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domingo, 9 de agosto de 2026

Fortines del parque del Oeste, Madrid

La Guerra Civil española tuvo en Madrid uno de los frentes más importantes y en la capital y sus alrededores se dieron serios combates entre el 8 de noviembre de 1936 y el 28 de marzo 1939. 

Fortines del parque del Oeste, MadridEn Madrid fracasa el levantamiento militar y tras la caída del Cuartel de la Montaña, la capital queda bajo control del gobierno de la Segunda República. Tomar Madrid es un objetivo militar para las tropas sublevadas. Para ello se asedia la ciudad por el norte por el general Mola y desde el sudoeste por Franco.

Tras atravesar el río Manzanares en las proximidades del Puente de Los Franceses, las fuerzas rebeldes, establecen una cabeza de puente en la Ciudad Universitaria, usando como apoyo varios edificios, como el Hospital Clínico o la Facultad de Medicina (donde aún hoy se pueden ver las marcas de los combates en su fachada). La cabeza de puente era abastecida desde la Casa de Campo a través de una pasarela que se conoció como la "Pasarela de la Muerte" debido a los constantes bombardeos republicanos a la que fue sometida.

La parte más conflictiva de la línea del frente se encontraba en la zona de la Cárcel Modelo, donde en la actualidad se encuentra el Cuartel General del Ejército del Aire. Debido a ello en el Parque de Oeste se construyeron hasta veinte fortines de hormigón, de los que en la actualidad tan solo quedan tres que se encuentran bastante próximos entre si.

Estas tres fortificaciones son cilíndricas y realizadas en varias fases, debido a que debieron ser construidas bajo el fuego enemigo. 

Fortines del parque del Oeste, Madrid
Los fortines disponen de dos troneras cada una y un acceso en la parte opuesta, que ahora se encuentran tapiados. En uno de ellos aún se puede observar la inscripción "Zapadores nº 7", que puede ser la unidad encargada de construirlos, El fortín más impresionante de los tres es el que se encuentra más al sur, el más alto de todos los que se encuentran repartidos por la toda la Comunidad de Madrid.

Actualmente estos tres ejemplares están protegidos por el Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.






Articulo publicado originalmente en El Fisgón de Madrid en noviembre de 2021. 

Para Saber más:
Rutas con Historia
Fortines. Centinelas de hormigón en el frente de Madrid, de Javier Rodriguez Fernández

domingo, 19 de julio de 2026

Cuando Hitler quiso la Copa del Mundo de Fútbol

Antes de que existiera el actual trofeo de la Copa del Mundo de fútbol estaba el Trofeo Jules Rimet, creado para el primer torneo celebrado en Uruguay en 1930, diseñado por el escultor francés Abel Lafleur en plata bañada en oro. Una joya que representaba a Nike, la diosa griega de la victoria codiciada por Adolf Hitler.

Cuando Hitler quiso la Copa del Mundo de Fútbol
Aunque en un principio se llamó oficialmente Copa Mundial de la FIFA, tras la Segunda Guerra Mundial pasó a denominarse como Trofeo Jules Rimet en honor al presidente de la FIFA, por sus esfuerzos por mantener vivo un torneo que promocionaría la paz, la amistad entre los pueblos y el respeto mutuo entre las naciones. El régimen nazi había organizado toda una red de saqueo cultural sistemático en los territorios ocupados: obras de arte, archivos históricos, joyas y toda clase de objetos de valor y el trofeo de la Copa del Mundo era uno de ellos.

Desde mediados de 1943, los aliados luchaban contra el gobierno fascista de Mussolini y las fuerzas alemanas ocupaban la mitad norte de Italia. Ante la debacle italiana, Hitler ordenó la búsqueda de toda clase de objetos que podrían sumarse a sus expolios. Por entonces Italia era la vigente campeona (1938) y el trofeo se encontraba en Roma, guardado por la federación italiana de fútbol. 

Cuando Hitler quiso la Copa del Mundo de Fútbol
Cuando se enteró el vicepresidente de la FIFA Ottorino Barassi, sin que nadie lo supiera, sacó la Copa de la cámara de seguridad donde estaba y la escondió en un lugar aparentemente podía ser hallado sin dificultad: dentro de una caja de zapatos y bajo su cama.

En su búsqueda, los nazis entraron en la casa de Barassi, pero no dieron con el trofeo oculto a sus pies y en el lugar más simple e inesperado. Allí estuvo hasta el fin de la guerra.

Aunque los nazis no lograron hacerse con él, en 1966 y 1970 el trofeo fue robado, pero esa es otra historia...

Para saber más:
Infobae
La Razón
La Vanguardia
Bien Católicos

domingo, 31 de mayo de 2026

El camarón pistola y la guerra del Pacífico

Entre las rocas de las aguas poco profundas de los mares y océanos tropicales vive un curioso animal de cuerpo alargado que apenas mide unos 5 centímetros. A simple vista, lo que más destaca de esta criatura, es que posee tan solo una pinza muy grande, desproporcionada, del tamaño de la mitad del resto de su cuerpo. 

El quelípodo, que es como se llama su pinza, está muy desarrollada y es capaz de producir una burbuja que libera un potente sonido como un estallido y sonoluminiscencia con lo que consigue matar o aturdir a sus presas, como peces o moluscos. Por esta característica se le conoce como camarón pistola. La potencia de la explosión de la burbuja que genera su sobredimensionada pinza puede producir temperaturas de varios miles de grados y velocidades superiores a los 100 km/h.

Cuando el camarón pistola identifica una presa, abre la gran tenaza, y la cierra en microsegundos, con una fuerza monumental y a una velocidad vertiginosa. Esto genera una burbuja de cavitación que, al explotar, puede alcanzar, en un instante, temperaturas equivalentes a la del Sol y una explosión sónica de hasta 220 decibelios, el equivalente al producido en las explosiones nucleares de Hiroshima y Nagasaki. Se calcula que un adulto puede soportar un nivel sonoro de hasta 140 decibelios sin sufrir daños auditivos. La cavitación producida en las hélices de los barcos, especialmente cuando giran a gran velocidad, poco a poco desgastan el metal.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el Pacífico fue escenario principal de la guerra entre los Estados unidos y el imperio del Japón. La marina estadounidense descubrió que cuando las colonias de camarones pistola chasqueaban las pinzas llegaban a interferir en los hidrófonos que se usaban para detectar los submarinos. Estos aparatos son capaces de transformar un sonido producido en un medio acuático en electricidad, con lo que se puede detectar e identificar objetos bajo la superficie. Comenzaron a usarse en los submarinos durante la Primera Guerra Mundial y de ellos se llegó a los más modernos sonar.

