lunes, 1 de febrero de 2016

Como funcionaba el Zyklon-B

Durante el juicio a Oskar Groning, conocido como el contador de Auschwitz, uno de los testigos, el doctor Sven Anders, médico forense de la Universidad de Hamburgo-Eppendorf, contó como el gas provocaba un "dolor extremo, convulsiones violentas, atacaba el cerebro y producía un ataque cardíaco en cuestión de segundos". "Penetraba por inhalación en los pulmones y bloqueaba la respiración celular".


El gas, creado en cristales y para ser usado como insecticida en contacto con el aire, para grandes edificios como fábricas, olía a almendras amargas y a mazapán. Inhalado, el Zyklon-B atacaba primero el corazón y el cerebro. "Los síntomas comenzaban con una sensación de escozor en el pecho similar a la que puede causar el dolor espasmódico y al que se produce en los ataques de epilepsia. La muerte por paro cardíaco se producía en cuestión de segundos. Era uno de los venenos de acción más rápida".
"Una intoxicación inferior conducía a un bloqueo de la sangre en los pulmones y provocaba dificultades para respirar. Comúnmente se habla de agua en los pulmones, la respiración sería entonces más profunda y más fuerte, porque el cuerpo ansía después del oxígeno. Sería una agonía"

Latas vacías de Zyclon-B en Auschwitz-Birkenau
Durante su intervención en el juicio, el forense Sven Anders determinó que la altura de la persona era determinante. Ya que al ser más ligero que el aire, se acumulaba en la parte superior de las cámaras de gas matando primero con los adultos y los niños fallecían minutos después.

Oskar Gröning, ha sido condenado en Lüneburg, Alemania, por su implicación y colaboración en la muerte de 300.000 judíos húngaros que llegaron a Auschwitz en 1944 a cuatro años de cárcel aunque en todo momento ha negado rotundamente su implicación en los asesinatos y que el tan solo se limitaba a organizar la contabilidad del campo aunque admite su responsabilidad moral y ha pedido perdón pos los crímenes. Al finalizar el juicio una de las supervivientes, Eva Kor, de 81 años, tendió la mano Gröning y dijo que "es tiempo de perdonar". Es posible que no llegue a cumplir la pena por su precario estado de salud.

Para saber más:
El Mundo
Deia
USHMM

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