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domingo, 6 de septiembre de 2026

La masacre de Ivalo

Dentro de la llamada Guerra de Invierno, en 1942, sucedió un misterio que aún hoy no ha quedado del todo esclarecido. Durante aquella guerra, Finlandia se defendía de la invasión de la URSS acometida después de que Alemania invadiera Polonia y diera comienzo de forma oficial a la Segunda Guerra Mundial. Esta guerra fue tremendamente compleja para los soviéticos debido a la agreste geografía finesa y a la extremadamente bajas temperaturas, especialmente para la logística.

La Misteriosa masacre de Ivalo
La ofensiva soviética se produjo por prácticamente toda la frontera entre ambas naciones y el principal objetivo era la capital, Helsinki. En el norte, en la zona de Laponia, fue destinado el 14º ejercito soviético. Aquí fue donde sucedió uno de los grandes misterios de aquella guerra dentro de otra guerra.

Para lograr uno de sus objeticos el puerto de Petsamo, para ello debían atravesar la zona de Ivalo. Según iban avanzando por los bosques helados los lugareños les aconsejaron que no se apartaran de la carretera y que no se demorasen en llegar a Ivalo. Debian salir del bosque y bajo ningún concepto acampar en él. Si no hacían caso jamás saldrían de allí con vida. 

Los pueblos eslavos son bastante supersticiosos, en especial en las zonas rurales. Esa condición fue aprovechada por los fineses. Sembraron terroríficas historias de criaturas de los bosque que se alimentaban de todos los que se atrevían a adentrarse en sus territorios. Fueron colocando cadáveres de soldados congelados para causar el mayor terror al invasor soviético. El mando soviético creyó que no era más que un engaño para que fueran atacados en la carretera por las tropas finesas y ordenó que se adentraran en el bosque, donde se supone estarían más protegidos, para pasar la noche. Sin saber que sería su última noche. 

La Misteriosa masacre de Ivalo
Al día siguiente, una unidad finlandesa, atraídos por una columna de humo, llegó hasta la posición en donde los soviéticos establecieron su campamento. El espectáculo era espeluznante. Todos los soldados estaban muertos y mutilados del modo más horrible. El blanco de la nieve se había transformado en rojo sangre. Por todas partes había esparcidos órganos y partes de cuerpos. Parecía que se había producido un combate convertido en carnicería. El olor a pólvora impregnaba el aterrador paisaje. Los rostros de pánico que presentaban algunos soldados muertos mostraban más horror del que se pueda describir.

Inicialmente se pensó que habían sido atacados por lobos u osos per el macabro hallazgo de la piel desollada de un soldado soviético colgada de un árbol no era fruto de esa clase de animales salvajes. Según el Ejército Rojo la masacre fue provocada por el hambre y que los soldados tuvieron que realizar actos de canibalismo, pero no explica el hecho de que no hubiera ningún superviviente, aunque puede que estos terminaran muriendo a causa del frío, ni la supuesta piel desollada de un soldado, ni el hecho de que había suministros en el campamento.

La Misteriosa masacre de Ivalo
Ya han pasado muchas décadas y no hay una explicación convincente a este hecho y existen diversas teorías y relatos animados por los lugareños de la zona y el hermetismo soviético. Una de las fábulas cuenta  que el causante de aquella dantesca matanza fue una terrorífica criatura con cuerpo de perro y cola de serpiente que es la encargada de proteger las puertas del Tuonela, el inframundo y a la que llaman Surma. Esta criatura, según del folclore finlandés, podía ser invocada para acabar con ciertas personas de un modo brutal. Otra cuenta que aquello fue hecho por un espíritu maligno llamado Piru que habita en los bosques que tortura a sus victimas si pierden en los juegos mentales a los que los somete. Una teoría sugiere que una unidad de fuerzas especiales finlandesas llevó a cabo una guerra psicológica brutal, diseñando la masacre para infundir terror entre las tropas soviéticas, aunque las autoridades finesas negaron tener semejantes unidades. En cualquier caso es un misterio que no tiene explicación oficial.

La Misteriosa masacre de Ivalo
Si bien la guerra llegó a ser brutal en en aquellas tierras del Ártico y las muertes horribles de soldados soviéticos fueron muy reales, la historia de una misteriosa masacre en Ivalo no es más que folclore y mito. No hay ninguna clase de registros históricos ni fuentes primarias fiables que confirmen un incidente único y específico en Ivalo donde toda una división fuera aniquilada por causas inexplicables o paranormales. Los relatos sobre la criatura asesina y defensora de los bosques se deben a relatos orales, folclore o de cuentos de terror. Lo que si es factible es que todo se base en hechos reales que se dieron en Laponia en los que los soviéticos sufrieron muchas bajas, pero para nada provocadas por seres mitológicos. Es el caso de la batalla de Suomussalmi donde el frío extremo se alió con las tropas finlandesas y superó a las bajas producidas por el combate. Los finlandeses también emplearon tácticas de guerrillas para aislar y destruir a las columnas soviéticas, atrapadas por la nieve y el frío en un método conocido como "Motti". 

La Misteriosa masacre de Ivalo
Miles de soldados soviéticos murieron congelados al enfrentarse a temperaturas de -30°C, y sus cuerpos congelados los utilizaron los fineses como guerra psicológica para desmoralizar al enemigo. De hecho el frío provocó más bajas en el Ejército Rojo que la misma guerra. Respecto a la fotografía de una piel colgada de unas ramas se cuenta una historia en la que una patrulla soviética a la que se le cortó el suministro de alimentos había asesinado a uno de miembros para comérselo y que un pelotón finlandés los había sorprendido comiéndose a su compañero. Esta historia tampoco parece fiable ya que en una entrevista en 2006 a Olli Kleemola, quien ha publicado libros sobre fotografías de guerra finlandesas, dijo que esa piel probablemente fuera de un alce. Además desollar la piel humana requiere una gran habilidad y mucho tiempo. En resumen, no te creas todo lo que te cuentan en Internet y lee siempre hasta el final.
MTV (en finés)

domingo, 9 de agosto de 2026

Fortines del parque del Oeste, Madrid

La Guerra Civil española tuvo en Madrid uno de los frentes más importantes y en la capital y sus alrededores se dieron serios combates entre el 8 de noviembre de 1936 y el 28 de marzo 1939. 