Esto llevó a que se emplearan para camuflar los movimientos de los submarinos aliados y acercarse para atacar por sorpresa a los objetivos enemigos. Acabada la guerra se siguió investigando este fenómeno para mejorar las tecnologías acústicas y de propulsión submarina para evitar la cavitación, fácilmente detectable.


Para saber más:
RTVE
Nubika
La Brújula Verde
Libertad Digital
Fishpedia
Gizmondo

domingo, 8 de febrero de 2026

Cuando regalaron el Nobel a Goebbels

A primeros del año 2026, la entonces líder de la oposición venezolana al capturado Nicolás Maduro, Corina Machado y premiada con el Nobel de la Paz entregó al presidente de los EE. UU. Donald Trump su galardón. Es sabida la necesidad de reconocimiento que tiene Trump y que el mismo ha dicho que se merece el Nobel. A parte de esas consideraciones, no es la primera vez que ha sucedido algo parecido.

Cuando regalaron el Nobel a Goebbels
El Premio Nobel de la Paz se ha otorgado 105 veces y en lo que a la medalla se refiere, ha cambiado de manos en pocas ocasiones. Un caso reciente fue el de Dmitry Muratov que la vendió por 103.5 millones de dólares en 2022 para ayudar a los niños refugiados ucranianos.

El caso que nos ocupa sucedió en 1943. Es el del escritor noruego Knut Hamsun, seudónimo de Knut Pedersen, que regaló su Nobel de Literatura, obtenido en 1920, al Ministro de Propaganda nazi Joseph Goebbels.

Es bastante conocido el futuro frustrado como pintor de Adolf Hitler pero mucho menos es que lo mismo le sucedió a Goebbels con la literatura. Sabiendo esto, Hamsun quiso ganarse el favor del jerarca nazi para reunirse con su admirado Hitler. Y funcionó: poco tiempo después se reunió con el Führer en su refugio del Berghof.

Hamsun era un nazi convencido que abogaba por una confederación de pueblos germánicos, que incluía a los noruegos, y que profesaba los ideales racistas del estado nazi que incluso lo llegó a expresar en uno de sus libros y publicaciones en diversos periódicos noruegos.

Cuando regalaron el Nobel a Goebbels
No ha trascendido todo el contenido de la reunión con Hitler pero si es sabido que no hubo sintonía entre ambos. Al parecer, Hamsun tuvo una actitud pedante, aburriendo al líder por su pesadez y monotonía. No dejaba hablar al líder nazi. Constantemente le interrumpía porque padecía de sordera. Si se sabe que solicitó a Hitler que destituyera a Josef Terboven el brutal dirigente nazi de la ocupación de Noruega. Petición que Hitler no llevó a cabo ya que estuvo en su puesto hasta la rendición de Alemania el 8 de mayo de 1945 cuando se suicidó en su búnker haciendo explotar su cuerpo con 50 kilos de dinamita. 

Otra petición a Hitler, que por supuesto se negó a aceptar, fue que se amnistiara a varios presos políticos noruegos y miembros de la resistencia. Aunque su reunión no sirvió, no dejó de admirar a Hitler. Cuando este se suicidó, Hamsun escribió: "Fue un guerrero, un guerrero por la humanidad y un profeta del evangelio de la justicia para todas las naciones".

A pesar del acto de regalar su medalla del Nobel para intentar mejorar, de algún modo, la vida de los noruegos sus conciudadanos no le perdonaron su colaboración con los nazis e incluso fue acusado de alta traición. Aun condenado a prisión fue absuelto debido a que padecía demencia, aunque tuvo que pagar una multa de 325 000 coronas y estuvo de asilo en asilo. Ser sometido a juicio le llevó a usar su último libro para despotricar de jueces y psiquiatras. No se sabe nada del paradero de la medalla.

Aunque siempre negó pertenecer al partido filonazi de Vidkun Quisling, si estuvo afiliada su esposa Marie, también escritora, y sus hijos Tore y Arild. De hecho, este último fue miembro de las SS.

Para saber más:
Historias Desconocidas de la Segunda Guerra Mundial, de Juanjo Ortiz
Wikipedia
Biografías y Vidas
La Vanguardia
Infobae
La Razón

domingo, 24 de agosto de 2025

Las obras de arte que Franco regaló a Hitler

Durante la guerra civil española el bando sublevado, al mando del general Francisco Franco, recibió una importante ayuda militar de Adolf Hitler y Benito Mussolini que fue definitiva para su victoria en 1939.

Como agradecimiento al apoyo recibido, y como acercamiento a la posible incorporación de España al Eje, Franco quiso ofrecer a Hitler un regalo que tocara la vena artística del dictador alemán. Se sabe que quiso ser un gran artista y que le gustaba dibujar y pintar con acuarelas, aunque nunca tuvo suficiente talento para llegar a serlo, aunque se pudo ganar la vida cuando vivió en Viena. Aunque Hitler consideraba que su futuro estaba en la pintura o la arquitectura fue rechazado en dos ocasiones en la Academia de Artes de la capital austriaca. 

El arte que regaló Franco a Hitler
Poco antes de finalizar la guerra civil, el 4 de julio de 1939, Hitler recibió, a través del entonces embajador español en Berlín, Almirante Antonio Marques de Magaz, un lote con varias obras del pintor Ignacio Zuloaga, un pintor relacionado con el régimen franquista que participó en las exposiciones de Venecia y Londres en apoyo al bando sublevado y retrató a Franco y el general Millán-Astray, o el asedio del Alcázar de Toledo.

Las pinturas representaban un granjero español en una escena pastoral y a dos mujeres españolas con trajes típicos. En el acto de entrega en la Cancillería del Reich, Hitler dedicó unas palabras parafraseando a Dante, que Paul Schmidt se encargó de traducir y la escolta de las SS rindió honores al embajador español. En la entrega tambien se encontraba Otto Meissner que, como jefe de la Cancillería, se encargaría de gestionar el regalo diplomático del gobierno español, que además de las pinturas, incluían dos fíbulas de oro visigodas, una especie de imperdibles que se usaban para sujetar las ropas antes de la edad media. Heinrich Himmler en su visita e España, para buscar el Santo Grial y preparar el encuentro de Hitler y Franco en Hendaya, tambien fue obsequiado con una fíbula. Como muestra de agradecimiento Hitler le regaló a Franco, por su cumpleaños, un automóvil Mercedes Benz 540 G4 que aun se conserva en perfecto estado en la Sala Histórica de la Guardia Real en el Cuartel del Rey del Palacio del Pardo, en Madrid. y que está considerado el único modelo totalmente original.

De este acto se hicieron eco el diario estadounidense New York Times, el Völkischer Beobachter, vocero oficial del partido nazi y algunos medios de comunicación españoles afines al régimen de Franco.

