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domingo, 4 de octubre de 2026

Gestión empresarial y nazismo

Que nadie piense que que estoy tildando de nazis a los empresarios, pero acabo de leer un libro que me ha sorprendido. Es Libres para obedecer del historiador Johann Chapoutot y donde aparece la historia de Reinhard Höhn, un jurista y Obergruppenführer de las SS que, acabada la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en uno de los personajes más influyentes en la gestión empresarial de la nueva República Federal de Alemania. 

Gestión empresarial y nazismo
A mediados de los 50, Höhn creó una academia de negocios en Bad Harzburg en la que se formaron muchísimos de los directivos de las grandes empresas alemanes como BMW, Audi, Aldi o Bayer. formó a cientos de miles de directivos de grandes empresas como Aldi, BMW o Bayer, exportando un modelo de liderazgo que prometía autonomía y democracia en la empresa. Su método fue el llamado "Modelo de Harzburg" que tomaba como base la doctrina militar prusiana que rompía con la obediencia ciega. La Auftragstaktik, que es como se llama, dejaba al oficial en el terreno total libertad para elegir los medios con los que conseguir los objetivos fijados por el Alto Mando. Una táctica que empleó la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial. 

Höhn adaptó este concepto militar a la empresa en la que el alto directivo delega el trabajo y la responsabilidad a un mando intermedio que se encargará de llegar a los objeticos marcados. Este tendrá cierta autonomía para llevarlo a cabo. Según Höhn: "los colaboradores no son dirigidos por órdenes precisas [...]. Al contrario, disponen de un campo de acción bien definido donde son libres de actuar y de decidir de manera autónoma". Esta delegación y autonomía tiene truco. La jerarquía permanece escondida, aunque da la sensación de desaparecer y no se comparte el poder de decisión dentro de la empresa. El alto directivo controla los resultados. Si estos no se logran no son responsables, la culpa recae sobre los mandos inferiores y de ahí a la base, los empleados. Supuestamente estos eran "libres de cumplir las órdenes" pero en realidad estaban "condenados a triunfar”.  El empleado establece su objetivo dentro de un marco que escapa a su control. Todos los parámetros son realmente marcados por la empresa, su dirección y sus supervisores. El trabajador no tiene más libertad que la que la autoridad superior decide otorgarle, la cual ha internalizado inconscientemente y, que por lo tanto, acepta acatar.

Gestión empresarial y nazismo

Los fundamentos de la ideología nacionalsocialista la hacen compatible con el capitalismo, aunque esta se mostrara contraria por considerarla judaizada. Estos fundamentos incluyen, entre otros, el rechazo a la lucha de clases en favor de una engañosa unidad de intereses entre empleadores y trabajadores. No hay que olvidar que fueron los empresarios alemanes, en especial los bávaros, quienes financiaron al partido nazi tras el encarcelamiento de Hitler para combatir al Partido Comunista y los movimientos de izquierda. 

Esta idea de gestión se complementaba con otra proveniente del ideario nacionalsocialista y el III Reich: la empresa se presenta como como una Gemeinschaft o comunidad. Asi todos y cada uno de los empleados forman parte de esa comunidad o familia. De este modo el régimen nazi creó una sociedad en la que el individuo no es nada, tan solo una pieza del engranaje de la sociedad en la que el estado es todo. Es la idea del Volksgemeinschaft o comunidad popular. La concepción en la que se vende que todos formamos parte de una familia no es más que una herramienta de control y manipulación social. En realidad ni el Estado es nuestro ni la empresa tampoco. No en vano, Höhn fue uno de los artífices del movimiento völkisch.

Gestión empresarial y nazismo
Todo ese entramado no hace más que camuflar quien ostenta realmente el poder e intenta eliminar el conflicto y la crítica, todo en nombre de una supuesta armonía. La reivindicación se plantea como una  traición. No se ve como una crítica constructiva, sino como un ataque a la "familia". Estar de acuerdo con el proyecto común no es una elección libre de la que estamos convencidos, sino un deber ético y moral. Si no lo apoyas ciegamente, eres una "mala persona" que solo mira por sus intereses o que carece de valores sociales. Es cuando la unión del grupo se mantiene mediante la presión social y el castigo al que piensa diferente. Seguro que que más de uno ha sufrido estas situaciones en sus empresas. Tampoco hay que olvidar que el concepto "familia", sobre todo en pequeñas empresas, también ha sido casi real y en el que los empleados han sido realmente miembros de ella. 

Según cuenta Chapoutot en su libro, el modelo de Höhn marcó el mecanismo empresarial alemán y por extensión al resto de Europa, especialmente hasta la década de los 80. Para mostrarlo usa el caso de un antiguo directivo de Aldi, que utilizó sus principios sin fisuras en la que la empresa “vivía del control total y del miedo” sin permitir el individualismo ni la disidencia, idea que pervivió durante todo el régimen nazi y que presento también en mi libro "Propaganda Nazi".

Para saber más:
Libres para obedecer, de Johann Chapoutot 
Propaganda Nazi, de Juanjo Ortiz 
Wikipedia

domingo, 20 de septiembre de 2026

París bombardeada tras la liberación

Mientras que el día anterior París había celebrado jubilosamente la rendición de von Choltitz y mientras el General de Gaulle había bajado triunfalmente por los Campos Elíseos hacia Notre-Dame, y cuando casi todas las posiciones alemanas habían sido neutralizadas por la 2.ª División Blindada, el 26 de agosto de 1944, alrededor de las 23 horas, sonaron las sirenas de ataque aéreo. 

París bombardeada tras la liberación
Incrédulos, los parisinos esperaron. Desgraciadamente, aquella noche, con París vacío de ocupantes, excepto el Palacio de Luxemburgo, el IX Flierger Korps de la Lufwaffe llevó a cabo un bombardeo sobre la capital, sin ningún peligro de alcanzar a sus tropas, tan solo 25 minutos después. El objetivo era cortar las diferentes rutas de abastecimiento de la capital. En el ataque participaron 111 aviones, principalmente Junkers Ju88 y Ju188. Inicialmente, la misión no era lanzar bombas sobre la ciudad.

Los aparatos alemanes despegaron de varios aeródromos de Bélgica, Países Bajos, Alemania y de una base del Noreste de París, aun ocupada, cargados con bombas incendiarias y explosivas. Un par de aparatos lanzaron panfletos de propaganda.

París bombardeada tras la liberación
Las defensas antiaéreas estadounidenses, al no ser advertidas a tiempo, no estaban preparadas para disparar por lo que las primeras bombas cayeron sobre Montrouge y luego las explosiones iluminaron París. Se vieron afectados el hospital de Bichat, al norte del distrito 18, el barrio de Blancs-Manteaux, las Buttes Chaumont, las puertas de Montreuil, Vitry y Ivry, la plaza de Italia, el barrio de Mouffetard y hasta la Bastilla.

