sábado, 12 de noviembre de 2016

El lamento del partisano (homenaje a Leonard Cohen)

Esta entrada quiere ser un humilde homenaje y despedida a Leonard Cohen, uno de los poetas más venerados y prolíficos de la música, contando la historia de una de sus versiones más recordadas, la de un himno de la Resistencia contra la ocupación de Francia.

Leonard Cohen
Leonard Cohen solía cantar la canción en inglés y francés, y la incluyó en su segundo disco "Songs from a room".
Cohen siempre ha comentado que la canción siempre le recuerda a cuando la cantaba en los campamentos de verano de su niñez. Tambien como cuando en 1950 se topó con "La Complainte du Partisan", en un cancionero popular, y "una idea curiosa se formó en mí, me decía que los nazis fueron derrotados por la música".

Desde la ocupación de Francia por los nazis en 1940 los franceses se organizaron en grupos de resistencia contra las tropas de la Wehrmacht mientras esperaban con ansiedad el momento de la liberación de su patria. Tras tres largos años de ocupación Emmanuel d'Astier de la Vigerie decidió aportar a la resistencia "La Complainte du Partisan" (El lamento del partisano) como un himno de unión entre los franceses ante la opresión nazi. La canción con música de Anna Marly la compuso en el exilio de Londres desde donde fue emitida por la BBC a la Francia ocupada. Tras la guerra este himno se hizo mucho más popular que el tema casi homónimo "Le Chant des Partisans", tambien con música de Anna Marly y letra de Joseph Kessel y Maurice Druon, que se convirtió en el himno de la Resistencia Francesa durante la guerra.


La canción cuenta la historia de un partisano que se ve obligado a huir de su hogar cuando las fuerzas de ocupación alemanas entran en Francia y cómo en el éxodo por los caminos de Francia deja mujer e hijos pero que gracias a los amigos (la Resistencia Francesa) que están con él, la libertad pronto vendrá y entonces saldrán de las sombras.

Para saber más:
Leonard Cohen
Wikipedia
YouTube
El Diario
El Periódico

martes, 8 de noviembre de 2016

El último viaje del U-530

Incluso después de que el almirante Dönitz ordenó la rendición total de Alemania al final de la guerra, el submarino de guerra U-530 no se rindió. En su lugar, viajó hasta Mar del Plata y, finalmente, se entregó a la Armada Argentina. Lo más intrigante es que el capitán del submarino, Otto Wermuth, se negó a explicar por qué tardaron dos meses en llegar a Argentina, por que desmantelaron su armamento, por qué la tripulación no tenía ninguna identificación, o por qué no había libro de bitácora en el navío.

U-630La tripulación del U-530, un submarino del Tipo IX, se rindió el 10 de julio de 1945 en el puerto de Mar del Plata, Argentina, dos meses después del fin de la Segunda Guerra Mundial.

En su última misión, partió de la base de Kiel el 19 de febrero de 1945. El 12 de mayo recibieron la noticia de la rendición de Alemania. El joven capitán Otto Wermuth, de 24 años, comunico a su tripulación que no podrían volver a su patria y que existía la posibilidad de entregarse a Argentina o España, dos naciones "amigas" de Alemania. Finalmente decidieron hacerlo en Argentina.

Desde el 12 de mayo hasta el 10 de julio no se sabe nada sobre el submarino. Por los testimonios de la tripulación se sabe que antes de llegar a Mar del Plata, arrojaron al océano la bitácora y las cartas de navegación, así como el armamento de superficie y los torpedos. Su máquina "Enigma", también fue arrojada a las aguas.

Hacia las 7 y media de la mañana del 10 de julio, desde la bocana del puerto se pudieron ver las señales luminosas del U-530, que se encontraba a casi tres millas de la costa. En ese momento se activaron todas las alarmas del puerto y el comandante de la guarnición argentina, el capitán de corbeta Ramón Sayús, no salía de su asombro, las luces decían "submarino alemán".

U-630A través de las señales luminosas el oficial alemán se identificó como Otto Wermuth y que su intención era rendir su submarino a las autoridades militares argentinas. Finalmente el capitán Sayús permitió que el submarino atracara junto a la escollera del puerto.

Tras las maniobras de atraque el capitán alemán, en uniforme de gala, ordena formar en cubierta a sus hombres y espera al oficial argentino para entregarle su navío. Finalmente Wermuth rinde oficialmente el U-530 y después de arriar la bandera de la Kriegsmarine, en el puente, se iza la bandera argentina.