El arte que regaló Franco a Hitler
A Franco le parecía poco regalo para su gran benefactor en la guerra, así que debía hacerle llegar algo más impresionante y para ello eligió una obra de Francisco de Goya, el genial artista aragonés, pintada más de un siglo antes: La marquesa de Santa Cruz, de 1805.

La pintura de Goya muestra a una mujer sujetando una lira, como símbolo de la música, que la que Hitler era un apasionado. En el instrumento se puede ver un lauburu: icono vasco que se parece a la esvástica. Según algunos testimonios, Franco cambió de opinión y el cuadro no llegó a Hitler. Tras diversas vicisitudes, el cuadro se encuentra actualmente en el Museo del Prado.

Además de los regalos que recibió el Führer, Franco quería regalar a Mussolini una estatua de César Augusto que se encontraba en el Museo Arqueológico de Mérida, pero el marqués de Lozoya lo impidió aconsejando que se hiciera una copia en bronce realizada con cañones tomados a los republicanos tras la batalla del Ebro.

Para saber más:
Ignacio Zuloaga y su utilización por el Franquismo, de Javier Novo González
Arte, revancha y propaganda, de Arturo Colorado Castellary
Finanzas
El Español
Biografías y vidas
 

lunes, 9 de junio de 2025

Lectura recomendada: Los españoles del general Leclerc

Esta es, sin lugar a dudas, la obra más completa y rigurosa sobre la epopeya de los españoles que lucharon en la 9ª compañía de la 2ª División Blindada de la Francia libre del general Philippe Leclerc de Hauteclocque, La Nueve

Lectura recomendada: Los españoles del general Leclerc
Joaquin Mañes Postigo usando diarios militares, expedientes individuales y memorias de oficiales como Raymond Dronne, es tremendamente exhaustivo para conta la historia real de La Nueve y desmonta multitud de mitos que han rodeado a esta unidad formada casi por entero por españoles republicanos exiliados. Ese rigor no está reñido con una prosa ágil y casi novelesca que nos va presentando a multitud de estos soldados, con nombres y apellidos para que les pongamos cara. Algunos de los mitos rotos en "Los españoles del general Leclerc" son  que ni fue la única en liberar París, ni tampoco detuvo al general Von Choltitz. Como bien dice Mañes, sí fue una cuestión psicológica el hecho de ser la primera en llegar al ayuntamiento de París, con el objetivo de calmar a la resistencia y preparar la llegada del resto de la 2ª división blindada.

La historia de La Nueve y de los demás españoles de la 2ª división blindada se empezó a escribir con la tinta de la derrota y el exilio tras la caída de la 2ª República Española. Obligados a cruzar la frontera francesa en los Pirineos en 1939 en penosas condiciones e internados en campos de concentración en situaciones no mucho mejores o abandonado España en barco con destino al norte de África. El último barco con exiliados fue el carguero Stambrook y partió del puerto de Alicante el 28 de marzo de 1939. Tras pasar cada uno por muy diversas vicisitudes como las compañías y campos de trabajo forzado, pasaron a enrolarse en la Legión Extranjera o el Cuerpo Franco de África. 

Lectura recomendada: Los españoles del general Leclerc
Cuando se alistaron a las filas del Ejército de la Francia Libre lo hicieron, entre otras razones, por una certeza: acabar con el fascismo. Habían luchado en una guerra perdida pero que no mermó las ganas de seguir combatiendo por la libertad. Para muchos su objetivo era que, una vez acabada la guerra, regresar a España y acabar con la dictadura de Franco. 

Tras luchar en el norte de África, pasaron a Gran Bretaña en donde se prepararon para cruzar el Canal de la Mancha hacia Francia. Lo hicieron a primeros de agosto de 1944 cantando "la cucaracha" y tras pasar por varias poblaciones y sufrir bajas llegaron a París el 24 de agosto de 1944 subidos en vehículos blindados con nombres españoles. Aquí no acaba su lucha.  Siguieron luchando hasta llegar a Estrasburgo y a la guarida de Hitler en Berchtesgaden, el 5 de mayo de 1945. Solo 39 españoles de los 126 que desembarcaron en Normandía llegaron hasta allí. Otro de los mitos rotos de Mañes.

Lectura recomendada: Los españoles del general Leclerc
Prologado por Carmen Góngora, familiar de uno de los hombres de La Nueve y una auténtica enciclopedia sobre esta unidad, "Los españoles del general Leclerc" es, hasta ahora, la obra definitiva sobre los españoles republicanos que cabalgaban blindados con nombres como Madrid, Guernica, Guadalajara o Santander. La obra cuenta, además, con el apoyo de la AHCC La Nueve, que se encarga de rescatar del olvido la memoria de estos españoles.

Joaquín Mañes Postigo, abogado y un tenaz investigador, ha publicado un buen número de libros centrados en los españoles que participaron en diversos ejércitos extranjeros. Algunas de sus obras son: Españoles en el Ejército Británico en la II Guerra Mundial, Españoles en la Legión Extranjera Francesa, Añoranzas hispanas de la Legión Extranjera o Soldados sin bandera. “Los españoles del general Leclerc”, está editado por Pinolia y se puede comprar en tu librería de confianza, en plataformas y en la web de la editorial.

domingo, 6 de abril de 2025

Tokyo Rose

Iva Ikuko Toguri d'Aquino, o "Tokyo Rose", como se la conoce, fue una mujer norteamericana de origen japonés que se hizo famosa por ser la presentadora de un programa de radio japonés dirigido a las tropas estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial diseñado para transmitir propaganda.

Durante la Segunda Guerra Mundial, era muy habitual que los soldados estadounidenses se reunían habitualmente alrededor de los receptores de radio para escuchar “Zero Hour” (Hora Cero), un programa de música y noticias en inglés que se producía en Japón y se retransmitía por todo el Pacífico
Los japoneses pretendían que el programa sirviera como propaganda que debilitaba la moral de la tropa, pero la mayoría consideraban que era más bien una distracción agradable a la monotonía de sus obligaciones. Los soldados desarrollaron una particular fascinación por la presentadora femenina de voz ronca del programa, que repartía burlas y bromas entre las canciones más populares del momento.

Los soldados estadounidenses inventaron una gran variedad de historias exóticas para la mujer a la que llamaron "Tokyo Rose", pero ninguna se acercaba a la verdad. Su nombre real era Iva Toguri, y en lugar de ser una agente enemiga, era una ciudadana estadounidense que había llegado a la radio casi por accidente. Más tarde alegaría que se había mantenido leal a su país trabajando activamente para socavar el mensaje de sus programas de propaganda.