También quedaron parcialmente destruidos los suburbios de Bagnolet, Pantin, Montreuil, Sceaux, Bourg-la-Reine, Charenton-le-Pont, Saint-Maur, Ivry y Vitry. El mercado del vino igualmente fue alcanzado y el alcohol allí almacenado se incendió al instante. Miles de barriles de vino ardieron toda la noche, iluminando París con un resplandor rojizo que dejó una huella imborrable en quienes vivieron la liberación y el bombardeo.

El resultado supuso 189 muertos y 890 heridos; 431 edificios quedaron completamente destruidos y casi 1600 parcialmente destruidos, aunque este no fue el único bombardeo que sufrió la capital francesa. El 8 de septiembre hubo otro bombardeo, pero esta vez con bombas volantes V-2. Con anterioridad, y durante la campaña de Francia fue bombardeada por los alemanes el 3 de junio. La noche del 3 al 4 de Marzo de 1942, la del 21 de Abril de 1944 y el el 27 de Mayo, de ese año, fue bombardeada por aviones de la RAF.

París bombardeada tras la liberación
Los aeródromos ocupados en el norte de Francia, Bélgica y los Países Bajos permitieron a la Luftwaffe no solo preparar este ataque mortal contra París y sus alrededores, sino también mantener una amenaza real durante varias semanas más. Este bombardeo, un episodio poco conocido por los parisinos, sirve como recordatorio del alto precio que pagó la población parisina al celebrar esta ansiada liberación con alegría y cierta despreocupación.

Para saber más:
Ok Diario
Eurasia 1945
Muy Interesante
Musee de la Resistance
Ser Histórico

domingo, 6 de septiembre de 2026

La masacre de Ivalo

Dentro de la llamada Guerra de Invierno, en 1942, sucedió un misterio que aún hoy no ha quedado del todo esclarecido. Durante aquella guerra, Finlandia se defendía de la invasión de la URSS acometida después de que Alemania invadiera Polonia y diera comienzo de forma oficial a la Segunda Guerra Mundial. Esta guerra fue tremendamente compleja para los soviéticos debido a la agreste geografía finesa y a la extremadamente bajas temperaturas, especialmente para la logística.

La Misteriosa masacre de Ivalo
La ofensiva soviética se produjo por prácticamente toda la frontera entre ambas naciones y el principal objetivo era la capital, Helsinki. En el norte, en la zona de Laponia, fue destinado el 14º ejercito soviético. Aquí fue donde sucedió uno de los grandes misterios de aquella guerra dentro de otra guerra.

Para lograr uno de sus objeticos el puerto de Petsamo, para ello debían atravesar la zona de Ivalo. Según iban avanzando por los bosques helados los lugareños les aconsejaron que no se apartaran de la carretera y que no se demorasen en llegar a Ivalo. Debian salir del bosque y bajo ningún concepto acampar en él. Si no hacían caso jamás saldrían de allí con vida. 

Los pueblos eslavos son bastante supersticiosos, en especial en las zonas rurales. Esa condición fue aprovechada por los fineses. Sembraron terroríficas historias de criaturas de los bosque que se alimentaban de todos los que se atrevían a adentrarse en sus territorios. Fueron colocando cadáveres de soldados congelados para causar el mayor terror al invasor soviético. El mando soviético creyó que no era más que un engaño para que fueran atacados en la carretera por las tropas finesas y ordenó que se adentraran en el bosque, donde se supone estarían más protegidos, para pasar la noche. Sin saber que sería su última noche. 

La Misteriosa masacre de Ivalo
Al día siguiente, una unidad finlandesa, atraídos por una columna de humo, llegó hasta la posición en donde los soviéticos establecieron su campamento. El espectáculo era espeluznante. Todos los soldados estaban muertos y mutilados del modo más horrible. El blanco de la nieve se había transformado en rojo sangre. Por todas partes había esparcidos órganos y partes de cuerpos. Parecía que se había producido un combate convertido en carnicería. El olor a pólvora impregnaba el aterrador paisaje. Los rostros de pánico que presentaban algunos soldados muertos mostraban más horror del que se pueda describir.

Inicialmente se pensó que habían sido atacados por lobos u osos per el macabro hallazgo de la piel desollada de un soldado soviético colgada de un árbol no era fruto de esa clase de animales salvajes. Según el Ejército Rojo la masacre fue provocada por el hambre y que los soldados tuvieron que realizar actos de canibalismo, pero no explica el hecho de que no hubiera ningún superviviente, aunque puede que estos terminaran muriendo a causa del frío, ni la supuesta piel desollada de un soldado, ni el hecho de que había suministros en el campamento.

La Misteriosa masacre de Ivalo
Ya han pasado muchas décadas y no hay una explicación convincente a este hecho y existen diversas teorías y relatos animados por los lugareños de la zona y el hermetismo soviético. Una de las fábulas cuenta  que el causante de aquella dantesca matanza fue una terrorífica criatura con cuerpo de perro y cola de serpiente que es la encargada de proteger las puertas del Tuonela, el inframundo y a la que llaman Surma. Esta criatura, según del folclore finlandés, podía ser invocada para acabar con ciertas personas de un modo brutal. Otra cuenta que aquello fue hecho por un espíritu maligno llamado Piru que habita en los bosques que tortura a sus victimas si pierden en los juegos mentales a los que los somete. Una teoría sugiere que una unidad de fuerzas especiales finlandesas llevó a cabo una guerra psicológica brutal, diseñando la masacre para infundir terror entre las tropas soviéticas, aunque las autoridades finesas negaron tener semejantes unidades. En cualquier caso es un misterio que no tiene explicación oficial.

La Misteriosa masacre de Ivalo
Si bien la guerra llegó a ser brutal en en aquellas tierras del Ártico y las muertes horribles de soldados soviéticos fueron muy reales, la historia de una misteriosa masacre en Ivalo no es más que folclore y mito. No hay ninguna clase de registros históricos ni fuentes primarias fiables que confirmen un incidente único y específico en Ivalo donde toda una división fuera aniquilada por causas inexplicables o paranormales. Los relatos sobre la criatura asesina y defensora de los bosques se deben a relatos orales, folclore o de cuentos de terror. Lo que si es factible es que todo se base en hechos reales que se dieron en Laponia en los que los soviéticos sufrieron muchas bajas, pero para nada provocadas por seres mitológicos. Es el caso de la batalla de Suomussalmi donde el frío extremo se alió con las tropas finlandesas y superó a las bajas producidas por el combate. Los finlandeses también emplearon tácticas de guerrillas para aislar y destruir a las columnas soviéticas, atrapadas por la nieve y el frío en un método conocido como "Motti". 

