domingo, 17 de marzo de 2019

Los Belly Tanks

Son una especie de supositorios con ruedas que corren a lo largo del lecho seco de un lago. Aparecen en dibujos y logotipos. Aparecen en espectáculos de autos locales y eventos de velocidad por tierra por todo Estados Unidos. La gente los llama "belly tanks". Pero, ¿de dónde vienen y por qué son así?

Belly TanksLos bólidos belly tank son una mezcla de excedentes de aviones de la Segunda Guerra Mundial y mucho ingenio. Son parte de los primeros días de los hot rods y todavía se usan hoy en día. Su origen está en el cielo.

El belly tank se diseñó para incrementar el tiempo de vuelo al actuar como un depósito de combustible auxiliar que se puede soltar una vez se queda vacío. De esa forma, el piloto podría volar más lejos y luego atacar más ágilmente al enemigo. Se los conoce como tanques de barriga o tanques de ala según el lugar donde fueron conectados al avión.

Durante la Segunda Guerra Mundial, estuvieron disponibles sobre todo para los Lockheed P-38 Lightning, Republic P-47 Thunderbolt, North American P51 Mustang o Northrop P-61 Black Widow.

Belly TanksDespués de que el conflicto mundial terminó, miles de tanques languidecieron en almacenes de excedentes militares, y los veteranos aficionados a la velocidad pronto los descubrieron. Los adquirieron por entre 35 y 40 dólares.

En las primeras carreras de lagos secos, las Asociaciones de Cronometraje de Estados Unidos solo reconocían los roadsters y coupés. Pronto aceptaron los streamliners (aerodinámicos) porque los corredores querían probar nuevas teorías de la aerodinámica. Esto hizo que los vehículos se transformaran en muchas clases, y los lakesters, como tambien se conoce a los belly tanks, obtuvieron su propio campeonato cuando se separaron de la clase streamliner. La carreta de este tipo más famosa es la Bonneville en el estado de Utah.

Belly TanksLa atracción era que los lakesters de rueda expuesta eran mucho más fáciles de construir que los streamliners de rueda cerrada. Eran totalmente artesanales. El tanque de combustible de 168 galones (635 litros) utilizado en el Mustang P-51 le daba todo el cuerpo (con la experiencia se descubrió que el tanque de 315 galones (1192 litros) utilizado en el P-38 Lightning era más práctico), y se podía "rellenar" con restos del chasis de un Modelo T y un motor de cabeza plana (Flathead) en el interior y agregar ejes Ford. Asi lo fabricó el constructor del primer belly tanks de posguerra reconocido, Bill Burke. Su bólido fue durante varios años el más rápido llegan a alcanzar los 265 km/h.

Los tanques estaban contruídos en dos mitades generalmente atornilladas. Debido a que la mitad superior tenía aberturas para el combustible y todo el mecanismo necesario para sujetarlo a la aeronave, generalmente solo se usaban dos mitades inferiores para crear un lakester.

Belly TanksEn las siguientes décadas, pasaron de los tanques de combustible a máquinas de gran velocidad finamente diseñadas. Al principio los motores Flathead de Ford era una fuente motriz clásica, pero como en todas las clases de carreras, como en las de lagos secos, donde hay diferentes clasificaciones según las potencias de sus motores, se han creado auténticas bestias mecánicas.
Lo que tambien los hace interesantes es que, aunque todos parten de una base primigenia y familiar, ninguno es igual. Esta es una clase abierta a que los constructores puedan experimentar con algunas combinaciones salvajes.
Lamentablemente, ya apenas quedan algunos de los primeros modelos, pero algunos se encuentran conservados en museos por todos los Estados Unidos.

Aunque el uso más extendido de los belly tanks eran los lakesters, diferentes inventores les dieron otros usos, como el cabo E.R. Zorri que utilizó como bote uno de los instalados en los cazas británicos Spitfire, que eran más planos que los de los P-51 o los P-38.

Para saber más:
Motor Punk
Hot Rod Network
HowStuffWorks
Salt Fever
Belly Tanks
The Aviation Forum

domingo, 10 de marzo de 2019

El espía que sirvió a cinco naciones

Con el nombre en clave "Silver", Bhagat Ram Talwar fue uno de los espías más importantes, y uno de los más desconocidos, de la Segunda Guerra Mundial. Silver tiene el honor de ser el único agente secreto de la historia en espiar para cinco países en conflicto.