Fortines del parque del Oeste, MadridEn Madrid fracasa el levantamiento militar y tras la caída del Cuartel de la Montaña, la capital queda bajo control del gobierno de la Segunda República. Tomar Madrid es un objetivo militar para las tropas sublevadas. Para ello se asedia la ciudad por el norte por el general Mola y desde el sudoeste por Franco.

Tras atravesar el río Manzanares en las proximidades del Puente de Los Franceses, las fuerzas rebeldes, establecen una cabeza de puente en la Ciudad Universitaria, usando como apoyo varios edificios, como el Hospital Clínico o la Facultad de Medicina (donde aún hoy se pueden ver las marcas de los combates en su fachada). La cabeza de puente era abastecida desde la Casa de Campo a través de una pasarela que se conoció como la "Pasarela de la Muerte" debido a los constantes bombardeos republicanos a la que fue sometida.

La parte más conflictiva de la línea del frente se encontraba en la zona de la Cárcel Modelo, donde en la actualidad se encuentra el Cuartel General del Ejército del Aire. Debido a ello en el Parque de Oeste se construyeron hasta veinte fortines de hormigón, de los que en la actualidad tan solo quedan tres que se encuentran bastante próximos entre si.

Estas tres fortificaciones son cilíndricas y realizadas en varias fases, debido a que debieron ser construidas bajo el fuego enemigo. 

Fortines del parque del Oeste, Madrid
Los fortines disponen de dos troneras cada una y un acceso en la parte opuesta, que ahora se encuentran tapiados. En uno de ellos aún se puede observar la inscripción "Zapadores nº 7", que puede ser la unidad encargada de construirlos, El fortín más impresionante de los tres es el que se encuentra más al sur, el más alto de todos los que se encuentran repartidos por la toda la Comunidad de Madrid.

Actualmente estos tres ejemplares están protegidos por el Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.






Articulo publicado originalmente en El Fisgón de Madrid en noviembre de 2021. 

Para Saber más:
Rutas con Historia
Fortines. Centinelas de hormigón en el frente de Madrid, de Javier Rodriguez Fernández

domingo, 19 de julio de 2026

Cuando Hitler quiso la Copa del Mundo de Fútbol

Antes de que existiera el actual trofeo de la Copa del Mundo de fútbol estaba el Trofeo Jules Rimet, creado para el primer torneo celebrado en Uruguay en 1930, diseñado por el escultor francés Abel Lafleur en plata bañada en oro. Una joya que representaba a Nike, la diosa griega de la victoria codiciada por Adolf Hitler.

Cuando Hitler quiso la Copa del Mundo de Fútbol
Aunque en un principio se llamó oficialmente Copa Mundial de la FIFA, tras la Segunda Guerra Mundial pasó a denominarse como Trofeo Jules Rimet en honor al presidente de la FIFA, por sus esfuerzos por mantener vivo un torneo que promocionaría la paz, la amistad entre los pueblos y el respeto mutuo entre las naciones. El régimen nazi había organizado toda una red de saqueo cultural sistemático en los territorios ocupados: obras de arte, archivos históricos, joyas y toda clase de objetos de valor y el trofeo de la Copa del Mundo era uno de ellos.

Desde mediados de 1943, los aliados luchaban contra el gobierno fascista de Mussolini y las fuerzas alemanas ocupaban la mitad norte de Italia. Ante la debacle italiana, Hitler ordenó la búsqueda de toda clase de objetos que podrían sumarse a sus expolios. Por entonces Italia era la vigente campeona (1938) y el trofeo se encontraba en Roma, guardado por la federación italiana de fútbol. 

Cuando Hitler quiso la Copa del Mundo de Fútbol
Cuando se enteró el vicepresidente de la FIFA Ottorino Barassi, sin que nadie lo supiera, sacó la Copa de la cámara de seguridad donde estaba y la escondió en un lugar aparentemente podía ser hallado sin dificultad: dentro de una caja de zapatos y bajo su cama.

En su búsqueda, los nazis entraron en la casa de Barassi, pero no dieron con el trofeo oculto a sus pies y en el lugar más simple e inesperado. Allí estuvo hasta el fin de la guerra.

Aunque los nazis no lograron hacerse con él, en 1966 y 1970 el trofeo fue robado, pero esa es otra historia...

Para saber más:
Infobae
La Razón
La Vanguardia
Bien Católicos

domingo, 14 de junio de 2026

Winston, el ornitorrinco de Churchill

Es de sobra conocido que los grandes personajes tambien tienen grandes excentricidades y Winston Churchill, el que fue Primer Ministro Británico durante la Segunda Guerra Mundial tenia unas cuantas. Así, en marzo de 1943, conocido por su amor por los animales, solicitó insistentemente al gobierno australiano que le enviaran media docena de ornitorrincos a pesar de que no tenían ninguna utilidad estratégica para exhibirlos como mascotas. Finalmente, se acordó enviar tan solo uno de estos peculiares animales, al que llamaron Winston.     

Winston, el ornitorrinco de Churchill
El encargado de capturar los ornitorrincos fue el biólogo australiano David Fleay. Sabedor de lo extremadamente delicados que son estos animales, hizo todo lo posible para que tan solo se enviara un ejemplar. Para intentar recrear su hábitat, el desdichado ornitorrinco vivió dentro de una caja especial construida por Fleay con agua dulce, túneles artificiales y barro del río, complementada con una reserva de 5.000 gusanos "especialmente seleccionados". El 28 de septiembre, el ornitorrinco Winston partió en el MV Port Phillip rumbo a Liverpool. Hasta que llegara, Churchill recibió la piel disecada de otro espécimen llamado Splash que fue una celebridad durante sus cuatro años que estuvo en un zoo australiano.

