domingo, 28 de enero de 2024

El peligroso paso de "La Joroba"

La Segunda Guerra Mundial en Asia tiene un buen número de hechos prácticamente desconocidos. Uno de ellos fue el peligroso paso de la cordillera más alta de la Tierra que realizaban los aviones aliados para abastecer de pertrechos a las tropas chinas que luchaban contra Japón en lo que las tripulaciones llamaron "La Joroba", "el sendero de aluminio" o "el sendero luminoso". 

El peligroso paso de "La Joroba"
A comienzos de 1942 los japoneses habían conseguido llegar a la parte nororiental de la India, que por entonces se encontraba bajo gobierno británico, cerrando de este modo a ruta terrestre hacia China a través del norte de Birmania. De este modo establecer un corredor aéreo se convirtió en la única opción posible, aunque supusiera un elevadísimo riesgo. Incluso en la actualidad las rutas comerciales rodean la imponente cordillera del Himalaya. 

Desde el 8 de abril de 1942, y durante tres años y medio, los aliados mantuvieron una vital ruta de transporte aéreo con la que enviaron 650.000 toneladas de suministros desde Assam y Bengala para aprovisionar a las fuerzas chinas que luchaban en Kunming y Chungking cruzando el Himalaya por Arunachal Pradesh, en el noreste de la India. Pero esa ayuda tuvo un coste humano y material que supuso perder casi seiscientos aparatos y más de mil seiscientos muertos y desaparecidos.

El peligroso paso de "La Joroba"
La ruta de 800 kilómetros era tremendamente peligrosa. Había que volar sobre aldeas instaladas en pendientes pronunciadas, hondos desfiladeros y valles surcados por estrechos arroyos y ríos. Los vuelos, que en muchas ocasiones realizaban jóvenes e inexpertos pilotos se encontraban con un clima que cambiaba a cada minuto y cada kilómetro. A las altitudes que volaban, el hielo podía congelar los aparatos y las tormentas primaverales, con fuertes vientos, nieve y granizo supusieron un auténtico desafío. Durante la misma tormenta 9 aparatos se estrellaron, perdiendo a 27 tripulantes y pasajeros. Debido a las potentes turbulencias y la escasa visibilidad, los aviones se desviaban tanto de su rumbo que se estrellaban contra montañas que los pilotos ni siquiera sabían que estaban ahí. Los aviones de transporte, generalmente muy cargados, cogidos por una corriente descendente, podían reducir bruscamente su altitud más de 1.500 metros para a continuación ascender con la misma rapidez. 

El peligroso paso de "La Joroba"
En una ocasión un Curtiss C-46 Commando, con el que se hacían la mayoría de los viajes, terminó estrellándose del revés después de toparse con una de estas corrientes a 7.600 metros de altitud. En otro accidente a causa del hielo un avión que transportaba soldados chinos sin paracaídas tuvo que hacer un aterrizaje forzoso. El copiloto y el operador de radio saltaron y estuvieron perdidos durante dos semanas hasta que unos nativos los encontraron. Estos viajes tambien se realizaban en Douglas C-47 Skytrain o con algunos de los más pequeños Beechcraft C-45 Expeditor.

A pesar de haber pasado muchas décadas la Agencia de Contabilidad de Prisioneros de Guerra y Perdidos en Acción del Departamento de Defensa de Estados Unidos, encargada de los soldados desaparecidos en combate, ayudada por expertos en rescates en alta montaña, escaladores, médicos y arqueólogos forenses aún siguen buscando los cuerpos de los desaparecidos atravesando selvas y superando altitudes de más de 4.500 metros. Desde 2009 han logrado encontrar una veintena de aviones estrellados y los cuerpos de algunos de sus tripulantes.

En 1945, la madre de Joseph Dunaway, un piloto desaparecido escribió:

¿Dónde está mi hijo? Me encantaría que el mundo lo supiera

¿Ha cumplido su misión y ha dejado la tierra abajo?

¿Está allá arriba en esa hermosa tierra, bebiendo en las fuentes, 

o sigue siendo un vagabundo en las selvas y montañas de la India ?

Para saber más:
El Diario
Wikipedia
Nueva Rioja
Papel y Tinta
Infobae
BBC

domingo, 14 de enero de 2024

Los maestros de la desnazificación

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa, los aliados llevaron a cabo un plan al que llamaron "desnazificación de la población civil" con el que eliminar todo rastro de nacionalsocialismo. Entre las medidas estaba la reanudación de la actividad educativa.

Para evitar que en las escuelas alemanas impartieran clase profesores condicionados por su pasado nazi y que la juventud alemana recibiera así una educación democrática, se llevó a cabo un programa de estudio para que los graduados accedieran a la docencia, que en la zona de ocupación soviética, también se extendió a jóvenes trabajadores. Eran los Neulehrer. Estos nuevos maestros de la desnazificación creados por los Aliados, en sus zonas de ocupación, desde 1945 hasta 1949 incluía a quienes pudieran demostrar algún grado académico y que no hubieran tenido vinculación alguna con el NSDAP, o con sus organizaciones. 

Entre los Aliados occidentales, el programa, que duraba un año, se basaba principalmente en la formación en pedagogía y valores democráticos. Para ello se habilitaron las facultades de pedagogía. En la zona soviética se llevó a cabo la "Reforma Escolar Democrática Antifascista". Para el profesorado, la formación duraba entre 4 y 8 meses, a menudo en escuelas creadas ex profeso, donde se formaba especialmente a trabajadores jóvenes. Muchos de ellos estaban sólo un poco más adelantados que sus alumnos y apenas tenían algunos conocimientos pedagógicos. Estos los fueron adquiriendo poco a poco, normalmente en cursos a distancia. Además de poseer los conocimientos básicos de las materias que se iban a impartir, el requisito más importante era su "actitud socialista". 

