domingo, 4 de septiembre de 2022

Las bajas más antiguas de la Segunda Guerra Mundial

En entradas anteriores hablábamos de las obras de arte robadas por los nazis de colecciones particulares y museo de toda Europa y recuperadas por los Monuments Men o de la Salón de Ámbar, pero poco se sabe de la suerte que tuvieron otros objetos tan valiosos. Y como recientemente se ha estrenado otra película de la saga “Parque Jurásico” vamos a hablar de lo que sucedió con los extintos dinosaurios durante la Segunda Guerra Mundial.

Las bajas más antiguas de la Segunda Guerra Mundial
Hace unos cien millones de años, en el período Cretácico, el mundo estaba gobernado por los grandes dinosaurios y entre ellos el carnívoro más grande conocido fue el Espinosaurio. El famoso Tiranosaurio Rex de unos 12,3 metros de longitud, 4 de altura y un peso de 6 a 18 toneladas se queda algo pequeño ante las dimensiones del Espinosaurio: entre 15 y 18 metros de longitud y un peso estimado de entre 9 y 20 toneladas. Estas dimensiones lo colocan como el rey indiscutible de los depredadores terrestres.

Espinosaurio recibe su nombre por la especie de “vela” dorsal formada por una serie de largas espinas que tenía en sus vértebras, algunas de ellas de casi dos metros de altura. Su nombre se lo otorgó el paleontólogo alemán Ernst Stromer en 1915, partiendo de unas mandíbulas, vértebras y costillas descubiertas tres años antes en Egipto (de ahí su nombre científico Spinosaurus Aegyptiacus). Durante treinta años, estos fósiles estuvieron a salvos en el Museo Paleontológico de Múnich. Luego estalló la guerra y el museo dejó de ser un refugio seguro.

En la noche del 24 de abril de 1944, 234 Lancaster y 16 Mosquito de la RAF lanzaron sobre Múnich un devastador bombardeo que destruyó el museo y acabó con los restos fósiles del Espinosaurio que atesoraba en su interior. Los huesos de Espinosaurio no son muy abundantes, por lo que la pérdida de cualquiera de ellos es una tragedia para la paleontología y el estudio de nuestro pasado terrestre, pero la pérdida de este espécimen fue especialmente significativa porque era el holotipo (el usado para la primera identificación científica oficial de la especie). Lo único que queda de él son las notas, dibujos y fotos de Stromer.

Las bajas más antiguas de la Segunda Guerra Mundial
Ernst Stromer
Otro enorme dinosaurio carnívoro que también merodeaba por el Cretácico del Norte de África era el Carcharodontosaurus saharicus que compartía territorio con el Espinosaurio. Considerado el tercer carnívoro terrestre más grande con sus casi 13 metros de largo, entre tres y medio y cinco metros de altura y hasta 15 toneladas de peso. Además era más rápido que el Tiranosaurio Rex con más de 30km/h en carrera. Sus dientes, similares a los de los tiburones (su nombre deriva del latín "Reptil diente de tiburón") desgarraban a sus presas hasta que éstas morían desangradas, ayudándose de sus garras afiladas. El Carcharodontosaurio fue descubierto por primera vez en la década de 1920 y renombrado por Stromer en 1931. A igual que el Espinosaurio, terminó totalmente pulverizado por las bombas aliadas que caían sobre Múnich. Expediciones al Sahara desenterraron nuevos especímenes en la década de 1990, pero el original se convirtió en polvo durante la guerra.

El bombardeo de la RAF sobre la ciudad bávara también acabó con la extraordinaria colección de Stromer que incluía, entre otros, huesos fósiles del Bahariasaurio y el único espécimen conocido del inusual cocodrilo prehistórico Stomatosuchus. A Stromer la guerra le supuso un coste más allá de sus fósiles. Dos de sus hijos murieron y el tercero pasó años como prisionero de los soviéticos.

Para saber más:
Nuestro Clima
hmong
Wikipedia
National Gegraphic
Bayerische Staatssammlung für Paläontologie und Geologie
BBC

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