El encargado de cuidarlo durante la travesía fue un joven grumete inexperto al que se le prometió una gratificación si Winston llegaba con vida a Gran Bretaña. Para que el pobre ornitorrinco lograra sobrevivir, durante el largo viaje en barco, el biólogo estableció unas estrictas normas de cuidado y seguridad. Se debía vigilar la temperatura del aire y agua, sustituir la paja y controlar su delicada alimentación basada principalmente por gusanos. Cuando el Port Philips cruzó el canal de Panamá, parte de la tripulación tuvo que dedicar dos días a buscar gusanos. El animal consumía 750 al día, aunque al final se tuvo que conformar con apenas 600. 

Winston, el ornitorrinco de Churchill
Los dos Winston no llegaron a conocerse. El 6 de noviembre de 1943, a cuatro días de llegar a puerto, Winston apareció muerto. Las causas de su muerte fueron un cúmulo de circunstancias. Por un lado están los cambios de temperatura: del clima templado australiano, al frío del Atlántico, pasando por calor del ecuador. Otro causante pudo ser la reducción de su dieta. Ya en el Atlántico, tuvieron que lanzar cargas de profundidad cuando detectaron un U-boot alemán, por lo que el fuerte ruido y la vibración pudieron ser el remate. Fleay cuando supo de la muerte afirmó que con total seguridad fue esto último lo que le mató en el acto. Los picos de los ornitorrincos tienen muchos receptores sensoriales encargados de detectar pequeñas vibraciones de sus presas invertebradas. Churchill supo del hecho el 22 de noviembre y se mostro muy decepcionado. 

El cuerpo embalsamado de Winston fue entregado al Royal College of Surgeons, donde ocupó el lugar del ejemplar de ornitorrinco destruido durante el Blitz aunque actualmente no se sabe nada de su paradero. Nunca volvió a intentarse una expedición similar en tiempos de guerra ni ha llegado ningún ornitorrinco a Gran Bretaña. 

Winston, el ornitorrinco de Churchill
La muerte de Winston marcó el final de una misión que pretendía unir diplomáticamente Gran Bretaña y Australia además de aportar conocimientos sobre estos animales ovíparos y mamíferos. Una muerte que ha quedado como una anécdota sobre el gusto por los animales y la compleja personalidad de Winston Churchill que poseía una selección de animales que incluía cisnes negros, un león, canguros blancos o el loro Charlie, al que, según la leyenda, enseñó a decir “¡Fucking Nazis!” y “¡Fucking Hitler!”. El beneficiado por la muerte de Winston fue Nelson, el gato favorito de Churchill que habría tenido que "exiliarse" porque el felino podría haber "matado al ornitorrinco en pocos minutos".

Para saber más:
The Guardian
El Diario
Discover Wildlife
Yorokobu
Es la Guerra

domingo, 31 de mayo de 2026

El camarón pistola y la guerra del Pacífico

Entre las rocas de las aguas poco profundas de los mares y océanos tropicales vive un curioso animal de cuerpo alargado que apenas mide unos 5 centímetros. A simple vista, lo que más destaca de esta criatura, es que posee tan solo una pinza muy grande, desproporcionada, del tamaño de la mitad del resto de su cuerpo. 

El quelípodo, que es como se llama su pinza, está muy desarrollada y es capaz de producir una burbuja que libera un potente sonido como un estallido y sonoluminiscencia con lo que consigue matar o aturdir a sus presas, como peces o moluscos. Por esta característica se le conoce como camarón pistola. La potencia de la explosión de la burbuja que genera su sobredimensionada pinza puede producir temperaturas de varios miles de grados y velocidades superiores a los 100 km/h.

Cuando el camarón pistola identifica una presa, abre la gran tenaza, y la cierra en microsegundos, con una fuerza monumental y a una velocidad vertiginosa. Esto genera una burbuja de cavitación que, al explotar, puede alcanzar, en un instante, temperaturas equivalentes a la del Sol y una explosión sónica de hasta 220 decibelios, el equivalente al producido en las explosiones nucleares de Hiroshima y Nagasaki. Se calcula que un adulto puede soportar un nivel sonoro de hasta 140 decibelios sin sufrir daños auditivos. La cavitación producida en las hélices de los barcos, especialmente cuando giran a gran velocidad, poco a poco desgastan el metal.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el Pacífico fue escenario principal de la guerra entre los Estados unidos y el imperio del Japón. La marina estadounidense descubrió que cuando las colonias de camarones pistola chasqueaban las pinzas llegaban a interferir en los hidrófonos que se usaban para detectar los submarinos. Estos aparatos son capaces de transformar un sonido producido en un medio acuático en electricidad, con lo que se puede detectar e identificar objetos bajo la superficie. Comenzaron a usarse en los submarinos durante la Primera Guerra Mundial y de ellos se llegó a los más modernos sonar.

Esto llevó a que se emplearan para camuflar los movimientos de los submarinos aliados y acercarse para atacar por sorpresa a los objetivos enemigos. Acabada la guerra se siguió investigando este fenómeno para mejorar las tecnologías acústicas y de propulsión submarina para evitar la cavitación, fácilmente detectable.


Para saber más:
RTVE
Nubika
La Brújula Verde
Libertad Digital
Fishpedia
Gizmondo

domingo, 17 de mayo de 2026

De que se reían los acusados en los juicios de Núremberg

Del 20 noviembre de 1945 al 1 octubre de 1946, se celebraron los llamados Juicios de Núremberg. En ellos se juzgó a los principales jerarcas del III Reich bajo la acusación de crímenes de guerra, contra la paz, contra la humanidad y posteriormente se incluyó el delito de conspiración.​ Aunque estos son los juicios más conocidos se celebraron otra docena contra los industriales, jueces o los médicos. 

Quien haya visto algunas fotografías o filmaciones de aquellos juicios posiblemente haya observado algo poco habitual en el acusado de un juicio. Y menos de alguno tan importante como este. Algunos de los acusados se reían y hacían bromas entre ellos mientras escuchaban las acusaciones. Y hasta algunos como Hans Frank o Hermann Göring ocultaban su mirada tras unas gafas negras. Aquello causó tal impacto en aquel tiempo que los medios de comunicación allí presentes lo presentaron como  “la risa más perturbadora del siglo” o "una risa heladora" mostrando una clara falta de arrepentimiento y un fanatismo ideológico lleno de arrogancia.

