domingo, 23 de agosto de 2026

Dúchate y te salvará la vida

La higiene es un elemento de gran importancia en la moral de la tropa, poder acicalarse en los momentos de descanso ayuda, como dijo un Marine cuando podía ducharse y afeitarse, “a sentirse un ser humano”. Además, es un asunto sanitario de peso pues evita infecciones.

Dúchate y te salvará la vida
El lugar mas complejo para asearse era en el frente donde se montaban duchas improvisadas a menudo usando cubos o sus cascos con la poca agua disponible. A veces se usaban duchas químicas para descontaminación. Ante esas limitaciones la higiene era básica: Se lavaban la cara y las manos, se cortaban el pelo y la barba. Tambien intentaban cambiarse la ropa interior lo más regularmente que fuera posible, entre otras cosas para evitar piojos y sarna. Un rio era un lugar perfecto. 

En la retaguardia, o en los campos de prisioneros (con serias excepciones) había duchas comunitarias con agua caliente y ropa limpia para combatir los parásitos y mejorar la moral. Al igual que en el frente, muchas eran improvisadas. 

Dúchate y te salvará la vida
Un caso peculiar es el de los hombres que servían en las diferentes marinas de guerra. Puede parecer que estar rodeados de agua era una ventaja pero era más un inconveniente que una ayuda. El agua salada no la mejor para el aseo aunque tenga otras ventajas. Por eso, los marineros usaban duchas en las que gastaban apenas unos pocos litros de agua. Eran las llamadas duchas navales. 

La higiene era una prioridad y se manejaba con ingenio y recursos limitados para mantener a los soldados lo más limpios posible y ayudarles a salvar la vida. Otro bien valioso para la tropa era el tabaco, pues les ayudaba a relajarse de la gran tensión que se sufre en el campo de batalla. La higiene y el tabaco tienen una importante relación entre ellas, más allá de sentirse bien y aumentar la moral de la tropa.

En el frente del Este las patrullas alemanas estaban formadas generalmente por soldados no fumadores. Se puede pensar que la razón residía en que, de este modo, se eliminaba el riesgo de ser vistos por el enemigo cuando, por un descuido, a algún fumador se le ocurría encender un cigarrillo o por las campañas antitabaco lanzadas por el estado nazi y enérgicamente promovidas por Hitler que odiaba el tabaco.

Dúchate y te salvará la vida
Pues no, no es por nada de eso. Se sabe que los fumadores sufren una reducción del sentido del gusto y del olfato. De este modo, quien no sea fumador tiene mejor aptitud para sentir los olores. Esa capacidad de detección era muy importante para conocer la posición de los soldados soviéticos. En el frente la higiene no suele ser demasiado buena, pero en el caso de los pobres soldados del Ejército Rojo esta era prácticamente inexistente. Así que su olor corporal se podía percibir a bastante distancia.

Por si el intenso olor a sudor reconcentrado no fuera suficiente, había que sumar al hedor, el penetrante aroma que desprendía una loción que solían utilizar para acabar con los parásitos y que intentaba camuflar la peste corporal. El tabaco de escasa calidad que fumaban terminaba por rematar la pestilencia que emitían desde sus posiciones. De este modo los soldados alemanes podían olfatear la presencia del enemigo que se encontraba en las proximidades.

Para saber más:
Episodios Ocultos de la Segunda Guerra Mundial, de Juanjo Ortiz 

domingo, 9 de agosto de 2026

Fortines del parque del Oeste, Madrid

La Guerra Civil española tuvo en Madrid uno de los frentes más importantes y en la capital y sus alrededores se dieron serios combates entre el 8 de noviembre de 1936 y el 28 de marzo 1939. 

Fortines del parque del Oeste, MadridEn Madrid fracasa el levantamiento militar y tras la caída del Cuartel de la Montaña, la capital queda bajo control del gobierno de la Segunda República. Tomar Madrid es un objetivo militar para las tropas sublevadas. Para ello se asedia la ciudad por el norte por el general Mola y desde el sudoeste por Franco.

Tras atravesar el río Manzanares en las proximidades del Puente de Los Franceses, las fuerzas rebeldes, establecen una cabeza de puente en la Ciudad Universitaria, usando como apoyo varios edificios, como el Hospital Clínico o la Facultad de Medicina (donde aún hoy se pueden ver las marcas de los combates en su fachada). La cabeza de puente era abastecida desde la Casa de Campo a través de una pasarela que se conoció como la "Pasarela de la Muerte" debido a los constantes bombardeos republicanos a la que fue sometida.

La parte más conflictiva de la línea del frente se encontraba en la zona de la Cárcel Modelo, donde en la actualidad se encuentra el Cuartel General del Ejército del Aire. Debido a ello en el Parque de Oeste se construyeron hasta veinte fortines de hormigón, de los que en la actualidad tan solo quedan tres que se encuentran bastante próximos entre si.

Estas tres fortificaciones son cilíndricas y realizadas en varias fases, debido a que debieron ser construidas bajo el fuego enemigo. 

Fortines del parque del Oeste, Madrid
Los fortines disponen de dos troneras cada una y un acceso en la parte opuesta, que ahora se encuentran tapiados. En uno de ellos aún se puede observar la inscripción "Zapadores nº 7", que puede ser la unidad encargada de construirlos, El fortín más impresionante de los tres es el que se encuentra más al sur, el más alto de todos los que se encuentran repartidos por la toda la Comunidad de Madrid.

Actualmente estos tres ejemplares están protegidos por el Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.






Articulo publicado originalmente en El Fisgón de Madrid en noviembre de 2021. 

Para Saber más:
Rutas con Historia
Fortines. Centinelas de hormigón en el frente de Madrid, de Javier Rodriguez Fernández