miércoles, 14 de octubre de 2015

El primer café liberado de Francia

La media noche del 6 de junio de 1944 parecía una noche tranquila, tres planeadores Airspeed Horsa aterrizaron junto al puente de Bénouville, conocido como Puente Pegaso. La Familia Gondrée, dueños del café del mismo nombre estaban dormidos en sus camas, pero fueron bruscamente despertado por el sonido de las explosiones y un buen número de armas ligeras en el exterior de su casa.

El primer café liberado de FranciaGeorges, el padre de familia, se arrastró hasta la ventana para ver lo que pasaba, una reacción perfectamente comprensible, pero imprudente en medio de una batalla que tiene lugar en la oscuridad. En el momento que asomó la cabeza por la ventana fue descubierto por el teniente Richard Smith que de inmediato disparó varias ráfagas de su ametralladora Sten. Por suerte Georges no resultó herido. Tras el susto, Georges reunió a su familia y se dirigió hacia el refugio de la bodega.

Cuando los disparos cesaron, Thérèse, la esposa de Georges, le instó a salir y descubrir lo que estaba sucediendo. Subió a gatas las escaleras hasta la ventana del primer piso. fuera oyó voces, pero no pudo distinguir las palabras, así que, a pesar de lo sucedido momentos antes, abrió la ventana y se asomó con cautela. Vio delante de la cafetería a dos soldados sentados con un cadáver entre ellos. En ese momento creyó que eran los soldados del séptimo Batallón de Paracaidistas del ejército alemán, que habían llegado a hacerse cargo de la defensa de la orilla occidental del Canal de Caen, que se encuentra a unos 20 metros del café. Georges decidió regresar a la bodega y esperar hasta que llegara la luz del sol.

Al amanecer, la familia estuviera escuchando diversas voces en el exterior. Georges se percató de que las voces no sonaban al alemán de los soldados que guardaban el puente, incluso le pareció oír algo que tampoco sonaba a francés, entre ellas. Thérèse, que era de origen alemán, tampoco pudo identificar palabras en alemán.

Cuando se encontraban intentando identificar las voces, se oyó un golpe en la puerta, y Georges se apresuró a responder, porque no querían que los soldados reventaran la puerta de sus goznes. Cuando abrió la puerta, se encontró frente a el a dos soldados, con los rostros ennegrecidos con pintura de camuflaje, y cada uno con ametralladoras Sten. Le chapurrearon en francés si había alemanes en la casa. Les dijo que no había soldados, y los llevó dentro para mostrarle que solo estaban su esposa e hijos en el sótano.

Por lo que los dos soldados pudieron decirle en su pobre francés Georges supo que la captura del Puente Pegaso había sido un éxito, por fin, el día de la liberación había llegado y se echó a llorar de alegría, mientras que Thérèse abrazaba y besaba los paracaidistas. De este modo saludó a todos los soldados que se encontró, por lo que su rostro se ennegreció con la pintura de camuflaje, como si hubiera sido uno de ellos.

Como agradecimiento, Georges y Thérèse, invitaron a los soldados a pasar a su pequeño establecimiento para tomar un café, el primero de la Francia liberada, tras cuatro largos años de ocupación nazi. La hospitalidad que ofreció a los soldados británicos la Familia Gondrée continúa hasta hoy. Desde aquel 6 de junio de 1944, cuando los veteranos han vuelto a Normandía para conmemorar el aniversario de la batalla, ningún hombre de la 6ª División Aerotransportada Británica ha tenido que pagar para tomar un café o una copa en el Café Gondrée.

Georges Gondrée murió el 5 de abril de 1969, Thérèse el 2 de julio de 1984. Los entierros se celebraron, con la más alta consideración por los civiles franceses y veteranos británicos. La propiedad de la cafetería y sus estrechos vínculos con las Fuerzas aerotransportadas británicas ser sigue manteniéndose por su familia, en especial por Françoise Gondrée, su hija menor.

En 1987 fue declarada monumento histórico por el gobierno francés.

Para saber más:
Wikipedia
D Day Overlord
Pegasus Archive
La Segunda Guerra
El Puente Pegasus: El Primer combate del Día D, de Stephen E. Ambrose
BBC

viernes, 9 de octubre de 2015

La guerra de broma

El periodo que va desde la ocupación de Polonia, en septiembre de 1939, hasta la invasión alemana de Francia, Bélgica y los Países Bajos el 10 de mayo de 1940, es conocido como la Guerra de Broma.