Pero todo tiene su explicación y su contexto: aquellas risas y bromas no eran espontaneas, tenían una justificación psicológica y está documentada.  

Forman parte de una estrategia en la que los acusados querían deslegitimar al tribunal de un modo desafiante y quitar importancia a las acusaciones mostrando falta de arrepentimiento. También sirvieron para dar una imagen de serenidad, seguridad y dominio de la situación. Las bromas, por otro lado, hacían que se afianzara su pertenencia al mismo grupo o élite y de auto defensa grupal ante el ataque de la acusación. Según los documentos presentados por los psiquiatras del tribunal, los acusados eran inteligentes, pervertidos y bárbaros y reían para evitar choque emocional ante las pruebas y testimonios que se presentaban como un modo de negarlos. 

Göring era quien más destacaba y ante este comportamiento el Tribunal Militar Internacional ordenó callar a los acusados cuando las risas se daban ante pruebas especialmente duras como las relativas al Holocausto. Por supuesto todo quedó registrado en las actas oficiales de los juicios.

Esta actitud de los acusados no se dio durante todo el desarrollo de los juicios y según fue pasando el tiempo y las pruebas presentadas el tono jocoso fue desapareciendo. Cada vez estaban más abrumados y preocupados ante el destino que se les presentaba. Por otro lado, era un modo de intentar reducir su culpabilidad de los crímenes de los que se les acusaba. 

El comportamiento de German Göring, Franz von Papen, Joachim von Ribbentrop,  Alfred Rosenberg, Albert Speer, Julius Streicher o Rudolf Hess se siguen analizando. La mayoría de ellos eran buenos padres de familia y muchos habían tenían educación superior. Se intenta entender cómo y porque actúan así personas que han tenido un poder absoluto en el momento de enfrentarse ante la justicia por unos actos de los que se creían impunes.

Para saber más:
La Mente es Maravillosa
ABC
BBC
Cope
XL Semanal
El Mundo

domingo, 19 de abril de 2026

La increíble fuga de los cuatro del SAS

Seguro que has visto la serie de HBO sobre los "chalados" hombres del SAS, pero la realidad va mucho más allá. Han pasado más de ocho décadas y hace poco ha visto la luz una de sus más increíbles andanzas: la épica fuga de un comando del SAS británico de las garras de la Gestapo nazi, tras una misión de sabotaje en la Francia ocupada. 

La increíble fuga de los cuatro del SAS
El 15 de septiembre de 1944 comenzaba la operación Pistol, cuando la unidad del sargento Alcock, un antiguo carnicero de Yorkshire, fue lanzada en paracaídas cerca de Audviller, en la región de Alsacia-Lorena. La misión consistía en realizar acciones de sabotaje en las vías del tren y de comunicación vitales para el ejército alemán. Tras ello debían intentar reunirse con los estadounidenses que ya venían avanzando desde Normadía. La pequeña unidad de comandos de Alcock, la formaban los cabos Holden y Hannah además del soldado Lyczak.

Desde un principio no lo tuvieron fácil, no tenían transporte y el material del que disponían era escaso. Además su radio no funcionaba y una tormenta desvió al avión que los llevaba obligándoles a saltar sobre unas tierras de cultivo que carecían de protección en una zona llena de patrullas enemigas. Al menos los campesinos les ayudaron dándoles refugio mientras se organizaban para su misión.   

La increíble fuga de los cuatro del SAS
El comando del SAS consiguió colocar explosivos en una línea de ferrocarril en las proximidades de Insming haciendo descarrilar y destruyendo un tren de suministros alemán y la muerte de dos oficiales. La acción atrajo la atención de la Gestapo, que inmediatamente se puso a perseguir a los saboteadores, que en un principio creían miembros de la resistencia.

Mientras intentaban buscar un lugar donde permanecer escondidos, fueron delatados por dos trabajadores polacos. Dos camiones cargados de soldados rodearon la granja en la que se escondían. Alcock se preparó para la defensa en la parte de atrás de la casa, mientras dos muchachas polacas que les ayudaron salieron por delante para distraer a los alemanes. La estratagema funcionó y los alemanes centraron su atención en la puerta principal. Esto proporcionó al comando el tiempo suficiente para entrar en la cocina y disparar contra los alemanes causando al menos dos bajas germanas.

La increíble fuga de los cuatro del SAS
Aprovechándose del desconcierto inicial escaparon al bosque cercano y se prepararon para emboscar a sus perseguidores provocando otras tres bajas más. Desde el bosque escucharon los disparos de represalia que acabaron con la vida de las dos muchachas polacas que los habían ayudado. Hitler había dictado una orden que establecía la ejecución directa de cualquier comando enemigo capturado, como ya había ocurrido en la operación Loyton, en la que una treintena de comandos del SAS fueron ejecutados.

El comando continuó huyendo por los frondosos bosques de los Vosgos para eludir a las patrullas y consiguieron ropas de civil que les dieron algunos lugareños franceses. Fieles al espíritu luchador del SAS, durante dos semanas y con muy mal tiempo, siguieron con su labor de sabotaje, mientras eludían la persecución de la Gestapo.

La increíble fuga de los cuatro del SAS
Por fin, el 1 de octubre de 1944, Alcock, Holden, Hannah y Lyczaky llegaron al frente. Cruzaron un canal y sortearon varias trincheras alemanas hasta llegar a tierra de nadie desde donde vieron una colina ocupada por los estadounidenses. Iban de civil y podían ser confundidos con una unidad alemana que intentaba infiltrarse en las líneas enemigas. Alcock decidió tomar un puesto avanzado de ametralladoras estadounidense. Dos comando atrajeron la atención del artillero y el resto flanquearon la posición y redujeron al soldado, cuyo compañero dormía a su lado. Tras el desconcierto inicial aclararon que eran comandos británicos y pidió a los atónitos infantes estadounidenses que les llevaran a hablar con sus mandos.