La Misteriosa masacre de Ivalo
Miles de soldados soviéticos murieron congelados al enfrentarse a temperaturas de -30°C, y sus cuerpos congelados los utilizaron los fineses como guerra psicológica para desmoralizar al enemigo. De hecho el frío provocó más bajas en el Ejército Rojo que la misma guerra. Respecto a la fotografía de una piel colgada de unas ramas se cuenta una historia en la que una patrulla soviética a la que se le cortó el suministro de alimentos había asesinado a uno de miembros para comérselo y que un pelotón finlandés los había sorprendido comiéndose a su compañero. Esta historia tampoco parece fiable ya que en una entrevista en 2006 a Olli Kleemola, quien ha publicado libros sobre fotografías de guerra finlandesas, dijo que esa piel probablemente fuera de un alce. Además desollar la piel humana requiere una gran habilidad y mucho tiempo. En resumen, no te creas todo lo que te cuentan en Internet y lee siempre hasta el final.
MTV (en finés)

domingo, 26 de julio de 2026

El rescate de los autobuses blancos

En las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial la Cruz Roja envió 75 autobuses blancos desde Suecia en una operación humanitaria organizada por el conde Folke Bernadotte, sobrino del rey de Suecia y alto funcionario de la institución que logró establecer acuerdos con Heinrich Himmler para rescatar cuantos presos en los campos fuera posible. La operación de rescate, que hoy casi ha caído en el olvido, partió de Malmö y pocas semanas después regresaron de una Alemania atenazada por los Aliados. En aquellos autobuses blancos llegaron a primero Odense, en Dinamarca (aún ocupada pero que colabora con el rescate), principalmente judíos escandinavos que se encontraban en pésimas condiciones. 

El rescate de los autobuses blancos
Suecia se fue un país neutral en el conflicto aunque mantuvo relaciones comerciales con Alemania suministrando materiales esenciales para la guerra, como hierro o rodamientos de bolas. Incluso permitió el paso de tropas de la Wehrmacht para pasar a la vecina Noruega. Esta situación fue aprovechada por la Cruz Roja.

El 19 de febrero de 1945 se reunieron Himmler y el conde Bernadotte en Hohenlychen, en el norte de Alemania, un lugar donde médicos nazis llevaron a cabo crueles experimentos con prisioneros de los campos de concentración. Bernadotte pretende liberar a cuantos presos escandinavos sea posible. Para intentar convencer al jefe de las SS lleva consigo un antiguo libro de runas del siglo XVII. Bernadotte sabe que Alemania va a perder la guerra, al igual que Himmler, que ve en la reunión la ocasión de ganar puntos ante la derrota frente a los aliados y cede a las peticiones del sueco.

El rescate de los autobuses blancos
Para la misión el ejercito sueco cede camiones y autobuses a la Cruz Roja y al frente de la misión se encuentra Axel Molin, un compañero de Benadotte en el ejército. Las SS estableció condiciones para el rescate: un número limitado de prisioneros, que en cada vehículo fuera uno de sus soldados, que Suecia se hiciera cardo de todos los gastos y que no se hiciera público el traslado. Los campos a los que pueden ir son Braunshweig, Dachau, Neuengamme, Ravensbrück y Theresienstadt.

Los Aliados no podían garantizar la seguridad del convoy de rescate si los vehículos no estaba pintados de blanco y con la cruz roja que los distinguiera. Al partir la mayoría estaban pintados pero los que quedaban tuvieron que ser pintados durante el viaje de Malmö a Copenhague. La mayoría de la pintura era con base de cal que no aguanta bien el agua por lo que tuvieron que ir repintándolos.

El rescate de los autobuses blancos
Los autobuses no tienen permiso para entrar en los campos y tan solo llevan la lista de los prisioneros que las SS permite liberar. Para abril de 1945 se le unen otros 100 autobuses daneses. El último de los campos es Neuengamme. Algunos autobuses no hacen esta parada y viajan directamente a Dinamarca. En  Neuengamme las SS le dice a Molin que para poder llevarse a los presos escandinavos de sus listas han de trasladar a otros prisioneros a otros campos. Aunque en un primer momento se niega a cumplir la petición, una orden del gobierno sueco le obliga a ponerse a las órdenes de los alemanes lo que fue muy doloroso para Molin y los conductores de los autobuses. Tras cumplir su horrorosa misión lograron partir hacia Dinamarca y de ahí a Suecia que estuvo dispuesta a acoger a todos los judíos que lograron huir de los nazis.

De las más de 15.500 personas rescatadas muchos se quedaron en Dinamarca o Suecia mientras otros viajaron a Estados Unidos o Israel otros no tuvieron tanta suerte y murieron al poco de llegar debido  a las malas condiciones que soportaron en los campos de concentración. En la actualidad tan solo quedan unos pocos de estos autobuses blancos con la cruz roja y la bandera sueca. Uno se encuentra en el museo del campo de concentración de Froslev, en Dinamarca.

Para saber más:
DW
Wikipedia
En son de luz
Curadas

domingo, 8 de febrero de 2026

Cuando regalaron el Nobel a Goebbels

A primeros del año 2026, la entonces líder de la oposición venezolana al capturado Nicolás Maduro, Corina Machado y premiada con el Nobel de la Paz entregó al presidente de los EE. UU. Donald Trump su galardón. Es sabida la necesidad de reconocimiento que tiene Trump y que el mismo ha dicho que se merece el Nobel. A parte de esas consideraciones, no es la primera vez que ha sucedido algo parecido.

Cuando regalaron el Nobel a Goebbels
El Premio Nobel de la Paz se ha otorgado 105 veces y en lo que a la medalla se refiere, ha cambiado de manos en pocas ocasiones. Un caso reciente fue el de Dmitry Muratov que la vendió por 103.5 millones de dólares en 2022 para ayudar a los niños refugiados ucranianos.

El caso que nos ocupa sucedió en 1943. Es el del escritor noruego Knut Hamsun, seudónimo de Knut Pedersen, que regaló su Nobel de Literatura, obtenido en 1920, al Ministro de Propaganda nazi Joseph Goebbels.

Es bastante conocido el futuro frustrado como pintor de Adolf Hitler pero mucho menos es que lo mismo le sucedió a Goebbels con la literatura. Sabiendo esto, Hamsun quiso ganarse el favor del jerarca nazi para reunirse con su admirado Hitler. Y funcionó: poco tiempo después se reunió con el Führer en su refugio del Berghof.

Hamsun era un nazi convencido que abogaba por una confederación de pueblos germánicos, que incluía a los noruegos, y que profesaba los ideales racistas del estado nazi que incluso lo llegó a expresar en uno de sus libros y publicaciones en diversos periódicos noruegos.

