martes, 30 de diciembre de 2014

Jugando al despiste en las Ardenas

La Operación Greif  bajo el mando de Otto Skorzeny y por orden directa de Hitler fue una operación previa a La Operación Wacht am Rhein la última gran ofensiva de las fuerzas alemanas en el oeste, a través del bosque de Las Ardenas. La operación consistía en infiltrar tras las líneas norteamericanas a 80 comandos alemanes de las SS con uniformes norteamericanos con la misión de causar el caos entre las tropas aliadas, cambiando o eliminados la señalización, desviando unidades y dando órdenes falsas o informaciones confusas. Estas unidades contaban con unos 70 vehículos tomados a los norteamericanos o vehículos propios camuflados. En la reserva disponía de unos 3.500 hombres preparados para atravesar las líneas enemigas tras las unidades infiltradas.


Los comandos fueron escogidos entre soldados y oficiales alemanes que tuvieran un amplio conocimiento del inglés norteamericano y se prepararon durante dos meses para aparentar lo mejor posible ser soldados norteamericanos, en su forma de hablar y de moverse.

La operación comenzó el 16 de diciembre de 1944 cuando entraron en territorio enemigo a través de zonas casi sin vigilancia utilizando jeeps capturados. Inicialmente la operación fue un éxito, un grupo llegó hasta un puente sobre el río Mosa y desvió a un regimiento acorazado, enviándolo por una ruta que los devolvía a la retaguardia, dos días después seguía dando vueltas, perdido.


El trabajo más eficaz fue la modificación de las rutas de los convoyes aliados y las ordenes confusas, hasta el punto de que crearon una auténtica psicosis de modo que todos parecían espías. La psicosis llegó a tal punto que corrió el rumor de que había en marcha una operación secreta para secuestrar o matar a Eisenhower en París, que estuvo retenido en su cuartel general durante varios días. No existen datos oficiales sobre ello pero algunos historiadores no descartan que realmente existiera tal operación. Debido al caos reinante los norteamericanos creyeron que Malmedy había caído en manos de los alemanes, aunque la población aún estaba en poder de los aliados y ordenaron bombardearla con artillería lo que costó muchas vidas.



Debido a que los comandos hablaban inglés y parecían americanos auténticos, los mandos norteamericanos decidieron usar un truco que podría funcionar y que los alemanes a buen seguro desconocían, el deporte rey en los Estados Unidos, el béisbol. Se comunicó que cualquier soldado o soldados que no fueran reconocidos fueran sometidos, como si fuera de manera casual, a diversas preguntas sobre el deporte, sus jugadores de moda o los resultados de las diversas ligas.
Y funcionó. Unos 20 comandos alemanes fueron descubiertos y finalmente fusilados por sabotaje y espionaje, debido a que portaban uniformes enemigos. Algunos cayeron en combates esporádicos y el resto volvió a sus lineas. La Operación Greif fue un fracaso. Los Aliados se marcaron un "Home Run" en el partido de Las Ardenas contra los alemanes.. En otro de esos controles fue detenido el general Omar Bradley, aunque pronto se solucionó la confusión.

Las divisiones panzer que entraron en acción después de la infiltración de de los comandos de Skorzeny tuvieron un éxito inicial, sobre todo debido al mal tiempo que impedía que los aviones aliados pudieran volar, pero pocos días más tarde, sin haber alcanzado el Mosa, la contraofensiva  alemana se detuvo. El fin del III Reich estaba sentenciado.


Fuente:
ABC
Wikipedia
Gago Militaria
Los grandes enigmas de la Segunda Guerra Mundial (vol 3), 1968, varios autores.

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