domingo, 28 de junio de 2026

La mayor fuga de prisioneros de la Segunda Guerra Mundial

Muchos conocerán el campo de prisioneros Stalag Luft III, en Zagan (Polonia) y su celebre evasión representada en la película de 1963, La Gran Evasión. Y aunque en el filme se afirma que fue la mayor fuga de prisioneros de guerra durante la Segunda Guerra Mundial, siento decir que no es verdad. Hubo otra mayor y se produjo en un lugar tan lejano como Australia.

En el país de los canguros, a más de 300 km al oeste de Sídney, Nueva Gales del Sur, se encuentra la comarca de Cowra una zona del Outback prácticamente despoblada que parecía ideal para instalar en 1941/42 el Complejo de Prisioneros de Guerra n.º 12. En un recinto en forma de dodecágono irregular se recluyeron a unos 4.000 prisioneros italianos capturados durante la campaña del norte de África, alemanes de diversas tripulaciones de navíos mercantes apresados, además de coreanos, taiwaneses y unos 500 soldados japoneses, lo que pueden parecer mucho si se tiene en cuenta la aplicación del Bushido entre las tropas niponas.

Esta amalgama de nacionalidades, idiomas y costumbres no fue un obstáculo para el funcionamiento del campo. En general los prisioneros mantenían unas correctas relaciones con sus guardianes del 22.º Batallón de la Milicia Australiana. El problema fueron los prisioneros japoneses que estaban en una zona llamada Camp B. Debido a sus diferencias culturales y de costumbres se sentían incomprendidos, se mostraban agresivos y llevaban especialmente mal su estatus de prisioneros. La tensión entre prisioneros japoneses y sus guardas llegó a un nivel que se decidió reforzar la vigilancia con ametralladoras.

El 1 de agosto de 1944, un informante coreano comunicó a las autoridades del campo de que los japoneses estaban preparando una fuga por lo que se resolvió dividirlos: se trasladaría a la tropa a otro campo y dejar en Cowra a oficiales y suboficiales y unos días después se le informó de la decisión. En la noche del 4 al 5, el sonido de una corneta japonesa rompió el silencio nocturno. Los prisioneros salieron en tromba de sus barracones y formaron tres grupos que asaltaron las alambradas por el norte, sur y oeste del campo. Para ello, unos lanzaron mantas sobre las alambradas, y otros incendiaban los barracones para crear el caos y facilitar la fuga. 

Los guardias abrieron fuego contra los japoneses que intentaban huir pero los servidores de la ametralladora n.º 2 fueron superados y antes de ser muertos por los prisioneros inutilizaron la ametralladora para que no la usaran los fugados. A pesar de los esfuerzos, esa noche lograron escapar más de 350 japoneses pero en las dos semanas siguientes todos fueron capturados, abatidos o decidieron quitarse la vida. La fuga supuso 235 oficiales y soldados japoneses muertos y 108 heridos además de 5 soldados australianos. La ciudad de Cowra alberga el único cementerio de guerra japonés en toda Australia.

Para saber más:
La Brújula Verde
ABC
El Debate
Trip Advisor
Visit Cowra
Wikipedia

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