Nacida el 4 de julio de 1916, Iva Toguri era hija de inmigrantes japoneses que tenían una pequeña empresa de importación en Los Ángeles. Había pasado su juventud sirviendo en las Girl Scouts y jugando en el equipo de tenis de su escuela, y más tarde se graduó en zoología por la universidad de UCLA. En 1941, sus padres la enviaron a un viaje a Japón para ayudar a cuidar a una tía enferma. Toguri, de 25 años de edad, nunca había estado en el extranjero y enseguida empezó a sentir nostalgia, pero todo se complicó en diciembre, cuando un problema burocrático le impidió lograr un pasaje de vuelta a Estados Unidos. Unos pocos días después, los japoneses bombardearon Pearl Harbor.

Con Estados Unidos y Japón en guerra, Toguri se encontraba atrapada en un país que apenas conocía. La policía militar japonesa intentó persuadirla para que renunciara a su ciudadanía estadounidense y jurara lealtad a Japón, un camino que tomaron muchos otros estadounidenses que residían en Japón, pero ella se negó. Como resultado, fue clasificada como una enemiga extranjera y vigilada de cerca. Toguri pasó los siguientes meses viviendo con sus familiares, pero el acoso frecuente por parte de los vecinos y la policía militar la llevaron a trasladarse a Tokio, donde trabajó de secretaría. En agosto de 1943, encontró trabajo como mecanógrafa en la organización de radiodifusión Radio Tokyo.

Fue en Radio Tokio donde Toguri se encontró con el comandante Charles Cousens, un oficial militar australiano que había sido capturado en Singapur. Cousens había sido un exitoso locutor de radio antes de la guerra, y ahora estaba siendo forzado a producir un programa de propaganda llamado "La hora cero" para los japoneses. Desafiando a sus captores, él y los demás prisioneros de guerra habían estado trabajando para sabotear el programa haciendo que su mensaje fuera lo más risible e inofensivo posible. Después de entablar amistad con Toguri, quien ocasionalmente le traía suministros de contrabando, Cousens creó un plan para usarla como locutora. Para su propósito, su voz, era justo lo que necesitaba, era áspera, casi masculina, nada que ver con una seductora voz femenina.

Aunque inicialmente dudó ponerse detrás del micrófono, Toguri finalmente se convirtió en una participante clave en el plan de Cousens. A partir de noviembre de 1943, su voz fue una característica recurrente en las transmisiones de "Zero Hour". Toguri adoptó el papel de "Orphan Ann" y se aficionó a leer los guiones de Cousens en tono de broma, a veces incluso advirtiendo a sus oyentes que el programa era propaganda.

Las grabaciones y transcripciones sobrevivientes de los programas de Toguri indican que nunca amenazó a sus oyentes con bombardeos ni se burló que sus esposas les fueran infieles, dos de las estrategias favoritas de los propagandistas de la guerra.

Toguri no era la única locutora de la radio japonesa. Había docenas de otras mujeres de habla inglesa que leían propaganda, y algunas de ellas adoptaron un tono mucho más siniestro. A medida que la guerra se prolongaba, los militares estadounidenses comenzaron a referirse a las diferentes voces femeninas con un único apodo: “Tokyo Rose”. Ninguna de las locutoras, incluido Toguri, había usado en ningún momento ese apodo, pero el personaje terminó convirtiéndose en legendario. El mito era tal que para la mayoría de los estadounidenses era tan famosa como el Emperador Hirohito.

Toguri interpretó su personaje "Orphan Ann" en " Zero Hour" durante aproximadamente un año y medio, apareciendo con menos frecuencia cuando se acercaba la rendición japonesa en 1945. Para entonces, se había casado con un portugués, Filipe D'Aquino y buscaba regresar a casa. Encontrándose en una situación financiera desesperada, cuando dos reporteros estadounidenses llegaron a Japón y le ofrecieron 2.000 dólares por una entrevista con la famosa "Tokyo Rose", ella se decidió ingenuamente a contar su historia. Sería una decisión desastrosa. Una vez que su identidad se hizo pública, Toguri se convirtió en la imagen de la propaganda japonesa y fue arrestada bajo sospecha de traición. Permanecería bajo custodia durante más de un año hasta que una investigación del gobierno concluyera que sus transmisiones no habían sido más que un entretenimiento inocuo.

Toguri intento volver los Estados Unidos después de su liberación, pero el sentimiento anti japonés en los Estados Unidos era aún muy alto. Varias figuras influyentes, entre ellas el famoso comentarista de radio Walter Winchell, comenzaron a presionar al gobierno para reabrir el caso contra ella. La campaña funcionó y en 1948 Toguri fue arrestada de nuevo y acusada de traición.

En su juicio en San Francisco, Toguri afirmó que siempre se había mantenido leal a los Estados Unidos, trabajando para convertir en una farsa sus transmisiones. Charles Cousens incluso fue a Estados Unidos para declarar en su nombre, pero la fiscalía presentó una serie de testigos japoneses que afirmaron haberla escuchado hacer declaraciones incendiarias en el aire. Gran parte del caso se centró en una única transmisión que ocurrió después de la Batalla del Golfo de Leyte, cuando supuestamente ella dijo: “Huérfanos del Pacífico, realmente ahora son huérfanos. ¿Cómo llegarás a casa ahora que tus barcos están hundidos?” Aunque esas frases no aparecían en ninguna de las transcripciones del programa, fue un factor decisivo en el caso. En octubre de 1949, un jurado la declaró culpable de un cargo de traición. La despojaron de su ciudadanía estadounidense, le impusieron una multa de 10.000 dólares y la sentenciaron a diez años de prisión.

Toguri pasó seis años en una prisión para mujeres. Se reunió con su familia, se estableció en Chicago y comenzó a trabajar como empleada en el negocio de su padre, pero su reputación como "Tokyo Rose" continuó. En 1976, dos de los testigos clave de su juicio admitieron que habían sido amenazados para que testificaran contra ella. En esa misma época, el un miembro del jurado que la condenó dijo que el juez del caso les había presionado para que se emitiera un veredicto de culpabilidad.

Con la opinión pública a favor de Toguri, 19 de enero de 1977 el presidente Gerald Ford concedió el indulto total a Toguri, que por entonces tenía 60 años, devolviéndole la ciudadanía estadounidense. "Tokyo Rose", murió en Chicago en 2006.

Para saber más:
The Hunt for "Tokyo Rose", de Russell Warren Howe.
Vintag.es

domingo, 23 de marzo de 2025

El pasado nazi de los Thyssen

Fritz Thyssen era el responsable de una importante parte de la industria siderúrgica de Alemania en los inicios del NSDAP. En "Yo pagué a Hitler" describe como llegó a subvencionar con un millón de marcos al que después sería el dictador de Alemania.

