martes, 29 de noviembre de 2011

Albert Speer salvó su vida por un error burocrático

Albert Speer, pasó a la historia como el arquitecto de Hitler, pero también fue ministro de Armamento y Municiones del III Reich. Lo único que le diferencio de los demás altos cargos de condenados en los juicios de Núremberg es que pese a que incluso él pensaba que sería condenado a muerte y ahorcado, no fue así. Fue condenado a 20 años de prisión y murió en libertad en 1981. Speer afirmó hasta el último minuto que no sabía nada del Holocausto.


Speer, afiliado desde el 1 de marzo de 1931 al partido Nazi, paso rápidamente a formar parte de las SA y luego en las SS, aunque debido a unos errores burocráticos su inscripción en las SA y las SS no aparece hasta el año 1942. Y ese error fue lo que le salvo de la pena de muerte, puesto que si su entrada figuraba en ese año se estimó que era imposible que conociera los movimientos anteriores del gobierno nazi y todo lo relacionado con el exterminio de los judíos, pues estos se tramaron con anterioridad a esa fecha.

En los juicios de Núremberg, Speer destacó por ser uno de los pocos funcionarios del régimen nazi que manifestaron remordimiento y se declararon responsables del funcionamiento del régimen de Hitler. Cuando se exhibieron los filmes de la realidad de los campos de concentración, Speer los observó atentamente y demostró congoja y remordimiento.


Durante los descargos, Speer negó conocer cualquier aspecto relacionado con el Holocausto. Asimismo negó tener conocimiento del atentado perpetrado por Claus von Stauffenberg del 20 de julio contra Hitler. Adoptó una actitud de «víctima del régimen nazi» y se condujo inteligentemente en los interrogatorios, mostrando diferencias con el resto de los jerarcas nazis, denotando transparencia y arrepentimiento, culpabilidad en algunos casos e ignorancia de hechos en otras.

En el Juicio, el fiscal Jackson presentó como prueba una fotografía de Speer en una visita al campo de concentración de Mauthausen, donde aparece claramente rodeado de prisioneros demacrados. La acusación afirmaba que esto probaba que Speer era consciente del Holocausto. Speer se defendió diciendo que sólo se trataba de una visita para gente influyente al campo de concentración, y en ningún momento llegaron a sospechar los cometidos más infames del mismo. Declaró que en su presencia escuchó maldecir a los judíos por parte de los dignatarios nazis pero que nunca supo de la Solución Final a pesar de pertenecer a la cúpula dirigente.

 


Finalmente fue condenado a 20 años de prisión en Spandau (Berlín), principalmente a causa del uso que hizo del trabajo esclavo. Aunque aparecieron fotografías suyas en diferentes campos de concentración como la sentencia fue tan solo de 20 años de prisión, y todo gracias a que cuando comenzó a formar parte de las SA o alguien traspapelo su inscripción o esta se hizo mal. Esto le salvo la vida.

Años más tarde, con la publicación de documentos desconocidos de las SS sobre la construcción de Auschwitz se demostró que Speer, el arquitecto de Hitler, conocía los asesinatos que allí se realizaban en las cámaras de gas pues figuraba en parte de esos documentos.

Durante su estancia en la cárcel de Spandau, Speer mantuvo amistad con Rudolf Hess, preso desde 1941, y escribió sus memorias. Su liberación en 1966 fue un acontecimiento a nivel mundial.


Publicó varios libros semi-autobiográficos, hasta su muerte en Londres en 1981. El más conocido fue "Dentro del III Reich" que causó gran sensación y los derechos de autor lo convirtieron en un hombre acomodado, hasta que la muerte lo sorprendió en septiembre de 1981 por un ataque cerebral tras asistir a una cadena de televisión.

Para saber más:
Memorias, de Alber Speer
Conversaciones con Alber Speer, de Joachim Fest

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