El espía que sirvió a cinco naciones
Bhagat Ram comenzó su carrera como espía para los comunistas en 1931 tras la muerte de su hermano a manos de los británicos por su intento de asesinato contra el gobernador británico del Punjab, Sir Geoffrey de Montmorency. Desarrolló la mayor parte de su trabajo como agente en la India, Afganistán y Pakistán. Posiblemente por ello sea prácticamente un desconocido.

Su misión más importante fue facilitar la huida de uno de los personajes más importantes del movimiento para la independencia de la India, Subhas Chandra Bose, que en el año 1941 huyó de la India hacia Pakistán, donde se encontraba Silver que le protegió durante bastante tiempo.

De Pakistán pasaron a pie a Afganistán para intentar pasar a la Unión soviética, donde el independentista indio creía que "Silver" tenía contactos, aunque en realidad estos no tenían influencia. Intentaron salir de Afganistán a través del embajador alemán pero este dilataba sus movimientos por miedo a un conflicto diplomático.

El espía que sirvió a cinco naciones
Pietro Quaroni se entrevista con Hitler
Cansado de las excusas que recibía del diplomático alemán, Silver contactó con Pietro Quaroni, el embajador italiano que les facilitó el viaje a Alemania, donde el independentista se entrevistó con Hitler donde le pidió apoyo para liberar la India de los británicos.

Tras dos años en Alemania pasó a Japón para formar un ejército para luchar contra los británicos.

Subhas Chandra Bose murió en un accidente aéreo días después de la rendición de Japón.

El embajador Quaroni reclutó a Silver como espía, realizando viajes entre Peshawar a Kabul llevando información a los fascistas y armas para la insurgencia independentista. Llegó a vender muy caros sus servicios. Así que el único que podía pagar era el Abwehr, el servicio secreto alemán.

El espía que sirvió a cinco nacionesHasta casi el final de la guerra realizó, al menos 12 viajes a la India, donde recababa información de los británicos para enviarla directamente la sede del Abwehr, en Berlín. con un transmisor que los alemanes que le facilitaron. Por ello los nazis lo llegaron a condecorar con la Cruz de Hierro. En uno de esos viajes entró en contacto con la inteligencia británica y se puso a sus ordenes. Se encargó de la División D, una unidad de contrainteligencia para el Sureste de Asia, que enviaba información falsa a Italia y Alemania. En 1941 visitó la embajada rusa para avisarles de la intención de Hitler de invadir la Unión Soviética. Los soviéticos vieron en el a un camarada comunista en el que confiaban los nazis y decidieron aprovecharlo. De este modo se convirtió en el único agente secreto que trabajaba para británicos y soviéticos.

La última nación para la que trabajó fue Japón, aunque lo que realmente hizo fue convertir a algunos agentes japoneses en agentes dobles al servicio de los británicos.

Gran parte del dinero que ganó como espía múltiple lo destinó al Partido Comunista Indio y a intentar mitigar la hambruna que vivió su país.

Considerado por algunos historiadores como el Garbo de la India, tras la guerra fue muy activo en la lucha por la independencia de la India y una figura prominente del Partido Kirti Kisan. Bhagat Ram Talwar falleció en 1983, a los 75 años.

Para saber más:
Espías de Hitler: Las operaciones de espionaje más importantes y controvertidas de la segunda guerra mundial, de  Óscar Herradón
Hindustan Times
Telegraph
Live Mint
India Today
Independent

domingo, 24 de febrero de 2019

La historia secreta de las vallas de Londres

Paseando por las calles de Londres podemos toparnos con algunos vestigios de la Segunda Guerra Mundial. Muchos de ellos en lugares muy poco corrientes. Seguramente los miles de ciudadanos que transitan por esas calles nunca se han fijado en esos curiosos detalles.

La historia secreta de las vallas de Londres
Valla en Peckham Road y Camberwell Church Street
En un buen número de urbanizaciones del sur de la capital británica, las cercas que las rodean no son unas vallas corrientes, son en realidad camillas recicladas de la guerra.

Durante los bombardeos de las ciudades británicas de 1940 y 1941 llevados a cabo por la Luftwaffe alemana, el conocido como el Blitz (del alemán relámpago), el departamento encargado de tomar las medidas de protección antiaérea del Reino Unido, el Air Raid Precautions (ARP), que más tarde fue el Civil Defense Service, además de establecer las defensas, se encargó de organizar la protección de los civiles.

