Los caballos de Thorak son dos equinos de bronce que miden unos tres metros de alto y pesan dos toneladas cada uno y son obra del escultor nazi Josef Thorak, del que reciben su nombre. Las esculturas se hicieron con la intención de instalarse en un lugar prominente de Germania, la mega ciudad de Hitler, que se convertiría en la capital del imperio que duraría mil años. Mientras, se instalaron en la escalinata de la cancillería de Berlín.
Por décadas se desconoció su paradero y se sospechaba que fueron destruidos por las tropas soviéticas durante los ataques a Berlín en los últimos momentos de la guerra en Europa. En los días previos a la caída de la capital alemana, las imágenes de los noticiarios nazis enseñan la fachada de la Cancillería, sin las dos estatuas. Se descubrió más tarde que estas habían sido escondidas en un lugar secreto antes de la batalla de Berlín. Reaparecieron en unas instalaciones militares soviéticas próximas a Eberswalde, al noreste de Berlín, sin embargo, volvieron a desaparecer a finales de la década de 1980, con la caída del muro y la reunificación de las dos Alemanias. Tres décadas después apareció una fotografía a color que aportó una nueva pista sobre los caballos.Desde que se veía la guerra pérdida, apareció un mercado negro de arte de piezas del III Reich entre Alemania Oriental y Rusia. En muchos casos, el dinero obtenido con ese tráfico de arte servía para mantener a organizaciones como Stille Hilfe, que daban protección a nazis huidos.Al parecer, la policía alemana fue avisada de que se pretendía vender los dos equinos en el mercado negro por ocho millones de euros. El encargado de la investigación fue René Allonge, inspector de la Oficina Estatal de Policía Criminal de Berlín. Este se comunicó, a través un antiguo traficante de antigüedades que, supuestamente, se había hecho colaborador de Scotland Yard, llamado Michel Van Rijncon, con el detective holandés Arthur Brand. El detective más famoso de Europa en temas de arte ha recuperado obras de arte de artistas tan importantes como Dalí o Picasso, por un valor de más de doscientos millones de euros.
Inicialmente, pensaban que se trataba de falsificaciones y que alguien relacionado con los círculos neonazis intentaba venderlos para financiar sus actividades clandestinas. Tras recorrer media Europa, Arthur Brand descubrió que, efectivamente, se trataba de los caballos de Thorak. Quienes los vendían eran antiguos agentes de la Stasi, la policía secreta de la desaparecida Alemania del Este y del KGB. Para poder moverlos, los caballos fueron desmembrados y trasladados en un camión, tapados tan solo con una lona de plástico.

