:
Manipulando la Historia, de Eric Frattini
Katyn: Stalin's Massacre and the Seeds of Polish Resurrection, de Paul Allen
Libertad Digital
Cold War Museum
Archivos Federales Rusos
El País
La Vanguardia

martes, 7 de mayo de 2019

Stolpersteine en Madrid. Una piedra un nombre

Cuando queda poco más de un año para que se cumplan ochenta años del llamado Convoy de los 927, uno de los primeros envíos de republicanos españoles a los campos de concentración alemanes, ha estado en Madrid Günter Demnig, el creador del proyecto Stolpersteine "tras(pie)dras" que nació cuando se pintaban de blanco los adoquines en frente de la última morada conocida de los deportados a los campos de concentración nazis y que en 1992 se convirtió en la instalación de los pequeños bloques de cemento con una de sus caras de latón con la inscripción del nombre y el fatal destino de una víctima del nazismo. Desde sus comienzos se ha colocado más de 72.000 por todo el mundo. En Alemania hay más de 30.000, en Berlín 7.876 adoquines.

Tras pasar por 24 países, llegó a España, y gracias al trabajo incansable de Isabel y Jesús llegó a Madrid con la instalación inicial de 12 Stolpersteine, de las que el propio Günter Demnig solo ha podido colocar 8 debido a la gran cantidad de peticiones que recibe.

La historia familiar de Demnig, está relacionada con España. Con 17 años descubrió que padre fue miembro de la Legión Cóndor, que bombardeó Guernica y que fue parte del apoyo que dio  Hitler a los alzados. "Nunca más conseguí hablar de eso con mi padre".

La mañana del 26 de abril Demnig colocó las piedras de Enrique Calcerrada, en el 20 de Bravo Murillo; la que recuerda a Andrés Fariñas en Viriato número 2 y en Virtudes, 22 la de Pedro Díaz. En las calles de Ponzano, Espronceda, Francos Rodriguez, Pino Baja y Nenúfar, se instalaron las de José Bello, Antonio Zurita, Eufemio García, Eusebio Gónzález y Gregorio Rebollo. Por la tarde colocó la de Melchor Antuñano, en el municipio de Moralzarzal.

El 29 se continuó con los homenajes instalando 4 Stolpersteine provisionales (hasta que Demnig haga las definitivas) en el número 150 del Paseo de Extremadura y en las calles de José Antonio Armona, Mesón de Paredes y Huerta del Bayo, que recuerdan a José Fontanet, Pablo Agraz, Manuel García y Juan Antonio García. Para finalizar se celebró una mesa redonda sobre el proyecto Stolpersteine en Madrid, con familiares de deportados en el Centro Cultural Puerta de Toledo.

Hoy solo quedan con vida seis españoles: Vicente García, José Manuel García Peruyera, que estuvieron en Buchenwald; Lázaro Nates, Siegfried Meir, Juan Romero que pasaron por Mauthausen, el conocido como campo de los españoles y Conchita Grangé que sufrió el cautiverio en Ravensbrück. Solo seis de los miles de españoles que fueron deportados a los campos de concentración nazis. En Ravensbrück tambien estuvo Neus Català que falleció el 20 de abril, con 103 años.

Las primeras Stolpersteine llegaron Cataluña, al municipio barcelonés de Navás, donde se instalaron en septiembre de 2015. Desde entonces se han colocado 112 piedras a otros tantos deportados en 18 localidades españolas. Tras la colocación de las 12 de Madrid el proceso habrá de continuar para homenajear a casi 450 madrileños y madrileñas más. Aún se espera por el prometido memorial a los deportados a Mauthausen en Madrid, aunque en la Ciudad Universitaria hay un pequeño monumento a los españoles victimas del Holocausto.

La historia de uno de ellos, Pedro Díaz Clemente, deportado a Mauthausen el 27 de enero de 1941, trasladado a Gusen el 17 de febrero de 1941 y gaseado el 18 de diciembre de 1941, es prácticamente la misma para todos los deportados: luchadores por la república española, obligados a huir de España y pasar calamidades en los campos de "refugiados" franceses para terminar abandonados por el gobierno del dictador Francisco Franco y deportados a los campos de concentración nazis y marcados con el triangulo azul de los apátridas. La mayoría de ellos no volvieron con vida.