La historia secreta de las vallas de Londres
Entre las medidas que se tomaron fue la fabricación de cerca de 600.000 camillas de acero para poder transportar a los heridos a consecuencia de los ataques aéreos alemanes. Por fortuna, aunque las bajas fueron altas, no fueron tantas como las estimadas.

Las camillas, conocidas por las siglas ARP, fueron diseñadas para que fueran fáciles de lavar y desinfectar, y eso las hizo perfectas para ser reutilizadas al finalizar la guerra. Las últimas camillas quedaron fuera de uso por parte de la Defensa Civil en 1962.

Muchos ciudadanos tuvieron que quitar las vallas de sus casas y comunidades para que fueran recicladas en aviones, fusiles o tanques, dentro del esfuerzo de guerra.
La historia secreta de las vallas de Londres

Una vez que todo terminó, necesitaban reemplazarlas. Para ello el Concejo del Condado de Londres tuvo una idea para solucionar el problema: reubicar las camillas sobrantes que la ciudad ya no necesitaba, en las vallas de las residencias londinenses. Algunas tambien se llegaron utilizar como columpios o balancines.

Es relativamente fácil distinguir estas vallas hechas con camillas. Basta con fijarse en que la mayor parte de ellas son de color negro, con malla de alambre en el centro y unas curvas que se encuentran hacia los bordes de las barras horizontales de la cerca. Son para que los asideros fueran más accesibles y mas fácil de levantar o dejar en el suelo.

La historia secreta de las vallas de Londres
Por desgracia, más de 70 años de exposición al tiempo húmedo de Londres han dejado muchas de estas vallas en mal estado, y algunas urbanizaciones las han sustituido debido a su degradación.

Para evitar que desaparezcan por completo, la Stretcher Rainling Society de Londres se encarga de preservar este curioso legado, pues opinan que son una parte importante del patrimonio y que fueron fundamentales para salvar miles de vidas.

La Stretcher Rainling Society ha confeccionado un mapa de Google para localizar y catalogar las que aún existen. Donde se pueden encontrar en mayor número es en los distritos de Peckham, Brixton, Deptford, Oval y East London.

Para saber más:
Stretcher Rainling Society
Museum of the Order of St. John
Southwark News
Evening Satandard
CBC Radio

domingo, 17 de febrero de 2019

La resistencia de la Rosa Blanca

Hay ciudades emblemáticas vinculadas al movimiento nacionalsocialista como Nüremberg por sus increíbles y espectaculares reuniones multitudinarias en el Campo Zeppelín, pero la más unida a los nazis es sin duda Münich, dónde Hitler se dirigía cada año a su vieja guardia durante el aniversario del putsch que protagonizó del 8 y 9 de noviembre de 1923 y que le llevó a la cárcel, dónde dicto a su lugarteniente Rudolf Hess el Mein Kampf.

la Rosa Blanca
Precisamente en la universidad Ludwig-Maximilians de la capital bávara, durante 1941, empezaba a florecer un movimiento de oposición al régimen nazi.

Donde había una política de silencio algunos no callaban.

Alexander Schmorell y Hans Scholl de 22 y 23 años, ambos, como miles de jóvenes alemanes pertenecieron a las Hitlerjugend, escucharon de los soldados heridos las atrocidades cometidas por la tropas alemanas mientras realizaban sus practicas como médicos. Esto los volvió más decididos a luchar contra los nazis.

A ellos se unieron otros estudiantes, como Cristoph Probst, amigo de Schmorell, Willi Graf, Hans Leipelt y Sophie Scholl, la hermana pequeña de Hans, tambien se le unió Kurt Huber, uno de sus profesores de filosofía. Ellos crearon el movimiento de la Rosa Blanca (Die Weisse Rose). Cuando varios de ellos tuvieron que partir al frente pudieron corroborar lo que habían oído.

la Rosa Blanca
Durante junio y julio de 1942, los miembros de la Rosa Blanca, empezaron a distribuir sus primeros panfletos antinazis por todo Münich y otras ciudades alemanas, donde advertían de que la guerra en la que se encontraba Alemania y que había provocado Hitler reduciría las ciudades alemanas a escombros o contaban como 300.000 judíos polacos habían sido "asesinados del modo más brutal".

Sus octavillas terminaban pidiendo:
"Por favor, haz todas las copias que puedas de este panfleto y distribúyelas".

