domingo, 20 de abril de 2014

El colosal estadio olímpico que Hitler jamás construyó

El 7 de septiembre de 1937, trabajadores de la construcción alemanes pusieron la primera piedra de lo que sería el estadio olímpico más grande del mundo ya que podría albergar a más de 400.000 espectadores.
Diseñado por el arquitecto de Hitler, Albert Speer, la estructura monumental estaba inspirado en el Panathenaic Stadium  de Atenas, al estilo de la megalomanía de Hitler. Pero al final solo fue un proyecto interrumpido por las exigencias de la Segunda Guerra Mundial y la desaparición del III Reich.


Durante la ceremonia de inauguración de la primera piedra, Hitler dio a conocer una gran maqueta de dos metros del Deutsches Stadion (Estadio Alemán) a una emocionada multitud de 24.000 personas. La arquitectura nazi era grandiosa y dominante por una razón, era la manera de hacer que el pueblo alemán se sintiera insignificante y pequeño, al tiempo que muestra el inmenso poder del régimen nacionalsocialista.
Al mismo tiempo los arquitectos nazis querían que la estructura enfatizara el sentido de comunidad, y crear un vínculo entre los competidores y los espectadores. No hay duda de que el estadio en forma de herradura, una vez completado, habría sido impresionante.


En 1937, Wolfgang Lotz escribió:
Al igual que en la antigua Grecia, los hombres de la élite elegidos de la masa de la nación competirán aquí uno contra el otro. Una nación entera los verá con asombro sentado en las gradas. Los espectadores y competidores se funden en una sola unidad.
Además de servir como un complejo deportivo, Hitler también tenía la intención de usarlo para las reuniones anuales del partido nazi en Nüremberg.


Los planos mostraban una estructura de 800 metros de longitud y 450 metros de ancho. Su fachada externa habría sido de 90 metros de altura, equipadas con varios ascensores expresos que podrían trasladar a 100 espectadores a la vez a los niveles superiores. Cada extremo de la herradura dispondrían de dos gigantescas torres coronadas con enormes águilas, con una envergadura de alas de 15 metros.

Mientras Speer y Hitler estaban ultimando los diseños, Speer dio cuenta de que los campos de juego no tenían las dimensiones olímpicas oficiales.

Hitler le respondió:
Eso es totalmente irrelevante, los Juegos Olímpicos de 1940 se llevará a cabo en Tokio, pero después se llevará a cabo por toda la eternidad en Alemania. Y en este estadio seremos nosotros quienes determinaran cómo será la medida del campo deportivo.
Un comentario que no sólo expresa el exceso de confianza de Hitler en ganar la guerra, sino también un reconocimiento de que su objetivo final era la dominación global. También habló del lanzamiento de los "Juegos Arios" en el futuro.

Speer también expresó su preocupación por el costo del proyecto.
A lo que Hitler dijo:
Eso es menos de dos acorazados de la clase Bismarck. Mira lo rápido que se destruye una nave acorazada, y si sobrevive se convierte en chatarra en 10 años de todos modos. Pero este edificio todavía se encontrará en pie durante siglos. Hitler esperaba ver el estadio terminado en 1945.
Speer y Hitler decidieron que sería prudente construir un estadio de prueba para obtener una mejor idea de líneas de visión y la acústica del estadio final. Para ello, trajeron a 400 trabajadores para la construcción de un modelo a escala 1:01 de parte del estadio (27 metros de ancho, 76 metros de profundidad y 82 metros de altura). Y, para ello, tuvieron que arrasar con los arboles de la ladera de un monte cerca de la ciudad de Achtel. Después se colocó el cemento y se levantaron tribunas de madera en cinco niveles. Y aunque los espectadores que se sentarían en la parte superior estarían a más de 80 metros de distancia del campo de juego, Speer dijo que la vista era más positiva de lo que esperaba. La construcción de este modelo de prueba llevó 18 meses de trabajo.



Al final de la guerra, Achtel fue casi destruida como consecuencia de la resistencia encarnizada que ofrecieron las tropas alemanas contra el avance de las tropas estadounidenses. Los restos del estadio se pueden ver hoy en día y son la prueba de la magnitud de lo que habría sido el Estadio Olímpico más grande de la historia y un símbolo permanente de la arrogancia nazi. Más fotos en Panoramio. Localización en Google Maps.


Fuente:
Haaretz
Spiegel
Dagbladet
Panoramio

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