El motivo de esta ayuda era el miedo al comunismo que se encontraba, por entonces, en plena expansión y las consecuencias del Tratado de Versalles. Thyssen era de la opinión de que era un gran error político que Alemania se comprometió a cumplir y sabían que cumplirlo era imposible. Al igual que los nazis, consideraba que el tratado era una horrible ofensa para el honor nacional y "el veneno que había hecho enfermar a su país y más tarde a toda Europa".

La adhesión del magnate alemán al nacionalsocialismo comenzó cuando conoció a Hitler en casa de un nacionalsocialista de primera hora, el doctor Max E. von Scheubner y habló largo y tendido con Hitler sobre el daño que hacía el Tratado de Versalles a los empresarios alemanes y sobre el peligro del comunismo. Ambos compartían la misma opinión.

En 1931 se unió al partido nazi como un modo de seguir la lucha, que le parecía cada vez más inútil, de resistencia pasiva en los territorios ocupados de la cuenca del Ruhr y el Rin. Poco después, fue nombrado representante del NSDAP ante la Asociación de Industriales Alemanes, de los que obtuvo seis millones de marcos para el partido.

Aprovechando su posición, se dirigió por carta al Presidente Paul von Hindemburg para pedirle que nombrase canciller a Hitler. Su trabajo para la causa nacionalsocialista llevaron a Hitler a pedir a Hermann Göring, entonces primer ministro de Prusia, que nombrase a Thyssen consejero de Estado con carácter vitalicio.

A partir de la purga de "la noche de los cuchillos largos" las dudas empiezan a crecer en Fritz Thyssen. Aunque despidió a todos los judíos que trabajaban para él, protestó por las acciones de la Kristallnacht (Noche de los Cristales Rotos) contra los comercios judíos y se negó a votar las Leyes de Núremberg adoptadas en septiembre de 1935 durante el séptimo congreso anual del NSDAP. También se quejó de que los principales esfuerzos económicos se dirigieran a reforzar el ejército en lugar de revitalizar seriamente la economía alemana.

Lo que realmente cambió a Thyssen fue el pacto que Alemania firmó con la Unión Soviética de Stalin. Se sintió traicionado por Hitler, al que decidió apoyar fundamentalmente por su anticomunismo. Además, el pacto significaba la guerra, lo que chocaba con sus creencias y tradiciones católicas protestantes. Se quejó a Göring de que la guerra haría a Alemania dependiente de Rusia respecto a las materias primas, con lo que "Alemania renunciaría así a su posición de potencia mundial". Para Hitler eso fue la "gota que colmó el vaso" de su paciencia y ordenó que se le retiraran el pasaporte y que la Gestapo le confiscase todas sus posesiones.

Mientras estaba en Bélgica visitando a su madre, lo arrestaron y lo llevaron al campo de concentración de Sachsenhausen como "prisionero honorable" privilegiado (Ehrenhäftling). En la primavera de 1945, pasó por los campos de concentración de Buchenwald y Dachau hasta llegar al Tirol del Sur, donde fue liberado por las tropas estadounidenses pocos días antes del final de la guerra. En 1941, mientras se encontraba prisionero, se publicó "Yo Pagué a Hitler", una especie de autobiografía, pero escrita por Emery Reves, basándose parcialmente en las memorias que le dictó Thyssen, aunque con partes inventadas por Reves.

Finalizada la contienda, en su proceso de desnazificación alegó que no financió a los nazis desde 1938 y que no usó mano de obra esclava, ya que desde 1939 había sido declarado "Enemigo del Reich". Fue condenado a pagar una sanción económica de medio millón de marcos como compensación a los judíos que despidió para poder recuperar sus empresas que fusionaría con Krupp en 1999, creando Thyssenkrupp. Krupp fue la industria más importante de armamento durante el III Reich.

Siempre se arrepintió de entregarse a Hitler y sus secuaces: "Hitler me engañó a mí, lo mismo que engañó al pueblo alemán y a todos los hombres de buena voluntad".

"Yo pagué a Hitler" ha sido editado en español por Editorial Renacimiento.

Para saber más:
Yo pagué a Hitler, de Fritz Tyssen
Vanitatis
ABC
German History Docs
Vanity Fair

domingo, 16 de febrero de 2025

Lectura recomendada: La desaparición de Hitler. Mitos, falacias y fraudes

Hace tiempo que no recomendaba un libro de ensayo y creo que “La desaparición de Hitler. Mitos, falacias y fraudes” de Fernando del Castillo es una oportunidad estupenda para retomar estas sugerencias.

Alrededor de la figura de Adolf Hitler se ha escrito mucho, pero mucho, y lo que queda. Algunos libros con gran acierto y otros tantos que lo único que han hecho es fomentar aún más lo que Fernando del Castillo desmonta en este interesantísimo libro. Pero pongámonos en contexto. Cuando el fin de su imperio estaba próximo, Hitler se encerró en su búnker, se casó con su compañera Eva Braun, se quitó la vida y ordenó que su cuerpo fuera incinerado para no sufrir el trágico final de su amigo Benito Mussolini, cuando fue ajusticiado y exhibido en la plaza del Loreto en Milán. Esta es la versión de la historia que se da como oficial y que diversos testigos corroboran.

Como el cuerpo no apareció, desde el primer momento han ido circulando multitud de mitos, rumores y bulos de toda índole. Todo comenzó en 1945 y en 2025, tras ochenta años siguen vigentes. Hay historias que afirman que quien fue quemado era un doble o que no era nada de eso. Otras que huyó de Alemania a través de España hasta Argentina o Brasil y hasta que se quedó en España protegido por el dictador Francisco Franco; que escapó a Japón y que llegó a la Antártida, donde los nazis tenían una base secreta. En todos los casos disfrutó de una generosa vida librándose de ser juzgado. Estas son solo una pequeña porción de las múltiples teorías sobre el final de Hitler que “La desaparición de Hitler. Mitos, falacias y fraudes” desmonta con rigor, apoyándose en toda la documentación disponible y con las declaraciones de testigos presenciales.

Para Fernando del Castillo, tal cúmulo de especulaciones tiene un punto de partida muy interesante y poco conocido. El principal nexo es, ni más ni menos, que el dictador soviético Iósif Stalin que se empeñó en hacer ver que fueron el resto de los aliados quienes facilitaron la huida y posterior vida oculta de Hitler, aunque tuvo en sus manos informes que dejaban claro que Hitler no había huido, que se había suicidado y que había sido incinerado en el exterior del Führerbunker.

En mi opinión, “La desaparición de Hitler. Mitos, falacias y fraudes” es una lectura necesaria para comprender el mito de Hitler, sus últimos días de vida y multitud de elementos fundamentales para descifrar por qué no se admitió desde el principio la muerte del Führer. Fernando del Castillo da respuesta en su libro a multitud de incógnitas y a como algo que sucedió hace ya ocho décadas sigue fascinado y manteniéndose vivo.

