lunes, 7 de abril de 2014

Búnkers convertidos en hogar de miles de murciélagos

Más de 35.000 murciélagos viven en el mayor centro artificial de hibernación, los túneles que comunican los diferentes búnkers de hormigón de Festungsfront im Oder-Warthe-Bogen, en el oeste de Polonia contruídos por los nazis poco antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial.


Probablemente sea un lugar único en el mundo y desde 2011 se ha convertido en una reserva natural, gracias al Museo de las Fortificaciones y de los Murciélagos, que se encarga de la difusión y la conservación de esta singular reserva de murciélagos.

Los algo más de 60 kilómetros de longitud, que en el centro son unos veinte puestos fortificados tienen la temperatura ideal (de 7 a 10 grados centígrados), un nivel de humedad de has un 90% y una oscuridad casi absoluta, lo que lo convierte en un hábitat excelente para estos mamíferos voladores.

Durante la hibernación, la temperatura corporal de los murciélagos baja hasta casi la la ambiental. Sus funciones vitales se ralentizan, y el pulso cardíaco se reduce a unas pocas pulsaciones por minutos. Si llegaran a despertarse muchos llegaría a morir por lo que la mayoría de los túneles están cerrados por unas verjas, hasta que acaba el invierno.


Las fortificaciones son impresionantes. Su magnífica construcción permitía que cada soldado tuviera su propia cama, había baños, equipamientos médicos y todo lo necesario para la vida de la guarnición. Lo mismo que la Línea Maginot francesa, la Festungsfront im Oder-Warthe-Bogen no tuvo prácticamente ninguna utilidad durante la Segunda Guerra Mundial, ya que cayó rápidamente en manos del Ejército Rojo.

Tras la guerra las instalaciones fueron un campo de ejercicio del ejército polaco, hasta que fueron definitivamente abandonadas.
Hoy día es un museo y los búnker ya no protegen a los soldados, protegen a los murciélagos.

Fuente:
Terra
Teletica
La verdad
Wikipedia


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