Otro de sus métodos era garabatear mensajes del estilo a "Hitler, asesino de masas", "Abajo Hitler" o "Libertad".

La Gestapo no pasó por alto esta clase de resistencia que minaría la moral patriótica de los alemanes e investigaron las octavillas y su procedencia mientras la Rosa Blanca seguía promoviendo la resistencia contra los nazis y denunciando sus crímenes.

Sus panfletos estaban impresos en tinta de te para evitar ser descubiertos. El último de sus pasquines empezaba: "Desde las llamas de Beresina y Stalingrado los muertos nos convocan..."

Solo pudieron crear seis pasquines. Sus actividades duraron poco, el 18 de febrero de 1943, Hans y Sophie Scholl pegaron y repartieron algunas octavillas y las que les quedaban las lanzaron al aire en el hall de la universidad. El ruido que provocó el lanzamiento alertó a un conserje que agarró a Sophie y los guardias de la universidad los arrestaron. La Gestapo se hizo cargo de ellos y durante los interrogatorios asumieron toda la culpa y no delataron a sus compañeros. En el registro de la casa de Sophie encontraron pruebas que inculpaban a Christoph Probst.

la Rosa Blanca
Tras un juicio sumarísimo, dirigido por el vulgar y soez juez Ronald Freisler, que no fue más que una farsa judicial, Hans, Sophie y Probst fueron acusados de alta traición y sentenciados a la pena capital por el método de la guillotina, por orden expresa de Freisler.

Con este método fueron decapitadas 2.800 personas contrarias al régimen nazi, entre 1940 y el final de la guerra.

Las investigaciones de la Gestapo llevaron a la detención del resto de los miembros de La Rosa Blanca. Hubo nuevos juicios en abril de 1943 y octubre de 1944, con cuatro condenas a muerte y penas de prisión.

Sus muertes no apagaron su mensaje. La última de sus octavillas llegó hasta Gran Bretaña gracias al mariscal antinazi Helmuth von Moltke, se realizaron miles de copias que fueron lanzadas por la RAF sobre Alemania a finales 1943.

El último de sus pasquines terminaba:
"Nuestro pueblo se alza contra la esclavización de Europa a manos del nacionalsocialismo en una nueva irrupción de libertad y honor"

Las cifras de alemanes encarcelados por actividades contra el III Reich varía según los autores, entre 750.000 y 1.200.000. Hasta 1944, 12.212 personas fueron ejecutadas en Alemania, unas 7.000 por delitos políticos.

Para saber más:
United States Holocaust Memorial Museum
La Rosa Blanca, los estudiantes que se alzaron contra Hitler, de José M García Pelegrín
Detectives de la Historia
Curiosidades de la Historia
Holocaust Research Project
BBC
Kurioso

domingo, 10 de febrero de 2019

El violinista de Stalingrado

En Stalingrado, durante la Nochevieja de 1942, los mandos del Ejercito Rojo que defendían la ciudad a orillas del Volga organizaron varios actos en homenaje de los artistas que llegaban a la ciudad con la intención de entretener a las tropas y hacer que por unos minutos olvidaran la dura batalla y el implacable invierno ruso.

Uno de esos artistas era el genial violinista Mijaíl Goldstein. Goldstein, tomó su violín y se encaminó hacia las trincheras de primera línea para dar un concierto, como solista, para los soldados.

Goldstein nunca había contemplado un campo de batalla de las dimensiones de  Stalingrado: una ciudad desolada destruida por las bombas. Una ciudad en la que había innumerables pilas de esqueletos de centenares de caballos descarnados por el hambre de un enemigo rodeado.

El horrible panorama que ofrecía el campo de batalla conmovió a de tal modo a Goldstein que tocó como jamás lo había hecho, para unos hombres que, como el pueblo ruso, amaban su música. Y, aunque todas las obras alemanas habían sido prohibidas por el Gobierno soviético, Goldstein dudaba de que ningún comisario político o miembro del NKVD protestase por ello durante aquella noche.

Las melodías que interpretaba fueron dirigidas hacia las trincheras alemanas a través potentes altavoces. A penas unos instantes después de comenzar, súbitamente, cesó el combate. En el sobrecogedor silencio del alto el fuego, el único sonido surgía del violín de Goldstein.

Al finalizar la primera pieza, un gran silencio cayó como una losa sobre los soldados.