El mismo día 26 el Consejo de Ministros, presidido por el Presidente Pedro Sánchez, acordó que el 5 de mayo fuera instaurado el "Día del Homenaje a los españoles deportados y fallecidos en Mauthausen y en otros campos, y a todas las víctimas del nazismo de España", coincidiendo la la fecha de la liberación del campo de Mauthausen, donde estuvieron internados 7.532 españoles de los que 4.816 murieron. 9.328 españoles, según constancia en documentos nazis, estuvieron presos en campos de concentración. Murieron 5.185, 3.809 lograron sobrevivir y 334 están desaparecidos.

Desde aquí quiero dar las gracias a todos y cada uno de los que han hecho posible este merecido reconocimiento, en especial a Isabel y Jesús (@IStolpersteine) por su cariño y dedicación. También quiero mandar un abrazo a Jorge Díaz, sobrino nieto de Pedro Díaz Clemente.

Triste revisión (09/05/2019):
Ha fallecido a los 94 años, Vicente García,  el último de los españoles de Buchenwald. Que la tierra le sea leve.

Para saber más:
Deportados
Ser Guadalajara
Portal de Memoria Histórica
Ayuntamiento de Madrid
Telemadrid
ABC
La Vanguardia
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martes, 30 de abril de 2019

Historia de una imagen: Clase de educación racial

Los tres grupos que aparecen en la lámina colgada de la pizarra son, de arriba a abajo: "Ostbaltische Rasse" ("raza báltica oriental"), "Ostische Rasse" ("raza alpina") y "Dinarische Rasse" ("raza dinárica"). Estos tres grupos se consideraron parte de las subrazas de la raza caucásica, otros que estaban incluidos en la clasificación eran los nórdicos y mediterráneos.

Clase de educación racialLos Nazis hicieron todo lo posible para inculcar en los jóvenes alemanes el orgullo de su raza a través de la enseñanza de la biología racial. La Liga Nacional de Maestros Nacionalsocialistas (NSLB), en particular, enseñó en las escuelas que deberían estar orgullosos de su raza pura y no de la mezcla racial.

La biología racial tenía como objetivo alentar a los alemanes a mantener la pureza de su raza, el NSLB enfatizó en las escuelas primarias el elemento racial nórdico del Volk (pueblo) alemán, para ello tenían que contrastar este con las diferencias raciales que representan los pueblos considerados como extranjeros, como los judíos.

La política racial nazi no siempre incluía la degradación de los judíos, sino que siempre tenía que mantener la importancia de la sangre alemana y la raza aria. Esto a menudo estaba conectado con la sangre y la ideología de la tierra, de la patria. Mientras se enseñaba a los jóvenes alemanes sobre la importancia de la sangre, al mismo tiempo se les enseñaba sobre los peligros que representan los judíos en Alemania y el espacio vital necesario en el este, en particular en Rusia. Las novelas y los cuentos retrataron a los alemanes como poseedores únicos y poseedores de un destino único y de que los judíos eran el mayor de los males para los arios. Se afirmaba que la segregación de razas era natural, así como las especies separadas no se juntaban en la naturaleza.

Tras las Leyes de Nüremberg, de 1935, cualquier relación entre arios y no arios se convirtió en una ofensa criminalizada. Los arios que fueran declarados culpables bajo las leyes eran acusados ​​de Rassenschande ("vergüenza racial") y se enfrentaban a ser deportado a un campo de concentración, mientras que los no arios se podrían enfrentar la pena de muerte.

La importancia de la pureza racial aria llevó a la adopción de políticas de higiene racial  (Rassenhygiene) no solo entre los que se consideraban "Untermensch" (seres inferiores), sino tambien entre los discapacitados alemanes, que en un primer momento sufrieron la esterilización forzosa y posteriormente el asesinato.