En el puesto de mando, Alcock aportó toda la información de que disponían de las posiciones alemanas que habían atravesado, y de las acciones de sabotaje que habían perpetrado. El equipo había causado al menos once bajas enemigas, sin que ninguno de los comandos fuera muerto o herido y aunque no fueron acciones fundamental para el desarrollo de la guerra, la operación Pistol fue exitosa al lograr la destrucción de infraestructuras ferroviarias y por la obtención de información de cierto valor para los Aliados.

Esta aventura del SAS se conoce gracias a los manuscritos de Graham, el hijo del sargento Alcock que escribió los relatos de su padre y a que conservó su archivo de guerra. Este valioso material lo compartió con el historiador Damien Lewis, que contó la historia en la cuarta entrega de su libro "SAS Great Escapes“.

Para saber más:
SAS Great Escapes Four, de Damien Lewis 

domingo, 5 de abril de 2026

Un destructor con poca suerte

El destructor estadounidense USS William D. Porter se ganó la reputación de ser un barco que daba “mala suerte” durante su primer servicio operativo. La verdad es que su supuesta mala suerte no tiene una base real, aunque terminó hundido por el ataque de un kamikaze en 1945.

Un destructor con poca suerte
Su reputación de gafe comienza el 14 de noviembre de 1943, cuando formaba parte de la escolta del acorazado USS Iowa, en el que viajaba el presidente Franklin D. Roosevelt en la primera etapa de su viaje a la Conferencia de Teherán, donde se reuniría con Churchill y Stalin. Junto al William D. Porter iban los, también destructores, USS Cogswell y el USS Young. Mientras el Iowa realizaba prácticas de tiro antiaéreo, los destructores practicaban ataques con torpedos, usando al Iowa de objetivo. Mientras el Presidente observaba interesado cómo el acorazado hacía estallar los globos meteorológicos desde el costado de babor, sonó la alarma general y se escuchó por los altavoces: “¡Torpedo! ¡Torpedo en el costado de estribor!”. Rooselvelt pidió que lo llevaran en su silla de ruedas al costado de estribor para ver mejor el torpedo.

Desde el William D. Porter intentaron alertar al Iowa del lanzamiento involuntario con una linterna de señales debido a que se había establecido silencio de radio. Un primer mensaje decía erróneamente que el torpedo se acercaba por el costado de babor. El siguiente comunicaba que el destructor estaba en reversa total. A la tercera fue la vencida y el William D. Porter finalmente transmitió con claridad: “¡Lion, Lion, Lion! ¡A la derecha, con fuerza, a la derecha!”. Lion (león) era el nombre en clave del Iowa. 

El Iowa registró haber recibido aviso del torpedo a las 14:38 y realizó un giro de emergencia a babor a toda velocidad: a 28 nudos. Dos minutos después, los observadores a bordo sintieron una explosión en las inmediaciones del navío. Por suerte, la estela de alta velocidad del Iowa había detonado el torpedo a una distancia que los informes sitúan entre los 100 y los 1000 metros.

Un destructor con poca suerte
En el diario del William D. Porter se cuenta: “14:36. Torpedo disparado accidentalmente desde el montaje n.° 2 mientras la batería de torpedos estaba haciendo ejercicios de entrenamiento. Se está llevando a cabo una investigación... 15:03 Iowa reanudó la práctica de disparos de AA”. 

Una vez que el torpedo explotó y quedó claro que no había habido un ataque de un submarino, desde el destructor se reconoció que había lanzado el torpedo sin darse cuenta por qué no se había quitado un cebador de uno de los tubos. A partir de aquí la exageración y la ficción comienzan a mezclarse con lo que sucedió realmente. Se cuenta que un informe del Iowa indicaba que todos sus cañones apuntaban al destructor. Añadía que la carrera de su capitán había terminado y que el barco y su tripulación fueron arrestados y enviados a Bermudas para someterse a juicio por negligencia grave. Hay quien afirma que esta fue la primera vez en la historia de la US Navy en que se había arrestado a toda la tripulación de un buque de guerra. En el cuaderno de bitácora del Iowa no hay constancia de que se apuntara al destructor. El capitán del William D. Porter, Wilfred A. Walter, permaneció al mando hasta el 30 de mayo de 1944 y se retiró como contralmirante. La historia oficial de la Marina estadounidense no cita ni el arresto del destructor ni de toda su tripulación. El destructor fue enviado a Bermudas con los otros dos escoltas el día 15, cuando se reunieron con tres destructores de relevo.

Un destructor con poca suerte
En Bermudas se realizó una investigación y el primer oficial torpedero Lawton C. Dawson fue trasladado a un tribunal militar general. Se sabe que Dawson fue degradado a torpedero de primera clase. Varias fuentes indican que se le sentenció a 14 años de trabajos forzados y que Roosevelt intervino para que no se le castigara, por lo que él consideraba un accidente. A la historia se le han ido añadiendo más adornos. Se cuenta que el día antes de la salida, y otras que fue durante la partida, del William D. Porter de Norfolk, el 12 de noviembre, su ancla raspó el costado del Cogswell, arrancando las barandillas, algunas balsas salvavidas, un bote del barco, además de otros daños. En ninguno de los registros de cubierta de los tres escoltas, que amarraron juntos en varios momentos durante las dos semanas anteriores a la salida, aparecen registros sobre este suceso. También se suele contar otra historia que dice que el William D. Porter lanzó accidentalmente una carga de profundidad el día 13, que detonó en el mar, provocando la alarma entre los demás buques del convoy, en alerta antisubmarina. Los registros tampoco dicen nada al respecto.

Justo antes de que terminara el supuesto “arresto” del Porter en las islas Aleutianas, a finales de 1945, aunque realmente estuvo ocho meses, hasta septiembre de 1944, se dice que un miembro de la tripulación se emborrachó y disparó un proyectil de 5 pulgadas mientras estaba en el puerto que cayó en el jardín delantero de la casa del comandante de la base. No existen pruebas documentales y en algunas versiones se afirma que cayó en el jardín trasero durante una fiesta.