Cuando regalaron el Nobel a Goebbels
No ha trascendido todo el contenido de la reunión con Hitler pero si es sabido que no hubo sintonía entre ambos. Al parecer, Hamsun tuvo una actitud pedante, aburriendo al líder por su pesadez y monotonía. No dejaba hablar al líder nazi. Constantemente le interrumpía porque padecía de sordera. Si se sabe que solicitó a Hitler que destituyera a Josef Terboven el brutal dirigente nazi de la ocupación de Noruega. Petición que Hitler no llevó a cabo ya que estuvo en su puesto hasta la rendición de Alemania el 8 de mayo de 1945 cuando se suicidó en su búnker haciendo explotar su cuerpo con 50 kilos de dinamita. 

Otra petición a Hitler, que por supuesto se negó a aceptar, fue que se amnistiara a varios presos políticos noruegos y miembros de la resistencia. Aunque su reunión no sirvió, no dejó de admirar a Hitler. Cuando este se suicidó, Hamsun escribió: "Fue un guerrero, un guerrero por la humanidad y un profeta del evangelio de la justicia para todas las naciones".

A pesar del acto de regalar su medalla del Nobel para intentar mejorar, de algún modo, la vida de los noruegos sus conciudadanos no le perdonaron su colaboración con los nazis e incluso fue acusado de alta traición. Aun condenado a prisión fue absuelto debido a que padecía demencia, aunque tuvo que pagar una multa de 325 000 coronas y estuvo de asilo en asilo. Ser sometido a juicio le llevó a usar su último libro para despotricar de jueces y psiquiatras. No se sabe nada del paradero de la medalla.

Aunque siempre negó pertenecer al partido filonazi de Vidkun Quisling, si estuvo afiliada su esposa Marie, también escritora, y sus hijos Tore y Arild. De hecho, este último fue miembro de las SS.

Para saber más:
Historias Desconocidas de la Segunda Guerra Mundial, de Juanjo Ortiz
Wikipedia
Biografías y Vidas
La Vanguardia
Infobae
La Razón

domingo, 11 de enero de 2026

El milagro alemán de la posguerra

Hitler llevó a Alemania a una guerra devastadora que dejo al país arrasado. Los bombardeos de los estadounidenses durante el día y británicos durante la noche asolaron ciudades y fábricas. Había hambre y el dinero carecía prácticamente de valor. El imperio que el Führer prometió había desaparecido por completo. Alemania estaba peor que tras la Primera Guerra Mundial.

El milagro alemán de la posguerra
El III Reich quedó desmembrado y repartido entre las potencias vencedoras pero la resiliencia de los germanos hizo que su país se recuperara en lo que se conoció como "el milagro alemán".  Al frente se encontraba Konrad Adenauer. Para 1948 dos economías dibujaban Alemania. Por un lado la capitalista de EE.UU., Reino Unido y Francia y por el otro la comunista de la Unión Soviética. La parte occidental debía afianzarse frente al bloque oriental. Asi nació el Plan Marshall que intentaría afianzar la economía y la democracia en Europa.

El Plan Marshall supuso un aporte de 1.400 millones de dólares, que equivaldría a unos 5.000 millones de euros, pero aún no era suficiente ya que era menos del 5% de los ingresos alemanes. El milagro lo lograron las medidas impuestas por los mismos alemanes.

El primer paso lo dio el economista Ludwig Erhard el domingo 20 de junio de 1948 al aplicar en las zonas controladas por los aliados una nueva moneda que sustituiría al Reichmark. La nueva divisa fue el Deutsche Mark que aunque era mucho más caro que la moneda heredada del III Reich tambien era mucho más robusta. Varios días después, se dio el segundo paso cuando se eliminó el control de precios durante el régimen de Hitler, lo que llevó a que los precios alcanzaran su auténtico valor. Esa misma semana en los estantes de las tiendas aparecieron la mayoría de los productos que habían escaseado hasta entonces. Así se terminó con el racionamiento y las largas colas para conseguir alimentos o ropa. Prácticamente se acabó con el mercado negro. El tercero fue reestructurar el sistema fiscal revisando el impuesto sobre la renta empresarial para hacerlo mas equitativo y rebajar el de las personas físicas. Los alemanes vieron reducidos sus impuestos de la renta en cerca de un 70%.

Esta nueva moneda más fuerte frenó, casi totalmente, la inflación y los sueldos volvieron a tener un valor real, al igual que los prestamos y sus intereses. La oferta y la demanda comenzó a corregirse y permitió una competencia más sana, dando nuevas alas a la productividad y el comercio. La industria creció muy rápidamente no solo por las nuevas reformas, también por el acuerdo entre patronal y  el tejido laboral que se encontraban en un paro inferior al 1%. El incremento del poder adquisitivo de los trabajadores impulsó el consumo interno, pero el crecimiento más sorprendente se produjo en el mercado exterior. Una parte menos conocida del "milagro alemán" es la agricultura. El crecimiento de la industria modernizó el campo. Aumentó el parque de maquinaria agrícola y se duplicó el rendimiento de las cosechas gracias a los nuevos fertilizantes producidos por la innovadora y floreciente industria química. 

Aunque la tensión creciente de la guerra fría terminó por dividir el país en dos estados, también benefició el comercio exterior de la República Federal de Alemania. La guerra de Corea que estalló apenas cinco años del fin del conflicto mundial fue un revulsivo importante para la economía germano occidental llegando a duplicar por ello sus exportaciones. Por otro lado, la política de acercamiento de Adenauer, que promovió el germen de lo que sería la futura Unión Europea y su incorporación a la OTAN, consiguió ampliar mercados y multiplicar por tres los ingresos exteriores de Alemania.

El resultado fina de todas estas innovaciones y reformas supuso que el PIB se multiplicara por tres en poco más de quince años y que el Deutsche Mark aumentara una media del 8% anual. En unos decenios Alemania occidental se había convertido en la primera potencia industrial de Europa y la segunda economía mundial. 

Para saber más:
Tiempo de lobos, de Harald Jähner 
Otoño Alemán, de Stig Dagerman 
Política Exterior

viernes, 12 de septiembre de 2025

Sorteo: 3 ejemplares de "Propaganda Nazi"

Hola a todos. Con motivo de la aparición de mi tercer libro "Propaganda Nazi, la maquinaria de manipulación y represión en el Tercer Reich" voy a sortear 3 libros entre todos los suscriptores y suscriptoras del blog.

SI NO ESTÁS SUSCRIT@ HAZLO YA Y ENTRARÁS EN EL SORTEO.

Para hacerlo solo tienes que introducir tu correo electrónico en la caja de la derecha, donde pone "Recibe los nuevos artículos por email:" y listo.  


Aún hay más. Junto a cada ejemplar, los ganadores recibirán un marcapáginas y dos pegatinas exclusivas.

El sorteo se celebrará el sábado 25 de octubre de 2025 y se avisará a los ganadores por e-mail y se publicará el nombre de los afortunados unos días después en el blog y en redes sociales.