Para saber más:
El tercer Reich, de H. S. Hegner
Tercer Reich, día a día, Christopher Ailsby
Historia de la Historia 
Rare historical photos
Historia y vida

lunes, 22 de abril de 2019

La película más taquillera del III Reich

Al igual que los Estados Unidos tenían su "fábrica de sueños" en Hollywood, en Alemania existía la UFA, la Universum Film. AG, fundada en 1917. La UFA fue la productora cinematográfica más importante e influyente durante el III Reich, que desde que Hitler llegó al poder empezó a comprar acciones, y antes de estallar la Segunda Guerra Mundial ya poseía cerca del 80% de la productora que fue nacionalizada en 1941.

La película más taquillera del III Reich
La película producida en 1942 por la UFA, Die Grosse Liebe (El Gran Amor) se convirtió en la cinta más taquillera del III Reich, recaudando la friolera de 9,2 millones de Reichmarks en taquilla. A partir de 1945 las fuerzas aliadas de ocupación la prohibieron.

Dirigida por Rolf Hansen, Die Grosse Liebe, cuenta una sencilla historia sobre un teniente de la Luftwaffe Paul Wendland (Victor Staal) que estando de permiso en Berlín queda cautivado por una bella cantante de revista Anna Holberg (Zarah Leander). Finalizado el espectáculo, el teniente la espera en la salida de artistas y comienza a seguirla en el tranvía y cuando están ante la casa de ella suenan las sirenas que avisan de un ataque aéreo y han de huir a refugiarse, junto a otras personas, en el sótano de un edificio, donde el oficial saca una bolsa de café auténtico con el que invita a todos a una taza.

La película más taquillera del III ReichTras finalizar el ataque el Paul acompaña a Anna a su piso. Después de mirarse tiernamente, ella pone su mano en el pomo de la puerta para dejarle salir, pero el coloca su mano encima y cierra la puerta muy despacio. La escena siguiente muestra un avión que traslada al teniente y sus compañeros hacia el frente.
Los amantes viven su amor separados por la guerra y su boda es constantemente aplazada por la misiones de Paul. El mensaje de la película es que todo el mundo debe entender que la felicidad personal tiene un papel secundario ante la guerra.

La escena que muestra como los protagonistas pasan juntos la noche anterior a la partida del piloto llevó a protestar al Alto Mando de la Wehrmacht porque consideraba que un teniente de la Lufwaffe no actuaría de ese modo. El Ministro de Propaganda Goebbels, que controlaba el cine, llamó al Goering, jefe de la Lufwaffe para comentarle la protesta del Alto Mando. Goering le contestó que si un oficial de la Lufwaffe no se aprovechaba de la situación, no podría ser considerado como tal y se burló de la protesta.

La película tenía dos canciones que causaron sensación entre el público. Una era Davon geht die Welt nicht unter (Por  eso no se hundirá el mundo) cantado por Anna a capella ante un grupo de pilotos, y que se convirtió en un llamamiento a la resistencia ante las bombas enemigas. La otra canción era Ich weiss es wird ein Mal ein Wunder gescheh'n (Se que algún día sucederá un milagro) que intentaba alegrar el ánimo de los espectadores. A pesar de su éxito ninguna de las dos canciones llegaron al nivel de la inolvidable Lili Marleen que, siendo prohibida por Goebbels, terminó convirtiéndose en parte de la banda sonora de la Segunda Guerra Mundial.

Es la única película del III Reich que muestra la realidad del frente interno directamente, aunque muy recortada. Por ejemplo, la secuencia del refugio es mucho menos dramática de lo que sería durante un bambardeo.

Para saber más:
IMDB
Return 2 Style
Nazis en Madrid, de Peter Besas
Film Affinity

domingo, 7 de abril de 2019

Caballería alemana en la Segunda Guerra Mundial

Estamos acostumbrados a ver las imponentes columnas del ejército alemán formadas por una gran cantidad de tanques, vehículos blindados, transportes de tropas y camiones, pero gran parte del transporte pesado lo llevaron a cabo los caballos.