Desde las trincheras alemanes, a través de otro altavoz, una voz rompió el silencio:
Por favor: Toquen algo más de Bach. No dispararemos. 
Goldstein tomó su violín de nuevo y empezó a deslizar el arco tocando una viva Gavotte de Bach, y durante más de una hora, los soldados de ambos bandos quedaron extasiados por la música, olvidando por unos instantes que estaban luchando y muriendo en la que sería la batalla más sangrienta de la Segunda Guerra Mundial.

La interpretación de Goldstein con su violín no fue más que un breve momento sublime de suspensión en los combates: inmediatamente después los disparos continuaron. En Stalingrado dejaron su vida más de 2 millones de personas.

Para saber más:
La Batalla por Stalingrado, de William Craig
National Geographic
ABC

domingo, 3 de febrero de 2019

¿Por que no se bombardeó Auschwitz?

Desde la primavera de 1944 los aliados sabían del asesinato sistemático de personas en los campos de concentración y exterminio. El 9 de agosto, un miembro del Consejo de Estado checoslovaco en el exilio en Londres, el judío Ernst Frischer, envió una misiva al Secretario de Guerra norteamericano, John J. McCloy a través de su ayudante. En la comunicación le pedía que el campo de concentración de Auschwitz - Brikenau fuera bombardeado para destruir sus cámaras de gas.

La cuestión del bombardeo era un asunto que creaba gran debate entre los aliados. La opinión se encontraba dividida sobre la posibilidad de una acción de tal calibre, sobre todo porque la petición de Frischer no fue la primera, después vinieron más.

El secretario McCloy, que entendía los motivos humanitarios expuestos por Frischer, rechazó la petición. El motivo del rechazo que le expuso se basaba en que el bombardeo de Auschwitz - Birkenau requeriría un considerable desvío de las fuerzas aéreas. Además, el bombardeo podría provocar muchas muertes y podrían provocar más represalias en la población, especialmente en los judíos por parte de los alemanes y que el bombardeo sería de "dudosa eficacia" ya que un bombardeo de tal precisión era prácticamente inviable ya que los barracones situados en las proximidades de las cámaras de gas albergaban a miles prisioneros. Nadie estaba seguro de los resultados.

Las razones esgrimidas por McCloy ocultaban en realidad una directiva del Departamento de Guerra, firmada a primeros de año, que establecía que "las fuerzas estadounidenses no se destinaran a rescatar a las víctimas de la represión del enemigo a no ser que los rescates fueran consecuencia directa de operaciones militares que tuvieron como objetivo final vencer a las fuerzas armadas enemigas".

Aunque no se contempló el bombardeo directo de Auschwitz, en junio de 1944, los aliados comenzaron a estudiar el bombardeo de las fábricas adheridas al campo de concentración que fabricaban combustible y caucho sintéticos de I.G. Farben. En los preparativos se tomaron un buen número de fotografías aéreas del complejo de Auschwitz.

Once días después de la petición de Frischer, el 20 de agosto, los B-17 norteamericanos lanzaron más de seiscientos mil kilogramos de bombas sobre las fábricas que se encontraban a menos de de ocho kilómetros del campo y sus cámaras de la muerte.

A los prisioneros de Auschwitz, el bombardeo les dio esperanzas. Según un superviviente: “Ya no temíamos a la muerte; al menos no a esa muerte. Cada bomba que explotaba nos llenaba de alegría y renovaba nuestra confianza en la vida”.

El 27 de enero de 1945, los soviéticos liberaron a 7.600 sobrevivientes del campo de exterminio.

Nunca sabremos si hubiera dado resultado el bombardeo directo a Auschwitz, aunque seguro que los que se hubieran realizado contra las vías que llevaban los "trenes de la muerte" habrían reducido la afluencia de deportados y por consiguiente vidas.
Parece cierto que el bombardeo a las fábricas en 1944 habría salvado muchas vidas aunque llegara demasiado tarde para los miles de personas que murieron en este campo de la muerte.