Los ganadores del sorteo son:

María Carrasco de España

Ricardo Britos de Uruguay 

Gael Romero de Argentina

Muchas felicidades a Tod@s 

PINOLIA

domingo, 23 de febrero de 2025

Las SA de Hitler

Desde que aparecieron en 1921 como unas secciones deportivas del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) hasta que en 1934 sufriera su descabezamiento en la dramática "Noche de los Cuchillos Largos", las SA o Secciones de Asalto tuvieron un papel fundamental en el ascenso de Adolf Hitler al poder en Alemania.

Las SA de Hitler
Desarrollaron rangos paramilitares que fueron adoptados posteriormente por las SS y sus ocupaciones eran diversas: repartían folletos y octavillas, pegaban carteles, vendían la prensa del partido, recaudaban fondos y afiliaban a simpatizantes, desfilaban por las calles al son de las bandas de música militar o auxiliaban a sus camaradas desamparados en comedores sociales o con alojamiento. Las SA regentaban los Sturmlokale, una red de bares y cervecerías que servía a su vez de sede de la organización. Pero además eran tremendamente violentos, atacaban a los judíos y reventaban los actos de los partidos contrincantes, en especial los comunistas, y les daban palizas. También se encargaban de la seguridad en sus propios actos políticos.

Las SA de HitlerSu violencia en muchas ocasiones era contestada por sus rivales en un clima violento próximo en ocasiones a la guerra civil. Tanto es así que más de 400 SA perdieron la vida en las calles. Esta situación llevó a la dirección del partido a sufragar un seguro colectivo para sus miembros.

Las SA atrajeron a millones de hombres sin rumbo en una Alemania hundida por el paro. Aun así, sus miembros pagaban de su bolsillo hasta el uniforme. Una parte notable de sus miembros tenían pasado comunista, por ese motivo se decía de las SA que eran como un filete; "pardo por fuera y rojo por dentro" debido al color de sus uniformes y a su pasado político. Pero a todos ellos le unía un elemento común: su fascinación por la violencia, de hecho su consigna favorita era "nos pegamos a lo grande".

Las SA de Hitler
Hitler con Röhm (1933)
Su trabajo, dedicado en cuerpo y alma al partido, fue muy mal "pagado". De ahí su anhelada "Segunda Revolución", que le costará la cabeza a sus dirigentes tras la toma del poder de Hitler, con su líder Ernst Röhm en primer lugar. Röhm quería que el ejército del Reich se integrara dentro de las SA, por lo que Himmler y Heydrich redactaron un informe falso, que presentaron ante Hitler, donde aseguraban que Röhm pretendía usar a sus SA contra el Führer. Detenido el 30 de junio de 1934 en el Hotel Hanselbauer en Bad Wiessee fue confinado en la prisión de Stadelheim donde dos miembros del SD (servicio de inteligencia de las SS) lo mataron a balazos.

Las SA siguieron existiendo, aunque sin apenas relevancia; la mayor parte de sus miembros pasó a las SS. Sorprendentemente, el mismísimo Himmler defendió la misma posición de reemplazar a la Wehrmacht por las SS una vez acabara la guerra.

Para saber más:
Nazis a pie de calle, de Jesús Casquete
Historia virtual del Holocausto
Spartacus educational
Vivir Diario
Mundo SGM

domingo, 16 de febrero de 2025

Lectura recomendada: La desaparición de Hitler. Mitos, falacias y fraudes

Hace tiempo que no recomendaba un libro de ensayo y creo que “La desaparición de Hitler. Mitos, falacias y fraudes” de Fernando del Castillo es una oportunidad estupenda para retomar estas sugerencias.

Alrededor de la figura de Adolf Hitler se ha escrito mucho, pero mucho, y lo que queda. Algunos libros con gran acierto y otros tantos que lo único que han hecho es fomentar aún más lo que Fernando del Castillo desmonta en este interesantísimo libro. Pero pongámonos en contexto. Cuando el fin de su imperio estaba próximo, Hitler se encerró en su búnker, se casó con su compañera Eva Braun, se quitó la vida y ordenó que su cuerpo fuera incinerado para no sufrir el trágico final de su amigo Benito Mussolini, cuando fue ajusticiado y exhibido en la plaza del Loreto en Milán. Esta es la versión de la historia que se da como oficial y que diversos testigos corroboran.

Como el cuerpo no apareció, desde el primer momento han ido circulando multitud de mitos, rumores y bulos de toda índole. Todo comenzó en 1945 y en 2025, tras ochenta años siguen vigentes. Hay historias que afirman que quien fue quemado era un doble o que no era nada de eso. Otras que huyó de Alemania a través de España hasta Argentina o Brasil y hasta que se quedó en España protegido por el dictador Francisco Franco; que escapó a Japón y que llegó a la Antártida, donde los nazis tenían una base secreta. En todos los casos disfrutó de una generosa vida librándose de ser juzgado. Estas son solo una pequeña porción de las múltiples teorías sobre el final de Hitler que “La desaparición de Hitler. Mitos, falacias y fraudes” desmonta con rigor, apoyándose en toda la documentación disponible y con las declaraciones de testigos presenciales.

Para Fernando del Castillo, tal cúmulo de especulaciones tiene un punto de partida muy interesante y poco conocido. El principal nexo es, ni más ni menos, que el dictador soviético Iósif Stalin que se empeñó en hacer ver que fueron el resto de los aliados quienes facilitaron la huida y posterior vida oculta de Hitler, aunque tuvo en sus manos informes que dejaban claro que Hitler no había huido, que se había suicidado y que había sido incinerado en el exterior del Führerbunker.

En mi opinión, “La desaparición de Hitler. Mitos, falacias y fraudes” es una lectura necesaria para comprender el mito de Hitler, sus últimos días de vida y multitud de elementos fundamentales para descifrar por qué no se admitió desde el principio la muerte del Führer. Fernando del Castillo da respuesta en su libro a multitud de incógnitas y a como algo que sucedió hace ya ocho décadas sigue fascinado y manteniéndose vivo.

 “La desaparición de Hitler. Mitos, falacias y fraudes”, está editado por Sekotia y se puede comprar en tu librería de confianza, en plataformas y en la web de la editorial.

Fernando del Castillo Durán es catedrático y doctor en Hispánicas, miembro de la asociación Historiadors de Cataluña-Antonio de Campmany y tiene publicadas las novelas “El librero de Cordes”, “Memoria de la niebla”, “El sable torcido del general” y “El organista de Montmartre”, además de múltiples artículos.

domingo, 8 de septiembre de 2024

El vagón del Armisticio

Un simple coche restaurante de los ferrocarriles franceses se convirtió en testimonio del fin de la Gran Guerra y de una venganza algo más de veinte años después. Primero fue el 11 de noviembre de 1918, y en el mismo lugar, un segundo, el 22 de junio de 1940.