Caballería alemana en la Segunda Guerra MundialEn 1939, el III Reich poseía 3,800,000 caballos. 885,000 fueron inicialmente a la Wehrmacht como monturas, tiro y animales de carga. De estos, 435,000 caballos fueron capturados en la URSS, Francia y Polonia. Se compraron caballos adicionales de Hungría, Rumania, Checoslovaquia e Irlanda.

Una división de infantería alemana en el año 1939 incluía unos 1.143 vehículos de tracción animal y 5.375 caballos, frente a menos de 950 vehículos a motor (sin contar las motocicletas), algo que no cambió demasiado hasta el final de la guerra.

Las escuelas de equitación, caballos y jinetes alemanes fueron de la más alta calidad y de 1930 a 1940 compitieron en todos los eventos ecuestres internacionales importantes. Su mayor logro se dio en los Juegos Olímpicos de 1936 cuando el equipo alemán ganó seis medallas de oro ecuestres y una de plata, dominando las tres disciplinas: doma, salto y militares, una hazaña que nunca más se repitió.

Caballería alemana en la Segunda Guerra MundialAntes de 1935, se llegaba hasta las 3.000 horas de entrenamiento básico del jinete en la caballería alemana. Esto sentó una excelente base para las tropas montadas a caballo, aunque a partir de ese momento, el entrenamiento del jinete se redujo a un promedio de una hora por día, con los jinetes ahora entrenándose principalmente en armas y estrategias de combate. Aunque su función principal  estaban dirigida al reconocimiento y exploración, los soldados de caballería entrenaron tanto como la infantería. El entrenamiento fue riguroso, a menudo realizaban más de 50 kilómetros al día en la silla, cada caballo además soportaba más de 100 kilos entre jinete y equipo. La equitación también formaba parte del entrenamiento en las academias de las SS, ya que lo consideraban como parte del legado de los Caballeros Teutónicos.

Muchos soldados alemanes estaban acostumbrados en la vida civil a cultivar las tierras de labranza, en las que los animales, particularmente los caballos, eran una parte importante de sus vidas. Tenían un vínculo especial con los animales, un vínculo de sangre y tierra.

Miles de soldados fueron a la guerra, con su caballo, a la caballería alemana. Sus monturas fueron elegidas por comités especiales que compraron caballos de tres años, que realizaron entrenamiento a partir de las cuatro y continuando durante dos años más en un duro programa de adiestramiento. Los caballos de tiro también entraron en servicio cuando los carros de carga se hicieron más pesados. Algunos de los carros de transporte podían pesar de 600 kilogramos a una tonelada y podrían requerir de cuatro a seis caballos para tirar de ellos, especialmente a través del terreno difícil y las carreteras del frente oriental no eran precisamente autopistas.

Caballería alemana en la Segunda Guerra MundialAl comienzo de la guerra la caballería estaba formada por 16.400 soldados, de los 10.000 permitidos por el Tratado de Versalles. Estos soldados al comienzo llevaban lanza, pero luego dieron paso a las carabinas. Ya en 1934, las motocicletas empezaron a sustituir a los caballos y hasta 4 regimientos pasaron a ser de infantería motorizada. Otros regimientos pasaron a ser unidades panzer. Los caballos fueron empleados por otros elementos del Ejército, incluidos la infantería, la artillería, los ingenieros, las unidades médicas y las unidades de suministros.

Entrada la guerra, las mujeres tomaron el rol de lo adiestradores de caballos por falta de hombres por lo que se formaron las Bereiterinnen.

El equipo de los jinetes estaba formado principalmente por el uniforme gris de la Wehrmacht con cuero en el pantalón, así como botas de cuero suave, más altas que las botas de marcha de los soldados de infantería. La mochila del soldado incluía una sección de la tienda de la escuadra, que era usado como camuflaje, gabardina o refugio. En muchos casos, era la única protección contra el invierno ruso. Después de 1939, todos los oficiales llevaron el MP-38 y más tarde la MP-40. Todos los demás llevaban la carabina estándar K98 de infantería modificada a una longitud más corta.
Oficiales, sargentos y personal médico también llevaron la Luger. Avanzada la guerra algunas tropas de caballos recibieron los nuevos fusiles de asalto STG44, predecesor de las modernas armas de infantería de hoy.