Aunque sí es cierto que el William D. Porter lanzó un torpedo cargado al Iowa, la única evidencia real de su mala fortuna es la relativa a su hundimiento. El 10 de junio de 1945, mientras realizaba tareas de vigilancia frente a Okinawa, fue atacado por un bombardero en picado Aichi D3A1 "Val". Aunque lograron derribarlo los artilleros del destructor, fue muy cerca. Según se hundía el bombardero, las bombas que llevaba explotaron directamente debajo del casco del navío. La tripulación luchó durante más de tres horas para salvarlo, pero fue en vano. El capitán dio la orden de abandonar la nave, y después de 12 minutos, el destructor se hundió. El "barco de la mala suerte" solo la tuvo para consigo mismo, ya que todos los hombres a bordo sobrevivieron. 

Para saber más:
100 historias secretas de la Segunda Guerra Mundial, de Jesús Hernández 
Fuego a discreción, de Javier Sanz y Guillermo Clemares  
UV

domingo, 8 de marzo de 2026

Lucha de espías en las Islas Canarias

El archipiélago canario tuvo un papel relevante en la Segunda Guerra Mundial, de hecho, por orden de Hitler se preparó un plan para apoderarse de las islas españolas y de las portuguesas Azores. Este plan no era demasiado factible, ya que poder mantener esos territorios era costoso y muy complejo. Hitler desistió y planteó controlar el mar mediante la "Operación Seeräuber" con el que atacaría a cualquier navío aliado que se aproximara a las islas. 

Lucha de espías en las Islas Canarias
Los Aliados no eran desconocedores de la posición estratégica de Canarias para los alemanes y los británicos tenían sus planes para invadir Canarias si España atacaba Gibraltar, pero, con el desarrollo de los acontecimientos, los aliados decidieron tratar a España como una nación neutral en 1942. Aunque no lo era del todo. Debido a la importancia que el Eje y los Aliados daban a Canarias, en las islas hubo una destacada lucha de espías. Principalmente entre estadounidenses y germanos. 

Para los estadounidenses, había dos lugares clave dentro de su control: el Puerto de La Luz en Las Palmas de Gran Canaria y la refinería de Tenerife. En esta última, Thomas Alfree Weir, del OSS ejercía como "observador de petróleo" gracias a un acuerdo con el gobierno español para que Estados Unidos siguiese suministrando petróleo a España, pero aprovechó este trabajo para el espionaje. Colaborando con él se encontraba Harry Clifton Jordan, un oficial que ejercía de observador para la US Navy en el Puerto de La Luz que se encargaba de vigilar todas las actividades navales alemanas en el archipiélago. Los estadounidenses también se dedicaron a llevar un control de los alemanes que vivían en las islas.

Lucha de espías en las Islas Canarias
Mientras tanto, por parte Alemana, se encontraba el espía del Abwehr del almirante Canaris, Edmund Nehrkorn, alias Niemann o Nemo. Nehrkorn se encargaba de más de 70 agentes alemanes y españoles que llegaban a Cabo Juby, Ifni o Fernando Poo, o al norte de África desde Canarias, y fue un auténtico quebradero de cabeza para el OSS. Además, los alemanes tenían a Jacob Ahlers, Walter Sauermann u Otto Bertram, agentes de inteligencia naval vinculada con la Etappenorganisation, que se encargaba del suministro a los U-Boote y la vigilancia marítima. La Abwher además instaló en las islas una red de estaciones de radio para controlar las comunicaciones de los aliados. Hay quien afirma que la Casa Winter en Fuerteventura fue una de ellas, pero hay ninguna prueba que lo corrobore.  

Los alemanes contaban con una amplia comunidad histórica, al igual que los británicos, aunque los alemanes contaban con ciudadanos que llegaron durante el conflicto. Mientras, la presencia de ciudadanos estadounidenses en el archipiélago era prácticamente inexistente. Este hecho, junto a las buenas relaciones de los alemanes con las autoridades españolas, complicó el papel de EE.UU. en Canarias, aunque el control del petróleo era un arma importante.

Lucha de espías en las Islas Canarias
Entre los miembros del espionaje estadounidense es reseñable el papel de Lillie Mae Hubbard, una de las primeras mujeres afroamericanas en EE.UU. en servir en el servicio diplomático. Aprovechando su puesto como secretaria del cónsul estadounidense en Las Palmas de Gran Canaria, Clifton Reginald Wharton, organizó una muy destacable red de información durante la guerra.

El archipiélago canario fue además un escenario clave para el suministro de submarinos y la vigilancia marítima, contando con el apoyo directo de oficiales del ejército español, autoridades portuarias y de la aviación, así como colaboradores civiles, lo que facilitó las operaciones clandestinas del III Reich en Canarias y el océano Atlántico. De hecho, Alemania con sus "manadas de lobos grises" estuvieron a punto de cortar las comunicaciones entre América y Europa en marzo de 1943.

Para saber más:
Universidad de Las Palmas
La Provincia
El Imparcial
Atlántico Hoy
ABC

domingo, 22 de febrero de 2026

Las monedas Moboroshi

Olvidadas en lo más profundo de un almacén de Kioto se encontraron 15 cajas de madera con más de medio millón de monedas fabricadas en cerámica, conocidas en el país del sol naciente como Maboroshi, que traducido sería fantasma. El almacén perteneció a Shofu Kogyo, una de las empresas que fabricaron monedas de terracota para asegurar la continuidad del comercio y la adquisición de bienes y servicios en el frente interno. 

Durante la Segunda Guerra Mundial, Japón se encontró con una gran escasez de metales, ya que estos materiales fueron destinados principalmente a la producción de armas y municiones. Ante esta falta de metales Shofu Kogyo, reconocida por su experiencia en la fabricación de dientes de porcelana de alta calidad, fue una de las compañías elegidas en Kyoto, Seto y Arita por la casa de la moneda japonesa. Entre todas las compañías, llegaron a fabricar más de 15 millones de estas curiosas monedas, aunque la mayoría de ellas terminaron destruidas con la ocupación estadounidense, tras la firma de la rendición de Japón a primeros de septiembre de 1945.  