Para saber más:
United States Holocaust Memorial Museum
Semana
Foro Segunda Guerra
Yad Vashem

viernes, 25 de enero de 2019

La suerte de los civiles en Stalingrado

Cuando el 23 de agosto de 1942, los alemanes iniciaron su ataque a la ciudad de Stalingrado, prácticamente nada habían hecho las autoridades soviéticas para proteger a la población. Ante el avance de las tropas alemanes, se movilizaron a todos los hombres y mujeres de 16 a 55 años. Mientras unos debían cavar trincheras y zanjas antitanques, otros eran armados en batallones de trabajadores, a pesar de la gran escasez de armas.

civiles en StalingradoLas chicas de la organización juvenil del PCUS, el Komosomol, colaboraban en la defensa antiaérea en la que tendrían un papel destacado.

Mientras se trabajaba en la defensa de la ciudad de Stalin, se creaban tribunales sumarios para juzgar lo que las autoridades calificaban de "Falta de Patriotismo", como ocurría en toda Rusia. Se decidió que no se evacuaría a la población civil, con la finalidad de no debilitar la moral.

El mismo día de la ofensiva a la ciudad, 600 aviones alemanes dejaron caer sus bombas sin apenas respuesta soviética causando 40.000 muertos, según las cifras soviéticas. Las bombas incendiarias convirtieron la ciudad en una humeante ruina, que más adelante sería muy útiles para su defensa.

Al día siguiente se ordeno la evacuación de los civiles "no necesarios". La gente tenía miedo y todos intentaban huir. Para evitar una huida masiva el general soviético Andréi Yeremenko estableció la ley marcial y ordenó al NKVD controlar todos los embarcaderos del Volga. Nadie podría abandonar Stalingrado sin su autorización.

civiles en StalingradoDebido a que los militares tenían prioridad, la evacuación duró semanas. Por ello y por el retraso al darse las ordenes la evacuación no llegó a todos. Es imposible saber a ciencia cierta cuantos civiles se quedaron en Stalingrado, aunque muchos de los que quedaron en la zona controlada por los soviéticos salieron con cuentagotas. Los que no pudieron salir, en su mayoría mujeres y niños, sufrieron un calvario.

Escondidos en sótanos, cuevas y en las alcantarillas que daban al Volga, pasaron padecimientos inenarrables. Las enfermedades, como la disentería o la sarna, y el hambre hicieron estragos, sin contar las incesantes explosiones de las bombas. Hay quien afirma que hubo casos de canibalismo como en Leningrado.

Algunos civiles realizaron labores de enlace para el ejército y consiguieron buenas raciones. Aunque era habitual que algunas unidades adoptaran algún huérfano, poco más hizo el Ejército Rojo por los civiles.

Los civiles de las zonas controladas por los alemanes realizaron tareas auxiliares. Muchas mujeres tuvieron que prostituirse para poder conseguir una pocas migajas. En varias ocasiones los civiles fueron utilizados como escudos humanos.

El Alto Mando alemán dio la orden de que se expulsara a los civiles de la ciudad. Se realizaron redadas con las que se enviaron a unos 60.000 a Alemania como mano de obra esclava y se ejecutaron a otros 3.000.

El 2 de febrero de 1943, cuando acabo la batalla por la ciudad, en Stalingrado solo había 1.515 civiles con vida en un estado lamentable.

Para saber más:
Stalingrado: la batalla decisiva, de Geoffret Jukes
Historias Segunda Guerra Mundial
El Confidencial
Infobae
ABC
Libertad Digital
DW

jueves, 17 de enero de 2019

Los túneles de la vida... y la muerte

Poco después de comenzar la conocida como segunda guerra chino-japonesa, desarrollada entre julio de 1937 y septiembre de 1945, los aldeanos chinos hicieron todo lo posible para huir de las tropas japonesas.

Para poder escapar del ejército japonés los campesinos excavaron cuevas y sótanos bajo sus humildes viviendas. Pero los soldados nipones las terminaron por descubrir. Debido a ello los chinos empezaron a conectar unos refugios con otros construyendo unas complejas redes de túneles que tambien fueron descubiertos por los japoneses, que los bloquearon con explosivos o los inundaron. De este modo los chinos se vieron obligados a abandonarlos.

Con paciencia e ingenio, los chinos ampliaron el sistema conectando unas aldeas con otras a través de kilómetros y kilómetros de túneles que se extendían por regiones enteras. De este modo, además de hallar refugio y poder escapar a otra aldea, sirvió para poder atacar y eliminar a un buen número de soldados japoneses. Finalmente sus técnicas se volverían contra ellos.