Caballería alemana en la Segunda Guerra MundialLa última división de caballería fue la 1ª, que tras la campaña en la Unión Soviética de 1941/42 se convirtió en la 24ª División Panzer. En marzo de 1945, las pocas tropas a caballo que quedaban tomaron parte en operaciones defensivas en el Danubio. Se entregaron un buen número de estas unidades a los británicos, con una última marcha a través de Wurttemberg en junio de 1945. Tras un breve periodo de cautiverio hombres y monturas fueron liberados.

En el caso de las dos divisiones de caballería que tenían las Waffen SS. Después de luchar dos años en el Frente del Este, fueron aniquiladas por el Ejército Rojo en la lucha por Budapest.

Las unidades de caballería de la Wehrmacht compuestas por voluntarios cosacos anticomunistas se rindieron a los británicos y fueron repatriados por la fuerza a los soviéticos que los consideraban colaboracionistas y traidores. Los oficiales de alto rango fueron ejecutados y la tropa sufrió condena en los Gulag, durante años.

El número de caballos y mulas utilizados por las fuerzas armadas alemanas utilizados durante la guerra llego a una cifra próxima a los 2.750.000. De estos, 750,000 murieron durante el conflicto. Aproximadamente el 80% del transporte total de la Wehrmacht en el frente llegó a depender de los equinos.


Para saber más:
La Caballería Alemana, de Jeffrey T. Fowler
El libro del soldado de la Wehrmacht, de Óscar González y Pablo Segarra
Foro Militar General
Eurasia1945
Bellumartis

lunes, 1 de abril de 2019

Lectura recomendada: Némesis

Al Cajón de Grisom llega Némesis, una novela de Alexis Brito Delgado, ambientada en la Segunda Guerra Mundial, en el frente del Este. En ella continua con la familia Stark, que ya han aparecido en un buen número de sus relatos, como El Último Templario o Soldado de Fortuna, ambientada en las guerras napoleónicas.

Némesis, de Alexis Brito Delgado
Némesis comienza de un modo desgarrador y cruel. El SS-Hauptsturmführer Johannes Stark y el resto de su unidad cazan judíos tan solo por diversión. No comienza como una novela bélica al uso aunque su trama principal lo lleve a territorio enemigo para rescatar a un científico capturado por los soviéticos con su grupo de fanáticos de las SS, como en las mejores historias de comandos.

La misión de Stark y sus hombres será un camino de cambio que hará que el Hauptsturmführer sufra una crisis de fe en la victoria y en su moral, por lo que  busque la expiación mientras huye del Ejército Rojo para volver a casa.

Alexis tiene una estupenda capacidad narrativa. Su novela respira los aires de las obras clásicas de la Segunda Guerra Mundial de Sven Hassel y a las aventuras y desventuras de su variopinto grupo de soldados. Como a Hassel, a Stark le siguen personajes como los gemelos Mason, el sargento Kraus, Meyer el grandullón o el francotirador Konrad, cada uno con sus historias y miserias. Son crueles y sanguinarios por lo que cuesta empalizar con ellos y en ocasiones querer que acaben con ellos. Si has disfrutado de las novelas de Sven Hassel, con esta también lo harás.

La guerra es cruel y llena de muerte, sangre, cuerpos destrozados y mucha desolación y la novela de Alexis muestra la guerra como lo que es, muy gráfica, sin ocultarlo. De ritmo muy ágil y de fácil lectura, aunque en ocasiones caiga en algunas pequeñas imprecisiones, es muy recomendable. Hay que tener en cuenta que no es un libro de historia, es una novela.

Para Saber más:
Serial Ediciones
Alexis Brito Delgado

domingo, 24 de marzo de 2019

El cementerio Alemán de Cuacos de Yuste

Extremadura atesora lugares excepcionales como Trujillo, Mérida o Plasencia y enclaves naturales como el valle del Jerte (espectacular en primavera) o la comarca de la Hurdes. Pero hay un rinconcito en Cuacos de Yuste, un pequeño pueblo de la provincia de Cáceres, el Cementerio Militar Alemán.

