domingo, 1 de mayo de 2022

Los esclavos subterráneos del III Reich

Tras un potente bombardeo aliado al centro de desarrollo y fábrica de bombas volantes de Peenemünde, en las costas del mar Báltico, en agosto de 1943, la fabricación de las V-1 y V2 se trasladó a la factoría de Mittelwerk, una mina de gran profundidad en las montañas Harz, que llegó a tener 20 kilómetros de túneles y una superficie de 250.000 m².

Los esclavos subterráneos del III Reich
El grabado representa la vida en la galería.
Realizado en 1953 por Dominik Cerný,
encarcelado desde 1942 hasta 1945
en Auschwitz, Buchenwald y Mittelbau-Dora.
La ampliación del túnel fue excavado a mano por los primeros presos que llegaron de Buchenwald a las instalaciones. En el mimo subterráneo se construyó el campo de concentración de Dora (anexo de Buchenwald hasta otoño de 1944) para los prisioneros que trabajarían en la fábrica. En los primeros meses murieron miles de ellos por agotamiento y enfermedades pulmonares, provocadas por la humedad y el polvo de las voladuras.

Las condiciones de vida y trabajo eran muy duras y degradantes. Las estancias en donde malvivían  de los presos eran frías, oscuras e insalubres, los váteres consistían en planchas de madera sobre agujeros o barriles de gasolina, a los que los guardias de las SS solían empujar a los presos como diversión. En estas condiciones vivirían hasta octubre de 1944, cuando se finalizaron las obras de construcción del campo de Dora-Mittelbau, situado en el exterior de la cueva. Aun así las condiciones no mejoraron mucho.

El trabajo llegaba ser tan agotador que cuando tras acabar los turno de 15 horas, muchos caían al suelo antes de llegar a sus camastros, que en el mejor de los casos, consistían en literas de hasta cuatro pisos. El descanso era prácticamente imposible debido al ruido de la maquinaria, los gritos de los guardias y las constantes alarmas y explosiones de los ataques aéreos.

El número de trabajadores forzados fue aumentando a la vez que lo hacía la necesidad cohetes V-2. En octubre de 1943 había 7.000 y en enero de 1944 el llegó a 12 000, llegando en marzo de 1945 a 20.000 prisioneros. Durante la fabricación de las V-2 numerosos trabajadores sabotearon la producción colocando mal algunas piezas u orinando en los giroscópios que ayudaban a mantener la estabilidad y la trayectoria de las bombas volantes. Debido a estos sabotajes se ahorcaron varios centenares de prisioneros.

Los esclavos subterráneos del III Reich
Los presos que ya no era útiles para la fabricación de las bombas volantes eran trasladados a otro campo donde debían prestar allí trabajos pesados en distintas tareas. Los que ya estaban totalmente agotados eran abandonados a su suerte, sin atención médica alguna.

El campo de Dora-Mittelbau fue liberado en abril de 1945, pero en el tan solo quedaban los presos muertos o los demasiado débiles para andar ya que las SS habían evacuado a los  campos de Bergen-Belsen o Sachsenhausen en las llamadas "Marchas de la Muerte"

En Dora-Mittelbau y sus subcampos, murió casi dos tercios de los cerca de 60.000 trabajadores forzados que pasaron por la fábrica. Muchos más de los que murieron bajo las "bombas de la venganza" de Hitler.

Para saber más:
Dora. En el infierno donde los sabios nazis preparaban la conquista del espacio, de Jean Michel.
Memoriales
Historia Virtual del Holocausto
German Historical Institute
Buchenwald

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