El vagón del armisticio
Propiedad de la Compagnie Internationale des Wagons-Lits, el coche comedor CIWL 2419 D, fue construido en 1914 en Saint-Denis y su uso era para que los viajeros adinerados disfrutaran de selectos menús mientras viajaban de París al lujoso balneario de Deauville. Su destino cambió en agosto de 1918, cuando el mariscal Ferdinand Foch, lo convirtió en su oficina ambulante, en un momento en que el final de la guerra parecía muy cercano.

El vagón del armisticio
La idea inicial, era que la rendición alemana se firmara en Senlis, donde Foch tenía su cuartel general, pero la población había sido brutalmente atacada por los germanos antes de la primera Batalla del Marne, en 1914. Pero se temía una brutal reacción de la población que decidiera vengarse. Para evitar cualquier altercado se resolvió hacerlo en un lugar más aislado y el bosque de Compiègne fue el sitio elegido.

La delegación alemana cruzó la línea del frente la noche del 7 de noviembre de 1918 en varios automóviles escoltados por tropas francesas. Diez horas después llegaron a Compiègne. En el vagón lo esperaba el mariscal Foch junto a un alto oficial británico sin ninguna pretensión de negociación. Foch se limitó a entregarle un documento que imponía a Alemania una fuerte desmilitarización, la pérdida de territorios, el pago de grandes indemnizaciones de guerra, junto a otras concesiones. Tenían 72 horas para aceptar las condiciones.

Los germanos protestaron enérgicamente ante tan severas condiciones. No se podía considerar un armisticio. Que era una rendición incondicional. Todo fue en vano, no se cambió absolutamente nada del texto. Humillados, se vieron obligados a firmar. La rúbrica se materializó a las 5:30 del 11 de noviembre en el vagón sin la presencia de testigos, salvo los firmantes y un oficial del ejército francés. Tras la rendición, Foch ordenó que el coche oficina fuera trasladado a París para ser expuesto como triunfo sobre los alemanes. 

El vagón del armisticio
22 años después la situación fue muy diferente. Alemania parecía imparable y Francia había caído derrotada en pocas semanas. París cayó en manos alemanas el 14 de junio y el gobierno francés, que se encontraba en Burdeos, quiso pedir un armisticio. El presidente Paul Reinaud era contrario y renuncio a su cargo, por lo que fue sustituido por el mariscal Philippe Pétain, Hitler tenía clara la venganza por la derrota de la Primera Guerra Mundial. El vagón del armisticio de 1918 volvería al bosque de Compiègne.

Para rematar la humillación francesa, Hitler se sentó en el mismo lugar que el mariscal Foch y obligó a los franceses a hacer lo mismo en los lugares que ocuparon, más de dos décadas antes, los representantes alemanes. Tras unas palabras Hitler se retiró, y el mariscal Keitel entregó las condiciones del armisticio que determinaba, entre otras condiciones, que Alemania ocuparía dos terceras partes del país dejando el resto a un gobierno colaboracionista y que Francia debía costear los gastos del ejército de ocupación estimado en unos 400 millones de francos diarios. Evidentemente, los franceses se quejaron de unas condiciones tan duras, pero, como sucedió en 1918, los alemanes se mantuvieron inflexibles.

El vagón del armisticio
Tras la firma, Hitler ordenó destruir todo lo referente a la victoria francesa de 1918, salvo la estatua del mariscal Foch y que el vagón fuera trasladado a Berlín, como se hizo más de veinte años antes en París. Se colocó una pasarela a su alrededor para que a través de sus ventanas se viera el interior en el que se exponía el original del Tratado de Versalles.

En 1945 una delegación del ejército francés se dedicó a buscar el vagón para llevarlo de vuelta a París, pero fue en vano. Poco a poco fueron apareciendo algunas partes del vagón del armisticio que actualmente se pueden ver en el Museo del Armisticio de Compiègne. Hitler ordenó a las SS destruirlo para que no volviera a ser usado para la rendición de Alemania. Desde 1950 un coche comedor perteneciente a la misma serie y acondicionado como el original CIWL 2419 D se encuentra en el mismo lugar de Compiégne.

Para saber más:
Museo del Armisticio
National Geographic
La Razón
France24
Asuntos Ferroviarios
AP News

domingo, 11 de agosto de 2024

La bufanda de Rommel

En 1912, cuando Erwin Rommel era solo un teniente destinado en el 124.º Regimiento de Infantería en Weingarten, conoció a una joven vendedora de frutas llamada Walburga Stemmer, con quien tuvo un romance. De este romance nació al año siguiente una niña a la que llamaron Gertrud. Pero todo no era felicidad para la pareja. Rommel estaba comprometido con Lucie María Mollin, que se encontraba estudiando en Danzig. 

La bufanda de Rommel
Rommel amaba a Walburga, pero se vio obligado a romper la relación debido a la insistencia de su madre, que consideraba que una frutera no era una esposa digna de un oficial alemán. Pero a pesar de la separación forzosa, Rommel mantuvo el contacto y ayudó económicamente a Walburga y a Gertrud, a quien siempre le mostró un paternal y sincero cariño. Poco después del estallido de la Gran Guerra, Rommel arreglo la documentación de su seguro de vida para que su hija Gertrud fuera la beneficiaria, en el caso de que cayera en combate.

En 1916 Rommel contrajo matrimonio con Lucie María Mollin. El tiempo pasaba y no fue hasta 1928 cuando Lucie quedó embarazada de su primer hijo primogénito, Manfred. La noticia dejó destrozada a Walburga que siempre tuvo la esperanza de que su amado Erwin volviera con ellas. Ese mismo año falleció Walburga. Oficialmente, la muerte se debió a una neumonía; sin embargo, su nieto afirmó que se suicidó debido a gran pena que padecía. Gertrud, con tan solo quince años, perdió a su madre, pero no se quedó sola. Erwin y su esposa Lucie se hicieron cargo de ella, casi como si fuera hija de ambos. 

La bufanda de Rommel
En una ocasión su hija le regaló la famosa bufanda que ella misma tejió y es la que el Mariscal Rommel usó y que podemos ver en muchas de las imágenes en las que aparece el Zorro del Desierto. En esas fotos también se le suele ver con unas gafas para protegerse de la fina arena del desierto y tienen un curioso origen. 