Tras permitir acceder a las galerías a los enemigos, los chinos cerraban los accesos y las inundaban, atrapando en ellas a los soldados. Además, en algunos tramos, dejaban caer puertas trampa tras las tropas que se atrevían a entrar en la red de túneles y tambien montaban grandes hogueras en las entradas para que los soldados murieran asfixiados por el humo.

El pueblo chino, inventor de la pólvora y un gran aficionado a la pirotecnia, los explosivos no tiene secretos para ellos. Asi pues, los corredores fueron minados con explosivos controlados a distancia y para poder reconocer entre amigo y enemigo, tambien a distancia, se recurrió a observar sus pies. Era muy sencillo. Si llevaba botas claramente era un soldado japonés ya que el aldeano o iba descalzo o calzaba una sencilla sandalia. Tambien se minaron muchos caminos de acceso a las aldeas.

Los japoneses fueron aprendiendo de sus errores e igualmente crearon sus trampas para cazar a los chinos, como tomar un cerdo, atarlo a un tubo con un gas mortal, mojarlo con gasolina y posteriormente prenderle fuego. El pobre animal aterrorizado y dolorido corría despavorido por el túnel hasta llegar a un lugar donde hubiera refugiados. Los aldeanos encontraron la solución al problema creando fosos que llenaban de agua, donde caían los pobres cerdos.

Mientras se creaban toda esta serie de trampas mortales, se construyeron pasadizos paralelos a mayor profundidad para alojar en ellos a los aldeanos.

La lucha bajo tierra fue atroz. Miles de campesinos fueron victimas de los japoneses y miles de japoneses tuvieron el mismo destino.

Estas técnicas fueron muy utilizadas por el ejercito japonés en las islas como Peleliu, Okinawa o Iwo Jima para detener el avance norteamericano en el Pacífico y el Vietcong durante la Guerra de Vietnam.

Para saber más:
La Segunda Guerra Mundial, de Ed. Codex.
EcuRed
ArteHistoria
Wikipedia

jueves, 10 de enero de 2019

Las chicas de la Sección F

Durante la Segunda Guerra Mundial, la Sección F (Francia) de la Dirección de Operaciones Especiales (SOE) británica lanzó sobre Francia a 39 mujeres para colaborar con la Resistencia.

Vera Atlkins
Vera Atlkins
La primera de estas mujeres fue Virginia Hall, una norteamericana. Tras ella se unieron otras valientes que formaron un grupo conocidas como las "Chicas de Atkins", por Vera Atkins, la jefa del grupo de mujeres de la Sección F. Atkins, parecía una auténtica británica, pero en realidad era de Rumanía donde vivió hasta 1937 cuando tuvo que huir con parte de su familia perseguida por sus raíces judías. Su apellido era Rosemberg, pero lo cambió por el de su madre Etkins cambiando la primera letra. Entro en el SOE en 1941.

Vera Atlkins se consideraba especialmente responsable de sus chicas, aunque la mayoría tenían más de treinta años, ya que las mujeres tenían menos probabilidades de sobrevivir que los hombres.

Maurice  Buckmaster, el superior de Atkins y ella misma, buscaban mujeres que hablaran con total fluidez el francés.

Una de las chicas de la Sección F era Eileen Nearne, que estudió en Francia y volvió a Gran Bretaña en 1940 cuando los alemanes invadieron el país galo. Con apenas 22 años se unió a la Sección F a pesar de las reticencias de su hermana mayor, Jackeline, que ya era por entonces correo de la SOE en Francia. Poco después de llegar fue capturada y torturada por la Gestapo y enviada a un campo de concentración en donde sobrevivió a duras penas y que la dejó totalmente traumatizada.

Noor Inayat Khan
Noor Inayat Khan
Ivonne Cormeau era una de la mejores "pianistas" de la Sección F y desarrolló su trabajo como operadora de radio durante más de un año, cuando la mayoría de las operadoras no duraban más de uno o dos meses en ser capturadas o relevadas ante el riesgo de ser capturadas. Cormeau dejó a su hija pequeña a cargo de unos amigos y en 1943 saltó en paracaídas sobre la Francia ocupada. Para evitar que la descubrieran cambiaba a menudo de ubicación cargando siempre con su radio escondida en una maleta. Luego la zona que cubría fue liberada por las tropas aliadas.

Noor Inayat Khan, descendiente de la realeza india, predicaba la no violencia. Concertista y escritora de libros infantiles tuvo que huir a Londres tras la invasión alemana de Francia. En Gran Bretaña fue formada como operadora de radio y se convertiría en la primera "pianista" en Francia.