La expresión Guerra de Broma (del francés drôle de guerre) fue utilizada por primera vez en un reportaje sobre el ejército aliado que esperaba la ofensiva alemana tras la línea Maginot. En el Reino Unido se la llamó Phoney War (Guerra Falsa) y en Alemania se le llamó Sitzkrieg (Guerra de Asiento).

Durante ese medio año de práctica inactividad bélica en la Europa Occidental, hubo incluso quien creía posible recomponer la paz. Sin embargo, aquellos meses, a veces a pesar de sus protagonistas, servirían para delimitar los campos enfrentados.

Las tropas, aburridas, se dedicaban a la instrucción o a la inspección de uñas, y se entretenían como podían. Los oficiales británicos se mantenían en forma con caminatas tempranas. Los soldados franceses criaban conejos y ayudaban a preparar los campos y recoger las cosechas. En París o Londres la vida parecía transcurir como sin no hubiera una guerra en Europa y circulaban rumores de lo más  excéntrico:
Hitler había importado 30.000 gorilas del Brasil para entrenarlos para que atacasen de inmediato la Línea Maginot.
El gobierno estaba adulterando la margarina con grasa de gato y permitiendo que los restaurantes pusiesen carne de gato en el pastel de carne y riñones (plato típico inglés).
Los soviéticos tenían un dispositivo en sus paracaídas que podía propulsar hacia arriba a un paracaidista o piloto derribado si no le gustaba el lugar en el que estaba a punto de caer.
El primer gran ataque aéreo alemán contra Gran Bretaña estaba previsto para la próxima semana, probablemente el martes.

El periodista británico Gordon Waterfield refleja en una de sus crónicas sobre la Línea Maginot como era la situación en esta Guerra de Broma:
"...me quedé en un puesto de observación del Rhin y vi a los alemanes lavando ropa y jugando al fútbol, y le dije al centinela:
"¿Por qué no les dispara, por qué no les dispara?".
"No-dijo-, se están portando bien, ellos no nos disparan, ¿por qué vamos a dispararles?" 

Para saber más:
Wikipedia
History Learning Site
Foro Segunda Guerra Mundial
Ecpad
ABC

sábado, 3 de octubre de 2015

La colaboración científica entre Gran Bretaña y Estados Unidos

La historia de la Segunda Guerra Mundial está determinada por las grandes batallas y operaciones militares. Fue una guerra en la que se combatió a una escala sin precedentes, de millones de hombres y máquinas. Pero también existieron operaciones secretas en las que participaron los científicos y los diplomáticos y en las que jugaron un papel de vital importancia.

Una de esta misiones es la Operación Tizard, en la que Gran Bretaña cedió una parte muy importante de la tecnología más avanzada de la que disponían a los, por entonces neutrales, EE.UU. y que tendría un valor incalculable en la posición británica en la posguerra. A cambio de la cesión de la tecnología los norteamericanos aportaron su enorme capacidad industrial que permanecía intacta.

El Primer Ministro británico Winston Churchill envió en 1940 a Henry Tizard, un científico y piloto que trabajó para la RAF, la Shell y como asesor científico del propio Churchill, a que junto a otros científicos e ingenieros llevaran los diseños del primer motor a reacción de Frank Whittle, los planos del proyecto Tube Alloys para desarrollar una bomba atómica y el magnetron, un elemento fundamental para el desarrollo del radar y que resultó fundamental en el desarrollo de la guerra aérea durante la Batalla de Inglaterra. Esta era la tecnología más avanzada en aviónica y aviación de la que se disponía. Los documentos y prototipos eran tan importantes que fueron transportados en una caja diseñada especialmente para hundirse si el barco que la transportaba fuera atacado por los U-Boote alemanes.

La colaboración fue un éxito mientras la guerra duró, ya que el apoyo norteamericano fue fundamental para ganar la guerra, pero los británicos pagaron un alto precio por ello ya que los norteamericanos, con la tecnología que le entrego Tizard, les superaron en el campo de la aviación y nunca pudieron alcanzarles. Solo los EE.UU. pudieron fabricar la primera bomba atómica gracias a los británicos y a que lograron apoderarse de material de gran importancia en poder de los nazis, que ya la estaban desarrollando.

Es comprensible que Churchill, muy interesado en los avances científicos para la guerra, cediera toda esa tecnología a su aliado, ya que la Luftwaffe estaba machacando las ciudades británicas y se temía en cualquier momento una invasión por parte de Hitler, que ya la había desarrollado en su Operación León Marino. En ese momento Gran Bretaña estaba sola en la lucha contra Alemania pues Estados Unidos no entró en guerra hasta el año siguiente.

Para saber más:
Express
Privateline
Canadian Association of Physicists
History in an hour
BBC