El cementerio Alemán de Cuacos de YusteEl lugar pasa prácticamente desapercibido para los que transitan por la carretera EX-391 de camino al monasterio de Yuste. Tan solo una modesta placa nos indica lo que hay allí.

Desde su sencilla entrada, caminando por un angosto camino se llega a la capilla y al camposanto. No hay ni una esvástica.
Aunque se respira paz y tranquilidad, es impactante. Aparecen 180 cruces sencillas en granito negro, perfectamente alineadas entre unos olivos. Tan solo llevan grabadas un nombre, su empleo y la fecha de nacimiento y muerte.

En una pequeña edificación podemos leer la casi desconocida historia de este lugar. Leemos en alemán y español:
En este cementerio de soldados descansan 28 soldados de la Primera Guerra Mundial y 154 de la Segunda Guerra Mundial. Pertenecieron a tripulaciones de aviones que cayeron sobre España, submarinos y otros navíos de la armada hundidos. Algunos de ellos murieron en hospitales españoles a causa de sus heridas. Sus tumbas estaban repartidas por toda España, allí donde el mar los arrojó a tierra, donde cayeron sus aviones o donde murieron. El Volksbund en los años 1980-1988 los reunió en esta última morada inaugurada en presencia del embajador de la República Federal de Alemania en un acto conmemorativo hispano-alemán el 1 de junio de 1988.
Recordad a los muertos con profundo respeto y humildad. 
El cementerio Alemán de Cuacos de YusteEl Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge (Organización Alemana para la Conservación de Cementerios de los Caídos de Guerra), tomó la resolución de reunir en una única ubicación los cuerpos de los soldados alemanes que se encontraban dispersos por varios cementerios Españoles. En 1983 es inaugurado el cementerio de Cuacos de Yuste por representantes alemanes y españoles y familiares de los soldados caídos.

De los 180 soldados enterrados, 26 lucharon en la en la Primera Guerra Mundial y 154 lo hicieron en la siguiente guerra mundial. De entre ellos destacan las tumbas de los 38 tripulantes del U-77, hundido por dos Lockheed A-28 Hanson de la base de Gibraltar, frente al peñón de Ifach, en Calpe. El resto pertenecen a marinos de otros navíos de la Kriegmarine y a las tripulaciones de casi una treintena de aparatos derribados pertenecientes a la Lufwaffe. Ninguno tiene más de 22 años.

Solo hay un submarinista, Hubert Sasse, que no fue trasladado a Cuacos de Yuste. Era oficial de radio del sumergible U-755, hundido en Mallorca en 1943 y que apareció en la playa de Burriana. Sus descendientes no permitieron el traslado.

El cementerio Alemán de Cuacos de YusteEntre las sencillas lápidas encontramos ocho que tienen grabadas:
Ein Unbekannter Deutscher Soldat
(Un soldado alemán desconocido)
25 lápidas marcan donde no se pudieron enterrar resto alguno, pues los restos habían sido mezclados en osarios comunes. En esas cruces se añadió In Memoriam.

El mantenimiento del cementerio está a cargo Isidoro Huerta, que además de jardinero hace de guía improvisado, contratado por el Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge, que cada segundo domingo de noviembre realiza un acto por el del Día de Luto Nacional (Volkstrauertag), en el que participan instituciones políticas, militares y sociales, en la que se recuerda a los militares alemanes fallecidos en todas las guerras o en misiones de paz o humanitarias.

El cementerio Alemán de Cuacos de Yuste
La elección de Cuacos de Yuste para establecer este camposanto alemán no es casual. Está relacionado con la historia compartida entre Alemania y España debida al Emperador Carlos I de España y V de Alemania, que tras abdicar decide instalarse en la comarca de La Vera para curarse de la gota que padecía.

En un palacete que ordenó construir junto al Monasterio de Yuste, Carlos V falleció el 21 de septiembre de 1558.

Además de en este cementerio militar, hay soldados alemanes que descansan en el cementerio de La Almudena, la principal necrópolis de Madrid, donde tambien hay enterrados españoles caídos de la División Azul.