Entre las "chicas" de la Sección F ya había algunas expertas espías antes de ser reclutadas. Cristine Granville, nacida en Varsovia, perdió a su madre judía a manos de los nazis y como venganza trabajo como correo del SOE y actuó como enlace entre la resistencia polaca y la inteligencia británica.

Otra aguerrida espía fue la neozelandesa Nancy Wake que vivía en Marsella al estallar la guerra. Durante mucho tiempo se dedicó a ayudar a pilotos aliados abatidos y a refugiados que huían de los nazis a escapar. Ella misma tuvo que huir a Gran Bretaña cuando era perseguida por la Gestapo. Tiempo después fue enviada de nuevo a Francia para suministrar armamento al maquis con los que combatió. Para los duros maquis era uno de ellos y decían que Wake luchaba como cinco hombres.

Cristine Granville
Cristine Granville
Violette Szabo, considerada en la Sección F como la más valiente de todas ellas, fue arrestada en 1944 después de mantener un duro tiroteo con sus perseguidores alemanes para ayudar a escapar al líder de los maquis. En enero de 1945 fue ejecutada y se unió al grupo de las trece mujeres de la Sección F que nunca regresaron con vida a Gran Bretaña. Durante su servicio en Francia realizó sabotajes de puentes y carreteras y enviaba informes regulares a Londres.

Casi una de cada cuatro agentes murieron, y el riesgo de que fueran detenidas, torturadas y luego ejecutadas era muy alto sobre todo en lugares con una importante presencia de la Gestapo, como en París. Antes de partir se les entregaban una cápsulas de cianuro para que se suicidaran en el caso de que fueran capturadas por las fuerzas de ocupación.

Para saber más:
A Life In Secrets: Vera Atkins and the Lost Agents of SOE, de Sarah Helm
Young, Brave and Beautiful, de Tania Szabo (las últimas ediciones el libro se titula "Violette"). Gracias a Sonsoles Moreno por la recomendación.
The Toast
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El Confidencial

sábado, 5 de enero de 2019

Lectura recomendada: Grandes atrocidades de la Segunda Guerra Mundial

El historiador Jesús Hernández recientemente ha publicado "Grandes atrocidades de la Segunda Guerra Mundial" en el que hace un repaso por algunas de las barbaridades cometidas durante la contienda.

Jesús Hernández se está convirtiendo entre los aficionados a la Segunda Guerra Mundial en el Anthony Beevor ibérico. Después de comenzar hace ya la friolera de 18 años con un grupo de MSN sobre la Segunda Guerra Mundial comenzó su andadura literaria con un libro de anécdotas sobre la contienda, "Las cien mejores anécdotas de la Segunda Guerra Mundial" y ha logrado convertirse en uno de los expertos que mejor se documentan sobre este conflicto.

Un buen ejemplo de su buen hacer y su conocimiento sobre el conflicto mundial es su última obra, "Grandes atrocidades de la Segunda Guerra Mundial". En el libro entra en un asunto en muchas ocasiones controvertido.

Como Jesús dice en la introducción, el libro no pretende "dar satisfacción morbosa por el sufrimiento ajeno" sino contar lo que sucedió y aportar datos importantes aunque algunos sean escabrosos o desagradables.

Como ya son bastante conocidas las atrocidades cometidas por los nazis el libro toca más las cometidas  por otras naciones que participaron en el conflicto mundial. Incluso los países invadidos por los nazis no se libran de la pluma de Jesús, que describe la Matanza de Jedwabne llevada acabo por los propios polacos. Tampoco se olvida de Japón y sus atrocidades contándonos las cometidas en Nankin, China.

Los aliados tambien cometieron sus actos atroces (muchos contados en este blog). La unión soviética masacró a prisioneros polacos en el bosque de Katyn o deportaron a ciudadanos polacos a Siberia. Estados unidos tambien tiene las suyas, como la matanza de Biscari durante la liberación de Sicilia, los campos de la muerte de Eisenhower o el internamiento en campos de concentración a los norteamericanos de origen japonés.

Los enumerados y otros más hasta llegar a doce se pueden encontrar en esta obra necesaria para conocer los crímenes cometidos tanto por el Eje como por los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial.

Para saber más:
Editorial Almuzara
Es La Guerra (blog de Jesús Hernández)