jueves, 27 de marzo de 2014

El puente sobre el río Kwai

El Kwai es un río al oeste de Tailandia, junto a la frontera de Birmania que desemboca en el Golfo de Tailandia. En la Segunda Guerra Mundial, se llegaron a construir dos puentes. La construcción de estos puentes llevó a la muerte a muchos prisioneros de guerra aliados. David Lean hizo famosa esta epopeya en la película “El puente sobre el río Kwai”, según la novela de Pierre Boulle.

Los japoneses necesitaban evitar el bloqueo del Golfo de Bengala por los aliados, por lo que  decidieron construir una linea de ferrocarril entre Tailandia y Birmania, con un trazado de 415 km. que en parte discurría por el valle del río Kwai, una zona prácticamente inaccesible.
Los trabajos se iniciaron en junio de 1942, partiendo de los dos extremos y fueron obligados a trabajar hasta 60.000 prisioneros de guerra aliados, que posteriormente llegó a 200.000, solo con herramientas muy primitivas. Durante los 15 meses que duró la construcción se extrajeron tres millones de metros cúbicos de roca y se levantaron casi quince kilómetros de puentes. La línea férrea se llamó el “ferrocarril de la muerte” debido a que costó la vida de 16.000 prisioneros aliados y otros 100.000 trabajadores forzosos asiáticos.
Muchos prisioneros murieron de beri-beri, otros por disentería. La mayoría murió de cólera y malaria, debido a la mala alimentación y de carecer de asistencia médica adecuada.


La construcción de uno de los puentes sobre el río Kwai fue uno de los mayores obstáculos en la construcción del ferrocarril Tailandia-Birmania. La estructura metálica del puente provenían de Java y fueron montados casi únicamente a mano. A su lado se encontraba un puente temporal de madera por el que circuló el primer tren en 1943. Los puentes fueron duramente dañados por bombardeos aliados en 1944 y 1945. Del puente de madera solo quedaron las pilastras y el puente de acero solo pudo ser útil después de la guerra y todavía se utiliza.


La violencia que padecieron los prisioneros en parte es culpa del Bushido, el código de los Samurai, por el que un soldado no debería aceptar jamás ser un prisionero, suicidándose si fuera necesario. Como según el Bushido los prisioneros aliados no tenían honor se les negaron toda clase de derechos, además de que Japón no había suscrito los acuerdos de Ginebra sobre los prisioneros de guerra.


Muchos de los muertos están enterrados en el cementerio Kanczanaburi donde se pueden ver las tumbas de 6.982 prisioneros de guerra. En muchas de las lápidas de piedra no parecen los nombres de los prisioneros, solo se pueden leer la inscripción “un hombre que dio la vida por su país”. La mayoría de los soldados enterrados aquí murió con tan solo 25 años.

Cerca del puente se encuentra el JEATH War Museum, una copia de los barracones utilizados por los prisioneros. Es una interesante exposición que incluye artículos de prensa, imágenes y dibujos realizados en secreto, en pedazos de papel higiénico robados o en cualquier material que pudieran utilizar y donde se describe la vida extrema de los presos y las torturas.que padecieron.



Fuente:
El País
Antena 3
Mis viajes por ahí
Un mundo para 3
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