Para saber más:
El Cementerio Militar Alemán de Cuacos de Yuste, de José Carlos Violat, Agustín Ruzafa y Francisco Javier Verdú.
Volksbund
El País
El Español
U-Historia
Españoles en la 2ª Guerra Mundial
Eduardo Salas

domingo, 17 de marzo de 2019

Los Belly Tanks

Son una especie de supositorios con ruedas que corren a lo largo del lecho seco de un lago. Aparecen en dibujos y logotipos. Aparecen en espectáculos de autos locales y eventos de velocidad por tierra por todo Estados Unidos. La gente los llama "belly tanks". Pero, ¿de dónde vienen y por qué son así?

Belly TanksLos bólidos belly tank son una mezcla de excedentes de aviones de la Segunda Guerra Mundial y mucho ingenio. Son parte de los primeros días de los hot rods y todavía se usan hoy en día. Su origen está en el cielo.

El belly tank se diseñó para incrementar el tiempo de vuelo al actuar como un depósito de combustible auxiliar que se puede soltar una vez se queda vacío. De esa forma, el piloto podría volar más lejos y luego atacar más ágilmente al enemigo. Se los conoce como tanques de barriga o tanques de ala según el lugar donde fueron conectados al avión.

Durante la Segunda Guerra Mundial, estuvieron disponibles sobre todo para los Lockheed P-38 Lightning, Republic P-47 Thunderbolt, North American P51 Mustang o Northrop P-61 Black Widow.

Belly TanksDespués de que el conflicto mundial terminó, miles de tanques languidecieron en almacenes de excedentes militares, y los veteranos aficionados a la velocidad pronto los descubrieron. Los adquirieron por entre 35 y 40 dólares.

En las primeras carreras de lagos secos, las Asociaciones de Cronometraje de Estados Unidos solo reconocían los roadsters y coupés. Pronto aceptaron los streamliners (aerodinámicos) porque los corredores querían probar nuevas teorías de la aerodinámica. Esto hizo que los vehículos se transformaran en muchas clases, y los lakesters, como tambien se conoce a los belly tanks, obtuvieron su propio campeonato cuando se separaron de la clase streamliner. La carreta de este tipo más famosa es la Bonneville en el estado de Utah.

Belly TanksLa atracción era que los lakesters de rueda expuesta eran mucho más fáciles de construir que los streamliners de rueda cerrada. Eran totalmente artesanales. El tanque de combustible de 168 galones (635 litros) utilizado en el Mustang P-51 le daba todo el cuerpo (con la experiencia se descubrió que el tanque de 315 galones (1192 litros) utilizado en el P-38 Lightning era más práctico), y se podía "rellenar" con restos del chasis de un Modelo T y un motor de cabeza plana (Flathead) en el interior y agregar ejes Ford. Asi lo fabricó el constructor del primer belly tanks de posguerra reconocido, Bill Burke. Su bólido fue durante varios años el más rápido llegan a alcanzar los 265 km/h.

Los tanques estaban contruídos en dos mitades generalmente atornilladas. Debido a que la mitad superior tenía aberturas para el combustible y todo el mecanismo necesario para sujetarlo a la aeronave, generalmente solo se usaban dos mitades inferiores para crear un lakester.

Belly TanksEn las siguientes décadas, pasaron de los tanques de combustible a máquinas de gran velocidad finamente diseñadas. Al principio los motores Flathead de Ford era una fuente motriz clásica, pero como en todas las clases de carreras, como en las de lagos secos, donde hay diferentes clasificaciones según las potencias de sus motores, se han creado auténticas bestias mecánicas.
Lo que tambien los hace interesantes es que, aunque todos parten de una base primigenia y familiar, ninguno es igual. Esta es una clase abierta a que los constructores puedan experimentar con algunas combinaciones salvajes.
Lamentablemente, ya apenas quedan algunos de los primeros modelos, pero algunos se encuentran conservados en museos por todos los Estados Unidos.