 “La desaparición de Hitler. Mitos, falacias y fraudes”, está editado por Sekotia y se puede comprar en tu librería de confianza, en plataformas y en la web de la editorial.

Fernando del Castillo Durán es catedrático y doctor en Hispánicas, miembro de la asociación Historiadors de Cataluña-Antonio de Campmany y tiene publicadas las novelas “El librero de Cordes”, “Memoria de la niebla”, “El sable torcido del general” y “El organista de Montmartre”, además de múltiples artículos.

domingo, 10 de noviembre de 2024

Truco o trato y el racionamiento

Los estragos de la Segunda Guerra Mundial llevaron a establecer el racionamiento de multitud de productos y entre ellos se encontraba el azúcar, el ingrediente principal de las chuches que tanto gustan a los niños.

Truco o trato y la Segunda Guerra Mundial
Poniéndonos en contexto, la noche previa al Día de Todos los Santos se celebra en Estados Unidos, la noche de Halloween, una festividad de origen celta, el Samhain, su día de Año Nuevo, pero adaptada a la mentalidad yanqui y que se ha extendido por todo el mundo. Tradicionalmente, los niños se disfrazan y visitan a sus vecinos pidiendo golosinas diciendo: "Truco o trato" (Trick or treat). Ya en Inglaterra, durante el siglo XVI, los pobres salían a pedir limosna el Día de Todos los Santos y los niños tomaron como suya esa costumbre, igual que en España se solía pedir el aguinaldo en Navidad. Precisamente algunas fuentes establecen su origen en una tradición navideña estadounidense y canadiense de los siglos XVIII y XIX llamada belsnickling y ya olvidada. Lo cierto es que durante la edad media era común que los adultos dieran a los niños los "pasteles de almas" para que los pequeños rezaran por sus almas.

Los inmigrantes europeos, especialmente irlandeses, llevaron Halloween a Estados Unidos, convirtiéndose en una celebración muy popular y esas costumbres se adaptaron al nuevo territorio: las terroríficas calabazas con una vela en su interior proceden de la leyenda de un herrero irlandés que debía llevar un ascua ardiente dentro de un nabo por un castigo del demonio y tomó esa tradición el nombre de Jack O´Lantern. Como en América no eran muy comunes, los nabos se sustituyeron por la calabaza, como lo conocemos ahora. La expansión internacional de esta festividad se produjo a finales de la década de 1970 gracias al cine, especialmente tras el estreno de Halloween, de John Carpenter, una película ambientada en la víspera de Todos los Santos que supuso un referente del cine de terror.

Truco o trato y la Segunda Guerra Mundial
El "Truco o Trato" como lo conocemos hoy, alcanzó su total popularización en Estados Unidos tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, cuando terminó el racionamiento y el azúcar y los dulces volvieron a estar disponibles y no se limitaba a dar a los niños manzanas o dulces caseros poco apetecibles, gracias a una campaña para la UNICEF en 1950. Esta actividad se desarrolló especialmente en los barrios populares de las grandes ciudades, donde era más fácil y seguro que los niños fuesen de casa en casa pidiendo golosinas. En las casas con las luces encendidas se los daban y los que no querían dar caramelos dejaban las luces apagadas. Con el tiempo el chocolate fue ganado terreno frente a los caramelos y en la actualidad es el duce estrella de Halloween. 

Un dato curioso es que los niños nacidos bajo el racionamiento de azúcar de la Segunda Guerra Mundial fueron adultos más sanos, ya que tuvieron una menor incidencia de diabetes tipo 2 e hipertensión.

Para saber más:
National Geographic
El País
CNN en Español 
Wikipedia
My Modern Met

domingo, 20 de octubre de 2024

Las niñas soldado de Hitler

Niñas que apenas pasaban de los diez años y que deberían disfrutar de juegos infantiles, fueron convertidas en soldados para luchar en los últimos instantes del III Reich ante el imparable avance de los aliados.

Las niñas soldado de Hitler
La inmensa mayoría de las jóvenes y adolescentes alemanas pertenecían a la Bund Deutscher Madel o Liga de Muchachas Alemanas (BDM) que, creado en la década de 1920, no tenía como finalidad la lucha armada. Fue creada como un modo de adoctrinamiento dentro del nacionalsocialismo para las nuevas generaciones de muchachas alemanas. En 1936 (tres años después de la llegada al poder de Hitler) era obligatoria la pertenencia a las muchachas arias. En la BDM las chicas recibían una educación que las preparaba como esposas, madres y amas de casa nacionalsocialistas: la cocina, la limpieza, la familia, el ejercicio físico y el cuidado de los bebes. La edad de las integrantes de la organización iba de los 14 a los 18 años. Antes de pertenecer al BDM, con 10 años, pertenecían a los Jungmadel (chicas jóvenes).

Inicialmente, las más jóvenes de la BDM y del Jungmadel ayudaron al esfuerzo de guerra recolectando dinero, así como ropa o viejos periódicos para Winterhilfswerk y organizaciones caritativas nazis. Las mayores eran voluntarias como ayudantes de enfermeras en los hospitales, o para ayudar en las estaciones de tren para asistir a los soldados heridos o los refugiados. Cuando aumentaron los bombardeos aéreos aliados, muchas chicas de la BDM se dedicaban a servicios militares y paramilitares, donde servían como Auxiliares de los cañones antiaéreos Flak, auxiliares de señales, operadores de reflectores y personal de oficina.

Las niñas soldado de HitlerEl adoctrinamiento de los jóvenes alemanes los había llevado a sentir una ciega devoción a su líder Adolf Hitler. Tras el desembarco aliado del 6 de junio de 1944, que se sumaba a la presión de los soviéticos en el Este, hasta los nazis más fanáticos veían que era irremediable la caída del III Reich. Aun así, el régimen nazi comenzó a exhortar a las jóvenes alemanas para que se ofrecieran voluntarias para defender la patria alemana.

Barbie Densk, que en 1944 tenía quince años:
Justo antes del ataque estadounidense, nuestro líder de grupo nos dijo: Chicas alemanas, ustedes son como los lobos grises y delgados de nuestra nación. Como lobos en el gran desierto, la hembra humana es también un depredador natural, proveedor y protector. Como lobos, recorrerán las sombras y no dejarán a ningún enemigo a salvo. Nuestro enemigo se ahogará en su propia sangre, y la nuestra si es necesario.
Habían consagrado su infancia y adolescencia a servir incondicionalmente al nacionalsocialismo y a su Führer. Ahora darían su vida por Hitler. El adoctrinamiento a que eran sometidas las niñas y adolescentes realmente no conocía límites.

Según una orden de Hitler, las niñas a partir de los 10 años debían ser entrenadas en técnicas de combate. Se las enseñó a manejar los Pazerfaust (antitanque), a realizar sabotajes y colocar trampas y minas, al igual que a actuar como francotiradoras.