Las monedas Maboroshi tienen un valor nominal de un Sen, que corresponde a un céntimo de Yen y miden 15 milímetros de diámetro. En su acuñado se representan imágenes tradicionales de Japón: en una cara, una imagen del Monte Fuji y, en la otra, flores de cerezo, la flor tradicional japonesa. La rareza de este hallazgo se debe a que es un gran número de piezas y que estas se encuentran en perfecto estado. Al cambio actual los 5000 yenes que suman, serían poco más de 30 Euros, aunque el valor numismático es muy superior debido a su perfecto estado y no haber circulado.

Este tipo de monedas corresponden al llamado dinero de necesidad, que sirvió para resolver la falta de moneda en diferentes situaciones de emergencia. Estas se fabricaban, debido a las circunstancias, en materiales pobres o con técnicas de fabricación rudimentarias. No eran de curso legal, sin embargo, una vez terminada la crisis, podía ser canjeado por dinero valido.

Un ejemplo de dinero de necesidad en España se dio durante la Guerra Civil y en ambos bandos. Además de las oficiales emitidas por los dos contendientes, multitud de instituciones públicas y privadas, autoridades locales, corporaciones municipales, cooperativas y asociaciones de diversa índole emitieron dinero propio. El Gobierno aprobó un Decreto en 1938 prohibiendo la emisión de billetes y monedas locales, pues solo el estado podía emitir moneda, pero, las circunstancias de la guerra, hicieron que estas emisiones siguieran circulando. La de la foto superior está fabricada con cuero y cartón por el Sindicato de Industrias Alimenticias BORNE, perteneciente a la CNT.

En Alemania y Austria, durante la crisis económica posterior a la Primera Guerra Mundial, se emitió el Notgeld en pequeñas tiradas, según la necesidad. Al principio algunos ayuntamientos emitieron este dinero generalmente de poco importe, aunque los hubo de un millardo, el equivalente a mil millones, un claro ejemplo del escaso valor del dinero en esos años. La emisión de este dinero de necesidad se debió a que las monedas metálicas empezaron a desaparecer de las calles debido a la inflación. Estos Notgeld solían tener poco tiempo de validez o eran útiles solo para servicios públicos y estaban respaldados por los ayuntamientos o por cajas de ahorro locales, y su uso estaba limitado a la población de origen. Finalmente, algunas casas comerciales o empresas industriales emitieran sus propios Notgeld como medio de pago interno. 

Para saber más:
Diario de Mendoza
MDZ
Museo Arqueológico Nacional
Numismática e Historia
Cronista

domingo, 8 de febrero de 2026

Cuando regalaron el Nobel a Goebbels

A primeros del año 2026, la entonces líder de la oposición venezolana al capturado Nicolás Maduro, Corina Machado y premiada con el Nobel de la Paz entregó al presidente de los EE. UU. Donald Trump su galardón. Es sabida la necesidad de reconocimiento que tiene Trump y que el mismo ha dicho que se merece el Nobel. A parte de esas consideraciones, no es la primera vez que ha sucedido algo parecido.

Cuando regalaron el Nobel a Goebbels
El Premio Nobel de la Paz se ha otorgado 105 veces y en lo que a la medalla se refiere, ha cambiado de manos en pocas ocasiones. Un caso reciente fue el de Dmitry Muratov que la vendió por 103.5 millones de dólares en 2022 para ayudar a los niños refugiados ucranianos.

El caso que nos ocupa sucedió en 1943. Es el del escritor noruego Knut Hamsun, seudónimo de Knut Pedersen, que regaló su Nobel de Literatura, obtenido en 1920, al Ministro de Propaganda nazi Joseph Goebbels.

Es bastante conocido el futuro frustrado como pintor de Adolf Hitler pero mucho menos es que lo mismo le sucedió a Goebbels con la literatura. Sabiendo esto, Hamsun quiso ganarse el favor del jerarca nazi para reunirse con su admirado Hitler. Y funcionó: poco tiempo después se reunió con el Führer en su refugio del Berghof.

Hamsun era un nazi convencido que abogaba por una confederación de pueblos germánicos, que incluía a los noruegos, y que profesaba los ideales racistas del estado nazi que incluso lo llegó a expresar en uno de sus libros y publicaciones en diversos periódicos noruegos.

Cuando regalaron el Nobel a Goebbels
No ha trascendido todo el contenido de la reunión con Hitler pero si es sabido que no hubo sintonía entre ambos. Al parecer, Hamsun tuvo una actitud pedante, aburriendo al líder por su pesadez y monotonía. No dejaba hablar al líder nazi. Constantemente le interrumpía porque padecía de sordera. Si se sabe que solicitó a Hitler que destituyera a Josef Terboven el brutal dirigente nazi de la ocupación de Noruega. Petición que Hitler no llevó a cabo ya que estuvo en su puesto hasta la rendición de Alemania el 8 de mayo de 1945 cuando se suicidó en su búnker haciendo explotar su cuerpo con 50 kilos de dinamita. 

Otra petición a Hitler, que por supuesto se negó a aceptar, fue que se amnistiara a varios presos políticos noruegos y miembros de la resistencia. Aunque su reunión no sirvió, no dejó de admirar a Hitler. Cuando este se suicidó, Hamsun escribió: "Fue un guerrero, un guerrero por la humanidad y un profeta del evangelio de la justicia para todas las naciones".

A pesar del acto de regalar su medalla del Nobel para intentar mejorar, de algún modo, la vida de los noruegos sus conciudadanos no le perdonaron su colaboración con los nazis e incluso fue acusado de alta traición. Aun condenado a prisión fue absuelto debido a que padecía demencia, aunque tuvo que pagar una multa de 325 000 coronas y estuvo de asilo en asilo. Ser sometido a juicio le llevó a usar su último libro para despotricar de jueces y psiquiatras. No se sabe nada del paradero de la medalla.

Aunque siempre negó pertenecer al partido filonazi de Vidkun Quisling, si estuvo afiliada su esposa Marie, también escritora, y sus hijos Tore y Arild. De hecho, este último fue miembro de las SS.

