miércoles, 3 de diciembre de 2014

El arma de la medicina

Una guerra global como la Segunda Guerra Mundial, con millones de personas implicadas, en teatros de operaciones tan diferentes como los océanos, el trópico, el desierto o las grandes regiones heladas de la Unión Soviética, fue un imponente reto para la sanidad, militar y civil, tanto en la cirugía y cuidado de las heridas traumáticas y los grandes quemados como en el tratamiento de enfermedades infecciosas y tropicales.

La aparición de los antibióticos, como la penicilina, que hasta 1943/1944 no se pudo fabricar en grandes cantidades a bajo coste, y de las sulfamidas, el DDT y otros insecticidas permitieron una importante mejora en las heridas y las enfermedades de los soldados en campaña.


La perspectiva de vida de los heridos aumentó tambien considerablemente gracias a los criterios en cirugía traumatologica, entre los que se encontraban los métodos del médico catalán Josep Trueta, que ya fueron aplicados en España durante la Guerra Civil en el bando republicano y que posteriormente utilizaron los Aliados debido al exilio de Trueta.

En el tratamiento de los heridos fue decisivo el descubrimiento de Alexander Wiener y Karl Landsteiner en 1940, el Factor RH, que permitió por primera vez un uso eficaz de las transfusiones de sangre y los bancos de plasma, permitiendo que llegara hasta el frente. Se desarrolló un sustituto de la sangre, la albúmina. Ya en 1945, todas las instalaciones médicas del campo de batalla dispusieron de sangre completa.


Los soviéticos aportaron a la medicina una importante aportación en la recuperación de los heridos por quemaduras, mediante los injertos de piel, gracias a las técnicas del oftalmólogo y cirujano Vladimir Filatov al que se le atribuye la curación de la vista al francotirador Vasily Zaytsev tras sufrir una lesión en los ojos en un ataque con morteros durante la batalla de Stalingrado.

Otro problema era el psicológico. La condición llamada "neurosis de guerra" en la Primera Guerra Mundial ahora era conocida como "fatiga de combate". Los psiquiatras descubrieron que entre el 85 y el 90% de los pacientes podían ser eficaces en combate si se les retiraba una temporada, en un lugar seguro y tranquilo para descansar, con una alimentación equilibrada y regular y un ambiente limpio.

Fuente:
Exordio
Portal Planeta
Cátedra Isdefe
SlideShare
Cirugía de Guerra de Cruz Roja Internacional

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