Barbie Dansk:
A través de mis binoculares podía ver a los soldados enemigos. Cogí mi rifle. Las otras chicas me siguieron y comenzamos a disparar.
Las niñas soldado de HitlerPara los soldados norteamericanos que se enfrentaron a ellas, fue toda una conmoción. No tenían más remedio que devolver el fuego. Según contó un veterano soldado estadounidense:
Recuerdo un día que estábamos avanzando por una calle lateral, y sonó un disparo de un sótano. Uno de nuestros chicos fue asesinado. Tomamos el único curso de acción que pudimos y disparamos una bazuca por la entrada. Uno de nuestros hombres se arrastró dentro. Salió en estado de shock y dijo, ‘‘Jesucristo, hay una niña muerta’’.

Algunas chicas del BDM fueron reclutadas en los grupos de Werwolf, que tenían la intención de librar una guerra de guerrillas en las áreas ocupadas por los aliados. Una exlíder de la BDM, Ilse Hirsch, formó parte del equipo que asesinó a Franz Oppenhoff, el alcalde de Aquisgrán nombrado por los aliados.

Se desconoce el número exacto de muchachas que combatieron. Hay que tener en cuenta que cuando se unieron a la Cruz Roja, la Luftwaffe o el Werwolf, ya no eran miembros de la Bund Deutscher Madel, sino miembros de esas organizaciones.

Para saber más:
Hitler’s Girls: Doves Amongst Eagles, de Tim Heath
Bund Deutscher Madel
La Razón
Perú

domingo, 6 de octubre de 2024

La chicas del calutrón

En 1943 se construyeron unas instalaciones en la ciudad de Oak Ridge, en Tennessee, Estados Unidos, que había sido fundada tan solo un año antes. Pero muy pocos conocían el motivo. A esas instalaciones acudieron para emplearse multitud de personas de las ciudades y pueblos próximos, sin saber que trabajarían para un plan secreto del gobierno estadounidense con el que desarrollaban la bomba atómica. El Oak Ridge National Laboratory era un elemento clave del secretísimo Proyecto Manhattan.

La chicas del calutrón
Varios miles de mujeres jóvenes fueron empleadas en el departamento Y-12 del Oak Ridge National Laboratory entre 1943 y 1945. Sin ser muy conscientes de ello, realizaban una labor muy importante para el desarrollo de la bomba atómica que se lanzó en la ciudad nipona de Hiroshima el 6 de agosto de 1945. Su labor fue operar los paneles de control de los 1152 calutrones de los que disponía la fábrica Y-12. 

Necesarios para el combustible nuclear, los calutrones, el acrónimo de California University Cyclotron, mediante diversos procesos se obtenía uranio-235, el isótopo fisible del uranio. Partiendo de uranio-238, ya que este es mucho más abundante en la naturaleza que el uranio-235 que menos del uno por ciento. Estos procesos relativamente complejos que realizaban las máquinas no eran difíciles de manejar. No se requerían muchos conocimientos técnicos y las mujeres tan solo debían vigilar los indicadores y contadores y ajustar los mandos para su buen funcionamiento. Básicamente, debían ajustar el aparato y mantener su temperatura estable. 

La chicas del calutrón
Su trabajo era tedioso e incómodo, se pasaban su jornada sentadas en unas banquetas frente a los indicadores y palancas, apenas levantándose para ir al baño. Como todo el personal relacionado con el Proyecto Manhattan tenía totalmente prohibido hablar nada de lo que ocurría o lo que hacían allí, aunque la realidad es que nos sabían muy bien en que consistía su trabajo. No se lo cuestionaban. Era importante para el esfuerzo de guerra y eso era lo importante. Ellas debían trabajar mientras los hombres luchaban y morían en el frente. Aun así, se dieron casos de mujeres que dejaron de ir a trabajar de un día para otro por ser demasiado curiosas o por hablar más de la cuenta.

La chicas del calutrón
Algunos de los físicos de Y-12 opinaban que estas mujeres no estaban a la altura del trabajo. Sin embargo, los supervisores vieron que las mujeres jóvenes eran mejores monitoreando los calutrones que los hombres altamente cualificados que solían operar las máquinas. Si algo fallaba, los científicos varones intentaban descubrir la causa del problema, mientras que las mujeres ahorraban tiempo simplemente alertando a un supervisor. Además, los científicos eran culpables de jugar demasiado con los diales, mientras que las mujeres solo los ajustaban cuando era necesario.

La chicas del calutrón
En Y-12 se produjeron los 64 kilos de uranio que portaba Little Boy y con los que provocó un infierno que se llevó la vida de miles de personas en Hiroshima. Tres días después se lanzó Fat Man, que usó plutonio para arrasar Nagasaki y matar a unas 140.000 personas. Las chicas del calutrón tuvieron muchísima más suerte, no sufrieron consecuencias debidas a la radiación. Tras la primera bomba, se les contó qué habían participado en su fabricación. Estas mujeres tuvieron sentimientos encontrados. Aun así, hubo muchas que no supieron de su labor hasta décadas después. 

Para saber más:
Longing for the Bomb: Oak Ridge and Atomic Nostalgia, de Lindsey A. Freeman 

domingo, 14 de julio de 2024

El archivo nazi de las brujas

La investigación esotérica y ocultista llevada a cabo por los nazis fue impulsada principalmente por Heinrich Himmler, el Reichsführer de las SS y la Ahnenerbe era la encargada de realizar cualquier estudio que demostrase el origen ancestral de la raza aria alemana. Las investigaciones sobre el ocultismo llevaron a la creación, en 1935, de un proyecto y un archivo llamado Hexenkartothek u Orden especial H. Este archivo de las brujas recopilaba todos los registros e informes relacionados con la caza de brujas realizada a partir de la Edad Media.

El archivo nazi de las brujas
Se sabe que Himmler era un gran creyente de las ciencias ocultas y posiblemente todo venga de una historia familiar. Un antepasado suyo fue acusado de culto al diablo y quemado en la hoguera a mediados del siglo XVII. Con esta historia familiar a sus espaldas quiso demostrar que las iglesias católica y luterana, con la quema de brujas, había pretendido eliminar el pasado milenario y las tradiciones germanas. A mediados del siglo XIX se inventó el mito de que habían muerto en la hoguera nueve millones de brujas y los nazis lo aprovecharon. En realidad, las víctimas en Alemania fueron unas 25.000, cuando el total no supera las 60.000 en todo el continente europeo.