El 4 de julio, una extraña explosión había llevado a pique al crucero Bahía, de la armada brasileña (hay que recordar que brasil luchaba junto a los aliados) de la que se culpó al U-530, pues según los cálculos realizados por la armada brasileña era perfectamente factible que el submarino alemán podía haber sido el causante del hundimiento del Bahía y que una explosión fortuita era descartable. Finalmente una investigación aclaró que la explosión fue causada por un proyectil antiaéreo del propios navío durante unas practicas de tiro.

El resultado de las investigaciones no hizo más que acrecentar las especulaciones sobre su periplo. La principal de ellas fue si el submarino transportó a algún alto dirigente nazi, ¿podía haber sido Hitler?. Todos los tripulantes lo negaron rotundamente. Pero, ¿como se abastecieron para pasar dos meses en alta mar?.

U-630Según el almirante Eberhard Godt, jefe de la base de Kiel y el anterior comandante del submarino, la fecha de partida no corresponde con la comunicada por el capitán, esta fue el 3 de marzo y no el 19 de febrero de 1945, con destino a un puerto noruego. Finalmente se cerró el asunto tomando como ciertas las afirmaciones de la tripulación.

El U-530 acabo sus días en Estados Unidos hundido por un torpedo del submarino USS Toro en 1947. La tripulación tras pasar unos meses a cargo del gobierno argentino fueron repatriados a Alemania.

Las extrañas circunstancias del U-530 volvieron a aparecer tras las investigaciones del historiador argentino Julio B. Mutti que logró establecer cierta relación entre la desaparición de una balsa del submarino y una aparecida una semana antes de la rendición en las costas de Miramar. En su momento estos datos no fueron contrastados debido a que los investigadores no disponían de esta información.

Para saber más:
Los Verdaderos Últimos Días de la Segunda Guerra Mundial Parte II, de Julio B. Mutti
U-boat Argentina
U-Historia
Uboat Archive
Histarmar

viernes, 4 de noviembre de 2016

Las carpas de Hitler

Abril de 1944, Joaquín Miranda de Onís, un profesor de las Escuelas de Ingenieros y Peritos Agrónomos, se encuentra al pie de la escalerilla de un avión que acaba de llegar al aeródromo militar de Cuatro Vientos procedente de Berlín. El aparato trae, directamente de la Cancillería del III Reich. un paquete de Hitler para Franco.

El paquete contiene una tela de sarga marrón humedecida que protege un regalo muy poco habitual: cuatro parejas de carpas (cyprinus carpis especulum) que destacan por tener en el lomo escamas muy brillantes, como espejos. Estas carpas son una especie de origen centroasiático que fue introducida en Europa por los romanos y son muy apreciadas en la cocina bávara.

Hitler conoce la gran afición de Franco por la pesca a través de el embajador alemán en España, Eberhard von Stohrer, uno de los organizadores del Encuentro de Hendaya en la frontera hispano-francesa, el 23 de octubre de 1940, entre Adolf Hitler y Francisco Franco. Quizás por ese motivo y por que las carpas son conocidas en Alemania como "Raza de Galitzia" es por lo que el canciller alemán decidió regalar los peces a Franco.

Fuese por lo que fuese, para la diplomacia española era un asunto comprometido. Por ese motivo fue enviado Miranda de Onís a por los peces y se tomó la decisión de arrojarlas en el estanque de la Reina, entre el Palacio Real y El Pardo. El estanque de más de 4 metros de profundidad sirvió de hogar, dónde las carpas comieron, crecieron y se multiplicaron. En 1994, cuando se tuvieron que realizar diversas reparaciones en el estanque y ser vaciado, las carpas habían pasado de los ocho peces iniciales a más de 7000 y fueron trasladadas en contenedores a una piscifactoría situada junto a la depuradora municipal de Migas Calientes, junto al Manzanares.

Existen dos versiones por las que las carpas fueron a parar a los ríos madrileños. Una es que con ellas se repoblaron algunos de los pantanos de la Comunidad de Madrid y otras enviadas al Campo de Prácticas de la Escuela de Agrónomos. La segunda versión dice que en el mismo año de su traslado a la piscifactoría, el río Manzanares sufrió una repentina crecida que paso de los 2 hasta los 200 metros que arrasó las instalaciones piscicolas y muchas de ellas fueron a parar al caudal del Manzanares.

Así que muchas de las carpas que hoy pueblan los ríos y pantanos de la Comunidad Madrid son descendientes de aquellas que llegaron de Alemania hace más de 70 años.

Para saber más:
El País
¡Es la Guerra!