Aunque el uso más extendido de los belly tanks eran los lakesters, diferentes inventores les dieron otros usos, como el cabo E.R. Zorri que utilizó como bote uno de los instalados en los cazas británicos Spitfire, que eran más planos que los de los P-51 o los P-38.

Para saber más:
Motor Punk
Hot Rod Network
HowStuffWorks
Salt Fever
Belly Tanks
The Aviation Forum

domingo, 10 de marzo de 2019

El espía que sirvió a cinco naciones

Con el nombre en clave "Silver", Bhagat Ram Talwar fue uno de los espías más importantes, y uno de los más desconocidos, de la Segunda Guerra Mundial. Silver tiene el honor de ser el único agente secreto de la historia en espiar para cinco países en conflicto.

El espía que sirvió a cinco naciones
Bhagat Ram comenzó su carrera como espía para los comunistas en 1931 tras la muerte de su hermano a manos de los británicos por su intento de asesinato contra el gobernador británico del Punjab, Sir Geoffrey de Montmorency. Desarrolló la mayor parte de su trabajo como agente en la India, Afganistán y Pakistán. Posiblemente por ello sea prácticamente un desconocido.

Su misión más importante fue facilitar la huida de uno de los personajes más importantes del movimiento para la independencia de la India, Subhas Chandra Bose, que en el año 1941 huyó de la India hacia Pakistán, donde se encontraba Silver que le protegió durante bastante tiempo.

De Pakistán pasaron a pie a Afganistán para intentar pasar a la Unión soviética, donde el independentista indio creía que "Silver" tenía contactos, aunque en realidad estos no tenían influencia. Intentaron salir de Afganistán a través del embajador alemán pero este dilataba sus movimientos por miedo a un conflicto diplomático.

El espía que sirvió a cinco naciones
Pietro Quaroni se entrevista con Hitler
Cansado de las excusas que recibía del diplomático alemán, Silver contactó con Pietro Quaroni, el embajador italiano que les facilitó el viaje a Alemania, donde el independentista se entrevistó con Hitler donde le pidió apoyo para liberar la India de los británicos.

Tras dos años en Alemania pasó a Japón para formar un ejército para luchar contra los británicos.

Subhas Chandra Bose murió en un accidente aéreo días después de la rendición de Japón.

El embajador Quaroni reclutó a Silver como espía, realizando viajes entre Peshawar a Kabul llevando información a los fascistas y armas para la insurgencia independentista. Llegó a vender muy caros sus servicios. Así que el único que podía pagar era el Abwehr, el servicio secreto alemán.

El espía que sirvió a cinco nacionesHasta casi el final de la guerra realizó, al menos 12 viajes a la India, donde recababa información de los británicos para enviarla directamente la sede del Abwehr, en Berlín. con un transmisor que los alemanes que le facilitaron. Por ello los nazis lo llegaron a condecorar con la Cruz de Hierro. En uno de esos viajes entró en contacto con la inteligencia británica y se puso a sus ordenes. Se encargó de la División D, una unidad de contrainteligencia para el Sureste de Asia, que enviaba información falsa a Italia y Alemania. En 1941 visitó la embajada rusa para avisarles de la intención de Hitler de invadir la Unión Soviética. Los soviéticos vieron en el a un camarada comunista en el que confiaban los nazis y decidieron aprovecharlo. De este modo se convirtió en el único agente secreto que trabajaba para británicos y soviéticos.

La última nación para la que trabajó fue Japón, aunque lo que realmente hizo fue convertir a algunos agentes japoneses en agentes dobles al servicio de los británicos.

Gran parte del dinero que ganó como espía múltiple lo destinó al Partido Comunista Indio y a intentar mitigar la hambruna que vivió su país.

Considerado por algunos historiadores como el Garbo de la India, tras la guerra fue muy activo en la lucha por la independencia de la India y una figura prominente del Partido Kirti Kisan. Bhagat Ram Talwar falleció en 1983, a los 75 años.

Para saber más:
Espías de Hitler: Las operaciones de espionaje más importantes y controvertidas de la segunda guerra mundial, de  Óscar Herradón
Hindustan Times
Telegraph
Live Mint
India Today
Independent