El archivo nazi de las brujas
El archivo de las brujas también tuvo su origen, se inspiró en las investigaciones que llevó a cabo el principal ideólogo de las teorías raciales del nacionalsocialismo, Alfred Rosenberg. Este afirmaba que la caza y quema de brujas era una confabulación judía diseñada para exterminar la femineidad alemana. De hecho, rechazaba frontalmente el cristianismo por sus raíces hebreas, lo que no impidió que promoviera el llamado "cristianismo positivo", que establecería una transición del cristianismo a una nueva religión nacionalsocialista que iría transformando tradiciones sociales como la Navidad o la Pascua cristiana. Rosenberg creó el "Instituto para el Estudio de la Cuestión Judía" que investigaba la influencia judía en la cultura alemana para combatirla. A este organismo fueron a parar multitud de documentos sustraídos durante la "noche de los cristales rotos".

El archivo nazi de las brujas
Otro oscuro personaje que sirvió de impulso para el archivo fue Otto Höfler, miembro de la Ahnenerbe y desde 1936 perteneció al Consejo Asesor del Instituto Reich para la Historia de la Nueva Alemania (Reichsinstitut für Geschichte des neuen Deutschlands). De 1938 a 1945 tuvo la cátedra de estudios alemanes, folclore alemán y estudios nórdicos en la Universidad de Múnich. Anteriormente, realizó estudios pseudocientíficos que buscaban huellas en los vestigios lingüísticos y folclóricos que afianzaran espíritu alemán. Conceptos que regían gran parte del ideario nacionalsocialista. Höfler, además, sostenía que quienes practicaban la brujería ancestral germana eran auténticos guerreros que defendían sus tradiciones heredadas y que eran un modelo de la más rancia tradición alemana.  

La investigación del Hexenkartothek, dirigido por el SS-Untersturmführer Rudolf Levin, revisó hasta 1943, más de 250 registros documentales y bibliotecas en la búsqueda de cualquier información relativa a los juicios por brujería en Europa desde la Edad Media en adelante para reafirmar la tesis de la eliminación sistemática de la cultura y tradición germana por parte de la iglesia. 

Las investigaciones no podrían llevar a ninguna parte, pues los juicios y las ejecuciones de brujas en Alemania fueron llevadas a cabo, casi en su totalidad, por tribunales seculares. La brujería no era algo exclusivo de las mujeres: una de cada cuatro víctimas de la caza de brujas fueron hombres y la persecución no tuvo lugar solo en la Edad Media. Entre los siglos XVI y XVIII se produjo la caza más brutal. Cuando fue quemado el antepasado de Himmler.

Para saber más:
La caza de brujas de Himmler, de Joel Harrington. Historia Hoy, n.º 69
English Witches and SS Academics: Evaluating Sources for the English Witch Trials in Himmler’s Hexenkartothek
El País
Muy Historia
AC Prensa

domingo, 7 de abril de 2024

Tamerlán y el destino de la URSS

Stalin, el dictador soviético, tenía una obsesión: quería hacerse con los restos del famoso conquistador mongol del siglo XV Amir Timur Gorgan, más conocido como Tamerlán. La intención era presentar la evidencia que mostrara que los soviéticos eran descendientes de tan temible estirpe mongola y los legítimos dueños de Asia Central.

Tamerlán y el destino de la URSS
Durante la segunda mitad del siglo XIV. el sucesor del gran Gengis Khan, convirtió en cenizas miles de poblaciones creando un vastísimo imperio a un coste brutal de 17.000.000 de vidas humanas, el 5% de la población de entonces. El imperio Timúrida, abarcó los territorios de los actuales Afganistán, Irak, Irán, India, Kazajistán, Kirguizistán, Kuwait, Pakistán, Rusia, Siria, Turkmenistán, Turquía y Uzbekistán. Intentó hacerse con la China de la dinastía Ming (la de los famosos jarrones) pero no lo consiguió.  La enormidad de China complicó muchísimo la invasión: escaseaban los suministros y las comunicaciones eran muy complejas. Todo complicado aún más por el duro invierno. Tamerlán para entonces estaba mayor: tenía 68 años y terminó muriendo tras una enfermedad. Fue enterrado en el gigantesco Mausoleo de Gur-e Amir (tumba del rey), en Samarcanda, la capital de Timúrida y que hoy está en Uzbekistán.  

La obsesión de Stalin por encontrar la tumba de Tamerlán le venía de tiempo atrás. El principal motivo es que era un héroe que que personificaba el gran espíritu de lucha y resistencia de los soviéticos. También creía que encontrar el lugar de descanso del emperador mongol aportaría riqueza para la URSS ya que se pensaba que ocultaba grandes tesoros. El 19 de junio de 1941, se abrió el sepulcro. Los restos, embalsamados con almizcle, agua de rosas y paños de lino estaban dentro de un ataúd de madera de ébano. Como sucede con las momias egipcias, la tumba de Tamerlán también tiene una historia de maldición, que afirma que: "Aquel que abra esta tumba se enfrentará a un enemigo más cruel que yo" , despertará a los demonios de la guerra, y que el temido conquistador mongol regresará de entre los muertos.

Tamerlán y el destino de la URSS
Un equipo forense, dirigido por el del antropólogo Mikhail Gerasimov, debía confirmar la creencia de Stalin sobre su parentesco con Genghis Khan y si se podía emparentar con Stalin y los soviéticos. A pesar de que el encargado del mausoleo insistió la maldición y les rogó que no profanaran la tumba, la orden de Stalin era inapelable. Frente a unas cámaras que lo filmaban todo, Gerasimov abrió la tumba y levantó el cráneo de Tamerlán. Las imágenes fueron enviadas inmediatamente a Stalin.

Tamerlán y el destino de la URSS
Los restos fueron trasladados a Moscú, donde fueron analizados. Partiendo de los restos del cráneo Gerasimov reconstruyó el rostro de Tamerlán. También se dictaminó que tuvo una estatura de 1,72m, cojera y el brazo derecho ligeramente atrofiado por una antigua herida de guerra.

Según contó uno de los camarógrafos que filmaron la exhumación el general Gheorgi Zhúkov pudo convencer a Stalin de que lo mejor era que devolviera los restos de Tamerlán a su tumba, por el bien de la Unión Soviética. Finalmente, los restos de Tamerlán volvieron a Samarkanda.  

¿Casualidad? o ¿no? La Operación Barbarroja comenzó tres días después de abrirse la tumba. Stalin, no creía que Hitler le traicionaría, pero así fue. Le costó creerlo. Cuando se le confirmó la invasión alemana quedó abatido. Otro hecho que parecía refrendar la maldición fue que tras volver Tamerlán a su lugar de descanso el VI Ejército germano falló en su intento de hacerse con Stalingrado cuando parecía que iba a lograrlo.    

Para saber más:
100 historias secretas de la Segunda Guerra Mundial, de Jesús Hernández
National Geographic
El Mundo
La Brújula Verde
ABC
La Vanguardia