En 1941, a principios de abril, Rommel llegó a El Mekili para realizar una inspección. Observó muy interesado unos enormes carros de personal apresados a los británicos, que los alemanes apodaron Mammoth. Tanto le gustó el vehículo que se quedó con uno de ellos para su uso personal en el campo de batalla. Mientras se descargaban los pertrechos capturados se fijó en un par de grandes gafas que le gustaron. Con una sonrisa dijo: Bueno. Incluso un general puede hacerse con un botín. Me llevaré estas gafas. Se las colocó sobre su gorra y desde ese momento las gafas y la bufanda tejida por Gertrud, se convirtieron en dos elementos icónicos de la imagen de Erwin Rommel, el Zorro del Desierto.

domingo, 19 de mayo de 2024

El nivel de inteligencia de los nazis en Núremberg

Durante los juicios celebrados en Núremberg, entre el 20 de noviembre de 1945 y el 1 de octubre de 1946, se realizaron miles de interrogatorios, entrevistas, testimonios e investigaciones. Entre las últimas destacan los test de inteligencia a los que fueron sometidos los principales procesados por los crímenes cometidos por el III Reich. Además de juzgar a los acusados, se necesitaba saber la causa que les movió a cometer y permitir actos tan abominables como los mostrados en los juicios. Hacía falta conocer de qué modo una sociedad aparentemente tan culta y avanzada se dejó seducir por el nazismo llegando a tal nivel de barbarie. 

Las evaluaciones fueron llevadas a cabo por el psicólogo militar norteamericano Gustave Mark Gilbert, que actuó de traductor de los encausados y el psiquiatra, también militar, Douglas Kelley. Para poder presentar sus conclusiones utilizaron el Test de Apercepción Temática (TAT), una prueba proyectiva de orientación psicodinámica, el test de Rorschach y la traducción al alemán del "Wechsler-Bellevue IQ"  o Escala Wechsler de Inteligencia para Adultos (WAIS), con el que se determina el cociente intelectual (IQ). Con estas pruebas, que pueden ser verbales o no verbales, centradas en el razonamiento abstracto o en como resolver diferentes problemas, independientemente de las habilidades de lectura y escritura.

Teniendo en cuenta que lo que se considera inteligencia normal equivaldría a un cociente que rondaría entre 90 y 110 y que con más de 130 se consideraría que es una persona de altas capacidades intelectuales, los gerifaltes nazis no cuadraban con el estereotipo del nazi ignorante y descerebrado que en muchas ocasiones se nos ha presentado. Tenían estudios, en muchos casos, universitarios y la mayor parte de ellos su cociente se encontraba por encima de los 120. 

Gustave Mark Gilbert y Hermann Göring
Esto son, los acusados y sus cocientes: Hermann Göring, 138; Karl Dönitz, 138; Hjalmar Schacht, 143; Arthur Seyss-Inquart, 141; Franz von Papen, 134; Eric Raeder, 134; Hans Frank, 130; Hans Fritsche, 130; Baldur von Schirach, 130; Joachim von Ribbentrop, 129; Wilhelm Keitel, 129; Albert Speerm, 128; Alfred Jodl, 127; Alfred Rosenberg, 127; Constantin von Neurath, 125; Walther Funk, 124; Wilhelm Frick, 124; Rudolf Hess, 120; Fritz Sauckel, 118; Ernst Kaltenbrunner, 113 y el que lo tenía más bajo Julius Streicher, con 106. El test añadía puntos a mayor edad de los participantes. Pero, en cualquier caso, los resultados no dejan de ser sorprendentes.

Para Gilbert, los nazis no se podían considerar unos psicópatas. Se educaron en una cultura que se fundamentaba en la sumisión y el respeto absoluto a una autoridad que no se cuestionaba. La moral se consideraba algo secundario. 

Douglas Kelley
Douglas Kelley, era de otra opinión. Opinaba que aunque ninguno de aquellos hombres aparentemente no presentaba alguna enfermedad mental, sí se podían apreciar ciertos rasgos psicopáticos. Sin embargo, ese trastorno tendría que deberse al entorno en el que habían ejercido su labor y que se había introducido totalmente en su mentalidad, cambiando, de este modo, su sentido de la moralidad. 

Estos test de inteligencia, o de personalidad, deben ser observados en el contexto y época en que se realizaron. Tras décadas, tanto la psicología como la psiquiatría han ido alcanzando considerables avances desde entonces hasta hoy. Es muy posible que ciertos comportamientos que hoy se estudian con mayor detenimiento hace más de setenta años se pasaran por alto, lo que no significa que en la actualidad carezcan de cierta validez.

Para saber más:
XL Semanal
El Confidencial
Psicólogos Córdoba
Cope
Foro SGM

domingo, 10 de marzo de 2024

La televisión durante el III Reich

Puede que resulte sorprendente pensar que la Segunda Guerra Mundial pudo haberse convertido en la primera guerra televisada, aunque ese dudoso honor acabaría recayendo en la de Vietnam dos décadas después. La verdad es que no estuvo tan lejos de suceder. La población alemana fue la primera en ver en la pequeña pantalla los noticiarios, ofreciendo la guerra prácticamente en directo. 

Vayamos a 1935, cuando se realizaron las primeras emisiones experimentales de televisión, aunque para la década de 1920 en Alemania ya hubo varias investigaciones al respecto y Manfred von Ardenne logró la primera transmisión de televisión totalmente electrónica con tubos de rayos catódicos en 1930. La tecnología germana había conseguido ponerse a la vanguardia creando los primeros televisores. Eran mucho más pequeños que los actuales, de forma más redondeada, estaban encajados en un mueble de madera de un metro y medio de altura y, en principio, no estaban destinados para el uso doméstico sino para su visionado público. 

Para estas emisiones se utilizaron algunas oficinas de correos de Berlín en las que se habilitaban una sala que permanecía en penumbra para aumentar la reducida luminosidad de la pantalla. Junto a ella se sentaba un técnico que, en el caso de que se produjeran interferencias o se perdiese la emisión, sintonizaba de nuevo el televisor. 

El auténtico bautismo de fuego de la televisión alemana fueron los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936. Hitler quería impresionar al mundo exhibiendo una organización del evento perfecta y uno de los elementos de propaganda que quiso potenciar fue la televisión. Para ello, se creó la retransmisión deportiva, gracias a unas innovaciones técnicas que permitieron emitir en directo una prueba con una diferencia de poco más de 1 minuto y medio. Lo que tardaba la película con la que era filmada en quedar revelada y ser emitida a los estudios centrales que reenviaba la emisión a todos los receptores. El laboratorio móvil estaba situado en el interior de unos camiones sobre los que se fijaba la cámara. Las imágenes recogidas por ella pasaban directamente al interior del camión donde se producía el revelado rápido y a través de una antena se enviaban las imágenes. Incluso llegaron a realizarse transmisiones de partidos de fútbol pero estas se llevaban a cabo con una única cámara por lo que la calidad de la emisión era muy diferente la que podemos disfrutar actualmente. Los juegos hicieron que las oficinas de correos experimentaran un aumento de telespectadores interesados en ver a través de la pequeña pantalla a los deportistas olímpicos. 