Para saber más:
Historias Desconocidas de la Segunda Guerra Mundial, de Juanjo Ortiz
Wikipedia
Biografías y Vidas
La Vanguardia
Infobae
La Razón

domingo, 25 de enero de 2026

Nada de ropa interior blanca

La entrada en la guerra pilló a los Aliados con unos ejércitos que funcionaban casi como en la Primera Guerra Mundial. Se mantenían tácticas de posiciones estáticas del estilo a la Línea Maginot y armamento, en muchos aspectos, desfasado. En el caso de la uniformidad hubo algunos cambios.

Nada de ropa interior blanca
En la Gran Guerra los franceses llegaron a usar uniformes con pantalones rojos y casacas de color azul, pero finalmente adoptaron colores más neutros y estos prácticamente se mantuvieron hasta la siguiente guerra. En un conflicto, más moderno, como el que se estaba desarrollando, el camuflaje en los uniformes tenía cierta importancia. Apenas se trabajó en ello salvo en unidades especiales de combate como paracaidistas o comandos o en el caso de los Marines yanquis que combatían en el Pacífico. 

La uniformidad mantenía el gris en el caso de los alemanes, el verde oliva para el Ejército estadounidense o el caqui de los británicos. Esas coloraciones eran tan solo para el uniforme, la ropa interior era de color blanco. De este modo, si los soldados de infantería ingleses tendían sus calzoncillos o camisetas en zona de combate, esto hacía perfectamente visible su posición para el enemigo. 

Nada de ropa interior blanca
Debido a que eso suponía un riesgo para las tropas, y supuso algún que otro contratiempo, se decidió que la ropa interior también tomara tonos verdosos que la hiciera menos visibles. Ese intento de camuflaje fue aún más allá y hasta se tomó la decisión de fabricar papel higiénico del mismo tono verdoso. 

La medida de asumir colores menos visibles para la lencería masculina se fue adaptando con carácter general en todos los Ejércitos en conflicto, pero los Marines estadounidenses continuaron con el color blanco, aunque con el paso del tiempo optaron por utilizar el verde.

Para saber más:
Episodios ocultos de la Segunda Guerra Mundial, de Juanjo Ortiz 

domingo, 11 de enero de 2026

El milagro alemán de la posguerra

Hitler llevó a Alemania a una guerra devastadora que dejo al país arrasado. Los bombardeos de los estadounidenses durante el día y británicos durante la noche asolaron ciudades y fábricas. Había hambre y el dinero carecía prácticamente de valor. El imperio que el Führer prometió había desaparecido por completo. Alemania estaba peor que tras la Primera Guerra Mundial.

El milagro alemán de la posguerra
El III Reich quedó desmembrado y repartido entre las potencias vencedoras pero la resiliencia de los germanos hizo que su país se recuperara en lo que se conoció como "el milagro alemán".  Al frente se encontraba Konrad Adenauer. Para 1948 dos economías dibujaban Alemania. Por un lado la capitalista de EE.UU., Reino Unido y Francia y por el otro la comunista de la Unión Soviética. La parte occidental debía afianzarse frente al bloque oriental. Asi nació el Plan Marshall que intentaría afianzar la economía y la democracia en Europa.

El Plan Marshall supuso un aporte de 1.400 millones de dólares, que equivaldría a unos 5.000 millones de euros, pero aún no era suficiente ya que era menos del 5% de los ingresos alemanes. El milagro lo lograron las medidas impuestas por los mismos alemanes.

El primer paso lo dio el economista Ludwig Erhard el domingo 20 de junio de 1948 al aplicar en las zonas controladas por los aliados una nueva moneda que sustituiría al Reichmark. La nueva divisa fue el Deutsche Mark que aunque era mucho más caro que la moneda heredada del III Reich tambien era mucho más robusta. Varios días después, se dio el segundo paso cuando se eliminó el control de precios durante el régimen de Hitler, lo que llevó a que los precios alcanzaran su auténtico valor. Esa misma semana en los estantes de las tiendas aparecieron la mayoría de los productos que habían escaseado hasta entonces. Así se terminó con el racionamiento y las largas colas para conseguir alimentos o ropa. Prácticamente se acabó con el mercado negro. El tercero fue reestructurar el sistema fiscal revisando el impuesto sobre la renta empresarial para hacerlo mas equitativo y rebajar el de las personas físicas. Los alemanes vieron reducidos sus impuestos de la renta en cerca de un 70%.

Esta nueva moneda más fuerte frenó, casi totalmente, la inflación y los sueldos volvieron a tener un valor real, al igual que los prestamos y sus intereses. La oferta y la demanda comenzó a corregirse y permitió una competencia más sana, dando nuevas alas a la productividad y el comercio. La industria creció muy rápidamente no solo por las nuevas reformas, también por el acuerdo entre patronal y  el tejido laboral que se encontraban en un paro inferior al 1%. El incremento del poder adquisitivo de los trabajadores impulsó el consumo interno, pero el crecimiento más sorprendente se produjo en el mercado exterior. Una parte menos conocida del "milagro alemán" es la agricultura. El crecimiento de la industria modernizó el campo. Aumentó el parque de maquinaria agrícola y se duplicó el rendimiento de las cosechas gracias a los nuevos fertilizantes producidos por la innovadora y floreciente industria química. 

Aunque la tensión creciente de la guerra fría terminó por dividir el país en dos estados, también benefició el comercio exterior de la República Federal de Alemania. La guerra de Corea que estalló apenas cinco años del fin del conflicto mundial fue un revulsivo importante para la economía germano occidental llegando a duplicar por ello sus exportaciones. Por otro lado, la política de acercamiento de Adenauer, que promovió el germen de lo que sería la futura Unión Europea y su incorporación a la OTAN, consiguió ampliar mercados y multiplicar por tres los ingresos exteriores de Alemania.

El resultado fina de todas estas innovaciones y reformas supuso que el PIB se multiplicara por tres en poco más de quince años y que el Deutsche Mark aumentara una media del 8% anual. En unos decenios Alemania occidental se había convertido en la primera potencia industrial de Europa y la segunda economía mundial. 

Para saber más:
Tiempo de lobos, de Harald Jähner 
Otoño Alemán, de Stig Dagerman 
Política Exterior