domingo, 18 de octubre de 2020

La resistencia de la casa de Pavlov

La batalla de Stalingrado duró desde el 23 de agosto de 1942 hasta el 2 de febrero de 1943 y fue una lucha cruel, entre ruinas, casa por casa, que se llevó las vidas de 2 millones de personas. Tanto para alemanes como para soviéticos la ciudad tenia un importante carácter simbólico. En la ciudad de Stalin la vida perdió todo su valor. En la ciudad era todo o nada. Y para lo alemanes se terminó convirtiendo en una cuestión de supervivencia.

La resistencia de la casa de Pavlov
Para Hitler el potencial simbólico de la ciudad de Stalin, su mayor antagonista, era tan importante que ordenó tomar la ciudad
, sin importar el coste que esto supondría. Los combates callejeros se prolongaron durante meses mientras las posiciones cambiaban de bando hasta varias veces al día. Cada fábrica, cada edificio, cada casa era un campo de batalla donde los soviéticos vendían cara la ciudad de su líder.

Una de las figuras más inspiradoras de la batalla, que sirvieron como modelo de resistencia ante el invasor alemán, fue el sargento Yakov Pavlov. Pavlov y su pelotón aguantó la defensa de un bloque de apartamentos contra un enemigo superior numéricamente entre el 27 de septiembre y el 25 de noviembre de 1942. En total 59 días. 

Pavlov, reclutado en 1938, se convirtió en líder de una sección de reconocimiento después de que los oficiales de su unidad murieran en los inicios de la batalla. Su unidad combatía en la vanguardia de las líneas soviéticas.

En uno de los ataques a las líneas defensivas alemanas, Pavlov y su unidad, formada por 30 soldados, arrebataron a los alemanes un bloque de apartamentos de cuatro plantas, próximo al río Volga. Pero las líneas soviéticas se encontraban muy lejos de ellos, por lo que finalmente quedaron rodeados. En ese momento la perversa orden 227 de Stalin que ordenaba no dar "ni un paso atrás" se hizo efectiva. De este modo Pavlov ordenó fortificar el edificio para defenderlo hasta el último hombre y la última bala.

En el inmueble no estaban solos. Los inquilinos aún se encontraban en el bloque de apartamentos. Pavlov los protegió en el sótano, del que muchos no salieron hasta el fin del asedio, aunque algunas fuentes afirman que varios de ellos participaron en los combates.

La resistencia de la casa de Pavlov
Para fortificar la posición se colocaron varias líneas de alambradas y se situaron nidos de ametralladoras en el desván y el sótano. El único fusil antitanque de que disponían lo situaron en el tejado del edificio ya que desde esa posición podían perforar el blindaje, más delgado de la parte superior de la torreta de los panzers alemanes. Con esa técnica los defensores inutilizaron un importante número de blindados. Alguna pared interior se derribó para mejorar la comunicación y se excavaron unas zanjas en el exterior y se plantaron algunas minas.

Dormir era un lujo difícil de conseguir para los hombres de Pavlov ya que los alemanes disparaban día y noche para mantener a los sitiados despiertos y doblegarlos por agotamiento. Los soldados soviéticos no disponían de camas, por lo que como único catre utilizaban el aislante de las paredes.

Tras numerosos ataques los cuerpos de los caídos comenzaron a acumularse en la calle por lo que los sitiados tuvieron que retirar buena parte de ellos debido a que los alemanes los usaban como parapetos. Algunos refuerzos lograron romper el cerco alemán, y llevaron más munición y armas, como una ametralladora pesada, siete ligeras, dos fusiles anticarro, una pieza anticarro de 45 mm y tres morteros. Durante la defensa llegaron a ser entre 70 y 100 efectivos y la casa estaba comunicada con la retaguardia por pasos subterráneos y una trinchera de comunicación.

La resistencia de la casa de Pavlov
Pavlov no estuvo solo al frente de la defensa. Al principio de la toma del edificio estaba al mando el teniente Afanasiev, que resultó herido. El 30 de octubre tomó el mando el Capitán Naumov. El 24 de noviembre Naumov organizó un asalto a una lechería próxima a la casa, en el que murió. Ese mismo día Pavlov fue herido y evacuado.

La propaganda soviética convirtió lucha por la Casa de Pavlov en un importante símbolo de la dura y obstinada resistencia soviética durante la Segunda Guerra Mundial. Según la versión oficial, tras los 59 días de lucha, sólo 4 hombres de los 30 originales lograron salvar la vida, entre ellos Pavlov. Pavlov llegó hasta Berlín, donde luchó por la toma de la capital del III Reich, y sobrevivió a la guerra, llegando a ser declarado Héroe de la Unión Soviética en 1945.

En la posguerra el edificio se demolió y nuevamente construido. En la fachada que mira al Volga, los escultores P.L.Malkova y A.V.Golovanova construyeron un monumento conmemorativo en 1965, con los ladrillos originales. En las proximidades, se encuentra el Museo Panorama de Stalingrado y los restos de un antiguo molino de grano, que algunos confunden con la Casa de Pavlov.

Para saber más:
La Batalla por Stalingrado, de William Craig
Stalingrado, de Antony Beevor
Stalingrad, how the Red Army Tiumphed, de Michael K. Jones
Stalingrad, la bataille au bord du gouffre, de Jean Lopez
Think Green
1y2 GM
Russia Beyond

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