Finalizados los juegos, el interés por la televisión decayó, y en esto tenía algo que ver la escasez de recursos con los que contaban los responsables de este nuevo medio de comunicación. Por ejemplo solo disponían de un minúsculo estudio en el edificio de radio Berlín de unos dos metros cuadrados. El presentador debía aparecer en un primer plano con los rasgos acentuados por el maquillaje para aumentar el contraste. Al principio solo daba paso a reportajes o filmaciones. 

El tipo de programación no despertaba mucho el interés del público por lo que se comenzó a explorar la posibilidad de emitir programas en directo en el propio estudio. Para ello, era necesario contar con más medios y los responsables televisivos consiguieron un nuevo edificio de cinco plantas al que se trasladó la Deutscher Fernseh-Rundfunk. 

A pesar de este nuevo impulso al incipiente medio de comunicación, la realidad fue que los jerarcas nazis no lo apoyaron suficientemente. Se rumoreaba que el motivo era que el Ministro de Propaganda Joseph Goebbels estaba descontento por la imagen que ofrecía de él la pequeña pantalla. Que no le hacía justicia y prefería la radio o el cine. Este escaso apoyo sirvió para que los dirigentes nazis no se inmiscuyeran demasiado en el funcionamiento de la televisión germana y permaneció bastante ajeno a la manipulación ideológica ejercida por el Ministerio de Propaganda. De todos modos, la programación solía incluir informaciones sobre el congreso anual del partido o entrevistas con dirigentes nazis de segunda fila, así como reportajes en los que se insistía en la pureza racial y el odio a los judíos.

En 1938, la Deutscher Fernseh-Rundfunk comenzó a adaptarse a los gustos del público para ello se inició la emisión de programas de variedades en directo que eran los que tenían más aceptación. A principios de 1939 la televisión ya estaba preparada para dar el gran salto a los hogares. Si hasta entonces había que desplazarse a una oficina de correos para poder verla, aunque algunos dirigentes nazis tenían un aparato en su casa, la técnica permitía ya la fabricación en serie de televisores y a un coste asumible por una familia de clase media. Fue la empresa Telefunken la que recibió el encargo de sacar al mercado 10.000 receptores de TV.  El objetivo era promocionar su venta en Navidad para comenzar así la definitiva expansión de la televisión. Pero, el 1 de septiembre se vino abajo este ambicioso proyecto. Empezó la guerra y esto supuso la interrupción provisional de las emisiones. Durante cinco semanas no hubo programación de ningún tipo. En octubre se reanudaron las emisiones pero los planes de popularización del medio quedaron suspendidos, sine die.

El esfuerzo de guerra obligó a poner todos los medios a disposición de las necesidades bélicas. Por lo tanto, la factoría Telefunken se tuvo que dedicar sus cadenas de producción a fabricar aparatos electrónicos vitales para las fuerzas armadas. Aun así la televisión siguió emitiendo, hasta finales de 1944, los habituales programas de entretenimiento, pero evitando cualquier referencia a la guerra. Finalmente el interés de las autoridades disminuyó aún más y pronto se llegó a ver la televisión como un pasatiempo que consumía unos recursos que podían ser de más utilidad en la guerra.

Para saber más:
Proyecto Idis
Archivos de Historia
La Vanguardia
WW2 Freak
Mubi
World War Two Film Inspector


domingo, 8 de octubre de 2023

El papel que jugó España en la Segunda Guerra Mundial

Seis meses después de acabar la Guerra Civil en España estalla la guerra en Europa: Hitler ha invadido Polonia. El dictador español,  Francisco Franco, había recibido ayuda de Alemania e Italia para acabar con la II República Española. España podía ser neutral como en la Gran Guerra o apoyar a sus benefactores.

El papel que jugó España en la Segunda Guerra Mundial
Al igual que en la Primera Guerra Mundial, Franco decidió que España se mantuviera neutral ya que el país se encontraba destruido y sin capacidad para entrar en la guerra. Esta postura duró hasta que el dictador italiano, Benito Mussolini, decidió entrar en la guerra en junio de 1940. España pasó de la neutralidad a la no beligerancia. La afinidad con el régimen nazi hizo que los miles de españoles republicanos exiliados y confinados en campos de concentración nazis fueran abandonados por Franco al perder la nacionalidad española y convertirse en apátridas: más de 5.500 murieron en esos campos. Durante toda la dictadura los campos de concentración y exterminio, por la censura, permanecieron ocultos para los españoles. 

A pesar del estatus de no beligerante, Franco realmente quería entrar en la guerra (aunque durante décadas el régimen sostuvo lo contrario) y esto llevó a la reunión con el líder nazi Adolf Hitler en la estación de ferrocarril de Hendaya el 23 de octubre de 1940, pero la entrevista no tuvo un buen final aunque se firmó un protocolo secreto en el que se indicaba que España acabaría entrando en la guerra, aunque dejaba en suspenso cuando se haría efectivo. 

El papel que jugó España en la Segunda Guerra Mundial
La guerra iba avanzando y el gobierno español iba cambiando de postura ante el conflicto, pero en una posición ambigua, siempre que fuera beneficiosa. Cuando parecía que el III Reich sería el vencedor de la guerra, Franco envió la División Azul para luchar en la Unión Soviética y dio cobijo a los submarinos alemanes en puertos españoles. Dejó prácticamente todo el control de la prensa a los alemanes con lo que se censuró cualquier noticia que informara de las derrotas alemanas y permitió que la Gestapo el Abwehr se movieran libremente por todo el territorio español. La capital se convirtió en un pequeño Berlín lleno de espías de ambos bandos.

Tras el comienzo de la Operación Barbarroja, cuando parecía clara la victoria germana, Franco se adhirió al Pacto Anti-Komintern. Pero cuando la guerra cambió para los alemanes en el Norte de África y Stalingrado, Franco decidió volver a cambiar su postura y política exterior cambiando, otra vez, a la neutralidad. Mientras que la primera neutralidad fue germanófila esta ultima se decantaba por los Aliados, que iban ganando. Mientras iba cambiando su posición seguía manteniendo negocios con ambos bandos comerciando con el Wolframio (Tungsteno) vital para endurecer el acero.

El papel que jugó España en la Segunda Guerra Mundial
Con la definitiva derrota de Alemania, en el verano de 1945, Franco volvió a cambiar su política y para tratar de crear blanquear su imagen ante la opinión pública internacional cambió el gobierno quitando a todos los ministros pertenecientes a Falange Española, de inspiración fascista, y puso en su lugar a miembros de la CEDA algo más apartados del fascismo pero más católico y conservador, aunque con destacados miembros germanófilos con lo que el régimen de Franco no se apartó del todo de sus amigos alemanes dando cobijo a varios criminales nazis como Otto Skorzeny o León Degrelle y colaborando en sus rutas de escape. 


Para saber más:
España y la Segunda Guerra Mundial Varios autores
National Geographic
Wikipedia
El Confidencial
UCM
Revista Ayer