Si bien en el primer año escolar aún se se permitió la docencia a algunos profesores con pasado nazi, las normas se fueron haciendo más estrictas hasta su casi desaparición. Para 1947 algunos maestros que tenían antecedentes poco claros se fueron reincorporando tras someterse a cursos de desnazificación (Entbräunungskursen. 
Aunque en un principio la contratación no estuvo planificada, en la zona soviética casi todo los maestros terminaron por ser sustituidos por los Neulehrer que sumaban unos 40.000 docentes. Las medidas adoptadas por los Aliados fueron seriamente cuestionadas por la antigua comunidad educativa, pero por la formación académica previa de los nuevos profesores, funcionaron de forma bastante eficaz, teniendo en cuenta la situación de Alemania en la posguerra. Tanto es así, que la mayor parte de estos nuevos profesores continuó su labor pedagógica durante mucho tiempo.

Para los soviéticos, los nuevos maestros fue una oportunidad para que el Sozialistische Einheitspartei Deutschlands (SED), ejerciera el control sobre las escuelas. De hecho casi la mitad de los Neulehrer eran miembros del SED, mientras que el resto formaban parte de otros movimiento políticos menores pertenecientes al Frente Nacional, ​una coalición de partidos políticos y organizaciones de la República Democrática Alemana que existió hasta 1990 y dominado principalmente por el SED, lo que significaba que tenía el control casi total de la enseñanza

Para saber más:
Stadium der Improvisation – Neulehrerausbildung und Arbeitsschulmethode in der SBZ und frühen DDR (1945–1952)
DDR Wissen
BPB
Dirección de Educación de Salzburgo
DDR Geschichte

domingo, 31 de diciembre de 2023

El portaviones de bloques de hielo

Se suele decir que en la guerra todo vale y durante la Segunda Guerra Mundial se crearon armas extrañas y se construyeron absurdos artefactos tan peligrosos para el enemigo como para la tropas propias y en muchas ocasiones incluso incumplían las normas más elementales de la física. Una de las armas más absurdas diseñadas durante la guerra fue el Habbakuk, un invento del británico Geoffrey Pyke.

El portaaviones de bloques de hieloEl nombre Habbakuk viene de un profeta bíblico Habacuc que afirmó, refiriendo se a la fe en Dios: "Veréis una obra en la que no creeréis, aunque os lo cuenten".

Pyke tenía la idea de emplear una mezcla de hielo y pulpa de madera inventada por el llamada Pykrete, con el fin de construir portaaviones baratos y fáciles de construir. El Pykrete era un material extraordinario, podía ser trabajado como la madera, era tan duro como el hormigón y aunque tenía un 90% de hielo, tardaba muchísimo tiempo en derretirse. Finalmente se aplicó una formula con un 86% de agua. Según cuentan, Pyke logró ganarse la confianza del primer ministro Winston Churchill realizando un experimento en la bañera del premier británico, cuando este se iba tomar un baño en agua caliente, colocando un buen trozo de su Pykrete dentro de ella y observando como no se derretía. Para crear este bloque y realizar sus primeras pruebas utilizó un almacén de carne de un mercado londinense que disponía de un inmenso almacén frigorífico.

El portaaviones de bloques de hielo
Los planos de Pyke indicaban que el portaaviones Habbakuk debía medir 610 metros de eslora, más del doble que el portaaviones británico Illustrious; 58 metros altura y desplazar un millón ochocientas mil toneladas de agua, una cantidad enorme si la comparamos con el mayor trasatlántico de la época, el Queen Mary, que desplazaba 64.300 toneladas, 28 veces menos que el Habbakuk. Las paredes, de 15 metros de grosor, conformarían un casco que incluiría salas para la tripulación, hangares y espacio para 20 motores eléctricos. El mayor reto al que se enfrentaban era al problema de la flotabilidad, que aunque el hielo flote, debe mantenerse a temperaturas inferiores a los 16º bajo cero para evitar problemas, por lo que se decidió instalar una enorme planta de refrigeración e infinidad de conductos, además de aislar la superficie del casco.

El portaaviones de bloques de hielo
En 1943, se comenzaron a realizar pruebas en el lago Patricia, en Alberta, Canadá; donde una veintena de hombres tardaron dos meses en construir una maqueta a escala, de 18 metros de largo por 9 de ancho y que pesaba 1.100 toneladas que demostró que la tarea de construir el Habbakuk era cada vez más compleja y cara de lo previsto. Los costes se estimaron en cerca de 70 millones de dólares. La fabricación y el ensamblaje de los 28.000 bloques de Pykrete que necesitaba habría empleado a, por lo menos, 8.000 trabajadores y más de ocho meses de trabajo. Sin contar que debería realizarse a temperaturas extremas. El proyecto sufrió varias modificaciones para darle más resistencia a los ataques, más autonomía y más capacidad.

Antes de que se hiciera realidad, la necesidad de portaaviones en el Atlántico descendió y el Habbakuk acabo derritiéndose en las instalaciones del Cuartel Británico de Operaciones Combinadas en el lago Patricia, en cuyas orillas se encuentra una placa conmemorativa que recuerda este absurdo proyecto.

Para saber más:
El Pensante
Cinco Days
RT
Bible Gateway