miércoles, 19 de octubre de 2016

Yanquis en Gran Bretaña

El 26 de enero de 1942, desembarcaron en Irlanda los primeros 4.000 soldados estadounidenses que tocaron suelo europeo desde las fuerzas expedicionarias de la Primera Guerra Mundial. Fueron los primeros de los decenas de miles que fueron destacados en Gran Bretaña en los comienzos de la Operación Overlord. Los primeros planes de despliegue de tropas norteamericanas comenzó en la primavera de 1942, antes de que EEUU entrara en la guerra, con un despliegue previsto de unos 87.000 efectivos, de los que casi la mitad pertenecerían a la fuerza aérea. En junio de ese año se comenzaron a edificar las instalaciones y diez días después del ataque a Pearl Harbor ya estaban listas los primeros acuartelamientos.


Oficialmente el primer soldado en desembarcar en Gran Bretaña fue William H. Henke, de Hutchison, Minnesota. Detrás de el llegó el choque de culturas entre yanquis y británicos que provocó más de un problema, a pesar de que hablaran el mismo idioma. Por ejemplo en Estados unidos un "copper" era un poli, mientras en inglés británico significaba calderilla. Otro ejemplo sería que "vest" es un chaleco para un yanqui, mientras que para un inglés sería una camiseta interior.

Según el manual de instrucciones para los soldados norteamericanos de servicio en Gran Bretaña:
Los británicos suelen comportarse de modo más reservado que nosotros. Si toman asiento en el autobús o el tren sin darte conversación, no es porque sean altivos o antipáticos. Probablemente te estén prestando más atención de la que crees. Pero no hablan por no parecer descorteses o entrometidos. Antes de conocer a la gente les oyes hablar "inglés". Al principio no entenderás de lo que hablan y puede que ellos no entiendan lo que dices. Su acento es muy distinto al que estamos acostumbrados, y muchas palabras suena extrañas...
En 1944, Gran Bretaña estaba "invadida" por más de un millón y medio de soldados estadounidenses que estaban alojados en 1.100 localidades situadas principalmente en el sur del país. Según las costumbres británicas los yanquis eran tremendamente descarados y convirtieron Londres en una especie de bulliciosa Times Square, donde, parafraseando al periodista Ernie Pyle, un británico resultaba tan incongruente como en un pueblo de Nebraska. Un problema fue la necesidad de adaptarse a la conducción por la izquierda, lo que causó más de un accidente.


Las tensiones podían llegar por cualquier cosa. Los soldados británicos cobraban cinco veces menos que los yanquis y los uniformes de estos eran más elegantes y de mejor calidad. El carácter más abierto de los norteamericanos daba un aire fresco a la rigidez social británica y ayudaba a olvidar la guerra. Esto les gustaba especialmente a las jóvenes británicas y para los soldados ingleses esto era una competencia desleal.
Muchas chicas británicas querían salir con los descarados yanquis y salir a bailar con ellos la música de las bandas norteamericanas, como la de Glenn Miller, en los clubes de la Cruz Roja o en el Rainbow Corner, junto a Picadilly Circus. Con perfumes, jabones o medias, los soldados agasajaban a las muchachas, que se sentían muy especiales.
Las relaciones amorosas entre norteamericanos y británicas provocaron tal número de embarazos que las clínicas tuvieron numerosos problemas para mantener una estadística fiable. Tambien miles de soldados pidieron a sus superiores permiso para casarse. Pero estas relaciones quedaron interrumpidas cuando los soldados fueron acuartelados en las fechas previas al Día D. Aún así cerca de 70.000 mujeres se trasladaron a los EEUU como esposas o novias de los combatientes norteamericanos.


Respecto a la comida, los norteamericanos tuvieron problemas para adaptarse. No les gustaba especialmente la cerveza, que se servía tibia. Tampoco se acostumbraron a los pasteles de riñones, las coles o al té que les parecía que "sabía a barro". A los tan británicos "Fish and Chips" si se acostumbraron con facilidad.

Realmente hubo menos problemas de los previstos. La mayor parte de los británicos tuvieron muy buena relación con los norteamericanos, les acogieron en sus casas y supieron apreciar los gestos de generosidad con que agradecían su hospitalidad, con regalos como chocolatinas y chicles para los niños. Los soldados afroamericanos encontraron una cálida bienvenida por parte de las familias británicas, en contraste con el abuso racista impuesto por sus compatriotas.

Para saber más:
Imperial War Museum
Daily Mail
BBC
WW2 History
Instructions for American Servicemen in Britain 1942, del War Department, Washington D.C.
El Día D: La Batalla de Normandía, de Anthony Beevor.
Over Here: The GIs in Wartime Britain, de Juliet Gardiner
Soldats en Normandie-Les Américains. Nª 22 Revista Les Mini-Guides Histoire & Collections
La Segunda Guerra Mundial Ed Sarpe.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...